Sakura Kinomoto P.O.V
—"Tengo una sorpresa para ti," Extrañamente Nadeshiko estaba entusiasmada, a pesar de que el Sr. Z había hecho su mejor esfuerzo para dejar bien en claro cuán jodida estaba mi cabeza y cuan loca en verdad estaba. Le había aclarado con detalles muy gráficos —el hombre claramente era un poeta frustrado— usando epítetos dignos de un novelista, sólo para demostrarle a mi figura materna que tenía una hija salida del infierno.
Había esperado que Nadeshiko entrara en pánico, como era usual en ella, por supuesto, pero sólo había asentido, como restándole importancia al asunto y sólo me quedó maldecir. Había pasado por tantos problemas — por ejemplo: Shaoran— ¿para qué? ¿Para que ella se dignara a restarle importancia? Dios, las dos sabíamos que yo no le importaba un comino, pero por lo menos podía disimular para el agrado del director, ¿no?
Caminé con paso lento por el parqueadero del instituto, y vi el Mercedes resplandeciente por el sol que destellaba en su ocaso, dando por finalizado el día y el dictando el comienzo de la noche.
¿Una sorpresa, había dicho? Si ella sonreía, debía significar que yo estaba en serios problemas, especialmente después de lo de anoche.
Pronto, todo pareció suceder a la misma velocidad de una película en cámara lenta.
La puerta del pasajero en el auto, se abrió.
Hubo un sonido algo alejado de donde yo me había detenido, completamente muda porque decir sorpresa era quedarse corto. Presumía que era algún equipo estaba jugando, por los gritos que se oían. Pero así hubiera escuchado el estruendo de una bomba atómica nada hubiera conseguido despegar mis ojos de la sorpresa.
No sentí el momento en que mi respiración se agitó, mientras mis piernas cedieron a la tentación de echar la carrera hacia el aparcamiento del Mercedes.
—"¡Touya!" Grité completamente fuera de control, sintiendo que mi voz era áspera. ¡No podía ser cierto!
Pero lo era. Ahí estaba mi hermano, una cabeza más alto que yo, tal y como lo recordaba, usando su camiseta favorita cuyo mensaje me sabía de memoria, 'Soy sexy. Lo sé. Cierra la boca. Las moscas están entrando'
El ardor de mis ojos mientras corría a su encuentro demostraba cuánto en verdad lo había extrañado, aún cuando me enfurecía que no hubiera tenido el coraje de decirme la verdad sobre Nadeshiko.
Sus brazos pronto me rodearon y como siempre, tenían la misma fuerza a la que estaba acostumbrada, la misma que conseguía levantarme del piso con extrema facilidad, haciéndome sentir una chiquilla.
—"Touya..." Sabía que mi batalla contra las lágrimas era inútil, y me mordí el labio inferior para evitar sollozar.
—"Monstruo," Su voz, había extrañado su voz diciéndome aquel ridículo apodo y nunca antes me había sentido tan feliz de escucharlo decirme así.
Había extrañado a Touya. Era cierto y también inútil intentar ocultarlo. Pero, todavía había cosas que teníamos que aclarar, incluso aunque él se opusiera.
Me separé de su abrazo y vi su cara. Estaba serio, y su ceño se fruncía imperceptiblemente. Sabía que él también tenía algo que decirme.
Y no sería para nada agradable oírlo, porque como era característico en él, resultaba que el gran futuro arquitecto tenía casi siempre la razón.
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Shaoran Li P.O.V
—"¿La viste?" A Meiling se le había ocurrido la brillante idea de intentar asediarme hasta llegar a la casa. No vivíamos muy lejos y en este momento hubiera deseado vivir a cinco mil kilómetros de distancia del instituto sólo para que la larga caminata la desalentara y me dejara solo.
Meiling se había propuesto convertir mi vida en un infierno y estaba haciendo un maldito buen trabajo.
Como no dije nada y me concentré en no ser atropellado, ella continuó. —"Seguramente se trata de algún noviecito de su pueblucho. No le importó que las porristas la estuvieran viendo, ni que con su grito interrumpiera la práctica de tu equipo. ¿Has hablado con Clow sobre...?" Meiling seguramente continuó con su verborrea de críticas a Sakura y la cabeza me dolía lo suficiente como para que nada importara más que los latidos que estaba sintiendo en las sienes.
¿La viste? ¡Ja! ¿Quién no la había visto? Maldición, la mujer brincó sobre el tipo y aunque no sé con exactitud si ésa es alguna clase de costumbre en su pueblucho —citando a Meiling— podría decir que aquella clase de efusividad no era muy común aquí.
Maldición. Maldición. Maldición. Ahora sueno a Meiling. ¿Qué diablos me importa ella? Es odiosa, fastidiosa y para agregarle madera a la fogata me había exigido que me alejara de ella.
Seguí caminando, con la cabeza fija en el camino y la voz de Meiling de fondo. Evidentemente Sakura había entrado en la lista negra de Meiling, a pesar de que cuando Clow y Nadeshiko se casaran ella formaría parte de nuestra familia.
—"No puedo esperar a contarle esto a las chicas..." Continuaba hablando y yo ignorando y asintiendo a lo que demonios estuviera diciendo.
Hoy había desperdiciado demasiada energía en Sakura Kinomoto. Y aunque usualmente no me gustaba seguir las órdenes de nadie, haría exactamente lo que ella me dijo.
No interferiría más. Ni siquiera por el bien de la relación de mi tío.
Sakura podía conseguirse otro que intentara hacerla entrar en razón porque yo ya tenía que aguantar demasiada mierda de otras personas como para aumentar una más a mi carga.
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Sakura Kinomoto P.O.V
—"¿Y cómo va todo en la universidad?" Nadeshiko no había detenido su interrogatorio a Touya ni aún para tomar aire y lanzar la siguiente pregunta. Miré con cuánta tranquilidad mi hermano respondía a cada una de sus dudas, mientras escaneaba con más calma el menú del restaurante a donde Nadeshiko nos había llevado.
—"Como siempre," Contestó encogiéndose de hombros. Su temple siempre había conseguido enfurecerme, y este momento no era ninguna excepción.
—"¿Sigues con Nakuru?" Por primera vez en toda la tarde una pregunta inoportuna de mi madre había dado en el blanco. Eran pocas las personas que conseguían enfurecerlo y me satisfacía saber que yo era una de ellas pero no era agradable saber que compartía mi trono de la gloria con la novia, Nakuru. El simple hecho de mi madre se la mencionara parecía ponerlo alerta.
—"No," Me agradaba saber que yo no era el objeto de estudio esta vez, y una sonrisa se escapó de mis labios. Por lo que Touya decía, no me preocupaba en lo más mínimo. Nakuru era una chica adorable que tenía la desgracia de haberse enamorado —más como obsesionado— del tipo equivocado. Ambos eran extremadamente posesivos —les dice una fuente segura que ha presenciado los hechos con sus propios ojos que algún día se los comerían los gusanos— celosos y definitivamente tenían un carácter explosivo.
Sólo Dios y la cama sabían por qué estaban juntos.
Hubiera preferido presionar el tema de Nakuru, pero no tuve la oportunidad porque Nadeshiko soltó otra de sus preguntas.
—"¿Y cómo estuvo tu día, hija?" Levanté mi mirada para encontrar que ambos me miraban, expectantes.
—"Bien," Mal. Me faltó agregar. —"Seguramente no mejor que el tuyo," La frase sonó dura incluso aunque intenté con todas mis fuerzas sonar pacífica.
Sabía que Nadeshiko había traído a Touya sólo para que hablara conmigo, y eso no podía evitar enfurecerme. Ahora no sólo tendría a Kero reprochándome por todo, sino también al pesado de mi hermano que no se había tomado la molestia de creer que mi vida estaría arruinada al vivir con la bruja de mi madre, cuyos sentimientos eran altamente egoístas y no entendía cuán miserable era viviendo aquí.
Cierto, le había encontrado el gusto a hacer una travesura o dos, pero moría por regresar a Tomoeda, a mi vieja vida, y pensaba hacer cualquier cosa por conseguirlo.
