La guerra de nuestra pasión.
Basada en una historia japonesa de nombre "Hana Yori Dango." Todo lo relacionado con esta historia no fue mi idea, y mucho menos lo reclamo como mío. Y todo lo que este relacionado con Harry Potter, es de la brillante J.K. Rowling. Lo demás que no reconozcan bueno ya sin duda es mío.
Capitulo Dos
"La guerra comienza."
Aquel día, después del resurgimiento de los Merodeadores, pues habían pasado semanas desde que alguna advertencia había aparecido, no que ellos no siguieran haciendo bromas, pero las advertencias en sí, eran las más esperadas, pues a todos les gustaba el despliegue de poder que los Merodeadores daban en esas ocasiones.
Y a los Merodeadores les encantaba demostrarles que ellos podían con todos. Sin saberlo, los mismos alumnos de Hogwarts habían formado y fortalecido a este grupo.
Aunque aún sin la ayuda o el aliento de los alumnos de Hogwarts, los Merodeadores eran conocidos en toda Inglaterra y eran apoyados por todos, claro que en aquel momento pasaban la mayor parte de sus días en Hogwarts. Y por ello el aliento de los alumnos era lo mejor que tenían.
Bueno pues, después del resurgimiento de los Merodeadores, todo había estado más agitado en la escuela, Robert Pietsh, había pedido ser transferido a una escuela prestigiosa de magia en América, aunque ninguna, ninguna escuela, se comparaba con Hogwarts.
Esto desilusionó a muchos, pues significaba que todo el ajetreo había terminado, por lo pronto solo quedaba esperar alguna broma de los Merodeadores, usualmente a los de Slytherin, pues eran los mejores para hacerles bromas, no muy grandes claro, pues a los Merodeadores les gustaba tenerlos para divertirse con ellos.
Lily caminaba por los pasillos, ya habían finalizado sus clases y como ocurría siempre después de clases, cuando su mejor amiga en Hogwarts, Joanna Cox iba a su práctica de Quidditch, pues era cazadora. Ella se encaminaba a Hogsmeade.
Había obtenido un permiso desde que estaba en tercer año, para ir casi todas las tardes a Hogsmeade a trabajar. Pues como ya hemos comentado, Lily no era ni rica, ni sangre pura, si no todo lo contrario, era hija de muggles, y aunque no era pobre, en el mundo mágico la moneda muggle se había devaluado bastante los últimos años, y si Lily quería seguir en Hogwarts, tenía que trabajar para ello.
Verán, Hogwarts en estos tiempos era muy diferente, aun siendo Albus Dumbledore el director, como la guerra en el mundo mágico iba comenzando, Dumbledore no tenía tiempo para estar mucho en la escuela, y por lo tanto había dejado a cargo al Profesor Wulbry y el exigía una cuota mensual para asistir a Hogwarts.
Dumbledore al principio se había opuesto rotundamente ante esta idea, pero como casi todos los padres del alumnado estuvieron de acuerdo en pagar, no tuvo más remedio que acceder. Esto hacía mucho más prestigioso a Hogwarts.
Una escuela de paga mágica, en el centro de todo el mundo mágico, Inglaterra.
El problema con el Profesor Wulbry era que era muy codicioso, y como las familias que aportaban más dinero eran las de los Merodeadores, el Profesor les había dado algo así como un permiso para 'libre reinado', rara vez los Merodeadores eran castigados, eso si la Profesora McGonagall no los veía, porque aunque Dumbledore estuviera ausente ella siempre hacia lo que creía correcto o lo "Dumbledore hubiera hecho".
Esto no iba para los Prefectos y los Premios Anuales, pues ellos también les temían a los Merodeadores, y todo lo que pasaba en la escuela pasaba en un aspecto como "Life Underground" por que nunca nada salía de la escuela, incluso los alumnos transferidos nunca decían la verdadera razón por lo cual eran transferidos.
"Ese es el problema con todos aquí," pensaba Lily mientras se vestía para salir a su trabajo en una dulcería al lado este de Hogsmeade. "Nadie nunca hace nada, aún sabiendo que esta mal."
Lily siempre salía a escondidas, pues no quería que nadie la viera partir, o sospecharían que era pobre o peor, hija de muggles.
