Solo una oportunidad
Capítulo 3: Enamoramientos.
Yuka entró a su camerino, no sin seguir mirando de reojo a los agentes del FBI, cosa que no pasaba desapercibida por los efectivos del máximo departamento policial.
-Tengo el leve presentimiento, de que esa chica, ya se dio cuenta de que la observábamos muy firmemente-. Comentó Inuyasha.
-Y no es la única, observa disimuladamente a la dueña-. Murmuró Sango con una mano frente a su boca para que no se la vea.
La dueña del cabaret, o sea Tsubaki, observaba a aquel hombre que estaba con aquella mujer castaña y que le recordaba mucho a su otro sobrino y que sin saberlo era él. La mujer no lo reconocía, puesto que al momento de darse por desaparecida, debido a problemas con su hermana Iyazoi y su cuñado InuTaisho, debió fingir esa susodicha desaparición y gracias a una treta hecha por ella misma, logró su cometido y ahora es dueña de ese cabaret, que le da muchas ganancias todos los días y tener su vida, casa y demás.
Sango e Inuyasha, trataban de disimular su presencia, mientras las strippers, deleitaban a sus clientes con su sensual striptease, Kagome y Sesshomaru, seguían a solas en la habitación donde ella le seguía haciendo su privado, pese a que a él se despierte, ya que se mostraba parco en ese aspecto de querer aparentar frío.
- Dime una cosa, hermoso. ¿A qué te dedicas?-. Preguntó la chica quitándose el saco que le puso el ambarino para taparla.
- Bueno, me dedico a negocios, más precisamente al comercio para casinos -. Respondió tragando fuertemente al ver como ella se le acercaba sensualmente. Kagome, hizo una mueca como si recordara algo y aparentemente, empezó a sospechar de aquel cliente que tenía frente suyo y para ver si sus sospechas eran ciertas, decidió emplear su astucia.
- Vaya, con que ese es tu trabajo. Suena interesante y supongo que debes recibir buenas sumas de los casinos más lujosos de todo Las Vegas, que honor tenerte aquí, pensar que mi ex pareja, era dueño de un casino, si lo ves hazle saber que nunca voy a olvidarlo-. Dijo empalagosamente la chica azabache a ver si ese sujeto resbalaba en algún momento, pero erró.
Esa chica, podría fácilmente deducir quien era su cliente, pese a que podía ver en ese hombre la salvación sin saber quién era en realidad o si, por ello decidió seguir desenmascarando a su apuesto cliente y saber si realmente valdrá la pena una noche de sexo fuerte, pese a que varios le propusieron esa propuesta sexual, la cual fue fuertemente rechazada por la stripper, pese a que le ofrecieron sumas exorbitantes y que podían salvar lo que ella más quiere.
Sesshomaru, empezaba a ponerse nervioso, Kagome tiraba de los delgados tirantes de su micro tanga con intenciones de quitársela y quedar totalmente desnuda ante él, sin nada encima y para captar más su atención, Kagome levantó la corbata del suelo del peliblanco y entreabrió sus piernas de pie y se pasó la corbata por todo su órgano intimo y luego hizo una media vuelta y envolvió con sus brazos y la corbata el cuello del ambarino, este quería decirle algunas cositas, ya que era su corbata favorita de seda inglesa .
- Sabes, eres el cliente más guapo y hermoso que me pudo haber tocado en toda mi vida de nudista y creo que si quieres, hasta gratis te haría shows todas las noches-. Le ronroneó la pelinegra susurrándole al oído.
Sesshomaru, estaba tan tenso que empezó a sudar bastante, quería volver a sentir el amor que esa chica nunca le dio según él y que ella estaría dispuesta a hacerlo si le diera la oportunidad de volver a estar juntos. En eso, la pelinegra arrimó su rostro al pecho de Sesshomaru y desabrochó los 2 primeros botones, dejando ver pequeñas partes de su fornido torso y oler su fragancia masculina, cosa que cada vez la hacía presagiar que ese hombre era un disfraz y que atrás de él estaba aquel hombre que deseaba darle y tener una segunda oportunidad.
- Paco Rabanne, ¿no?-. Preguntó ella.
- Si, es mi fragancia favorita-. Gimoteó nervioso.
