Hola a todos de nuevo! Traigo un nuevo capítulo de El guardián de Halloween. Esta vez es más largo e interesante. Espero que lo disfruten mucho.


Capítulo 9

POV Sally

Cuando Jack me pidió que me alejase de él mientras me miraba como un cordero degollado antes de gritar de dolor, me sentí impotente y mi corazón se encogió ante aquella desgarradora y terrible escena. Lo que más miedo me daba en el mundo era ver a mi querido y amado Jack sufrir y que yo no pudiese hacer nada para ayudarlo. Y en aquel momento estaba presenciando ese sufrimiento con mis propios ojos. Las llamas cubrían el cuerpo de Jack como sanguijuelas anaranjadas y hambrientas que lo torturaban de forma lenta y dolorosa. Llegó un momento en el que las piernas de Jack le fallaron y calló de rodillas, con el rostro mirando al suelo, como sin fuerzas.

-Sally… -murmuró con una voz ronca que no parecía ser la suya.

No respondí hasta que dirigió el rostro hacia mí, momento en el que tuve que taparme la boca con ambas manos para reprimir un grito de horror: parte del rostro de Jack estaba transformado en la calabaza que constituía la cabeza del espantapájaros.

-Escúchame… -continuó hablando con dificultad, como si cada palabra que trataba de pronunciar le supusiera un esfuerzo enorme- …ve… con los…Guardianes… Ellos… te protegerán…de mí.

Obedecí recorriendo con paso rápido el espacio que había entre Norte y yo, a pesar de tener el corazón destrozado al no poder ayudar a Jack de ninguna de las maneras. Cuando estuve con los Guardianes, mi amado me miró directamente a los ojos y no le hizo falta pronunciar palabra alguna para yo saber lo que quería decirme: "Lo siento".

De nuevo hubo otro grito, esta vez más desgarrador que todos los anteriores. No pude evitar arrodillarme en el suelo y tuve que taparme los oídos y cerrar los ojos porque no soporto ver ni oír tanto sufrimiento, pero los gritos de intenso dolor atravesaban mi cabeza como taladros y unas lágrimas empezaron a recorrer mis mejillas porque yo estaba comenzando a sentir en silencio ese dolor tan insufrible.

Tras unos segundos de intensa y dura agonía que me parecieron los más largos de mi vida, los gritos se detuvieron y todo se quedó en el más profundo e insoportable silencio. Abrí los ojos y aparté las manos de mis oídos antes de dirigir la vista hacia donde estaba Jack, pero la figura que se erguía lentamente y de espaldas hacia nosotros no era él, sino el espantapájaros, lo que podríamos llamar "el lado oscuro" de mi querido Jack. Cuando el espantapájaros se volvió hacia nosotros sentí un fuerte escalofrío en la espalda. Puedo decir con claridad que, por primera vez en mi vida, experimenté en cada una de mis costuras el miedo en el estado más puro. Los huecos de los ojos y la boca de la calabaza que hacía de cabeza del espantapájaros estaban ocupados por furiosas llamas, y parecía una bestia que trataba de localizar a su presa. Y si la visión que había tenido no se equivocaba, la presa era yo.

El espantapájaros prendió sus manos con fuego y creo que todos los presentes pensábamos lo mismo: iba a atacarnos sin miramientos y a sangre fría.

-¡Frost, Hada! –exclamó Norte, desenvainando unos grandes sables- ¡Proteged a Sally! ¡Nosotros nos encargaremos del espantapájaros!

El joven de pelo blanco creó con su bastón una especie de escudo de hielo que nos protegió a los tres.

-No te preocupes por Jack. –me dijo Hada al notar mi preocupación.- Norte no va a hacerle daño.

-Solamente evitará que tu novio les haga daño a ellos, pero lo más importante es que no te haga daño a ti. –añadió Frost.

Sus palabras lograron animarme un poco, pero aún así las imágenes de mi visión volvieron a mi mente y sentí una gran compasión. "Ojalá esta premonición sea falsa y Jack está bien", pensé con nostalgia.