McGonagall y Dumbledore eran los que habían ayudado a Lily a encontrar trabajo, y una manera de salir todas las tardes, habían puesto un pasadizo secreto detrás de la chimenea. "¿Quién pensaría en buscar allí?" había dicho Dumbledore.
Y en ese pasadizo, había un pequeño faro que servía de trasladador, y dejaba a Lily solo a unas cuadras de la dulcería, y esta, estaba bastante alejada de lo que era Hogsmeade en sí.
"Me pregunto como reaccionara Dumbledore, cuando vea en que tan deplorable estado esta el colegio, seguro mata a Wulbry" pensó Lily mientras caminaba la última cuadra antes de llegar a una tienda que se desplegaba grande, iluminada por unas luces azules que formaban intermitentemente las palabras 'Dulcería Moore' 'Lo mejor en dulces mágicos, y muggles.'
"Sigo sin entender porque la señora Moore vende dulces muggles." Pensó Lily mientras estaba a menos de una cuadra de llegar.
Lily entro en la tienda, llevaba el gorro de la capa puesto y al quitárselo saludo a la señora Moore, la dueña de la tienda, ella era alta de cabello lacio, y con unos ojos negros penetrantes.
La señora Moore no pudo evitar sonreírle "Buenas tardes pequeña¿Cómo ha estado todo en la escuela?"
"En verdad no quiere saber" dijo Lily con un suspiro, se dirigió detrás del mostrador, dejo su capa, y se puso un delantal blanco, se soltó el cabello, y lo amarro en dos trenzas que caían por sus hombros.
"Insisto" dijo una voz al lado de Lily, que la hizo saltar varios pasos atrás, "Esas dos trenzas no dan el mejor aspecto de ti. Me gusta más como te ves con el cabello suelto." Sonriendo, Emily White saltó a abrazar a su amiga de toda la vida.
"Emily, pero ¡que susto me diste!" Para este entonces, Emily y Lily ya estaban solas en la tienda, la señora Moore tenía esa maña de aparecer y desaparecer a su placer.
"Deberías dejar de ser tan paranoica¿no crees?" Dijo Emily por fin.
"Con ese colegio¿Cómo planeas que tome todo con calma? Cuando tengo que ver como hechizan, y golpean a lo demás¡maldita gente descorazonada! "dijo Lily entre dientes, volviendo a recordar el incidente de la mañana.
"¿Qué paso?" dijo Emily, tomando un trapo para limpiar las vitrinas donde se mostraban varios tipos de dulces amargos, eran variedades muggles y mágicas.
"No se ni de donde sacaron el nombre de Merodeadores" dijo haciendo una cara de asco y disgusto. "¿Qué ridículo nombre es ese?"
La tienda estaba desierta por el momento, muchas familias mestizas y unas que otras familias de sangre pura, medio extravagantes iban a comprar en la tienda, y el negocio iba realmente bien, le alcanzaba a Lily para todos sus útiles, y de ves en cuando incluso para algún detalle.
Lily miró la tienda, asegurándose de alguna manera de que nadie más oyera.
"Fue a Robert Pietsh, parece que ahora en la mañana apareció la advertencia sobre de él. Y como siempre, todos se fueron al gran comedor, el pobre término golpeado y todo sucio de comida. Y también, como siempre, su amigo también pagó las consecuencias."
Emily tenía una cara de sorprendida mientras Lily contaba todo. "Y ¿qué hizo este tal Pietsh?"
Lily soltó una pequeña risa mientras se recostaba en la vitrina. "Eso es lo más irritante. Cuando Potter caminaba en el gran comedor, Pietsh mordía una naranja, de esas que se encantan para obtener extra jugo, y el jugo calló en un ojo de Potter. ¡Pero se merece más que eso!"
"Increíble como funcionan las cosas en Hogwarts" dijo Emily.
Mientras ella terminaba de limpiar la vitrina, Lily tomo una caja de dulces que tenía ya un par de días expirado. Sonrió para sí misma y abrió la caja, la señora Moore les permitía hacer esto pues de todos modos, tiraba aquellos dulces inservibles.
Abrió la caja y se encontró con unos pequeños panes rellenos de mermelada espolvoreados con un riquísimo polvo blanco encima, eran de sus favoritos.
"Oye Emily, si no quieres de estos¿Me los puedo comer yo?" Le preguntó Lily con uno de aquellos panes ya en la boca.
"Pero si ya están expirados Lily."
