KIEV, UCRANIA. 2010

Miraba constantemente el reloj digital que estaba sobre el buró en la habitación del motel de paso donde se encontraba, solo llevaba puesta una camisa blanca, con una corbata negra y un saco del mismo color, de ahí para abajo estaba completamente desnudo, sentado sobre la pequeña pero cómoda cama de la habitación.

Frunció el ceño en excitación cuando la rubia succionó su miembro con fuerza y lo sacó de su boca haciendo un ruido sugerente.

Estaba a punto de venirse, y ya había perdido la cuenta de cuantas veces lo había hecho esa noche, Jenny sabía complacerlo.

Miró de nuevo el reloj, 05:32 am, no había dormido nada en al menos 36 horas, necesitaba un descanso, ya jugaría con Jenny otro día, además, Sting no había llamado para informar cómo iban las cosas desde la noche anterior, donde mataron a Ichiya, y Sting pasó a ser la persona a cargo de lo que sucedía en Kiev, y toda Ucrania.

Con su mano tomó la cabellera de Jenny y la jaló delicadamente para apartarla, ella se lamió los labios y lo miró con ojos interrogantes, esperando una explicación del porqué su repentina abstinencia a la felación.

— Ya jugamos bastante, estoy cansado y tengo que manejar de regreso a Moscú — dijo Natsu mientras se levantaba del lugar y buscaba sus pantalones y ropa interior

— ¿Por qué no te vas en avión? No manejas tú y puedes descansar más — ella también se levantó de su lugar y comenzó a buscar su ropa, ya que a diferencia de Natsu, ella si estaba completamente desnuda.

— Sabes que es muy peligroso, y más con estos idiotas y su idea de que pueden trabajar por su cuenta, intentarán algo más, ya lo intentaron cuando venía de Minsk, en la carretera —

— Si me enteré, vi el reporte preliminar de las noticias, no te pasó nada, ¿Cierto? — en su voz se notaba preocupación. Se agachó para recoger su ropa interior, y al hacerlo dejó expuesto su trasero al aire en dirección a Natsu, quien se abrochaba la camisa y la miraba con una media sonrisa.

— Claro que no, soy invencible recuerda. Por cierto, si sigues agachándote así tendré que posponer mi salida a Moscú — comentó cuando se comenzaba a abrochaba los botones de las mangas de su camisa

— Mhmn~… me encantaría — estaba dándose la vuelta cuando el sonido de un celular destrozó la pasión del lugar, era el celular de Natsu

Éste solo suspiró y tomó su celular, salió de la habitación y contestó, ya con la ropa puesta, algo desordenada, pero en su lugar, después de todo.

— Salamander, ¿Dónde mierda te metiste?, he mandado a buscarte a cada rincón de Moscú y no estás — la voz del otro lado parecía que estaba enojada.

— Cálmate Gajeel, vine a hacer lo que tú no haces nunca, pendejo, en vez de darme las gracias me vienes a regañar por hacer tu trabajo — contestó lo más calmado posible

— Oh, ¿Y qué trabajo fue? —

Natsu se palmeó la cara

— ¿Has leído las noticias del periódico? — preguntó

— No, he estado ocupado, ¿Por qué? ¿Algo relevante? —

— ¡Oh no, por supuesto que no! Ah, un pequeño detallito, la mitad de tus hombres en Ucrania se rebelaron contra ti, un policía sobornó a tu lugarteniente en Kiev y le dio información potencialmente peligrosa, ah y los polacos están entrando como ratas a Ucrania sin nuestro permiso y causando graves daños, sin contar de que casi me matan en el camino. — respondió sarcástico.

— Oh… ¿Y no te pasó nada? —

— Vete a la mierda Gajeel — estaba a punto de colgar, pero Gajeel lo detuvo.

— ¡Espera, no cuelgues! Te estuve buscando porque quiero que me hagas un favor —

— ¿Otro aparte de éste? —

— Es uno… un tanto diferente… solo ven lo más rápido que puedas a Moscú, te daré indicaciones en cuanto llegues, es urgente, ven rápido, por favor —

Ok, eso había sido raro para Natsu, nunca en su vida había escuchado a Gajeel pedirle algo de favor, siempre eran insultos, se llevaban bien, después de todo eran primos.

— Está bien, voy de salida, prepárame un vuelo en Rostov del Don, no voy a manejar hasta Moscú de nuevo, lo más lejos que llegaré será Volgogrado — y colgó, sin dejar que Gajeel dijera nada más.

