Enamorado de mi reflejo

Capitulo 3

Hola mis estimados lectores, hoy, tengo que hacerles un anuncio importante: tengo a la mejor Beta reader del mundo mundial (?)

Pues verán la cosa va así: el borrador de los dos próximos capítulos de esta pequeña historia, además de ideas para futuros fanfics, un par de drabbles, algo de lemon y demás cosas estaban escritos en una adorable libreta de hello kitty regalo de mi beta Sharon-onee que tuvo a bien perderla ^^… y no solo la perdió sino que la perdió en tal lugar que en estos precisos momentos podría estar en cualquier parte del mundo ^^# y no exagero: trabajamos en el aeropuerto internacional de mi país y la bendita libreta quedo perdida en algún lugar de las provisiones que se abordan a los vuelos, en el mejor de los casos estará en un basurero, en el peor…

*Imaginación de Tsukiko*

Los sobrecargos del vuelo al término de este encuentran sobre el carrito de la comida una linda libreta rosa de kitty y la toma, en ese momento una familia francesa compuesta por papá, mamá y una pequeña niña de 7 años llamada Michelle se dirigen a la salida.

-espera pequeña, ten te regalo esto-

-gracias señora-

*fin*

O_O

Pero confío en que mi vida no puede ser tan interesante como para que algo así pase ^^…

¿Verdad?...

¿VERDAAAD?

Así pues, la razón de que no haya publicado en un buen rato es esa, me quede sin borrador, casi mato a mi beta y tuve que empezar de cero lo que seria este capitulo así que si queda raro ¡culpen a Sharon-onee!

Gracias a quienes siguen esta historia y a ljusalfheim y MaJo Plz por sus reviews es interesante ver el recibimiento que esta teniendo mi pequeño y pervertido bebe AmeCan

MaJo Plz: tranquila nena, claro que habrá AmeCan ewe y sobre tu pregunta: aquí va la respuesta aunque siento que allá donde estés se escuchara un facepalm XD ya veras porque lo digo…

Capitulo 3 Sentimientos justificados, trampas.

Con los ojos aún cerrados y sintiendo resquicios de la calidez de los labios de Alfred me separé lentamente de el, lo que sucedió a continuación me dejó sin habla…

—no vuelvas a hacer eso, no sabes lo que soy capaz de hacerte si continuas—

¡Era la voz de Alfred! ¿Cuándo había despertado?...

—A…Alfred, yo— traté de excusarme pero fui interrumpido.

—el día que vuelvas a cambiar mis hamburguesas por scones te… juro… que… shbf… hmmm—

Que alivio, mi hermano solo estaba soñando, suspiré tranquilo, guardé mis anteojos y me acomodé en mi asiento, reclinándolo con el mando para dormir un poco, faltaban horas para llegar a Inglaterra.

Me pregunto donde pasaremos nuestra estancia en Londres.

SEPARADOR

Al día siguiente mientras caminaba al lado de mi somnoliento y desaliñado hermano gemelo por el pasillo que dirige a las salas de última espera, le pregunté:

—oye Al, ¿nos hospedaremos en el lugar que nos recomendó tu jefe? — cuestioné al recordar el elegante hotel recomendado por Mr. Obama.

—de hecho…— Al se detuvo a medio pasillo y se estiró un poco, gruñendo en el acto, se puso recto y se acomodó las gafas con el dedo índice reanudando la caminata— Arthur nos invitó a quedarnos en la mansión, pensé que seria una buena idea, como en los viejos tiempos bro

No pude más que disimular mi disgusto, no me malentiendan, es solo que desde hace un tiempo Inglaterra ha cambiado su actitud hacia mi, como si me guardara algún tipo de rencor, eso aunado al hecho de que realmente esperaba poder estar a solas con Alfred en algún lujoso resort ingles acentuaron mi decepción ante tal anuncio.

—Claro, como en los viejos tiempos—

No se podía negar, el periodo de tiempo en el que vivimos en casa de Arthur fue bastante agradable, con todo y su clima lluvioso, fue en ese lugar en el que mi hermano y yo construimos fuertes lazos y nos volvimos tan cercanos, más conforme eso pasaba y nuestra relación se fortalecía Arthur se volvía mas indiferente conmigo llegando incluso a fingir que no me veía, ignorándome completamente.

