A base de lecciones

Cap. 4 Miércoles de sacrificios

Podía decir que ya iban a mitad de semana, y él sentía que no había hecho ningún progreso alguno. Había logrado que Alice le hablara con un poco más de naturalidad, sin embargo comparado a como le trataba antes del accidente con el ángel, parecían dos completos extraños, y le molestaba pensar que ahora le trataba así por sus errores del pasado.

Desvió su mirada hacia el ángel, que como siempre le miraba desde donde estaba, volando como si nada sobre su cabeza, lo cual le molestaba un poco, pues ese día no tenían clase y no podía ver a Alice, ¿Si no le veía, como se suponía que se harían amigos? Por si fuera poco, no tenía ninguna idea que le sirviera en ese momento, y el ángel, ese día parecía no estar ayudando.

-Oye Mino – le llamo Shun, recibiendo un leve gruñido de su parte –. ¿Que se supone que haga?

-¿Por qué no descansas este día? – el chico de inmediato lo negó.

-Imposible, no tendría progreso

-Otra propuesta – le sonrió el ángel –. ¿Y si le invitas a una cita?

La mirada que le lanzo al ángel era por lo poco épica, porque si había una cosa que Shun Kazami hacia, era ser invitado a una cita, no invitar a una cita. Lo pensó por un momento, entre la incomodidad y la vergüenza, si bien, su orgullo caería por lo bajo si se lo llegaba a preguntar, el mismo se vería en problemas si no lograba hacer algo ese día. Suspiro, tomando su celular, buscando entre sus contactos el de la chica, mientras que el ángel se colocaba a su lado, para no perder detalle alguno de la conversación.

-No vayas a decir nada – le advirtió Shun.

-Ni que pudiera escucharme – él frunció el ceño, ante la verdad de sus palabras.

Casi de inmediato, llevo el celular cerca de uno de sus oídos, escuchando el tono repetitivo que le molestaba cuando alguien no contestaba rápidamente sus llamadas. Espero unos segundos, y casi cuando su paciencia se estaba agotando, escucho la voz de Alice, algo adormilada.

-¿Hola? – un bostezo salió acompañado con el saludo.

-¿Oh, Alice? – fingió confusión el chico –. No te estaba llamando a ti

-¿A quién llamas a las 8:30 am?

-Eh... – dudo, para después dejar en silencio unos segundos la llamada –. ¿A Dan?

-Vale, entonces colgare

-¡No espera! – su impresión, sirvió solo para que cayera de la cama.

-¿Estás bien? – es escucho preocupada, al menos su golpe sirvió para terminar de despertarla.

-Que idiota – sonrió Mino, frente a la molestia del de cabello negro.

-¡Cállate! – grito, tentado a tirarle el celular.

-¿Ah, pero que dije? – Alice, que ni idea tenía que el chico peleaba con un ángel se sintió mal ante su grito.

-No, no, no era para ti – se disculpo, aclarando su garganta –. Uh, ¿Te gustaría salir conmigo, hoy?

-Veras, ya estoy ocupada – el tenue tono de voz que utilizo apenas se escucho – perdóname

-Descuida, está bien – suspiro, negando con su cabeza, en realidad no estaba bien.

-Adiós – Shun ni siquiera se molesto en despedirse.

Se levanto del suelo, sacudiendo su ropa y mirando de soslayo al ángel, que después de la llamada parecía haber perdido interés en lo que sea que fuera a hacer, lo cual le molestaba, porque la idea de invitarla a salir fue de ella. Y se arrepentía, pues le habían pasado dos cosas que nunca creyó posible, la primera, había invitado a salir a una chica, y la segunda, le habían rechazado, ¡Cosa imposible, él era Shun Kazami!

-¿Cómo se siente tu primer rechazo? – sonrió Mino, asustándose al momento que el chico le miro.

-¡Todo es tu culpa, ya no tengo orgullo!

La chica intento huir de él, pero este le alcanzo a sujetar de un ala, poco le importaba si iba al infierno por intento de homicidio hacia una entidad divina como lo era ese ángel, y no tenía conocimiento alguno sobre como matarla, pero si tenía que enterrarle una estaca, si tenía que tirarle agua encima o quemarla "viva" lo haría sin pensarlo.

-¡Suéltame! – le amenazo, apareciendo su báculo naranja.

-¡Lo sabías! – histérico, ni le importo la amenaza –. ¡Tú sabes lo que pasara esta semana, sabias de mi rechazo!

