La guerra de nuestra pasión.
Basada en una historia japonesa de nombre "Hana Yori Dango." Todo lo relacionado con esta historia no fue mi idea, y mucho menos lo reclamo como mío. Y todo lo que este relacionado con Harry Potter, es de la brillante J.K. Rowling. Lo demás que no reconozcan bueno ya sin duda es mío.
Capitulo Quinto.
"Sin precio, sin marca."
La mañana era tranquila, los alumnos dormían, y en Hogwarts no pasaba absolutamente nada, se podía oír el aire pasar, todo lo contrario a lo que seria horas después cuando el sol renaciera en el cielo y la vida comenzara de nuevo en el colegio…
En la sala merodeadora James estaba despierto viendo hacia el techo, el golpe de Lily le había recordado a cierta persona, y ella era la única que podía hacer reaccionar a James o detenerlo antes de que cometiera una estupidez. Por supuesto que también estaba Sirius, pero Sirius solo lograba que James dejara de lucirse, porque en general él estaba de acuerdo con todo lo que James decía, pensaba y hacía, eran como hermanos gemelos.
James daba de vueltas en su cama mirando el cielo nocturno del techo.
"¿Quién se cree que es esa mocosa?" pensó "No la entiendo, después de todo lo que hice sigue aquí, jamás había visto a una chica así…bueno sinceramente no se comporta como una chica…pero algo de eso a de tener, seguro que hasta cierto punto cae como todas las demás"
Y así se paso las próximas horas, el sueño no llegaba a dominar la mente perturbada de James. Los minutos transcurrieron creando tácticas para deshacerse de Lily o para encontrarle una debilidad, pero cada nueva táctica era rechaza siempre había algo que James pensaba iba a fallar en su plan.
La mañana empezó a alumbrar la habitación, y los ojos de James no se habían cerrado en toda la noche. Pronto los demás se levantarían a hacer la rutina diaria de bañarse y cambiarse; la frustración estaba empezando a carcomer al joven de ojos color miel que no dejaba de maldecir a Evans.
Se oyó un gran bostezo de Sirius, y James volteo para verlo estirarse, en verdad tenía un enorme parecido a un perro, y eso le hizo recordar a la vez, que pronto llegaría la luna llena, y saldrían a pasear con Remus todos transformados en animales.
Cuando estaban en tercer año, a James se le había ocurrido convertirse en animago después de que Sirius menciono que solo los animales estaban seguros cerca de un hombre lobo. La licantropía era una enfermedad que Remus había adquirido en un ataque cuando tan solo tenía seis años, después de eso, el había cambiado totalmente, a pesar de que ninguno de sus tres amigos le tomo importancia que él fuera diferente, aquél evento fue el que marcó la vida de Remus Lupin, volviéndolo una persona más seria y madurada de lo que su edad le permitía. Se volvió sedentario rara vez jugaba con James, Sirius y Peter, siempre parecía haber una nostalgia y una tristeza tras sus ojos que no permitían que el verdadero Remus saliera, se había escondido en sí mismo.
James y Sirius buscaron miles de maneras para que Remus volviera a ser él de antes, intentaron bromas, juegos, fiestas, salidas, pero nada resultaba, nada hasta que llego Ella. O por lo menos así se refería Remus al amor de su vida, era una excelente amiga de la familia Potter y aunque era mayor que los merodeadores por cinco años, no afectó en nada la relación, junto con Ella, Remus volvió a ser el de antes, y calló perdidamente enamorado.
Peter saltó de la cama cuando Sirius le aventó agua helada, eso sacó a James de sus pensamientos, y también hizo que Remus se despertará.
"A ver señoritas háganme el favor de levantarse, rápido, rápido, no tenemos tiempo es un día nuevo y ¡hay que levantarse!" dijo Sirius, aplaudiendo en una pose que se pudo a ver tomado como ejem…femenina.
"Díos alguien se levantó de humor hoy" respondió Remus tratando de hundirse en su cama y tapándose lo más que pudo. Pero no por mucho ya qué Sirius saltó en su cama y lo tiro por un lado. Remus calló con un golpe seco.
"Vamos, vamos señor Moony, no me diga que quiere seguir durmiendo, ya viene la luna llena y ¡hay que hacer todos los preparativos!" Sirius sonrió haciendo como que apuntaba en una libreta imaginaria y murmurando cosas.
