¡Hola otra vez! ¿Qué tal nadan esas vacaciones? Aquí les traigo un nuevo capítulo de este crossover que, si les soy sincera, me encanta escribir. Espero que lo disfruten mucho y que les guste :3


Capítulo 8

Tras nuestro horripilante descubrimiento, volvimos a Transilvania para entrar de nuevo en Halloween Town. Esta vez volaban junto al trineo Hada y Sandy. En medio del trayecto Jack Frost me dijo, mientras apoyaba su bastón en los hombros:

-Así que te cae mal ese tal Oogie Boogie.

-Decir que me cae mal es quedarse muy corto. –respondí- Tú buscas en el diccionario las palabras "ruin", "cruel", "despiadado" y "ludópata", entre otras, y en todas sale la foto de su cara. Digamos que es la versión de Halloween Town de Sombra, para que nos entendamos.

-¿Y por qué Sombra iba a pedir ayuda a ese Oogie? –preguntó Bunny.

-Ese saco de bichos gordo me conoce tanto como yo mismo, y eso lleva a que sepa cuáles son mis miedos y secretos más profundos y que, para colmo, los use contra mí.

-¿Pero de qué vas a tener miedo, Jack? ¡Si eres el Rey de Halloween!

Me giré en mi asiento y respondí, con el semblante muy serio, al joven de pelo blanco:

-Escúchame bien, Frost. Mis miedos no tienen nada que ver con Halloween. Tienen que ver con aspectos personales y créeme, pueden ser peores que cualquier monstruo que se esconda bajo la cama o cualquier fantasma que te encuentres en medio de la noche. Todo el mundo tiene sus miedos, incluso yo mismo a pesar de ser quien soy, y si os soy sincero, tengo miedo a dos cosas: volverme loco otra vez y crear un nuevo desastre como el de Navidad, o algo peor, y también temo perder a Sally para siempre. Creo que esos dos miedos están relacionados porque, si no fuese por Sally, ahora mismo yo estaría ayudando a Sombra a acabar con vosotros. –esbocé una sonrisa triste antes de añadir- Siento ponerme cursi ahora pero, si os soy sincero, Sally ha sido lo mejor que me ha pasado en mi vida y no me arrepiento de haberla conocido.

-La quieres mucho, ¿verdad? –añadió Hada.

-Con locura. –suspiré y añadí- Ella ha llenado ese vacío de mi alma que traté de llenar erróneamente con la Navidad. Sally me ha hecho ese gran favor y, como ya sabéis, por ella lo daría todo. Incluso mi propia vida si fuese necesario.

Sandy hizo con su arena y sobre su cabeza un enorme corazón.

-Creo que lo que Sandy intenta decir -intervino Norte, con esa sonrisa de niño que siempre le ha caracterizado- es que el tuyo es uno de los pocos casos de amor verdadero que existe en este mundo. Tienes mucha suerte porque ese es el amor más puro que puede haber. –bajó la mirada y añadió, con nostalgia- Lo sé porque con mi esposa, en paz descanse, también experimenté ese amor verdadero.

Entonces recordé que Cupido me había dicho algo parecido cuando fui a la Ciudad de San Valentín. "Seguramente habrás oído halar del amor verdadero. Pues te voy a decir una cosa: no es como eso que dicen de los cuentos de hadas donde el príncipe que conoce de un día a la princesa, con besarla y despertarla del sueño eterno basta con que haya un amor verdadero. Los que escribieron esos cuentos debieron consultar conmigo ya que soy experto en el amor verdadero, del que solo hay dos tipos: el de una madre que quiere con toda su alma a su hijo y que daría la vida por él, y el de dos individuos que se aman y se mantienen fieles a pesar de todas las adversidades que ellos sufran. Y lo mejor es que cualquiera de los dos daría la vida por el otro si fuese necesario. Y el tuyo, a pesar de tu trabajo y del lugar donde vives, es uno de esos casos".

Me puse nervioso al pensar en Sally y en si ella estaría bien porque me juré que si ese asqueroso saco de bichos quería hacer daño a mi querida muñeca de trapo tendría que pasar por encima de mí. Y no se lo pondría nada fácil. Si veinte años atrás lo había vencido, aquella vez no iba a ser una excepción

Al poco tiempo de nuestra conversación aterrizamos en el cementerio y, justo antes de entrar a Halloween Town, Frost preguntó:

-¿Cómo habrá entrado Sombra al Polo? ¿No habías dicho que los yetis habían reforzado sus defensas, Norte?

