La guerra de nuestra pasión.

Basada en una historia japonesa de nombre "Hana Yori Dango." Todo lo relacionado con esta historia no fue mi idea, y mucho menos lo reclamo como mío. Y todo lo que este relacionado con Harry Potter, es de la brillante J.K. Rowling. Lo demás que no reconozcan bueno ya sin duda es mío.

Comentarios:

Si, lo sé! Tiene dos años o más que no actualizo este fanfic, quizás ya nadie lo quiera leer jajajaja, pero bueno no hay mucho que explicar, así es la vida a veces nos envuelve tanto que hay que cosas que dejamos de lado y se nos olvidan, pero estas vacaciones al parecer por fin tendré tiempo de adelantar otros capitulos antes de que comienze de nuevo la universidad, trataré de actualizar lo más pronto posible y de ser posible, también, seguir actualizando aún cuando la universidad me consuma tanto, no prometo nada pero aquí esta un poco más para quienes quieran seguir leyendo jaja, y espero para mañana o pasado tener el siguiente capitulo, después de tantos años sin escribir me es un poco dificil volver a tomar el hilo.

Gracias a todos los que me siguieron apoyando para que siguiera adelante con la historia, gracias a todos por sus reviews, espero verlos de nuevo aunque quizas no lo tenga tan merecido por mi largo periodo de ausencia, espero disfruten este capitulo, esten seguros de que viene más =)

Atte.

La autora =P

Capitulo Séptimo.- Confusión e Ira

Sentado en una esquina solo, desde el fondo de su alma veía la noche entrar por la ventana. La luna llena estaba de nuevo alzándose en el cielo. La reina desplegaba su luz en todas direcciones.

En una noche tan clara la belleza era desgarradora para el joven que estaba sentado en aquella esquina, el miedo lo invadía, sentía como la luna se alzaba cada vez más.

Las estrellas bailaban con su luz, creando una danza de bienvenida para la reina, todas las constelaciones eran visibles, y la que más brillaba era la estrella del norte, que guiaba a todos aquellos perdidos, más sin embargo en aquella oscura habitación nada podía salvar a Remus de su perdición.

Sentado, se preguntaba cuantas lunas había aullado, y cuantas más tendría que soportar y rogar por perderlo todo menos su cordura, bien sabía cómo la gente tendía a perderse en el dolor, la frustración, y la ira; pero él siempre conseguía mantener la calma hasta el último momento cuando pasaba de hombre a bestia.

"En cualquier momento" pensó Remus, "todo comenzará de nuevo."

De repente su pecho se contrajo y el aire le falto, la hora había llegado, la luna estaba en su máximo esplendor. Ahogo un grito mientras su cuerpo empezaba la transformación, su torso convulsionó, hizo lo posible por no dejar que su cabeza se impactara contra el frió suelo de madera.

El dolor lo invadió como una ola de fuego que quemaba el humano que había en él, su alma se desprendía de su cuerpo, no podía pensar. Las convulsiones continuaron, y sus extremidades empezaron a alargarse.

De sus brazos una sensación de agujas haciendo erupción, le anunció que pronto empezaría el grueso vello a poblarlos, y en sus manos, las uñas se transformarían en garras tan afiladas que podrían atravesar cualquier cosa, e inclusive llegar a matar.

Luchando por tomar aire, un grito escapo de su boca, pero no reconoció su voz en cambio un aullido resonó en el helado aire de diciembre. Su cara se transformo y cada parte de él le atormentó, de su boca nació un hocico, sus orejas crecieron y se poblaron de vello, sus ojos cambiaron, perdieron su típico aire triste, y el dolor reino en todo su ser.

El último rastro de hombre que quedaba dentro de él pronto se desvanecería, entre más intentaba resistirlo más le dolía, un dolor cruel. Aquello no era un castigo era una tortura, la belleza del hombre se extinguió, el dolor lo lleno en plenitud y sucumbió ante él, ante lo inevitable.