"No importa, no importa." Dijo su amiga, tomando ya el tercer panecillo y saboreándolo lo más que podía.
"No te preocupes Lily, sobrevivirás." Dijo Emily segura de lo que decía.
Lily paró de comer un momento "La verdad es que una vez me dio dolor de estomago" dijo haciendo una mueca de dolor.
Emily dejo el trapo y la botella de jabón con la que estaba limpiando para ver a Lily. "Sabes que a eso no me refería" dijo suspirando y reanudando su labor. "No se como puedes vivir con ese estúpido comportamiento de ellos. "
"Siempre has sido el tipo de persona que protege a los demás, a mí me consta" le reprochó Emily.
Lily no pudo evitar agachar la cabeza y recordar como era cuando tenían ellas menos de 10 años, cuando todavía no conocían la magia ni este mundo.
"Siempre me protegías Lily, cuando me hacían llorar eras la primera en enfrentarse a quien lo hubiera hecho. Pero Hogwarts no conoce a esa Lily¿Verdad? Nadie sabe que en verdad eres amable, atenta y buena amiga." Le dijo con una sonrisa melancólica.
"¡Que más quisiera que patear sus grandes y arrogante traseros! Pero no puedo, yo solo deseo una vida tranquila en Hogwarts, que nadie sepa de mí." Dijo Lily sentándose en una silla con la cara derrotada. "No puedo dejar que sepan quien soy, no quiero que el futuro que elegí sea destrozado por ellos."
Emily sonrío y abrazó a Lily, "Bueno, entonces no nos podemos quejar de lo que esta mal, si no hacemos nada para remediarlo¿Me entiendes? Ya no hagas coraje por lo que aquellos cuatro hagan."
Lily la volteo a ver, y le devolvió el abrazó, pero por más que ella quisiera siempre iba a sentir enojo e indignación ante los Merodeadores, era simplemente su naturaleza, el proteger a los demás, y llevaba cinco años luchando contra lo que ella era, seguramente podía aguantar dos años más.
El turno terminó una hora después, y Lily salió de la tienda despidiéndose de la señora Moore y Emily, camino aquellas cuadras, sola y tomo el trasladador con un suspiró. Todos estarían de seguro en la cena ya, y de esto se aseguro Lily antes de salir por la chimenea.
La sala común estaba desierta, y Lily se dirigió corriendo a la cena. Mientras recorría los pasillos, la mente de Lily iba en blanco, tenía hambre y esperaba que sirvieran algo caliente para comer aquel día.
Camino por la entrada del gran comedor, la mayoría de los alumnos ya estaban sentados comiendo, pero no era la única en llegar unos minutos después. Lily alzó la vista para ver la silla de Dumbledore ocupada por la de Wulbry, y deseo más que nada en el mundo que Dumbledore regresara.
Busco a la vez con la vista a Joanna su amiga, y la encontró comiendo, y platicando con Sirius y James, ellos también estaban en el equipo de Quidditch, y como siempre que esto ocurría, Lily entonces tomaba la cena sola, entre menos tuviera que ver con aquella bola de idiotas, mejor.
La cena pasó silenciosa, Lily no era muy conocida en Hogwarts, a no ser por aquellos alumnos que de ves en cuando ayudaba con sus tareas o por Joanna, Lily no creía que alguien más reparara en ella.
Tan pronto Lily terminó se dirigió a la torre de Gryffindor, cansada. Llegó a su dormitorio antes que todas las demás chicas, que de seguro tenían que terminar tareas o salir con sus novios a alguna parte. Lily se alegró, ella siempre hacía las tareas lo más pronto posible, y nunca había buscado la posibilidad de un novio, sinceramente no le interesaba.
Así que, cansada como estaba, abrió las llaves de la tina, y agua caliente empezó a caer en ella, puso un poco de jabón para hacer burbujas. Se metió a bañar, y mientras descansaba un rato en el agua, recostó su cabeza en uno de los bordes, perdida en sus memorias.
Recordó la primera vez que vio una lechuza, la lechuza que le entregó su carta de aceptación a Hogwarts. La que le cambió la vida, cuándo una pequeña niña de su edad iba a imaginar que la magia fluía en sus venas.
------ Flashback ----------
Era una tarde de verano, el sol estaba en lo alto del cielo azul, y los pájaros cantaban mientras Lily y Emily jugaban bajo la sombra de un árbol. Eran las mejores amigas desde que se habían conocido en el kinder y vivían solo a unas cuadras de distancia. Aquel día habían decidió ir al parque.