-¡Tenía que hacerlo! – le soltó un golpe con el báculo, haciendo que el chico llevara sus manos hacia su quijada, y ella pudiera volar hacia la parte alta de la habitación, donde no pudiera alcanzarle.

-¿Algo más? Me rechazan, me golpean – frunció el ceño –. Aunque, lo admito, pensé que me atacarías con magia o algo así

-Perdóname – la voz de la chica sonó temblorosa –. Yo no puedo hacer eso aun, no sabía que pasaría así

-¿No sabías que pasaría así? – alzo una ceja –. Dijiste que tenías conocimiento de toda la semana

-Tengo conocimientos muy básicos, sabía que Alice te odiaría al comienzo, después que Fabia se declararía, pero no sabía cómo o cuando

-¿Por eso me propusiste la cita entre nosotros dos?

-En lo que se que pasara hoy, hay una cita entre tú y Alice

-¿Ah, sí? – Shun sonrió, borrando su sonrisa de inmediato –. ¿Entonces por qué me rechazo?

-Bueno, puede que no te haya dicho algo

Shun se calmo, sentándose en su cama y respirando profundamente, solo hasta ese momento, el ángel bajo, colocando sus pies en tierra y organizando sus alas lo mejor que podía, por si necesitaba volver a emprender la huida en caso de un ataque de rabia e histeria del joven.

-Primero que todo – hablo Shun, tras meditarlo –. ¿Por qué no sabes a ciencia cierta lo que pasara?

-Es complicado – desvió su mirada hacia el cielo –. Es una regla, si supiéramos que sucedería, algún ángel podría caer en tentación de acabar con su misión antes, y los humanos no comprenderían bien su situación, por lo que seguirían cometiendo el mismo error

-Suena lógico – torció una sonrisa –. ¿Qué era lo que no me habías dicho?

-No sé si guarda alguna relación – alzo los hombros, restándole importancia –. Se que Alice trabaja por las tardes, tal vez por eso te rechazo

-¿Igual, tendremos una cita? – el ángel asintió –. ¿Donde trabaja ella?

-No sé, sería buena idea que lo averiguaras – el ángel pareció recordar algo –. Pero, si te sirve, ella utiliza un uniforme deportivo en su trabajo

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Algunas horas después, cuando considero que ya no era demasiado tarde para molestar a sus amigos, salió de su casa tras despedirse de su abuelo, dispuesto a recorrer toda la ciudad si era necesario, encontrar esa chica no debería ser difícil. Saco su celular de uno de sus bolsillos, buscando las diferentes tiendas deportivas de su ciudad, con tan mala suerte de no encontrar ninguna, por lo que, si necesitaba la información para no perder más tiempo, debería hacer algo que nunca creyó, necesitaba ir hacia las únicas que sabia tenían esa información, tenía que ir hacia las chicas, cuando generalmente las chicas iban hacia él, y que mejor forma de perder su identidad que ir al restaurante de la familia de Runo, de seguro todas sus amigas y chicas que le odiaban estaban ahí.

No hacía falta decir, que a diferencia de las demás chicas de su institución, esas tres, sin contar a Fabia, pues trágicamente descubrió que ella gustaba de él, eran capaces de ir y venir a su antojo sin siquiera lanzarle una mirada.

Al llegar al restaurante, lanzo una mirada por una de las ventanas, alegrándose porque en cierto modo, las amigas de Alice estaban ahí, pero por otro lado, ellas no tenían por que revelarle donde trabajaba ella, pues lo tomarían como uno de sus intentos de conquista. Termino decidiéndose por entrar, llevándose al instante una mirada de resignación de cada una de las chicas, suspiro, acercándose cuidadosamente a ellas, pues le daba miedo ese grupo de chicas.

-Hola, no esperaba verlas aquí – comprobó, que él nunca pensaba y después hablaba cuando estaba cerca de ellas.

-Es como obvio – frunció el ceño Runo –. Yo por lo menos trabajo aquí

-Ah, sí – pasó una de sus manos por su rostro –. Necesito un favor

-¿Por que deberíamos ayudarte? – alzo una de sus cejas Mira.

-Si les soy sincero, no deberían – sonrió, pues había tenido una idea –. pensé que ustedes me ayudarían, tal vez no sea así

-Si nos dices que necesitas, podríamos ayudarte – Julie, precavida, intento sacar más información.

-¿Esta no es una de tus trampas? – Shun rodo los ojos, parecía que Runo era la que más problemas le daría.

