Solo una oportunidad

Capítulo 2: Sorpresas

En eso, Inuyasha observó por la ventanilla del avión, mientras Sango revisaba una carpeta.

-¡Vaya vista!-. Exclamó Inuyasha.

Sango, dejó la carpeta observándole, se levantó de su asiento y se asomó por la ventanilla de su compañero y contempló la hermosa ciudad del juego y los espectáculos. Bienvenidos a Las Vegas.

-Hemos llegado a la ciudad del juego-. Suspiró Sango.

-Así es y a nuestra investigación y quizá un poco de diversión-. Adujo Inuyasha.

-Vinimos a investigar, no a despilfarrar dinero-. Lo regañó Sango.

-Siempre la misma aguafiestas. En muchas cosas no encajamos, parecemos rompecabezas de piezas diferentes-. Protestó el ambarino mofado.

Esas palabras le dolieron un poco a Sango, puesto que si estaba enamorada de su compañero, quería que encajen en todo al 100% y no quería cometer errores. Por consiguiente si su compañero quería algo de diversión, ella tendría que unirse a esa fiesta le guste o no.

Mientras tanto, en el Takarazuka's Night, la fiesta privada de Sesshomaru seguía su curso, con aquella sensual y despampanante stripper, en ese espectáculo, la chica empezó a mover su pelvis sobre la del ambarino lo que provocó un sonrojo total en el rostro de su invitado de esa noche, esa chica era una verdadera caja de Pandora, pues cuando se lo proponía hacía sentir a sus clientes más que satisfechos y esa noche era algo especial, pues ella misma también se vio hechizada por el hombre que le tocó en suerte, era guapísimo y hasta podría llegar a decirse que se estaba enamorando de él cosa que resultaría algo raro en una stripper y que sin saberlo él la conocía muy bien y ella no, debido a su perfecto disfraz y disimulando su frialdad ante ella. Pero pese a que ella notaba eso en el invitado, sacaría el máximo de provecho por hacerlo solo de ella y mientras meneaba sus pomposas y grandes nalgas en el miembro del peliblanco, buscaba todo para seducirlo y que le deje una buena suma de dinero en su show, aunque se sabe, siempre son los managers los que se llevan todo y sus pupilas, una parte de esas ganancias, pero Kagome hará lo que sea por quedarse con ese dinero para salvar a su hermanito, aunque también estaba preocupada por esa niña llamada Rin y que según ella, tiene aires de parecérsele.

El ambarino estaba más que perplejo con el sensual baile que le hacía la chica, quien en eso se quitó su sostén, dejando ver sus grandes pechos y se volvió a sentar de frente a él, enlazando sus brazos en su cuello y ponerse cara a cara con él, ahora bien, la pregunta del millón era si Kagome podrá darse cuenta o no de quién es ese hombre que planeaba vengarse de ella y del club. Todo parece indicar que las chicas del Takarazuka's Night, no la van a tener tan sencilla y necesitarán de una gran ayuda y más Kagome que quiere ayudar a esa niña y a su hermano y a esa altura, parecía mucho pedir y que justamente le trajo dificultades en su relación familiar con su pequeño hermano y el cual siente celos, ya que su hermana mayor solo se preocupa por ella y eso le molestó al niño, que quiere separarse de su hermana para irse con sus padres que viven muy lejos y saben del trabajo de Kagome, quien se comprometió a cuidar de su hermano tras que ellos han decidido que los hermanos debían buscar su camino en una difícil situación de economía y que debió separarlos momentáneamente o por siempre.

-Ojalá, este hombre, sea la salvación para Rin. Lo necesito, pero por otro lado, no quiero dejar a Sota en este momento tan delicado-. Pensó la pelinegra.

Dejando sus pensamientos preocupantes de lado, Kagome comenzó lo mejor de su show, le quito el saco a Sesshomaru y lo arrojo a un rincón de la habitación, después desato su corbata para poder desabotonar su camisa, se llevo una gran sorpresa al ver el maravilloso cuerpo cuadrado que él poseía, se lambió los labios sin que él pudiera notarlo.

