Sakura Kinomoto P.O.V
Llegar a la playa más cercana tomaba aproximadamente de dos a tres horas, dependiendo de cuán rápido iba tu vehículo. No me había costado mucho esfuerzo pedirle permiso a mi madre, de hecho, desde mi súbita declaración de amor a primera vista por la prometida y pronto esposa de mi padre; le había caído como una patada al hígado y parecía haber estado buscando una forma de deshacerse de mí, hasta que yo le di la perfecta solución, tan desesperada en su intento de no verme aunque sea por dos días, que se había comprometido a cuidar de Spi y alimentarlo y bajo juramento no matarlo.
En fin, ¿en qué iba? Ah, sí. La playa más cercana y sobre cómo normalmente te demoras de dos a tres horas, ¿no? Bueno, Kero, el más maniático sujeto sobre el volante, un peligro para todo aquel que se le cruzara por el camino y una amenaza de muerte para aquel que se atreviera a subirse a un auto que él estuviera conduciendo, se tardó nada menos y nada más que cuatro horas, cuarenta y un minutos y cincuenta y cuatro segundos en llegar. Síp. Mi pobre mejor amigo conducía como un anciano que había perdido un ojo y tenía una pata de palo en vez de pierna, cuando se había olvidado de tomarse su medicina para la artritis.
—"¿Podrías acelerar un poco?" Sin atreverme a mirar el velocímetro, urgí desesperada. Me tomó unos segundos el percatarme que estábamos ocasionando una larga congestión atrás de nosotros.
Pero Kero, siendo Kero, no se inmutó —"Estoy yendo rápido" Rodé mis ojos y agradecí que estaban escondidas tras unas gafas oscuras. No quería herir susceptibilidades, especialmente no las suyas. Bah. Qué diablos.
—"Está bien. Déjame expresarme correctamente. ¿Podrías acelerar para que lleguemos en este siglo?" Me miró con irritación y me concedió pisar más a fondo el acelerador. No lo suficiente, de todos modos.
El silencio se hizo entre nosotros en el BMW del papá de Kero, hasta que, claro, él lo interrumpió. Kero carecía de la habilidad de disfrutar un buen silencio, ¿saben?
—"¿Y? ¿Qué pasó con nuestro pequeño engaño para sacarle celos al mocoso?" Volví a suspirar, mientras observaba el sol que se comenzaba a elevar. ¿Por qué me había levantado a las cinco de la mañana para viajar con él? Ah, sí, para hacerle un favor. ¿Por qué le estaba haciendo un favor? Ah, sí, porque era mi mejor amigo.
—"No pasa nada. Y se llama Shaoran," Kero me mandó una sonrisa maliciosa.
—"Así que ahora se llama Shaoran, ¿no?" Tuve ganas de estrangularlo. ¿Por qué tenía que ser tan perceptivo?
Me mordí el labio, indecisa. Moría por contarle mi loco amorío con el chico de mis sueños y que tenía prometida. Me moría por presumir. Y ése era el problema de los romances a escondidas, ¿saben? Se supone que debías mantenerlo a escondidas. Pero Kero era Kero, y él no contaba en esa pequeña parte de mi acuerdo con Shaoran, ¿no? Ustedes saben, la parte de 'no se lo digas a nadie'.
—"Habla" Me presionó, seguramente ansioso por conocer los asquerosos detalles.
—"Okay," Me pasé un mechón del cabello detrás de mi oreja —"¡Estamos viéndonos a escondidas!" Solté la bomba de una sola, con la voz más asquerosamente entusiasmada que hubiera oído en mis días.
—"¿Qué?" Kero soltó un grito ultrajado, —"¿Qué dijiste?"
Esta vez fue mi turno para reírme, —"Síp,"
La mandíbula de Kero debería estar tocando el piso. —"Debes estar jodiéndome,"
—"Nop,"
—"¿Quiere decir que me estás poniendo los cuernos?" Lo golpeé con mi bolso en la cabeza y no me arrepentí ni un poquito de ello.
—"Auch. ¿Oye, pero él no tenía una novia o algo?" La pregunta de Kero fue indiscreta, y creo que se percató de ello. Pero eso no provocó que mi sonrisa se borrara, al contrario, se engrandeció.
—"Prometida, de hecho. Y sí, estoy con él aunque la tenga," Kero ante esto frunció el ceño.
—"Saku, Saku. ¿Qué voy a hacer contigo?" Oh, no. Kero se iba a poner serio, —"Sólo te pregunto algo, pequeña"
Fruncí mi propio ceño —"No,"
—"No te estaba pidiendo permiso, cabeza hueca. Si tiene prometida es porque algún día tiene que casarse, ¿no?"
