Buenas a todoss! ¿Cómo estamos? Aquí os traigo el que podría ser el penúltimo capítulo de este crossover. Espero que lo disfruten! :3


Capítulo 11

POV Sally

El espantapájaros ya había prendido su mano y estaba a punto de hacerme arder. Entonces miles de recuerdos se me pasaron por la cabeza como una película: todas las veces que me escapaba del laboratorio del doctor Finkelstein para ver a Jack, aquella reunión en el pueblo donde nos mostró la Navidad (creo que fui la única que no relacionó Halloween con dicha fiesta), todos mis esfuerzos por decirle a Jack que su Navidad solo llevaría al desastre, el momento en el que hice aparecer la niebla el día en el que Jack iba a despegar para iniciar su locura… Todo eso me vino a la mente, incluyendo el maravilloso instante en el que, tras la vuelta a la normalidad, Jack y yo estábamos en la Spiral Hill y, sin pronunciar palabra sino con un beso, declaramos mutuamente nuestro amor. Aquel hermoso recuerdo se me había grabado a fuego en la mente. "Bueno, al menos no he tenido una mala vida", pensé, creyendo que aquel era mi fin.

Pero ocurrió algo increíble: cuando las llamas estaban a pocos centímetros de mi cara, el espantapájaros pareció crispar el rostro y retrocedió unos pasos antes de inclinarse hacia delante. El fuego cubrió su cuerpo pero esta vez no hubo gritos. Cuando las llamas se disiparon, no vi al espantapájaros. Para alegría de mis ojos, quien estaba delante de mí estaba Jack, aún encorvado hacia delante y se tambaleaba un poco, como si hubiera hecho un estrepitoso viaje. Se incorporó y se miró las manos antes de levantar la vista y mirarme fijamente para decir, mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro:

-Sally…

No me dio tiempo de responder porque se me tiró al cuello en lo que fue un cariñoso abrazo.

-¡No sé cómo agradecerte lo que acabas de hacer por mí! –exclamó con la voz ronca, al parecer, por un llanto de felicidad. Si os soy sincera, jamás había visto u oído llorar a Jack.

Cuando nos separamos me cogió por sorpresa que Jack sujetase mi rostro con ambas manos y me diese un beso que, a pesar de durar unos pocos segundos, lo disfruté igualmente (¿os he dicho que, a pesar de no tener labios, Jack es de los que besan de maravilla?).

-Gracias, de verdad. –dijo con suavidad cuando se separó de mí.

Entonces se escuchó la voz estresada de Sombra exclamar:

-¡Es imposible!

-Pues lo acabas de ver, Sombra. –respondió Jack, volviéndose para enfrentarse al señor de las pesadillas.

-Bueno, Sombra. –intervino Oogie, con la voz temblorosa- Creo que te la tienes que arreglar tú solito. Nos vemos otro día, Jack, que yo me abro.

-¡Será cobarde! –exclamé, sin poder evitarlo.

-¿Desde cuándo tienes ese carácter? –preguntó Norte.

-No siempre soy la dulce y tímida Sally que conoces. –respondí, guiñando un ojo.

Todos nos dimos cuenta de un hilo que parecía salir del cuerpo de Oogie Boogie y pensamos lo mismo.

-¿No te dejas algo, Oogie? –preguntó Jack, divertido, mientras recogía el hilo del suelo.

-Vamos, Jack, no seas así. Sabes que nos necesitamos el uno al otro para poder existir. –la voz de Oogie iba adquiriendo cada vez más cierto tono asustadizo.

-En eso te equivocas. –respondió Jack, sin perder la sonrisa pícara- Yo no te necesito para nada. Así que tu final va a ser igual de triste que el de hace veinte años. Norte lo recuerda muy bien.

Jack me pasó el hilo y me preguntó de una forma muy caballerosa:

-¿Quieres hacer tú los honores?

-Será todo un placer. –respondí, cogiendo el hilo.

Comencé a tirar a la vez que el saco se iba deshilachando, cada vez descubriendo más bichos que formaban el cuerpo de Oogie Boogie. Cuando el saco estuvo completamente deshecho y todos los bichos quedaron al descubierto, Jack dijo, tras prender sus manos:

-Será mejor que os apartéis un poco porque llega el gran final.

Jack lanzó una bola de fuego que impactó contra los bichos, que se calcinaron al instante excepto uno que salió corriendo en un intento desesperado de huir mientras gritaba con voz de pito hasta que fue aplastado por el pie de Lock.