Sesshomaru se apretó sus ojos, como si quisiera despertar de un sueño, que esa mujer nunca le dio y se puso un poco tenso, más de lo que lo estaba.

-¿Qué haces? – pegunto el peliplateado.

-Relájate – le guiño el ojo la pelinegra– Estas tenso-.

Sesshomaru, aun no podía creer lo que tenía en frente de él, miraba de arriba hacia abajo a la pelinegra, sus pechos se movían al compás de sus movimientos y realmente eran bellos pero sobre todo apetecibles, sentía ese impulso de querer tocarlos más no sabía si ella se lo permitiría, así que solo se dedico a contemplarla, pero no sabía por qué se contenía y su temor era que un resbalón, lo delate ante quien es su ex mujer y que puede estropear sus planes.

La pelinegra tomo las manos de Sesshomaru y las puso en sus caderas, luego sujeto sus manos en la corbata y acerco la cabeza del peliplateado un poco más a sus pechos.

Sesshomaru acariciaba las caderas de Kagome que se movían al compás de la música con unos movimientos sensuales. Subió un poco más las manos solo para sentir el tibio y sedoso cuerpo de Kagome, paso por la curva de su cintura, se detuvo antes de llegar al valle de sus senos, pero su impulso por tocarlos era más fuerte que él, así que siguió subiendo hasta llegar a ellos solo para acariciarlos, los tomos entre sus manos y se maravillo al sentirlos, eran como dos pequeños volcanes a punto de hacer erupción, quería volver a sentir esa pasión de tocar ese cuerpo despampanante, y recuperar lo perdido, Kagome creyó recordar esas caricias, pero trató de olvidarlo rápidamente, pese a que quien tenía enfrente, era a quien no deseaba recordar.

Sesshomaru parecía que iba a tener un patatús, su corazón latía desbocado, sentía que estaba a punto de llegar, pero se concertó en no hacerlo, debía mantener su frialdad, pese a estar pasando un buen momento con esa stripper. En eso, ella se aparto de él y una especie de ansiedad lo invadió, la joven le dio la espalda y no pudo evitar contemplar su retaguardia, tenía unas finas y redondas nalgas que eran adornadas por esa pequeña tanga de color negra.

Kagome ya estaba en el tubo que se encontraba justamente a pocos centímetros de Sesshomaru, la música era lenta, ideal para un baile sensual y así inicio su baile exótico, en todo momento ella lograba sentir a un Sesshomaru aun más excitado casi al grado de ahogarse en su propia excitación, cada vez le costaba más mantener su frialdad.

Justamente en eso Kagome se iba a quitar lo único que tenía como "ropa", por así decirlo de una manera disimulada, pero Sesshomaru la interrumpió, sentía que ya era demasiado.

-Espera ¿Qué vas hacer? – Preguntó Sesshomaru y se levanto de la silla acercándose a ella.

-Terminar de desnudarme para bailarte y concluir– le dijo la joven empalagosamente.

-¡No lo hagas! – Dijo Sesshomaru con voz fría y firme, se agacho solo para recoger el saco y se lo paso por los hombros de Kagome

Ella lo miro un poco confundida, en toda su vida que llevaba como bailarina ningún hombre había hecho eso, la mayoría se dejaba guiar por sus instintos, había noches en que incluso la mordían a causa de la excitación y eso le costó a esos hombres, una visita al hospital o una patada en el trasero, por suerte esos mordiscos no eran fuertes y no le dejaban marcaba su sedosa piel.

-Ya pagaste por el privado y vas a perder tu dinero, además ¿que se supone que quieres que haga?-. Enarcó Kagome la ceja izquierda, muy confundida.

-No me importa – Sesshomaru acomodo un poco más el saco para cubrir a Kagome - ¿Qué te parece si hablamos un rato? Así yo no perdería mi "dinero"-.

