James se sacó las zapatillas, y a los segundos, ya había sacado de su mochila la saeta en miniatura que le había regalado su papá.
Albus estaba tratando de encontrar algo en la carpa que lo entretuviera, pero lo único emocionante eran libros y la miniatura de saeta de su hermano.
Lily, por otro lado, disimuladamente emocionada, buscó Quidditch a través de los tiempos, y se sumergió en la lectura.
Al poco tiempo, Ginny entró en la carpa, y, mientras ponía agua a calentar, comenzó con el típico interrogatorio de padres a hijos.
-¿Les gusta ésta ubicación? –preguntó. Los dos menores se encogieron de hombros. James, en cambio, comenzó a dar una perorata de tres horas sobre la ubicación de la casa, de una forma muy parecida a la de su tío Percy.
Harry llegó un rato después, y luego de saludar, continuó él con el interrogatorio:
-¿Qué les parece?
-Bien –respondieron Albus y Lily.
James, en cambio, sonrió -¡Parece navidad en primavera!