"Parece como si organizaras una fiesta" le dijo James al verlo, pero de mala gana, por que la falta de sueño le provocaba eso, mal humor, y claro también había una chica de cabellera roja de por medio.
"¡OH! Vamos Prongsie, ¿Dónde están tus ánimos merodeadores?" dijo Sirius "¿No me digas que te los sacaron de un golpe?" y dicho eso se hecho a reír.
James le aventó una almohada al ver que se refería al incidente de el día anterior, se levantó y se encerró en el baño, mientras Sirius corría tras de él para evitarlo.
"No" grito Sirius "Te vas a tardar siglos, ¿Nosotros tres también ocupamos bañarnos, sabías?"
Pero detrás de la puerta James no emitió ninguna respuesta.
"¡Jovencito! No se haga el occiso y contésteme" le dijo en un tono 'maternal'.
Y solo se pudo oír un gruñido.
"Bien hecho," le dijo Remus a Sirius "Ahora tendremos que ir al baño de los prefectos."
"Ei, ¡no fue mi culpa!" dijo Sirius.
"Seguro" (¬¬) fue la respuesta que obtuvo antes de que Remus saliera del cuarto con su ropa para irse bañar. Seguido por Peter quien sabía que era una batalla perdida el intentar sacar a James del baño.
Suspirando Sirius tomó sus cosas y se dispuso a partir también, pero se pegó a la puerta y dijo. "James se que soy muy insistente, pero ¿Cuándo piensas tomar esos cursos de control de ira de los que te hable?"
La puerta se abrió y James empezó a tirarle de cosas. Sirius salió corriendo y riéndose, "¡Ves por eso te digo que en verdad los necesitas!"
Por fin el cuarto estaba solo, James volvió a cerrar la puerta y comenzó por desvestirse (N/A: La imaginación que implica esta escena se reserva al lector, jajaja).
Desde de chico había tomado la maña de encerrarse en el baño cuando estaba enojado, bueno eso era antes de que tomara otra mala maña que era desquitarse con las personas. Pero golpear a sus amigos o pelearse con ellos era algo que no estaba en sus planes y por ello cuando se enojaba se encerraba en el baño, privando a los demás de su uso por varias horas.
Ya metido en el agua caliente, sus lentes se empezaron a empañar con el vapor y se los quito dejándolos a un lado encima de la toalla. El baño era enorme, era como una gran piscina, pero no con tanta profundidad, y a la orilla había como un escalón para sentarse, se parecía mucho al baño de los prefectos pero esté era más elegante.
Cuando todos se habían despertado, la imagen y los pensamientos que James había estado teniendo en la noche por lo cual no había dormido se habían desvanecido, claro hasta que a Sirius se le ocurrió mencionar cierto evento.
"No se que voy a hacer" pensó James "el solo verla me saca de quicio, ¿Cómo puede ser alguien tan estúpido como para enfrentarse sola a toda la escuela? Y ¡¿Enfrentarse a mí ni más ni menos! Pero ella pagara las consecuencias, ahorita no se me ocurre nada pero ya veré que hacer. Soy James Potter, tengo todo lo que se necesita, la fama, la inteligencia, el dinero…"
Y de repente algo en su cabeza empezó a carburar, todas las mujeres son iguales ¿No? Y el era nada menos que el mejor hombre soltero sobre Inglaterra (N/A: Los excesos de la arrogancia rolls eyes) y no había nada en este mundo que el dinero no pudiera comprar.
"Muy bien pues entonces, así será" dijo para si mismo, cuando su plan había terminado de elaborarse, este era un plan sin fallas, y estaba seguro que lograría ganar. Pero tras aquel baño tan relajante y aclarador tenía ganas de algo más por el momento.
"Yo creo que Sirius estará de acuerdo conmigo en que, hace bastante tiempo que no préstamos atención a nuestros queridos Slytherin" y una sonrisa de malicia se dibujo en su rostro.
Aquél día iba todo muy bien para James, el todo poderoso…
------- En otra parte del Castillo ----------------
Lily seguía dormida en su nueva y cómoda cama, se había desvelado platicando con Zephyr, después de el gran golpe que le había dado a James Potter, todo el panorama que Lily tenía acerca de su situación había cambiado, pues se sentía más segura de si misma.
"Tengo miedo de su venganza, pero estoy segura que ya pasé lo peor" había dicho Lily esa noche pensando en toda la semana de tortura a la que había sobrevivido. Seguramente nada podría ser peor, ella ya le había demostrado a Potter con quien se estaba metiendo, y estaba segura que había renovado su imagen ante aquel arrogante chico.
