Sakura Kinomoto P.O.V
Un tortuoso mes ha transcurrido con aparente calma y normalidad en mi caótico mundo. Un mes de lo mismo. Levantarme. Ir al instituto. Ir al trabajo. Hacer mis tareas. Dormir. Soñar. Y levantarme de nuevo. Ésa era mi rutina diaria, y si soy más específica en cada paso, debo decir levantarme al grito de Nadeshiko, bañarme, vestirme y tratar de llegar al instituto a tiempo para ver a Tomoyo en una de sus sesiones de besos apasionados con Eriol, el que era el mejor amigo del chico con el que soñaba prácticamente todas las noches. Durante el receso, planear y planear sobre los detalles del incendio que provocaríamos en el edificio y a Yamazaki refunfuñar sobre cómo Tomoyo se atrevía a juntarse con el "cabeza de aire" —Eriol—. Ir al trabajo, ver la cara del idiota de mi jefe, regresar a la casa para ver la cara de felicidad de la idiota de mi madre. Y es ahí en donde me encuentro precisamente.
Jugando con los fideos dentro de mi plato, podía escuchar la pacífica conversación de Clow sobre algo de la bolsa, y prácticamente me caí encima de mi plato por el aburrimiento. Aunque cambiando de idea, era infinitamente mejor que escuchar a Nadeshiko hablar sin detenerse sobre el sexo de mi todavía no nacido hermano.
Cuando el timbre sonó, encontré la oportunidad perfecta para huir.
—"¡Yo abro!" Me levanté intempestivamente de la mesa, cortando en seco la parte más interesante del discurso de Clow.
Corrí del comedor a la puerta principal, y abrí con entusiasmo, sólo para encontrarme a Kero del otro lado de la puerta. Una sonrisa surgió en mis labios. No había visto a Kero desde que decidimos hacer de turistas por Tokio. Como él conocía bien la ciudad, me había arrastrado hasta sus lugares favoritos —restaurantes— y habíamos comido dos de los pasteles más deliciosos que hubiera probado en mi vida. Todo, durante el único fin de semana que había tenido libre.
—"Hola," Me hice a un lado para que entrara y él me mostró una enorme sonrisa.
—"¿Adivina qué?" Me percaté del sobre que llevaba en sus manos, y fruncí mi ceño.
—"¿Qué es eso?" Lo guié por las escaleras hasta mi habitación. La primera vez que había entrado aquí había gruñido del disgusto por la pintura negra. En ésa misma ocasión me había visto forzada a cumplir con mi palabra y prepararle el postre que le había prometido por hacerse pasar por mi novio. No es como si tuviera mucha importancia ya, porque las veces que veía a Shaoran se reducían a las clases, y no me había dirigido la palabra desde aquella vez en mi trabajo. Ah. Un caso perdido, compañeros.
—"Esto," Kero sonrió mientras se sentaba en mi cama, —"Es," Mostró una sonrisa cegadora, en serio. ¿Qué hay con todo el mundo? ¿Les inyectaron la dosis de 'Felices para siempre' y yo me la perdí? Oh, no, corrección. A mí me inyectaron la de 'Mira a todos ser felices y húndete en tu miseria porque apestas'.
—"¿Es qué?" Pregunté con impaciencia arrebatándole el sobre.
—"Mi primer portafolio," Lo abrí con impaciencia y saqué una carpeta negra, pesada.
—"Ábrelo," Me apresuró con una pequeña sonrisa.
Okay, tiempo para hacer confesiones. Kero en verdad había sido una molestia con esa camarilla brillando en mi nariz durante cada momento que lo veía. Tomaba fotos aquí, allá, en la flor de aquí, en el árbol de allá y estaba comenzando a pesar en mis nervios. En serio.
Pero las fotografías que me estaba mostrando no podían ser de él. En serio, era irreal que Kero, el mismo chico que había dejado el instituto a tan sólo cuatro meses de graduarse, hubiera tomado unas fotos tan bellas y artísticas, que si yo no hubiera estado con él durante el momento que había tomado las fotos, me costaría creerlo.
—"Wow," Solté con aprehensión, ganándome una sonrisa extra grande por parte de él. —"¿Seguro que no le pagaste a alguien para que hiciera el trabajo?" Sólo rodó sus ojos.
—"Ajá," Dijo quitándome la carpeta de las manos, —"¿Y? ¿Cómo van las cosas en tu patética vida?" Se rió por un momento y me esforcé en lanzarle la mirada más dura que tenía.
—"Ya sabes, lo mismo de siempre. Ahorra tiempo, Kero. ¿Qué te traes en las manos, qué necesitas de mi ayuda?" Por un momento se sonrojó y se mostró inseguro por un breve momento, pero todo quedó descartado después de un suspiro.
—"¿Necesito un motivo para visitar a mi mejor amiga?" Se encogió de hombros —"Supuse que necesitabas un hombro donde llorar,"
Estreché mis ojos —"¿Qué insinúas? ¿Qué soy una magdalena?"
Soltó una risa ahogada —"A veces,"
Le lancé una de mis almohadas a la cara —"Jódete,"
Lo vi suspirar con pesadez, —"Ya estoy jodido,"
En serio. Estaba cansándome de toda esta onda misteriosa de Kero. El Kero que yo conocía, nunca, nunca me guardaba secretos. —"Habla ahora o calla para siempre,"
Volvió a suspirar. —"Okay. Sí vine para pedirte algo,"
Solté un grito triunfal —"¡Ajá! ¡Lo sabía!" Lo apunté con mi dedo acusador —"¡Sólo me buscas cuando me necesitas!"