Nadeshiko había fruncido el ceño ante mi sarcasmo y Touya sólo se atrevió a levantar una ceja. Cuando Nadeshiko me envió una mirada dolorida, supe que me había extralimitado. Algo que no anticipé fue ver a Nadeshiko excusarse para ir al baño casi corriendo.
Pude sentir la dura mirada de Touya sobre mí, justo antes de oírlo hablar. —"Cuéntame. ¿Cómo es eso de que te están castigando en el instituto?" Apreté mis dientes con toda la fuerza de mis mandíbulas. Touya tenía el descaro de reclamarme. ¿Estaba hablando en serio? Yo ya sabía que esto sucedería, y aunque no había creído que lo haría tan directamente, ya tenía una defensa preparada.
—"Te lo diré si tú contestas mi pregunta," Él pareció pensarlo un poco, pero mientras bebía un trago de su limonada asintió. —"¿Por qué demonios no me dijiste lo de Nadeshiko? ¡Tú lo sabías! ¡Lo sabías! ¡Sabías que no la debía elegir y aún así hiciste nada por evitarlo!" Mi pregunta en realidad fue un estallido de oraciones desesperadas que salieron al mismo tiempo de mi boca. El nudo en mi garganta fue lo único que evitó que continuara.
Pero el nudo súbitamente se disolvió al ver que Touya no lucía nada afectado. De hecho, creo que ni siquiera pestañeó. Está bien. Esto no era lo que esperaba. Yo había esperado lágrimas, llantos y súplicas de redención, no esta... indiferencia.
—"Tú lo sabías..." Solté mientras descendía mi mirada a la mesa, luchando por no llorar —"pero te quedaste callado. ¿Cómo pudiste?" Para cuando terminé, si el restaurante no hubiera estado no del todo lleno, seguramente él no habría conseguido escucharme. Y sabía que lo hizo, porque ante la vista de mis lágrimas, su mirada se suavizó y eso sólo aumentó mi ira.
¡Maldita sea!
No quiero su lástima.
Me mordí los labios para evitar que mis traicioneras lágrimas continuaran delatando mi dolor.
Por primera vez en lo que llevo de este año, necesito que alguien me diga la verdad.
Pero, ¿qué podía esperar? Yo había sido la única tonta que había creído que todo estaba perfectamente normal, pero en realidad, nada podía haber ido peor en el matrimonio de mis padres.
—"Sakura," La voz de Touya lo delató de una manera en que su expresión facial no lo había hecho. —"Escucha. No es lo que tú crees,"
¡Ja! ¿No era lo que yo creía? A ese cuento chino no me lo trago, no señor.
—"¿Podrías explicarte?" Mi propia voz era débil y aunque el ambiente estaba cálido, temblé como si me encontrara en medio de un congelador.
Él finalmente suspiró —"Papá me prohibió decírtelo," Quizás abrí los ojos con extrema sorpresa. Quizás fue mi mandíbula y no mis globos oculares los que tocaron el mantel.
—"¿De qué hablas?" Touya sólo lograba confundirme cada vez más con sus frases mochas. Si pensaba decirme algo, tenía que hacerlo ya.
Se removió incómodo en su asiento, y eso fue lo que demoré en pensar en lo que me estaba diciendo. ¿Papá lo había prohibido hablar conmigo de la infidelidad de Nadeshiko? ¿Es que estábamos en una realidad alterna? ¿O talvez yo no me había despertado de esta horrible pesadilla, y seguía durmiendo pacíficamente sobre mi colchón?
—"Hablo en serio. Papá quería que decidieras por ti misma, independientemente de lo que mamá hizo," A mí ese razonamiento no me cuadraría ni en un millón de años. Jamás. Es decir. Él podía haber ganado mi custodia, aún incluso aunque siempre se favorecía a la madre en este tipo de casos. Pero yo había tenido la batuta, y algo como esto habría definitivamente desequilibrado las balanzas a favor de mi padre. Yo jamás habría dejado mi destino a una estúpida moneda si hubiera sabido que mi madre era una cualquiera.
Los ojos de Touya me estudiaban mientras el silencio nos consumía. Touya no tenía razón alguna para mentir. Él no tenía que vivir con la bruja que me obligaría a trabajar desplumando pollos o limpiando retretes. Él no tenía que soportar vivir en una casa que cada paso te recordaba lo amargada y desesperada que estabas. Él no tenía que verse obligado a hacer cosas que ni en su más loca imaginación se hubiera atrevido a hacer. Él no tenía que aguantar la mierda de nadie en una nueva escuela. Y más que nada, él no tenía que presenciar cómo todo el mundo lo dejaba atrás y se veían felices, bueno quizás excepto por el borracho Shaoran.
Y fue así como nos encontró Nadeshiko al volver del baño. Sumidos en un sepulcral silencio y con mi seguramente nariz roja.
—"¿Y qué vamos a ordenar?" Con sólo oír su entusiasmo—aún cuando no estaba segura si era del todo auténtico— el poco apetito que había sobrevivido a mi conversación con Touya se vio destrozado en miles de pedazos.
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El mesero había tomado pacientemente nuestro pedido. Bueno. Touya y yo habíamos ordenado mínima comida, y aunque mi plato aseguraba ser de lo más pequeño disponible en el menú, no me encontraba del todo segura si mi estómago soportaría comida en este preciso momento.
Touya y yo estábamos completamente callados y Nadeshiko había decidido ser quien rompiera el hielo. Parloteaba de todo y de nada, y seguramente mi cara evidenciaba cuán poco cómoda me sentía. En este momento, sólo quería hundir mi cara en una mullida almohada y ahogar ahí mis penas, y comenzar a cavilar en alguna que otra cosilla, mientras mis ojos me ardían de tanto llorar.
Interrumpí una de las felices oraciones de Nadeshiko, en la que le había explicado a mi hermano con detalle cuán felices éramos en Tokio, la ciudad de la felicidad. Dios, si no hubiera sido yo la que vivía en este infierno al que ella llamaba paraíso, incluso le hubiera creído y habría estado segura de que mi madre había encontrado el país de las maravillas.
—"¿Cómo está papá?" Solté mi pregunta, una de las mismas que había estado recorriendo mi cabeza una y otra vez, pero no me había atrevido a hacer porque tenía miedo a la respuesta. Tenía miedo porque si mi padre también había conseguido superar todo el asunto de Nadeshiko, y ahora también vivía feliz para siempre sin mí, estaba segura que de una vez podían llevarme a un asilo mental. Perdería los pocos tornillos que aún me quedaban si Touya confirmaba lo que mi corazón más temía. Que todos lo habían superado y que yo me estaba quedando atrás.
Touya dudó por un momento al contestar, pero cuando se decidió, lo hizo directo, derechito a la vena.
—"Está en Egipto," Sí, su respuesta fue clara, pero no contestaba de manera alguna mi pregunta. No, no la contestaba. De hecho, si la analizaban bien, se podía percatar que Touya había esquivado mi pregunta y el único motivo —al menos el único bueno— era porque mi padre estaba tanto o más hundido que yo misma. Y aunque había esperado sentir alivio, mi corazón sangró, y ni qué decir de mis ojos. Ardieron como si alguien me hubiera echado pimienta picante sin ninguna piedad.
Me conformé con esa respuesta, pues aunque no había sido del todo directa como yo había creído que iba a ser, no iba a permitir que mi ogro Nadeshiko se satisficiera por el sufrimiento de otros humanos, especialmente no de mi padre.
Quizás debí haber preguntado cuando Nadeshiko se encontraba extrañamente encargando pesado frito y arroz con leche y alguna otra mezcla asquerosa que ni siquiera un náufrago se atrevería a tocar.
La llegada de mi plato —lasaña— y el de Touya —hamburguesa— interrumpieron cualquier clase de tensión que se alzó en la mesa, y me dejé llevar por el delicioso olor de la comida. Después de todo, no tenía la poca hambre que había creído tener.
Por un momento, decidí disfrutar de mi plato sin pensar en nada. No quería pensar en cosas que pudieran arrancarme mi apetito, y sólo quería imaginarme que todavía estábamos en Tomoeda, compartiendo una comida con mi hermano y mi madre.