—iré a recoger las maletas tu espera aquí, Arthur nos debe estar buscando— sentenció mi hermano y se dirigió a las bandas por nuestro equipaje, mientras tanto yo lo esperaba sentado al lado de una pequeña jardinera ubicada a metros de ahí, de momento escuche una voz familiar llamándome…

— ¡hola América! —…o más bien confundiéndome con mi hermano— veo que adelgazaste seguro seguiste mi consejo y cambiaste de dieta.

—Arthur yo no…—traté de hablar pero nuevamente mi delgada voz hizo desvanecer mis argumentos entre el ruido del ambiente.

— Aunque, a decir verdad— desvió la mirada hacía un lateral y rascándose la mejilla cual chiquillo enamorado continuó — te vez mejor – terminó la frase con un radiante sonrojo en las pálidas mejillas.

—te digo que no…— nuevamente traté de hacerme oír.

—ahora solo habrá que hacer algo por tu guardarropa, sigues vistiéndote mal, no permitiré que uses eso en mi casa—

—¡te digo que me confundes con mi hermano, escúchame! — exploté y Arthur me miro de pies a cabeza procesando la información recibida.

—mi hermano esta allá—le señalé las bandas—yo soy Canadá— finalmente y tras ver intermitentemente a mi hermano y a mi unas cuantas veces se dirigió a donde Alfred, no sin antes dirigirme una última mirada fría, como si deseara que no estuviera ahí, al mismo tiempo que se resignaba a la idea.

Una vez recogimos nuestras pertenencias y a Kumasaro fuimos en la limusina de Inglaterra rumbo a su casa, no pude evitar sentir una gran nostalgia por aquel tiempo en el que vivimos como una familia: Inglaterra, Francia, mi hermano y yo; aún con las constantes ausencias de Arthur fuimos muy felices, fue básicamente el lugar en el que crecimos.

Entramos a la mansión, no puse atención a la platica que mantenían Arthur y mi hermano, quienes para variar me hacían a un lado, comentándose cosas que solo ellos comprendían, entendí que no debía entrometerme, de modo que; junto a Kumaruki me dirigí a la planta superior, para instalarme sin embargo, una insistente sensación de deja-vu se hacía presente a cada paso que daba dentro de la hacienda, una vez llegue a la que, en algún momento fue mi habitación, abrí el armario para ordenar mis pertenencias el deja-vu fue sustituido por un zumbido en mi cabeza y un montón de imágenes oníricas vinieron a mi mente como un chorro de agua helada, imágenes de mi y de Alfred de nuestra… ¿infancia? No, no eran imágenes simplemente, mucho menos alucinaciones, eran un recuerdo que por alguna razón había permanecido dormido en mi interior, sujetando mi cabeza con ambas manos como si fuese a estallar caí de rodillas al suelo con los ojos fuertemente cerrados mientras seguían surgiendo imágenes muy vividas de Alfred y mías, ahora de nuestra adolescencia, entre… otras cosas, supe de inmediato que lo que sentía no era algo injustificado, y que muy en el fondo, como sucedió conmigo, Alfred sentía lo mismo, pero aún tenía una duda…

—Matt ¿que ocurre?— mi hermano entró a la habitación preocupado por el estruendo que armé dejando caer algunas cosas mientras el bombardeo de información me llegaba de golpe. No podía articular palabra, el dolor de cabeza comenzaba a mermar y solo mire a mi hermano preguntándome porque a él no le ocurría lo mismo, lentamente baje mis manos dejándolas caer suavemente a mis costados.

—e…estoy bien, no te preocupes— conseguí dificultosamente responder y me levante para salir a tomar aire— tal vez sea por el cambio de clima, no pasa nada— insistí ya un poco mejor para tranquilizar a Al.

—ok, estare con Arthur en la estancia, por si necesitas algo—un no muy convencido Alfred me dejo a solas

—Oye kumakichi— mi compañero, que se encontraba a mis pies, se alzo en sus patitas traseras y me miró fijo—¿Por qué no recordaba nada de esto hasta ahora? —lancé la pregunta al aire, aun sabiendo que no recibiría respuesta.

