Sakura Kinomoto P.O.V

El momento en el que Shaoran me puso encima de su hombro y me cargó hasta mi cuarto como un saco de patatas supe que estaba jodida. Jodida, sí, intimidada, maldición, no.

—"¡Suéltame!" Exigí con los dientes apretados, intentando de mantener la poca dignidad que la postura me traía. ¿Es que cada vez que peleáramos me vería disminuida a lo físico? Evidentemente el hombre pesaba unas cincuenta libras más que yo en músculo y me ganaba con buenos quince o veinte centímetros en altura. ¡Era obvio que me ganaría!

Esperaba que me volviera a lanzar a la cama y luego que se largara dejándome encerrada, pero no lo hizo. Aún con mi peso al hombro, se sentó en la cama, y después de hacer una extraña maniobra, me encontré recostada sobre su regazo, boca abajo.

—"¿Qué diablos crees que...?" Pero mis cuerdas vocales no encontraron las palabras, porque sentí la mano de Shaoran en mi trasero, pero no de la forma en la que mis sueños mojados me habían enseñado.

¡Zas!

¡Auch! ¡Joder, eso dolió!

Empecé a batallar por levantarme, aún si eso conseguía reanimar el dolor en mis costillas. Pero no tuve tiempo de pensar nada más, porque un segundo golpe fue asestado sin piedad.

¡Zas!

Con una mano agarró mis muñecas y con sus piernas sostuvo las mías, mientras los golpes no dejaban de llegar a mi retaguardia.

Okay. No había esperado esto.

¡Zas! ¡Zas! ¡Zas!

—"¿Qué mierda? ¡Suéltame, imbécil!" Aún juntando todas mis fuerzas no lograba vencer la posición más humillante en la que he estado en toda mi vida.

—"Aprenderás," Masculló sin aliento, él. ¡Zas! —"A no ser," ¡Zas! —"Consentida," ¡Zas!

¿Consentida? ¿Yo? ¡Por favor! ¿De qué diablos estaba hablando él?

¡Zas! Joder, ni siquiera mi papá me había dado una tunda. Él no tenía ningún... ¡Zas! ¡Ay!

—"Dejarás de..." Su voz continuaba jadeando. ¿Se podía odiar tanto a alguien, pero a la vez morir de deseo por él? ¡Zas! —"buscar problemas," ¡Zas! ¡Zas! ¡Zas!

Maldita sea. El hecho de que me doliera y que incluso me quisiera hacer llorar no significaba que tenía que rogarle. No. No lo haría.

—"¡Esto es abuso a menores! ¡Te voy a denunciar! ¡Ya verás!" Mis amenazas no podían ser menos tomadas en cuenta que las de un ratón a un elefante. Él tenía la masa corporal. Él dominaba.

Extrañamente, las nalgadas se detuvieron. Ya no podía sentir esa mano de hierro sobre mi trasero. Tampoco ya podía sentir el agarre de acero sobre mis muñecas. Después de unos segundos, sentí cómo se desprendía de mí por completo.

—"Escúchame bien, niña. Y entiéndelo. A partir de ahora no meterás a nadie más en problemas. ¿Sabes que tuve que pagar por ese chistecito tuyo de asustar a todos con un incendio?" Nunca había visto a nadie tan furioso. Pero pensándolo mejor, tampoco yo había estado así de furiosa.

¡Shaoran Li no era nadie! Y más que nada, ¿quién le daba el derecho de tratarme como se le viniera en gana?

—"Ahora escúchame tú," Me levanté como pude, e ignoré el dolor de mis nachas hasta que conseguí estabilidad para poder enfrentarlo. —"¡Esto no se va a quedar así! ¿Me oyes? ¡Vas a pagar cada maldito golpe, idiota! ¡Y me aseguraré de que tu linda prometidita se entere de lo que pasó entre nosotros!" Sabía que sonaba como una perra. Pero en realidad tenía miedo. De hecho, me estaba cagando del miedo. Y nunca se lo daría a notar, porque sería mi perdición.

—"¿Ah, sí? ¡Vamos, díselo!" Vociferó, mientras sus manos me agarraban por los brazos, —"¿Qué vas a conseguir con eso? ¡Nada!" Las frases se atragantaron en mi garganta mientras sus ojos ámbares me devoraban en su furia. Sentía unas terribles ganas de llorar, de suplicarle algo que desconozco. Tenía ganas de pedirle perdón pero lo único que acerté a hacer fue a quedarme callada y esperar su ira en mi silencio.

Shaoran tenía razón. Sólo era una niñita malcriada cuyo más grave problema era que se encontraba sola. Sus padres se habían olvidado de que ella existía de un momento a otro y al resto sólo le importaba un culo sus sentimientos.