Zephyr voló por encima de Lily, esparciendo un pequeño polvo inofensivo que daba comezón.
"No se despierta y no sé de que otra manera despertarla" sonrió Zephyr y con una mirada de inocencia empezó a esparcir el polvo en su cara, más específicamente sobre la nariz.
"Achú, achú, achú, achú, achuuu" estornudo Lily brincando de la cama. Asustada volteo a ver alrededor tratando de recordar donde estaba, cuando dormía soñaba que James la estaba persiguiendo para hacerle otra de sus 'bromas' cuando sintió un cosquillo y luego los estornudos incontrolables.
Al voltear a revisar la habitación, vio a Zephyr volando con 'inocencia', "Zephyr!" dijo Lily, ella sabía muchas cosas acerca de las hadas y las ninfas, de chica habían sido su adoración en los cuentos de hadas y al saber que eran verdaderas había echo investigaciones a profundidad, y de ahí que las conociera tan bien.
Zephyr rió, "Lo siento, no pude contenerme, pero, pero es que no te levantabas" intentó excusarse.
"Seguro" respondió Lily con sarcasmo. Una ola de miedo la invadió de la nada, miro hacia el ventanal que estaba al lado derecho de su cama y vio que el sol ya había salido.
"¿Miedo de un nuevo día?" le pregunto la pequeña ninfa.
Los ojos verdes de la chica se posaron en la ninfa, su mirada decía sí, pero con su cabeza respondió que no.
La verdad era que después de haberle dado semejante golpe Lily se sintió más libre que nunca, eso era lo que quería hacer desde hace tanto tiempo, pero las consecuencias que esto implicaba eran demasiadas, y poco a poco fueron cayendo sobre la cabeza de Lily.
Se mordió un labio mientras su atención volvía al ventanal, no iba a rendirse no después de saber que ella podía con los merodeadores y más, pero el miedo de no saber que le podrían hacer a ella la hacía temblar.
Zephyr se sentó a un lado de Lily, "El miedo a la incertidumbre es algo normal, pero lo importante es lo que harás aún con ese miedo."
Las palabras se absorbieron en Lily poco a poco, se levantó y se dirigió al baño, era temprano pero tampoco tenía el lujo de perder tiempo, después de todo el cuarto quedaba bastante lejos de los salones de clases.
"¡Te pediré el desayuno!" le dijo Zephyr mientras Lily cerraba la puerta del baño tras de ella.
El baño en sí bastaba para relajar a cualquiera, pero Lily tenía que pensar en otras cosas, bien sabía que James haría algo para vengarse, después de tantos años de conocerle no esperaría nada menos.
¿Pero que podía ella hacer? El golpe había sido una incontrolable reacción no algo premeditado, y los chicos eran bastante inteligentes, no que ella no lo fuera pero si quería superar a su enemigo tenía que sobrepasarlos, y ese era el problema, los merodeadores tenían años y años de experiencia.
Lily se hundió en el baño de burbujas, por lo pronto tomaría su desayuno y asistiría a clases, seguro podría improvisar algo, si algo llegaba a ocurrir. Cerró los ojos un instante, como había cambiado todo, su mayor deseo quedó destrozado el momento que alzó la voz. La marca roja volvió a dibujarse sobre Lily, pero solo en su pensamiento, ese humo rojo que hacía teñirte de miedo formando una letra, y entonces decidió que no más.
"Esa letra jamás volverá a dibujarse, esos por fin aprenderán la lección" pensó, aunque para eso hubiera un infierno que pasar de por medio.
--- En el gran comedor ---
James y Sirius entraron riendo al gran comedor, levantando un poco de sospechas, detrás de ellos venían Peter, con una cara de satisfacción, y Remus con una cara de indiferencia, como siempre.
"¡Pero que delicioso se ve el desayuno hoy!" exclamó Sirius.
Por supuesto que todo se veía delicioso, una victoria más hacía que todo supiera a gloria. Minutos antes de que aquel cuarteto llegara al gran comedor habían hecho una rápida visita a la casa de Slytherin, en particular a su Slytherin preferido, ni más ni menos que Severus Snape.
"¿Me preguntó por qué tardara tanto en llegar?" dijo Peter mientras James le pegaba en la cabeza.