Entró de nuevo en la habitación y vio a Jenny sentada en la cama, jugaba con sus dedos, nerviosa, y se mordía ligeramente el labio inferior.

Natsu supo que era el momento de la despedida, y con ello, el de la paga.

Jenny Realight no hacía eso por gusto, bueno, en parte sí, le gustaba mucho Natsu, y le gustaba como le hacía el amor (según ella, porque para Natsu era solo un método para borrar el estrés, tirándosela), pero también lo hacía porque no tenía dinero, y no es que no pudiera trabajar y conseguir dinero honradamente, es solo que… tener una hermana menor con Síndrome de Down y con los gastos de las terapias y todos los estudios y esa mierda, no le rendía ni para comer un pedazo de pan. Hasta que conoció a Natsu, claro. Él le dijo que si se convertía en su concubina personal cada vez que fuera a Kiev, le daría una gran suma de dinero cada semana, o cada que la visitara, para mantener los gastos de su hermana menor, Beth Realight. Natsu tuvo que conocerla para poder tragarse el cuento de que en realidad estaba necesitada para requerir tanto dinero, y como él tenía un corazón de pollo, aceptó darle el dinero semanalmente, a cambio claro, de sexo.

— ¿Por qué después de 2 años sigues poniéndote nerviosa? Anda, sin pena, que cuando estamos en la cama eres muy diferente a como estás ahora —

— Eso es c-completamente d-diferente… — se puso roja de la vergüenza

Natsu le extendió un fajo de billetes, todo era en efectivo con Natsu Dragneel.

— 200,000 rublos, como cada semana — le dijo serio

Con cuidado acercó su mano hasta el montón de billetes que Natsu había sacado de un pequeño maletín que siempre llevaba consigo, y los tomó.

— Bien, tengo que irme ya, Gajeel me está esperando y dice que es urgente, volveré dentro de dos semanas tal vez, el viernes siguiente estará el dinero en tu cuenta bancaria — tomó el maletín, lo cerró y sujetó sus llaves

— Sí… te esperaré, Natsu — se levantó y caminó hacia él dispuesta a darle un beso de despedida

— Sabes que no me gustan esas cosas románticas, Jenny — volteó el rostro y se despidió con un hasta luego, saliendo del lugar, dejando sola a Jenny, quién solo suspiró y se retiró cuidando con su vida su dinero.

Natsu se subió al deportivo, y vio que una camioneta negra estaba enfrente de su carro, por un momento se preocupó, luego vio las placas y se tranquilizó, eran su escolta.

Sacó una bolsita con polvo blanco de su saco, lo agitó un poco y lo dejó caer en una pequeña libreta que traía con él, sacó su tarjeta de crédito y formó una línea, después de que la línea estuviera hecha sacó un billete, lo hizo rollo y aspiró el polvo blanco.

Tosió un poco y se limpió la nariz, con eso bastaría para mantenerlo despierto el resto del camino, arrancó y cuando lo hizo la camioneta también arrancó, siguiéndolo a dondequiera que fuera.


Cuando Lucy despertó se sorprendió un poco, la mañana anterior estaba en su cómoda cama de su pequeño departamento en Berlín, y hoy despertaba en una enorme cama en una residencia en Moscú, sonrió al recordar a Levy y su cara de felicidad cuando le presentó a ese tal Gajeel Cheney, no le daba buena espina, por eso no dio su apellido real, Levy se dio cuenta pero no dijo nada, además, el hecho de que tuviera guardaespaldas a donde sea que fuese seguía sin darle mucha seguridad, tendría que averiguar quién era él en realidad.

Ayer apenas le había dado tiempo de hablar siquiera un poco con Levy y su madre, su padre y Gajeel se habían pasado toda la tarde platicando y conviviendo en los amplios jardines, pero ella se fue a dormir temprano, estaba muy cansada, y el crudo frío ruso no ayudó mucho.

Observó su reloj, las 10:35 am, bostezó y se dio una rápida ducha y se alistó, al salir encontró los pasillos vacíos, y le pareció increíble que Levy viviera en un lugar tan elegante y grande, ella era muy sencilla a decir verdad, jamás utilizaba joyas caras o ropa de marca, aunque ella bien sabía que al tener tantas bibliotecas debía generar mucho dinero, y su madre era una escritora famosa en Europa.

Al caminar por los pasillos llegó al comedor, donde halló a Levy desayunando, muy contenta.