Habían pasado ya tres semanas desde que habían salido del colegio, y las dos niñas pasaban todas las tardes juntas. Mientras jugaban con sus muñecas, la mamá de Emily llegó por ella para llevársela a casa, parecía muy perturbada, y Emily prefirió no decirle nada y seguirla, se despidió de Lily, y se fue con su madre.
Lily no quiso seguir jugando sola, así que se levanto limpio la tierra de su ropa, y se dirigió a casa. Camino por las calles solitarias de una tarde de julio en Londres, imaginando que podía haber pasado para que la mamá de Emily reaccionara así.
Sin idea alguna, Lily llegó a la puerta de su casa, y al abrirla, pudo ver como por la ventana una hermosa lechuza de color café, y con ojos negros se posaba en uno de los sillones de la sala. Lily quedo como suspendida en el tiempo, viendo a la lechuza mover con gracia sus alas, y extender una de sus patas, donde al parecer tenía atado un papel.
La mamá de Lily iba saliendo de la cocina y vio a Lily parada en la puerta viendo a la sala.
"Lily querida, llegas temprano!" dijo su mamá con un tono sorprendido. "No te esperaba en al menos un par de horas más. ¿Lily?" Al ver que ella no reaccionaba su madre se preocupo y camino a ella, viendo que Lily tenía la mirada fija en la sala, su madre volteo a ver lo que ella veía con tanta sorpresa.
"¿Es eso una lechuza?" dijo su madre sorprendida, y caminó extendiendo la mano para alcanzar el pergamino, la lechuza se negó a darle la carta, y voló hacía Lily extendiendo una vez más su pata.
La mano temblorosa de Lily tomó la carta que la lechuza le estaba ofreciendo, la abrió lentamente y pudo ver como iba dirigida a ella. La leyó lentamente una y otra vez, la lechuza estaba posada en una silla cercana a Lily, y esperaba pacientemente.
"¿Qué dice querida?" preguntó su mamá.
"No, no entiendo" dijo Lily, y le pasó la carta, después de varios minutos en silencio, su madre dijo. "Bueno, como no tenemos ni idea de lo que esta hablando esta carta, será mejor que respondamos, no se que clase de broma pueda ser."
Unos días después de que su madre había contestado la carta, pues esta pedía una respuesta de si había llegado o no, llegó otra lechuza, en la cual daba una dirección para una conferencia. En aquellos días, se daba la elección de a cual escuela querían asistir los hijos de muggles que resultaban tener magia.
Había dos opciones, una optar por que algún mago o bruja les diera clases privadas a su hijo, o hija, y la segunda escoger una de las escuelas mágicas que había, las principales recomendadas eran Hogwarts, Beauxbatons, y Drumstang, y si acaso una que otra en América.
En esta conferencia les era explicado todo, para que los padres junto con los hijos pudieran hacerla elección correcta, muchos mandaban a sus hijos a escuelas fuera de Inglaterra por temor a que alguien se enterara o bien optaban por clases privadas.
Si optaban por ir a una escuela, algún ex –alumno o representante se encargaba de informar acerca de la escuela y de promoverla.
Lily había optado por ir a la escuela, pero no sabía cual, su madre prefería la que estaba en Inglaterra pero decidieron mejor esperar haber cual era la mejor de las tres.
Los representantes de Beauxbatons y Drumstang, ya habían pasado y solo quedaba Hogwarts, una chica subió al escenario, era de una belleza exquisita, su cabello castaño largo y lacio caía por su espalda suelto con una gracia que jamás se podía imitar, su rostro era medio redondo, y de el resaltaban sus ojos color miel. Tomó su varita y la posó en su garganta murmurando algo, al instante su voz se expandió por toda la sala.
"Bienvenidos a esta conferencia, mi nombre es Brittany Franco, y soy actualmente alumna de 5to año en Hogwarts, se que generalmente son ex –alumnos los que vienen a promover la escuela, pero yo me ofrecí voluntariamente. He pasado por tantas cosas en Hogwarts que siento como si le debiera algo a la escuela, y que mejor que venir y promoverla a futuros alumnos." Hizo una pausa para mirar a todos en la sala.
Lily estaba realmente conmovida por la manera de expresarse de tan bella persona.