"Shh, ¡cállate Peter!"
"Lo siento," dijo sobándose y viendo a James, quien de nuevo lo fulminó con la mirada. "Ya, ya me calló!"
Remus los veía, indiferente como siempre, no mostraba ansías por ver llegar a Snape, o Snivellus como le llamaban ellos.
"Pero Moony, quita esa cara, ¿Qué no tienes otra?" le dijo Sirius y James rió un poco, pero en ese instante se empezaron a oír risas por el gran comedor.
"¡Potter!" se oyó de un muy malhumorado Severus Snape.
"¿Me preguntó que querrá?" dijo con un tono de inocencia, y volteo a verlo tratando de contener la risa.
Y allí estaba Snape, vestido con un uniforme de mujer, peinado de dos colitas que escurrían algo grasiento, y un maquillaje algo exagerado.
"Como quisiera tener una cámara conmigo ahorita" susurró Sirius.
"Shh," volvió a decir James. Aclaró su garganta y dijo, "¿Sí señorita?"
Todo el gran salón estaba callado y aguardaba ansioso lo que aquellos dos estaban a punto de hacer o decirse, las peleas entre James y los Slytherin eran como batallas épicas en Hogwarts, algo que forma parte de la escuela, sin ellas simplemente no era lo mismo.
"Señorita mis…" pero Snape se detuvo cuando quiso decir la mala palabra, solo chilló como un cerdo.
"¿Perdón?" dijo James entré risas. Mientras detrás de él una hola de carcajadas inundaba el ambiente.
"Hijo de tu sonido" y gritó de la desesperación, "¡Quítame esto!" le dijo a James señalando la falda, la blusa, las medias y las colitas. Su cara no podía contener el enojo que en ese momento sentía, Snape.
"Lo siento, pero yo no le hago a eso" dijo James y todo el gran salón volvió a reír. "Una propuesta demasiado indecorosa, para mí."
"Tu sabes a que me refiero" dijo entre dientes y camino hacía donde estaba James, lo tomó por el cuello, y lo alzó.
James no hizo nada, sabía que no le convenía en cualquier momento los Profesores llegarían, y por lo tanto solo optó por sonreír. Todos aguantaron la respiración, sabían que los merodeadores calculaban todo fríamente, seguro todo sería parte del plan.
"Eres un sonido arrogante, algún día pagaras caro por todo" le dijo al oído amenazándolo.
James no pudo más que reír, "En verdad crees, ¿Qué te tengo miedo? Pues sigue intentando" le respondió, y se volvió para dejar de mirar a Snape en la cara, algo que le causaba nauseas.
"Sr. Snape" dijo una severa voz, la voz de la Profesora McGonagall que acababa de aparecer en la mesa de los Profesores. "¿Quiere bajar al Sr. Potter por favor? Y ¿Qué es ese atuendo que trae?"
Snape veía a James directamente a los ojos "No te preocupes, jamás me cansare de intentarlo" le dijo. Y después se dirigió a la profesora "Podría preguntárselo a él" mientras bajaba a James.
"¿Sr. Potter?" preguntó la profesora.
"Yo no se, yo estaba en el comedor antes de que él llegara y puede preguntarle a quien sea." Dijo James sin perturbarse y volvió a tomar asiento.
"Inocente hasta que se pruebe lo contrario." Dijo la profesora "Y Sr. Snape, no olvide el viernes a las 20:00hrs para su detención, en mi oficina por favor."
"Detención" murmuro Snape enojado, soltando a James. "Aquí no se acaba Potter" dijo en voz baja mientras volvía a su asiento, su vestuario se desvaneció para dar paso a su uniforme.
"No, claro que no" respondió James mientras desvanecía el hechizo sin que nadie lo notara.
"Sigo sin entender" dijo Sirius "¿Porqué cree que algún día le tendremos miedo?"
James no contestó nada, se limito a seguir desayunando. Ese día si que había tenido un gran comienzo. Solo hacía falta poner en marcha el plan B de aquel día.
Más tarde todos se dirigieron a clases. La pequeña discusión Gryffindor vs. Slytherin había despertado a todos.
James se acomodó los lentes, y se levanto lentamente estirándose y sonriendo un poco.
"Bueno Evans, aquí empieza otro gran día para ti" pensó al salir del gran salón, metió sus manos en los bolsillos de la túnica, y sin decir nada empezó a caminar al lado contrario, ese día no se dirigía a clases.