— Buenos días, Levy-chan, ¿Por qué tan contenta? — preguntó pícara la rubia

— Por ninguna razón en específico, Lu-chan, toma asiento, en un momento te servirán la comida, por cierto, ponto guapa, en la cena llegarán bastantes invitados, y entre ellos el primo de Gajeel, quien sabe, tal vez sea guapo y te lo enganches, eh, eh — le dijo la pequeña mujercita.

— No digas eso Levy-chan, sabes que aún no he dejado bien en claro las cosas con Loke, sigue insistiendo en que sea su novia y me cela mucho, bueno, de hecho no estoy como para relaciones formales o informales, mi vida es perfecta así — contestó sonriendo mientras se sentaba

— Pues yo digo que deberías darle una respuesta clara y concisa a Loke —

— Y ya se la di, y a pesar de que le dije que no, sigue insistiendo — suspiró y se dejó caer en la mesa

— Es un terco, ya entenderá —

— ¿Y Gajeel? Más bien, ¿Y todos? — preguntó Lucy extrañándose de no ver a nadie

— Gajeel y mi padre han salido a beber en un bar del centro, y mi madre ha ido a comprar las cosas para la cena junto con las cocineras —

— ¿Qué tan importante será la cena? —

— Oh, lo será bastante Lu-chan, te lo aseguro, ya lo verás — le guiñó un ojo.

— Bueno, te bombardearía de preguntas de los detalles de cómo conociste y donde conociste a tu noviecito que tenías bien oculto, pero muero de hambre, y no haré preguntas con el estómago vacío —

— Sí, sí, en la noche lo dejaré todo en claro — le sonrió inocentemente mientras seguía comiendo y el plato con huevos picados le llegaba a su asiento a Lucy.


Natsu se encontraba en el pequeño aeropuerto privado en Moscú, bajando del avión, el sueño lo estaba matando, pero el pendejo de Gajeel había insistido en que se diera prisa, al bajar se encontró con que ya lo esperaban, el viejo auto de su padre lo llevaría a la dirección que Gajeel le había dado apenas había tocado Rostov del Don.

El auto lo dirigió por las congestionadas calles de Rusia al medio día, llevándolos a un elegante bar, donde se bajó y aún con sueño, entró, buscó con la mirada a Gajeel, quién se encontraba hablando amenamente con un señor de pelo azul y con un traje elegante de color caqui, Natsu frunció el ceño.

Gajeel no tenía que andar así como así en las calles, ahora era alguien importante, tenía que aprender a vivir como lo que era.

Se acercó al dúo de hombres que estaban tomando un buen Tequila en una mesa un tanto apartada de las demás.

— Buenas tardes, Gajeel,…. ¿Señor? — saludó con la mirada cansada

— McGarden, Larth McGarden — se presentó y le extendió la mano en forma de saludo

Natsu tomó su mano y la sacudió ligeramente, volteó su mirada a Gajeel por unos momentos y éste negó levemente con la cabeza, Natsu entendió y entonces respondió.

— Dragion, Natsu Dragion — se soltó y suspiró, tomó asiento en una silla y se sirvió un poco de Tequila en un vaso de vidrio — ¿Y a qué se debe esta informal reunión? — preguntó lo más educado posible Natsu.

— Gi-hi, se me olvidó esa parte, Natsu, el señor Larth es mi suegro, y estamos pasando un tiempo de convivencia — una sonrisa apareció en el rostro de Gajeel

Natsu casi se ahoga con el trago de licor.

— ¿S-suegro? ¿Desde cuándo tienes novia… o esposa? — preguntó Natsu recuperando la cordura

— Gi-hi, jamás te dije, queríamos que fuera algo discreto, y es mi novia, aún no es mi esposa — sonrió y bebió más Tequila

— Bueno, pues es un placer haberlo conocido, pero estoy demasiado cansado como para beber el resto de la tarde —

— Espera, nosotros también vamos de salida, te estábamos esperando, nos quedaremos unos días en la casa del señor Larth, y hoy en la noche habrá un cena importante y quiero que estés ahí — se levantó de su asiento

— Oh Gajeel, deja las formalidades por favor, solo llámame Larth. — también se levantó de su asiento

Natsu miró con el ceño fruncido a Gajeel, quién le respondió con una sarcástica mirada de cachorrito, el pelirrosa suspiró y los siguió fuera del bar, el auto del señor Larth era elegante, un BMW negro y pulcro.

Se subieron al auto y se dirigieron a la residencia de la familia McGarden sin mediar palabra, Natsu iba revisando su celular, Gajeel observando el camino y el señor Larth hablando por télefono.

Al llegar a la enorme casa Natsu dejó de observar su celular para poder observarla mejor, Gajeel tenía guardias como cabellos en la cabeza cuidando el lugar.