POV Norte

No me podía creer lo que estaba pasando en aquel momento. Jamás se me había pasado por la mente durante los veinte años de mi amistad con Jack el hecho de tener que luchar contra mi mejor amigo. Pero me tuve que quitar de la cabeza que aquel monstruo contra el que Bunny, Sandy y yo teníamos que enfrentarnos no era el carismático y amable Jack de esos veinte años. Hacíamos lo que podíamos para evitar dañar al espantapájaros, aunque también tratábamos de que él no nos hiciese nada a nosotros, y muchísimo menos que llegase hasta Sally.

Hubo un momento en el que el espantapájaros me lanzó un ataque que pude detener con mis sables. Las ramas que formaban los brazos de mi contrincante eran muy resistentes, por lo que mis armas no le hicieron nada. Nos mantuvimos durante un rato cara a cara, mirándonos fijamente a los ojos, como dos lobos que se pelean por comida o por el territorio. Hice un esfuerzo por buscar en la salvaje mirada del espantapájaros a mi amigo y, cuando creí encontrarlo, le dije, con la esperanza de que me oyera:

-¡Jack, si estás ahí dentro, escúchame! ¡Tienes que enfrentarte a tus miedos! ¡No dejes que ellos te dominen! Si no lo haces por el mundo o por los Guardianes, hazlo al menos por Sally.

La única respuesta que obtuve del espantapájaros fue un rugido animal. De no ser porque aparté la cara, me hubiera quemado con las cortas llamas que salían de la boca del espantapájaros. Entonces hice acopio de mis fuerzas y lo empujé a unos pocos metros lejos de mí. Entonces me di cuenta de la asombrosa fuerza de mi rival porque estaba sudando a mares, no solo por el calor del fuego, sino por el enorme esfuerzo que me supuso resistir la embestida del espantapájaros. Y lo que más me había quedado claro era que nosotros no podíamos ayudar a Jack: él tenía que ayudarse a sí mismo porque, si el miedo lo dominaba por completo, estábamos perdidos y Sombra ganaría.

POV Jack

Me encontraba en una estancia oscura, y no se oía nada salvo el eco de mi propia respiración. Lo último que recordaba era el rostro preocupado de Sally antes de que todo se pusiera negro. De repente escuché la voz de Norte retumbar en aquel sitio desconocido para mí.

-¡Jack, si estás ahí dentro, escúchame! ¡Tienes que enfrentarte a tus miedos! ¡No dejes que ellos te dominen! Si no lo haces por el mundo o por los Guardianes, hazlo al menos por Sally.

Esas palabras me transmitieron de golpe un recuerdo aterrador: mi dolorosa transformación en espantapájaros. Por desgracia, y con el miedo empezando a recorrer mi cuerpo, supe que el cambio ya se había completado, aunque me surgió una duda importante: si ya me había convertido en espantapájaros…

-¿Dónde estoy? –me pregunté en voz alta y temblorosa.

-Estamos en tu cabeza, Jack. –respondió una voz que hizo que un escalofrío que recorría mi espalda (en ese momento entendí lo que sienten algunas personas cuando escuchan algún ruido extraño y fuera de lugar).

Me di la vuelta para ver quién había hablado, pero no vi nada. Entonces noté que algo frío y blanquecino caía sobre mis hombros y brazos.

-¿Nieve?

Pero eso no fue lo que más me preocupó porque empecé a escuchar algo que me resultaba familiar, para mi desgracia: se trataba, de forma inconfundible, del sonido de unos cascabeles al ritmo de un villancico navideño.

-No, otra vez no… -murmuré, esta vez más asustado, algo que se podía notar por cómo empezaron a temblar mis rodillas y si pudiera sudar, os juro que en aquel momento un sudor frío me hubiera empapado la frente.

Lo peor de todo fue lo que vino después: una sonora carcajada que parecía ser una mezcla entre la risa de Norte junto con la del mismo Demonio.

