Hola, holita a todosss. Aquí traigo un nuevo cap de este crossover. Discúlpenme si se hace lento, pero no quería abusar de las palabras para que no se hiciese pesado. Pero bueno, ¡disfruten! ;) :3
Capítulo 4
Cuando Sombra desapareció se me encogió mi corazón muerto y tuve que apoyarme en una barandilla porque mis piernas me fallaban. ¿Sombra iba a hacer daño a Sally? ¿Por qué? ¿Quizá quería intimidarme o chantajearme con tal de que me rinda y deje de ayudar a Norte? Todo un torrente de preguntas sin respuesta invadía mis pensamientos, interrumpidos por una pregunta de Hada:
-¿Es cierto? ¿Robaste la Navidad?
A duras penas, y con una profunda tristeza, asentí con la cabeza.
-¡¿En serio, Norte?! –intervino Bunny- ¡¿De verdad quieres que confiemos en alguien que casi echa a perder el mundo?! ¡Esto es el colmo!
-Bunny, no te precipites. –respondió Norte- Yo pensaba igual que tú al principio, pero Jack tiene un buen corazón.
-¡Eso es lo que él te hace pensar! ¡Te dejas manipular simplemente porque le temes! ¿No es cierto Jack? Al fin y al cabo eres el Rey de Halloween, el miedo es tu mejor arma.
-¡Basta ya, Bunny! –exclamó Hada- Ya sabemos que está mal lo que hizo, ¡pero tampoco hace falta hablar de esa manera!
-No trates de defenderme, Hada. –dije, separándome de la barandilla, sintiendo cómo el comentario de Bunny se me clavaba en el pecho como una lanza- Bunny tiene razón. No hago más que asustar a los niños y crearles pesadillas, aunque sea una vez al año. Quizá Sombra y yo no seamos tan diferentes al fin y al cabo.
Me dispuse a salir de allí cuando me di la vuelta para despedirme:
-Mirad, ha sido todo un placer conoceros a todos y Norte, te agradezco mucho tu oferta. Pero creo que esto de ayudar a los niños no es lo mío. Siento no ser de ayuda.
No di ni dos pasos cuando Norte me detuvo:
-¡Espera, Jack!
-No quiero seguir hablando del tema, ¿vale?
-No es eso... –Norte suspiró y preguntó- ¿Cómo piensas volver?
No me esperaba para nada aquella pregunta de Norte. Giré sobre mis talones y respondí, con una mueca de disgusto:
-Esto… no contaba con ese detalle.
-No pasa nada. Mira, quiero que te vengas conmigo.
Acompañé a Norte hasta una modesta habitación con una enorme mesa llena de esculturas de hielo.
-Bienvenido a mi "estudio de diseño". Todo este hielo que ves aquí me sirve para crear modelos de los juguetes que luego construyen los yetis. Pero dejemos de hablar de mí y sigamos con el asunto que tenemos entre manos.
-Ya lo has oído, Norte. No quiero volver a tocar el tema. –respondí, de brazos cruzados mientras me apoyaba en una pared.
-Venga, Jack. No te he llamado para que luego te rindas a la primera de cambio. Esto es más urgente de lo que parece. Si no nos ayudas, el mundo se verá sumido en la oscuridad…
-Ya has visto cómo me ha chantajeado ese Sombra. Me ha amenazado con hacer daño a Sally, y sabes que yo haría cualquier cosa por ella.
-No me has dejado terminar. Sombra no solo atacará el mundo en el que viven los niños. Tambien afectará el de Bunny, al Palacio de las Hadas… incluso el tuyo.
-¡¿Qué?!
-Sombra no tendrá piedad con nadie y se asegurará que nos debilitemos, y así no tener problemas para esclavizarnos a todos. Y nadie saldrá bien parado… ni siquiera tu querida Sally.
Aquello me hirió más que el comentario de Bunny. Noté cómo volvían a debilitarse mis piernas y tuve que apoyarme en la pared con una mano.
-Siento que esto te duele, Jack. Pero es la verdad.
-Oye, ¿a qué te referías con eso de que Sombra puede debilitaros?
-¿Te acuerdas de todos esos puntos luminosos del globo terráqueo? Bien, cada una de esas luces es un niño que cree en nosotros. Si esos niños dejan de ver huevos pintados el día de Pascua, no ven sus regalos la mañana de Navidad o ven que su diente de leche sigue debajo de la almohada, dejarán de creer en nosotros. Si Sombra hace que los niños pierdan esa fe, puede aplastarnos como cucarachas.