Entrecerró sus ojos —"Tengo... esta cena. Con mi papá. Y estaba preguntándome si..." Hizo una pausa angustiosa, —"quisieras acompañarme,"
Esta vez fue mi turno de entrecerrar mí mirada —"¿Qué?"
¿Adivinen qué hizo el señor suspiros? ¡Exacto! Soltó otro suspiro —"Mi papá... quiere presentarme a... su novia,"
No supe si echarme a reír o caerle a almohadazos —"¿Tu papá tiene novia?" Kero rodó los ojos, como si estuviera exasperado.
—"¿Por qué demonios crees que mi mamá y yo nos fuimos? Mi papá la engañó, miserable bastardo. Y ahora quiere presentarme a su novia. Su nueva novia" Vaya. Estaba descubriendo algo más de la historia de Kero. Siempre supe que el tema de 'papá' lo irritaba y nunca me había atrevido a preguntarle nada. Aún no me era comprensible por qué había decidido mudarse con él.
Tragué en seco. Nunca me había percatado cómo la vida de Kero era tan parecida a la mía. Yo también tenía una progenitora que había roto su matrimonio con mi otro progenitor, por otro hombre. Aunque supongo que la situación de Kero era relativa, porque sería un milagro científico si su papá quedaba embarazado. Okay. Concéntrate Sakura. Estás perdiendo el hilo de las cosas.
Podía entender cuán difícil era para él —y cuán difícil había sido para mí, conocer a Clow— y podía entender su deseo de mi presencia ahí.
Suspirando, porque sabía que perdería horas de mi valioso y escaso tiempo libre en un estúpida y tensa cena, supe que era mi obligación estar ahí.
—"¿Le dijiste a tu papá que ibas a invitarme?" Sólo asintió, y sus ojos dorados, sí, dorados, brillaron en súplica silenciosa. Ah... suspiré. Adiós tiempo libre.
—"¿Cuándo es?" Ante eso, Kero soltó una risita burlona.
—"Dentro de media hora," Abrí mi boca para refutar, pero nada salió.
Le lancé otra almohada, —"¿En qué diablos estabas pensando, Kero?" Corrí hacia mi clóset, buscando algo decente qué usar, mientras me sacaba el listón del cabello.
—"No estaba pensando. Bueno, de hecho, estaba pensando en no ir," Le envié una mirada furiosa mientras escogía un vestido casual, uno en el que me veía lo suficientemente decente, algo de ropa interior y volar hacia el baño a darme una ducha rápida.
—"¿Y? ¿Por qué te decidiste?" Le pregunté desde el baño, sacándome con rapidez la ropa.
—"Tengo curiosidad de conocer a la vieja," Rodé mis ojos, mientras abrí el grifo.
Kero era incorregible. Definitivamente.
Y ahora, con algo de suerte, todo saldría bien, si conseguía que Nadeshiko me diera permiso para salir.
Ah.
-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-
Shaoran Li P.O.V
Caí exhausto en mi cama, después de la tediosa cena que había compartido con mi familia. Resultaba insólito cómo las tradiciones nunca se pierden, y resultaba aún más insólito que mi madre dejara a Feimei ausentarse de ella, porque al parecer, tenía una cita.
Era algo injusto el pensar que si yo me aparecía con la línea 'Mamá, tendré que faltar a esta cena, porque tengo una cita' seguramente mi cabeza rodaría por el piso. Separada de mi cuerpo, claro está.
Durante estas últimas semanas, había tenido que luchar contra el tedio tanto de oír a Meiling presumir, como de burlarse del honesto —y estoy convencido, forzoso— trabajo de Sakura. Lo cual me trae al tema Sakura Kinomoto. Me parecía increíble que hubiera podido mantenerme alejado de ella, y también me parecía increíble que ella se hubiera mantenido alejada de problemas. ¿Será que ahora que estaba su novio aquí, estaba satisfecha y se había olvidado de sus deseos auto-destructivos? Podía ser. Pero eso no era lo que me fastidiaba. Me fastidiaba que a pesar de que sabía que era lo mejor, aquello me había dado un pretexto —sí, lo sé, patético, ¿no?— para acercarme a ella. Pero mi ayuda ya no era requerida, y aunque a veces me encontraba buscando una excusa para poder acercarme y simplemente hablar con ella. Sabía que no era lo más lógico —Dios, me casaría dentro de meses— pero tenía esa necesidad.
Sí. Estaba oficialmente admitiendo que la extrañaba. Extrañaba esa familiaridad que compartíamos, aunque a penas la conocía, extrañaba su olor, extrañaba discutir con ella, extrañaba...
—"¡Shaoran!" El grito de Feimei me ahorró continuar con más cursilerías, y me levanté no sin gran esfuerzo, para abrirle la puerta a mi hermana.
—"¿Qué?" Espeté sin ánimo alguno, la práctica de hoy había sido matadora. El campeonato del año se acercaba y aunque estábamos preparados aún faltaba pulir algunas estrategias.