Y tenía miedo a Shaoran, porque a diferencia del resto, no podía engañarlo. No podía poner mi sonrisa irónica y decirle que se joda, porque él me veía. En verdad, me veía.

Tenía miedo porque en el mínimo tiempo que Shaoran me conocía, sabía cosas que todos los demás ignoraban.

Decidí que tenía más miedo a su percepción que a las libras que pudiera llevarme demás.

Y deseé más que nunca que toda aquella percepción sólo fuera dedicada a mí. En verdad, lo deseé.

-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-

Shaoran Li P.O.V

No podía detener la violencia ni la ira que recorría mi organismo. Palpitaban histéricas al mismo tempo que mi corazón, mientras recorrían con furia mi cuerpo.

No podía decir que me sentía culpable de ello, de todos modos. Sólo Dios podría enumerar las cosas que esta niña a la que estaba sosteniendo, había causado daño.

Sakura estaba acostumbrada a ser victimaria y al llegar aquí había pasado a ser la víctima. Evidentemente, el cambio le había afectado tanto el jodido cerebro que ahora quería joder a quien se encontrara en su paso. Pero no yo. Yo ya aguantaba suficiente mierda de otros lados como para aguantar la de alguien más. Y si no quería convertirme en su nueva víctima, tenía que ponerle un stop. Tenía que hacerla reaccionar, explotarle su pequeña y vulnerable nube, hacerla bajar del pedestal en el que alguien la había subido y hacerle entender que ella no podía hacer lo que se le antojaba la regalada gana.

Ella me obedecería, aunque fuera sólo por hoy. No cuestionaría cada palabra que digo, se tomaría la sopa, no se bañaría provocándose un accidente y definitivamente no recibiría visitas indeseables. Una vez que Nadeshiko y Clow volvieran y que yo me largara de esta casa de locos, podría regresar el caos a su vida. Por mí no había problema.

Ya había jugado bastante a su ritmo. Había dejado que su provocación me llegara a la cabeza y había cometido el error de involucrarme con ella pero eso ya no sucedería más. Su charada de niña vulnerable no me afectaría más. Su cuerpo — qué cuerpo— ya no me tentaría. Y su boca no sería fuente de angustias ni ira.

La solté, mientras sus ojos me miraban fijamente —"Ahora, quiero que te quedes aquí. Te traeré el desayuno y te tomarás tu medicina. Después de eso, no quiero saber nada más de ti. Dios sabe cuánto Wei y yo tuvimos que atravesar anoche," Bajó su mirada, como si algo la avergonzara de repente. Pronto, pude escuchar cómo susurraba una pregunta.

—"¿Qué pasó ayer?" Me senté a su lado, más por cansancio que por gusto y solté un suspiro.

—"Te caíste. Quedaste inconsciente y tuve que romper la puerta. Llamé a los paramédicos y no se fueron sino hasta hace un par de horas," Ahora me percataba de cuán cansado en verdad estaba.

—"¿Te quedaste despierto?" Abrí un ojo, para ver su sorpresa.

—"Sí, ¿qué hay con eso?" La vi esquivar mi mirada, y luego suspirar su respuesta. —"Nunca nadie ha hecho eso por mí," Algo en el ambiente cambió. A pesar de que no sabía cuán de cierto tenía su frase, me sentí ligeramente relajado, como si un peso de encima se me hubiera visto liberado. Extraña sensación.

—"Nadeshiko seguramente lo hizo," Ella me miró de una forma extraña y frunció su ceño.

—"No, no. No me refería a quedarse despierto. Nadie me había salvado," Se recostó en la cama, mientras reflexionaba —"Así que probablemente fuiste tú el que me sacó del baño, ¿no?" La vi sonrojarse por un breve instante. ¿En qué estaba pensando?

—"Síp. Y déjame decirte que deberías hacer dieta. Pesas una tonelada," La escuché soltar una pequeña carcajada.

—"El hecho de que me caigas bien, Shaoran Li y de que te tenga lástima no modifica el hecho de que te odio," Oculté una pequeña sonrisa, —"¿Te caigo bien?"

Se volteó un poco para verme, —"No. Te odio. Eres un imbécil," Síp. Probablemente era un imbécil. Imbécil al haberme hecho cargo de un huracán por dos días completos. Imbécil al intentar darle disciplina a una mujer que estaba más loca que una cabra. Imbécil por querer besarla de nuevo.

—"Quizás tengas razón, sí soy un imbécil," Abrió sus ojos sorprendida, y mi rabia quedó aniquilada.