Aquel discurso de Norte me dejó sin palabras. Yo no sabía nada de aquello, y mucho menos que fuese tan grave. Dejé de apoyarme en la pared y dije, sorprendiéndome a mí mismo de mi convicción:
-Pídeme lo que quieras y estaré encantado de ayudarte.
-¡Así me gusta! ¡Ya ha vuelto el Jack Skellington que conozco!
No pude evitar una sonrisa ante aquel comentario. Entonces escuchamos unos golpes y me fijé en una ventana cerrada en cuyo alféizar se posaba un cuervo que golpeaba el cristal con su pico. Inmediatamente reconocí al pájaro de verlo en Halloween Town, junto al zombi de Edgar Allan Poe, un tipo simpático aunque le entra depresión de vez en cuando.
-No puede ser. –murmuré, preocupado.
-¿Qué pasa? –preguntó Norte.
-Si este cuervo ha llegado a encontrarme, puede haber problemas en Halloween Town. Abre la ventana y déjale entrar.
Norte abrió la ventana y el cuervo entró volando, pero parecía débil y habría caído al suelo de no ser porque lo cogí a tiempo. Me fijé que sus plumas desprendían arena negra y tanto Norte como yo nos temimos lo peor.
-Hay que avisar al resto de los Guardianes. –dijo Norte, dirigiéndose hacia la puerta del cuarto.
-¿Guardianes? ¿Así os llamáis? –pregunté, con el cuervo posado en mi hombro.
-Bueno, es una manera de decir que protegemos a los niños. ¿Algún problema?
-No, ninguno. Me gusta eso de "Guardianes".
Cuando volvimos a la sala del globo terráqueo, me fijé en que Bunny tenía las orejas gachas y una expresión de culpabilidad en el rostro.
-Esto… Jack. –empezó- Siento haberte insultado antes. Es que soy muy impulsivo y, por desgracia, no me di cuenta de que te ofendí. ¿Podrás perdonarme…colega?
-No te preocupes, ¿vale? –respondí, sonriendo- Está bien que reconozcas tus errores. Yo ya lo hice en su momento. Aunque he de confesar que estuve loco y no era dueño de mis actos cuando pasó aquello. Norte es testigo y víctima de ello.
Toda la tensión que se había creado antes se rompió y quedó olvidada.
-Bueno, vayamos a lo importante. –intervino Norte, con seriedad en el rosto.- Sombra ha empezado a atacar, y lo ha hecho en Halloween Town. Así que no hay tiempo que perder.
-¡Un momento! –exclamó Jack Frost- ¡No pienso ir allí si resulta que hay monstruos o cosas de esas!
-Tranquilo, el susto que te di es lo peor que te puede pasar. –contesté, con una sonrisa de picardía.
-Bueno, Jack. –intervino Hada- Ya que vamos a tu ciudad, ¿por qué no haces tú los honores y nos dices por dónde empezamos?
Me quedé pensando unos segundos antes de responder:
-Transilvania. Conozco a unas cuantas personas de allí, así que no tendremos problema cuando entremos por el cementerio.
Sandy creó encima de su cabeza una figura de arena de un castillo, otra de un murciélago y una tercera de un lobo.
-Has descrito a la perfección el ambiente que hay por ahí, Sandy. –aprobé- Digamos que es la zona donde hay más vampiros y hombres lobo en el mundo.
A Bunny se le erizó el pelaje y su rostro se crispó, al parecer de puro miedo. Entonces dije, para tranquilizarlo:
-No hay que preocuparse por eso. Si venís conmigo nadie os hará nada. Además, si vamos por Transilvania seguiremos el camino más rápido hasta Halloween Town, ya que ese sitio está vinculado con mi mundillo.
-¡Pues a Transilvania que nos vamos! –exclamó Norte.
-¡¿Estás mal de la cabeza, Norte?! –exclamó Bunny- ¡No quiero que un hombre lobo me coma!
-Mira, Bunny, cuando antes vayamos a Haloween Town, más pronto detendremos a Sombra.
Bunny, creo que a su pesar, aceptó, aunque a regañadientes.
-¡Pues cojamos el trineo, que tenemos prisa!
-¡Ni de coña subo en ese trineo! –exclamó Bunny.
-Tarde, Bunny, ya avisé a los yetis.
-¡Yo me apunto al trineo! –intervino Jack Frost- Quiero volver a ver cómo se marea el canguro.