En el porche de la casa, se encontraban 3 mujeres sentadas en unas cómodas mecedoras, una un tanto mayor y de pelo azul, una pequeña peliazul sonriente y una hermosa rubia.

Las observó un poco más, supuso que la novia de Gajeel era la rubia y las peliazules eran familia o algo así, no le importó mucho en realidad, solo quería llegar y dormir un poco.

Cuando los tres se bajaron del auto fueron recibidos por la mujer de pelo azul más pequeña, quien al llegar donde estaban los 3 varones tomó a Gajeel y le dio un beso en los labios.

Natsu se sorprendió, ¿Ella era la novia de Gajeel? Vaya gustos.

Dirigió su mirada al frente y observó como el señor Larth entraba a la casa tomado de la mano de la otra mujer de pelo azul, la madre de la novia de Gajeel, supuso.

Y cuando volteó a ver a la rubia supo que estaba como él, sin saber que hacer a donde ir o con quien ir, ya que Gajeel y su novia habían entrado en la casa abrazados sin siquiera decirles nada.

Natsu se paró frente a la puerta, indeciso a entrar así como así o tocar. La rubia se paró a un lado de él y lo miró un momento.

— Lucy Ashley — le extendió su mano y le sonrió

Natsu levantó una ceja y la observó mejor, se parecía bastante a la rubia que había visto el día anterior cuando iba al bar con Gray, de hecho, era exactamente igual, solo que, claro, con ropa distinta.

— Natsu Dragion — respondió tomando su mano, sin soltarle la mirada.

— ¿Amigo de Gajeel? — preguntó curiosa

— No, su primo en realidad — se había perdido en aquellos hermosos ojos chocolate

— Oh, yo soy la mejor amiga de Levy-chan, la novia de tu primo — sonrió cuando vio que el pelirrosa estaba perdido en sus ojos, en realidad, a Lucy se le hizo muy guapo, tenía un fuerte y bien formado cuerpo, ojos color jade, pelo rebelde color rosa, piel ligeramente bronceada e iba vestido muy elegante, a diferencia de ayer. Sí, ella lo reconoció como el pervertido que se le quedó mirando en la calle.

— Ya veo, ¿Podemos pasar? Es decir, los cuatro se fueron sin decirnos nada —

— Claro, Levy-chan me dijo que te dijera que te sintieras cómodo, estás como en tu casa —

Abrió la puerta, pero no entró, Lucy lo miró extrañada.

— Damas primero — sonrió, la rubia tenía un cuerpo de infarto, y no iba a dejar pasar la posibilidad de tal vez tener un poco de diversión con ella, pero no hoy. Estaba muy cansado para quitarse la ropa siquiera.

Ella se sonrojó y aceptó con movimiento afirmativo de cabeza, al pasar, meneó las caderas y su corta minifalda se levantó un poco, dejando ver el inicio de sus glúteos, no es como si ella lo hubiera hecho a propósito, pero al ver por encima del hombro, le encantó ver la imagen de aquél pelirrosa tragando duro por haber visto ese hermoso trasero que ella poseía.

Una vez entraron a la casa Lucy tomó camino para el comedor, donde todos estaban, menos Gajeel, quién bajaba de unas enormes escaleras frente a la puerta de entrada.

— Tu habitación está lista, a las 8 será la cena, más te vale estar listo Salamander — y le dio un papelito y una llave, en el papel venía el número de su habitación, la número 9.

Suspiró y subió las escaleras, entró a su habitación, cerrando la puerta con un fuerte golpe y lo primero que hizo fue tomar algo de ropa que le había dejado Gajeel y meterse a dar un baño, eran apenas las 2 de la tarde, tenía 5 horas para dormir y relajarse antes de la dichosa cena, y Sting seguía sin llamarle, le preocupaba eso.

Se desvistió y entró al baño rápidamente metiéndose a la regadera.

Afuera, en el pasillo la rubia caminaba buscando de nuevo su habitación, ya que al despertarse no le había dado mucha importancia donde estaba, moría de hambre en ese momento, la número 6, no tardó mucho en encontrarla, entró y le pareció extraño que hubieran cambiado las sábanas tan pronto, y había una maleta que no era suya, le pareció todavía más extraño. Y cuando se sentó en el borde de la cama se oyó un ruido de la puerta del baño.

Ella se sobresaltó y entonces vio que el mismo pelirrosa que había visto en la entrada de la casa salía del baño cubriéndose de la cadera para abajo con una toalla, dando una imagen muy sugestiva a la rubia que miraba todo muy cómoda en la cama, sin decir nada.