"Hey, James!" le gritó Sirius, pero solo para ser ignorado. "Espero que no se traiga nada entre manos"
Remus solo arqueó la ceja, y vio hacia donde James, no dijo nada. Por el momento pensó que no era necesario preocuparse.
"Pero solo por el momento" pensó con un suspiro mientras continuaba hacía el salón de clases, seguido por Peter, y finalmente se les unió Sirius.
---- Más tarde ----
Cerca del mediodía todos los de 5to año tenían 4 horas libres y todos lo aprovechaban de diferentes maneras, muchos primero tomaban el almuerzo para después hacer tareas o cualquier otra actividad.
Lily tenía intenciones de dirigirse al gran comedor, aquella mañana había llegado a todas sus clases temprano y se había sentado hasta el final, de alguna manera evitando así a sus compañeros que esperaban que para la siguiente clase, Lily no llegara.
Pero de poco había servido, las 'bromas' y todo había seguido como si nunca nada hubiera pasado, lo único que todo el mundo se extraño de no ver a James en todo el día. Eso no los detuvo, claro, para continuar torturando a Lily.
"Imbéciles" pensaba Lily mientras se limpiaba el cabello de un huevo que le habían tirado, mientras le preguntaban si ya se iba a rendir. "Que acaso no se han dado cuenta" pensaba, "de aquí no me voy a ir." Sus pensamientos la agotaban, todo parecía no tener fin…
Viro en la esquina al final del pasillo y choco con alguien. El impacto la impresiono, pensó que eran los alumnos otra ves, aún así suprimió un grito de impresión, ya que casi se cae debido al choque, pero una fuerte mano la tomo del brazo para impedirlo.
"¿Qué es eso un nuevo tratamiento para el cabello?" le preguntó Remus señalando la cáscara y la yema que se encontraba todavía en el cabello de Lily.
Las mejillas de Lily se sintieron de repente un poco cálidas, al mirar a Remus a los ojos, aquellos ojos color café que escondían a la verdadera persona que Remus era, detrás de una dura máscara de frialdad, esos ojos en los que Lily se podía quedar perdida. Y esa voz…
"Momento" pensó Lily asustada, "¿Qué me esta pasando, por qué me sonroje?" sintió de repente pena, y se volteo para no ver a Remus.
"¿Qué ya te quedaste muda?" le preguntó Remus aunque su voz no mostraba señal de interés "Yo que pensé que soportabas más que esto" dijo quitándole una cáscara del cabello.
"¿Más que esto? A que te refieres si esto es su culpa, ¡su culpa," dijo en un arranque de ira que le provocó el comentario y lo empujó pero no era tan fuerte así que apenas y lo movió.
"Si uds. no fueran los engreídos y arrogantes que son, yo no estuviera en esta situación, ¡tonto!" le dijo Lily enojada y haciendo un leve puchero.
Pero Remus solo rió, "Si que eres rara, tonto, hace mucho que nadie me decía así" y siguió caminando dejando a Lily con una cara de sorpresa y confusión.
"Pero ¿qué le pasa?" pensó mientras lo miraba caminar. "¿Por qué no logro entenderte Remus Lupin?" susurró para sí misma, sintiéndose a la vez un poco triste, la única persona que le hablaba, y ella le gritaba.
En todo lo que había pasado siempre había estado él ahí, de cierta manera, para ella, al menos eso es lo que Lily pensaba. Mientras toda la escuela la trataba con hostilidad, el era el único que jamás le había hecho nada. Y hasta la había ayudado.
Lily se volteo y siguió caminando, recordando la vez que Remus le dijo que no lo malinterpretara.
"¿Cómo se supone que no debo mal interpretarle, ¡Si apenas y puedo interpretar algo de lo que hace! Encima de todo cuando estoy cerca de él me sonrojo, no puedo evitarlo, siento como si fuera un oasis en un interminable desierto…pero es un merodeador, eso jamás podrá cambiar"
Lily sentía que en su pecho empezaba a recorrer un sentimiento de dolor, de frustración, no podía empezar a gustarle uno de sus enemigos, aunque ella no consideraba a Remus como parte de todo lo que pasaba…pero desde ¿cuando Lily se interesaba en algún hombre?
"Algo en verdad anda mal conmigo" pensó, de repente volteo a ver su alrededor, había estado caminando sin rumbo desde que se encontró a Remus, y ahora se encontraba en una parte que jamás había visto del castillo, estaba oscuro y le corrió un escalofrió.