-Uno menos. –intervino Bunny, desenfundando un bumerán- Solo queda Sombra.

-¿Qué se siente ahora al estar acorralado? –añadió Jack Frost, apoyándose en su bastón.

Sombra tenía el rostro crispado y boqueaba para tratar, sin éxito, de responder. Cuando al fin se decidió a hablar apretó los dientes y gruñó antes de exclamar con rabia:

-¡Esto no va a quedar así! ¡Los Guardianes pagaréis muy caro por esto! ¡Y tú también, saco de huesos! ¡Volveré y os arrepentiréis de lo que habéis hecho y os arrodillaréis ante mí…

-Mucho ruido y pocas nueces, Sombra –interrumpió Jack- Mira, quiero que se te meta una cosa en la cabeza sobre mí: si te metes conmigo o con las personas a quienes más aprecio no hay billete de vuelta ni venganza que valga.

Sombra empezó a temblar, lo que hizo que Jack añadiese, con una sonrisa maliciosa (a veces me asusta que haga eso):

-¿Qué te pasa? ¿Me tienes miedo?

-Por favor, ten compasión.

-Hay algo que yo sé del miedo y tú no: hace que nos mostremos cómo somos en realidad. Y tú, Sombra, no eres más que un cobarde. Su semblante se volvió muy serio antes de añadir- La próxima vez piénsatelo dos veces antes de meterte con alguien a quien no puedes ganar. Si es que hay próxima vez.

Lanzó otra llamarada hacia el techo, justo donde había una enorme lámpara de araña que se prendió y cayó sobre Sombra. Por desgracia, eso hizo que el escondite de Oogie empezara a derrumbarse.

-Bravo, Jack. –dijo Bunny con el ceño fruncido- ¡Ahora nos vas a sepultar a todos!

-No se me da bien calcular distancias, ¿vale? –protestó Jack. –Y será mejor que no discutamos porque tenemos que salir ya de aquí.

-Solo me queda una bola de nieve de cristal. –intervino Norte- No sé si podremos entrar todos porque el portal no dura mucho tiempo.

Jack se quedó pensando unos segundos antes de decir, extendiendo el brazo:

-Dame la bola, Norte.

-Pero Jack…

-¡No hay peros que valgan! Quien no arriesga no gana, ¿verdad? Pues eso es lo que haremos: nos arriesgaremos. Tengo un plan, Norte.

Tras un breve momento de duda Norte accedió a darle la bola de cristal a Jack:

-Gracias. Bien, escuchadme todos porque solo voy a explicarlo una vez: cuando el portal se abra entrad todos en fila india sin pensarlo. Yo seré el último. ¿Lo habéis entendido todos? Pues manos a la obra.

Jack agitó la bola mientras decía con voz firme:

-¡A la plaza de Halloween Town!

Rompió la bola contra el suelo y, justo cuando apareció el portal, exclamó:

-¡Ahora! ¡Entrad rápido!

Todos entraron en fila india y como un rayo en el portal: primero los Guardianes y detrás fueron Lock, Shock y Barrel. Justo cuando yo iba a entrar en el portal este comenzó a hacerse más pequeño. No fui la única en darse cuenta de aquello.

-Sally –me dijo Jack- Tenemos que entrar a la vez.

Me cogió fuertemente de la mano antes de añadir:

-Saltamos a la de tres. Tú agárrate a mí como si te fuera la vida en ello. –me miró y preguntó- ¿Confías en mí?

-Siempre. –respondí, más convencida que nunca.

-Bien. Pues vamos allá.

Ambos contamos hasta tres justo antes de saltar al agujero menguante que era el portal mientras aquel escondite subterráneo se caía a pedazos.

POV Jack

Cuando Sally y yo salimos del portal justo cuando este desapareció aterrizamos estrepitosamente en el suelo de la plaza del pueblo, seguramente debido a la brusquedad del salto que dimos para entrar al portal.

-¿Estás bien? –pregunté a Sally mientras yo me levantaba.

-Sí, gracias a Dios. –respondió ella.

Le ofrecí la mano para que ella se pusiera en pie. Cuando lo hizo, todos estábamos siendo espectadores del derrumbe de la guarida de Oogie.

-Bueno, por fin se acabó todo. –dijo Norte, cruzándose de brazos. –Y gracias a ti, Jack.