—"Nunca había visto que alguien lo reconociera. Me debes una disculpa, idiota. Primero botas a Kero y luego me das una tunda," Rodó los ojos, —"¿Crees que esto de ser imbécil sea contagioso? Porque seguramente Nadeshiko te lo pasó a ti," Entrecerré mis ojos. Okay, la broma se estaba yendo muy lejos.

—"Está bien. Te disculpo, Sakura Kinomoto. Por haberme hecho asustar como nunca antes alguien lo había hecho," Tergiversé su frase, y ella no tardó nada en quejarse.

—"¡Hey! eres quien me debe la disculpa," Fruncí mi ceño.

—"No fui yo el que se encerró en el baño y luego se quedó soñado, a pesar de que te había advertido que no debías hacerlo,"

—"Okay. Te disculpo Shaoran Li por ser el mayor pervertido por tener todos esos pensamientos oscuros que te impidieron acompañarme durante mi baño, y que hubiera evitado que te dieras el mayor susto en toda tu vida," Si yo había creído que ganaría este argumento, todavía me chupaba el dedo.

Suspiré, porque ella tenía toda la razón. Me levanté porque ya no tenía nada que hacer aquí. Necesitaba dormir y nunca lo lograría en esta habitación.

—"Shaoran," Me volteé a verla, y ella frunció su ceño —"Dejarás que yo decida mis visitas,"

Asentí. Sabía que vetarle las visitas sólo provocaría otra pelea. Y total, me importaba poco con quién ella se veía.

—"Y otra cosa más," La escuché decir y volví a suspirar.

—"¿Qué?"

Súbitamente sentí la presión suave de su pecho — -s— en mi pecho y sus brazos en mi nuca y me empujó para encontrarnos. Sentí sus labios firmes en los míos.

¿Qué tenía Sakura, que hacía que todos mis principios fueran echados por la ventana?

Sostuve su cintura con mis brazos y la acerqué aún más a mí. Cuando abrió su boca y me concedió acceso para explorarla, me había olvidado de todo. Y fue ahí cuando sucedió.

La cosa más atroz que pudo haberme hecho.

-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-

Sakura Kinomoto P.O.V

Quise gritar mi victoria en el momento justo en el que Shaoran se decidió a corresponder mi beso.

Había dicho que eso de la tunda no se quedaría así. No, señor. Ojo por ojo, nalgadas por labio destrozado.

Mordí con toda la potencia que mis incisivos me permitieron hasta que sentí el sabor metálico de la sangre en mi lengua. Mordí, mordí hasta que él pudo apartarme de un empujón.

—"¡Hijo de p...!" Vociferó él y yo sólo pude sonreír. ¿Creía que me iba a olvidar? No, no. Perdono pero no olvido.

—"Fuera. Ahora estamos a mano," No fue muy difícil empujarlo y cerrar la puerta en sus narices. No quise ver la herida que le había inflingido, tampoco quise ver cuán furioso lo había puesto.

Sólo quería celebrar mi pequeña venganza. Él tenía razón. Ya que no me podía vengar, contándole a Meiling, tenía que vengarme de alguna otra forma.

Y al diablo con aquellas filosofías y patrañas que decían: la venganza nunca es buena, mata el alma y envenena.

La venganza tenía un sabor dulce, particularmente si se trataba de un bocado como Shaoran.

Shaoran no debería estar tan furioso. Después de todo, debía agradecerme que hubiera decidido vengarme en su labio y no en su pinky-winky. Eso sí podía resultar mortal para un hombre, ¿no?

Ahora que ya habíamos limado asperezas, tenía que concentrarme en una forma de convencer a Kero que no debía partirle la cara a Shaoran la próxima vez que le viera. ¿De qué forma podía hacer eso, cuando lo que yo más quería era inflingirle todo el dolor del mundo a él, por su atrevimiento? Aún me quedaba descubrir cómo concertaría tal milagro.

-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-

Shaoran Li P.O.V

Fui hasta el baño y mentalmente sólo podía maldecir el día en que había conocido a Sakura Kinomoto. Al parecer, a alguien allá arriba le gustaba jugar conmigo.

Estudié el labio y la mordida que en éste tenía y dije que el daño no había sido grave. Escupí la sangre que aún salía y aproveché para refrescarme, lanzándome agua a la cara.

¿Había creído que al fin comenzaba a domarla? Qué equivocado que estaba. Iluso. Tonto.

Volví a escuchar el timbre y maldije mi mala suerte. El labio comenzaba a hincharse y no había una explicación muy lógica que pudiera dar por tenerlo en tal estado.

Bajé las escaleras y llegué al vestíbulo. Wei ya había me había ganado a la carrera de atender la puerta y ahora conversaba con la recién llegada. Maldición.

