La guerra de nuestra pasión.
Basada en una historia japonesa de nombre "Hana Yori Dango." Todo lo relacionado con esta historia no fue mi idea, y mucho menos lo reclamo como mío. Y todo lo que este relacionado con Harry Potter, es de la brillante J.K. Rowling. Lo demás que no reconozcan bueno ya sin duda es mío.
Capitulo 4
Quien Lily Evans es.
Desconcertada y sola se quedó Lily, mirando la puerta por donde Remus Lupin había salido, por un instante antes de que lo hiciera pensó que todo estaba perdido, el único lugar que consideraba de ella, ya no lo era, pero entonces él salió. Se sentó en el frió piso de aquél balcón, y pensó en todos los eventos que habían transcurrido¿Cómo iba a poder soportar todo esto?
Dejó ir un suspiro y miro al cielo, hace tiempo había aprendido a lidiar con las cosas una por una, y ahora estaba pensando en que sería de ella si de aquí a un mes las cosas no se calmaban, de repente le entró en la cabeza que si seguía pensando así jamás llegaría algún lado.
"Vivre au jour ce jour" se dijo a si misma, y una sonrisa se le delineo en los labios, "Es lo único que me queda por hacer, se hace tarde y será mejor que me vaya a trabajar" pensó y se levantó. Salió por la puerta sin hacer ruido.
Increíblemente se sentía tranquila y relajada, a pesar del pésimo día que estaba teniendo, y caminó como si por el momento no le importara nada más que llegar a la sala común e irse a trabajar.
Detrás de un pilar, James Potter estaba recargado, por su mente no pasaba nada, y al voltear a ver de quien eran los pasos que se acercaban, y de pronto, al pasarlo se alejaban, notó que era Lily Evans.
"¿Cómo es posible?" pensó estupefacto al verla caminar de aquella manera, no horas antes la había visto él, temblando con horror, ahora caminaba como si nada hubiera pasado, y no pudo evitar enojarse. "Si así lo quieres, entonces el juego apenas va comenzando" susurró para el mismo entre dientes, y con el ceño fruncido.
Ya en la sala común, Lily la encontró casi desierta y decidió cuidarse, la soledad en aquél momento no era muy buena para ella. Subió a cambiarse rápido, y antes de que alguien entrara por la puerta se deslizó por la chimenea, no sin antes convertir las llamas de calientes a frías. En el momento que ella estuvo del otro lado, pudo ver como James entraba a la sala común, como buscando algo. El corazón de Lily se detuvo por un momento, aún sabiendo que no la encontraría allí. Segundos después James volvió a salir de la sala, y recuperando la respiración Lily alcanzo el faro y se encontró, instantes después en Hogsmeade.
Lily abrió los ojos, el cielo estaba empezando a oscurecer, pues era invierno, y las estrellas iluminaban ya el cielo como una pequeña sonrisa, en esos momentos los detalles eran lo que más contaban para ella.
Al llegar a trabajar, Lily se encontró con Emily, quien notó algo raro en ella, y al terminar Lily de contarle todo acerca de la advertencia, Emily se tensó.
"Tienes que salir de allí, tienes que cambiarte de escuela" le dijo Emily sin rodeos.
"Tu, también crees eso ¿no?" dijo Lily un poco triste, pensando en Blaze, y todos los demás.
"¡Naturalmente! Créeme prefiero a una Lily completa que en pedacitos" contestó Emily, luego vio la cara de Lily, seguro no pudo haber sido el día más agradable de su vida, y luego ella le decía eso…
"Lily, escucha, no es que crea que no puedes con ello, pero mírate es el primer día, y ya saben tus mayores temores, tienen a Joanna de su lado, no quiero que salgas lastimada de esto"
"Pero si me salgo, entonces ellos habrán ganado, y ese estúpido de Potter quedará bien y yo mal. No defendí a Cassidy en vano, aunque ella tampoco me hable ahora…" La verdad es que Lily no encontraba el porque seguir con esto, rendirse siempre era más fácil, pero no podía¿qué pasaría con sus sueños de trabajar en St. Mungos¿Y los de su familia? Ellos ya habían sacrificado bastante por ella.
"Solo ten cuidado" dijo la Señorita Moore apareciendo de la nada, causando que las dos chicas saltaran.
"¡Señorita Moore¿ha estado escuchando?" dijo Lily asustada.
"Ese Potter¿no es hijo de la famosa familia de aurores en Inglaterra?" pregunto rápidamente "Entonces ten cuidado, el hombre que yo amé una vez se metió con alguien que nunca debió, e intentaron borrarlo del mapa"
"¿Borrarlo?" dijo Lily un poco confundida por los comentarios de la Señorita Moore, no podía dejar de pensar que estaban fuera de lugar en aquella seria conversación.
Emily le sonrió a Lily, y luego meneó la cabeza. "Me preguntó que era la señorita Moore antes de abrir esta tienda de dulces" fue todo lo que dijo al respecto.
La hora de trabajo pasó sin más, unos cuantos clientes llegaron, pero fue una noche relativamente tranquila, cuando llegó la hora de irse, Emily y la señorita Moore despidieron a Lily deseándole buena suerte.
"Si alguien puede con ellos, eres tu Lily" le gritó Emily antes de que ella desapareciera caminando en la oscuridad de la noche.
Hacía frío pero no importaba, Lily todavía se sentía insegura de si misma, y había decido resolver una cosa a la vez, primero sobreviviría a aquel tormentoso día, "Ya después veré que hacer" pensó y tomó el transportador.
La sala estaba vacía cuando llegó y salió lo antes posible, había comprado algunos dulces con la señorita Moore, y otros ella se los había dado. No eran la mejor comida pero por lo menos le ahorrarían la cena con todo el alumnado de Hogwarts.
Se dirigió a la torre de astronomía, esta vez no al balcón si no a la parte más alta, donde no era necesario de un telescopio para ver las estrellas y los planetas. Lily había guardado dos cajas de las cuatro que compro, se había comido los panecillos de chocolate espolvoreados con un polvo blanco, y rellenos de caramelo, que al comerlos te relajaban y hacían sentir mejor, y en aquella fría noche, el cuerpo de Lily estaba caliente como si se encontrara debajo de muchas cobijas.
Una hora después, decidió que era hora de regresar a la sala común, tomaría un baño y después se acostaría a dormir, necesitaba un buen descanso.
"Leones carmesí" le dijo al retrato de la dama gorda, quien abrió la puerta al instante. La sala estaba más llena de lo normal, y al entrar Lily se percató del espectáculo.
Todas sus cosas estaban siendo tiradas desde las escaleras donde se encontraba su dormitorio, hacía la sala común. Sin perder un instante, con su varita y sus manos empezó a recoger todo el desorden, al final aventaron su baúl por las escaleras, estuvo apunto de caerle encima, pero sus reflejos eran muy buenos, y lanzó un hechizo para que se mantuviera levitando mientras ella se quitaba de abajo del baúl.
La ira estaba haciendo temblar a Lily, "¿Por qué simplemente no puede acabarse este día, y ya!" pensó incorporándose.
Metió todo en el baúl, lo hechizo fuertemente para que nadie lo pudiera abrir, y lo puso en un rincón de la sala común.
"Ni se les ocurra acercarse" les dijo apuntando con su varita a todos los que estaban en la sala común, su voz temblaba, y en otras circunstancias a los presentes les hubiera dado miedo, pero como se trataba de toda la escuela contra ella, solo se rieron.
Subió rápidamente las escaleras hasta llegar a su dormitorio donde se encontraban todas con las que lo compartía, incluyendo Joanna.
"¿Qué demonios les ocurre a ustedes?" fue lo primero que les preguntó.
"¿A nosotros Evans?" dijo Lucy, una chica alta y morena. "A mí no me han dado la advertencia por ser lo suficientemente estúpida como para callar a James mientras habla"
"Sí, además, digamos que necesitábamos tu espacio" dijo Ana, una buena amiga de Lucy.
"Solo estorbas aquí" terció Susana "Al fin podremos respirar el aire limpio, ya sacamos toda la mugre de aquí"
Si las miradas matarán, Lily hubiera matado a aquellas tres, las hubiera revivido y vuelto a matar.
"Quítense de mi camino" les ordenó, pues estaban paradas frente a ella, y tapaban a Joanna.