- Me encanta, definitivamente te nombraré mi cliente favorito, eres idéntico a mi ex esposo y me pongo en celo al recordarlo-. Sonrió la chica dulcemente.
Ante ese comentario, el ambarino enrojeció totalmente, Kagome lo acorraló bien contra la pared y apoyó su pierna derecha en el riñón derecho del peliblanco y lo abrazó más fuerte mientras le empezó a bailar sensualmente al ritmo de la música de Going Under de Evanescence, quería seducirlo, hacerlo de ella y lo haría cueste lo que cueste, pero Sesshomaru tuvo otro pensamiento respecto a la chica que tenía enfrente y era su ex pareja.
-Ve a contarle ese cuento a otro, zorra. Bien que no harías el amor conmigo ni aunque esté enfrente tuyo como ahora"-. Pensó Sesshomaru con enfado.
Mientras tanto, en el salón principal, Sango e Inuyasha, ya estaban algo cansados y querían irse a su hotel a descansar, pero decidieron seguir en el local nudista un rato más, antes de irse a su cama que los llama con suma holgura. El presentador, volvió a llamar a los presentes, para otro show de otra de las camareras.
- Atención por favor, caballeros. Ahora presentaremos a otra de nuestras strippers, denle un fuerte aplauso a Eri-. Presentó el Disk Jockey.
En eso, una pulposa y sensual chica de pelo negro y bincha amarilla apareció en el escenario, vestida de policía, tenía camisa y pantalón azul bien oscuro, corbata negra, gorra de policía, lentes negros, zapatos de cuero negros y un bastón largo en sus manos, era la misma camarera que atendió a los custodios de Igor, (Sesshomaru) y a los agentes del FBI.
La chica, comenzó haciendo un baile de medio giró sobre el mismo caño del escenario y comenzó a mover sensualmente sus caderas y quitándose la gorra de policía y sus lentes negros para dejar ver su hermoso y sensual rostro. Luego arqueó su cuerpo y apoyó parte de su espalda y cuello, a la altura de sus hombros, sobre el caño y con sus pies apoyados en el suelo y sus piernas semi dobladas, empezó a moverse como si hiciera el amor y con sus piernas entre abiertas, luego comenzó el show, muy lentamente desabrochó su camisa y desanudó su corbata y se las quitó, dejando ver sus hermosos pechos, que solo eran cubiertos por un diminuto sostén blanco.
Los hombres estaban más que excitados, gritaban, chiflaban y suspiraban de emoción y pedían que la cosa siga. El tema iba casi por la mitad y luego Eri empezó a desabrochar sus pantalones y su cinturón y luego como si nada, los hizo volar, dejando ver su infartante micro tanga blanca ante el delirio de los presentes. Luego la chica clavó sus ojos en otro hombre que la sedujo de una manera brutal si se puede decir, evidentemente era el agente del FBI, Sango rogaba que no se le acerque o iba a cometer un crimen ahí mismo.
Eri, avanzó hacia la mesa de aquel hombre misterioso que acababa de entrar y tomó su bastón y con el tocó el pecho de aquel hombre, que la miró fijamente y con sensual voz, aunque algo firme, le llamó la atención.
-¡Ey, tu! ponte de pie-. Ordenó la chica lamiendo sus dientes frontales.- Desabróchame el sostén, quiero que me hagas tuya-. Le susurró tan sensualmente Eri al oído del hombre que tenía frente a ella y que lo dejó helado.
El hombre en cuestión era Inuyasha y Sango ya estaba más que furiosa, todas las camareras del local, estaban embobadas con aquel agente del FBI, ignorando a su pareja que ardía de celos y con ganas de sacar su arma y vaciarles el cargador a todas, ese hombre era de ella y no iba a permitir, que un grupo de nudistas, se lo seduzcan, así que ella pondrá sus atributos en práctica cuando estén solos, pese a que lleva una placa del FBI encima. Inuyasha obedeció y le hizo un gesto a Sango de que lo perdone ante la fulminante mirada de la castaña, que enardeció ante una mueca provocativa de la sensual camarera y stripper. El ambarino le desabrochó el sostén a la chica, dejando ver sus grandes y suculentos pechos, la chica comenzó a aprisionar más su pelvis en la de Inuyasha y este se puso más tenso, en cualquier momento se le despertaba el indio que llevaba dentro, pero debía de contenerse.