—"Quisiera... pedirte un favor," Fruncí mi entrecejo. No era muy común que mis hermanas pidieran favores. Ellas no sabían pedir, ellas sabía tomar.
Me hice a un lado, dejándola pasar a mi habitación. Por primera vez me percaté de lo bien vestida que se encontraba. Me encogí de hombros mentalmente, supongo que tenía que vestirse así, si su novio estaba forrado en billetes verdes. ¿A quién más mi madre aceptaría como novio de una de sus hijas, si no fuera a un magnate de lo que sea que fuera? Un poco mayor para Feimei, —le sacaba como diez años— pero el hombre estaba forrado, y eso era todo lo que mi snob madre podía ver. Por otra parte, Feimei en verdad parecía estar enamorada del hombre, y como yo tenía mis propios asuntos, nunca me metía en las vidas amorosas de mis hermanas mayores.
—"Depende," Contesté honestamente. Ella se volteó y sus ojos me miraron suplicantes.
—"Está bien. ¿Me escucharás y luego decidirás si puedes hacerlo o no?" Yo asentí, sentándome en la cama. Dios, qué cansado estaba.
—"Necesito que me acompañes a esta cena," Volví fruncir mi ceño. Okay. ¿Para qué Fei me quería en una cena con su novio? Yo había creído que el hombre tenía suficiente dinero como para contratar un violinista. Y ése sería mi papel. No, definitivamente no iría. ¡Además ya había cenado!
Fei apresuró el resto de su frase —"Por favor, hermanito. Voy a conocer al hijo de Ken y... es de tu edad. Sé que será difícil... así que, me preguntaba si tú podías acompañarme... ya sabes. Para que le hagas conversación, no sé. Que rompas el hielo entre nosotros. Que no me vea como una madrastra malvada del tipo de Disney," Mi respuesta hubiera sido la misma, de no ser por el hecho de que las manos de Feimei estaban ahora temblando y parecía a punto de llorar. Okay, esto cambiaba mis planes. Parecía en verdad importante para Feimei que la relación entre ella y ese chico funcionara. Suponía que no quería ganarse enemigos, y yo sabía muy bien que un hijo —recordando el caso de Sakura— en verdad podía ser una molestia en el trasero para una relación, hipotéticamente hablando.
Suspiré, resignado —"Está bien" Lanzó un grito victorioso y en un segundo me di cuenta que su acto de muchachita indefensa era sólo eso. Un acto. La vi correr hasta mi vestidor, sacar mi camisa favorita y un pantalón de vestir y fruncí mi ceño.
—"¿Qué haces?" Ella me miró inocente.
—"Te elijo ropa apropiada," Fruncí mi entrecejo.
—"Un jean y una camiseta estarán bien,"
Pegó un grito de horror. —"¡¡No!!" Y siguió buscando algo en mi armario.
Olvídense de ese sueño rejuvenecedor que planeaba tomar. Sólo esperaba que el sujeto no fuera un muchachillo fastidioso. Además, ¿qué complejo tenía toda mi familia —bueno, mi tío y mi hermana— de intentar arreglar sus horribles vidas sólo con arrastrarme hasta donde ellos querían?
Mi caso no tenía esperanza, ¿no?
-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-
Sakura Kinomoto P.O.V
La casa en la que ahora vivía Kero no dejaba de impresionarme cada vez que la veía. A pesar de que mis visitas habían sido ocasionales, la presencia del enorme complejo no dejaba de sorprenderme y su opulencia siempre llamaba mi atención.
Evidentemente el papá de Kero sabía lo que hacía, y le pagaban bien por ello. Pero como Kero era tan esquivo, aún no había conseguido averiguar qué era lo que hacía. Sólo esperaba que quedaran descartadas profesiones ilegales. En serio.
—"Ven," Me tomó de la mano y me condujo desde la entrada hasta un gran corredor que nos llevó hasta el comedor, donde se veía a un par de mesoneros caminar de aquí a allá, y fue cuando Kero me detuvo.
—"Nada de sarcasmo," Susurró mirándome serio —"Las bromas y las carcajadas histéricas las dejaremos para después," No pude evitar sonreír.
—"Okay," Asentí estando de acuerdo y di mi primer paso pero me volvió a detener.
—"¿Qué? Le pregunté irritada.
—"Una cosa más," Su mirada me esquivó e inmediatamente supe que no podría ser nada bueno. —"Le dije a mi papá que éramos novios," Abrí mi boca horrorizada pero él me interrumpió antes de que pudiera ahorcarlo —"Hey, no me culpes. Tú fuiste de la idea. No sabes cómo piensa mi papá, Sakura. Si ve a un hombre que es sólo amigo de una mujer, en seguida piensa que es gay. ¿Cómo se suponía que debía explicarle que eres mi mejor amiga y nada más? ¡El hombre estaría llevándome a un prostíbulo en este momento!" Sólo su cara asqueada me contuvo de soltarle un cocacho en la frente por idiota.
Suspiré. En fin. Tenía razón. Había sido yo la de la idea.
—"Okay, pero nada de besitos ni estupideces. No sé con qué cara vería a tu padre," Kero sonrió satisfecho y al fin entramos al comedor.
El comedor era imponente, algo para nada sorprendente en esta casa. Había tanta comida que mi apetito se evaporó y un nudo cerró mi garganta. Dirigí mi mirada con rapidez hasta la cabecera de la gran mesa, y un grito se quedó ahogado en mi boca.