En el suelo yacía un lobo, más grande de lo normal, jadeando. Se alzo en sus cuatro patas y meneo la cabeza como tratando de sacudir un mal sueño, camino lentamente hacía la ventana gruñendo. Cuando estuvo frente a ella, vio que en el cielo la luna brillaba con una luz de arrepentimiento, como si lamentara todo el dolor que le causaba, y el lobo aulló con todo su corazón como si en alguna parte él recordara lo que solía ser. Aquél lobo había dejado de ser hombre.

Un perro se asomó por la puerta de la habitación de la casa de los gritos, corrió hasta el lobo y salto sobre él, jugando. El lobo siguió el juego, mientras un ciervo y una rata contemplaban la escena.

----- El día siguiente ---

Lily caminaba por los pasillos, jalando la esclava de plata que James había puesto en su muñeca y que no había logrado quitar. Era hermosa, pero el recuerdo que le traía la atormentaba. Suspirando se dio por vencida una enésima vez. Los hechizos no funcionaban en la esclava, de seguro tenía que existir una llave mágica para el brazalete, antes había oído hablar de estos brazaletes, pero eran tan caros, que jamás pensó usar uno, además, la joyería era algo del cual no se podía dar lujo.

Cruzó velozmente los pasillos, cuando se dio cuenta que casi se acababa la hora del desayuno, aquella noche no había dormido del todo bien, oyó varios aullidos de lobo recorrer los jardines de Hogwarts, un escalofrió le recorrió por el recuerdo, Lily no era muy buena cuando se trataba de animales, y menos de uno tan feroz como un lobo.

Entró al gran comedor, muchos alumnos la miraron, desde el día que se vengó de Potter, todo mundo parecía mirarla con una mezcla de admiración, respeto y lastima. Lástima porque sabían que de alguna u otra manera, terminaría pagando caro lo que unos días atrás había logrado. Ella también estaba un poco preocupada, pero prefería no pensar en el asunto, y sonreír ante el recuerdo de los gritos coléricos de James.

Desde la mesa de Ravenclaw, Blaze, Rachel y Adrianna la miraron pasar. Blaze aún fulminándola con la mirada, alzo una ceja y arqueo una sonrisa.

"Muy bien, creo que ya es suficiente, odio como camina por la escuela como si creyera que puede hacerlo con semejante libertad, estoy segura de que podemos hacer algo al respecto." Comentó Blaze.

Rachel y Adrianna sonrieron y asentaron con la cabeza, por supuesto que podían hacer algo, y sabían perfectamente a que se refería, y antes de que la conversación iniciará fue interrumpida por la llegada de tres de los merodeadores.

James venía en frente caminando como su reinara el mundo, Sirius caminaba con los ojos cerrados y la cabeza echada para atrás, sus pies conocían bien el camino, y Peter no paraba de bostezar, se sentaron y comenzaron su desayuno.

"Saben," dijo Sirius entre abriendo los ojos y enderezando la cabeza, "me alegro que estas noches sean una vez al mes, esto de adquirir edad me está quitando vitalidad," gruño.

Peter se río mientras lo interrumpía un bostezo, y el tercer merodeador escaneaba la mesa de la casa dorada. Sus ojos por fin llegaron al principio de la mesa, y una cabellera roja le llamo la atención, mientras en su estomago algo brincaba.

"Ese sentimiento, otra vez" pensó confundido.

Volvió su mirada hacia el plato de cereal, y siguió comiendo; su mente divagaba en la última semana.

Después de que Lily saliera del comedor, James la persiguió gritando a todo pulmón, bañado en una tinta roja que por más que intentaba limpiarla o quitarla no podía, había usado miles de hechizos, investigo unos cientos más, pero nada.

"¿Cómo puede alguien de su estatus, saber tanto de encantamientos?"

