Capitulo 2: Tentaciones, oportunidades.

Me encontraba preparando mi equipaje, nunca era demasiado pronto para tener todo listo, sobre todo si se trataba de un viaje tan largo en el que pasaría mucho tiempo con mi amado hermano, abrí la enorme maleta sobre mi cama mientras Kumakami me observaba atentamente acomodar con paciencia mis pertenencias, un suspiro escapó de mis labios mientras recordaba la reunión que tuve con Francis hace algún tiempo…

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Desde hace unos años me siento de esta forma— conversaba con Francis en casa, mientras bebíamos el vino que llevó, era una tarde tranquila de verano, el clima se percibía apenas un poco mas cálido que de costumbre—cuando lo veo no puedo evitar sonrojarme y mi corazón late muy rápido, ¿crees que debería llamar al cardiólogo de Kiku? — confesé sosteniendo la frágil copa que contenía tan fragante liquido, Francis después de todas mis protestas me enseño a tomarle el gusto a aquel amargo elixir.

hon hon hon —rió bajo, haciendo que lo mirara atentamente a los ojos, ¿se burlaba de mi? —¿problemas cardiacos dices?, claro que no mon petite Mathew—sostuvo la copa en el aire como quien hace un brindis antes de continuar mientras me dirigía una mirada llena de complicidad—eso que sientes se llama amour.

¿a-am-amor? — tartamudeé finalmente sintiendo el color subir a mi rostro, no… ¡NO! No podía ser, no podía estar sintiendo esto por el… ¡maple! Era mi hermano.

veo que di en el clavo cheri—sonrió seductoramente y volvió la mirada hacia mi, clavando los azules zafiros, fieros y penetrantes, dignos del más experimentado seductor en mi patética mirada esquiva y nerviosa—quieres estar con el ¿no? — preguntó, yo asentí—te emociona de sobremanera oír su voz o saber que vas a tener la oportunidad de pasar tiempo a su lado—asentí nuevamente acercando la copa de vino a mis labios esperando poder calmarme un poco, siquiera disimular con el reflejo de esta, el llamativo carmín que se adueñaba de mi rostro, sentía el corazón en la garganta—y me atrevo a asegurar que has soñado muchas veces con el…— esto último casi lo ronroneó consiguiendo que me atragantara con la ultima aseveración.

¡claro que no! … yo no he tenido esaclase de sueños con Am- con esa persona—eso estuvo cerca, por poco se me escapaba el nombre de Alfred— ¡no soy ningún pervertido! —respondí alzando mi voz lo mas que pude, pero como siempre mi tono seguía siendo bajo, y ahí me encontraba yo, absolutamente sonrojado de pie, frente a Francis.

¿Esaclase de sueños? —strike one, me había echado de cabeza solito.

Francia colocó con gracia y suavidad la copa vacía en la mesita de la estancia, amortiguando el choque entre ambos objetos con el dedo meñique a fin de hacerlo lo menos sonoro posible… y en un rápido movimiento se puso de pie mirándome con ojos de depredador al acecho, esa misma mirada hambrienta y llena de lascivia que me dedicaba cuando hacíamos el amor.

¡OH! Mon petite Mathew—me abrazó inmovilizando mis brazos con los suyos—sabía que me querías después de todo lo que hemos pasado juntos—me balanceaba despiadadamente de un lado a otro haciéndome hundir el rostro en su torso, dificultando un poco mi respiración y desacomodando mis anteojos, mis brazos parecían un par de hilos agitándose a cada bailoteo de nuestros cuerpos, de pronto se detuvo y mirándome a los ojos sin dejar de abrazarme, me besó, podía sentir la suavidad de sus labios presionando contra los míos anhelando hacer ese contacto mas profundo, pero no lo permitiría, no más, no dejaría que la debilidad me venciera esta vez, porque ahora solo quería pertenecer a él, a Alfred.

espera… Francis— lo empujé como pude alejándolo un poco de mi, y desviando un poco la mirada hacia el suelo, temiendo un poco por su reacción aclaré a mi ex tutor— puede que tengas razón sin embargo me temo que… que n… no eres tu, lo siento. —Una vez dicho aquello, acomodé mis gafas que, en algún momento del ataque hacia mi persona se habían clavado en el puente de mi nariz.