- Algunos sí que nacieron con suerte-. Se quejó Alex.
- Es verdad-. Gruñó molesto Koga.
- Si, la próxima, vendremos solos-. Protestó Miroku.
Tsubaki estaba sorprendida de ver lo explosiva que eran sus strippers con los nuevos clientes y ni hablar de las otras chicas.
-¿Me puedes decir tu nombre, amor?-. Preguntó Eri reteniendo entre sus brazos el cuello de aquel hombre que bailaba con ella.
-Me llamo Inuyasha-. Respondió el agente del FBI.
Sango estaba por levantarse para irse y al notarlo, Eri dejó a Inuyasha no muy feliz y le hizo un gesto de desagrado a Sango, que volvió a sentarse, Inuyasha se reía y Sango tenía ganas de matarlo, pero pese a eso, ella sabrá que hacer para que su compañero se olvide rápidamente de esas mujeres de mala vida según ella.
Mientras tanto, en la otra habitación y casi como una escena calcada, Sesshomaru y Kagome estaban en lo suyo, pero excepto que Sesshomaru ya no tenía su camisa y Kagome seguía excitándolo con su despampanante cuerpo, ella también le frotó su vagina sobre la pelvis del peliblanco que estaba más que anonadado, esa chica sí que sabía seducir y el ambarino quería recordárselo una y otra vez. Para excitarlo más, Kagome comenzó a gemirle, suspirarle y a susurrarle al oído, como si le hiciera el amor, cosa que al ambarino lo dejó petrificado. La pelinegra estaba complacida de dejarlo tan satisfecho a su privilegiado cliente. Pero al cabo de 2 horas, el show había terminado. Kagome recogió sus prendas y antes de entrar detrás de la cortina le dijo sensualmente.
- Ve al salón principal, te esperaré con mis amigas para cantarte el feliz cumpleaños-. Lo saludó la chica tirándole un beso con su mano derecha.
- De acuerdo-. Dijo el ambarino y prosiguió a vestirse y salir de allí.
Cuando el ambarino salió de la habitación, sus amigos lo vieron y fueron con él, Bankotsu y Miroku, fueron con sus chicas, pero el ambarino presenció como 2 de los custodios, debían sacar a un tipo violento que quería agredir a Inuyasha por haberse ligado a Eri y a Miroku por haberse quedado con las infartante Yuka, pero la fornida custodia del bar se encargó de ese viejo pelmazo y todo prosiguió normalmente. Si hubieran querido, Sango e Inuyasha hubiesen intervenido, pero si lo hacían, develarían su identidad policíaca, así que decidieron que esa musculosa mujer se encargue de ese anciano latoso y le dé su merecido.
En eso, Tsubaki, acercó las copas de champagne y las dejó sobre la mesa y las chicas junto a sus privilegiados invitados, brindaron por el cumpleañero, cosa que fue lo mejor de la noche, aparte del striptease que le hizo Kagome. Yuka y Eri no desaprovecharon esa oportunidad, puesto que la suma que pagaron los amigos de Inuyasha y el mismo, daba para que todas las stripers estuvieran a su merced toda esa noche. Bankotsu no le molestó que Eri se separe de él, puesto que el también es más reacio y frío que Sesshomaru o el mismo Inuyasha, pero que allí festejará su cumpleaños, no lo dudará.
Sin embargo, Kagome, tampoco se quedó atrás y ahora era ella la que atrapó al hombre dejado por Eri y la pelinegra creyó que aquel hombre llamado Igor, quedaría relegado por quien Eri había dejado. Sin embargo Eri parecía arrepentirse de haber dejado solo a aquel hombre y ver que Kagome lo quiera conquistar, pues ella había caído fuertemente rendida ante aquellos ojos marrones del hombre que ahora intentaba cautivar Kagome y ante una mirada encendida de Igor (Quien otro más que un celoso Sesshomaru), que era uno de los pistoleros que trabajaba a sueldo para Sesshomaru y que explotaba de bronca y ahora empezaba a entender porqué dejó a esa chica, pese a que por un momento, parecía caer rendido ante ella en aquel show que le brindó en el cuarto de privados, pese a que el ambarino sabía que esa chica era su ex pareja y tuvo la suerte de que sea ella y poder descubrirla en sus verdaderas intenciones.