A decir verdad, el no tenía nada en contra de quienes eran nacidos de muggles, simplemente era esa mañana de menos preciar a los de menor estatus, algo con lo que había vivido toda su vida, sobre todo bajo el cuidado de sus abuelos; sus padres eran mucho menos racistas, más bien sociables, mientras que sus abuelos, especialmente su abuela, era muy estricta en cuanto al lineaje de la familia Potter, y siempre estaba al tanto de las amistades y personas con las que convivía James, para de cierta manera asegurar la herencia y el por venir de la familia.

El desayuno siguió sin problemas, los chicos estaban exhaustos por su larga noche de aventuras en el bosque, y James, en lo particular no estaba de humor para seguir con la guerra en aquellos momentos, sentía una confusión en su interior, como un mar que se agita sin tormenta, y aumentaba con su cansancio, pues su mente empezaba a divagar por la falta de sueño.

El invierno empezaba a hacerse notar en el paisaje y el clima, el viento era cada vez más helado y pronto caería la primer nevada. Dentro de la escuela los profesores se habían hecho a la tarea de comenzar con las decoraciones, James prefirió distraerse viéndolas, extrañamente se perdió en ellas recordando viejos tiempos con su familia, esa calidez que había sentido últimamente era parecida a la que sentía de chico, un sentimiento de pertenencia y ¿felicidad? Pero no podía decir que fuese feliz últimamente, en cuanto al sentimiento de pertenecer pensaba que estaba implícito pues Hogwarts era su hogar, no era más bien su reino, y no existe reino a donde no pertenezca su rey.

Lily desayunó lo más rápido que pudo, quería volver a su dormitorio antes de que las clases empezarán, había encontrado un par de encantamiento avanzados que quería probar además no quería tentar su suerte, los merodeadores se veían cansados o eso fue lo que alcanzo a notar, pero no quería seguir con su "guerra" en esos momentos, por fin había encontrado paz después de algún tiempo y quería que así siguiera.

Al pasar cerca de la mesa de Ravenclaw observó a Blaze, Adrianna y Rachel platicando animadamente, la observaron rápidamente y la saludaron, lo cual causo un escalofrío en Lily y una cara de incredulidad, siguió su camino fingiendo no haber notado el saludo, sabía mejor que involucrarse con semejante compañía.

Los días pasaron, el fin de semana llegó los maestros habían avisado que se cerraría un poco más temprano ya que ellos no estarían allí para supervisar, había una reunión y estarían todos ausentes.

Aunque con flojera, Lily decidió ir a desayunar temprano camino despacio por los pasillos, disfrutando el aire frío que limpiaba sus pulmones, la calma había estado presente toda la semana.

"Sería maravilloso que siguiera así…" pensó despreocupadamente.

Al llegar cerca del gran comedor oyó muchos murmullos, un sonido que definitivamente no extrañaba, de repente risas también.

"¿Será que ya encontraron otra víctima?" pensó furiosa, primero porque creyó, quizás ingenuamente que les había enseñado una lección, y segundo porque era su "guerra" aún, y estaban lejos de terminar con ella.

Su paso, inconscientemente, se apresuró para llegar al gran comedor y de ser posible detener cualquier atrocidad que estuviera ocurriendo.

Lo que se encontró fue más inesperado de lo que pensó.

Las paredes estaban bañadas en tinta roja, y todos los alumnos se reían, se reían de lo que estaba escrito en ellas.

Lily Evans ha tenido 5 abortos en los últimos dos años.

¿Hay algún chico en Hogwarts que no conozca a Evans?

Evans es una cualquiera.

Y muchas más obscenidades en referencia a ella, leía y releía y no podía creer que todo eso se pudiera decir que una persona, se aferró a su varita y murmuró un hechizo para limpiar las paredes.