Por supuesto, no era por ver a Ken Mizuki, el papá de Cerberos Mizuki— alias Kero— y sus hermosas facciones —no me culpen. Kaho era hermosa, pero Kero no había sacado ni un poquito de ella— ni por su cabello dorado ni sus ojos tan parecidos a los de Kero. Mi grito, uno que, gracias a Dios, no salió nunca de mi boca, hubiera sido para quienes lo acompañaban. Ninguno de ellos había notado nuestra presencia, y apreté la mano de Kero en un intento por descargarme con algo.
Esto no podía estar pasando. O sea, ¿en qué mundo retorcido estábamos viviendo? ¿Era éste un universo alterno? ¿Me había caído en la ducha otra vez y estaba inconsciente y estaba teniendo esta horrible alucinación?
—"¡Cerberos, hijo!" La voz de Ken, llegó sumada a una sonrisa pero también atrajo las miradas curiosas de sus dos acompañantes.
Sus ojos ámbares abrirse en sorpresa fue todo de lo que fui consciente, y a Kero arrastrarme hasta nuestros asientos.
Porque en aquella mesa, se encontraba por supuesto, el papá de Kero, y a su lado izquierdo, su novia, una de las hermanas de Shaoran, que la reconocí de su cena de compromiso. Y a su lado, se encontraba el objeto de mis deseos más salvajes y sueños más eróticos. El mismo chico con el que estaba obsesionada y por el que había obligado a Kero pretender ser mi novio. El mismo en persona, mostrándose casi tan sorprendido como seguramente yo lucía.
Kero prácticamente me obligó a sentarme en frente de él, mientras él tomaba asiento junto a su padre.
Fue ahí cuando sentí todo el peso de su mirada. Cuando nos quedamos frente a frente.
Por Dios.
Esto resultaba ridículo.
—"¡Sakura!" La sonrisa de Ken resultaría contagiosa, de no ser porque en verdad no estaba de ánimo.
—"Sr. Mizuki, siempre un gusto verlo," Estreché con más fuerza la mano que aún no había soltado de Kero.
—"Igualmente, querida. Debo hacer las presentaciones, por supuesto." Soltó con galantería, y al fin me desprendí de la mirada potente de Shaoran y la dirigí a su hermana.
¿Ella era la novia de Ken Mizuki? Por Dios.
Sabía cuán difícil era para Kero y sólo por eso no me levanté de mi silla, sin estar dispuesta a soportar la mirada de Shaoran. El mismo Shaoran que no había hablado conmigo en décadas.
—"Cerberos, hijo. Te presento a la Srta. Feimei Li y su hermano, Shaoran Li," Feimei sonrió con calidez y eso evitó que la odiara.
Definitivamente Kero era más diplomático de lo que yo había sido, porque le correspondió el gesto con otra sonrisa. Yo todavía no recordaba haberle sonreído a Clow y habían pasado meses de saber que estaba con mi madre.
—"Feimei, éste es mi hijo, Cerberos y su novia, Sakura Kinomoto," La sonrisa de Feimei se hizo más amplia. Supongo que mi cara también le resultaba familiar.
—"¡Ah, sí! Ken, Sakura es la hija de la esposa de mi tío Clow, a ella ya la conocía. Shaoran, ¿no te parece un mundo pequeño? Cerberos, ¿te puedo llamar así?" Feimei podía resultar muy agradable. Y de hecho, le agradecía el gesto de llamar 'esposa de mi tío', cuando en realidad mi madre era la 'prostituta de mi tío', supongo que se oía mal en voz alta. Kero sólo asintió y me reí internamente. Cerberos odiaba que lo llamaran Cerberos.
—"Es un placer finalmente conocerte. ¿Sabes cuánto Ken me ha contado de ti, cariño?" Las palabras melosas no eran lo suyo, definitivamente. En especial cuando ella misma no distaba mucho de tener nuestra edad. Yo le calculaba unos veinticinco, veintiséis a lo mucho.
Pronto trajeron la comida, y más conversación se desarrolló, pero yo me encontraba demasiado ocupada en no derramar nada sobre mi vestido, al menos no cuando cierta personita comenzaba a irritarme por tanto mirarme. Digo, sabía que estaba molesto, ¿pero es que no pensaba decir una maldita palabra en toda la noche? Supongo que si no me había hablado durante todo este tiempo este pequeño regalo de Navidad muy adelantado no iba a hacer el milagro, ¿no?
—"Sakura, cuéntame. ¿Cómo está mi tía Nadeshiko y el bebé?" Sabía que era una pregunta normal, inocente, pero no se podía interpretar así si se trataba de Shaoran. Él más que ninguna otra persona en todo el planeta sabía cuánto me había afectado esta situación.
Me retorcí en mi asiento, y supe que todos estaban pendientes de mi respuesta. Maldito fuera. Si esto era todo lo que tenía que decirme, maldito fuera, mejor se hubiera quedado callado. Hay que tener cuidado con lo que se desea.
—"¿Ustedes se conocen?" Preguntó Feimei para interrumpir el gran silencio que se había instalado en el ambiente.