Mientras Sesshomaru, en ese momento Igor, y Kagome, hablaban sobre si seguir el show o no, los 2 agentes del FBI, ya estaban en tierra y a bordo de un auto, que conducía Sango e Inuyasha de acompañante, estaban en un bonito Ford Falcon EL GLI modelo 1994, autos que usan mucho el FBI, estaban estacionados frente al bar nudista y observaban sin levantar sospechas.

-Esas minivans y esos autos, me dan a entender que dentro de ese local, debe haber alguien muy importante-. Dijo burlesco Inuyasha.

-¿Crees que sea ese sujeto que quiere vengarse?-. Preguntó Sango mientras colocaba el cargador de su Sig Sauer P226.

-Quizá, lo mejor sea entrar a ver qué ocurre allí-. Propuso Inuyasha.

-¿Y si nos descubren? Tenemos nuestras armas y de seguro no nos permitirán entrar con ellas-. Preguntó Sango mirándolo con obviedad.

Inuyasha rebuscó en sus bolsillos de su chaqueta y le dio una bala con una cabeza azul

-¿Qué es?-. Preguntó confundida la castaña.

-Es un chip disfrazado de bala. Hace que los detectores de metales, no detecten nuestras armas y podamos entrar a ese antro de perdición a observar si problemas-. Respondió Inuyasha.

-Suerte que no llevamos placas y si carnets del FBI-. Dijo Sango medio sonriente.

Ambos agentes, salieron de su auto y entraron al Takarazuka's Night. En la entrada, el vendedor de boletos, se sorprendió al ver a una pareja entrar y eso provocó algunas burlas de los custodios, eso fastidió a Sango y a Inuyasha, pero evitaron confrontaciones y entraron sin problemas y gracias a esas "balas disfrazadas", sus armas pasaron desapercibidas ante el detector de metales y ocuparon una mesa, estaba por empezar un show de striptease.

Mientras La sensual Eri, atendió a los agentes del FBI, trayéndoles unos tragos por cortesía de la casa, por ser la primera pareja que visitaba el lugar, la camarera no pudo evitar quedar seducida por Inuyasha, cosa que a Sango no le gustó en lo absoluto y deseaba que esa chica deje de mirar con esa sensualidad a su compañero.

Mientras tanto y ajenos a la visita de los agentes del FBI, en la habitación privada, Kagome e Igor (Sesshomaru), seguían con el va y viene del show, Kagome no se detuvo y siguió con su show de nudismo, la chica ya no tenía nada encima, estaba totalmente desnuda ante Sesshomaru, la chica le volvió a chasquear los dedos para despertarlo, mientras se acomodó en su regazo.

-¿Estás bien?-. Preguntó Kagome con una sonrisa que derretía.

-Oh, sí claro, es que…-. Tartamudeó nervioso, ¿Te gustaría hablar un rato conmigo?-. Preguntó con sonrisa nerviosa.

-No, en estos momentos, quisiera devorarte a besos y hacerte el amor por horas. Sabes, me recuerdas a mi ex marido, el cual me hizo pasar momentos muy agradables y ojalá no sepa que trabajo aquí-. Confesó Kagome.

-Supongo que ese sujeto no debe saber cómo hacerte feliz-. Dijo el ambarino. –"Claro y como no soy suficiente hombre por mis negocios, viniste a trabajar de prostituta aquí, maldita zorpila-. Pensó resentido el ambarino.

Mientras tanto y en el salón principal del Takarazuka's Night, los amigos de Sesshomaru, se aprestaban a vivir el show de striptease por parte de una de las camareras, mientras Miroku, miraba disimuladamente a Sango, ya que al parecer se quedó impactado con la agente del FBI, pero deseaba que ese sujeto, o sea su compañero no esté a su lado.

-¿Cómo la estará pasando Sesshomaru? – se preguntaba Koga

-Koga eso no se pregunta, nuestro jefe se la ha de estar pasando de lo lindo con una hermosa mujer… que envidia – respondió Miroku.

-Conociéndolo como lo conozco no duden que le estará dando clases de religión a la joven – comento Bankotsu entre risas, abrazando por los hombros a sus compañeros y custodios.