—"¡Shaoran!" La voz chillona de Meiling sobresaltó toda la casa, y traté de esconder mi labio lo mejor que pude. No fue posible, claro. —"¿Qué te pasó en el labio?" Se acercó a paso rápido, con sus brazos extendidos para abrazarme.

Lo único que pude soltar, fue un gemido —"Ay, Mei estoy cansado, ¿sí?" No tenía que mentirle. No recordaba haber estado tan exhausto en toda mi vida.

—"Vamos, ¿dónde estás durmiendo? Te voy a acompañar," Me agarró del brazo y me llevó hacia arriba, y la guié hasta la habitación de huéspedes. Sabía que con Meiling presente, más descanso obtendría en medio de la jungla con una boa a punto de asfixiarme que con ella "arrullándome".

En serio. ¿Podrían por favor, quien quiera estuviera allá arriba, escoger una nueva víctima?

-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-

Sakura Kinomoto P.O.V

—"Sí, ya sé que está loco, ¿pero qué se le va a hacer? No se podía esperar nada mejor de la bruja de mi madre," Repliqué a las quejas que Kero había ladrado por el móvil.

Me iba a cambiar de ropa y bajaría a la cocina a intentar desayunar algo. Después del pequeño incidente con Shaoran, dudaba muchísimo que se acordara de sus deberes como niñero.

Una camiseta — ¿roja? Qué diablos— y un short sería lo más cómodo. El clima no parecía mejorar de nada y lo que menos me gustaba era sentirme asfixiada por el calor.

—"Le patearé el trasero al tipo. ¿Quién se cree que es?" Me saqué la bata, y me miré en el espejo. Maldita sea. En verdad me había dado un buen golpe en el costado.

—"No, Kero. Déjame ese placer a mí, ¿está bien?" En verdad me habían dado una paliza, y escuchar el mal humor de Kero no era precisamente lo que quería hacer. —"Ven a verme más tarde. Supongo que Nadeshiko llegará más tarde y mañana me forzará a ir al colegio. Como ya puedo levantarme, seguramente me mandará incluso hasta al trabajo," Y no se podía esperar nada menos de ella, que últimamente parecía incansable en su afán de arruinar mi vida.

—"Ah, Sakura. Estás dolida y eso es lo que dices ahora. Nadeshiko siempre se ha preocupado por ti," ¡Eso era lo que me faltaba! Estaba acostumbrada a las regañinas de Kero, pero, ¿qué se pusiera del lado del enemigo?

—"Lo dices sólo para fastidiarme. En fin, espero verte más tarde, ¿capisce?" Me puse la camiseta, y salí de la habitación. Hasta ahora no me había percatado cuán hambrienta en verdad estaba. Hey, no me pueden culpar. ¿Quién puede sobrevivir a punta de sólo sopa de pollo?

—"Síp. Y cuídate. Por cierto, ¿cómo sigues de ese resfriado?"

Ah. El resfriado había resultado el último y más pequeño de todos mis problemas —"Bien, supongo. ¿Te conté que me caí en el baño?" Seguí la conversación con Kero, mientras bajaba con cuidado de las escaleras. Lo último que necesitaba era añadir una columbra vertebral fracturada a la lista de desgracias.

—"Sí," Contesté mecánicamente mientras varias voces llegaban del vestíbulo.

—"¡Shaoran!" Por un momento perdí el hilo de lo que Kero estaba diciéndome y casi me resbalo en un escalón. ¿Qué estaba haciendo ella aquí?

Bajé las escaleras restantes lo más rápido que pude y me escondí en la cocina. Síp. Lo oyeron bien. Me escondí en mi propia cocina.

—"¿Sakura?" La voz de Kero me despertó de mi trance, el mismo en el que me encerré en el momento en el que vi a la idiota de Meiling apretarse contra Shaoran. ¡Argh!

—"Sí, te escucho," Mascullé, mientras apretaba el pequeño aparato en mi mano. ¡No podía creer el descaro de cierta gente!

Los vi regresar por la escalera. ¿A dónde diablos iban? Los seguí con la mirada hasta donde pude pero hubo algo que me llamó la atención.

—"Miau..." ¡Spi! Tomé al gato con mi mano libre, y caminé en puntillas a las escaleras. Subí una a una, lo más sigilosa que pude y alcancé a ver cómo Shaoran le abría la puerta a Meiling, mientras ella chacoteaba sobre algo que no pude escuchar. ¡Se encerraron! ¡Se encerraron en la habitación! ¡Grr!

Un grito sofocado de mi nueva mascota me hizo tomar en cuenta cuánto lo estaba estrujando. Liberé a Spi y no tardó nada en salir corriendo en dirección de la cocina. Mierda. Mierda. Mierda.