"Haznos movernos, estúpida" dijo Susana con una voz sorprendida pero severa, jamás habían visto a Lily enojada.
"Inténtalo" empezó Lucy "Pero no creo que seas capaz ni de eso" tomó a Lily de un brazo para sacarla del cuarto, pero ella la empujo.
"¡Suéltame!" Lily enojada no era buena señal, inclusive para Joanna, quien tenía años de conocerla jamás la había visto enojada, y oculta detrás de su cama esperaba que las otras tres pudieran con Lily.
"Les pedí por las buenas que me dejen pasar, solo tengo que hablar con Cox," dijo una vez más viendo a todas "Vamos Uds. saben tan bien como yo, que Uds. tres contra mi en un duelo no pueden"
Lily jamás había peleado un duelo, pero amenazaba a las otras tres chicas con su varita, la ira la estaba controlando, y no sabía que hacer, solo necesitaba hablar con Joanna, y no quería esas tres interponiéndose entre ellas.
Lucy, Ana y Susana salieron de la habitación, renuentes, pero no iban a arriesgarse a que Lily les lastimara su bello rostro, o algo por el estilo.
Cuando salieron Lily cerró la puerta y volteo a ver a Joanna.
"Sal de Hogwarts Lily" fue lo primero que dijo Joanna en un tono calmado pero tembloroso.
"No," empezó Lily "¿Por qué¡Se suponía que eras mi mejor amiga!" le gritó Lily, la paciencia era algo que se le estaba extinguiendo.
"M-me amenazó con sacarme del equipo" dijo Joanna entre lágrimas "¡Sacarme del equipo Lily!"
"¿Y por eso tengo que sufrir yo?"
Joanna la miró con enojo en su cara esta vez "¿Tú? Si yo no fui quien calló a James, tu sola te metiste en esto no me eches la culpa por tus acciones" Ella también empezaba a alzar la voz
"Pero eso no significada que tenías que ir a contarle todo lo que sabes de mí¿Qué le contaste?" le preguntó, tomándola de los hombros pero Joanna solo volteo la cara, las lágrimas se le deslizaban por la cara "¡Joanna!" intento Lily una vez más "¿Qué le contaste?"
Como pudo Joanna se soltó y la volteo a ver de nuevo, tratando de limpiarse las lágrimas "Este año, vienen los entrenadores de ligas Nacionales a los partidos, s-sí m-me sacaba, a lo mejor nunca entraba a ninguno" Joanna se encontraba en el piso temblando, y bañada en lágrimas.
Lily se alejó un poco, miró hacía la puerta, si Joanna les había contado todo, la escuela no tardaría en saber que era hija de muggles, y que era pobre. Ella no estaba avergonzada de eso, pero eso les daría ventaja.
"¿Todo?" le dijo en un suspiro "¿Les contaste todo?" La respiración de Lily se agitaba, las lágrimas se estaban desbordando, y Lily no podía detenerlas. "Éramos amigas, pensé que eso importaba más."
Joanna la miró "Si tu hubieras estado en mi situación hubieras echo lo mismo"
"Cállate" Lily no sabía que hacer, si salir de la habitación o que "Ya, ya no me conoces Joanna. Y debes saber, que yo jamás sería tan cobarde como tú."
Joanna bien sabía que era cierto, pero ella necesitaba algo de donde tomarse, ella también estaba sola ahora, sola porque todos sabían que solía ser amiga de Lily Evans, y aunque ella sabía que ya no le quedaba nada, al menos tendría el Quidditch a que aferrarse. Ella si le había rogado a James para que encontrara a alguien más que le pudiera dar información pero el había sido muy claro, o hacía lo que le pedía, o se iba del equipo.
"Sal de Hogwarts, Lily, todo acabará si sales, te lo digo por las amigas que solíamos ser" le dijo Joanna, entre suspiros ahogados por el llanto.
"No me digas que hacer" le contestó Lily mirándola, ella estaba parada y Joanna en el piso "Ya no recuerdo que amigas solíamos ser…"
"¡Sal de Hogwarts!" le gritó Joanna, pero Lily ya había empezado a caminar hacía la puerta, y la había azotado al salir, dejando a Joanna llorar, a lo mejor estaba arrepentida, a lo mejor solo le asustaba el estar sola, pero Lily no pensaba en aquello el instante en que salió.
Iba a salir adelante costara lo que costara, no era posible que toda su vida y todo lo que había hecho para llegar allí, no importara solo porque unos niños consentidos así lo deseaban.
"Se con quien me estoy metiendo, tiene años que los veo hacer sufrir a la gente, no puedo rendirme" todo el enojo que alguna vez sintió por lo que ellos hacían, se estaba acumulando en el pecho de Lily, su corazón latía con mucha fuerza, las lágrimas ya no escurrían por su rostro determinado.
Terminó de bajar las escaleras, tenía que darse un baño, y no sabía donde iba a dormir, aunque si esperaba a que todos se fueran a dormir, a lo mejor ella podía quedarse en la sala común, sabía que no descansaría pero no sabía donde más buscar. Mientras atravesaba la sala, todos la abucheaban y sus compañeras se reían sin parar, Lily los volteo a ver.
"Quien diría" pensó Lily "Que los que suponen ser valientes y fieles, se convierten en esclavos del primer hombre con poder que ven". En aquellos momentos Lily se preguntaba como los Merodeadores solos podían haber convertido a todos en personas tan frías y crueles.
Al salir de la sala común sus pies la llevaron al baño de las prefectas, era el único lugar aparte del balcón en la torre de astronomía donde se podía relajar. Hechizo la puerta como lo había hecho antes y se dio un largo baño caliente, tenía que dormir, pero simplemente no sabía en donde.
"¿En el gran comedor¿En algún salón¿En dónde?" pensaba Lily, nunca se le había ocurrido que algún día tendría que dormir en otra parte que no fuera su dormitorio.
Limpio un poco su ropa, y al secarse volvió a ponérsela. Había tardado dos horas en el baño, las dos horas más relajantes de ese día. Miró a su reloj y marcaba las 12:00am.
"Medianoche" pensó Lily, ella nunca había estado a esa hora despierta antes, y por lo tanto no sabía si alguien iba a estar allí o no. "Será mejor que espere una hora más, no creo que alguien se desvele tanto entre semana."
Pensó que era mejor quedarse allí, estaba agotada y no quería lidiar con nadie en esos momentos. Pasó la hora practicando hechizos en al agua, la congelaba, luego hacía esculturas con el hielo, y luego la derretía lentamente, sacaba burbujas, y en fin, allí se notaba como en verdad dominaba los encantamientos.
Dio la una de la mañana, era hora de irse a la sala común, lo único por lo que se tendría que preocupar sería por la gata del señor Filch y por el señor Filch.
"Un encantamiento desilusionador bastará" dijo en voz baja, asomándose por la puerta entre abierta del baño. Tomó su varita y apunto con la punta de la misma hacía su cabeza murmurando el encantamiento. Sintió como si un huevo se hubiese roto en su cabeza y mientras el encantamiento se deslizaba por su cuerpo sentía una onda de calor.
Pronto la onda de calor dejó de sentirse, y Lily supo que el encantamiento estaba hecho. "Ahora" pensó "tengo que hacer el menor ruido posible, aunque sea de cierta manera invisible…"
Sus pasos apenas hacían eco, los pasillos estaban vacíos pero eso no significaba completa libertad. Llevaba más de la mitad del camino recorrido cuando vio a la gata del señor Filch, la señora Norris.
Asustada caminó para atrás hasta toparse con la pared, allí intento respirar lo más calmado y callado posible, y mientras lo hacía, pudo sentir una respiración cerca de ella, volteo a su lado izquierdo pero no vio nada, y tampoco se atrevía a extender la mano para ver si era alguien más.
La señora Norris, se quedó viendo a la pared un buen rato hasta que se alejo sin maullar.
Lily se quedó recargada en la pared un buen rato, hasta que dejo de sentir la respiración a su lado, cuando lo hizo alzo la mano y creyó sentir que rozaba algo, como una fina tela de seda. Estupefacta siguió su camino hacía la sala común.
"No me hace bien quedarme despierta tan tarde…" pensó desconcertada, por su puesto que todo lo que paso pudo haber sido producto de su imaginación, o así pensó ella por lo menos.