Ambos asentimos, pero yo me adelanté a contestar. —"Sí, por supuesto. Somos compañeros de salón," Y nos besábamos ocasionalmente hasta que convencí a Kero de ese idiótico plan particularmente para sacarle celos, porque yo estaba celosa de él y su prometida —"Y con respecto a mi madre, está muy bien, gracias. Creí que no me permitiría acompañar a Kero," Le dirigí la mirada más amorosa a Kero, que contuvo sus ganas de soltar una risotada —"pero ella confía mucho en él," Y no era mentira. No sabía por qué, pero Nadeshiko nunca se había opuesto a mi relación con Kero. Además, parecía ser que Clow y ella disfrutarían de su intimidad sin mí alrededor. Probablemente disfrutarían más si nunca regresara, estoy segura.
—"Mi tía Nadeshiko está embarazada," Comentó con una sonrisa Feimei, a Ken, —"será mi primer primito por parte de mi tío Clow, ¿puedes creerlo?" Rió con entusiasmo, y Ken la siguió. Ah, pobres tontos. En verdad estaban enamorados.
Kero me agarró de la mano y se levantó. Sus hombros estaban rígidos y sabía cómo debía sentirse. El lugar que Feimei estaba ocupando, seguramente debía ser el mismo de Kaho, su madre.
—"Disculpen, pero tengo que regresar a esta señorita sana y salva antes de su toque de queda," Kero soltó con toda la galantería que tenía en el bolsillo, y saber que aún faltaba el postre significaba que en verdad estaba desesperado por salir de aquí. Kero nunca se perdía del postre.
—"¿Hablas en serio, hijo?" Ken miró el reloj de su muñeca, —"Aún es temprano," Por mí no había objeción. Había un tanto que podía soportar al chico de mis sueños perforarme con la mirada, ¿saben? Y yo ya había llegado a mi límite.
—"Sí, pero tardo un poco en llegar hasta su casa," Kero se encogió de hombros y puse una sonrisa para apoyarlo.
—"Adiós. Papá, regreso más tarde," Solté un quejido y sabía que estaba metiendo la pata del todo con respecto a Shaoran, pues ya me iría del todo al diablo. La razón número uno, no quería que Kero se quedara a presenciar más de esto.
—"Pero, Kero, quedaste con que dormirías en mi casa," Tanto como Kero como todos me miraron sorprendidos pero evité particularmente la mirada de Shaoran. Ay, perdóname cariño. Había que hacer algunos sacrificios para salvar a nuestros amigos. Por mucho que me doliera, había conocido a Kero primero y él tenía toda mi lealtad.
—"Ah... sí, lo había olvidado," Kero frunció su ceño —"Bueno, supongo que regresaré mañana, papá" Me mandó una mirada entre sorprendida y espantada —más espantada que otra cosa— y me encogí de hombros.
—"Muchas gracias por la cena, Sr. Mizuki," Sentía que debía agradecerle por la peor cena en la historia de las cenas —"Feimei. Shaoran," Me despedí con un gesto sencillo, sintiendo que los pocos bocados que había logrado introducir por mi boca querían regresar para humillarme.
Salí con paso apresurado, escuchando los pasos calmados de Kero, atrás.
Dios.
Si las miradas pudieran matar, mis sesos estarían en este mismo momento colgando del gancho de alguna carnicería.
-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-
Shaoran Li P.O.V
Sí. Lo había acabado de comprobar. A alguien en el cielo en verdad le gustaba joderme. 24/7. En serio, digo, ¿podrían darme un descanso? ¿Por lo menos dejarme ir a la maldita cena de mi hermana sin tener que cruzarme con las dos últimas personas que quería ver juntas en todo el maldito universo? Aparentemente, no.
Decir que había estado echando fuego por la boca era quedarse corto.
Es decir, ahí había estado yo, conversando pacíficamente con Ken —no sé por qué pero me parecía ridículo llamarle "Sr. Mizuki". Me hacía sentir como si estuviera en jodidos pañales, aunque pensándolo bien el hombre tenía un hijo de mi edad—, cuando ¡pacatelas! Le pegué a Dios y apareció mi infierno.
Digo, ¿cómo demonios puede suceder eso? ¿Cuántas malditas probabilidades hay de que eso suceda, —ustedes saben, que mi hermana termine con el papá del tipo al que odiaba por simplemente ser el novio de la chica por la que estaba loco, la cual también resultaba ser la hijastra de mi tío— si no es la una en nueve mil millones?
—"¿Te comió la lengua el ratón, hermanito?" Contuve un gruñido, mientras veía las luces de la ciudad avanzar con rapidez. Una de las ventajas de tener dinero, y en grandes cantidades es que te permitía tener un chofer. No había apreciado eso hasta ahora, que me percato que si tuviera que estar frente al volante, no estoy muy seguro de que hubiéramos llegado con vida.
—"No,"
—"No has dicho una sola palabra en toda la noche. ¿Cómo es eso de ayuda? Me siento estafada," Se burló Fei, y contuve las ganas de decirle 'ponte en la fila, hermanita' pero no había sido lo más correcto descargar mi frustración con ella. ¿Qué culpa tenía ella de estar emparejada con un fósil?
—"Agradece que el niñito no te tiró del pelo. Mi meta era evitar eso, ¿no?" Feimei rodó los ojos.