-Prometo que no hare nada malo – al ver como las chicas le miraban, se puso nervioso.

-¿Es por una chica? – al mismo tiempo, rieron, asuntándole –. ¿Apareció quien te guste de verdad?

-Claro que... – miro de reojo a Fabia, quien parecía incomoda por la situación –. Solo necesito saber donde trabaja Alice

-¿Para qué? – esta vez, fue Fabia quien mostro su interés.

-Porque quiero... – se detuvo a sí mismo, pues se rehusaba a dar una explicación.

-Shun, deja tu orgullo de lado – escucho la voz del ángel, con lo cual, suspiro.

-¿Quieres verla? – completo Runo, viendo como el chico asentía.

-No tengo malas intenciones con ella – y no mentía, para eso le diría al ángel que lo matara ahí mismo –. ¿Me ayudaran?

Las chicas se miraron entre sí, pidiéndole que se alejara un momento mientras ellas discutían. Eso, por muy ilógico que sonara, le parecía exagerado, pues bien, cuando preguntaba por una chica generalmente no podía ser bueno, ¿Pero que ellas no veían que por primera vez en su vida pensaba olvidar todo lo malo que había hecho? ¡Y qué mejor manera que perder su orgullo! La mejor prueba de que lo estaba haciendo era hablarles, eso ya decía mucho de sí mismo.

-Vale, te ayudaremos – esa simple oración la sintió como un regalo en su apocalíptica semana.

-¿Donde trabaja? – Runo suspiro, dispuesta a decirle.

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Había caminado casi una hora por el centro comercial, ese lugar no era uno de sus favoritos para pasar el rato, recordaba haber ido escasas dos veces, pues el prefería quedarse en el dojo entrenando o en su defecto solo mirando el techo de su habitación. Ahora que lo pensaba, tampoco era muy productivo en su casa, su vida en si era un gran desperdicio.

Suspiro, era la quinta vez que pasaba por la misma tienda de ropa, lo sabía porque las chicas que atendían se le quedaban mirando con semblante confundido, desvió su mirada hacia el ángel, quien parecía estar en su misma situación.

-Creo que me mintieron – le susurro al ángel.

-No, este es el lugar – sonrió Mino –. Lo recuerdo, está al lado de una cafetería

-¿Cual cafetería? – frunció el ceño, hablando más alto –. No hemos pasado por ninguna cafetería

-¡Claro que sí! – le señalo, asustándole –. La que tenía un osito

-¡Ah, la que tenia color rojo!

-¡Exacto, te lo dije!

-¿Había una tienda deportiva? – llevo una de sus manos a su cabello –. Yo no la vi

-Eh... Shun, te están mirando raro

No era mentira. Había alzado tanto la voz, que las personas le miraban extraño pues suponían que estaba hablando solo, pero obviamente, nadie repararía en que tal vez estaba hablando con un ángel. La verdad, era que si él hubiera llegado a ver alguna vez hablando sola a una persona, le creería paranoico y se alejaría lo más rápido que pudiera corriendo, pero ahora, cuando tuviera posibilidad de ver a alguien en su misma situación, agradecería a las fuerzas divinas por darle a esa persona la capacidad de remediar su vida.

Se hizo el desentendido y camino hacia donde creía estaba la cafetería, solo para encontrar a su lado una tienda deportiva que creía era más grande que su dojo. Comenzaba a creer, que necesitaba algo así como gafas o lentes. Entro, mirando hacia todos lados, encontrando varios artículos deportivos, como también, ropa deportiva, habían varias personas comprando, más de las que creía, pero, a pesar de eso, se podían distinguir las personas que trabajaban ahí, porque todos, cada uno de ellos tenía un uniforme deportivo, como decía el ángel, había un chico con el uniforme de futbol de su país, había un jugador de futbol americano, un jugador de básquet, y más deportes, lo cual le hacía preguntarse, que uniforme tendría Alice.

Camino durante varios minutos, hasta que por fin, a lo lejos le vio, con los típicos uniformes de tenista femenina que había llegado a ver en televisión, la falda, los tenis, hasta su cabello recogido, y una gorra, se veía tan bien, o incluso mejor que la misma Maria Sharapova.

-¿Disculpa, donde están las pelotas de tenis?

-Ah, están por... – giro, quedando impresionada –. ¿Shun, que haces aquí?

-Ya te lo había dicho – suspiro, desviando su mirada –. Quería verte hoy

-¿Como supiste que trabajo aquí? – alzo una ceja –. Digo...