"Se que, ha de ser difícil, levantarse un día y descubrir que no somos lo que pensábamos, no puedo decir que yo pase por lo que Uds. están pasando, pues soy de una familia con generaciones y generaciones de magos y brujas, y por eso mismo decidí venir, porque se que algún día Uds., podrían formar una familia así, deber de estar orgullos de lo que son y de lo que pueden llegar a ser."
"Esta es una decisión que cambiara el resto de sus vidas, y ansío que le den una oportunidad a Hogwarts para ser su sendero, y si bien no lo escogen solo tengo unas palabras más que decirles. Si son fieles a lo que Uds. son realmente, créanme que vivirán sin arrepentimientos."
Fue esto, que conmovió tanto a Lily, y opto por escoger Hogwarts, con el anhelo de algún día convertirse en algo parecido a tan extraordinaria persona. Claro que muchos problemas se vinieron después, como el rechazo de Petunia ante Lily, el problema económico, y el problema que enfrentó Lily al tener aquel choque de culturas radicalmente. Pero solo había un pensamiento en ella, ser quien era, y nadie más, no importaba cuanto costara.
Lily se decidió a entrar a Hogwarts, y después de aquella tarde de verano, no volvió a ver a Emily, no porque no quisiera sino porque Emily había desaparecido junto con toda su familia sin dejar rastro, al parecer se habían mudado. A Lily le dolió mucho esto, pero se convenció de que si aprendía bien el arte de la magia algún día encontraría a su amiga.
Y así empezaron los tormentosos años en Hogwarts, pues en la misma generación de Lily entraron los merodeadores, y para tercer año, dominaban gran parte de la escuela.
Ella nunca tuvo oportunidad de platicar con la persona que más admiraba Brittany Franco, parecía siempre estar ocupada, y a decir verdad, Lily estaba bastante perdida en su nueva vida.
Pasaron los primeros dos años, y entonces sucedió lo inesperado, Dumbledore tenía que partir, la escuela estaba cambiando totalmente, los merodeadores empezaron a extender 'su dominio' y Lily pronto se encontró con la necesidad de encontrar un trabajo, pues ella no quería que le dieran beca ni nada, si ella tenía que pagar por sus estudios, pagaría.
"Bueno, mi terquedad es buena." Pensó Lily mientras recordaba, ya que debido a su terquedad y su necesidad de encontrar un trabajo, fue como ella volvió a encontrar a Emily.
Resultaba ser que Emily también era bruja, y su madre se había asustado mucho al enterarse, por ello la había enviado lejos de casa a estudiar, y llegó a la casa de la señora Moore, donde aparte de aprender magia también empezó a trabajar. No se pueden imaginar la alegría que Lily sintió al reencontrarse con alguien que creía perdido. Esto animó más a Lily a seguir adelante, aparte de que su familia siempre le dio todo el apoyo para seguir sus sueños, claro que de esto tenemos que excluir a Petunia.
Entre sus memorias, se empezaron a colar eventos como el de aquel día, y Lily empezó a sentirse cada vez más mal, cada vez más indignada, cada vez más impotente.
"Como odio a eso Merodeadores." Pensó Lily saliendo de sus memorias. "Como odio a mis crueles compañeros, mi vida en Hogwarts, pero sinceramente." Dijo con un profundo suspiro. "Me odio más a mi misma, por no ser capaz de hacer algo."
Y se hundió en la tibia agua, tratando de hundir sus penas junto con ella.
La mañana siguiente fue un soleado día de octubre, parecía un día perfecto para salir a respirar aire fresco, y Lily se hizo la promesa de hacerlo después de desayunar.
Bajo las escaleras, y encontró la sala común desierta, tampoco había encontrado a sus compañera de cuarto cuando se levantó, vio el reloj y se dio cuenta de que era más tarde de lo normal, pero por alguna extraña razón Lily decidió no apurarse después de todo no tenía tanta hambre.
Camino el recorrido de toda la vida, hoy era un día particularmente bueno, y Lily se sentía de muy buen humor. Llegó a la entrada del gran comedor, y se sentó cerca de la mitad de la mesa de Gryffindor.
Mientras tomaba un poco de leche, una lechuza paso volando cerca de ella, más bien encima de ella, y soltó un pequeño paquete. Contenía una variedad de dulces muggles que le encantaban a Lily, su madre los hacía especialmente para ella, y estos dulces no los podía encontrar en la tienda de la señora Moore, ya que únicamente vendía dulces 'finos'.