¿Qué podían hacer dos adolescentes con las hormonas disparadas encerrados en una habitación, completamente solos?

Voy a eliminar las opciones. Dormir. No. Definitivamente no. Conversar. Diablos, no.

Grr. Tenía ganas de hacer reventar algo, y ese algo, en mi imaginación curiosamente se parecía a la cabeza de cierto castaño que había resultado ser mi ángel de la guardia. ¡Estaba jugando con las dos! ¡Estaba jugando conmigo!

—"¿Señorita Sakura?" La pausada voz de Wei me habló y me percaté de lo ridícula que debía lucir. Estaba acuclillada, en medio de un escalón, con el teléfono celular en una mano y arrancándome los cabellos con la otra.

Me levanté con rapidez, y pronto mis costillas me pasaron la factura. —"¿Sí?" Le pregunté con la sonrisa más hipócrita que he puesto en mi cara en todos mis días.

—"¿Está lista para desayunar?" Sentí cómo la bilis recorría mi garganta al recordar cuál había sido mi propósito al bajar. Sé que no es recomendable que el toro como cuando veía todo rojo, pero rayos, tenía que guardar las apariencias. No me hacía ninguna falta que Wei comenzara con su dieta estricta a punto de pollo. Un solo bocado más de aquella ave, y juro que me saldrían plumas.

—"Sí, gracias. Una tostada y jugo estarían bien," Después de verlo asentir y dirigirse a preparar mi pedido, me senté en la escalera, completamente derrotada. ¿Qué impulso loco y estúpido me llevó a morder a Shaoran así? ¡Y ahora él me respondía con esto!

Y me sentía furiosa porque estaba impotente. No había nada que hacer para mí, sino taparme los oídos a los gemidos que la loca Meiling pronto gritaría. Y no podría culparla, ya lo sabía por experiencia personal. Shaoran en verdad tenía el poder de enloquecer a cualquiera con esos besos. Y ahí iba yo, como imbécil y tarúpida que era a vengarme justo en el momento menos apropiado.

Miré el móvil y casi suelto un grito. ¡Me había olvidado de Kero!

—"¿Kero?" Pregunté indecisa. Ya estaba preparada para que él me mandara a la punta de un cuerno. Si eras amiga de Kero, tenías que estarlo.

—"¿Decidiste recordar que existo, o todavía tengo que esperar otra hora a que la princesa se digne a hablar con el peón?" Me reí. Era inevitable. Kero siempre había tenido ese algo que me mantenía enganchada a escucharlo, aún si mi cabeza era un caos.

Una idea me golpeó. Así que Shaoran tenía su prometida, ¿no? Y aún así andaba besándome por ahí en cada oportunidad que tuviera —qué exagerada sólo han sido dos veces, eres patética, consíguete una vida— sin que le importaran un pepino mis sentimientos. Pues dos podían jugar a lo mismo. Él evidentemente no le importaba qué impresión diera al encerrarse en una habitación en una casa en la que estaba de huésped, con su novia a hacer cochinadas. Pues a mí tampoco me importaría traer a mi amigo, y me valdría un pedo lo que él dijera de mis visitas.

—"¿Puedes venir ahora?" Pregunté, mientras cruzaba los dedos. —"¿Para que tu amiguito me vuelva a cerrar la puerta en las narices? No, gracias," Evidentemente yo no era la única fastidiada por la conducta irracional de Shaoran.

—"¡Por favor!" Supliqué. Eso les puede dar una pequeña muestra de cuán desesperada en verdad estaba.

—"Todavía tengo que arreglar ciertas cosas aquí, Saku. ¿No dijimos que nos veríamos más tarde?" Genial. Justo en el momento en el que menos lo necesitaba Kero se estaba haciendo el difícil.

—"¿Recuerdas esa pastel de chocolate que te hice para tu cumpleaños?" Si suplicar no funcionaba, la coacción definitivamente funcionaría. —"Te haré dos,"

Lo escuché suspirar, —"¿qué quieres que haga?"

-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-

Shaoran Li P.O.V

Tal y como había sospechado, con Meiling presente no podía ni oír mis propios pensamientos. Y no estoy mintiendo. El sonido del timbre fue el que me sacó del letargo en el que me había escondido mientras ella narraba cómo una de sus amiguitas, — ¿Chiharu, era?— había hecho una pirueta o algún rollo de esos para el equipo de porristas. Lo cual, no podía interesarme menos.

Me levanté, diciéndole adiós a cualquier intento por descansar y mentalmente rogando a los cielos que me sacara de mi calvario e hiciera que Clow místicamente se apareciera por aquí.

—"Espera un momento, Mei. Voy a atender la puerta," Y salí antes de que pudiera darme la perorata de que ése era el trabajo de Wei.