-¿Me echabas de menos? –preguntó la misma voz de antes.

Esta vez, cuando me di la vuelta, pude ver quién me hablaba, y no grité de no ser porque el miedo se me acumulaba en la garganta: nada más y nada menos yo estaba delante de mí mismo vestido de Santa Clavos (aquí sí que puedo decirlo porque es como la versión macabra de Santa Claus), pero sin embargo no me reconocí en el individuo que tenía delante porque este tenía una mirada y una sonrisa que destilaban locura. En aquel momento me di cuenta de que, en vez de tratar de llevar alegría a los niños en Navidad, lo único que yo hacía veinte años atrás era dar más miedo aún. Las pulsaciones de mi corazón muerto aceleraron, como si mi cuerpo me pidiese a gritos que corriese. ¿Pero a dónde iba a huir si en aquel sitio donde dominaba la oscuridad no había salida?

-Ha pasado mucho tiempo desde aquella Navidad. –dijo mi yo "navideño"- Por lo menos veinte años, ¿me equivoco?

No contesté, sino que retrocedí unos cuantos pasos sin dejar de mirar a quien tenía enfrente. No quería ver ese recuerdo horrible, ni mucho menos personificado.

-¿Qué te pasa? ¿Te ha comido la lengua el gato? –preguntó mientras avanzaba hacia mí a la vez que yo me alejaba.

Llegó un momento en el que algo se enrolló en mi tobillo. Dirigí la vista al suelo y vi, con horror, que lo que se había enganchado a mi pie era una guirnalda con bolas de colores. Intenté librarme de la colorida serpiente, pero fue en vano porque me agarraba con mucha fuerza.

-No estarás tratando de huir de mí, ¿verdad?

Mi yo vestido de Santa Clavos chasqueó los dedos y la guirnalda empezó a enrollarse alrededor de mi cuerpo hasta dejarme inmóvil. Mientras el demente que tenía delante se iba acercando lentamente hacia mí yo intenté zafarme de aquellas ataduras, aunque seguí en las mismas. Cuando el rostro de "mi gemelo" loco estaba a pocos centímetros de mí me dijo, con una amabilidad que más que agradarme, me hizo temblar:

-Puede que nuestra Navidad anterior haya fracasado, pero estamos en el lugar perfecto para planear la siguiente. Y nada podrá pararnos esta vez.

Con esas palabras alcancé el estado de terror en su máximo grado. Estaba delante del peor de mis miedos: la locura que me llevó a crear el desastre navideño de hacía veinte años.

POV Norte

No supimos de ninguna de las maneras cómo el espantapájaros logró hacerse tan fuerte con tanta rapidez, pero nos costaba más esquivar y contrarrestar sus ataques. Entonces oí decir a Sombra, con tono cansino:

-Esto empieza a ser aburrido, ¿no crees, Oogie?

-Ya lo creo. Hasta se me han acabado las moscas. ¿Y si animamos esto un poco?

-Estoy totalmente de acuerdo.

Escuché un chasquido de dedos y unos caballos de arena negra nos rodearon enseguida.

-¡Genial! –exclamó Bunny, agotado- ¡Por si no teníamos bastante con el espantapájaros, ahora tenemos que quitarnos de encima a los malditos caballitos de Sombra!

-¡Ya nos encargamos nosotros! –exclamó una voz infantil que me resultó familiar.

Entonces uno de los caballos de Sombra fue atravesado por un tridente y desapareció. Dirigimos la vista hasta la procedencia de las voces y vimos a los tres gamberros, con todo un arsenal de armas: hachas, mazas con pinchos, puñales, cepos para osos… todo dentro de una bañera con pies (¿en serio?, ¿una bañera con pies? Esta ciudad de Halloween Town nunca deja de sorprenderme).

-Qué bien que hayáis venido. –dijo Oogie, más contento que unas pascuas- Ya nos hacía falta algo más de ayuda.

