Nota de la autora: larga y llena de disculpas. Quería hacer este capítulo más largo, pero las fuerzas del universo me lo impidieron. ¡Voy a subir el siguiente capítulo lo más rápido que pueda!

Problemas técnicos y aclaraciones: tuve que escribir este capítulo de nuevo porque lo borré por accidente. Y no va a haber «lemon». Soy pésima escribiendo eso y soy solo un feto, lo siento si emocioné a alguien :c

Sobre el capítulo anterior: no copié y pegué la anterior línea. Error garrafal mío. Disculpen. Ahora está ahí.


Billy observó detenidamente el rostro de Spencer, como un pintor observa al sujeto antes de empezar su obra maestra. Pero sin sentido alguno de espacio personal.

Las mejillas de Spencer se tiñeron de rosado, y bajó la mirada hacia la espuma que flotaba sobre el agua.

Se sofocaba, el ambiente pesado presionaba contra su pecho. Su garganta estaba atada en un nudo ciego. No quería confrontar a Billy este momento, preferiría mirar hacia abajo por el resto de la eternidad. Y no sabía el porqué, y eso lo confundía aún mas.

―¿Por qué no te estás riendo? ―Billy inquirió, un par de centímetros entre sus rostros. El espectro lucía confundido.

Spencer quiso responder, pero las palabras fueron detenidas por el nudo. Al darse cuenta de lo tenso que estaba, se retrajo y deslizó un par de dedos desde la frente hasta el entrecejo, tal vez teniendo la intención de planchar las profundas arrugas allí.

Con una casi sonrisa, intentó mirar a Billy.

―No prestaba atención ―expiró las palabras en un intento de escupir lo que sea que tenía atorado en el cogote―. Lo siento.

La disculpa sonó como una pregunta formulada con ánimo falso.

―A alguien se le subió el vapor a la cabeza ―las palabras fueron acompañadas de una melodía pícara y prosiguió como la gente normal―: creí que me ignorabas.

―¿Es por eso que me confesaste tu extraña atracción a la comida? ―Spencer terminó la frase con un vulgar sonido, intentando fingir placer.

Los labios de Billy temblaron.

―Claro, eso sí lo estabas escuchando ―intentó hacerse al ofendido y lo que obtuvo fue una risa.

Billy tomó el tobillo de Spencer y jaló una sus piernas, el adolescente ahogando un grito ante la repentina sensación helada alrededor de su tobillo. Su cuerpo se deslizó hacia el fondo de la tina quedando solo su cabeza sobre el agua, pero volvió a su posición rápidamente, apoyándose en sus brazos. Acto seguido ambos le restaron importancia con una sonora carcajada.

Billy tomó la regadera y giró la perilla hasta que sonó el punto tope, luego apuntó a la cara a Spencer. Spencer intentó resguardarse con sus brazos, pero Billy fue mucho más rápido.

Spencer intentó arrebatarle la ducha a tientas y Billy se echó hacia atrás a reír, ante la impotencia de su amigo. Sintió su ectoplasma derretirse de ternura, entonces se detuvo a comprobar su consistencia. En cuanto Billy suspiró aliviado y se volvió en dirección de Spencer, fue recibido con manos llenas de espuma dirigidas hacia su rostro.

Billy observó a Spencer burlándose, luego al envase de baño de burbujas abierto. Y se apuró a observar su reflexión en el espejo que tenía toallas suyas colgando del marco ― habían burbujas aventadas a modo de barba espesa en su rostro. Y es por esto que su boca tenía sabor a cosméticos.

―Te va genial ―Spencer estaba desternillándose entre sus palabras.

Billy sonrió, y presumidamente se pavoneó con poses extrañas (para Spencer) al mejor estilo Billy.

―Es mucho más fácil preguntarse ―lució otro gesto solo ectoplásmicamente posible, y una sonrisa matadora―: ¿qué no me queda bien?

Cuando Spencer creyó que ya se habían agotado sus risas por hoy, Billy logró hacerle perder el aliento. Aquel ademán era el colmo, una oda al ridículo.

Se dejó caer sobre la superficie lisa y fría de la tina, resbalosa gracias a las burbujas. Tendido sobre la tina, continuó riendo hasta que su risa se redujo a exhalaciones; a pesar de que sus pulmones parecían estar vacíos. Rió hasta que se olvidó del porqué reía y encontró una nueva razón para reír en eso. Las lágrimas del esfuerzo nublaban su vista, su rostro ardía y sus brazos los había echado descuidadamente hacia atrás.

Cuando su visión se aclaró apenas, él fue lo primero que vio.

Billy.