Cuando llegué a las escaleras me quedé inmóvil. Sakura me había ganado llegando a la puerta.

—"¡Kero!" Vi cómo brincó encima de él, mientras éste se reía. Era el mismo sujeto al que más temprano lo había rechazado. —"¡Te extrañé tanto!" Observé todo desde donde estaba. Keri o Keru o como sea que ella le llamó la cargó en su espalda y ella lo guió hasta la cocina.

Debo advertir que hubo dos cosas que me molestaron sobre la escena.

La número uno era: ¿no Sakura se encuentra demasiado enferma como para salir de la cama?

La número dos era: ¿quién diablos era este sujeto?

Desvié todos mis malos pensamientos fuera de mi cabeza. No necesitaba comenzar a pensar en cochinadas.

No me percaté que ambos habían salido de la cocina, ambos riéndose de algo que no sabía. En seguida, la mirada de ambos se dirigió hasta donde yo me encontraba.

Sakura frunció su ceño y bajó de la espalda de Keri —"Kero, me parece que ya conociste a mi carcelero. Shaoran, ¿ya te presenté a mi novio?" Mi mandíbula se abrió como acto reflejo, a pesar de que vi la burla bailar en los ojos maliciosos de Sakura.

Lo hacía a propósito. Todo lo hacía apropósito y yo no podía hacer más que abrir mi boca por la sorpresa y quedar como un patético perdedor.

—"¿Tu novio?" Miré al sujeto, quien me ofreció una sonrisa malévola. Esperen un momento. ¿No Sakura me había dicho que era un amigo? Aparentemente no tanto, si su mano estaba plantada todo el tiempo en su cadera. Además, ¿cuántos novios podía tener esta chica?

Apreté las mandíbulas al oír su respuesta —"Síp. Sakura y yo llevamos mucho tiempo juntos. ¿No te parece increíble que me haya podido mudar a Tokio? ¡Hey! Puedes llevarnos a hacer de turistas, ¿no te parece, Shiolan?" Esta vez apreté mis puños. No sabía si lo de ser arrogante era natural o también venía con el combo de la estupidez.

—"¿Ya te sientes mejor, eh, Sakura?" Ella asintió fervorosamente a mi pregunta y fruncí mi ceño al ver que su mano se dirigía hacia el trasero de su novio.

—"Yep. Wei me dijo que Meiling vino a visitarme. Es curioso, no la he visto todavía. Podríamos hacer algo divertido, los cuatro, ¿no te parece? ¿No te cansas de estar encerrado conmigo, Shaoran?" Rodé mis ojos, sin importarme si me hubieran visto. Sí, claro. Iría con ellos cuando las vacas den leche condensada y los cerdos vuelen. Por favor, esperen sentados.

—"¡Shaoran!" Oh, no. No Mei, no empeores las cosas. Pero Meiling no podría haber reconocido lo que es sutileza ni aunque tuviera el mapa para encontrarlo. Se colocó a mi lado y miró hacia donde estaba la parejita de oro. Supongo que ahora se confirman los rumores. No con el mismo tipo, después de todo. Espero que esto les de a mi prometida y a sus amiguitas cotillas lo suficiente qué hablar en la semana.

—"Meiling, qué agradable verte," La sonrisa en la cara de Sakura no podía ser más falsa, que si la hubieran plastificado y luego puesto botox —"¿Conoces a mi novio, Kero Mizuki?" Los ojos de Meiling se abrieron por la bomba. Sólo esperaba no haber lucido tan sorprendido. Después de todo, ya había escuchado una de sus conversaciones. Y había sido un burro al ignorar todas las señales de advertencia.

—"N-no, no. Pero qué bien, ¿es de por aquí?" Con esa pregunta, seguramente tendría para conformarse con la ración de chismes de un mes. Sakura sonrió, pero fue él quien contestó. —"Sí, yo nací en Tokio pero luego me mudé a Tomoeda," Podía ver cómo los ojos de Meiling resplandecían en avaricia. Sí, la mujer tiene graves problemas con todo esto del cotilleo.

—"¿En serio? ¿Y has venido de visita? ¡Qué romántico!" Tierra, trágame. Ésta no creo que sea una conversación que disfrute.

—"No, no he venido de visita," Kiro le sonrió a su novia, — ¡maldita sea!— y luego completó su frase. Habría deseado que nunca lo hubiera hecho —"Vengo para quedarme,"

Todos lucían felices, incluso Meiling, que ahora se me había pegado más. Todos, excepto yo, por supuesto.

—"¡Deberíamos salir!" Indudablemente. Aquella mínima conversación nunca satisfacerla la curiosidad implacable de Meiling. Ni tampoco la de sus amigas, mañana en el instituto.