—"Sí, claro. ¿No te pareció Cerberos adorable? Y tiene tan buenos modales. Me alegro mucho por Sakura, ¿sabes? No recuerdo haber tenido un novio así de decente en toda mi adolescencia. Todos unos cretinos, en verdad. Tienes suerte de tener a Meiling, hermanito. Ella es una chica aceptable y te evitará dolores de cabeza con otras chicas, ¿no?" La conversación de Feimei continuó y continuó pero yo no fui capaz de escuchar más. Y ésta se suponía que era mi hermana favorita y ella no podía estar más equivocada que Santa Claus en el Polo Sur.
—"Tienes toda la razón, Fei" Suspiré, agotado. Y sí tenía razón en una cosa. Cerberos o Kero como Sakura le llamaba —qué apodo tan ridículo, por cierto, parecía el nombre de un jodido peluche— seguro que era adorable. Y lo sería más si su cabeza estuviera separada de su cuerpo.
Síp. Muy adorable.
-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-
—"Ven aquí," Levanté mi cabeza, más por reflejo que por otra cosa. El salón estaba lleno de gente, y estaba convencido de que la secretaria del director no tomaría a bien que alguien la interrumpiera con sus anuncios.
Pero no vi a nadie. Maldición, no había nadie en todo el salón de clases. Okay. Confieso que no había prestado atención en absoluto, pero eso no quería decir que hubiera estado tan distraído como para no percatarme cómo todos mis compañeros salían y el discurso interminable llegaba a su fin.
—"Ven aquí," La voz se hizo más clara. Pude distinguir a quién pertenecía.
Fruncí mi ceño —"¿Sakura?" Me volteé, y ahí estaba.
Sentada, mirándome. Sonriendo. ¿Cuándo había sido la última vez que había visto esa sonrisa?
—"Ven aquí," Repitió, en aquella voz sedosa, cariñosa. Me vi compelido a levantarme de mi asiento, como si mis piernas tuvieran voluntad propia.
Sus ojos verdes brillaban, brillaban con algo que no podía descifrar, ¿necesitaba decirme algo?
Pensar no era de las cosas que se hacía con claridad cuando tenías a la chica con la que fantaseabas, estando completamente solos en una habitación.
—"Ven," Quise decirle que no hacía falta que me dijera nada en absoluto.
—"Shaoran, he estado esperando esta oportunidad... para decirte... que te quiero a ti. No quiero a Kero, Cerberos o como sea que se llame. Quiero estar contigo, para complacerte y estoy dispuesta a todo por conseguirlo," Malicia. Sus ojos hechiceros brillaban con malicia, y mi garganta estaba atravesada con algún sello horrible que no me permitía decir nada. Ni aunque estuviera recibiendo la declaración más memorable de toda mi vida.
—"Harías todo por mí, también, ¿no es así, Shaoran?" Mis neuronas estaban a punto de desvanecerse. Prácticamente lo sentía. Y sólo pude asentir como un completo idiota.
Ella me mostró una pequeña sonrisa, y pronto caminó hacia mí, hasta encontrarse a la distancia necesaria para que nos besáramos. Dios. Incluso podía olerla.
Su sonrisa sólo aumentó mientras se arrodillaba en frente mío. Fruncí mi ceño. ¿Qué creía que estaba haciendo?
Cuando sus manos saltaron a la hebilla de mi cinturón y abrieron la cremallera, yo ya había capturado la idea y estaba más excitado de lo que recordaba haber estado en toda mi vida. Sonaba patético, pero era la verdad.
—"¿Lo harás todo, Shaoran?" Se me hizo difícil prestar atención a sus palabras, especialmente cuando sus manos estaban sobre mis calzoncillos y mis pantalones en mis tobillos.
—"Sí..." Solté en un gemido, mientras sentía la frescura del viento que entraba por la ventana tocarme en mis partes íntimas.
—"¿Me dejarás besarte?" Luché por mantener fija mi concentración, pero era tan difícil. Maldición, tan difícil. Sus manos ahora ascendían y descendían justo de la forma en que lo estaba necesitando.
Cerré mis ojos, y sólo volví a asentir. Pronto ella dejaría de jugar conmigo y me besaría en los labios, ¿no? ¿Era a eso a lo que...?
—"¡Ah!" Solté una exclamación, tomado por sorpresa, mis pensamientos se detuvieron y sólo tuve la sensación de su beso... allá abajo.
Sakura soltó una risita, que envió escalofríos por toda mi columna vertebral.
—"¿Me dejarás tomar esto —fue muy gráfica en su apretón, condenación— y llevármelo a la boca?" Oh. Maldición. Como si no fuera suficientemente difícil mantenerme de pie, ella tenía que ir y hablar sucio.
No necesitó una respuesta para eso, por supuesto. Pronto sentí la humedad de su boca sobre mi... ustedes saben, ejem, y hasta ahí avanzaron mis pensamientos coherentes.
La urgí apresurar el ritmo, sintiendo cuán profundo la alcanzaba, aferrando no con delicadeza su cabeza sobre mí, con la fuerza de mi mano derecha, ¿o era la izquierda? No lo sé con certeza.
Ahh. —"¿Te... correrás... para... mí?" Aún podía escucharla decir, pero yo era físicamente discapacitado. El placer era insólito. Sentir sus delicados labios sobre mí era algo que iba más allá de las alturas del éxtasis, sentir su lengua era un tormento.
Estaba tan cerca. Oh, cielos, tan, tan cerca. Un poco más, sí. Un poco...