-Ya, hombre. ¡Vamos Bankotsu! Sesshomaru no es una perita en dulce, yo creo que si está disfrutando de ese baile privado y como dice Miroku, que envidia por él, a ver si cuando yo cumpla años me organizan algo así- Se quejó Rick, uno de los custodios de Sesshomaru.

-Que envidiosos son – dijo Alex– Todos sabemos perfectamente que Sesshomaru nunca ha venido a estos lugares, así que el niño merece vivir más, y tú Rick ¿A cuántos privados no has entrado?, ¿No recuerdas que hasta te llevamos a una bailarina adentro de un pastel?-.

-Bueno ¿Vinimos hablar o a divertidos? – intervino un poco molesto Ginta, ya que no había podido gozar del último espectáculo a causa de sus amigos

-Ya Ginta no te pongas así – Miroku le dio una palmadita en el hombro a su amigo – Lo que pasa es que para nosotros esto es novedad, mira que no todas las noches traemos a nuestro querido jefe a un club así-.

-Si lo sé, pero por su culpa no pude gozar del espectáculo-. Rezongó Alex.

-No te preocupes Alex, ya habrá otro – le respondió Bankotsu.

Las luces del club se apagaron y se escucho la voz de un hombre…

-Estimados amigos, esperamos que se la estén pasando bien, quiero que reciban con un fuerte aplauso a nuestra siguiente bailarina, con ustedes la sensual Yuka.

Una luz blanca ilumino el escenario y una joven de pelo castaño corto subió a él, llevaba puesto un traje gangster negro con rayas blancas, con un escote que dejaba a relucir el nacimiento de sus pechos, la falda que llevaba era demasiado corta que dejaba poco a la imaginación pero que era adornado por una corbata color blanca, llevaba puesto unas medias de red con un fino encaje, le llegaban no poco más de cinco dedos arriba de las rodillas, sus zapatos eran negros con plataforma forma alta, tenía puesto un sombrero negro con un listón blanco y en sus labios sostenía un puro.

Avanzo por todo el escenario, con ligeros pasos para llamar la atención de los caballeros y lo consiguió, solo se escuchaban los tacones al pisar, se encontraba una pequeña silla en medio de este, pero sango Solo paso a un lado de ella, buscaba su objetivo y entre la multitud diviso a un grupo de hombres donde ahí se encontraba él.

Se detuvo justamente enfrente de los amigos de Sesshomaru, hizo una especie de sentadilla y quedo frente a frente con Miroku, la castaña se quito de los labios el puro y se lo puso en la boca.

Miroku la miraba de arriba a abajo y no podía desviar su vista del escote de la joven castaña, la vio llevarse una mano hasta el escote solo para sacar un pequeño encendedor color rojo lo encendió para fuego, no lo pensó dos veces y prendió en puro, absorbió el humo y lo saco por la nariz.

Yuka le regalo una sonrisa picara al mismo tiempo que le entregaba en encendedor. La castaña se levanto de su lugar para dirigirse a la silla.

-Maldito seas Miroku – lo empujo Renkotsu – Siempre tienes suerte con las mujeres-.

-Bueno que te puedo decir, uno que es guapo – le guiño el ojo – Y ahora cállate, que quiero disfrutar del espectáculo-. Peticionó Miroku.

Yuka tomo asiento, con las pernas cruzadas, se recargo en el respaldo de la silla y echo hacia atrás la cabeza, chasqueo sus dedos, esa era la señal que le mandaba al DJ, quien en seguida puso una canción de Carlos Santana (Black Magic Woman).

Cambio de postura, la pierna derecha que tenia cruzada la bajo solo para cruzar la izquierda, comenzó a reincorporarse lentamente, se llevo sus manos hasta sus tobillos, con los dedos de sus manos recorrió por sus piernas, hasta su escote. La música era lenta y con ese traje ella lo hacía ver más sensual. Ella levo sus manos hasta la cabeza solo para quitarse el sombrero y arrojarlo al público, quienes gritaban enardecidos, muchos gritaban "fuera ropa", pero Yuka les hacia una seña con sus manos que esperaran. Se levanto de la silla, le dio la espalda al público e hizo como si alguien estuviera sentado en ella y comenzó su baile sensual, movía su pelvis de un arriba abajo.