"Dragion" se secaba el cabello con una toalla mientras agachaba la cabeza, eso dio tiempo a Lucy para observarlo por completo, su cuerpo bien marcado, sin embargo, poseía varías cicatrices, algunas profundas, y ella siendo policía conocía de heridas, y logró ver al menos 2 de impacto de bala, se sorprendió, pero no hizo ruido alguno. Siguió bajando su mirada y se topó con el límite de la toalla, donde pudo confirmar que, efectivamente, era pelirrosa natural. Se sonrojó fervientemente y volteó la cara a la puerta, inmóvil.

Cuando Natsu levantó la cabeza vio a la rubia de hace rato mirando la puerta con un severo sonrojo en la cara.

Sonrió de medio lado.

— Si eso es lo que querías pudiste haberlo dicho hace un rato, lo de la minifalda fue una pista, pero esto es muy directo, Lucy —

Ella se sonrojó todavía más y apretó las sábanas con fuerza.

— Para tu información, Dragion, ésta es MI habitación, el único intruso aquí, eres tú, y eres el único que piensa que haremos tal barbarie —

Natsu frunció el ceño y la miró seriamente

— No sé de qué hablas, Barbie, pero ésta es mi habitación, tengo mi llave y el papel donde indica el número, el 9, ¿Ves? — dijo mostrándole un pequeño papel con el número 9.

— ¿9? Mi habitación es la 6 — dijo extrañada

— Pues que no sepas contar no es mi culpa, ahora largo, tengo sueño, y si estás aquí con esa falda corta se me va a ir el sueño, y en la cena estaré durmiéndome — Lucy frunció el ceño y lo miró con furia, era un descarado.

Se levantó y caminó hacia la puerta, la abrió y señaló el número que marcaba la habitación.

— ¿Lo ves? Es un 6, no un 9, ahora lárgate tú —

Natsu suspiró y se acercó a ella y a la puerta

— No hace falta ser un genio para ver que ese maldito número de descolgó — afirmó y tomó el número de la puerta, lo giró haciéndolo quedar como un 9 otra vez, lo apretó contra la puerta y quedó firme.

Levantó una ceja y sonrió, de verdad que esa rubia era tonta, como la creencia popular.

— Pues cuando llegué era un 6 — dijo en su defensa mientras salía de la habitación, pasando por el lado del pelirrosa, pero al mover la mano, quedó justó en la pierna del hombre.

No dijo nada y la quitó velozmente, susurró un "Adiós" y se fue con la cara tan caliente como una espada recién forjada.

El pelirrosa sonrió y cerró la puerta, ésta vez con delicadeza para no volver a mover el número de la habitación, se acercó a la cama y tomó su ropa, que la rubia en su momento de torpeza ni siquiera vio, se vistió y se dejó caer en la cama, suspiró hondo y dejó que Morfeo lo llevara a dar un paseo.

Lucy se dejó caer sobre su cómoda cama y sonrió, aún le daba mala espina ese pelirrosa y su extraño primo, sin embargo, no se preocuparía demasiado, Levy-chan parecía realmente enamorada de ese tal Gajeel Cheney, y con respecto a Natsu Dragion, Levy-chan le había asegurado que solo se quedaría un par de días y luego se iría con su primo, y tendría el resto de las vacaciones para platicar y pasar el tiempo con su querida mejor amiga, aunque ese pelirrosa le había dado escalofríos, era muy guapo, y el hecho de que intentara coquetearle le gustaba y asustaba al mismo tiempo, era algo callado, podría traer problemas, pensó.

Además estaba el peligro latente de que su padre se enterara de que estaba en Moscú, y no en San Petesburgo como ella le había dicho, claro le tuvo que mentir para que la dejara ir y tuvo que tomar doble vuelo para que su padre no la siguiera. Porque si se enteraba que estaba en esa ciudad que tanto odiaba, de seguro vendría a por ella y armaría un escándalo.

Suspiró y se acomodó para tomar una pequeña siesta, Levy-chan estaba haciendo los preparativos para la cena junto a su madre y las cocineras, e insistieron en que ella se fuera a descansar para que tuviera apetito para la cena.


Bueno, aquí el capítulo 4. Gracias por los reviews de los capítulos anteriores :)

Si hay alguna falta ortográfica o algún tema fuera de contexto házmelo saber por PM o un review, no sean tímidos ni se abstengan, insúltenme si es necesario, PERO COMENTEN POR FAVOR T_T