Sus pasos eran lo único que se oía en los pasillos, "¡Demonios! ¿Dónde estoy?" paro en seco para intentar oír a los demás estudiantes, quizás así encontraría el camino de vuelta. El aire estaba helado, todo le recordó a un libro de terror que estaba leyendo.
A lo lejos unos pasos empezaron a oírse, se acercaban hacía donde ella estaba. Y sin saber porqué un miedo empezó a invadir a Lily.
"¡Hay no! Aquí no hay donde esconderse." Volteo para todos lados y no había nada, nada más que ella, y el sonido de unos pasos. "¿P-por qué siento miedo?"
Sus pupilas se dilataron, cuando las sombras revelaron al dueño de los pasos, era James. Parecía decidido, su vista no había reparado en ella, pero ella no podía quitarle los ojos de encima.
"Pero, ¿Cómo me encontró? Estoy en medio de la nada, es, ¡Es imposible!" pensó rápidamente, sentía miedo, pero su voz lo ocultaba bien "¿Qué haces aquí Potter?"
James siguió caminando, sus ojos fijos ahora en ella, algo que a Lily no le pareció muy reconfortante.
"Potter, ¿Te perdiste?" intentó.
Cada paso era un paso más cerca hacía ella, y James seguía sin dirigirle la palabra, hasta que caminando llego tan cerca de ella, y le susurró en el oído mientras la pasaba.
"Tu dijiste, cuando quieras, donde quieras." Y fue todo.
Lily se volteo para verlo, James caminaba, ni siquiera se había parado cuando le habló, Lily empezó a sentir más miedo.
"A ¿Qué te refieres con eso?" le preguntó ya asustada.
Unas manos tomaron a Lily de los hombros, y otra más le puso un pañuelo tapando la nariz y la boca, el sonido de su mochila y sus libros al caer fueron lo que explotó el incontrolable miedo en ella. ¿Qué pensaba hacerle James?
Intentó gritar, pero el olor que contenía el pañuelo la estaba hipnotizando, sentía como entraba y llegaba a sus pulmones, como su cuerpo dejaba de responderle, todo estaba pasando muy rápido, no pudo defenderse, no pudo gritar, solo pudo ver la cara de James mientras todo a su alrededor se desvanecía.
"No, por favor…" pensó antes de perder completamente el conocimiento.
James sonrió. "Ya saben que hacer, y no quiero errores." Su voz severa era lo único que necesitaban aquellos hombres, para llevar acabo los planes de James a la perfección, si no, ellos sabían que las consecuencias serían incontenibles.
--- Fuera de Hogwarts –
Una carroza llevaba a Lily dormida a todo galope, fuera de Hogsmeade, ahora ya no la acompañaban hombres, si no puras mujeres. Una de ellas se acerco para verificar su respiración.
"Creo que le aplicaron suficiente anestesia como para que despierte en las próximas dos horas" sonrió.
Llegaron a las afueras de un elegantísimo edificio, era blanco aperlado y gigantesco. Arriba tenía un dragón plateado, el símbolo actual de la familia Potter.
"No perdamos tiempo, ahí que comenzar ya" dijo la misma mujer que había verificado la anestesia minutos antes.
La llevaron a una cama y empezaron a trabajar unas cuantas mujeres en Lily mientras otras hacían la otra parte del trabajo que era, juntar el vestuario y planificar los toques finales.
Empezaron por quitarle la ropa cuidadosamente, y le pusieron una toalla encima, en esta parte Lily empezó a abrir los ojos, pero no puedo alcanzar a ver bien, pues la anestesia seguía surtiendo efecto.
"No parece tener mala figura, incluso creo que esta muy bien proporcionada" dijo la misma mujer, como un comentario más para ella misma que para las demás.
Se encontraba como en un estado latente, no podía sentir, ni oír, ni hacer absolutamente nada, pero su pensamiento estaba conciente, sus miedos se habían disipado un poco pues se sentía muy relajada, se sentía suspendida por un momento. Había vivido y madurado mucho en los últimos días, y no había descansado bien, pero en aquel momento nada parecía importar, deseo que durara para siempre.