Sango e Inuyasha, se levantaron y se aprestaban a irse, Eri se percató de ello y corrió a detenerlos, puesto que eran la primer pareja que los visitaba y además no querían perder a ese hombre, si saber su verdadera identidad policíaca, pero los agentes debieron marcharse, ante una tenue tranquilidad de Tsubaki, al ver que esos dos se fueron y que aquel hombre le recordaba a su sobrino, que como se dijo era uno de ellos.
Volviendo a su trabajo y algo triste, Eri le hizo un show tan infartante a Bankotsu, que fue igual al de Kagome. La pelinegra de la bincha amarilla salió del cuarto con una sonrisa de oreja a oreja, mientras se abrochaba su blanco sostén, todas las chicas de allí, estaban vestidas solamente con lencería de doble conjunto de sostén y micro tanga, mientras Kagome en un sector del cabret, contaba la suma de dinero que ganó y que pese a que era mucho, aún le faltaba para llegar a pagar la costosa internación de su pequeño hermano y aquella niña Rin.
Más tarde y casi cerca de las 4 de la mañana, los muchachos, decidieron que ya era hora de irse, Karl y Koga, se quedaron dormidos de lo ebrios que estaban. Bankotsu, fue por la miniván para emprender la retirada Y Sesshomaru era el deleite de las chicas del cabaret, repentinamente el ambarino de mirada fría, que se disimulaba por sus lentes de contacto, se levantó para retirarse, ante un no caprichoso de las chicas que estaban a su lado.
-¿Tienes que irte tan pronto?-. Preguntó Eri puchereando.
-Sí, debo trabajar y ya es muy tarde-. Respondió Sesshomaru gélidamente.
- Te espero pronto, mi cielo-. Le susurró Kagome al oído.
- O nosotras mismas, te iremos a buscar donde vivas-. Le ronroneó Eri en su otra oreja.
Eri trató de demostrase dulce, pese a que ese tono gélido de Sesshomaru le provocó un escalofrío en su sensual espalda y en sus nervios.
- No se preocupen, alguna vez volveré-. Dijo el pistolero sonriendo displicentemente.
- Pues que sea pronto-. Le suspiró Kagome deleitante.
Realmente esas chicas sabían cómo dejar satisfechos a sus clientes y vaya que si y el grupo de Sesshomaru, lo vivió en carne propia lo que son capaces de hacer cuando están como gata en celo o algo más que eso. Luego, los chicos se despidieron de ellas, con la promesa de volver, excepto Inuyasha, quien no dijo nada.
A la mañana siguiente, cerca de las 11 en el casino, Sesshomaru, conversaba con el dueño de una empresa en su lujosa oficina de su hotel casino, mientras los crupieres preparaban las mesas de juego. Sesshomaru concluyó su cita con aquellos caballeros y cuando se sentó en su mullido y gran sillón frente a su escritorio, recordaba a aquella sensual y hermosa mujer que lo atendió aquella noche y que hizo lo mejor de toda su vida, pero sabe que es su ex mujer y sabiendo a lo que se ocupa, no tendrá chances de enamorarse de ella nuevamente y puesto que esa noche va a estar con otro hombre o alguno que conoció en ese local nocturno, lo enfurecía y encima con el conflicto que tiene con ella, pero el ambarino recordó a la otra stripper, la que estaba con su amigo y pistolero a sueldo y aparte era amigo justamente de uno de los hombres que estaba con Sesshomaru, era Jean Paul Vergne, un hombre de negocios amigo de la familia Taishovick. Pero en el instante en que Sesshomaru sacaba sus papeles para hacer sus cuentas, uno de los guardias del hotel se acercó a él.
- Disculpe, señor. Una chica desea verlo. ¿La hago pasar?-. Preguntó el custodio anunciando la llegada de la chica.
- ¿Una chica?-. Preguntó anonadado.- Bien hazla pasar acá, hablaré con ella-. Ordenó el ambarino.
- Bien, señor-. Asintió el custodio y se marchó a la puerta de entrada.
Al rato, Sesshomaru, terminaba de acomodar sus papeles en su escritorio ¿será realmente Kagome y que finalmente se había enamorado de él? O cual era el motivo de su visita? Pero el peliblanco y al levantar su mirada, no podía creer lo que vio, pero si, era no ella, estaba parado en un rincón de los pasillos observando a esa mujer, se llevo una decepción ya que no era la mujer que él esperaba si no que era Eri, la otra chica que le había hecho un privado después de Kagome, pero por más que ella se esforzó no logro causar el mismo efecto que Kagome consiguió en él.