Bunny miró con odio a Frost. "¿Por qué se caerán tan mal?", me pregunté antes de decirle a Norte:
-Esto… ¿cómo cabremos todos en el trineo?
-Jack, no solo yo he cambiado.
-Nosotros vamos de camino, Norte. –dijo Hada antes de que ella y sus pequeñas acompañantes saliesen volando por la ventana y, justo después, Sandy creó con su arena un aeroplano y salió por el mismo sitio.
Norte nos llevó hacia una zona iluminada por los laterales y con un gran portón. Todo aquello me hizo pensar en una pista de aterrizaje.
-¡Abrid las puertas! –dijo Norte a los yetis.-Hoy nos toca salir un rato.
Los yetis obedecieron a Norte y, tras abrir las grandes puertas, no pude creer lo que vi: unos enormes y robustos renos tiraban de un trineo también de gran tamaño considerable y, a decir verdad, me pareció un carruaje digno de un rey, con su color rojo brillante salpicado de detalles dorados. No pude evitar quedarme perplejo ante aquel espectacular trineo.
-Veo que te gusta. –dijo Norte, con los brazos en jarras.
-No sé qué decir. –respondí, sin salir de mi asombro.- Es mucho mejor que mi antiguo trineo-ataúd.
-¡¿Trineo-ataúd?! –preguntaron al unísono Bunny y Jack Frost.
-Una de las muchas locuras que se me ocurrieron para aquella Navidad.
-¡Venga, no os quedéis ahí parados! ¡Subid ya, que hay prisa! –exclamó Norte, ya subido en el trineo.
Frost y yo subimos al trineo de un salto, él en la parte de atrás y yo al lado de Norte. Por otro lado, Bunny se tomó un poco su tiempo, ya que parecía nervioso.
-¿Cómo puedes estar tan tranquilo? –me preguntó el conejo.
-No es la primera vez que monto en un trineo. –respondí, colocando mis manos tras la nuca.- De hecho, ya había pilotado uno en forma de ataúd y con esqueletos de renos tirando de él.
-¡Venga, dejaos de cháchara y abrochaos los cinturones! –dijo Norte.
-¡¿Cuándo se supone que vas a poner cinturones en este trasto?! –exclamó Bunny.
Al conejo no le dio tiempo ni de respirar porque el trineo arrancó a una velocidad tan grande que hasta yo tuve que agarrarme al trineo. Pero para nada estaba nervioso, sino todo lo contrario. ¿Alguna vez habéis experimentado un subidón de adrenalina? Porque eso fue lo que sentí en aquel momento. No pude reprimir un grito de júbilo en medio de aquel frenético vuelo.
-¡¿Te diviertes?! –preguntó Norte, con una carcajada.
-¡¿Bromeas, Norte?! ¡Esto es increíble!
De repente oímos un grito de Bunny. Nos dimos la vuelta y vimos que el conejo estaba a punto de caerse del trineo. Bueno, en realidad llegó a caerse, pero gracias a que lo agarré de la pata a tiempo no cayó l vacío, y Bunny quedó colgado, aunque muy asustado.
-¡Gracias, Jack!
-Eso es lo bueno de tener unos brazos tan largos. –respondí.- Y por lo visto eso de que la pata de conejo da suerte se cumple contigo.
-¡Ja, ja! ¡Qué gracioso! –exclamó el conejo, con sarcasmo- ¡Ahora creo que Frost y tú no sois tan diferentes!
-¿Quieres que te deje colgado, literalmente? –pregunté, con una sonrisa maliciosa.
-¡No, no! ¡Súbeme, por favor! ¡Pero YA!
Subí a Bunny al trineo y dejé que recuperase el aliento antes de decirle:
-Te iba a subir igualmente.
En poco tiempo llegamos a Transilvania gracias a la velocidad que había cogido el trineo.
-Aterriza ahí, Norte. –dije.
-Tú mandas.
-Norte aterrizó junto a la entrada de un cementerio que puso nerviosos a Bunny y a Jack Frost. Había luna llena y soplaba un viento helado.
-Esto, ¿y Sandy y Hada? –preguntó Bunny, temblando- Dijeron que se adelantarían.
-¿Y si ya se los ha comido un hombre lobo o algo? –añadió Frost.
-Tranquilos, nadie se ha comido a nadie. –intervino Norte- O al menos eso creo.