-- En alguna parte del castillo --
La tarde apenas comenzaba, el viento soplaba fuerte, pero los árboles seguían en pie, esta imagen fue lo que mantuvo la vista de James perdida por tanto tiempo, mientras esperaba, sentado ahora en una pequeña sala oculta del castillo, el fuego ardía en la chimenea, pero él no sentía calor, no sentía.
"Incluso los árboles caen," pensó, una sonrisa de malicia dibujada otra vez en su rostro.
Volvió su mirada a la chica sentada en el sillón que estaba enfrente de él. No pudo pensar que se veía bonita. Bastante bonita.
Poco a poco, Lily sintió que recuperaba el conocimiento, la anestesia estaba disipándose, pero todo a su alrededor se veía todavía borroso, y su cabeza daba vueltas.
Tardo unos minutos en recuperarse, y fue cuando se día cuenta de que estaba sentada en un sillón rojo de terciopelo, se sentía muy bien bajo su piel blanca. Miró su brazo, un brazalete de diamantes colgaba de su muñeca.
"Pero, ¿qué es esto?" pensó aterrorizada.
Miro hacía enfrente y vio un espejo, en él se reflejaba su imagen, sus ojos no podían procesar lo que veía. Lentamente se levanto del asiento, respirando con cuidado.
Al levantarse pudo contemplarse de cuerpo completo, sentía como su cuerpo estaba relajado, su piel tersada y con un leve resplandor aperlado, traía puesto un vestido blanco, sin mangas. Tenía un ligero escote y era de corsé hasta la cadera donde la seda blanca de la falda del vestido empezaba a caer en ondas que parecían armonizar unas con otras.
Levantó un poco el vestido y vio que traía puestas unas zapatillas de cristal, y sus pies parecían haber recibido pedicura, sus uñas estaban bien cuidadas y relucían con un esmalte transparente y hermosos anillos.
En sus brazos había más de un brazalete de diamantes y otros tantos de plata, en su cuello estaba colgado un hermoso collar en forma de dragón, era plateado y las escamas y los ojos del dragón eran de diamantes y diferentes cristales preciosos.
Sus ojos estaban apenas pintados con una sombrada color perla, sus pestañas rizadas al máximo, sus labios con un labial color durazno y un brillo transparente, su cutis estaba resplandeciendo también.
Traía un peinado un poco recogido de los lados pero en sí era suelto, sus rizos caían suavemente en su espalda, y los aretes de diamantes, quedaban a la perfección con todo el atuendo.
Jamás en su vida Lily había estado vestida de aquella manera, durante los últimos cinco años había vivido casi diariamente con el uniforme y su cabello recogido en un molote, tampoco estaba acostumbrada al maquillaje pero el que traía puesto se le veía exquisito.
No pudo contener un suspiro, se sentía en un sueño, ¿por qué estaba vestida así? No recordaba nada, parecía que había despertado de un sueño que ya había olvidado, como si nunca hubiera vivido nada, más que ese momento.
Por fin en un hilo de voz Lily dijo, "¿Pero, que significa esto?" su voz mostraba la impresión y la confusión que esta situación le causaba.
Y en el espejo pudo ver otro reflejo, el de James sentado cerca de la ventana.
La bella habitación se teñía con una tenue luz, todo esta forrado con terciopelo, el candelabro que estaba colgado en el techo daba ese toque de elegancia que junto con los arreglos florales y la chimenea, hubieran hecho a aquella habitación perfecta, pero Lily pensó en muchas cosas, en muchas menos en eso.
"Potter, ¡que significa esto!" dijo un tanto enojada, pero a la vez sorprendida. "¿Qué planeas hacer conmigo?" dando a su vez unos cuantos pasos hacía atrás alejándose de él.
De todas las personas que quisiera haberse encontrado con tal atuendo, la última era James Potter.
James rió un poco, de aquella manera arrogante que solo el sabía, de un salto cayó parado, había estado sentado en la pequeña barda que estaba junto a la ventana, recargado en una rodilla, mientras la otra pierna colgaba.
"Ríndete" dijo simplemente en respuesta.
"¿Qué?" Lily se confundió por un segundo, "¿De que hablas?"
"Ríndete" repitió James "¿Declaraste la guerra, no? Así que ríndete"
Lily no podía creer lo que estaba oyendo, "No estaba bromeando cuando dije aquello"
James volvió a reír, miro por la ventana, si que era una hermosa tarde aquella. "100 mil galeones" dijo mientras volví a ver a Lily.
Ella no pudo evitar parecer confundida.
