Hola holita (modo Ned Flanders activado)! ¿Qué tal ese veranito? Bueno, aquí traigo otro capítulo de este crossover. Espero que disfruten, no voy a ser más plasta. ;)


Capítulo 10

POV Jack

Todavía seguía atrapado en mi propia mente con aquel loco con gorro de Navidad, y ya estaba empezando a cansarme y a minarme la moral su propia presencia.

-¿Recuerdas cuando, hace unos veinte años, repartíamos alegría y regalos entre los niños de todo el mundo? ¿Y también sus caritas de alegría?–preguntó, entre unas risas saturadas de locura que me hacían recordar a los muñecos que saltan de una caja con manivela- Qué buenos tiempos eran aquellos. Aún recuerdo el muñeco del vampiro que le regalamos a aquellos niños de Francia…

-Tú vives en una ilusión, ¿verdad? –respondí, con voz cansada, levantando la vista para mirar fijamente a quien me mantenía cautivo- No repartíamos ni ilusión ni alegría, solamente miedo, pesadillas y tristeza, y por poco no nos convertimos en polvo de hueso por culpa de aquel cañonazo. No echo de menos eso ni de coña. Al contrario, siempre trato de olvidarlo.

El fantasma de mi recuerdo detuvo sus risas y preguntó, con cierto tono de disgusto en su voz:

-¿Qué acabas de decir?

-Que tu Navidad caótica y llena de terror acabó hace mucho, y que solo eres un recuerdo doloroso de lo que ha pasado. Puede que estés ahí, entre mis recuerdos, pero puedo ignorarte…

-¡CÁLLATE! –gritó.

Me sentí como un niño asustado cuando recibe una riña de su padre, y ese miedo aumentó cuando vi que los dedos de quien estaba delante de mí se cambiaron por garras y en sus cuencas vacías apareció un brillo rojizo que parecía la luz que salía de la puerta del mismísimo Infierno.

-¡Tú me abandonaste y me dejaste solo encerrado en un pequeño rincón de tu cabeza durante todo este largo tiempo! –continuó, hecho una furia- ¡He intentado todo para que nos volvamos a encontrar! Y ahora que hemos logrado reunirnos, ¡ ¿me vienes con insultos?!

A cada palabra que pronunciaba su voz se volvía más distorsionada, como si dos personas hablasen a la misma vez con las mismas palabras, y su cuerpo cambiaba de forma monstruosa: se acentuaron las garras de sus manos, su cuerpo se encorvó y agrandó hasta hacerse más alto que yo, y el brillo demoníaco de sus ojos aumentó de intensidad hasta casi deslumbrar. Pero lo peor de todo fue la cara, que adquirió unas facciones extremadamente grotescas, una mezcla horrenda de una calavera que tenía grabados los rasgos terroríficos de la calabaza que conformaba la cabeza del espantapájaros. Ahí me di cuenta, más aterrorizado de lo que he estado en mi vida, de que ese monstruo habría sido yo si hubiese continuado con mi locura navideña de dos décadas atrás. Y hoy, cada vez que me acuerdo de aquel horrible momento, no me arrepiento de haber dejado la Navidad en manos de profesionales.

La bestia que se alzaba delante de mí se rió con una sonora y horrible carcajada consistente en una mezcla entre la agradable carcajada de Santa Claus y la cruel risotada del Diablo que hizo estremecer todos y cada uno de mis huesos.

-Ahora no podrás ignorarme. –dijo con su voz distorsionada que me hizo temblar, mientras su grotesco rostro se acercaba al mío- No puedes salir de este sitio porque no hay salida. Vas a quedarte aquí conmigo para siempre.

Volvió a reír y he de decir que jamás había pasado tanto miedo en toda mi larga vida. Aquello era más terrorífico que cualquier hombre lobo, vampiro o fantasma con el que te podrías encontrar. Entonces noté cómo la guirnalda que me atrapaba se apretaba más sobre mi cuerpo y llegué a una conclusión: el miedo, literalmente, te asfixia y paraliza, llevándote sin remedio al abismo, en una especie de descomposición lenta y dolorosa del alma. Por mucho que me esforzase por liberarme de mis ataduras, la situación se hacía cada vez peor. Lo que me iba a hacer falta para liberarme de aquel monstruo era un milagro. Y rápido.