-No sé. -respondió Norte- Sinceramente no lo sé.

-Creo que yo sí lo sé. –intervine- A Sombra le consume la rabia y por eso pudo entrar fácilmente al Polo.

-¿A qué te refieres?

-Norte, Sombra tenía un cúmulo de rabia hacia vosotros, y esos malos sentimientos han aumentado desde su encontronazo conmigo, por eso arrasa con todo, incluyendo el Polo. Esa ira es la que ha aumentado su poder, y es mucho más difícil vencerlo.

-¿Cómo sabes todo eso? –preguntó Hada.

-Es muy típico en los distintos tipos de hombres lobo: hay casos de transformaciones voluntarias, donde la ira es el principal detonante del cambio de hombre a animal. Luego están los famosos casos de la Luna llena, donde esa furia acelera las transformaciones. En ambos casos, esos sentimientos hacen que la fuerza física o, en el caso de Sombra, los poderes aumenten notablemente.

-¿Te sabes de memoria un libro sobre hombres lobo o es que hay un curso para trabajar en Halloween Town? –preguntó Bunny.

-Cuando eres el Rey de Halloween siempre tienes que estar al tanto de todo para luego saber qué hacer cuando hay problemas. A veces hemos tenido que aislar al hombre lobo que tenemos en Halloween Town cuando tiene momentos de rabia antes de que alguien acabe mal parado. –suspiré y añadí- Aunque también lo he llegado a sufrir en mis propios huesos.

-¿Qué quieres decir, Jack? –preguntó Norte.

-Antes de que yo pudiese controlar mis poderes, -respondí, abriendo la mano mientras en ella aparecía una llama- tenía que transformarme obligatoriamente en espantapájaros para poder usarlos. Pero un día, y no sé cómo –cerré el puño y el fuego se apagó- el espantapájaros, con todos los malos sentimientos que acumulaba, acabó por dominarme y casi creo un desastre tan catastrófico como el de hace veinte años.

La escena se quedó en el más profundo de los silencios hasta que agité la cabeza para ahuyentar esos malos recuerdos y dije:

-Bueno, dejemos de hablar de mí y entremos ya.

Cuando volvimos a Halloween Town todo parecía normal (se vio que los yetis habían hecho un buen trabajo en tan poco tiempo) hasta que fijé la vista en la parte exterior de la guarida de Oogie Boogie, que estaba rodeada de nubes negras, lo que confirmó mis sospechas referidas a que el saco y Sombra eran aliados entre ellos.

-Bien, acabemos con esto de una vez. –dije antes de empezar a avanzar.

No había dado ni dos pasos cuando noté un intenso dolor en la zona donde Krampus me había dado el zarpazo. No pude evitar apretar los dientes a causa del dolor y me tambaleé un poco.

-¿Estás bien, Jack? –preguntó Norte.

-Creo que sí. –respondí cuando la quemazón se había pasado- No te preocupes.

Seguimos avanzando hasta que, a unos pocos metros de la guarida de Oogie Boogie, nos encontramos con Lock, Shock y Barrel.

-¿Qué queréis ahora? –pregunté, cruzándome de brazos- Si creéis que vais a cortarnos el paso hasta Oogie, os equivocáis.

-Escúchanos primero, Jack. –respondió Lock- Te vas a alegrar si te digo que Oogie Boogie ya no nos cae bien. Por eso vamos a enseñaros a ti y a tus amigos un atajo por el que entrar a la guarida de Oogie Boogie. ¿Qué te parece? Es que estamos hartos de ser esclavos de Oogie.

-¿No nos vais a engañar? –añadí, sin confiar en ellos aún.

-¡Lo prometemos! –dijeron al unísono los tres niños, con ambas manos elevadas, en señal de rendición. Yo sé cuándo alguien miente. Y en ese caso, aunque parezca sorprendente, esos diablillos no mentían.

-Está bien. Pero id vosotros delante.

Los tres niños nos guiaron hasta un pequeño hueco por el que se entraba a la guarida de Oogie Boogie, al parecer, sin que nadie se enterase.

-Gracias por esto. –dije a los niños- Creo que estoy empezando a confiar en vosotros.

Los niños se fueron antes de que nosotros entrásemos a la guarida de Oogie Boogie. Cuando estábamos todos dentro tuvimos la mala suerte de que una máquina tragaperras sonase ruidosamente y de forma insoportable, lo que hizo que Oogie y Sombra, quienes estaban de espaldas a nosotros, se diesen la vuelta.