"Eso es lo que invertí en ti, 100 mil galeones" dijo James.
Esa frase fue como un relámpago que atravesó a Lily por la mitad. "¿¡Qué? ¡100 mil galeones! ¿A-acaso tratas de endeudarme?"
James solo rió meneando la cabeza, camino un poco cerca de ella. "20mil del tratamiento y el spa, 10mil el vestido, unos 5 mil el peinado y el resto en maquillaje y accesorios"
"P-pero, no puede ser" dijo Lily mordiéndose el labio inferior como solía hacerlo cuando estaba nerviosa.
"Ya basta" le dijo James "No importa cuanto sea, si todas estas cosas te gustan, y son las cosas que quieres, yo te las daré…incluso te permitiré estar a mi lado."
"Y ¿Por qué harías tu eso?" le contestó Lily indignada.
James la vio, toda confundida, y un poco asustada parecía ser, la situación le parecía cómica, quien se iba a imaginar lo frágil que podía llegar a ser la chica que lo golpeo hace tan solo un día.
No pudo contener una sonrisa.
"¿De qué te ríes?" le demandó Lily, "En verdad crees, ¡¿Qué yo querría todas estas cosas! No me hagas reír" y empezó a intentar quitarse el brazalete que traía en su muñeca derecha, pero estaba muy ajustado y no salía, parecía que se abría con una llave.
Mientras James la veía pelearse con el brazalete, no pudo evitar pensar que inclusive enojada se veía bien. "Entonces, dime, ¿Por qué estabas tan fascinada?"
Lily se detuvo, y sintió como una ola de vergüenza la invadía, miro al espejo, era cierto solo unos momentos antes había estado fascinada por lo que había visto en él.
"¿Estabas fascinada, no es cierto?"
Intentó ver hacía otro lado, era solo que aquella imagen había sido demasiado impactante para ella. "Eso fue porque…"
Pero su comentario solo causo una sonrisa de victoria en los labios de James. "Así es el corazón de las personas, pueden ser fácilmente movidos por el poder del dinero y la riqueza. Tú también caes en esa norma"
Lily lo miró con desprecio, porque creía él, que ella merecía aquél trato, pero tampoco pudo evitar pensar que si había estado un poco movida por el atuendo.
Él comenzó a caminar más cerca de ella, sabía o creía tenerla bajo su mandó, de ahora en adelante ella haría todo lo que él quisiera, y así aprenderían los demás a no meterse con James Potter.
"Sonríe" le dijo James "Estas extasiada, ¿no? No puedes creer que este tipo de transformación es posible, sonríe"
Lily luchaba por contener sus impulsos, en cualquier momento pudo haberle soltado una cachetada a James, su arrogancia le daba nauseas, y el pensar que por solo unos segundos él le había ganado, le causo repugnancia. Pero ella no pensaba sonreír y menos sonreírle a él.
"Sonríe, te digo" le dijo James en una voz más severa.
"Acaso, ¿Eres estúpido?" le dijo un poco calmada, "¿Cómo quieres que sonría?" le gritó "¡Por esto que hiciste, no estoy ni un poco extasiada!"
James había tocado algo en Lily, su dignidad.
Lo miró a los ojos, "En este mundo, no puedes persuadir todo con dinero. Y definitivamente no me dejaré vencer."
La cara de James estaba estupefacta, todas las mujeres tenían su marca, todas caían por sus encantos y su dinero, todas, ¿Por qué no ella, siempre había conseguido lo que él quería, cuando el lo quería, y como el lo quería, pero con Lily todo era diferente.
Lily se quitó el anillo, los aretes, el collar y las zapatillas, pero el brazalete no pudo.
"Demonios," pensó, "Ya no importa, lo que importa es salir de aquí"
Con una última mirada se dispuso a salir de la habitación, James seguía estupefacto por lo que acababa de pasar y estaba viendo las joyas que Lily había dejado en la pequeña mesa de noche que se encontraba junto al espejo.
Abrió la puerta, respiro profundamente y le dijo "No te atrevas a tratarme como una mujer cualquiera" y dicho esto azotó la puerta.
Aquellas palabras llegaron lentamente a James, a sus oídos. Se sentó en el sillón, y todo entre sus manos el collar de dragón plateado, el símbolo que cualquier mujer se moriría por llevar consigo, el símbolo de su familia. Lo pasó entre sus dedos. Y se perdió en sus pensamientos. En ella.