lo se cherí, solo quería probar tus dulces besos una vez mas—le miré sorprendido por la facilidad con la que lo aceptaba, aunque claro, si supiera de quien se trata seguro reaccionaria horrorizado, era demasiado hasta para él… "el país del amor", me miró con ternura y finalmente las palabras salieron de su boca—yo te apoyo, así que ve con esa persona y hazle saber lo que sientes, sea quien sea, estoy seguro de que aceptará tus hermosos sentimientos—asentí sonriendo, sus palabras de algún modo me convencieron porque, después de todo, ¿Qué mas daba si la persona de la que me había enamorado era hombre como yo?, ¿o si era mi hermano?...

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Finalmente termine de arreglar mi equipaje cerrando con dificultad la maleta, sumido en mis pensamientos no recordaba haber guardado tantas cosas Kumagori, ¿crees que estoy haciendo lo correcto?

—…—no recibí respuesta, es mas ni siquiera veía a mi compañero.

—Kuma, ¿Dónde estas? me asomé debajo de la cama alzando un poco el edredón para facilitar mi búsqueda, escuché un golpeteo leve… ¿en la maleta?, la abrí y efectivamente, cubierto por mi ropa (ahora desordenada) se encontraba kumakichi mirándome de tal forma que no pude mas que reír mientras el ladeaba la cabeza sin comprender nada.

Los días transcurrieron rápidamente y antes de percatarme ya faltaban escasas cinco horas para partir hacia Londres, para asegurarme de que mi despistado hermano no me olvidara de nuevo, decidí esperarlo en el aeropuerto, en la sala de espera que se encuentra justo fuera de los pasillos donde se abordan los vuelos trasatlánticos. De momento sentí un cosquilleo vibrante en el torso, era una llamada me puse de pie y busqué desesperadamente el dichoso aparato en el bolsillo de la chamarra, no estaba ahí; lo busqué en el bolsillo del chaleco… tampoco estaba, tras muchos intentos lo encontré en el bolsillo de mi sudadera.

hello?...si, ya estoy aquí… ¿eh? No te veo me puse de pie nuevamente y giré la cabeza hacia todos lados esperando encontrar a Alfred pero no lo veía por ninguna parte.

—No es necesario que busques más alguien me abrazó por la espalda haciéndome sonrojar y de paso, soltar mi teléfonoMattie, ¡The hero is here!— exclamaba señalándose a si mismo con el pulgar, en un acto propio de él, sonreí… jamás me aburría cuando estaba a su lado. y bien, ¿qué dices? Aún es temprano, podemos ir a comer algo en lo que sale nuestro vuelo—preguntó Al.

— Suena bien, pero… señalé hacia donde se encontraban mis pertenencias y, por supuesto, Kuma. antes necesito documentarlo, no puede viajar con nosotros, ¿recuerdas?le aclaré viendo como mi fiel compañero me observaba con disgusto, y no era para menos puesto que mi hermano y yo viajaríamos cómodamente en primera clase y el, en el compartimiento inferior de la aeronave.

Y después de todo el papeleo, de perdernos en el recinto porque "alguien" estaba absolutamente seguro de que la entrada era la numero 59 y de correr por los pasillos (o de que fui arrastrado por los pasillos, mejor dicho) por que a pesar de todo se nos había hecho tarde, llegamos a nuestro vuelo.

—¡maple! Ya van a quitar el puente… Al, ¡es tu culpa!— le grité a mi hermano mientras corriamos a toda velocidad por las puertas de salida hacia la plataforma.

—¡esperen! ¡el heróe y su "no tan heroico" hermano aún no abordan!— exclamó y el personal detuvo el cierre de puertas para permitirnos entrar, Al prácticamente le arrojó la maleta que aún llevaba al desprevenido oficial de operaciones quien, al poseer muchísima menos fuerza que América se vio derrumbado cual pino de boliche ante el peso de la valija, me disculpé por el, a veces era tan desconsiderado… maple, sin embargo el hombre pareció no percatarse de mi disculpa… ni de mi presencia.

—relájate Matt, lo logramosdijo Al acomodándose en su asiento.