-No fue fácil – sonrió, recordándolo –. No recuerdo haberle rogado tanto a una chica, tus amigas me traumaron, además, encontrar este lugar fue casi imposible para mi

Entonces, sonrió, porque aunque aun tenía la idea equivocada de ese chico, parecía estar esforzándose para que no le viera de esa forma.

-¿Aun quieres salir? – le detuvo a mitad de su relato.

-¿Pronto saldrás del trabajo? – cuestiono, impresionado de que aceptara.

-Eso depende, ¿Qué tenias en mente?

-Me preguntaba, ¿Quieres ir a patinar conmigo?

- ¿Sabes patinar? – pregunto ella, confundida.

-No, pero supongo que tú tampoco así que vamos a aprender

-Sí, claro Shun – rio irónicamente, no sabía con quien se había metido.

-Bien vamos

Shun alzo una de sus cejas, mientras la chica se alejaba para hablar con uno de sus compañeros y tras unos minutos la chica volvió, afirmándole que podían salir. Shun no entendió muy bien que había hecho la chica, pero tal vez esa era la oportunidad que necesitaba.

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Shun que había estado caminado con ella todo el tiempo sonrió, habían decidido salir del centro comercial, pues si veían a la chica cerca de ahí lo más seguro era que tuviera problemas o lo peor de todo, le despidieran. En su costado izquierdo llevaba una pequeña mochila la cual se veía que llevaba algo más o menos pesado, pues en esta llevaba unos patines de color verde, mientras que Alice llevaba en su maleta unos patines morados. Los dos, habían decidido ir a un parque, en el cual, habían caminos perfectos para todos aquellos que quisieran disfrutar de una tarde patinando, la ventaja era que también alquilaban los patines en ese lugar, algunas personas comían helado, hacían días de campo, jugaban con amigos o simplemente caminaban.

Durante el transcurso no hablaron de nada realmente importante, ya que ese día era simplemente para conocerse y pasar una buena tarde. Al llegar habían muchas personas, buscaron unas bancas y se sentaron los dos juntos y cada uno a su ritmo se puso los patines. Cuando Shun estuvo listo se levanto primero para ayudar a la chica, lo hizo con algo de dificultad y de vez en cuando se resbalaba.

-Ven Alice, te ayudo

-No es necesario – dijo e inmediatamente se levanto como si nada.

-Pero, pensé que…

-Vamos Shun, ¿no querías patinar? – lo miro con una sonrisa.

-Pues… ¿Tú sabes patinar?

-No, ¿Por qué lo preguntas? – decía sarcásticamente, miro el sendero del parque y empezó a patinar dejando al chico impresionado.

-Mentirosa – susurro y rio internamente.

Los siguientes minutos Shun descubrió que patinar no era tan fácil como él creía, daba pequeños y lentos pasos para no caerse, se sostenía del primer árbol que encontraba y tenía una mirada de terror cada vez que Alice pasaba a su lado, se maldecía internamente por dos cosas, la primera por no haber practicado para no quedar como un completo idiota justo como lo estaba haciendo en esos momentos, aunque ¿Quién diría que aprender a patinar le serviría algún día en su vida? Y la segunda por no haberle preguntado antes de ir si ella sabía patinar, de haberlo sabido, hubiera pensado en otra cosa.

Se sentó al lado de un árbol y suspiraba cansadamente, por su lado Alice patinaba feliz dando uno que otro salto, impresionando a más de una persona que encontraba en el parque, pero especialmente a Shun. Se dio vuelta y comenzó a patinar de espaldas buscando a al chico con la mirada encontrándolo, sentado en el pasto al lado de un árbol.

-¿Sucede algo? – le pregunto un poco preocupada.

-No nada – respondió sin ánimos.

-No estoy segura – alzo una ceja –. está bien te diré la verdad, yo sé patinar

-No me digas – sonrió, ante la inocencia de ella –. Uudiste haber fingido por lo menos

-Sería incorrecto, perdón si te desilusione – vio como el chico suspiro –. Ven te enseñare a patinar

-No me gustaría que me vean así – lo tomo de las manos y el chico se coloco de pie.

-¿Cómo, que te este enseñando? No te preocupes, solo importamos los dos – el chico le miro impresionado y no dijo nada más.