Lily sonrío para si misma, y abrió un caramelo, era verde con manchitas cafés, cuando de pronto oyó una voz familiar.
"No, por favor" decía Cassidy mientras unos chicos de Hufflepuff trataban de llevarla a su mesa. "Es que yo…"
Pero ellos la interrumpieron, "Anda, ven con nosotros, vas a estar bien, puedes sentarte en nuestra mesa..."
Lily se mordió el labio, dejó sus dulces en la mesa, y alzó la mano "McGill," dijo haciendo señas, "Siéntate aquí¿no?".
Cassidy sonrió y asentó con la cabeza, como pudo se despegó de aquel par, y se sentó junto a Lily.
"Gracias, no soy muy buena con los chicos, y he estado un poco vulnerable desde que me transfirieron aquí." Comenzó ella.
"De casualidad no eres hija de muggles?" comentó Lily despacio, pero fue interrumpida por un pequeño gritó de Cassidy.
Ella estaba apuntando al dulce que estaba en la mesa. "Señorita Evans, eso esta podrido!" dijo al notar las manchas cafés en el dulce.
"Eres una princesita después de todo" dijo Lily más para ella que para Cassidy. "No, la verdad es que este" dijo alzando el dulce "es un tipo de dulce, mi madre los hace¿no quieres probarlo?"
Cassidy pareció dudarlo un momento, pero luego asintió. Lily le pasó el dulce, y sonrió mientras Cassidy hacía muecas al comerlo, era un dulce de menta con chocolate amargo, y sabía delicioso, como pudo comprarlo Cassidy por sí misma.
"Delicioso" comentó Cassidy.
"¿De verdad?" pregunto Lily.
Mientras Cassidy asentía, comenzó una plática entre las dos, Cassidy también había sido sorteada en Gryffindor, pero termino en otro dormitorio que estaba lejos del de Lily. Ya había pasado casi media hora y las chicas seguían platicando.
"Cassidy es un nombre muy bonito" comentó Lily
"Así como Lily" dijo Cassidy sonriendo, "Se me hace que es lindo."
"Pero ¿Cómo crees? Es una planta, la verdad a mi no me gusta mucho, pero mi madre tiene una infatuación hacía las plantas, a veces me dice que me queda el nombre por mi terquedad, dice que he de ser una flor derivada de la mala hierba"
Cassidy rió, "¿Cómo un poder de mala hierba? Solo que bueno claro."
Lily no pudo evitar reírse, ella misma no hubiera podido describir mejor su terquedad, si era como un poder de mala hierba, nunca cesaba y nunca se iba.
Mientras las chicas se levantaban para irse, Cassidy decidió tomar un poco mas de jugo mientras se levantaba, no sabía el error que estaba apuntó de cometer, pues mientras se levantaba y giraba para salir de la banca, tropezó con alguien y derramó todo el contenido del vaso en nada menos que James Potter.
Increíblemente, en ese mismo instante, todo el ruido en el gran comedor cesó, todos los ojos se posaron en James y Cassidy.
"Vaya, que bienvenida tan anormal" empezó James, un hilo de ira temblando en su voz.
"Lo, lo siento, mucho" dijo Cassidy temblando, "Yo-yo pagaré la limpieza de tu camisa."
"¿La limpieza de mi camisa?" dijo James, mientras empezaba a quitarse la corbata. "No me hagas reír" le gritó y se arranco la camisa de un solo jalón. Se la quitó, nunca dejando de ver a Cassidy, y después se la aventó en su cara.
Cassidy se asustó y soltó el vaso, todos pudieron oír como hacia eco el sonido del cristal rompiéndose en mil pedazos.
"Vamos, vamos James," dijo Sirius posando sus brillantes ojos grises en Cassidy. "No quieres ser tan duro con una chica tan bonita¿Verdad?"
"Sí" dijo Peter "Pensé que te habían enseñado más modales."
Cassidy era en verdad una chica linda, tenía el cabello rubio cenizo, que caía en rizos finos, sus ojos eran azules, de un tono claro, y en aquel momento estaban clavados en James, y su esbelto cuerpo temblaba.