—apenas, maple… mi respiración aún se encontraba agitada, guardé el equipaje de mano en el compartimento superior y me deje caer en el asiento, justo al lado de mi brother, ahora estaba seguro, luego de este viaje sería todo diferente.

— ¿no estás emocionado? preguntó Alfred mirándome entusiasmado y posando su mano sobre la mía que descansaba en el control del asiento, di un pequeño respingo ante la sensación pesada y cálida contra mi piel.

—Claro, me pregunto quien se llevará más oro a casarespondí.

— ¡¿Te atreves a dudar de tu heroico y asombroso hermano?! —replicó Al soltando mi mano y pasando el brazo alrededor de mi cuello para atraerme más a él y poder frotar mi cabeza con la mano en puño.

—No, no dudo, no dudo… pero basta, duele…—me alejé un poco, detuvo sus acciones y pasó sus dedos por mi cabello halando del rulo que sobresale por encima— ¡ah!... Alfred— sorprendido por la rapidez y naturaleza de su acción no pude evitar emitir el gemido que escapó de mis labios, por fortuna, a parte de invisible también resultaba inaudible puesto que nadie me prestó atención, cosa que agradecí infinitamente.

—Perdón, perdón— se excusó sonriente mientras hacía un gesto con las manos, agitándolas frente a sí para restarle importancia a lo ocurrido mientras yo lo empujaba con todas mis fuerzas, claro que Al sabía lo que pasaba si hacía eso, es más, le divertía mucho hacerlo cuando aún vivíamos en casa de Inglaterra, eran de los pocos recuerdos que tenía presentes… borrosos. Lo miré con detenimiento; un tierno sonrojo cubría sus mejillas mientras miraba al techo posando la cabeza en sus brazos cruzados justo tras su nuca.

Estimados pasajeros de Delta Airlines, en breve comenzara el despegue del vuelo 07 en dirección a Londres Inglaterra, le suplicamos permanecer en sus asientos y acatar las instrucciones de nuestros sobrecargos.

Finalmente y después del procedimiento indicado por la tripulación partimos, mi hermano estaba muy emocionado y publicaba desde la tablet en sus redes sociales sobre lo "heroica" que seria su participación en esta competencia y de paso se quejaba de las porciones tan pequeñas que se servían en el avión. Yo me limitaba a mirarlo, mas bien, no me cansaba de hacerlo, aunque fuéramos tan parecidos cosas como esta hacían resaltar las diferencias entre nosotros.

—Matt, sonríe—exclamó de la nada y antes de yo poder hacer algo para evitarlo, pegó su rostro al mío, jalándome del brazo y con el gadget frente a nosotros, tomó una foto—¡que buena foto Matt!... Matt?... ¿Por qué estas tan rojo?, ¿te sientes bien? —

—si, solo necesito refrescarme un poco— me levanté en dirección a los lavabos y me mojé la cara, ¿estaba decidido a confesar mis sentimientos hacia la persona que amaba? sí, pero nadie dijo que seria fácil, volví donde mi hermano encontrándolo profundamente dormido, ¿quien diría que hasta unos minutos armaba alboroto por un comentario de Inglaterra en internet?

Retomé mi lugar y observé con mayor detenimiento a Alfred, tenía la tablet en las manos, sosteniéndola precariamente, su cabeza estaba un poco ladeada hacia su hombro derecho y sus anteojos se encontraban mal colocados, ahí fue cuando repare en sus labios, entreabiertos, invitantes… me asomé hacia los otros asientos pero nadie nos prestaba atención, así que con mucho cuidado (en realidad no hacia tanta falta, Al es de sueño pesado), me acerqué a el, sintiendo mi corazón palpitar con fuerza, cerré los ojos y sin bacilar lo besé, fue un roce que apenas duró un par de segundos, pero que a mi me parecieron horas, aún con los ojos cerrados me separe un poco de él, lo que sucedió a continuación me dejo sin habla.

—no vuelvas a hacer eso, no sabes de lo que soy capaz de hacerte si continuas—

¡Era la voz de Alfred! ¿Cuándo había despertado?...

Muchas gracias a quienes me leen, espero que lo hayan disfrutado tanto como yo escribiéndolo.

¡Besotes!

Tsukiko Braginski