POV Sally

Cuando el espantapájaros se acercó a mí creía que aquel era un mal sueño y que necesitaba despertar de inmediato. Pero la realidad me abofeteó mostrándome la dolorosa pero inevitable verdad: aquel demonio que antes era mi amado iba a convertirme en ceniza con solo un movimiento de sus dedos. En mi corazón tenía dos sentimientos mezclados: estaba furiosa conmigo misma por tener aquel don de predecir el futuro de vez en cuando y que solo anunciaba desgracias; aunque también estaba asustada porque no podía detener lo inevitable. O al menos eso creía yo.

Durante un momento creí ver en los huecos de los ojos del espantapájaros a Jack. El tiempo pareció detenerse y dejé de ver al espantapájaros para que se me apareciera delante la figura de Jack pero, en vez de alegrarme, el corazón se me encogió porque su rostro expresaba algo que jamás había visto en él: el miedo en su mayor grado. Me miró como si fuera un pequeño cachorro que necesitaba a su madre y pareció suplicarme con la mirada: "Ayúdame, tengo mucho miedo. Quiero que estés conmigo, Sally. Te necesito". Entonces supe que estaba atrapado dentro del espantapájaros y que no podía salir si yo no le ayudaba. Siempre he pensado que yo era la que necesitaba el apoyo de Jack en los momentos difíciles, pero en aquel momento me di cuenta de que, cuando se complican las cosas, Jack se puede debilitar y lo único que le ayuda a salir adelante es mi sola presencia.

De golpe volví a la realidad y, como si una bombilla se encendiese en mi cabeza, supe qué debía hacer para ayudar a Jack. Así que cerré los ojos, respiré hondo y, cuando los abrí de nuevo, justo cuando el espantapájaros estaba a unos pocos pasos de mí dije, frunciendo el ceño ligeramente y con una firmeza y convicción que me sorprendieron hasta a mí misma:

-No te tengo miedo.

POV Jack

En aquel momento pensé que todo estaba perdido para mí, que el miedo me consumiría por completo y que desaparecería para siempre, sin dejar ningún rastro. Adiós al bueno de Jack Skellington y hola al monstruo que iba a provocar el caos y la desgracia en Halloween Town hasta convertir en ruinas lo que era una bella ciudad. "Qué cosas", pensé, "resulta que uno de mis peores miedos está a punto de hacerse realidad. Quizá de tanto tiempo que he estado con Sally se me han pegado sus visiones".

-Parece que estás a punto de rendirte, ¿verdad? –preguntó con burla el grotesco personaje que tenía delante.- Pues aún tienes tiempo de asistir al inminente final de tu muñequita de trapo.

No supe cómo reaccionar ante aquellas palabras que me dejaron de piedra: ¿había dicho que iba a ser el fin de Sally? No podía ser, debía ser una pesadilla. Pero, para mi desgracia, esa era la cruda y dolorosa realidad.

-¡Por favor, haz lo que tú quieras conmigo! –grité, desesperado- ¡Pero deja en paz a Sally, te lo suplico! ¡Ella es todo lo que tengo!

-Ya es tarde para súplicas y lloriqueos.

Escuché una carcajada de aquella bestia justo cuando agaché la cabeza. Os juro que si tuviera lacrimales, en aquel momento estaría llorando y derramando una cascada de lágrimas, al saber que no podría hacer nada por salvar al amor de mi vida. Cuando estuve a punto de rendirme del todo escuché la dulce voz de Sally con un tono de firmeza que me sorprendió mucho en ella:

-No te tengo miedo.

-¿Pero qué?... –la voz de mi "gemelo malvado" sonó en una mezcla entre el enfado y la preocupación.

Sin levantar la cabeza reí para mis adentros al oír aquella esperada y preciosa voz. Era el milagro que necesitaba para asegurar mi salvación. Sally es la luz del faro que me guía por el mar de la vida y que me ayuda a evitar chocar con las rocas de la perdición. En aquel momento creí que aquella luz se había apagado pero, gracias a la intervención de Sally, ese faro volvía a brillar de nuevo en medio de la oscuridad. En aquel momento no se me ocurrió pensarlo, pero hoy día creo que cuando ella habló no vio al espantapájaros sino a mí mismo, y eso le ayudó a enfrentarse a mi alter ego. Y ahora me tocaba a mí enfrentarme a mis miedos.