Al abrir la puerta de la sala común la encontró desierta, solo el fuego hacia ruido en la habitación, pudo ver su baúl en el lugar donde lo había dejado, nadie había podido abrirlo, y ¿Cómo? Si el encantamiento que uso ni siquiera los de séptimo año lo sabían. Suspiró para sí misma mientras lo encantaba para hacerlo más chico y ligero, y así pudo encontrar un lugar para esconderlo.
Se sentó, cansada, en un sillón mientras deshacía el encantamiento desilusionador que se había puesto. Miró al techo, acomodándose en el respaldo del sillón.
"Todos se levantan como a las 8, el desayuno es a las 8:30 así que si me levanto a las 7 y salgo de aquí es posible que ni se enteren que estuve aquí" pensó para ella misma cuando el reloj ya marcaba las 2am. Puso un encantamiento para levantarse dentro de 5horas pero difícilmente pudo conciliar el sueño.
En otra parte lejos de la sala común, James se sentaba desconcertado en la sala merodeadora, cuando venía de un paseo en Hogsmeade, al entrar ya en Hogwarts y al ver que la señora Norris estaba cerca; se recargó en la pared y sintió como si alguien más estuviera allí, pero no vio a nadie, en cuanto pudo ver que la señora Norris se desvanecía por los pasillos solitarios, siguió su camino, pero sintió como algo rozaba con su capa de invisibilidad.
"No puede ser" pensó James, "Las capas son muy caras, no creo que alguien más tenga una en todo Hogwarts, y menos creo que alguien de Hogwarts sea capaz de algún encantamiento de invisibilidad, ni siquiera algunos de los mejores aurores pueden lograrlos…"
Mientras estaba el sentado en la sala, tomando té, se abrió la puerta de la sala de billar y otros juegos.
"Prongsie amigo, por fin llegas pensé que te quedarías toda la noche en Hogsmeade" dijo Sirius con una sonrisa que se mezcló con un bostezo al final.
James solo levantó las cejas y se llevó la taza de té a la boca, hizo un pequeño sonido de dolor al contacto con el agua caliente y dejó la taza en la mesa. Tomó una servilleta y de su labio inferior limpió un poco de sangre que tenía de una herida superficial.
Sirius al ver esto meneó la cabeza y sentó en un sillón que estaba al lado del de James, "¿Que voy a hacer contigo?" le preguntó Sirius "Cada que te dejamos solo, te metes en algún pleito, no me imagino como habrán terminado los otros…" y de la nada apreció otra taza de té.
"No fue mi culpa" dijo James viendo a Sirius tomar su té "Ellos empezaron"
"Si, James" contestó Sirius "Los demás siempre empiezan, esta bien sabes, de vez en cuando meterse en algún pleito para ejercitar los puños y los hechizos, pero ¿Por qué cada que te enojas? Sigo sin entender porque crees que esa es la mejor manera de solucionar los problemas, pegar, pegar y pegar"
James sonrió y encogió los hombres "Ah ya sabes son cosas que no podemos remediar" dijo extendiendo los brazos en la parte más alta del respaldo. Se sentía un hombre libre, pero esa libertad casi nunca le traía satisfacciones, teniendo todo el dinero del mundo, el poder, la fama, siempre había algo que faltaba, y eso era algo que compartía con sus tres mejores amigos.
A lo mejor de ahí que fueran tan amigos, pero las cosas habían cambiado tanto los últimos años, desde que las responsabilidades de que iban a hacer o deshacer cuando se graduarán empezaron a caer en sus hombros. Fue como si los soltarán para hacer todo lo que pudieran con el poco tiempo que les quedaba.
James y Sirius se habían convertido todavía en personas más descontroladas, todo era un juego para ellos, jamás lograban ver las cosas en serio. Siendo muy inteligentes, nunca tenían problemas con sus calificaciones, y teniendo todo el poder y el dinero, la fama nunca les faltaba, así como los seguidores, las chicas y en fin, todo lo que un adolescente pudiera pedir.
Peter sufría, en cambio, pues el no era tan talentoso en la escuela como sus dos compañeros, y el si resentía. Y Remus, pues el se había vuelto más serio, claro que le encantaba estar con sus amigos, pero a veces no soportaba el comportamiento de James y Sirius, y el creía que la culpa de que fueran así era de él, pues no podía hacer nada para detenerlos.
Las tazas de té estaban ya casi vacías, y James bostezo esta ves, con un pequeño hechizo había remediado la herida que tenía.
"Ya son casi las 4 de la mañana James" dijo Sirius "yo me voy a dorm" pero otro bostezo le impidió terminar la frase. Se levantó y se fue al dormitorio, James hizo lo mismo después de desaparecer las tazas y medio limpiar la mesa de ocre.
Al acostarse en su cómoda y tibia cama, miró al techo, hace bastante que Remus lo había encantado para desplegar constelaciones y estrellas. James soltó una risita, Remus era tan apasionado con la astronomía, casi tanto como con la defensa contra las artes oscuras.
Cruzó los brazos detrás de su cabeza, no podía dormir, aquella chica de cabello rojo le estaba quitando el sueño, al no verla en la cena pensó que tal vez ya se había decidido por abandonar Hogwarts pero después se enteró que la habían corrido de su dormitorio y aunque Joanna intentó 'razonar' con ella, dejó claro que no pensaba irse de la escuela.
"Niña estúpida¿Quién se cree que es?" la constelación de Orión cambio por la de sagitario mientras pensaba eso "Después de todo lo que te he hecho pasar no piensas irte…no se si eres en verdad estúpida o pretendes ser valiente, pero ya encontraré la manera, nadie aquí le va decir a James Potter que hacer, y lo aprenderás por las buenas o por las malas…"
No se cuantas horas pasaron o si fueron minutos, pero eventualmente James sucumbió al sueño y fue un sueño ligero, igual a los que ha tenido desde hace tanto tiempo, por ello prefería no dormir, de todos modos no descansaba o así lo sentía él. Y aquello le molestaba más que todo, más incluso que la chica que estaba a punto de levantarse en otra parte de tan inmensa escuela.
La aurora empezaba a iluminar la sala común, los ventanales filtraban la luz y las figuras en ellos parecían brillar. La luz molesto a Lily, quien se retorció en el sillón, había sido una noche muy incomoda para ella, extrañó poder dormir en su cama.
Al levantarse y percatarse que faltaba todavía una hora para las 7 de la mañana, decidió peinarse y acomodar su ropa, ya se había bañado a noche, y probablemente las demás prefectas se bañarían antes de las 8, así que ni siquiera pensó en la posibilidad de irse a bañar también allí.
La mañana se aclaró, el sol ya estaba más arriba en el cielo. "Un día más en Hogwarts" pensó con alegría, nunca nadie lo había logrado pero ella sí, ella no era como todos los demás, su abuela siempre se lo había dicho.
"No te dejes arrastrar por la corriente" era lo que su abuela le había enseñado y que por tantos años había estado rondando en su cabeza, y eso era precisamente lo que iba a hacer.
Por fin se decidió a salir, iría al lago a tomar un paseo matutino, ya después intentaría ir a tomar un desayuno lo más temprano posible, así a lo mejor se evitaría problemas. El lago brillaba pues el sol se reflejaba en él, después de caminar unos 20 minutos, se sentó a la orilla del lago, y se quitó los zapatos, le encantaba sentir el agua en sus pies.
Se sentía más relajada, aunque le dolía la espalda por dormir semi-sentada.
"Será mejor que me apuré, ya van a dar las 8:30 y no quiero que me molesten en el desayuno, hoy será un buen día" se dijo con ánimos, y se encamino al Gran Comedor.
Cuando llegó no estaba tan vacío el lugar pero tampoco estaba lleno, y no se veían los merodeadores por ningún lugar.
"No creó que sean capaces de levantarse temprano…" pensó e intentó tomar un pan, pero al instante desapareció, quiso después agarrar un vaso para servirse jugo, pero el vaso también desapareció. Y así durante unos 5 minutos estuvo luchando por tomar algo para comer pero no podía, se estaba empezando a frustrar, y unas chicas ya se habían empezado a reír de ella.