Al principio pareció funcionar, las letras se derretían pero solo para formar oraciones nuevas con cosas aún peores que las anteriores. Todos los alumnos reían, los más pequeños no entendían ni la mitad de lo que estaba escrito, unas cuantas niñas tenían los pómulos rojos de pena, y Lily sintió como los suyos también se pintaban, pero de pena e ira, rápidamente buscó con la mirada a los merodeadores sin encontrarlos.

En la mesa de Ravenclaw estaba Blaze con una cara que reflejaba impacto, sus ojos estaban dilatados y tenía una cara de lástima.

"Jamás había visto algo tan cruel" dijo "Esto, ¡esto es demasiado!"

Inmediatamente Rachel la abrazó, y en ese instante vio a Lily de reojo, y le dedicó una cara de condolencia.

"Shh, calma Blaze" dijo Rachel "Se que es bastante, y cruel más que nada, pero mira" dijo señalando la pared, "Todo parece tan real que es difícil de no creer, pobre Evans, además de hija de muggles, arrastrada, pero hay que comprenderla."

"Si" dijo Adrianna, sus ojos no paraban de leer todo lo de las paredes "Quizás es esa la forma en que ha podido sobrevivir en nuestro mundo, ¿de qué otra manera conseguiría el dinero?"

Lily estaba en shock, parada en lo que parecía el medio del tumulto, las palabras resonaban en sus oídos, y los estudiantes parecían encontrar razón en lo que aquellas tres decían. Sus ojos se llenaron de ira incontenible, y ninguna lágrima se atrevió a asomarse.

"¡Trabajando!" pensó furiosa, su voz le había fallado no lograba encontrarla, entre las risas y las caras de lástima y repulsión parecía que su voz se había perdido también.

"Y-yo no puedo creerlo" pensó aún parada en medio del gran comedor "Han ido demasiado lejos…" apretó los puños con fuerza y sus piernas la llevaron corriendo lejos de ahí, lejos de toda la humillación.

Sin pensar se dirigió a la torre de Astronomía, aquella que tanto refugió le daba, la abrió y sintió como un gritó de frustración se desprendía de ella, pero no reconoció la voz.

"No debería de dejar que esto me afecte," se decía "Son mentiras, ¡Son mentiras! Y yo mejor que nadie lo sé"

Eran mentiras, a pesar de que lo sabía había algo que no dejaba de molestarla, ¿cómo podían decir qué era de cama en cama como había logrado llegar hasta allí? ¿Cuándo todo había sido mero esfuerzo? En muchas ocasiones se quiso dar por vencida, trabajar y estudiar era mucho en veces, pero siguió adelanto pensando en sus metas, en su futuro, en su mundo… Un mundo al que al parecer, después de todo nunca iba a pertenecer.

Le tomó unos minutos calmarse, respiró profundo y dejo el enojo salir, al fin y al cabo, ¿quién iba a creer que eso eran mentiras? ¿A quién le importaba? Estaba sola, o ¿no? Daba igual lo que ellos pensarán o dejarán de pensar. Se recargó en la barda del balcón, puso sus brazos sobre ella y colocó su barbilla en los brazos y miró el paisaje.

"¡Malditos!" pensó al ver a los merodeadores cerca del lago, James y Sirius estaban sentados en unas ramas gruesas de un árbol, mientras que Remus y Peter estaban sentados bajo él.

James y Sirius estaban, al parecer compitiendo a ver quien lanzaba pequeñas piedras lo más lejos posible, probablemente tratando de molestar al gran calamar. Peter estaba dormitando y Remus leía un libro plácidamente.

Sin pensarlo, Lily corrió a hacia ellos.

--- En el Lago ---

"Prongsieee, ya me estoy aburriendo de esto" dijo Sirius con una mueca y brincó hacia el suelo cuando diviso una cabellera roja.

"Oh vaya," dijo Sirius ahora divertido "Creo que tenemos compañía" y volteó a ver a James con una sonrisa pícara.

