Palabras finales de la autora: gracias por leer (hoy no fui al colegio wiiii), especialmente a los que se quedaron hasta el final. Esto acaba aquí.


Spencer salió del baño por segunda vez, vistiendo una polera holgada de mangas cortas alusiva a feroces osos pardos, pantalones que no combinaban para nada luciendo un repetitivo patrón de espadas y las viejas pantuflas de Billy.

Spencer se había tirado las prendas encima en tiempo récord, gracias a que sus excesivas ansias de estar con Billy no podían esperar. Abrió la puerta de golpe y corrió hacia la cama.

Billy sostuvo las sábanas para que Spencer se deslizara bajo ellas.

Se acurrucó hecho un ovillo contra Billy, quien lo tomó en sus brazos, pareciéndole tan pequeño al verle enterrar la cabeza bajo su brazo. Y estregarla contra su costado.

Spencer sentía los párpados pesados y los sentidos algo descalibrados.

―¿Ese fue tu primer beso? ―escuchó la voz en segundo plano, las palabras dichas de una forma insegura tan impropia a él que podría contar con los dedos de una mano cuántas veces escuchó hablar así a Billy.

Spencer asintió sonriendo retraídamente, no obstante haciendo contacto visual. Sus mejillas estaban ligeramente teñidas por un matiz rojizo. Billy no pudo evitar rozar con su dedo una de ellas. Algo familiar brilló en las orbes oscuras de Spencer, un conjunto de emociones que desembocaban en amor hacia Billy.

El momento era tan real, pero a la vez parecía un sueño. Ser correspondido tan abiertamente, la timidez ante el cambio de relación. La alegría de saber que el otro era finalmente suyo y de nadie más.

―Te amo ―Spencer susurró, su aliento entibiando el torso de Billy. Su voz más la caricia de una exhalación que sonido. No deseaba acabar con aquella intimidad.

Billy lo apretó más hacia sí en respuesta, colocando su barbilla sobre la nuca de Spencer y acariciando su cabello húmedo. Lo acercó tanto como le fue posible, tomando en sus manos tanto Spencer como fue capaz.

Spencer se envolvió en Billy tanto como pudo, en un intento de introducirlo en sus sueños.

―Te amo también ―la voz sonriente de Billy llenó el dormitorio, más llena de significado que las palabras dichas. Quería que todos lo supieran.

Spencer se sobrecogió mínimamente ante la fuerza de la respuesta. Su corazón dio un vuelco y Billy soltó una breve risa.

Spencer bloqueó una de las piernas de Billy enredándola con una de las suyas.

Billy escondió su cara en el cabello húmedo de Spencer, e inhaló. Spencer sonrió plácidamente.

―Me gusta como hueles ―sus palabras fueron amortiguadas por cabello castaño.

―Obviamente. Me acabo de bañar ―fue directo al grano.

―No me refiero a en este momento, hermano Aristóteles. Siempre me ha gustado como hueles… no lo he mencionado antes porque hubiera sido, ah, ¿bastante raro decirlo así como así? ―acompañó su reproche con una risilla tonta.

―Lo es ―Spencer musitó, ahogando risas.

Billy empezó a tararear una melodía, luego canturreando algo sobre ovejas mientras mecía a Spencer.

Spencer fue guiado a dormir con la sensación de los labios de Billy sobre su nuca.

Billy solo pudo pensar en los días felices que les seguirían.


Más palabras finales de la autora: estoy viendo la posibilidad de publicar la historia en AO3, para los que gustan descargar fanfiction como yo. Besos, nos vemos en otra.