Quiso hacer un último intento por tomar una pera y no pudo, pero otra mano alcanzó a tomar la pera que estaba al lado de la que ella quiso tomar, y volteo a ver quien era, no era nada menos que James, que ni siquiera la volteo a ver, tomo la pera y con la otra mano se metió un pergamino en su bolsillo. Se fue sin decir nada y mordiendo la pera. Peter venía detrás de James, y paso sin ver a Lily. Sirius pasó y puso su mano en la cabeza de Lily mientras hacía un gesto que 'ni modo'. Y al final venía Remus, se veía más cansado, pero tampoco volteo a ver a Lily.
Su estomago empezó a protestar, tenía hambre y no sabía que hacer. Se levantó y se dirigió a las cocinas, casi corrió hasta allá, y cuando llegó, los elfos la recibieron bien, le sirvieron al instante té, pan, leche, cereal y fruta.
Lily empezó por servirse leche y cereal, y tomó un pan. Luego se preparó un té, no iba ni a la mitad del desayuno, y cabe aclarar que estaba comiendo bastante rápido, cuando un elfo desapareció y un minuto después volvió a aparecer.
"Señorita, señorita" dijo el elfo empezando a llorar, si algo le partía el corazón era no poder servirle a alguien "Lo siento pero tiene que irse de aquí"
Lily dejó caer la cuchara con la que estaba comiendo el cereal. "¿Qué¿Por qué?" dijo con un sentimiento de frustración atrapado en su garganta.
"El joven Potter, sabe que esta aquí, y nos a ordenado que no le sirvamos nada, y que no cocinemos nada mientras usted esta aquí, le pido por favor que se retire" contestó el pequeño elfo llorando.
Tuvo que parpadear un par de veces para comprender lo que el elfo le decía, "¿Cómo demonios sabe donde estoy?" se preguntó Lily, mientras se levantaba lentamente del asiento, y tomaba una manzana para llevársela.
No comprendía porque los elfos debían hacerle caso a James, pero el desayuno iba comenzando y los elfos tenían que seguir trabajando. La puerta se abrió y cuando iba a salir, el mismo elfo la tomó por la muñeca.
"Señorita, la manzana por favor, tampoco le puedo permitir que se lleve nada de aquí."
Lily se rindió "Bien," dijo y le dio la manzana, de mala gana, pero a la vez se sintió un poco mal, el elfo estaba llorando, en verdad hacía eso en contra de su voluntad, de cierta manera le recordó a Joanna, pero los elfos tenían lazos mágicos que no podían romper, y lazo fuerte tenía que tener con James como para que le estuviera haciendo tanto caso.
Al salir de la cocina, ya no tenía tanta hambre, había alcanzado a comer bastante antes de que la sacarán, se preguntaba que tantas cosas más no le estarían esperando, y seguía sin comprender como Potter sabía donde se encontraba ella.
Lily pensó que todavía tenía unas cajas de dulces y panecillos con ella, y eso debería bastar para que no se muriera de hambre hasta que pudiera salir de Hogwarts a comer algo. Quizás buscaría algún lugar que le trajera el almuerzo por lechuza.
La mañana estaba clara y todavía faltaba para las 9, así que se dirigió cerca del lago, para terminar alguna que otra tarea que no había podido completar ayer y se había desvelado haciendo.
Cuando puso el último punto en su última tarea y guardo todo, el cielo empezó a oscurecer, las nubes se amontonaban en el cielo.
"No puedo creer a este clima tan loco" pensó Lily mientras corría hacia dentro del castillo, pero antes que nada hechizo su mochila para que el agua no le entrara, y siguió corriendo, la puerta ya estaba cerca y la lluvia se soltó de la nada.
"Maldita sea, de seguro me pega un resfriado" siguió corriendo, y cuando estaba a unos metros de la puerta, Blaze, Adrianna y Rachel aparecieron; Lily se detuvo al instante con los ojos lo más abiertos que podía pues la lluvia estaba helada y no alcanzaba a ver bien.
Haciendo una seña de despedida, las tres desaparecieron detrás de las grandes puertas que se iban cerrando, esto sorprendió a Lily y no pudo evitar gritar "¡No!" cuando vio lo que estaba ocurriendo, de inmediato continuo corriendo pero cuando llegó ya estaba cerrada. La desesperación y frustración que estaba sintiendo aumento, y con todas sus fuerzas golpeo la puerta con sus puños cerrados.
"¡No! Maldición¡Ábranme!" gritaba, pero ella sabía que era inútil, ni siquiera se imaginaba cuantas personas se necesitaron para cerrar aquellas grandes puertas, sola, jamás iba lograr abrirlas. Se alejó de la puerta, varios metros, y comenzó a lanzar hechizos de todo tipo, especialmente fuertes.
"Pero no funcionan" pensaba mientras continuaba, hasta que cayó en cuanta de que esto sería imposible, ya había leído, el libro de la historia de Hogwarts, por métodos violentos no la abriría. Bajo la lluvia helada, Lily dejo de pensar un momento, tendría que calmarse y controlar su temperamento antes.
Y de la nada recordó el balcón en la torre de astronomía, había una barda y detrás de allí había escaleras, a lo mejor no hasta el suelo pero podía escalar un poco.
Corrió hasta rodear la parte oeste de Hogwarts y llegó hasta donde se veía el balcón, las escaleras estaban a unos dos pisos del suelo, bastante alto pero no importaba, había ramas alrededor como enredaderas, usaría un hechizo para aligerar su peso, y así evitar que las ramas de rompieran.
"Aquí vamos" se dijo así misma, mientras empezaba a escalar, la lluvia le nublaba la vista y el frió ya calaba por sus huesos, pero no se iba a dar por vencida, llegó hasta donde las ramas le permitieron, si daba un salto lograría alcanzar parte de la barda que era el borde de las escaleras, y si no llegaba le esperaba una no muy pequeña caída, pero era tanto su deseo de seguir allí, y era tan testaruda que no lo pensó dos veces al saltar con una mano alcanzó el borde, y como el hechizo que se había puesto la hacía mucho más ligera, pudo subir sin mucho dificultad.
Jadeando se sentó en las escaleras para recobrar el aliento, y para que la adrenalina se le bajará.
"No pienso volver a hacer eso" dijo al mismo tiempo que se levantaba, brincaba la barda y abría la puerta del balcón para entrar a Hogwarts. Ya adentro se secó con unos cuantos hechizos, pero seguía fría, y su piel se había puesto pálida, remarcando sus ojeras.
Después de aquella tormentosa mañana, los días pasaron siempre con algo nuevo para Lily, pero día a día los fue superando, no había dormido más de 10 horas aquella semana, estaba exhausta, el cuerpo le dolía, y empezaba a tener síntomas de resfriado.
Los eventos que le siguieron a dejar a Lily encerrada afuera de Hogwarts fueron cada vez, más seguidos y más pesados. Ella procuraba pasar la mayoría de su tiempo lejos de donde había mucha gente así si pasaba algo, podía lidiar mejor con ello, pero ya casi para el fin de semana estaba tan cansada que ya no podía más, y para acabar con todo el buen ánimo de Lily, en la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, toco un pequeño duelo para practicar unos hechizos de protección, y de defensa que habían estado viendo.
Iban a ser dos duelos, y los alumnos iban a elegir quien contra quien, primero de los hombres eligieron a James contra William un muchacho de Slytherin, el duelo no tardo más de cinco minutos y el ganador fue obviamente, James.
"Bueno muchachas, ahora les toca a ustedes decir quien sigue, dos muchachas por favor, de preferencia una de Gryffindor y una de Slytherin, pero si quieren dos de la misma casa pues ¡que hacer!" dijo la profesora Rose quien les impartía esa materia.
Era una muchacha recién salida de sus estudios de Auror pero había decidido ser maestra por un tiempo, ya que con la guerra empezando había mucho que poner en riesgo y se dio tiempo para pensar un poco las cosas.
El duelo se decidió así: primero que nada escogieron a Lily, resignada se levantó de su asiento como pudo, estaba peor que nunca, su resfriado se estaba complicando un poco por los constantes chorros de agua que le aventaban, no había dormido aquella noche, pues algunos alumnos ya se habían enterado que estaba durmiendo en la sala común, y no había estado comiendo bien tampoco, no se podría describir su situación de otra manera más que como un infierno. Pero se levantó decidida iba a hacer lo como pudiera.
Y como era de esperar escogieron a otra Gryffindor, pues los Slytherin no estaban tan metidos en los 'juegos' de las otras tres casas, y escogieron a Lucy, la muchacha alta y morena, que había compartido el dormitorio con Lily hace menos de una semana.