Hablando de Nadeshiko, ¿fue mi impresión o se disculpó para ir al baño? Me encogí de hombros, porque en realidad no me importaba. Súbitamente lasaña era todo lo que mi cerebro quería procesar.
Cuando iba a propinarle un segundo bocado a mi platillo, el potaje de comida que Nadeshiko había ordenado para ella aterrizó en nuestra mesa y el olor a pescado y otro marisco de apariencia viscosa reposó en frente de mi plato, con sus ojos saltarines pero bastante muertos me estudiaban.
Dios. Debía estar enloqueciendo, pero ese maldito pescado tenía ojos en verdad expresivos.
Cuando Nadeshiko llegó, la desprecié más porque incluso su comida me quitaba el apetito.
Traté de concentrarme en mi lasaña, pero el pescadillo insistía. Insistía, insistía hasta que logró su cometido. Mi apetito se fue tan rápido como llegó.
—"Estoy llena," Empujé mi plato para mi mayor comodidad.
Touya sólo me envió una mirada de soslayo. ¿Era en serio? ¿Cómo podía comer mientras Nadeshiko se atragantaba con aquel pobre ser ex viviente?
Era gracioso que nadie hubiera mencionado que sólo la comida de Nadeshiko ocupaba la mitad de nuestra mesa, y como no veía el arroz con leche en ningún lado, estaba segura que todavía hacían falta algunos platos más.
Fruncí mi ceño al ver el bocado de espaguetis que se llevó a la boca. ¿Desde cuándo mi madre se había convertido en una pequeña cerda?
De repente, cuando creí que la poca lasaña que había conseguido pasar por mi boca, iba a retornar, Nadeshiko dejó de comer. Inmediatamente cuando lo hizo, sentí un gran alivio que no sabía que podía sentir. Qué equivocada había estado.
—"Chicos, quiero que sepan que este momento es muy especial para mí," Nadeshiko comenzó borbotando su largo discurso que todo padre sabía dar en los momentos menos apropiados.
—"Ustedes son mis hijos, y quiero que sepan que los amo más que a nada en el mundo…" Hice oídos sordos. ¿Amarme, dice? ¡Si a duras penas me soporta!
—"Es por eso, que quiero avisarles que…" ¿Eh? Esto estaba fuera del libreto.
—"…van a tener un hermanito,"
Okay.
Eso definitivamente estaba a un millón de kilómetros del libreto original. Nunca me había gustado cuando Nadeshiko se salía de sus líneas, pero todo mi cuerpo estaba lo suficientemente paralizado como para no poder procesar nada.
Las ideas en mi mente eran caóticas y no había nada que yo pudiera hacer a excepción de dejarlas destrozarme. Me sentía derrotada, como si mi peor enemigo me hubiera dado la paliza de mi vida, y yo no había sido capaz de devolver ni siquiera un golpe. Me sentía como seguramente se sentía un venado antes de ser atropellado por un camión. Tenía miedo. Estaba a punto de explotar en llanto no deseado, justo ahí, en medio del restaurante.
Podía ver la boca de mi madre moverse en un movimiento continuo, podía ver a Touya levantarse de la mesa. Podía verlo cómo dejaba su hamburguesa a la mitad, y caminaba con paso apresurado hacia la salida. Podía ver a Nadeshiko seguirlo, incluso creo que pude oírla llamarlo.
Pero lo que no podía hacer era levantarme de la mesa, perseguir a mi hermano y mandar al diablo el resto. ¿Qué si no me graduaba? Podía conseguir algún trabajo como costurera. Sabía coser decentemente. También sabía ciertas cosas sobre cocinar. Podía lavar platos. Diablos, podría pasar mi vida entera pelando patatas —era irónico que había odiado hacer tal labor hace tan sólo días—. ¡Podía hacer lo que sea para mantenerme! Quise gritar a Touya y suplicarle, sí, suplicarle que me llevara con él. Porque con él no tendría que aguantar tanta mierda. Si hubiera estado con él y con mi padre, no habría tenido que escuchar a mi madre —o la que se suponía que era, pero al momento creo que mi madre había sido abducida por un extra terrestre y habían dejado un clon malvado en su lugar— decir las barbaridades que había dicho hace sólo dos minutos.
Pero mi cuerpo no hizo nada de lo que mi cerebro le exigió que hiciera. De hecho, hizo todo lo contrario.
Obligó a mis ojos a romper en llanto.
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Shaoran Li P.O.V
Cuando llegué a la casa, me encontré envuelto en un caos que era inusual. Las voces de mis hermanas, la de mi madre y de varias personas llegaban al lobby desde el comedor. Como no estaba en el ánimo de saludar a nadie —y ya que no estaba seguro si el director había llamado a mi madre—, puesto que los eventos del día en verdad me habían dejado exhausto, subí directamente a mi habitación. Hubiera deseado echarme a la cama a dormir, simplemente dejar de pensar, y si podía reunir el valor, dejar de respirar. Pero últimamente mis deseos no se veían más que lejos de la realidad.
Wei entró en mi habitación, sin anunciarse de ninguna manera, lo cual me extrañó. Ése no era el Wei cuyos modales iban de primera mano y antes que nada. Me iba a quejar por su raro comportamiento, pero su cara parecía iluminada con una de sus aún más raras sonrisas. En todo lo que Wei llevaba atendiendo a mi familia, me parecía que lo había visto sonreír a lo mucho tres veces. Contando la de ahora.
—"Señorito," Esperen. Antes de que empiecen a burlarse, debo aclarar que Wei, cuando algo le perturbaba —y por la sonrisa en su cara podía decir que estaba bastante perturbado— se le escapaba llamarme así. Yo lo odiaba y seguramente me suicidaría si alguno de mis amigos o alguien del instituto lograra escuchar eso.
—"¿Cuántas veces tengo que decírtelo, Wei? No me gusta que—," Mi queja fue cortada en seco, por el alarido que Wei soltó.
Y ahí me asusté.
¿Qué diablos estaba sucediendo?
—"¿Qué pasa?" Me levanté de la cama, y escuché con atención la frase que Wei insistía.
—"¡Tiene que bajar, señorito! ¡Son tan buenas noticias! ¡No va a poder creerlo!" Okay. Wei definitivamente no era del tipo que gritaba de alegría ante buenas noticias. Diablos, en mi vida lo había escuchado tan contento. Además casi había estado seguro que hoy no me esperarían tan buenas noticias, ya sea cuales fueran.
—"¿Tengo que bajar?" Pregunté en un gruñido. Pero Wei había comenzado su camino de retorno, seguramente al comedor, donde todavía se escuchaba el bullicio de mis hermanas.
Ésta vez me salió un quejido. No quería ir. Pero la curiosidad definitivamente obligó al gato a extralimitarse.
Cuando llegué al comedor, la cara de Wei palidecía en comparación a las de mis hermanas, que estaban cubriendo el cuerpo de alguien. Mi madre estaba sentada en el sofá, con la misma pose estricta que siempre usaba y bebiendo pacíficamente té. Como no la vi enviar su mirada furiosa hacia mí, sentí que estaba a salvo.
—"¿Y qué va a ser?" Preguntaba Feimei insistentemente, mientras Fanran la hacía a un lado para soltar otra pregunta —"¿Puedo ser la madrina?" Pero Fuutie gritó su pregunta —"¿Cuándo va a nacer?"
¿Eh? Miré confundido a mi madre, pero ella estaba mirando a las chicas, y pronto pude distinguir la figura de Clow entre los abrazos en los que mis hermanas estaban asfixiándolo.
—"Tranquilas, chicas" Parecieron desilusionadas pero pronto sustituyeron a mi tío por Wei.
—"¡¡Tendremos un nuevo primito!!" La explosión consiguió alcanzarme. Miré completamente incrédulo a mi tío —quizás hasta boquiabierto— y él me sonrió desde donde estaba.
Y sólo pude murmurar.