—"¡¡SSSSHHHAAAAAAOOOOOORRRRRAAAAAANNNNNNN!!" El grito me levantó de donde sea que hubiera estado y sólo pude sacudir mi cabeza en confusión. Parpadeé una. Dos. Tres veces. ¿Qué demonios había pasado?
Estaba en medio de mi habitación. Fruncí mi ceño. Estaba sin camiseta y con mis pantalones/ pijama. Y también estaba malditamente confundido.
—"¡¡SSSSHHHAAAAAAOOOOOORRRRRAAAAAANNNNNNN!!" El grito sólo se volvió a repetir, mientras parecía que fuera de mi puerta se estaba declarando la Tercera Guerra Mundial.
Corrí a abrir la puerta y sólo encontré a mis tres hermanas tiradas en el suelo, gritando, tirándose del pelo y propinándose uno que otro golpe/bofetón. El sonido de un portazo se escuchó cuando lancé la puerta.
Estaba harto. Mis hermanas no sólo habían descubierto una forma de fastidiarme cuando estaba despierto. También lo habían hecho cuando estaba dormido, y maldición eso era una jodida plaga.
Cerré los ojos en un intento de olvidar mi furia/frustración sexual/ simple frustración pero fue imposible. Ésta sería una que no les perdonaría en mucho, mucho tiempo.
-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-
Sakura Kinomoto P.O.V
Hoy era el gran día. Yue había estado presionando y aunque a Tomoyo parecía ya no importarle mucho cuándo ejecutaríamos el plan, todos los demás lucían ansiosos. Según Naoko, había trazado un plan a prueba de balas. Yo no estaba tan segura de ello, pero tenía que atenerme a lo que la comandante dijera. Por mí no había problema en que nos descubrieran, simplemente había dejado de importarme. El deseo de venganza era suficiente como para ayudarme a mover una montaña. No por nada había soportado las risitas condescendientes de Meiling, que me torturaba particularmente apareciéndose por mi humillante trabajo como las otras sanguijuelas. Mi único consuelo era saber que ella estaba engordando y que podría quemarle su adorado cabello.
Hoy era un día de prácticas en el gimnasio. Aparentemente se acercaba un campeonato o alguna estupidez importante para el equipo de baloncesto y las porristas, por supuesto, también se encontraban practicando sus vítores.
No quería pensar en las consecuencias de mis acciones —ustedes saben, si alguien salía en verdad lastimado— así que debía hacer mi parte lo más rápido que pudiera.
Estaba encargada de los vestidores, en donde debía esparcir un galón de gasolina. No el plan más elegante, pero era lo que nos había alcanzado con nuestro bajo presupuesto.
Corrí hacia los vestidores de los chicos, asegurándome que nadie me viera mientras me escondía detrás de un estante. Destapé la botella y pronto el olor penetrante del combustible inundó el ambiente. Rápido, Sakura. Tienes que hacerlo rápido.
Me detuve a escuchar, por si hubiera todavía alguien dentro, pero había silencio, así que sospeché que no.
Pegué la carrera hacia las duchas, en donde esparcí un poco del contenido por el piso. Era más difícil de lo que había creído, pero lo conseguí sin salpicarme. Esta vez me dirigí hacia los casilleros, y pronto el olor a gasolina inundó el vestidor de chicos.
Miré el contenido de mi botella. Bien. Sólo había gastado la mitad. La otra mitad serviría para el de las chicas.
—"¿Qué diablos...?" Escuché a alguien mascullar desde la entrada y me congelé en mi sitio. Maldición. Maldición. Maldición.
—"¿Sakura?" Me volteé con rapidez, intentando esconder la gasolina detrás de un muro.
—"¡Shaoran!" Susurré sin aliento, seguramente perdiendo todo el color de la cara. Okay. Esto no había estado en mis planes. ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué debía hacer?
Okay. Debí distraerlo del olor asfixiante. ¡Rápido, rápido!
—"¿Qué estás haciendo aquí?" Evidentemente mi presencia lo había distraído lo suficiente como para no percatarse de lo evidente. Tomé una respiración para intentar calmar mis nervios.
—"Eh... yo... pues..." ¡Rápido, di algo rápido, estúpida! ¡No te quedes ahí parada mirando su gloriosa cara y ni su escultural cuerpo, imbécil! ¡Concéntrate! ¡No, en eso no!
Él frunció su ceño. Maldición. ¡Rápido! ¿Qué parte de rápido no podía entender mi cerebro?
—"Yo... estoy aquí para pedirte..." Una idea cruzó mi cabeza. Oh, Dios. Era mi último recurso. Juro que puedo ver cómo su nariz empieza a moverse... —"¡perdón! Sí. Quiero que me disculpes por todo lo que pasó cuando me cuidaste. Es decir, tú sabes. En verdad quiero pedirte que..." Me quedé con la mente en blanco, porque podía verlo acercarse a mí. Acercarse peligrosamente a mí.
—"¿Estás en el vestidor de los chicos sólo para decirme eso?" Dios. Su voz estaba ronca. Okay. En este momento pensamientos pervertidos no me ayudan, ¿sí?
—"Eh... no... yo..." Sabía que estaba perdiendo tiempo valioso. Sabía que Yukito en cualquier momento iniciaría el fuego. Y yo estaba aquí, atrapada.