Mientras Alice patinaba de espaldas sin soltar las manos de Shun, el movía lentamente los pies al compas de los de ella, perdía el equilibrio, terminaba en el suelo, pero con el poco orgullo que aun tenia se levantaba y seguía en su ardua labor, aumentaba el ritmo y por ende la velocidad hasta que al final Shun patinaba como una persona normal.

-¡Lo estoy haciendo!

-No me digas – sonrió complacida colocando sus manos detrás de la cabeza.

-Ya puedes soltarme

-Ya lo hice – el chico la miro y en efecto estaba patinando solo y sin ayuda.

-Gracias por enseñarme a patinar

-De nada pero aun falta algo

- ¿Qué?

-¡Una carrera! – y sin previo aviso salió patinando a toda velocidad.

-¡Oye tramposa!

Y comenzó una carrera alrededor del parque, sonrisas y gritos por parte de los dos, era extraño ver como dejando de lado los malos momentos que le había provocado en su pasado podían ser unas personas totalmente sociables el uno con el otro, ¿Por qué le había tratado así entonces? En ese momento ni el mismísimo Shun lo sabía, estaba totalmente distraído riendo a todo pulmón, no recordaba la última vez que se rio demasiado pero al mismo tiempo era algo totalmente complejo, ¿Cómo era posible que es chica, a la que nunca valoro le hiciera así de feliz? No entendía nada, lo diría y lo repetiría, ¡Era extraño! Consciente o inconscientemente siempre llegaba su imagen a su cabeza lo que provocaba que quedara perplejo.

En su alegría no noto como un chico se atravesaba en su camino, golpeándole y cayendo los dos en el camino. A poco estuvo de gritarle algún insulto, cuando vio que era Dan acompañado con sus demás amigos, con lo cual, creyó que estaba en un mal sueño, pues sabía que se había colocado pálido y estaba a punto de desmayarse.

-Oye, te hemos estado llamando – se levanto, mirándole –. ¿Dónde has estado en todo el día?

-Deje el celular en casa – mintió, trato de levantarse con algo de dificultad, Alice aun no le enseñaba como hacerlo.

-¿Estás bien? – Ace se veía más sorprendido de lo normal –. ¿Estabas patinando?

-Ah, eso no les importa

-¿Shun?

Y como si para él no pudieran ponerse las cosas peor, llego Alice, que claramente se veía la preocupación en su semblante. Él no creía que las cosas se pudieran ponerse peor.

-Ah, entiendo – le susurro Billy –. ¿Estás haciendo esto para después usarle?

-¡No! – le alivio de que al menos lo dijo en voz baja.

-Estas raro – Ren alzo una ceja –. Esta semana no has utilizado a nadie

-La vida no se basa en eso – gruño, mirando de reojo a Alice, quien parecía interesada en la conversación –. Chicos...

-No puedo creerlo – Dan contuvo un grito, entre feliz y asustado –. Lo que dijo Runo era cierto

-No debí confiar en ella – a Shun se le hizo raro que su día había sido relativamente fácil.

-De verdad, apareció quien le gusta – Dan miro a sus amigos –. Creo que tendré que decirle a las chicas

-¿Entonces...? – los chicos preguntaron al unisonó.

-¡De verdad quería salir con ella!

Y lo siguiente fue un silencio incomodo. Se le estaba haciendo costumbre gritar lo que quería mantener oculto. Sus amigos se miraron entre sí, y justo cuando iban a soltar otro comentario tomo a Alice de una de sus manos, alejándose lo más que podía considerando que aun tenía patines. Lo que menos quería en ese momento, eran que el progreso por el que tanto se había esforzado no sirviera para nada por culpa de sus amigos.

-Shun

-¿Qué sucede?

-¿En qué piensas?

-No te preocupes, no es nada – trato de olvidar a sus amigos, sería lo mejor –. ¿quieres un helado?

-De acuerdo – decía, no del todo convencida –. Chocolate

-Seguro ya regreso – dejo a Alice sentada en el pasto mientras él iba.

Llego a la heladería del parque y al momento de ser atendido pidió dos helados. Después, solo se puso a pensar, ese día, a diferencia de los otros dos que había vivido, parecía una prueba, estaba haciendo varias cosas que nunca creyó, aceptaba que esa realidad manipulada por ese ángel le agradaba más que su propia realidad, esa donde era un asco con la sociedad, con las personas que le querían y rodeaban.

No era tan malo, le gustaba y sentía que durante mucho tiempo no le habían tratado así, con confianza como lo habían hecho esas chicas, que no siempre todo lo que hacía era para utilizar a alguien, como entendieron sus amigos, pero sobre todo, tener a alguien con quien perder toda su identidad y pasar un día normal y agradable, como lo era Alice.