"Pero" se oyó la voz de James otra vez, llena de arrogancia "empieza a hacer frío ya"
Al instante, Sirius y Peter caminaron para posarse detrás de James, ellos reconocían ese tono en su voz, la cual decía que estaba apunto de desbordarse, y prefirieron estar preparados por si se le ocurría hacer algo a James.
"Dime," dijo James dirigiéndose a Cassidy "Que sabes tú acerca de lo importante que soy, que harías si por tu culpa me da neumonía, con este tiempo tan frío y yo sin camisa."
James estaba exagerando, como siempre lo hacía cuando tenía ganas de desplegar su poder, el tiempo no estaba tan frío, y no era culpa más que de él, el no traer camiseta.
"¡Que no sabes!" continúo, "Soy el heredero de la familia Potter, una familia importante para toda Inglaterra¿Qué harías si mi muerte fuera tu culpa¡Maldita ignorante!" James había comenzado a alzar la voz, se podía notar en verdad que estaba furioso. "¿Qué sabes tú, del futuro de Inglaterra?" dijo James acercándose más a Cassidy, esta última oración era, hasta el momento, la que había entonado can más arrogancia, y seguridad.
Lily estaba estupefacta, viendo todo al lado de Cassidy, en ningún momento los ojos de James se posaron en ella, pero ella estaba ya harta de verlos, de verlo a él, a un ser tan arrogante, que no podía vivir solo porque alguien sin querer había derramado un poco de jugo en su camiseta.
James seguía alzando la voz y gritándole a Cassidy, que se encontraba de nuevo sentaba y temblando de miedo, mientras que toda la escuela daba pequeñas risitas en son de burla hacía la chica.
Un sentimiento que había guardado durante tantos años, empezó a hervir en Lily, toda aquella indignación, toda aquella impotencia parecieron llegar a su límite, hasta que explotó.
"Deten…" salió n un hilo de voz estas simples silabas, salieron de la boca de Lily antes de que ella misma se diera cuenta de lo que estaba haciendo, estaba mirando la envoltura de dulce que ahora tenía atrapada en su mano apretada en un fuerte puño. Lily suspiro y continuo "Detente, por favor."
Todo el gran salón volvió a callarse, James miró incrédulo hacía Lily, viéndola por primera vez en su vida, una mujer de media estatura, con un cabello color fuego, no podía ver sus ojos, pero noto que eran de algún color vivaz. No fue el único que poso su vista en ella, todos en aquel salón la miraron, todos con la boca abierta. Incluso Remus Lupin, pareció interesarse.
James se enderezo pues había estado medio agachado gritándole en la cara a Cassidy.
Lily sin voltearlo a ver continuo "Detente, por favor, e-ella no lo hizo a propósito." Ella no lo notaba pero su voz estaba temblando. Los ojos de James estaban en ella, y ella podía sentir un escalofrío correr por su espalda.
Su mente no pensaba, estaba más allá del descontrol, Lily había explotado. "P-perdónala, por favor" Lily tomó un suspiro.
Sirius, Peter y Remus se acercaron un poco más a James, nunca, nunca nadie en Hogwarts antes había osado a levantarle la voz a James, no sabían como reaccionaría.
James miró de pies a cabeza a Lily, la miró con una arrogancia, y un aire de superioridad que Lily jamás volteo a verlo. Sin más James empezó a caminar miró a Lily mientras estuvo a su alcancé una ves que la pasó siguió caminando, Sirius, Peter y Remus hicieron lo mismo.
Lily suspiró, y trago un poco de saliva, su garganta estaba seca, pero aún así se atrevió a voltear a ver a James, a la vez que el volvió a voltear para verla una última vez antes de salir del gran comedor.
El momento de tensión le quitó la respiración a Lily, y sintió como una nube se formaba encima de su cabeza, volteó y de la sorpresa calló al suelo, una gran M roja había aparecido, una advertencia, ella estaba condenada.
"Yo solo quería una vida tranquila" pensó Lily mirando a la entrada del comedor, donde momentos atrás había paso la persona que más odiaba en Hogwarts "Una vida tranquila, hasta que entre en su juego."
Lily lo sabía, la guerra había comenzado.
Bueno, este es el segundo capitulo, todavía falta lo bueno por venir, espero que hasta ahorita les este gustando, gracias por los reviews, espero que sigan leyendo. Comentarios por favor, y todo lo que se les ocurra que me puede servir para mejorar es bienvenido.
Atte.
La autora.