-Gracias, Sally. –murmuré, feliz gracias a la inyección de valentía que me había dado mi querida muñeca de trapo.

-¿Qué andas murmurando? –preguntó mi macabro captor.

Sin dejar de sonreír, levanté el rostro mirando fijamente a las luces rojas de los huecos de los ojos de quien tenía enfrente y dije, encarándome a él:

-Acabo de agradecer a Sally que haya intervenido porque, gracias a ella, sé cómo enfrentarme a ti y cómo vencerte.

Entonces la guirnalda se aflojó y lo entendí todo: si me dejaba dominar por mi miedo las ataduras se apretaban hasta casi asfixiarme, pero si me enfrentaba a lo que temo la guirnalda se aflojaría hasta tal punto de dejarme libre.

-¿Dé qué hablas?

-Sabes muy bien de lo que hablo. Tú tan solo eres un recuerdo de lo que fui hace unod veinte años: un loco obsesionado con la Navidad y que solo pensaba en sí mismo y no en las terribles consecuencias que ese disparate conllevaría…

La guirnalda siguió aminorando su fuerza a medida que yo continuaba hablando:

-… ¿Qué si siento lo que hice? Sí, ¿Qué si me arrepiento? Por supuesto. Si tuviera que sacar algo bueno de esto, sería solo una cosa: si no me hubiese dado cuenta de en qué me había convertido hubiera perdido a la única persona que se esforzaba al máximo en hacerme entrar en razón. Y me refiero a Sally, a quien amo y aprecio más que a mi propia vida, y por quien lo sacrificaría todo

Al fin la guirnalda se aflojó del todo y cayó al suelo, inerte y dejándome libre del todo. Comencé a avanzar desafiante hacia el monstruo de mi locura, quien retrocedía a cada paso que yo daba.

-Y acabo de darme cuenta de algo: tú casi arruinas mi vida y casi destruyes el mundo tal y como lo conocemos. Y si lo tienes presente en tus pensamientos sí, tú me representas a mí mismo pero dominado por la desatada locura que me llevó a cometer ese desastre.

A medida que yo hablaba, el aspecto de mi interlocutor fue volviendo al inicial hasta volver a ser idéntico a mí. Pero esa vez quien estaba asustado era él. Lo agarré por el cuello blanco del traje de Santa Clavos y le dije, obligándole a fijar su asustada mirada en la mía:

-Puede que casi hayas conseguido vencerme, pero estamos dentro de mi mente, ya me lo habías dicho tú mismo hace rato. Pues esto lo controlo yo y no voy a dejar que nadie mande sobre mí si yo no quiero.

Acerqué el rostro de mi doble navideño al mío y añadí, frunciendo el ceño:

-Quiero que entiendas muy bien lo que te voy a decir: tú no eres real, por que no tengo ninguna razón para tenerte miedo. –mis manos se cubrieron de llamas y noté cómo mis cuencas vacías también lo hacían, antes de sentenciar, elevando la voz- ¡Así que sal de mi cabeza y de mi vida y no vuelvas a entrometerte nunca más, ¿QUEDA CLARO?!

Pronto el fuego cubrió el cuerpo de aquel individuo, consumiéndolo casi de forma instantánea.

-Se acabó. –murmuré, mientras se apagaban las llamas de mis manos y huecos de los ojos.

Levanté la vista hacia arriba y añadí, sonriendo y con una gran paz en el alma:

-Pronto estaré contigo, Sally. Gracias por ayudarme.


Aquí termina el capítulo 10! ¿Qué tal les ha parecido? Dejen sus comentarios, por favor, que aprecio mucho la opinión de ustedes :'D. Recuerden que las reviews las contesto en el siguiente capítulo. ¡Hasta el próximo cap!

Lady Lyuva Sol: Todos en algún momento tenemos que enfrentarnos a nuestros miedos, incluso al mismísmo Rey de Halloween. Me alegro muchísimo que te gustase. Gracias.