-¡Vaya, mira a quién tenemos aquí! –exclamó Oogie, con una carcajada- Hace mucho tiempo que no nos veíamos, Jack. Y veo que has cambiado tu traje de rayas por otra cosa que, he de reconocerlo, te queda muchísimo mejor.

No respondí, sino que clavé mi mirada en la del saco de bichos con odio.

-Ya estabais tardando, -intervino Sombra, sonriendo- y ya nos empezábamos a aburrir. Y creo que nuestra invitada estaba cansándose de esperar.

Entonces vi algo que me cortó la respiración: unas sombras de arena negra gruesas como cuerdas rodeaban a Sally, inmovilizándola. Apreté los puños, haciendo que unas llamas se encendiesen en mis manos.

-¡Soltadla! –exclamé- ¿No nos queríais a los Guardianes y a mí? ¡Aquí nos tenéis, así que dejadla en paz!

Sombra se encogió de hombros y respondió, con una media sonrisa que no me gustó nada:

-Vale.

Chasqueó los dedos y las ataduras de arena negra que retenían a Sally desaparecieron, dejando a la muñeca de trapo libre. Entonces pensé que aquello no cuadraba. Había sido fácil. Demasiado fácil.

-¿Dónde está el truco? –pregunté- No me fío nada de vosotros.

-Si yo fuera tú –dijo Oogie- me preocuparía más por mí mismo.

De repente sentí una punzada muy intensa del dolor que noté antes de entrar a la guarida de Oogie Boogie, y no pude evitar doblarme sobre mí mismo.

-¿Qué pasa? –preguntó Norte, preocupado.

-Yo explicaré lo que pasa. –respondió Sombra- Mandé a Krampus y a uno de mis caballos para que fueran a por Bunny y Jack cuando iban a entregar los huevos de Pascua. Por lo que me ha contado mi pesadilla, Krampus atacó y, por así decirlo, "hirió" a ese esqueleto que está ahí sufriendo. ¿Y sabéis de qué me he dado cuenta? Krampus era, y digo "era" porque ya no está con nosotros, un pozo lleno de rabia y odio por culpa de Norte. Con esto quiero decir que Krampus ha transmitido parte de ese odio puro a Jack Skellington a través del zarpazo que él recibió. Aunque solo queda una cosita por hacer. Algo así como "la guinda del pastel".

Sombra chasqueó de nuevo los dedos y un caballo de arena negra se acercó directo hacia mí antes de convertirse en una nube que me rodeó como un tornado. Entonces vi delante de mis ojos vacíos todos mis miedos y malos recuerdos que me atormentaban: el cañonazo que recibí veinte años atrás mientras volaba en mi trineo-ataúd, un espantapájaros cubierto de llamas a punto de arrasar con todo… La última imagen que vi antes de que el tornado se deshiciese me partió mi corazón muerto: era el rostro horrorizado de Sally antes de que unas llamas cubrieran su cuerpo de forma instantánea.

Cuando la arena se fue el dolor que sufría en mi cuerpo no había desaparecido, sino todo lo contrario: mis manos empezaban a quemarme, así que me las miré y vi, aterrorizado, que estas se habían transformado en algo parecido a ramas cubiertas de llamas.

-¡No, no puede ser! –exclamé al darme cuenta de lo que pasaba.

-Jack… -dijo Sally, dando unos pocos pasos hacia mí.

-¡No te acerques, Sally! –grité antes de mirarla directamente a los ojos y añadir, con voz suplicante- Por favor. No quiero hacerte daño.

Por la nueva expresión de preocupación salpicada de miedo que adquirió Sally supe que entendía lo que pasaba. Entonces noté una nueva punzada de dolor que esta vez me hizo gritar y, mientras sentía que me quemaba por dentro, confirmé lo que ya era obvio: me estaba transformando en el espantapájaros y nada podría evitarlo.


Y aquí acaba el octavo capítulo de "El Guardián de Halloween". Si les ha gustado, por favor, comentar en las reviews que prometo que las responderé cuando publique el siguiente capítulo. Pero, de todos modos, lanzaré una pregunta al aire: Como habrán leído en este capítulo, Jack tiene miedo de perder a Sally y de volverse loco de nuevo. Así que la pregunta es: ¿A qué le tienen miedo? Yo sinceramente tengo miedo de perder a todos mis seres queridos y, en general, quedarme sola. ¡HASTA EL PRÓXIMO CAPÍTULO! 3 :3

Lady Lyuva Sol: ¡Claro que todo saldrá bien! ¡Jack Skellington siempre gana! Y sí, Sombra y Oogie son odiables hasta la muerte.