-¿Shun, como ha estado tu día? – le pregunto Mino, quien estuvo todo ese tiempo a su lado, aunque sin decir nada.

-Mejor de lo que creía – le susurro, asegurándose de nadie le viera –. De hecho, hasta olvide una cosa, y al parecer tú también

-¿Que olvidamos? – el interés de saber se noto en la voz del ángel.

-¿Cual es la lección del día? – el ángel sonrió.

-Para mi, ya la aprendiste, y no hubo necesidad de decírtela – el chico le pidió de todos modos saber –. "La mayor desgracia de un hombre es tener su orgullo más grande que su corazón"

-Curioso – sonrió, mirándole –. Me gusta esa frase.

Al instante, el chico que le atendió trajo el helado, por lo que los pago y regreso donde Alice, quien al verle se alegro, le entrego el suyo, mientras él suspiro y se sentó al lado de ella.

-Gracias

-De nada, dime, ¿Te gusto como lo pasamos hoy?

-No – eso respuesta dejo perplejo a Shun, ¿Tan mal fue?.

-¿Cómo?

-Me encanto – respondió, lamiendo su helado, asustando a Shun, pues no se la esperaba.

-Ay Alice – decía, pasando una de sus manos por su cabello –. A mi también me gusto, hace buen tiempo que no la pasaba tan bien

-Sabes Shun, tenía una idea equivocada de ti

-¿En serio? – decía, más o menos consciente de ello.

-Pensaba que eras una persona que no le importaba nada, como siempre mostrabas tu lado malo, eso me decían las personas – suspiro, mirándole –. Ahora que hemos pasado una tarde juntos veo que no era tan cierto

-Debo admitir que en un principio solo pensaba que eras una niña mimada, que se reía sin sentido, y eras simplemente infantil, veo que los dos teníamos ideas equivocadas sobre cómo era el otro

-¿Pensabas eso de mi? – alzo una ceja. Shun rio nervioso, eso era lo que pensaba de ella antes de conocer al ángel.

-Gracias ha sido una de las mejores tardes que he tenido

-Lo mismo digo, gracias

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Ya se había hecho algo tarde, por lo que Shun se ofreció a llevar a Alice, además, no le iba a dejar caminar sola por ahí con ese uniforme que llevaba, pues había sido su culpa que la chica no se pudiera cambiar en el trabajo por salir con él. Caminaban por las calles, sin decirse nada, pues para él, lo mejor que pudiera pasarle en esa semana ya había sucedido, no entendía cómo, o por qué, pero así lo sentía.

Llego a la casa de Alice, sonriéndole de manera triste, pues él aun no quería que terminara. La chica por su parte le miro, para agradecerle por el día que a su parecer había sido agradable, y después solo sucedió, le dio un beso en la mejilla, y se despidió.

Shun entonces comprendió por qué nada de lo que le estaba sucediendo quería que se fuera, porque esa era la vida que él quería, quería que sus amigos le tomaran en serio, que nadie le odiara, quería cambiar su forma de ser, quería estar al lado de ella, no quería regresar a su anterior vida, esa que empezaba desear nunca haber llevado y olvidar todo por lo que había pasado.

-¿Shun, estas bien? – le pregunto Mino, al verle caminar algo distraído hacia su casa.

-¿Por qué lo preguntas? – le respondió en automático, sin siquiera mirarle.

No le preguntaba por qué quisiera, es que debía preguntarle para que pudiera avanzar. Por primera vez, desde que había estado con él, sintió algo parecido a la tristeza, y le dejo de seguir, pues necesitaba pensar, y estar solo tal vez le haría bien.

-Porque sé que estas pensando – suspiro, mientras le veía de lejos –. Se que está pasando por tu cabeza, como también por tu corazón

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Notas de la autora:

Después de algún tiempo, aquí me tienen, actualizando este Fanfic a pedido de una chica, ella sabe quién es.

Pues, pasando al capítulo, Shun parece progresar, tal vez mas de lo que él quería, el pobre tiene que aceptar que esa no es su realidad, aunque podría ir por buen camino, ¿No?

¡Entonces, tratare de actualizar lo más rápido que pueda! Considerando que esta no es la única historia que tengo…

En todo caso, espero les gustara lo que escribí esta vez.

¡Nos vemos en el próximo capítulo, adiós!