—"No creo que sea apropiado, Mei. Sakura sólo se está recuperando y aún debe sentirse..." Fue mi cuota en la conversación. No quería salir. Pero Sakura me interrumpió, lógicamente.

—"¡No! ¡No! Ya me siento mejor. Creo que un poco de aire fresco me haría bien," Quería estrujar su cuello hasta que su cara quedara pálida y sus labios explotando de por la sangre. Quería mandar a Meiling a volar por proponer tal idiotez y quería partirle la cara de felicidad al sujeto que sostenía a la chica que yo deseaba.

No muy buenos pensamientos, ¿eh?

Pero, ¿qué más me quedaba por hacer? La situación no sólo era retorcida. Era como un juego maquiavélico. Ahí estaba Sakura, de un lado, pavoneándose con su amiguito recién llegado de su pueblo, contenta y feliz de la vida, haciendo lo que le daba la gana y rompiendo miles de reglas; mientras que del otro lado estaba yo, con una cotorra por futura esposa y con la cabeza a punto de explotar con ideas macabras.

Estaba jodido. Creo que estaba jodido desde que vi por primera vez ese piercing que tiene ella en el ombligo. Sólo que había sido un ciego y no lo había visto hasta ahora.

-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-

Sakura Kinomoto P.O.V

Okay. Aquí iban unas cuantas verdades. Me apetecía tanto salir con Meiling como meterme chilis dentro del jean y frotarlos en mi entrepierna. Me apetecía tanto caminar por un centro comercial infinito agarrada de la mano de Kero y ver cómo Shaoran y Meiling conversaban de algo; como poner esos chilis dentro de mis párpados y aguantar la respiración por treinta minutos. Me apetecía tanto fingir que estaba en una relación amorosa con Kero — ¡era Kero, por Dios bendito!— como que me encontraran con algún Osito Cariñosito en el asiento trasero del auto de Touya, haciéndolo. Todo esto simplemente no podría empeorar. Hey, nunca digan eso. Yo había dicho que mi situación con Nadeshiko no podía empeorar y ahí me tienen, pronto sería la hermana más vieja que el mundo hubiera conocido para aquel mocoso.

—"¿En qué piensas?" Oh, no. Le envié la mirada más asesina que tenía guardada en el arsenal de miradas asesinas a Kero. Sí, sé que no estoy muy original y que probablemente les confunda mis pensamientos. Pero deben saber que no me encuentro precisamente cuerda... ¿qué impulso asesino me había provocado hacer tanto drama? Podría estar muriendo en mi cama en este momento en santa paz y no tener que soportar el sarcasmo de Kero, que aunque apreciado, podía resultar tedioso.

—"No quisieras saberlo," Solté mientras miraba de reojo una blusa en la última tienda que pasamos. Era chica. Por lo general me gustaba pasearme por el centro comercial aún si no tenía un centavo con qué comprar nada. Pero no me gustaba cuando estaba muerta de los celos —por lo menos tenía que ser honesta conmigo misma, ¿no?— y cuando sospechaba que Kero se aprovechaba de mi desdicha Y cuando tenía la impresión que mi regla se había adelantado.

—"¿Lo estoy haciendo bien?" Sabía que Kero estaba matándose de la risa por dentro, y hacía un gran esfuerzo por no hacerlo por fuera. Su mano se deslizó hasta mi trasero y me aparté bruscamente.

—"¡Oye!" Le reclamé mientras le daba un empujón. Él no tardó de encogerse de hombros y soltar una de sus risitas malvadas.

—"Hey, tú fuiste la que me pediste que montáramos este circo. Hay que ser convincentes, ¿no?" Apreté mis dientes mientras disimuladamente le torcía la mano en venganza. Soy vengativa. No puedo evitarlo. Quizás si no lo fuera tanto, me vería involucrada en muchos menos líos.

—"¡Ouch!" Se quejó, pero yo tenía que dejarle las cosas bien claras —"No abuses de tu suerte, querido" Pero Kero siendo el cínico que es sólo me volvió a sonreír.

—"No me has reclamado nada sobre haberte cortado así, el otro día en el teléfono," Fruncí mi ceño. ¿Por qué sacaba a relucir este tema? Cuando vi que Meiling estaba estirando su oreja. Por Dios. Alguien hágame un favor y consíganle una vida, ¿quieren?

—"Creí que ya habíamos quedado claros," Seguí con el juego, y permití que Kero me pasara el brazo por los hombros —"Estabas discutiendo con Kaho, ¿no?" Por un momento juré que vi algo de tristeza en su semblante, pero fue tan sólo por un breve instante.