Miroku con solo verla ya estaba excitado, quería levantarse para subir al escenario y sentarse en esa silla, solo para ser él a quien ella le bailara, sabía que no podía hacer eso ya que si lo hacía corría el riesgo de que tanto a él como a sus amigos los sacaran del club, así que tuvo que contener ese impulso y solo conformarse con el baile de la castaña.

Yuka, volvió a tomar asiento pero con la postura inversa a la anterior, se llevo los dedos de las manos hasta la pequeña blusa negra de rayas, desabrocho lentamente los botones, descubrió una pequeña parte de su hombro, el publico grito de nuevo eufórico, pero la castaña volvió a cubrirlo, animándolos para que gritaran un poco más, y así los satisfizo quitándose por completo la blusa que al mismo tiempo salía volando a otra dirección del lugar. Yuka ya estaba en lencería, era dorada y brillosa, pero en eso, las sonrisas de los hombres de Sesshomaru, se borraron al ver que Yuka se sintió atraída por Inuyasha y le hizo un baile sensual, desato el nudo de su sostén y lo paso entre sus piernas solo para simular el acto sexual dejándole caer su sostén sobre la cabeza del peliblanco, cosa que a Sango ya empezaba a ponerla furiosa, pero se alivió, aunque no mucho, cuando la stripper regresó a su lugar, pero estaba muy furiosa, no así su compañero que parecía gozar del show, Eri también sintió celos de su compañera y amiga por tratar de seducir a ese apuesto agente del FBI, que ninguna sabía que lo era ni su acompañante.

Escucho la pista y solo le faltaba un minuto para terminar su show y de quitarse por completo la ropa, esta vez solo le quedaba su tanga. Así que sin censura alguna la joven llevo sus manos hasta los delgados hilos de la tanga para deshacerse de ella, se despojo de ella y solo se quedo con las medias de red y sus tacones y de nuevo comenzó a bailar solo para terminar con el gran final.

Miroku deseo que no lo hiciera porque eso iba a terminar con su cordura, pero logro mantenerse tranquilo, ninguno de sus amigos hablaba ya que estaban disfrutando del espectáculo. Cada prenda que la joven se había quitado era una prenda que fue a dar a cualquier rincón del club y no fue ninguna excepción con el sostén y la mini tanga. Eran los últimos segundos la canción, así que la castaña deleito a los caballeros con sus últimos movimientos. La música finalizo y se escucho al DJ.

-¡Un aplauso para la sensual Yuka!- se escucho al Disk Jockey.

Yuka se levanto y cuando iba a bajar, colocándose una bata para ir al vestuario, notó que el hombre al que sedujo y estaba con esa otra mujer, se parecía a ese hombre, quien les había lanzado esa amenaza al bar nocturno, pero no quería levantar la perdiz. Sin embargo el hombre que estaba con su compañera Kagome, era el que le generaba más temor y la pegunta era ¿Cuál era el nombre de ese hombre y porqué el sujeto que estaba con aquella chica se parecía tanto al dueño de ese casino que las atormenta a ellas y a la dueña? Se sabrá la verdad?

Hola a todos

He de aquí el segundo capítulo de esta historia, finalmente los agentes del FBI, han llegado a Las Vegas a llevar a cabo su deber y poder culminar eso cuanto antes. Mientras Sesshomaru estuvo a punto de descubrirse ante Kagome y develar su identidad secreta. Kagome está ilusionada que ese sujeto sea su salvación, sin saber que todo puede terminar mal. Sin embargo Sango e Inuyasha están dentro del cabaret y aunque su entrada fue sorpresiva, Yuka sospecha de ellos y de Inuyasha, ya que se parece mucho al hombre que amenaza al club nocturno. ¿Qué pasará si se atreve a hablar? Averígüenlo en el próximo capítulo.

Guille (Knight Rider)