Norte me dio un golpe en el hombro que casi me tira hacia delante y respondí, algo dolorido por el golpe, pero entre risas:

-Bueno, el mérito no me lo voy a llevar yo solo. Si no hubiese sido por vosotros, creedme, el mundo estaría en ruinas.

-¡¿Pero qué dices?! –exclamó Bunny- Te has enfrentado a tus miedos y has vencido tú solo a Sombra. ¡Pues claro que tú te llevas todo el mérito!

-Bueno, si lo pensamos bien, –intervino Hada- cuando Jack estaba transformado en espantapájaros, Norte, Sandy y Bunny se encargaron de proteger a Sally. Y Jack Frost también puso su granito de arena.

Sandy asintió y Frost preguntó, apoyado en su bastón:

-¿Qué te pasó dentro del espantapájaros, Jack?

Les conté a todos los presentes lo que me había pasado en mi "ausencia", como la aparición de mi yo navideño. Cuando conté la macabra transformación de este ninguno de los presentes evitó tragar saliva o ponerse nervioso, ambos indicios del temor.

-Creedme, -terminé- fue la peor experiencia de mi vida. No sabéis todo el miedo que había pasado ahí dentro, pero si no hubiera sido por la ayuda de Sally yo no hubiera sabido enfrentarme a mi miedo y seguiría atrapado allí para siempre.

Mientras yo pronunciaba esta última frase la mano de Sally se encontró con la mía antes de que nuestros dedos se entrelazasen y ambos nos mirásemos para luego sonreírnos. Ver la bella y dulce sonrisa de Sally era como ver el rostro puro de un ángel que había bajado del cielo.

Miré de reojo a la majestuosa Luna llena que se alzaba sobre los escombros de la guardia de Oogie Boogie.

-La Luna está preciosa hoy, ¿no creéis? –dije.

Gracias por el cumplido, Jack

Cuando escuché esa voz femenina en mi cabeza creí volverme loco de nuevo y pregunté a los Guardianes, algo nervioso:

-¿Habéis oído eso?

-¿Oír el qué? –intervino Sally.

No te asustes, , continuó aquella voz tan misteriosa pero a la vez tan agradable, no te estás volviendo loco. Soy yo, la Luna, quien te habla. He estado observándote estos veinte años y no supe qué pensar de ti hasta hoy. ¿Verdad, Norte?

-Cierto, Luna. Mira, Jack, si te soy sincero, no fui yo quien te propuso al resto de los Guardianes, sino que la Luna fue quien me dijo que te pidiese ayuda para solucionar este problema.

-Hablas como si la Luna te hablase constantemente. –respondí, sin saber cómo interpretar aquello.

-Y lo hace. A mí y a los Guardianes…

-Entonces, si la Luna solo le habla a los Guardianes… ¿por qué empieza a hablarme a mí si no soy un Guardián?

¿Quién ha dicho que no lo seas?

-Espera un momento. –intervino Hada- Te refieres a…

Exacto, Hada, no piensas mal., la Luna pareció dirigirse a mí porque añadió Jack Skellington, ahora eres un Guardián

Un rayo blanco salió de la Luna y me iluminó como un foco. Tuve que poner mi mano a modo de visera porque la luz deslumbraba mucho.

-¡Sabía que esto pasaría! –exclamó eufórico Norte, entre risas- ¿Ves cómo te lo decía, Luna? Te dije que Jack es apto para ser un Guardián. Mi instinto nunca me falla.

Esbocé una media sonrisa ante aquel comentario antes de preguntar a la Luna:

-Tengo una duda: ¿cómo puedo ser yo un Guardián? No creo que caiga muy bien a los niños. ¡Yo me dedico a asustarlos! Esto de ser Guardián queda bien a Norte o a Bunny, pero sabes a lo que me dedico y…

No es por lo que te dedicas, Jack, sino por cómo eres. Te confieso una cosa: Sombra y yo somos rivales desde hace muchísimo tiempo y, si te soy sincera, él me daba miedo porque yo sabía que, si lograba vencer yo estaría perdida. Pero tú supiste cómo vencerlo gracias a que superaste tus propios miedos. Además, tengo que darte una buena noticia: los niños ya están acostumbrados a Halloween y disfrutan y se divierten con los sustos, así que les caes muy bien.

-Vaya, eso sí que no lo sabía yo. –respondí, sonriendo por saber lo que la Luna me acababa de decir.

Así que por todo esto y más te nombro, por el poder que me ha sido otorgado, Guardián del Valor.