De repente se escuchó un ruido que provenía de una caseta que había junto a la entrada del cementerio, cuya puerta estaba abierta de par en par.
-¿Qué ha sido eso? –preguntó Bunny, más asustado aún.
-Esto… ¿hay alguien ahí?
Ante esta última pegunta de Frost puse mala cara y le dije al chico de pelo blanco:
-¿Crees que si hubiese alguien ahí dentro te contestaría?
-Bueno…
-Créeme, perdería la gracia si fuera así.
-¿Quiénes sois y qué hacéis aquí? –gruñó una voz con un fuerte acento de aquella zona desde dentro de la cabaña.
-Oye, Norte. ¿No estás asustado o qué? –dijo Bunny, temblando aún más tras oír aquella voz.
-Después de lo que vi hace veinte años ya lo he visto todo.
Me dirigí a la cabaña y golpeé con los nudillos la puerta abierta mientras decía:
-Venga, Klaus. Soy yo, sal.
Me hice a un lado y de la cabaña salió un hombre lobo enorme, muy peludo, con garras en manos y pies y vestía ropas hechas jirones.
-Os presento a Klaus el hombre lobo que se dedica a vigilar el cementerio.
-Hola. –saludó Klaus con una mano- Siento haberos asustado. Creía que erais gamberros que trataban de molestar a los muertos.
-Anda, pero si es simpático y todo. –dijo Bunny, dejando de temblar.
-Pensaba que nos ibas a atacar, o algo mucho peor. –añadió Frost.
-Ya empezamos con los prejuicios. –dijo Klaus, con las orejas gachas.- Es verdad que asusto a la gente, pero mi aspecto no implica que haga daño a nadie.
-No penséis que es culpa vuestra. –intervine, poniendo una mano en el hombro de Klaus.- Es normal que esa sea vuestra primera impresión. Todos los que estamos implicados en Halloween, ya sean hombres lobo o vampiros, somos unos incomprendidos. A pesar de lo que se cuente por ahí, no destripamos a nadie ni nos comemos a ningún niño. Simplemente asustamos ya sea por proteger el descanso de los muertos como hace Klaus, o porque es nuestro trabajo, como hago yo. Esa es la diferencia que hay entre Sombra y las criaturas de Halloween.
-Vaya, nunca lo había visto de esa manera. –dijo Frost.
-Bueno vayamos a lo importante. –intervino Norte.- Esto… Klaus, ¿no habrás visto por aquí a otra gente además de nosotros?
-¿Habláis de un enano vestido de dorado y un colibrí gigante?
-¡Exacto! Has dado en el clavo con la descripción.
-¡Oye, que no soy un colibrí! –gritó una voz desde dentro de la cabaña.
De la casita salieron Hada y Sandy.
-¿Qué hacíais vosotros ahí? –preguntó Bunny.
-Por lo visto llegamos antes que vosotros a este cementerio y nos encontramos con Klaus. Al principio, como era lógico, nos asustamos, pero me acordé de que Jack Skellington era muy conocido por esta zona, así que le hablé de él a Klaus, quien resultó ser muy agradable y nos dejó quedarnos en su cabaña hasta que vosotros llegaseis.
-Hay algo que todavía o me queda claro. –intervino Klaus- ¿A qué habéis venido?
-Halloween Town está en peligro. –respondí- ¿Te parece esa una buena respuesta?
-¡¿En serio?! ¡Os acompaño si queréis! Sería de gran ayuda.
-Gracias, Klaus.
-No hay de qué, Jack. Ya me conoces: para hacer daño a mis amigos hay que pasar primero por encima de mí.
-Sólo hay un problema. -intervino Bunny- Aquí hay muchas tumbas. ¿Cómo vamos a encontrar la que va a Halloween Town?
-Todas llevan a Halloween Town. –dije, encogiéndome de hombros.
Llevé a todos a un mausoleo al azar y abrí la puerta, dejando que pasen todos antes de entrar yo a Halloween Town.
¡Fin del 4º capítulo! ¿Les ha gustado? Díganmelo en los comentarios (en serio, lo agradecería muchísimo), denle a favourite y follow. Los comentarios serán respondidos en el próximo capítulo. CHAUU.
CaocHatsune: Me alegro de que te gustase. A mí también me encantaron estas dos pelis. Y claro que voy a continuar el crossover! :3
Lady Lyuva Sol: Me gusta que te gusten mis crossovers. Y lo de que si Sally saldrá mal parada se verá en el siguiente cap. ;3