James miró en la dirección de Lily, "¿Y ahora qué?" pensó "Se ve tan… furiosa"

Remus alzó una ceja al verla aproximarse "Se ve furiosa… no colérica es más bien la palabra" volteó a ver a James, pero el parecía tan confundido también, iba a preguntarle porque Evans debería estar tan… erm enojada pero al parecer ni él sabía.

"T-tu" intentó decir Lily al llegar hasta ellos, tenía los ojos fijos en James quería derretirlo con la mira, que sufriera, que algo le pasará. "¡E-eres imposible!" gritó liberando su enojo.

"Evans" dijo con una sonrisa semi-malvada. Quería actuar como si supiera que estaba pasando, pero en su mente recorría la última semana, no había hecho absolutamente nada, porque bueno no había encontrado nada que hacer, nada lo suficientemente bueno y estaba ella ahí parada, furiosa con él, al parecer.

"No, no digas nada" siseo ella "¿Cómo te atreves? Tantas cosas que pudiste haber hecho pero ¡tenías que ir a pintarrajear el gran comedor con todas esas mentiras de mí! Y luego ¡qué clase de mentiras!"

Los cuatro chicos se voltearon a ver, Peter se había despertado de un brincó por semejante gritó, James miraba a Evans con una mirada confundida, esta situación le daba risa, era todo un espectáculo ver a esa pequeña mujer de cabello rojo, ojos verdes resplandecientes de ira, temblando y balbuceando algo que para él no tenía sentido.

No pudo evitar contenerse y soltó una pequeña risita "Oh vamos Evans, ¿no era esta nuestra guerra?" preguntó divertido.

En menos de un segundo, Lily cruzó la distancia que faltaba entre ella y el árbol.

"Sí" dijo ella entre dientes "Es precisamente eso, esto es entre nosotros, ¡no tienes que venir a meter a toda la escuela en esto! Y ¡MENOS haciendo insinuaciones obscenas acerca de mí sexualidad!"

James no supo que responder, había dejado de respirar, sus pómulos se habían enrojecido a más no poder, y la miraba con cara de tonto.

"¿S-se-sexualidad?" preguntó en un suspiro apenado.

"¡Cállate!" le grito Lily en respuesta, tomó su varita y lanzó un hechizo al árbol que lo hizo temblar.

James cayó, sin tener tiempo de reaccionar, aún confundido por las palabras de Evans.

"No es de tu incumbencia, que sea yo aún…virgen" le dijo Lily, susurrando casi la última palabra, James estaba en el piso aún viéndola, y ella se encontraba parada al lado de él, viéndolo.

Su mirada reflejaba todo lo que sentía por dentro, ira, confusión, decepción vergüenza, era demasiado para él.

"Momento, ¿qué?" pensó James, "Evans, ¿De qué estás hablando?" le dijo.

Ella no respondió, simplemente lo miró una última vez antes de voltearse y marcharse a un paso veloz, no sabía si correr o si caminar, solo sabía que quería alejarse, alejarse simplemente de todo.

"Prongs, ¿qué le hiciste a nuestra victima virgen?" se rió Sirius.

"Yo, por primera vez, absolutamente nada" dijo James aún ruborizado.

Sirius arqueó una ceja, "¿De cuándo acá te da pena hablar de sexo James?"

"¿¡Pena!? No es eso, pero ¿qué se supone que fue eso? Ni que me interesará saber ¡si es virgen o no!"

Sirius soltó una carcajada.

Remus aún confundido, y algo divertido por todo lo que acababa de pasar, reanudó su lectura, mientras Peter volvía a dormirse.

James se quedó sentando bajo el árbol pensando en que había dicho Lily, pero no encontraba sentido alguno. Habían salido en la mañana temprano, desayunaron directamente en la cocina y habían estado en el lago.

"Pero ¿qué demonios?" pensó James y reanudó también el su actividad previa a la interrupción de Lily.

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Continuará, prontó espero!