La joven llevaba puesta una minifalda en color rojo, unos tacones en color negro y por ultimo una chaqueta fina del mismo color de los tacones. La gente pasaba a un lado de ella, mirándola con desagrado e incluso murmurando comentarios desagradables a sus espaldas, Eri prefirió ignorar esos tipos de comentarios y miradas, estaba más interesada en volverse a encontrar con en ese par de ojos azules y que supo estaba en ese hotel, pero sin saberlo se llevará otra sorpresa.
Pero Sesshomaru no iba a decepcionarla y al ver que la chica se acercaba, la stripper vio que no era el hombre que ella conoció en el Takarazuka's Night, pero sin embargo, cayó hechizada ante semejante hombre que tenía frente suyo y se relamió, sabía que ese hombre era el ex de su amiga Kagome y agarrar ese tesoro sería para ella ganarse la lotería, pronto se despabiló al ver que Sesshomaru le hizo una tenue sonrisa y se acercó a ella, cuando la joven se percato de su presciencia le regalo una seductora sonrisa.
-Buenos días señorita – saludo como todo un caballero-.
-¡Hola guapo!– dijo la chica con una voz sensual, aún sabiendo quien era.
Mientras tanto, en un hotel cercano, Inuyasha y Sango, desayunaban juntos antes de seguir su trabajo, la noche pasada, habían dormido plácidamente. La castaña había dormido en la misma cama de su compañero, que no le gustó mucho que su compañera duerma con él y encima desnuda, era notorio los celos de la castaña y en como quería seducirlo y que sepa lo enamorada que estaba de él, pese a que Inuyasha se mostraba reacio a reconocer que también quería enamorarse de su hermosa compañera. Pero esa mañana los esperaba otro día de trabajo y cuando supieron que una de esas strippers fue al hotel de Sesshomaru, salieron raudamente hacia allá, por suerte ya habían digerido bien su desayuno y estaban listos para la acción.
Mientras tanto, en el lujoso hotel casino de Sesshomaru, este y la stripper Eri, seguían con su cortejo enamoradizo y que Sesshomaru pensaba sería el ideal para darle un escarmiento más a su ex pareja y que Eri quería capturar. Sesshomaru miró de arriba abajo a la joven y le hizo una pregunta, que la chica no rehusó responder
-¿Qué haces aquí? – pregunto Sesshomaru colocando una mano sobre el marco de la puerta de su oficina y la otra en el bolsillo derecho del pantalón de su traje marrón de lana italiana.
-Pasaba de causalidad por aquí y se me ocurrió la magnífica idea de venir a visitarte – se acerco más a él justamente a su oído – Y pensé que tal vez te podía quitar un poco el estrés – le susurro al oído para luego mirarlo y después guiñarle un ojo
Sesshomaru, se puso algo nervioso, no sabía que responderle, por un lado le encantaría llevarla a una de las suites privadas del hotel y dejarla hacer lo que ella deseara, pero por otra parte estaba un poco ocupado y no podía abandonar su trabajo solo por complacer sus instintos, además él hubiera dado todo por quien fuera Kagome la que estuviera proponiéndole eso.
-Me encantaría preciosa – le acaricio la mejilla – Pero en estos momentos tengo mucho trabajo que hacer y además creo que alguien más debe estar esperándote y debo probar mis nuevas mesas de juegos para este casino.
-¡Oh vamos!– Eri le hizo un puchero – Deja a alguien encargado corazón y divierte un poco-.
-Pero…- El ambarino trato de negarse pero Eri lo silencio poniendo un dedo en sus labios
-No acepto un no por respuesta – negó moviendo su cabeza de un lado a otro – O es si o es si y creo que una divinura como tú, es lo que necesito y quiero que seas mi desayuno-.
Sesshomaru rió fríamente y aceptó, pese a mostrarse reacio -De acuerdo – tomo la muñeca de Eri y la llevó a una puerta de un pasillo continuo al de su oficina –Espérame aquí y no te muevas-. Le ordenó firmemente.