"Muy bien ya saben que hechizos se pueden usar, y cuales no, recuerden un hechizo a la vez, solo estamos practicando" les recordó la profesora, pero las palabras entraron por un oído y salieron por el otro.
Lily intentó aferrarse lo más que puso a su varita, confiaba en que podía hacerlo, y claro que podía pero en condiciones normales…
El duelo comenzó, Lucy pensó que tenía la ventaja y lanzó el primer hechizo, pero Lily lo cubrió rápido, sus reflejos eran buenos. El hechizo reboto pero Lucy lo esquivo bien, aunque eso le dio tiempo a Lily de quitar su hechizo en forma de escudo y lanzar uno para alejar al oponente, el cual pegó en el pecho de Lucy y la aventó con poca fuerza, así como Lily lo había lanzado, hacía atrás.
La compasión de Lily no tuvo recompensa, Lucy se enojó y lanzó hechizo tras hechizo ignorando las instrucciones que la profesora le estaba diciendo, el escudo de Lily se empezó a debilitar, ni ella ni su escudo iban a soportar más de unos segundos, y Lucy no paro de lanzar hechizos, cada vez más fuertes, y por fin el escudo de Lily cedió y los hechizos le dieron de lleno, pero para esto la profesora ya le había arrebatado la varita a Lucy, quien sonreía en su victoria, aunque hubiese hecho trampa.
Lily cayó al piso, los hechizos la habían estrellado contra la pared, y después de que pararon se deslizo al piso, todavía se encontraba conciente pero no mucho, le costaba respirar, y tenía un cortada en su mejilla derecha.
La profesora corrió a ver a Lily. "Dios, pero ¿qué le pasa a la juventud de ahora?" dijo en voz baja, "Necesito llevarte a la enfermería pero no voy a dejar a este salón solo, mm Señor Lupin" dijo la Profesora, y Remus se acerco, su cara no mostraba expresión alguna, a diferencia de las demás que parecían satisfechas. Y James entre ellos solo tenía una cara de indiferencia.
"Pensé que resistiría un poco más" pensó desilusionado James, se levantó y se fue del salón.
"Potter!" exclamó la profesora y emitió un gruñido "No tengo tiempo de lidiar con todos, Lupin lleve a la señorita a la enfermería." Y dicho eso empezó a dejar tarea a todos y puso en detención a Lucy.
Al salir del salón, ayudando a Lily a caminar, Remus la volteo a ver con una cara de interés por primera vez en todo lo que la conocía, pero dejo de verla tan pronto se percató de lo que estaba haciendo.
Ya llevaban varios pasillos caminando cuando Lily empujó a Remus.
"No necesito de tu ayuda para llegar hasta allá" le dijo e intento caminar sola.
"Esta bien" dijo Remus viéndola irse, pero no dado más de tres pasos, Lily se desmayó, y Remus alcanzó a tomarla en sus brazos antes de que se estrellara contra el piso. "Seguro, no necesitas nada de ayuda," le dijo sarcásticamente y la llevó hasta la enfermería.
Lily permaneció el resto de la tarde en la enfermería, era viernes y le mandaría una lechuza a la Señorita Moore para excusarse de trabajar. Realmente estaba cansada y mientras pudiera estar en la enfermería dormiría y comería, aquí ni los Merodeadores ni el resto de la escuela la molestarían.
Esto le dio tiempo de pensar, era obvio que no se iban a detener en su afán de sacarla de la escuela, y necesitaría dormir y comer si quería evitarse accidentes como el de aquella mañana, y la próxima vez, quizás no se encontraría en un aula para que un profesor interviniera.
"Primero lo primero, tengo que encontrar donde dormir" pensó, "Luego una manera de buscar comida, creo que en el Profeta vi algo…" Miraba al techo, había dormido más de diez horas seguidas, y no tardaría mucho para que la enfermera le trajera algo de comer.
"Cuando venga, le pediré que me traiga el Profeta, estoy segura de que allí vi algo" y en efecto en ese mismo momento la señorita Pompfrey entró con una bandeja llena de comida.
La puso sobre una pequeña mesa que hizo aparecer donde estaba recostada Lily, y ahí dejo la bandeja.
"Pensé que te gustaría una buena comida, por lo que se ve, no has estado comiendo muy bien¿Verdad?" le dijo la enfermera.
"Pues… ¿no he mm tenido tiempo?" intentó Lily.
"Cuídese más señorita Evans, no es bueno que se esfuerce tanto si no va a cuidarse…" y dicho eso se retiró.
Lily comenzó por tomar una cuchara para comer la sopa caliente que le había traído la enfermera, y notó, para su sorpresa que también venia el Profeta en la bandeja junto a la comida.
"Genial" pensó y se puso a hojearlo, encontró un pequeño restaurante en Hogsmeade que enviaba la comida vía lechuza, y los precios no eran precisamente caros. "Bueno," dijo tomando esa hoja del periódico "un problema resulto, falta otro."
Donde y como, podía encontrar otro dormitorio era lo que Lily quería saber, se puso a recordar mientras terminada su rica y basta cena, lo que hace tiempo había leído en historia de Hogwarts, el libro, cerca del lado sur era donde se habían encontrado al parecer las habitaciones de los cuatro fundadores, pero se habilitaron más los salones cercanos a lo que era la parte norte, este, oeste y centro que aquella parte sur casi no era utilizada, menos visitada.
A la mañana siguiente, después de una buena noche de sueño, y un gran desayuno, Lily salió de la enfermería con muchas energías. Se sentía bien en todos los aspectos, y más fuerte que nunca, hacía ya casi una semana que todo el ajetreo de la advertencia había empezado…
"Y sigo aquí" pensó Lily con una sonrisa en su cara, iba camino a la sala común para sacar su baúl y así poder emprender su búsqueda de un nuevo dormitorio para ella sola.
Como era sábado casi todos los alumnos se habían ido a Hogsmeade, pues antes de que la guerra devastara aquél pequeño pueblo, Hogsmeade era visitado por muchas personas, había tiendas de ropa, antros para menores y mayores, bars, hoteles aunque no muy grandes, y muchas cosas más, era más que un pueblo una pequeña cuidad habitada por puros magos y brujas. Casi nunca alguien se quedaba en Hogwarts en vez de ir a Hogsmeade pues siempre había algo nuevo que hacer o que visitar.
Lo cual le daba a Lily mucha ventaja, si sus cálculos estaban correctos tendría aproximadamente hasta las 6 de la tarde para buscar un dormitorio y si no encontraba, bueno pues volver a la sala común. Pero aún existiendo las posibilidades de no encontrar un dormitorio, Lily no se desanimaba, todo parecía ir bien aquél día.
No tardó ni cinco minutos en entrar, buscar y sacar su baúl de la sala común, y como había previsto, nadie había encontrado su baúl y menos lo habían abierto, lo cuál mejoro el humor de Lily. Al salir de la sala común se dirigió a ala sur de Hogwarts, y se pudo dar cuenta de que entre más se adentraba hacía allá más frió y más oscuro estaba. Los ventanales estaban cubiertos por cortinas viejas y a su paso Lily iba abriendo todas.
Pronto el ala sur tomó un nuevo aspecto, seguía frío pero ahora se veía más iluminado de lo que había estado en años. En aquellos pasillos Lily intentaba abrir cada puerta que se encontraba solo para ver que habían sido salones o habitaciones vacías. Paso así un par de horas, su baúl siempre flotando tras ella. De repente se encontró en al final de un pasillo, el cuál se dividía en tres diferentes caminos, uno hacía enfrente, otro a la derecha y uno más a la izquierda.
Después de unos minutos optó por ir a la izquierda, y varios pasillos después encontró una bella estatua de una ninfa más no parecía ni del bosque, ni del agua, ni del fuego, era una ninfa del aire. Lily se sorprendió, en lo que había leído las ninfas del aire eran raras y bellas, y aquella escultura parecía tan real que Lily no pudo evitar pensar si era una ninfa del aire dormida.
La ninfa estaba sosteniendo un pequeño libro que llevaba escrito algo así:
El aire a tu alrededor
Te guía a un camino
El pasado ya no te persigue
Y para el presente nada mejor que un
Pero un dedo de la escultura tapa la palabra que terminaba el verso.