—"Mierda,"
Queridos lectores. Debo explicar por qué mi incredulidad y por qué todos parecían más felices que si le hubieran pegado al gordo.
Clow tenía un pasado, como todo el mundo. Quizás no uno brillante, pero sí lo suficientemente doloroso como para no querer recordarlo nunca. Nadeshiko y Sakura —resultaba cómico recordarla como parte de la familia— no eran las únicas que habían vivido en la casa de Clow. De hecho, eran las segundas, porque Clow hace cinco años había estado casado —sí, casado— con Shiefa, una joven de nuestro propio clan — ¿creían que sólo yo había sido forzado a comprometerse? Todos lo éramos, era la costumbre— y de la que él tuvo la suerte de agradarle. Probablemente hasta la amaba, pero nunca escuché decirlo. Probablemente no me importaba demasiado.
Cuando llevaban más o menos un par de meses casados, Shiefa cumplió con su labor, y quedó embarazada. Para nuestro clan siempre ha sido importante tener sucesores y el hijo de Clow sería uno de ellos. Todos explotaron de alegría tal como lo hacían ahora. Incluso Clow se veía feliz, seguramente contento de convertirse en padre.
Pero no todos pensamos en cómo Shiefa se había sentido. Así como Clow también ella había sido obligada a casarse y si mi tío había aceptado el casamiento con tranquilidad, ella no se había sentido para nada conforme. Shiefa había aspirado casarse con un líder, pero Clow no tenía tales ambiciones, porque su mundo era el de los negocios. Así que Shiefa se había casado con mi tío a regañadientes, con la certeza de que algún día lograría divorciarse.
Pero el bebé había borrado cualquier rastro de esperanza. Estaría atada a un matrimonio que era un fiasco, y aunque el arreglo la había satisfecho en un principio, la loca intentó suicidarse cuando se enteró que estaba preñada.
Y lo consiguió.
Se acostó una noche y bebió el frasco completo de unas pastillas para dormir, y nunca más despertó.
El clan había sido un completo caos y toda la familia había quedado en un completo shock. Aún recuerdo el semblante sombrío de mi tío. Para aquel entonces yo presumía que había sufrido. Pero ahora podía imaginarme con más precisión el nivel de dolor que había soportado.
Nadeshiko era la primera mujer que mi tío tomaba en serio desde Shiefa, la loca, como me gusta recordarla. Y por eso intentaba proteger su relación aunque sea en lo más mínimo, como evitando que Sakura hiciera algo drástico. Sí, claro. Continúa engañándote a ti mismo, Shaoran Li.
Había dos reflexiones que había que hacer por el bebé que nacería de Nadeshiko.
La primera.
Excelente. Mi tío en verdad se lo merecía, aunque a mi mamá no le agradaba que Clow viviera con Nadeshiko sin el sagrado lazo matrimonial. Ahora no cabía ninguna duda, faltaría poco para que terminaran en el altar.
La segunda reflexión, era una que no quería hacer, porque era como ver la tormenta avecinarse.
Me acerqué a mi tío y lo abracé. Sabía en verdad cuánto esto significaba para él y me maldije a mí mismo.
Condenación. Esto interfería de una manera terrible con mis planes.
Había planeado mantenerme alejado de los problemas, siendo éstos personificados por la tentadora/ coqueta/ traviesa/ desgraciada Sakura Kinomoto.
Y ésta era mi segunda reflexión.
—"¿Y Nadeshiko?" Preguntó Feimei rompiendo mis pensamientos.
Clow mostró una leve sonrisa, —"Está comunicándole la buena nueva a sus hijos,"
Precisamente. Ése era mi punto. Si Sakura sólo se había fastidiado por mudarse a Tokio, definitivamente no le iba a agradar esta sorpresita. Sólo podía imaginar cuánto caos traería sobre nuestras cabezas su furia.
¿Sería mi destino batallar con Sakura Kinomoto? Parecía que sí. Y no era para nada justo, porque sabía que ella no sería alguien sencillo de domar.
Apreté mis puños. Nunca me había considerado un santo, pero sabía que Sakura traería el infierno. Y Clow había vivido suficiente infierno como para que ella lo regresara a éste. No podía permitirlo, porque quería ver feliz a mi tío, aunque yo me amargara en el proceso.
Me convertiría en la sombra de Sakura Kinomoto. Era necesario. Y gracias a Dios ella tenía las suficientes piernas como para darme una distracción en el proceso.
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Sakura Kinomoto P.O.V
Tras vomitar la poca lasaña que había comido, me hundí en mi almohada de la manera en la que había imaginado que haría. Las lágrimas no paraban de salir, aunque habían pasado horas desde lo del restaurante.
Me sentía mal. Enferma, incluso. Quería destrozar algo. Quería dejar de respirar. Todo había cobrado sentido, desde el momento en el que volví a subirme en el Mercedes.
Qué ingenua había sido. Me había preguntado por qué un hombre como Clow aguantaría la mierda de la hija adolescente de la mujer con la que ni siquiera estaba casado.
Pero el lazo ahora se volvía a unir. Mi cerebro comenzaba a razonar.
Nadeshiko estaba preñada, y me pregunté si era del todo saludable que una mujer de su edad lo estuviera.
No podía dejar de mirar su estómago. Aún incluso cuando las lágrimas nublaban mi visión, y me costaba respirar, seguía pensando si era posible que todas las barbaridades que salían de su boca pudieran ser verdad.
Marqué el único número que me hacía sentir mejor.
No tuve que esperar demasiado, porque la voz enronquecida de Kero me llegó desde la otra línea.
—"¿Saku?" Rompí en más llanto, y me pregunté cuán patética debía lucir en este momento.
—"Kero," Susurré mientras trataba de tomar aire. —"¡Sakura!" Escuché su grito, —"¿Por qué demonios estás llorando?" Oh. Si tan sólo tuvieras alguna idea, mi querido amigo.
Decidí no soltarle la bomba inmediatamente, —"Touya vino," Solté intentando normalizar mi quejumbrosa voz.
—"¿Es por él? ¿Te dijo alguna mala noticia?" Nunca me podía percatar en verdad cuánto extrañaba a Tomoeda, a excepción de cuando hablaba con Kero.
—"No." Volví a susurrar, haciéndome un ovillo en la cama.
—"¿Qué es, mi amor?" Su voz sonó tan dulce, y deseé que todo esto fuera una pesadilla. Una horrible pesadilla y al levantarme, tendría que ir corriendo al instituto a verlo a él.
—"Nadeshiko,"
Casi lo podía ver fruncir el ceño —"¿Qué hay con ella? ¿Qué hiciste? ¿Te castigó?"
Me mordí los labios para no sonreír. ¿Es que estaba en una sala de interrogatorio?
Tomé una respiración profunda. Era tiempo para que hablara. —"Está e-embarazada," Ni siquiera podía decir la frase sin echarme a temblar.
El silencio se hizo entre nosotros y por un momento creí que Kero me había colgado. No era así. —"¿Qué clase de broma malvada es esta, Sakura? Anda a joder a tu madre pero por favor, no me llames en medio de la noche para decirme estupideces como esa, ¿quieres?"
Ja. Me reí amargamente. Cuánto no hubiera dado porque ésta fuera una de mis bromas.
—"No lo es, Kero. No es ninguna broma,"
El silencio se hizo otra vez, pero Kero lo volvió a romper —"Sakura. Por favor dime que no estás mintiendo,"
Su frase volvió a sumirme en mis quejidos ahogados y nuevas ráfagas de lágrimas salieron calientes de mis ojos y fueron a parar a mis mejillas.
Creo que ésa era toda la respuesta que andaba buscando, ¿no?
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Shaoran Li P.O.V
Había pasado una semana. Una semana. Y el pupitre en el que Sakura había acostumbrado a sentarse estaba todavía vacío.
Conté los minutos que quedaban para que fuera hora de salida —hoy, gracias al cielo, los viernes no tengo práctica con el equipo—. No había llegado ninguna noticia por parte de Sakura, y ya todo el mundo creía que la habían expulsado. ¿Y si en verdad los rumores eran ciertos y la habían expulsado? Tampoco había visto a Clow, mucho menos a Nadeshiko, así que no podía descartar esa teoría.