-¡Sigue soñando, Oogie! –respondió con desprecio la brujita antes de sacar la lengua al saco, quien dio un respingo (si la situación no hubiera sido tan grave, me estaría riendo como si no hubiese un mañana).

-¡¿Cómo os atrevéis a traicionarme?! –exclamó Oogie Boogie, hecho una furia.

-Ya no trabajamos para ti, saco de bichos asqueroso y gordo. –añadió el niño de pelo verde con un disfraz de esqueleto- Has dejado de caernos bien. Ahora estamos de parte de Jack. Por cierto, ¿dónde está?

Señalé con uno de mis sables al espantapájaros y los tres niños tragaron saliva.

-Nosotros nos encargaremos de Jack. –dije- Vosotros tres cubridnos.

-¡A la orden! –respondieron los tres al unísono, haciendo el saludo militar.

Gracias a la ayuda del trío gamberro la lucha pareció igualarse: a Sombra se le agotaban los caballos gracias a la recién llegada caballería y Bunny, Sandy y solo nos teníamos que preocupar del espantapájaros.

Todo parecía ir sobre ruedas hasta que pasó algo que no nos esperábamos: cuando se acabaron los caballos de Sombra, Sandy trató de inmovilizar al espantapájaros con sus látigos de arena dorada, pero nuestro enemigo pareció multiplicar sus fuerzas de golpe porque destrozó los látigos como si de hilos se tratasen, antes de lanzar una llamarada contra el creador de sueños, quien pudo hacer un escudo a tiempo, pero el impacto fue tan grande que Sandy salió volando unos metros antes de chocar contra una pared y quedarse inconsciente. Bunny fue a atacar embistiendo, pero el espantapájaros lo apartó de un manotazo, dejando una quemadura en el pelaje del conejo. Y en cuanto a mí, me interpuse entre el muro de hielo y el espantapájaros.

-Si quieres pasar tendrás que pasar sobre mí antes. –dije, con el ceño fruncido y mirando fijamente al espantapájaros.

No sé cómo, pero vi una especie de sonrisa de burla en el rostro del espantapájaros, quien se limitó a avanzar unos pocos pasos hacia mí antes de agarrarme por el cuello y elevarme del suelo, asfixiándome. De pronto escuché una voz a mis espaldas:

-¡Suelta a Norte!

Entonces vi que el brazo del espantapájaros que sujetaba mi cuello se congeló de forma inmediata y me soltó. Mientras recuperaba el aliento, pude ver A Jack Frost empuñando su bastón, amenazando con atacar de nuevo.

-Da un paso más y serás un cubito de hielo con patas.

El espantapájaros cubrió de fuego el brazo congelado y derritió el hielo al instante. A pesar de ello, Frost se mantuvo firme y desafiante. Vi en sus ojos azules que no iba a dejar pasar tan fácilmente al espantapájaros. Incluso se mantuvo firme cuando el espantapájaros estuvo a punto de lanzar una bola de fuego hacia Frost.

-¡Cuidado! –exclamó Hada antes de llevarse a Jack Frost a gran velocidad fuera del alcance del espantapájaros justo cuando este lanzó el proyectil ardiente.

Todo el impacto de las llamas fue recibido por el muro de hielo que protegía a Sally, destrozándolo por completo y dejando indefensa a la muñeca de trapo. Ninguno de nosotros podía llegar a tiempo de detener al espantapájaros, quien se dirigía con paso lento y firme hacia Sally. El único que podía salvarla a ella y a todos nosotros era el mismo Jack que estaba dentro de la cabeza del espantapájaros. Si él no hacía algo, y rápido, no habría solución.


Fin del 9º cap de este crossover. ¿Qué tal les pareció? Dejen sus comentarios en las reviews, que aprecio mucho la opinión de ustedes. Responderé a las reviews en el siguiente capítulo, lo prometo de todo corazón. ¡Hasta el siguiente cap!

Lady Lyuva Sol: ¿Con bongie o pongie te referirás al puenting? Yo también tengo cosica al pensar en eso aunque más bien tengo miedo de que se rompa la cuerda o algo.