Lily murmuró aquél verso una y otra vez, tratando de ver que palabra resultaba mejor para terminar aquella frase.
"Y para el presente nada mejor que un¿Qué¿Qué puede ser? Mmm" pasaron los minutos, y por fin Lily se dio por vencida, tenía que encontrar un dormitorio y no podía seguir parada allí viendo que seguía, al fin y al cabo ¿De qué le serviría eso?
"Será mejor que continué" dijo en voz alta viendo a la ninfa y suspirando.
Lo que siguió a este pequeño acto casi mata a Lily de un infarto. Al momento que termino de suspirar, el aire que emanó de su boca brillo de un tono azul, y envolvió a la ninfa, los pedazos de concreto empezaron a caer y se pudo ver que debajo de aquello había una piel tersa.
Asustada, Lily dio unos pasos para atrás no entendía lo que estaba pasando. Y cuando al fin el viento que había envuelto a la estatua se empezó a disipar, ella pudo notar que donde había estado la estatua de la ninfa había quedado una puerta. Camino hacía ella he intento alcanzar la manija, cuando una dulce voz en el viento dijo.
El aire a tu alrededor
Te guía a un camino
El pasado ya no te persigue
Y para el presente nada mejor que un…
La voz parecía estar esperando una respuesta que completara su verso.
"Nada mejor que un…" pensó Lily, "¿Qué cosa? Lo último que hice fue suspirar y… ¡Eso! A de ser eso…" Lily volteo a su alrededor pero no había nada, y en voz alta dijo. "Suspiro,"
Por unos minutos todo siguió en calma, pero de pronto la puerta de abrió, dejando a una chica muy sorprendida.
"Me preguntó quien habrá hecho esto…" se refería a la habitación que acababa de entrar. No era como las otras puertas que había abierto, esta habitación tenía una pequeña sala, una chimenea que en cuanto Lily entró se prendió. Se podía ver otra puerta abierta que llevaba a un dormitorio inmenso, con una cama inmensa y se veía tan acogedor…
"¡Bienvenida!" dijo una voz detrás de Lily que la asustó, era el espíritu de una ninfa, al parecer la misma ninfa que había estado antes de escultura. "Vaya no puedo creer que una Gryffindor haya completado el verso, sabes ¿qué desde mi dueña nadie había podido terminarla? Bueno aparte de que casi nadie viene para acá…" dijo la ninfa flotando en el aire y aleteando sus alas que desprendían un polvo brillante.
Sí Lily no hubiera leído antes acerca de ninfas no hubiera sabido que aquél polvo servía para relajar a las personas. Arqueando una ceja ella oía todo lo que la ninfa le decía pero sin en verdad comprender gran cosa de lo que decía.
Por fin la ninfa dijo "Mi nombre es Zephyr y ¿el tuyo?" trayendo a Lily de vuelta a la tierra, pues como no entendía nada de lo que la ninfa le decía se había puesto a pensar de quien podría haber sido esta habitación.
"Lily Evans" dijo con una sonrisa, "gusto en conocerte Zephyr"
"El gusto es mío," dijo la pequeña ninfa, "No sabes como había esperado poder despertar de nuevo, llevó siglos dormida…"
"Siento oírlo¿Entonces, si me puedo quedar aquí?" le preguntó.
"Claro, ese es tu derecho por haber adivinado la última palabra del verso y por haberme despertado, aunque no podré ser tu protectora, aún puedo ser tu amiga" dijo sonriendo.
"No entiendo a que te refieres con todo eso, de hecho no entendí nada de lo que dijiste hace rato…" le confesó Lily.
"Bueno déjame explicarte, más bien contarte una historia…" y así comenzó una larga platica entre Lily y la ninfa, se estaba haciendo tarde, el sol ya empezaba a acostarse cuando de la nada Lily recordó que había dejado su mochila en la enfermería, y salió corriendo por ella, allí tenía algo de dinero, y la dirección del restaurante, junto con muchos de sus apuntes.
Zephyr intentó detenerla balbuceando algo de que eso se podía solucionar pero Lily no hizo casó.
"Ojalá nadie la haya tomado" pensaba mientras corría, el cielo se estaba oscureciendo pero su reloj apenas marcaba las seis, "Va a volver a llover" pensó Lily mientras seguía corriendo. Ya cerca del ala centro de Hogwarts, empezó a caminar, y de entre los pasillos aparecieron tres muchachos un año mayor que ella.
Lily siguió caminado pero ellos se le interpusieron,.
"¿Pero qué¿Déjenme pasar quieren?" y entonces Lily los volteo a ver, todos traían moretones en la cara y parecían a verse metido en un duelo o una pelea, pero entre los moretones ella los alcanzó a distinguir mientras la sujetaban de los brazos y le tapaban la boca para que no gritará.
Aún así Lily opuso resistencia he intento gritar. Aquellos tres muchachos eran los que se encargaban de sacar de la escuela a todos los que recibían una advertencia, ellos habían estado detrás de muchas cosas que le acontecieron a Lily durante la semana, aunque James también había hecho cosas no había hecho tantas como ellos. Y sin embargo, ellos en sí eran controlados por James, el les decía que hacer y a quien.
Un chico de cabello rubio que llevaba sostenida a Lily por un brazo, recordó un par días anteriores a ese.
---- Flashback ------
James los había llamado a los tres, la chica Evans no parecía querer salir de Hogwarts a pesar de todo lo que ellos le estaban haciendo sinceramente George no podía comprender porque la chica se resistía tanto ni como era que lo hacía.
James estaba enfurecido, y ellos pagarían las consecuencias…
---- Fin ---
James había dicho, "Hagan lo que tengan que hacer, no me interesa que sea, solo sáquenla de aquí." Se habían pasado aquellos dos días intentando buscar la forma de sacar a Evans de una vez por todas, y por fin habían decidido hacer lo que estaban a punto de hacer.
Los relámpagos ya empezaban a alumbrar y tronar en el cielo, lo cual hacía más difícil oír gritar a Lily, eso si alguien de entre todo el alumnado la hubiese querido ayudar.
"Cállenla!" gritó George, el chico de cabello rubio a sus compañeros. Intentaron tomar sus varitas para lanzar algún hechizo pero Lily ofrecía demasiada resistencia. La llevaron a un salón en el segundo piso, estaba bastante alejado de donde pudiese pasar gente. Lily seguía gritando, y las lágrimas ya habían empezado a bañar su cara.
"Basta, ya, déjenme ir" gritaba Lily, cuando entraron a al salón. "¡Deténganse!"
Pero era inútil, la aventaron contra el piso, y uno de ellos se subió encima de ella sentando se en su estomago para detenerle los brazos. Lily sentía el peso de él y como este le complicaba la respiración.
"Ya, detente" gritaba Lily, no podía dejar de llorar. Su mente estaba en blanco, seguro no podían ¿o sí?
El tercer chico, Joshua tomo su varita y lanzó un hechizo silenciador para que Lily no pudiera hablar, mientras que George le comenzaba a desabotonar la blusa. Lily lloraba y lloraba intentaba gritar pero no salía nada de su boca, no podía soportar el pensamiento de lo que ellos estaban a punto de hacer, sentía todo perdido.
"¿Qué están haciendo?"
Todos voltearon a la derecha de donde provino la voz, y ahí estaba acostado entre los mesa bancos con un libro en la cara Remus Lupin.
Se quitó el libro de su cara y se sentó volteando a ver la escena que se estaba llevando acabo antes de que el hablara. Un chico estaba encima de Lily, mientras otro le desabotonada la blusa, y el tercero se estaba riendo.
"Déjenla ir" dijo Remus con una voz calmada, la escena le perturbaba pero sus facciones no lo mostraban, su cara seguía tan calmada y serena como siempre, pero su voz demandaba atención. Aunque calmada, lo dijo de una manera en que a los tres se les heló la sangre.
"P-pero Ja-ames dijo que hi-hiciéramos todo lo posible por.." empezó George
"Déjenla" volvió a decir Remus
"¡P-pero es que ella no se rinde!" contestó Aarón levantado la voz.
"No me interesa" dijo Remus sin levantar la voz, pero con un tono de enojo "No me interesa si no se rinde, ni lo que James dijo, solo déjenla y ¡Váyanse!"
"S-sí Remus" dijeron los tres, el era un miembro de los Merodeadores y tenían que obedecer, al instante los tres salieron del salón corriendo, dejando a Remus y a Lily solos.