Meiling había bajado la guardia durante esta semana. Estaba claro que se sentía aliviada de no tener que tratar con Sakura, y se suponía que yo debía sentir lo mismo.
Como nadie en el curso sabía que Sakura estaba emparentada a nosotros políticamente, a nadie se le ocurrió preguntarnos por ella, y eso era bueno, porque yo mismo no sabía absolutamente nada.
Miré la pared que Tsukishiro y Daidouji habían tenido que pintar, para borrar lo que Sakura había hecho. Habían atravesado por una buena humillación y aunque no los conocía de nada, sabía que ellos no tenían que haberlo hecho, porque Sakura había sido la autora del crimen.
A mí también me había tocado pagar injustamente, y aunque el primer día estaba furioso, al notar su ausencia no podía evitar preguntarme cuán bien estaría. Es decir, ¿cómo se había tomado la noticia del bebé?
Hasta ayer había pagado mi cuota de limpieza de la cafetería. Quisiera poder decir que me preocupaba que Sakura hubiera faltado tanto sólo porque quería que alguien me ayudara y también cumpliera con el castigo. Pero yo sabía que no era así.
Me preocupaba que hubiera hecho algo drástico y que por eso no hubiéramos tenido noticia alguna de Clow.
Cuando el timbre sonó, salí con rapidez del salón, sin soportar estar ni un minuto más la incertidumbre. Al diablo con el castigo de mi madre. Necesitaba averiguar qué estaba pasando y necesitaba saberlo ya.
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Sakura Kinomoto P.O.V
No sé qué día es. En verdad no lo sé. Ni siquiera supiera qué hora del día es si el molesto reloj en el respaldo de mi cama no estuviera rompiendo mis tímpanos con su estúpido tic-tac.
4:30. ¿De la mañana? ¿De la tarde? Mis cortinas estaban cerradas y mi habitación sumida en la oscuridad, así que no podía saberlo con certeza.
Mi garganta me ardía. La cabeza me dolía y lo último que recordaba era vomitar. También recordaba estar en frente del retrete. ¿Haciendo qué? No lo sé.
Acerqué el cobertor de mi cama a mi cuerpo. Hacía tanto frío. Demasiado. ¿Es que Clow no había arreglado el termostato? ¿O lo estaba haciendo para vengarse?
Miré mis manos, estaban temblando. Okay. Eso no era normal.
Cuando mis dientes comenzaron a rechinar y mi garganta volvió a arder, supe que estaba jodida.
La puerta se abrió intempestivamente, y luz vino con ella. Pronto pude oír la voz de Nadeshiko.
—"Sakura. Si no te vas ahora llegarás tarde," ¿A dónde? Quise preguntarle. Pero no me tomé la molestia. ¿A dónde más? Tendría que ir a ese estúpido instituto donde los profesores hablaban en otro idioma y todos a excepción de mis amigos, me miraban mal.
Pero no tuve más oportunidad de pensar en el instituto. Un estornudo salió desde lo más profundo de mí, y maldije de nuevo el frío que estaba haciendo. También maldije la cara preocupada con la que me miró Nadeshiko. Perra. No te acerques. Aún no he olvidado todo lo que me has hecho.
Pero Nadeshiko no tenía la habilidad de leer mentes y se acercó igual. Incluso se acercó lo suficiente como para poner una de sus gélidas manos sobre mi frente.
—"Tienes fiebre," Sí. Tenía fiebre. Pero por matarla.
Ahora todo volvía con lentitud. Mi conversación con Kero me había mantenido en el teléfono por horas. Había llorado hasta quedarme dormida. Estaba asustada. Y Kero me había consolado.
Recordaba lo del restaurante y brevemente me pregunté dónde estaría Touya. No se había despedido. Probablemente quería desaparecer la vista de Nadeshiko. Si yo hubiera podido hacerlo lo hubiera hecho.
Hubiera apreciado que se hubiera quedado conmigo, de todos modos. Pero era demasiado tarde, porque para estos momentos debería estar en Tomoeda y telefoneando a papá para contarle las excelentes noticias.
Una ráfaga de ácido subió por mi garganta y aunque el frío de la habitación era digno del polo Norte, salí corriendo hacia el baño.
—"¡Sakura!" Escuché el grito de Nadeshiko, que me siguió en mi carrera al retrete, en donde me arrodillé para descargar mi angustia.
Después de eso, lo único que recuerdo es la oscuridad. Dulce, fría, oscuridad.
Sakura. Fuera.
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—"Creo que lo del bebé no le sentó muy bien, cariño..."
—"Te dije que debíamos esperar un poco. La conozco y..."
—"¿Por qué se tiene que enfermar en vez de ser feliz?"
—"¿Será contagioso? Sé que es tu hija, pero primero vas tú y el bebé..."
—"¿Será un engaño? Creo que esta vez ha sobrepasado sus límites..."
—"Es inaudito...el bebé... tú sabes bien que..."
Las voces se oían a lo lejos y la mayoría de lo que podía escuchar no lo podía comprender. Había perdido la noción del tiempo, me costaba respirar y no deseaba recordar nada. La cabeza me dolía demasiado.
—"¿No crees que se está haciendo la enferma? ¡Ha pasado una semana!"
—"Sé que el doctor dijo que sólo es resfriado, pero me preocupa, Clow. Ella no se..."
—"Si nunca se enferma, ¿qué está haciendo en la cama, entonces?"
—"No lo sé,"
—"Debe ser que no quiere ir al instituto. No quiere ir a ese trabajo que tú..."
Quise gruñir ante las frases que se decían en mi presencia. Maldita sea. Estaba enferma. No muerta. Aunque en el momento no se siente mucho la diferencia entre una y otra.
—"Ay, Clow. ¿Quién la va a cuidar cuando vayamos a París? Tenemos esa pasarela y Sonomi no quiere hacerlo sola..."
—"No lo sé. ¿Qué tal si contratamos una enfermera? Probablemente..."
—"No. Quiero que se quede con alguien conocido. Está demasiado enferma y no confío a mi hija a una extraña..."
Escuché un molesto sonido que veía desde lejos.
—"Voy a abrir..."
En ese momento, poco o nada me importó escuchar frases a medias. No es como si las entendiera, así que daba igual. Me sentía morir y posiblemente ya lo estuviera haciendo.
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Shaoran Li P.O.V
Cuando mi tío abrió la puerta, se sorprendió verme ahí. ¿Con una semana se había olvidado de mi existencia? Vaya que fue rápido.
—"¡Shaoran! ¿Qué estás haciendo aquí?" Rodé los ojos. ¿Estaba intentando botarme? Como no tenía una respuesta del todo clara —ni honesta— recurrí a la mentira.
—"Traje las tareas que Sakura debe hacer. ¿Qué le sucedió? Ha estado faltando," Dije encogiéndome de hombros. Bueno, en parte era cierto. En verdad había traído las tareas, pero no era cierto que me sentía tan indiferente cuando me estaba muriendo de la curiosidad.
Vi a Clow hacer un mohín de desagrado y me hizo pasar con rapidez.
—"Está enferma," Dijo con voz cansada. —"El doctor la vio, pero dice que es sólo un resfriado. Nadeshiko no ha dejado de preocuparse y ahora tenemos que viajar..." Su frase se interrumpió abruptamente y se detuvo a mirarme con un interés inusual en él.
—"¿Qué?" Pregunté deteniendo su escrutinio.
—"Ven conmigo," Subimos las escaleras, y pronto llegamos hasta una habitación que se encontraba en tinieblas, pese a que eran las tres de la tarde.
Pronto me percaté que la oscuridad del cuarto se debía a que las paredes eran negras. Sí. Negras. Y del más intenso mate que puedan imaginarse.
—"¿Shaoran?" Pronto vi que no nos encontrábamos solos. Nadeshiko había estado sentada en una silla cercana a la cama.
—"Hola," La saludé casualmente, más concentrado en la figura que se retorcía levemente en la cama.