—"Sí. Mi vieja comenzó a joderme otra vez por las notas," Se encogió de hombros. —"Una cosa llevó a otra y... confesamos que ya no nos soportamos. Lamento que te haya contestado así," Yo sabía cuánto en verdad le dolía. Pero el orgullo de Kero era simplemente demasiado grande como para dignarse a llorar como un bebé en frente de alguien, tal como lo hacía yo.

Miré de reojo a Shaoran, y lo descubrí mirándonos. Supe que este era el momento. Tenía que hacerlo ahora o no hacerlo nunca. Tenía que demostrarle a Shaoran Li que había alguien que sí me apreciaba, aunque todo fuera una farsa. No quería más de la simpatía de Shaoran Li. De hecho, no sabía qué diablos quería de él, ni por qué me torturaba al hacer esto.

Me detuve, por lo que Kero también tuvo que hacerlo. Tomé una fuerte respiración, y me decidí. Me empiné para alcanzar la altura de Kero, que ahora me miraba completamente boquiabierto y lo hice. Pasé mis brazos por su cuello, cerré mis ojos y tomé una fuerte respiración. Sus labios pronto tocaron los míos y pude sentir sus brazos en mi cintura. Todo pasó muy rápido. Pero no sentí nada. Y era decepcionante.

Terriblemente decepcionante.

No sé si era porque Kero y yo habíamos sido amigos más tiempo del que puedo recordar o porque no estaba tan atraída físicamente a él.

No sé si era porque habíamos hecho tantas cosas juntos, o si era porque sabía que Kero comía tantos dulces que por sí solo podría mantener a la industria pastelera.

No sé si era porque había otro chico, que aunque no era nada bueno para mí y maldición, estaba comprometido con una cabeza hueca; que me encantaba.

No sé si era porque el sólo hecho de recordarlo con esa camisa mojada era suficiente para hacer que mis rodillas temblaran.

No sé si era porque aunque lo detestaba, no podía evitar desearlo.

No sabía por qué el beso con mi mejor amigo no estaba funcionando. En verdad, no lo sabía. Deseé que funcionara. Porque sabía que Shaoran me había arruinado. Porque aunque yo no tenía un gramo de materia gris en ese montón de gusanos que parecían ser cerebro dentro de mi cráneo, él venía y me salvaba. Porque aunque sabía que me odiaba, aún así yo le resultaba lo suficientemente tentadora como para mandar a sus principios por la borda.

En verdad, deseé desear a Kero. ¿No decían que un clavo sacaba a otro?

Pero había algo que me decía que sin importar las cosas que yo hiciera para vengarme de todos, incluso de él mismo, Shaoran Li me acecharía, por mucho, mucho tiempo.

Y estaba jodida, porque súbitamente mi meta ya no era la misma. En Tomoeda ya no me quedaba nada. Tenía a Kero aquí. Mi hermano había continuado con su vida. Mi papá estaba arruinado en algún lugar de África. Ahora, todo lo tenía aquí. Y tenía delante de mí un reto aún mayor que hacer la vida de mi madre imposible. Tenía el reto de enloquecer a Shaoran. De hacerlo que se olvidara que tenía una prometida. De hacerlo olvidar nuestras diferencias. De hacerlo quererme. Porque yo quería que él me quisiera.

Ése, mis amigos, era mi nuevo reto. Y de paso, arruinaría la vida de mi madre, y ésa sería la cereza del helado.

¿No podía la vida ser más justa, eh?

-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-

Notas de Autora:

Okay. Vamos a analizar este capítulo con lentitud mientras les ayudo a cavar mi tumba y afilar la guillotina... ja, ja, ja. ¿Cómo están, mis queridos lectores? Yo aquí escribiendo poco a poco durante lo que me quedan de vacaciones —11 días— y a la vez obsesionándome con una serie de libros escritos por Stephenie Meyer, que se los recomiendo de todo corazón, especialmente si están en la onda estudiantil como yo. Sé que estoy divagando, pero no puedo evitarlo... Son tres libros (Twilight, New Moon, Eclipse) y no puedo esperar para el cuarto.

En fin, sé que deben estar furiosos conmigo, y tienen toda la razón. Pero tienen que saber que ése había sido mi plan desde el principio del fic, y que todo tiene una buena razón detrás de lo evidente.

Ahora, lo importante es que canalicen toda esa furia asesina o frustración asfixiante en un review hacia la autora, vamos, siéntanse libres de descargarse conmigo XD.

Como en este momento estoy un poquitín apresurada, os dejo sin más que decirles que el próximo capi estará cargado de frustración, celos y alguna escenilla que las mentes retorcidas y pervertidas como yo, encontraremos muy divertida. Ja, ja, ja.

Muchos besos y saludos,

Sakki.