En cuanto Lily sintió que el peso del chico que había estado encima de ella se desvanecía se incorporo e intento abrocharse la blusa pero las manos le temblaban y no podía, entonces tomó su capa que estaba tirada en el piso y se la puso encima cubriéndose y tomándola con fuerza.
Remus se sentó en un banco cerca de Lily, y lanzó el contra hechizo para el silenciador que tenia Lily.
"Esta lloviendo" dijo Remus en una voz calmada "Y yo que pensé que al fin había encontrado un lugar tan agradable y callado como el balcón."
Lily lo miró por primera vez ese día, las lágrimas se escurrían rápidamente por su rostro.
"G-gra…" intentaba agradecerle pero la voz le temblaba tanto que no podía "Gra-a-cías" por fin dijo.
La cara de Remus se volvió fría otra vez. "No me mal interpretes" le dijo "No te estoy ayudando" y se levanto para irse.
"Es solo que odió todo esto" y empezó a caminar hacia la puerta, y la cerró con fuerza.
Lily se quedó en sentada en el frío piso, no comprendía nada de lo que Remus era, solo sabía que lo que había creído, no era cierto, hasta cierto punto pensó que tal vez el era el único que la ayudaría, que el era el único que odiaba el comportamiento de los otros tanto como ella, pero resultó que al final de cuentas el también era parte de los otros. Y que ella en verdad estaba sola.
Como pudo se incorporó, las lágrimas ya estaban cesando, y lo único que ella quería era regresar a su dormitorio. Se abrocho la blusa y la capa, y camino lentamente, su mente intentaba pensar en algo pero todo estaba en blanco.
Cuando llegó a la puerta de su dormitorio, se abrió sola tal y como Zephyr le había explicado, la puerta reconoce la esencia de quien la despertó.
Zephyr vino volando rápidamente hacia Lily, y traía su mochila flotando tras ella, "Te dije que si te esperabas yo podría ¡traértela! El viento hace maravillas" dijo Zephyr pero se cayó cuando vio la cara de Lily, toda empapada y llena de suciedad.
"¿Qué paso Lily?" pero Lily no reaccionaba "Hey Lily¿Qué paso?" insistió Zephyr.
"Ya, ya basta," empezó Lily "Ya no puedo, ya estoy harta, me voy a ir de Hogwarts"
"Pero no puedes hacer eso"
"¡Claro que puedo!" gritó Lily, "Y es lo que debí de hacer desde hace mucho tiempo, todo empezó con la estúpida advertencia, no debí de seguir aquí"
"Así solo les darás lo que quieren" le dijo Zephyr tranquilamente, durante su plática Lily le había contado todo a Zephyr pues ella quería saber porque se había cambiado de dormitorio.
"Pues mejor para ellos, así me dejan en paz, de veras que lo intente Zephyr, pero ya no puedo, me estoy ahogando" dijo Lily entre lágrimas "Pensé que sería fácil pero han sido los peores días de mi vida."
"Lily…" dijo Zephyr en un tono triste y compasivo
"Pensé que si intentaba sobrevivir un par de días todo estaría bien, y esta peor que nunca, creía que si ganaba su juego, ayudaría a los demás, pero no hay forma de ganar, y no se en verdad si ahora quiero ayudar a los demás, ellos ni siquiera están ahí para mí, ni mi mejor amiga, ni a la que defendí…Y ahora ni yo misma me puedo ayudar, tengo miedo, más que a salvo me siento perdida, ni siquiera se porque empezó todo esto es como si hubiera empezado a correr y no supiera a donde quiero llegar, ni porque corro, ni porque vale la pena seguir corriendo, todo lo que pensé encontrar simplemente no lo encuentro, y si quisiera volver puedo, ya no podría, ya no tengo a donde…"
Lily lloraba, todos sus ánimos estaban perdidos, en verdad creyó poder ganar, pero al final de cuentas, ella pensó que no tenía lo que se necesitaba, y ya no pensaba aguantar más, estaba fría, y no había nadie que le diese consuelo. Puso una mano en su boca para sofocar el sonido de su llanto.
Un aire calienta la envolvió, entre lágrimas pudo ver la gentil cara de Zephyr, sus cabellos chinos y cafés se revolvían con el remolino de viento que estaba en volviendo a Lily. Era lo más cercano a un abrazo que Zephyr podía dar, en el poco tiempo que llevaba de conocer a Lily, Zephyr vio que la chica tenía agallas, y se había conmovido por el valiente espíritu de ella, verla ahora llorando le partía el corazón.
"Las cosas no siempre salen como queremos, sabes…" empezó Zephyr "y aunque este día te toco caer, y perder, no significa que todo este mal y no tenga solución, uno cae solo para aprender a levantarse, Lily. Se que es difícil, pero sigue corriendo a lo mejor lo que buscabas terminara encontrándote…"
"Pero no se ni que busco" dijo Lily
Zephyr meneó la cabeza, "Solo sigue adelante Lily, la vida esta llena de sorpresas, y pocas veces tenemos la oportunidad de marcar la diferencia, tú la tienes, no la dejes ir"
El aire alrededor de Lily cesó, estaba cansada, y ya había dejado de llorar, las palabras de Zephyr la habían calmado, se estaba comportando como ellos querían que lo hiciera, y si algo no iba a hacer Lily, era darles gusto aquellas crueles personas.
Se levantó del piso, pues estaba hincada en algún momento había perdido el equilibrio, y sin más se fue a la habitación donde Zephyr había acomodado todo en su lugar, había quitado el polvo y dejado un ahora a flores que hizo el sueño de Lily más ameno.
"Es hora de demostrarles, quien Lily Evans es…" pensó Lily antes de cerrar los ojos y dormirse.
Lejos de aquella habitación, Sirius y Peter se encontraban jugando billar en la sala merodeadora escuchando a James renegar.
"Yo no sé que le pasa a Remus estos últimos días, a estado más insoportable que nunca" decía James, "Y no conforme va y estropea lo que George iba a hacer para sacar a Evans de aquí…"
"Vamos James¿ibas a dejar que la violaran solo para complacer tu capricho?" le preguntó Sirius mientras le pegaba a una de las pelotas.
"¿Qué la qué?" preguntó James "No sabía lo que iban a hacer, ellos simplemente dijeron que funcionaría…"
"Eso no significa que estuviera bien lo que iban a hacer" le reprochó Sirius
"¿Estas del lado de Evans ahora?" preguntó enojado "Los hubieran dejado hacerlo como ellos quisieran, solo quiero que se vaya, que se vaya es todo!" dijo James
"Déjate de tonterías, yo se que ni tu hubieras dejado que le hicieran eso, aunque en verdad la quieras sacar de aquí."
"Sí," dijo Peter, descansando un poco del juego se sentó en un sillón que estaba cerca "Además¿Por qué tanto afán de sacarla James?"
"Pero que pregunta Peter, como esperas que el gran James Potter, domine toda Inglaterra si no puede ni con una escuela, no es así James" Sirius se burlaba mientras Peter se reía.
James tomó una taza de té que estaba en una pequeña mesa al lado de la mesa de billar y la estrello contra la pared, tomó su capa y salió de la habitación.
"Oye, ese era mi té" le gritó Sirius antes de oír como se azotaba la puerta de la sala merodeadora.
James caminaba por los pasillos, estaba enojado, enojado porque no sabía como sacar a Evans de la escuela, porque estaba harto de George y sus amigos, jamás pensó que fueran a caer tan bajo como para violar a alguien, claro que no lo habían hecho Remus había intervenido. Remus otro de los problemas de James, últimamente no lograba comprenderlo estaba tan cayado y tan alejado de ellos, eso también tenía molesto a James.
"Estúpida Evans" dijo James murmurando "De seguro si te fueras todo volvería a la normalidad, todo esto es tú culpa" y de entre sus bolsillos sacó un pequeño espejo rectangular, y delgado. Era uno de los artefactos que manejaba la familia de Peter, eran muy caros pero muy útiles.
"George" dijo James al espejo, y unos segundos después el chico rubio parecía en el espejo, "Te espero cerca del lago, reúnete conmigo en 5 minutos y trae a Aarón y a Joshua" dicho esto colgó y se dirigió al las orillas del lago. James se iba a encargar que nunca volviera a ocurrir semejante atrocidad.