—"Shaoran, ¿nos disculpas un momento?" Asentí mecánicamente, porque mi concentración estaba ubicada en la misma traviesa Sakura, que ahora se encontraba debajo de un cobertor, luciendo más pálida de lo que la hubiera visto jamás.
Me acerqué hacia la cama, y suspiré. En verdad estaba enferma. Muy enferma.
Su frente tenía un paño y como reflejo lo removí de ahí. Ahora estaba caliente. Toqué su frente, y estaba ardiendo. Con un quejido me percaté que mi mano debía estar helada en su piel.
Escuché los pasos de Nadeshiko y mi tío de nuevo dentro de la habitación, mientras yo remojaba el paño y lo volvía a ubicar en su frente.
—"Shaoran, ven acá, por favor," Nadeshiko fue quien me llamó. Hice lo que me pidió, hasta que los enfrenté a ambos.
—"Tenemos un evento muy importante este fin de semana, Shaoran. No podemos faltar,"
Fruncí mi ceño, pero no dije nada —"Tenemos que ir a París, pero Sakura está muy enferma,"
Nadeshiko me miró mientras suspiraba —"Sé que ella puede ser difícil, pero la amo y me duele tener que dejarla así..."
¿Eh? ¿A dónde iba todo esto?
—"Shaoran. ¿Podrías ayudarnos?" Levanté una ceja en escepticismo, pero igual asentí. ¿Ayudarlos? Ya los estaba ayudando demasiado.
—"¡Perfecto!" Estalló Nadeshiko mientras abrazaba a Clow. —"Shaoran se quedará cuidándola. Ahora, sólo tenemos que empacar y dejar..."
Queridos lectores. Deberé ser claro y muy específico. ¿Qué diablos habían dicho?
¿Yo?
¿Cuidar de Sakura?
¿Era acaso alguna clase de broma?
Pero las caras de Nadeshiko y Clow no daban ningún signo de estar bromeando.
Y sólo me quedó decir una palabra.
Mierda.
¿En qué rayos me había metido?
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Sakura Kinomoto P.O.V
Cuando me desperté había ruido, mucho, mucho ruido. Quizás estaba dentro de mi propia cabeza pero no me creía que fuera capaz de recrear la voz de Johnny Cash tan a la perfección. Mi cabeza estaba zumbando con la presión del sonido y no podía levantarme por más que lo intentara.
Tenía calor. Mucho, mucho calor. Sabía que no era lo mejor —no mejor que el frío congelador— pero era un avance en mi condición. Olfateé mi entorno, y aunque sentía la nariz tapada, me llegó un extraño olor a sopa de pollo. Antes de levantarme, me quité un paño que reposaba en mi frente. Reuní la su suficiente energía como para levantarme y dar mi primer paso. A mi derecha se encontraba la ventana y la cerré inmediatamente. Afuera, estaba lloviendo y me extrañaba que sintiera calor por eso.
Aunque mi cabeza había engordado —juraba que pesaba dos toneladas— y tenía su propia banda sonora, mi apetito reaccionó ante el olor de comida casera. La misma música seguía sonando débilmente, y de fondo.
Bajar las escaleras no fue lo más fácil. No sabía cuánto en realidad me dolía el cuerpo. Supongo que para averiguarlo, tuve que deslizarme por las escaleras. Reemplacen 'deslizarme' con 'caerme'. Síp. Me caí. Y dolió como demonios.
Eso significaba que no había mejorado tanto como creí.
El ruido que provoqué llamó la atención de quien quiera que estuviera en la cocina. Levanté una ceja porque había esperado a Nadeshiko.
—"¿Wei?" El hombre mayor me ayudó a levantarme y me dio una pequeña sonrisa.
—"Señorita, se ha levantado" Resultaba curioso que mencionara eso, especialmente cuando era él quien me estaba levantando.
—"¿Qué estás haciendo aquí?" La curiosidad pudo conmigo mientras él me ayudaba a acompañarlo a la cocina.
—"El joven Li me pidió que la acompañara. Salió a comprar, supongo que la lluvia debe haberlo retrasado," Fruncí mi ceño. ¿Joven Li? Clow distaba mucho de ser joven. Bueno, en comparación a Wei, supongo que sí era joven.
—"¿Y mi madre?" Wei frunció su propio entrecejo. Lució incluso sorprendido. —"¿No lo sabía, señorita? Ella y Clow tuvieron que viajar a París," No, no lo sabía. Apreté mis mandíbulas, ¿qué más podía esperar de la desnaturalizada madre que tenía? Sin querer evidenciar cuán furiosa estaba, me dispuse a sentarme en una silla de la cocina, mientras veía a Wei desenvolverse con gran habilidad por la habitación.
No me sorprendía que Nadeshiko me hubiera dejado. Lo que sí me sorprendía era que se hubiera tomado la molestia de dejar a la inconsciente Sakura con alguien que la cuidara. Pues que se fuera al diablo. Ya sabía que podía esperar lo peor de ella. Dejarme, aunque estaba enferma, para irse con su amante a celebrar el nacimiento de su mocoso. Qué descaro de la mujer.
Ahora, regresando la cinta… ¿Wei había mencionado que Clow estaba comprando? ¿Cómo podía ser eso si me acababa de decir que se había ido a París con Nadeshiko? ¿Cómo diablos podía ser eso?
Pero mis dudas fueron resueltas, porque la puerta de la cocina se abrió. Y me mostró una visión completamente maravillosa e inesperada.
Porque en ese momento, la persona que entró en la cocina, era Shaoran Li, en persona. Y con la camiseta mojada más suculenta que hubiera visto en mis días.
Cabe aclarar que el calor que sentía aumentó en por lo menos 100 ºC. Pero ahora estaba localizado. En un lugar muy, muy oculto y que aunque ardía, nunca había recibido la luz del sol.
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Notas de Autora:
¡¡HOLA!! Je, je, je. ¿Qué tal va la historia, chicos? ¿Piensan que este fin de semana será divertido? No tienen idea.
Sé que algunos de ustedes, como Sakura y Touya se quedaron con la boca abierta con "las buenas noticias de Nadeshiko" ¿Eh? Pobre Sakura. A veces me siento mal de hacerla sufrir tanto, ¿pero qué se le va a hacer? Hasta se enfermó —¿a alguien le ha Shaoran será quien tenga que cuidarla. Algunos de ustedes se preguntarán por qué no sospechó nada. Ni yo misma lo sé. Probablemente porque estaba muy ocupado pensando en que Sakurita ardía en fiebre... je, je, je, je. Al final de éste fin de semana ella no será la única, os lo aseguro.
A pedido de una querida lectora que dejó review en el capítulo pasado voy a contestar los reviews.
xXFallen Angel Hikari-xX: Hola! Gracias por tu apoyo, espero que sigas leyendo, y me despido enviándote un gran saludo.
Stephy: Hey, muchas gracias por tu comentario, en verdad te felicito por tener laptop, sé cuán duro es no tener pc en tu casita… espero verte también para este capi! Muchos besos.
Ademia Acacia: Tengo pocas cosas qué decirte. La número uno, es que no tienes idea. Ni siquiera una pista de estar cerca de lo cierto. Si toda la gente que lee, se sintiera aburrida y por eso no continúa leyendo, aceptaría que el primer capítulo fuera el único que tuviera hits, pero es todo lo opuesto. A cada capítulo que publico le entran más hits que a los anteriores, y si la gente se aburriera leyendo como tú dices, eso no tendría lógica alguna. Como muchos de mis queridos lectores me han confesado, eso sucede porque o bien no tienen tiempo para dejar siempre un review, o bien no han tenido Internet y están en el ciber o simplemente les ha entrado flojera, pero luego, al leer mis notas, se animan a animarme.
Otro punto que quiero dejarte bien en claro, es que yo he dicho a todos, es que los reviews no significan nada material para mí. Ni tampoco los hits. Si tuviera un dólar por cada hit que tuve en mi anterior historia, Bajo contrato, tendría más de cincuenta mil.