-Como tú órdenes-. Aceptó ella sonriente.
-Bien, espera aquí, linda. Antes debo hacer una llamada, espérame-. Ordenó Inuyasha.
-Claro-. Aceptó Eri.
Sesshomaru, se acerco a su escritorio, tomó su teléfono y llamó a la recepción y espero en la línea, poco tiempo después un hombre contesto.
-¿Si, diga?-. Resonó una voz masculina.
-Miroku, quiero que te encargues de las mesas del casino, tengo que sacar muchas cuentas y estaré muy ocupado. Ordenó Sesshomaru
-De acuerdo, señor-. Aceptó el joven pelinegro
-Bien - Dijo Sesshomaru con semblante frío, pese a que volteo a ver a la joven y ella le volvió a guiñar el ojo.
Sesshomaru cortó el teléfono de su escritorio y sacó su celular, iba a llamar a un amigo suyo y de pedirle un favor y sin que ella pueda oírlo, el hombre no se negó, súbitamente, Miroku subía por uno de los ascensores, para hacerle una pregunta a su jefe supremo, pero cuando el joven pistolero a sueldo, vio que la chica con la que el ambarino estuvo aquella noche en el cabaret, no pudo evitar sentir una ira incontenible, tomó su teléfono y llamó a un celular, que era nada menos que el de Inuyasha.
-¿Sí?-. Preguntó el peliblanco, mientras Sango estaba detenida en un semáforo y lo miró.
-Quiero informarle, que una de esas stripper está con Sesshomaru-. Informó Miroku.
-¿Quién habla? ¿Quién es usted?-. Preguntó Inuyasha tenso.
-Solo venga al hotel casino Taishovik y lo comprobará-. Dijo Miroku y cortó la llamada.
-¿Quién era?-. Preguntó Sango, pisando el acelerador del auto.
-No sé. Era una voz de un hombre, diciéndome que una de esas stripper está con mi hermano Sesshomaru-. Respondió Inuyasha tenso.
Sango aceleró rápidamente hacia el hotel y ver si lo que les informaron era cierto, pero,… ¿cómo obtuvo Miroku el teléfono celular de uno de los agentes del FBI y como sabía que ellos eran justamente policías? Vaya incógnita, mientras tanto, en el hotel casino Taishovik, Sesshomaru entró a una oficina continua y miro a la recepcionista por unos segundos.
-Si alguien pregunta por mí, les dices que no estoy – le informo a la joven que tenía en frente.
-De acuerdo señor Taisho – la joven asintió, aunque ella ya se imaginaba lo que según ella podría estar a punto de pasar, pero era mejor mantenerse discreta y no decir nada si quería conservar su empleo
El peliblanco giro sobre sus talones y se acerco a Eri.
-Listo, tenemos un par de horas –Sesshomaru la tomó caballerosamente de uno de los brazos de la joven y comenzó a guiarla hacía su suite privada.
-Muy bien – dijo emocionada - ¿A dónde vamos?-. Preguntó Eri sonriente
-Te llevo a una de mis suites privadas – respondió en su oído, cosa que hizo erizar la espalda de la joven, pero de emoción
-Que excitante – fue lo único que dijo la chica y entraron en la suite.
Mientras, los agentes del FBI, ya habían llegado. Sango bajó del auto y Sesshomaru se quedó dentro, por si pasaba algo afuera, pero estaba alerta por las dudas. Sango entró en el hotel y Miroku la vio, repentinamente, uno de los conserjes, le dio un papel doblado, cuando la agente se acercó y vio que decía "Diríjase a la suite privada de Sesshomaru Taisho". Miroku observaba de reojo con una sonrisa perversa, pero al ver que la agente del FBI titubeaba en ir o no, se puso tenso. ¿Se atreverá la agente del FBI a ir allí y ver a Sesshomaru con aquella stripper e intervenir?
Hola a todos y todas:
Parece que todo parece salirse de control y las traiciones empiezan a aparecer y cuando la limosna es grande, las cosas se salen de control y esa limosna no es justamente eso, es algo muy grande que podría poner en peligro las relaciones de las chicas del cabaret y más si Tsubaki descubre que ese agente del FBI es uno de sus sobrinos. El capítulo 4, dejará más revelaciones y suspensos. Arrivederchi.
Guille (Knight Rider)