Tal vez James era testarudo, arrogante y de vez en cuando cruel, pero jamás aceptaría semejante conducta, ni siquiera aunque hubiese sido Evans la victima, la quería fuera de la escuela, solo eso.
Cuando llegó a las orillas del lago, se encontró con unos muy nerviosos George, Aarón y Joshua. El enojo de James incrementó cuando George intento excusarse.
"Pero James, eso iba a funcionar, si no hubiera intervenido Remus" dijo, y James lo calló de un golpe en la cara.
"Qué jamás se te vuelva a ocurrir hacerle semejante cosa a una señorita, no importa quien sea" le grito James tomándolo del cuello de la camisa, "¿Me oíste?"
Y lo volvió a tirar al piso, "No se que clase de pervertidos sean, pero eso es algo que yo no voy a aceptar, saquen sus varitas, les daré la oportunidad de defenderse" dijo James "Oportunidad que Uds. no le dieron a Evans cuando la tomaron por sorpresa."
James también se había enterado que Lily estaba desarmada cuando ellos intentaron violarla, no sabía exactamente donde había dejado ella su varita, pero eso no importaba, cuando James peleaba un duelo siempre lo hacía como se debía, dando al oponente oportunidad de defenderse.
El duelo comenzó, tres contra uno, los hechizos volaban por todas partes, y aunque eran tres no podían con James, pasaron varios minutos, y los tres chicos estaban jadeando, un poco heridos y tirados en el piso. James en cambio, seguía parado con un leve rasguño en la muñeca debido a un hechizo de fuego que había esquivado.
"Que sea la última vez que oigo algo así de ustedes, es más, que sea la última vez que oigo de ustedes" dijo James mirándolos fríamente, y se fue caminado de vuelta a la Hogwarts.
Se sentía un poco más aliviado, pero todavía faltaba lidiar con Evans, y lo haría el mismo, no quería que volviera a ocurrir algo así.
La mañana llegó, y Lily se levantó, se tomo un baño, y decidió ir a tomar el desayuno al gran comedor.
"¿Estas segura de que estarás bien Lily?" le preguntó Zephyr antes de que ella saliera.
"Sí, estoy segura, si no ya veré que hago, pero no me dejare vencer" y guiño un ojo antes de salir.
Era cierto que todavía seguía perturbada por lo que había pasado el día anterior, pero Zephyr tenía razón ella no podía seguir escondiéndose ni huyendo, no les daría el lujo de saber que le habían ganado, porque todavía no ganaban nada.
Lily se sentó en la mesa de Gryffindor, cerca del centro, trató de alcanzar una fruta y si pudo, sonrió, y comenzó a comer. Una lechuza llegó y dejo un paquete en frente de Lily.
Curiosa por saber lo que tenía dentro Lily abrió el paquete solo para encontrar una caja de cristal hermosa, a su punto de vista, dentro de la caja venían tintas de varios colores y algunas tintas venían perfumadas, había pergaminos, y unas plumas también. Junto a la caja venía una nota:
Querida Lily:
Se que es difícil seguir en esa escuela, lejos de nosotros, pero yo se que puedes salir adelante, me encontré esta caja cuando visite el callejón Diagon, y me encantó para ti. Espero que lo uses y lo sepas usar bien.
Te extraño,
Con cariño, Mamá.
Lily sonrió recordando a su madre "Pero esto se ve un poco caro" dijo acariciando tiernamente la caja, como extrañaba a su madre, ella siempre hacía lo posible por darle ánimos a Lily para que siguiera.
"La caja es hermosa, la cuidare como su fuera oro" se dijo mientras terminaba de ver todo lo que traía.
Oyó unos pasos acercarse y una mano cerró la caja. "Vaya, que caja tan fea, de seguro es de segunda mano, Evans ¿No puedes ni siquiera comprarte una buena caja de tintas y plumas?"
Lily volteo a ver a James, toda la felicidad que había sentido se opaco con su presencia, y él ahora tenía la caja en sus manos. Ella prefirió no decir nada mientras James examinaba la caja más de cerca.
James se rió "De veras, te digo, es una caja peor que de segunda mano, ni siquiera vale la pena seguirla viendo," dijo soltando la caja de entre sus manos.
Lily contuvo la respiración, vio como la caja caía, y al contacto con el piso se rompía en muchos pedazos, la tinta salpico a muchas personas, y los pergaminos y las plumas quedaron arruinados.
Remus, Peter y Sirius, iban llegando a desayunar, cuando James soltó la caja, se volteo a verlos y sonrió diciendo "Chicos, creo que hoy tendremos que ir a Hogsmeade"
"¿Por qué?" preguntó Peter
James volteo a ver sus zapatos "Se mancharon de tinta" dijo como si la respuesta no pudiese haber sido más lógica.
Lily seguía viendo la caja en el piso, los pedazos de cristal, la tinta regada, los pergaminos destrozados. Se levantó y se hincó, toco los pedazos, y sintió como si cada uno de ellos fueran algo de si misma, su madre había ahorrado mucho dinero para poder comprar aquello, su familia había sacrificado mucho por ella, incluso ella había superado tantas cosas dejando a un lado a su familia, y ver aquella caja destrozada fue como decirle a ella, que todo lo que había hecho había sido solo un juego que nada había valido la pena.
Lily se levantó, y miró a James que seguía hablando con Sirius, Peter y Remus, como si hubiese hecho algo fantástico. James empezó a caminar.
"Detente" le dijo Lily su voz era diferente, se notaba el enojo, y había cierta frialdad en ella también.
"¿Dijiste algo?" le preguntó James quien había ignorado completamente lo que Lily le había dicho, se estaba rascando la oreja y ni siquiera la estaba viendo.
"Yo no se lo que significa ser rico¿Sabes?" empezó ella, esto llamó la atención de James y por fin volteo a verla, puso sus manos en los bolsillos de su capa mientras ella seguía hablando.
"Tampoco me interesa quien seas¡solo eres un estúpido niño rico que jamás ha ganado ni un knut por su propia cuenta!" le gritó Lily.
James la estaba mirando con odio ahora¿quien era ella para decirle eso?
Lily se acercó a James, "¡No deberías de estar tan orgulloso de eso!" le gritó a la vez que lo golpeaba con su puño en la mejilla derecha.
Todo el gran comedor ahogo un gritó, mientras James caía al suelo.
Sirius y Peter estaban en shock, Remus parecía también estarlo pero era difícil saberlo.
"¿Quieres guerra?" le preguntó Lily a James, ahora Lily lo veía por encima del hombro, pues el estaba tirado en el piso.
El odio y la arrogancia se habían caído de la cara de James para dejar solo una expresión de sorpresa.
"¡Entonces te declaró la guerra!" le dijo Lily "Ven cuando quieras, donde quieres, no me interesa, pero eso si, no voy a huir, no me voy a ir de Hogwarts, y más vale que aprendas a vivir con eso"
Lily se volteó, y reparo la caja que quedo como nueva, volteo a ver a James y lo fulminó con la mirada, pasó por un lado de él, pues todavía seguía en el piso inmóvil. Lily miró de reojo a Remus mientras salía y pudo ver una pequeña sonrisa dibujada en sus labios.
James estaba en el piso, inmóvil, sorprendido y sin saber que hacer, de repente una memoria cruzo por su cabeza.
""¡No deberías de estar tan orgulloso de eso!" se oyó la voz de una mujer mientras James caía al piso porque la misma mujer lo había golpeado.
Cuando esto hizo reaccionar a James, se levantó solo para ver que Lily se había ido ya
Primero que nada, muchisimas gracias por todos los reviews que han mandado, me gusta saber que tal les esta gustando el fic, es importante para mí D y en verdad lo aprecio mucho, espero que este capitulo sea de su agrado, es bastante largo, si consiferamos la longitud de los demás por eso me tarde un poco más en escrbir este, a lo mejor los capitulos siguen siendo largos o vuelven a ser como los primeros no se la verdad, pero en este era necesario todo lo que paso D.
Otra cosa, mm pues me tardare un poco más en subir los demás porque tengo que ver unos cuantos detalles, mas la escuela, y pues el poco tiempo que tengo para escribir, pero no se preocupen seguire escribiendo apenas se esta poneindo buena la cosa P.
Bueno espero sus reviews! Y recomienden el fic ;) jajaja.
Atte.
La autora