Por supuesto que apruebo reviews que digan, 'púdrete, tu historia apesta' pero también he pedido razones. Y si aún me escribieran eso, sin darme ningún motivo, igual el simple hecho de que alguien se tome la molestia, me pone a pensar qué diablos estoy haciendo mal. Es muy diferente a ver sólo una cantidad de hits que no tienes la certeza de si les gusta o no. No suplico. Ignoras mucho aunque dices que eres escritora. Los reviews yo más bien los veo como un signo de humildad. Sé un poco honesta contigo misma y no vengas con que estás perfectamente contenta con esos cuatro reviews de 135 hits. ¿Es que acaso no te da curiosidad de saber por qué decidieron no contactar contigo? ¿En qué punto estás fallando? ¿En cuál estás acertando? Si yo me creyera la que sé mucho, ¿qué diablos haría pidiendo la opinión de terceros? Me importaría un bledo.
Con respecto a que prometí un sidestory, es verdad, lo prometí. Y aunque dije que lo iba a enviar a cada uno, por motivos personales —no tenía Internet— me vi forzada a publicar el sidestory en la misma página.
No creas que no estoy agradecida. Vivo agradecida. Por tener dedos con qué tipear, por ser la buena o mala escritora que algunos piensan, por poder contestar a comentarios como los tuyos, que sólo buscan hacerme daño. Especialmente porque mis historias han sido apreciadas, y creo que no ha habido una nota de autor mía, que no contenga un 'gracias' a mis lectores.
¿Sabes cuánto llevo en esta página, querida? Lo suficiente para poder dejar una crítica constructiva a diferencia de ti, que sólo deja reclamos inútiles a algo que he dicho, pero ni una sola palabra sobre mi escrito. Te diré por qué no recibes la valiosa opinión de tus lectores. Porque no se dice 'desenvolvida', se dice desenvuelta.
Pd: ¿Cómo puedes tener tanto de tu valioso tiempo escribiendo más de mil palabras sobre mis notas de autora, pero no tener ni un minuto para decir si te gustó o no? Porque querida, antes de esto, no sabía que existías.
Un cordial saludo, para ti también, querida.
xInsane Grrlxx: Muchas gracias por apuntar que habían ciertos errorcillos, en verdad a veces escribo media dormida, y es natural que eso suceda. Me gustaría muchísimo tener un beta que me ayudara con la tarea de corrección, pero qué se le va a hacer. De todas maneras, como trato de mantener el nivel de diversión XD se me escapa una que otra cosilla. Muchas gracias por dejar tu comentario, muchos saludos.
Crist Blood: Hola, muchas gracias por haber dejado tu opinión, tienes toda la razón del mundo, ya empieza la parte divertida, je, je, je, y aunque el castigo quedó un poco rezagado, supongo que el fin de semana justifica eso. Muchos abrazos y espero saber de ti pronto.
Erika Rivas: Je, je, je al menos te tomas la molestia de dejar review, eh? Muchas gracias en verdad aprecio el esfuerzo. Yo sé cuán difícil es manejarse sin Internet. Muchos besos, saludos y seguid amando a Shaoran!
Pilisss: Tus deseos son órdenes, subí el capi lo más rápido que pude. Muchas gracias por dejar tu opinión, besos y abrazos.
Silvi chan: Hola! Por supuesto que me da cierto coraje, y mis lectores que siempre dejan review con su valiosa opinión siempre pagan las consecuencias. Muchas gracias por opinar tan bien de la historia. Gracias por todo, un beso.
Leto-chan: ¡Gracias! Sólo eso quería saber. Es para mí muy importante saber nombres, no sólo número de hits. Muchos saludos, hasta pronto.
ZivIaN: ¡Hola! Cómo quisiera que hubiera un sistema que permitiera a los escritores permitir acceder a lectores que sí les importa. Igual no hago caso, no? Sino hace rato me hubiera salido. Muchas gracias por dejar tu opinión, y te aseguro que en cuanto tenga un tilín de tiempo online me paso por tu perfil y leo tu fic. De paso, te dejo mi opinión, okie? Abrazos y saludos cordiales!
Aiyume: Hola! No te preocupes por el destino de tu querido Eriol. Prometo no ser tan mala, je, je, je. Muchas gracias por tu opinión, besos y saludos.
I love my Usagi: Gracias! Lamento que las cosas no se muevan tan rápido como todos quisiéramos, pero ahí vamos, sí? Pronto, pronto. Muchos besos y saludos para ti.
Floh: Joder todos queremos lemon! Ja, ja, ja, aprecio que entiendas mi punto de vista, y paciencia por favor que ya llegaremos a lo bueno. No dicen que apreciamos las cosas que más tardan en llegar? Je, je, je. Me despido esperando saber más de ti.
Vidavril: Saludos! Muchas gracias por el esfuerzo. ¡Gracias! Pronto nuestros personajes favoritos se verán en situaciones… hmm… no revelo más a pesar de que sé que todos sabemos lo que va a pasar!!
Roy23: Gracias, sé de lo que estás hablando. La relación SS está poniéndose fea, mientras que el deseo va aumentando, no? Espero verte en la próxima.
KibumiWong: Sí, sé que los autores nos llevamos la parte fea. Duele mucho y sólo hasta que uno lo haya atravesado, sabe de lo que se trata. Anyway! Gracias por tu apreciación del fic. Sayonara!
Esther23: Gracias! Por supuesto que seré tu amiga si quieres que yo lo sea. Espero que este capi te haya gustado, espero saber de ti muy pronto!
Diana Prenze: Gracias, sé cuánto cuesta tomarse un minuto de nuestro tiempo, el mundo simplemente gira a velocidades incalculables y el tiempo vuela. Me encanta que te haya hecho casi despertar a tu familia con tus risas. Vamos a ver si este capi o el próximo consiguen despertar a toda la cuadra. Je, je, je. Muchos saludos, y hasta la próxima!
NOKUSA SAN: Hola! Explico: hits son unos números que van registrando cuántas visitas ha tenido una página web. En mi caso, tengo muchos hits, pero no igual cantidad de reviews. TQM por lo general significa TE QUIERO MUCHO pero la mirada de Mei fue todo lo contrario. Significó TE QUIERO MATAR. Je, je, je espero haberme explicado. Espero saber de ti pronto!
Beautiful-night: Hey! Hace tiempo que no leía sobre ti! ¿En verdad estás en el hospital? ¿Tuviste algún accidente? ¿Estás bien? Espero que sí. Muchas gracias por tomarte ese minutito. Me dejaste preocupada. Supongo que no has de haber continuado tu fic —que yo sepa U.U— por eso. Saludos y si en verdad estás enfermita, que te mejores!
MIICAA: Muchas gracias, en verdad tu apoyo siempre me ha llegado, y lo disfruto mucho. Saludos, y nos vemos.
Piwy: Je, je, je hola, ¿cómo has estado? Espero que este capi te guste, también espero que tus neuronitas estén completas, je, je, je y no me amargo. Bueno, quizás un poquitín, ja, ja, ja. Bye!
YiNg Fa SaTiNe Li: ¡Holas! Je, je, tienes toda la razón, nuestra protagonista en verdad está en problemas, juu, juu. Muchos besos y saludos!
DINA: Hola! Gracias por tus frases de aliento, a veces no se tiene el tiempo que uno desearía, pero yo también pido que tomen en consideración mi punto! Muchas gracias de todo corazón por tomarte la molestia de apoyarme, sé que significa mucho y nunca dudes de que yo aprecio cualquier palabra de aliento. Yo también quiero a mis lectores, y cada uno de sus puntos de vista, simplemente me hacen sentir bien. Muchos abrazos!
Gabyhyatt: Gracias por dejar tu comentario! Supongo que este fin de semana será movidito para SS!
Principita17: ¡Gracias! No sabes cuán pocas personas piensan igual que tú. Agradezco un montón que la historia te guste, en verdad lo hago. Espero que te guste el giro de eventos que este fin de semana traerá para nuestros protagonistas.
LK+B: Gracias por tu apoyo. Continuaré la historia tan pronto como pueda y como la inspiración me lo permita. Saludos!
Mar: Hola! Gracias por tus lindas palabras, espero de todo corazón que la historia te siga enganchando, y bienvenida!