Norte y el resto de Guardianes aplaudieron ante aquel nombramiento.

-No penséis que voy a dar un discurso porque esto no me lo esperaba, pero muchas gracias, chicos. Aunque no sé cómo encajar esto…

-Vamos a ver. –intervino Sally algo confundida- ¿Puedo saber qué está pasando aquí?

-Sally, -respondió Frost- tu novio es un Guardián.

-¿Cómo?

-Lo que acabas de oír. –añadí, entre risas- Yo también estoy sorprendido.

Sally se tiró a mi cuello en un fuerte abrazo mientras decía muy contenta:

-¡Eso es genial, Jack!

-Lo sé, Sally.

-Bueno, -dijo Norte- lo malo de ser Guardián es que hay muchísimo trabajo y no tienes respiro.

-¡¿QUÉ?! –exclamé.- ¿Con lo que me cuesta organizar Halloween, y más con el alcalde, para tener más trabajo aún?

Norte no pudo evitar una sonora carcajada antes de responder:

-¡Era broma, Jack! Esto de ser Guardián es seguir con tu trabajo solo que algo más pendiente de si hay problemas con los niños.

-Uf, menos mal. Por poco pensé que me iba a estresar más de la cuenta.

Entonces escuché unos ladridos que reconocí enseguida. Cuando me di la vuelta Zero se abalanzó sobre mí, haciéndome caer y empezó a darme lametones mientras yo estaba sentado en el suelo.

-¡Basta, Zero! –exclamé, riendo como un niño jugando con su perro- ¡Pues sí que me has echado de menos!

Cuando mi mascota se tranquilizó y pude levantarme acaricié su cabeza mientras añadía sin dejar de sonreír:

-Yo también te he extrañado. No sabes por lo que he pasado.

Entonces todos los ciudadanos del pueblo salieron de sus casas y se pusieron eufóricos al verme. Y con todos me refiero a que no hubo ninguno que se quedase indiferente: los vampiros, los hombres lobo (incluyendo a Klaus), las brujas… hasta el mismo doctor Finkelstein, que ya era difícil (ya os había dicho que mi relación con el doctor se ha vuelto algo turbia desde que Sally se vino a vivir conmigo).

-¡Jack, por fin has vuelto! –exclamó con júbilo el alcalde- ¡Creíamos que no saldrías vivo de esta!

-¿Cómo te has enterado?

-Lock, Shock y Barrel nos lo contaron todo.

-Lo siento, Jack, no somos de los que saben guardar un secreto. –dijo Shock, algo arrepentida.

-Bueno, no pasa nada. –respondí antes de exclamar, feliz de volver a reunirme con mi querido pueblo- ¡Yo también me alegro de veros a todos!

De repente noté que algo me elevaba en el suelo y pronto me encontré sobre los hombros de Klaus y Behemoth (por si no sabéis quién es, se trata del que tiene un hacha en la cabeza), por encima de toda la multitud, que gritaba feliz de volver a verme.

-¡Como se nota que te quieren! –gritó Norte entre tanto jolgorio.

-¡La verdad es que sí! ¡Se nota que me echaban mucho de menos!

-¡Y porque te dejas querer! –añadió Sally- ¡Te aprecian tal y como eres! ¡Esa es la única razón!

Sally tenía toda la razón del mundo: yo no puedo evitar ser tan carismático como para caer bien a todos. Es mi forma de ser. Además, los habitantes de Halloween Town somos como miembros de una familia donde todos cuidan de todos, sin excluir a nadie. Y la verdad, me siento feliz de ser parte de esta familia perfecta llena de imperfecciones.


Y aquí termina el cap 11 de el guardián de Halloween! Si les ha gustado dejen su opinión en las reviews. Pueden llamarme pesada pero es que aprecio lo que piensan sobre lo que escribo. Contestaré las reviews en el próximo capítulo. Nos vemos (¿o tengo que decir "nos leemos"?)!

Lady Lyuva Sol: Me alegro de que te guste mi historia. Yo tengo un dicho sobre la escritura y las publicaciones en Fan Fiction: "Si no te gusta lo que escribes, ¿para qué lo publicas?"

YOOKOLKAAB: Gracias por la review :'D. Y tranquilízate Yoo-chan, que esta historia va a acabar. Este es el penúltimo capítulo, así que ten paciencia, ¿vale? Me alegro que te guste este fic :D :3