Mas tarde en el comedor, preparábamos la cena, mas específicamente, cuidábamos que Arthur no quemara la cena, maple, mientras Alfred buscaba algo en el refrigerador para mordisquear en lo que la verdadera comida estaba lista, saque del horno unas charolas con lasaña, tras ponerlas en la gran mesa de madera a mis espaldas, me di la vuelta y casi colisiono con mi hermano, quedamos viéndonos por unos segundos, el con una cucharilla de helado en la boca y yo… absolutamente sonrojado, y nervioso me giré solo para encontrarme con Arthur quien me miraba con curiosidad, su rostro cambió, primero dudando, y después frunciendo el ceño, como si hubiese descubierto algo que no le agradaba.

Y a partir de ese día las cosas fueron de mal en peor…

Llegó la tarde de la inauguración de las olimpiadas, traté de hacer a un lado los malos tratos de Inglaterra y disfrutar del evento en compañía de todas las naciones, era curioso tanto nosotros como nuestros habitantes nos encontrábamos disfrutando del evento que, hay que reconocer fue bastante bueno, en el enorme estadio, contábamos con lugares privilegiados, se veía todo claramente, a mi derecha tenia a Alfred, a mi izquierda Kuma tenia su asiento propio ¡maple! Le seguían Francis, España, alegre como siempre acompañado de Italia Romano (con su usual expresión de "no quiero estar aquí"), en la fila siguiente Feliciano se deleitaba del espectáculo señalando a un atento y serio Alemania, todo lo que llamaba su atención que era, en resumen, TODO; más adelante, se encontraban los asiáticos, en la parte superior los nórdicos y un poco mas al frente un deprimido Rusia se encontraba siendo acosado por Bielorrusia, entre fuegos artificiales, un espectáculo que retrataba la historia de Inglaterra dio inicio, fue bastante conmovedor, hubo conciertos inclusive un acto cómico ¡maple!, realmente Inglaterra se estaba luciendo aunque, me pregunto como hizo para que la reina accediera a prestar su imagen para tan caricaturesca aparición. Aún distrayendo mi mente, no conseguía dejar de pensar en lo sucedido, miraba a Al, quien emocionado disfrutaba del espectáculo dedicándome de vez en vez una mirada alegre.

Una vez terminados los eventos del día, volvimos a la mansión, Alfred se adueño de la tv para ver nuevamente la inauguración, Arthur fue con prisa a su habitación y yo hice lo mismo, definitivamente lo había pasado muy bien ese día pero esas no iban a ser las vacaciones que esperaba, no con Arthur comportándose así.

Llegue a mi habitación y cerré la puerta, me tiré de espaldas en la cama y me retiré los anteojos cubriendo con mi brazo mis ojos, a veces me dolían un poco al quitarme los cristales, maple, al estar así, las imágenes volvieron a mi mente una película de Alfred y mía, dos pequeños niños dándose un tierno beso, dos chicos mas grandes, devorando la boca contraria, dos muchachos a punto de tener su primera experiencia sexual, dos chicos iguales en apariencia, con distintos temperamentos simplemente… mi hermano gemelo y yo, de momento, un golpeteo se hizo presente en la puerta, casi di un bote de la impresión maple, me levanté y abrí la puerta, ni Alfred ni Arthur se encontraban ahí, tuve que bajar mi vista y dirigirla pasillo adelante para descubrir que había sido Kumakuru, quien al ver que no abría la puerta se dirigía a la habitación de mi hermano, fui por el, pasando junto a las habitaciones de Alfred y Arthur, ahí repare en algo…

—ustedes dijeron que era irreversible— la habitación de Inglaterra tenia la puerta entreabierta, me asomé un poco, posiblemente hablaba por teléfono, pero no había aparato alguno en sus manos.

—no tonto, no puedo administrar una segunda dosis ¡es muy peligroso! —asintió—creo que América aun no recuerda nada, aun así no me puedo quedar de brazos cruzados— se sonrojó un poco— no quiero perderle… no otra vez.

Seguramente Arthur hablaba nuevamente con seres mágicos, ¿a caso hablaba de…? no, no podía ser…

—porque no es natural blody git! — ahora parecía estar discutiendo— they are twins!

Tuve que cubrir mi boca para no exteriorizar mi asombro ahora las cosas comenzaban a tener sentido, pero no por ello significaba que mejoraría mi… no, nuestra situación, a pesar de ello no me rendiría.

Nos leemos pronto

Tsukiko Braginski