Naguchan: Oy. ¿Qué sucedió? Me preocupó mucho que quisieras ser escritora pero que te consideres mala. Tranquila, nadie nace sabiendo. Mi consejo más puntual es que intentes continuar escribiendo, porque así las ideas seguirán fluyendo! Verás los resultados. En cualquier caso, me gustaría mucho que me envíes algún borrador de una idea nueva, fresca, para ver si puedo ayudarte o si quieres escribir algo juntas. Muchos saludos, espero saber de ti pronto.
Pame-Chan XD: No sabes cuánto agradezco que hayas salido del clóset je, je, je —así le digo a mis lectores que dejan por primera vez su review— y te hayas tomado la molestia de dejarme tu apoyo. Agradezco muchísimo tu apreciación sobre cómo escribo, tu pasión por mi historia. En verdad lo aprecio, especialmente si mis lectores vienen de Saturno. Besos y abrazos.
Carito: ¡Hola! Muchas gracias por tus palabras de aliento, je, je, ten por seguro que tomaré MUY en cuenta tus sugerencias, no te preocupes. Espero de todo corazón que te haya gustado este capi, que aunque no tuvo mucho SS advierto que lo bueno está por venir, MUAJAJAJA. Muchos besos, saludos para ti y espero verte también en este capi.
Margara: Muchas gracias por dejar tu review, jajajaja, va a haber mucha atracción y odio entre esta parejita, no te preocupes. Besos.
Angel Zafiro: Sé que puedo contar contigo, querida amiga. En verdad no sabes cuánto aprecio tu apoyo que me ha acompañado desde Bajo Contrato. En este capi, lamentablemente Sakura ha estado demasiado delirante en este capi como para pensar en cualquier relación con Shaoran, ja, ja, ja. Pero habrá bastante tiempo, ¿no? Muchos besos y abrazos para ti también y espero conocer tu opinión sobre este capi.
Danny1989: Gracias en verdad por tu 'oye estoy leyendo tu historia' O.O ja, ja, ja, ja. No te preocupes que yo te puedo perdonar sé que muchas veces hay circunstancias que no nos permiten hacer las cosas que queremos y te entiendo en verdad. Muchos abrazos y saludos, y un besote.
Saiai Li: Tu review me conmovió en realidad. De hecho, no recuerdo alguien que me haya dicho algo tan bonito y te aseguro que lo atesoraré en mi corazón. En verdad adoro cada uno de los reviews que me envían, porque yo sé que el tiempo vale oro para todos. Aprecio muchísimo la clase de comentarios que me animan, pero adoro los que se ponen en mi posición, y el tuyo fue uno de los pocos. Espero que continúes con la lectura y saber muy pronto de ti. Besos y ánimos.
Sana chan: Lo lamento, pero no estoy muy acostumbrada a leer en forma de chateo. Lo poco que entendí de tu comentario no fue muy agradable de tu parte y lo lamento no compartir tu opinión. Quizás no me expliqué lo suficiente. 98 reviews están muy bien pero no cuando hay dos mil y más hits. Si tuviera 98 hits y 98 reviews te aseguro que en ningún momento me quejaría, porque sabría que todas las personas que entraron a mi fic me dejaron su valiosa opinión. Simplemente me siento decepcionada porque me percato que ni el cinco por ciento de las personas que leen dejan review. Eso es todo. No me quejo de que no me gusta escribir —sería ilógico— ni espero ovaciones.
Chibik-Lady: Muchísimas gracias por tu interés en el fic, espero no decepcionarte —ja, ja, ja nadie con mente retorcida se decepcionará con el capi que se viene, después de todo el fic está en rating M— ja, ja, ja. Besos, y nos vemos.
BeNiTa: Ja, ja, ja creo que Nadeshiko no sabría cómo ser buena madre ni con una guía y una lupa. Muchos saludos y besos para ti también.
BrOkEn.HArTS.: Vamos, no dejes que la vagancia te venza, je, je, je sólo necesito un saludito y que me digas si te gusta o no la historia y por qué, por supuesto. Muchos saludos para ti.
DiosaGalaxy: Y el premio al review más largo va para... DIOSAGALAXY!! Ja, ja, ja, aprecié cada detalle de tu review, y aprecio muchísimo que prometas tratar de mantenerte en contacto, de verdad que eso me agradaría. El próximo capítulo está en verdad que arde y no quiero que te lo pierdas por nada del mundo. Muchos besos y saludos para ti.
Verito.S: Je, je, je soy feliz, te lo aseguro. Muchas gracias por compartir mi opinión, y también te mando besos.
Hikaru La Britachiin: Ja, ja, ja en verdad me gusta que alguien esté muy metida en mis historias, y tienes toda la razón, no sé por qué se llaman contra incendios. Cuando el fuego ya ha comenzado sólo sirven para espantar a la gente y provocar caos, je, je, je. Saludos y a seguir callando a las cotillas!
Khorih: Muchas gracias por tu review. Me encanta tu nick, tenía que decirlo. Besos y cuídate.
MaKAkiSs: Ay, no tienes que disculparte por lo de Internet. Yo sé cuánto uno se asusta sin tenerlo. Es una obsesión a la que no hubiera sobrevivido si no tuviera Internet en mi trabajo estaría enloqueciendo en este momento. Mucha suerte con tu entrada al colegio y espero que esta entrega haya llegado antes. Besos, chau.
Darkmaho; Sé que no todos pueden compartir mi opinión. Y no era ningún reclamo personal hacia nadie, simplemente expresé mis sentimientos. Me siento satisfecha con mi trabajo, pero la duda siempre está ahí, acechándome. ¿Por qué no se atreven a escribirme? ¿Habrán cerrado la página en la mitad? ¿Les aburre? Eso es lo que recorre mi mente. Muchas gracias por tomarte tu tiempo, después de todo hay mucha gente que está demasiado atareada, ¿no? Saludos.
Haruko: Je, je, tendrás que seguir leyendo para averiguarlo. Muchos saludos.
Itziar: Muchas gracias por todo los ánimos que inyectaste a tu review. Creo que no me sobreexijo, simplemente me desilusiono y como que las ganas de escribir tambalean. Lo que algunas personas no entienden —quizás porque son demasiado egoístas para entenderlo— es que el tiempo que yo paso escribiendo para su entretenimiento lo podría gastar para mi entretenimiento. Escribir me encanta, es cierto, pero es una labor ardua especialmente si es sin fines de lucro. El hecho de tipear a veces provoca que me duelan las manos y aún así recibo comentarios irrespetuosos cuando escribo sobre cómo verdaderamente me siento. Y lo único que pido, a pesar de que lucho contra viento y marea —a.k.a mi madre, mi colegio, mi trabajo— para poder escribir sin recibir nada a cambio, me es negado. ¿Cuán justo es eso, en verdad? Te agradezco de nuevo y espero verte pronto, sí?
NeNa Li: Muchas gracias por dejar tu review, te envío muchos besos y abrazos para verte en el próximo capi, okay?
SeikaLerki: Je, je, ya te iba a dar un golpe por esa bromita. Muchas gracias por firmar la planilla y espero que tu tiempo esté disponible para que puedas hacerlo en cada capi, eh? Muchos besos y saludos para ti.
Johanna-Ikari: Hola! Hasta la fecha había pensado en uso muy particular para Eriol, pero si lo revelo sería dar un spoiler, y eso no puedo hacerlo, ¿no? No te preocupes, en este momento no he podido incluirlo más en la historia, pero pronto lo haré. Debo confesar que era mi personaje favorito en la serie —sí, aunque todo el mundo crea que es Sakura y Shaoran, nop, no lo es, es mi querido Eriol— y que nunca podría dejarlo a un lado. Muchos besos y saludos por leer y dejar review.
Como notas finales, quiero agradecer a todos mis lectores en general. Anímense y díganme qué les gustaría que pase en este fin de semana de locura. Para mí es muy valiosa cada uno de sus puntos de vista y es mi única recompensa por escribir.
Muchos besos, y prepárense porque va a estar que arde!!
Sakki Chan