—"¿Qué?" Di un paso hacia delante. Shaoran y yo estábamos a una distancia considerable. Dios, no permitas que sepa de mi plan. Te prometo que seré buena. Te prometo que ésta será mi última travesura, por favor, por favor no dejes que Shaoran se entere de lo malvada y maquiavélica que soy. Por favor. Por favor.
—"Yo..." Sus ojos ambarinos me miraban con cuidado, haciéndome más nerviosa. ¿Ya se habría percatado?
—"¿Sabes qué?" Levanté mi cabeza ante su susurro. ¿Desde cuándo estaba tan cerca? ¿Y en qué momento me había arrinconado a la pared?
Mi boca se abrió sorprendida, estábamos a menos de treinta centímetros. ¿Era ésta su forma de castigarme por portarme mal? ¿Jugaba conmigo?
—"Creo que te gusto, Sakura." Oh, ya se había dado cuenta. Eso era. En serio se había dado cuenta de lo idiota que debía lucir mirándolo como una completa estúpida. Me pregunto en qué momento se habría percatado de que Kero no era mi novio.
—"¿Ah?"
Su ceño aún estaba fruncido —"¿Y sabes qué? Tú también me gustas," Oh, por Dios. Shaoran no podía estarme diciendo esto. No en el momento en el que mis amigos incendiarían todo este maldito lugar. Maldición, si hubiera sabido que esto sucedería con sólo esperar en este vestidor, lo habría hecho hace mucho tiempo.
—"¿Qué?" Genial. Cuando tenía tantas cosas qué decirle, mi cerebro se declaraba en huelga. Por un momento me olvidé del olor a gasolina. Sólo podía olerlo a él. Escucharlo a él. Mirar sus hermosos ojos ámbares. Simplemente era demasiado increíble. Fantástico. ¿Sería éste otro de mis sueños?
—"Y me importa un bledo que tengas novio Cerberos, Keri o cómo diablos se llame," Su voz sonaba ronca, ruda, pero no podía ser menos para mí que la más perfecta canción que se hubiera escrito nunca.
—"Y sé que no te importa Meiling," ¿Meiling? ¿Eh? ¿Qué tenía que ver ella en todo este asunto?
Me relamí los labios, porque juro que se me partían de la sequedad. Supongo que ése es el efecto que provoca cuando estás a menos de diez centímetros del chico que protagoniza todas tus fantasías eróticas.
—"Estoy cansado de luchar contra lo corriente, Sakura. Estoy cansado de hacer lo correcto. De intentar aparentar ser alguien que no soy. Cansado. Estoy cansado de pretender que no me gustas, cuando estoy loco por ti," Wow. Simplemente eso. Wow. Juro que eso es más de lo que he escuchado decir a Shaoran en una sola conversación. Y la combinación de palabras. ¿Seguro que no había comenzado el incendio, y que yo había muerto en él?
—"Todos deciden lo que quieren hacer, excepto yo. Estoy cansado, Sakura. Esta vez voy a decidir lo que quiero hacer," Su cara se contrajo en dolor, y algo dentro de mi pecho hizo exactamente lo mismo.
—"Hazlo, Shaoran" Me encontré susurrando. No me había percatado de que habíamos estado hablando en susurros sino hasta ahora —"Haz lo que quieras," Conmigo. Me faltó decirle. Mis piernas temblaron cuando una pequeña sonrisa se posó en sus labios. Agradecí el apoyo en la pared y juro que perdí mi respiración el mismo momento en que sentí su mano apoyarse a mi costado.
Lo sentí tan cerca. Tan cerca.
—"Eso haré," Fue lo último que lo escuché decir, y no pude evitar sonrojarme cuando sentí su respiración sobre mis labios. Pronto, no pude sentir nada, excepto tocar el cielo con mis manos.
Porque Shaoran me estaba abrazando, sus labios estaban rozando los míos y mi corazón latía a mil por hora.
Pronto, el fuego nos consumió. Literalmente.
-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-
Notas de Autora:
Nota previa: En serio. Pagaría por ver sus caras en este preciso instante.
Ahora sí: SUCEDIÓ, FINALMENTE SUCEDIÓ!! En verdad no saben cuán emocionada estoy porque finalmente nuestra parejita por cosas de la vida y coincidencias, je, je, je, finalmente llegaron a acercarse!!
Agradezco a todos mis lindos lectores. En general, debo añadir a quienes no dejan sus comentarios, porque apoyan este fic, aunque yo nunca me enteraré de sus nombres ni sabré qué piensan de la historia, y supongo que eso está bien. No me estresaré más por ese hecho.
Ahora, concentrémonos en SS... sé que todos hemos estado esperando el momento en particular, ahora, ¿vivirán para contarlo? Recordemos que Sakura estaba retrasada en el horario para comenzar la travesurilla... Umm... no sé.
En fin, el cole como siempre, agota mis energías, pero ustedes saben una forma de reponerla, ¿verdad? XD. Me encantaría saber qué piensan del capi.
Resultó demasiado divertido escribir la escena de la cena de Kero... Uh. Eso debió ser incómodo.
Bueno, un besote en especial a todos mis queridos lectores que dejaron su review en el capi pasado. Para ellos, va este capi con mucho cariño.
Un beso grandote y nos vemos,
Sakki.