Me crucé de brazos, testaruda —"Sí, y no entiendo de qué pinta todo esto"
Tomó aire, como si quisiera ganar paciencia —"¿Y qué harás cuando se case?" La pregunta fue brutal y completamente directa. Ante mi imposibilidad de poder contestarle, salí por la tangente.
—"¿Cómo que qué haré? No seas tan ingenuo, Kero. Esto es sólo pasajero, no es como si me voy a casar con el tipo, o algo parecido" Rodé mis ojos en exasperación aunque por dentro me sentí herida.
Cerré mis ojos y me concentré en lo que Kero dijo a continuación —"Y, ¿cómo hiciste para que te dejara venir conmigo?"
Me tardé un rato en tomar una respiración fuerte. Otro tanto en olvidarme de todo el asunto, y otro poco recoger las piezas de mi corazón.
Kero tenía razón. Como siempre.
Y yo era la tonta. Como siempre.
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Shaoran Li P.O.V
—"¿A la playa? Shaoran, ¿es que acaso no tienes ninguna conciencia? ¡Tu prometida está en el hospital, hijo!" Ieran Li me gritó ultrajada. Sí, tal como está escrito. Me gritó. Pero aquello no podía importarme menos, por supuesto. No si aquel era el pequeño sacrificio que tenía que hacer para conseguir mi propósito. Y maldita fuera si no lo conseguía.
—"Madre, el pedido es consciente. Yo también estuve en el incendio, y de hecho, estuve atrapado," Puse la cara de puñete sufrido que me sabía a la perfección y suspiré, —"Necesito tomarme un descanso"
Mi madre levantó su ceja en escepticismo —"¿Qué tiene que ver con tu supuesto viaje, el incendio?"
Volví a suspirar, —"¡Tiene todo que ver, madre! Además, sabes que la madre de Meiling puede ser muy insistente, y me he sentido presionado con todo esto lo de la boda. Es la oportunidad perfecta para que libere tensiones y trabaje más por todo el evento, ¿no te parece?" Cuando estaba recurriendo a mis últimos métodos bajo la manga, y cuando me sentía finalmente derrotado y comenzaba a sentir la frustración, la coraza dura de mi madre se aflojó con mi última frase.
—"¿Durante cuanto tiempo dices? ¿Sólo este fin de semana?" Estaba gritando mi victoria.
Asentí con fervor, —"Por supuesto, madre. Tengo instituto este lunes,"
Su mirada se endureció, —"Y en la tarde tienes que asistir al modista," Aunque el pensamiento de esperar horas y horas parado mientras me pinchaban una y otra vez con agujas y me ahorcaban con cintas métricas simplemente me congelaba en mi asiento, tuve que aceptar.
—"Por supuesto, madre"
—"¿Con quién piensas ir, me dices?" Quise arrancarme los cabellos, ahí mismo. En serio. ¿Cuán testaruda y cabezota podría ser mi madre?
—"Con Eriol y su novia," La medida había sido desesperada y de último momento. Hubiera preferido ir solo, pero había anticipado que uno de los requisitos de mi madre eran prohibidos los viajes a lo 'solitario'.
Además, Eriol había estado completamente de acuerdo.
Ella frunció su entrecejo —"¿Necesitas chofer? ¿O prefieres conducir?"
Mierda. Era infinitamente más cómodo viajar si alguien estaba encargado de la conducción. Pero podría resultar peligroso con los planes que tenía en mente.
—"Tomaré el Audi" Y con un último fruncido, finalmente me preguntó: —"¿Cuánto dinero necesitas?"
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Sakura Kinomoto P.O.V
Contuve el impulso de rodar mis ojos ante la inmensidad de la "humilde" casa de playa perteneciente al padre de Kero. También contuve un gruñido al sentir mis piernas dormidas, pero eso no sensibilizó a Kero que me arrastró escaleras arriba para enseñarme la que sería mi habitación. Me eché a la cama y esta vez no pude contener mi grito de gloria.
—"Ah..." Suspiré mientras me hundía en la comodidad del blando colchón —"No me despiertes hasta el año que viene,"
Escuché a Kero dejar las maletas en el clóset con el mar de música de fondo. ¿Hace cuánto había estado en la costa? No podía recordarlo.
—"Ajá. Levanta tu gordo trasero de la cama, Sakura. Tengo fotos que tomar y el sol está perfecto," Me levanté pero no sin echarle una mirada de pocos amigos. Ése era Kero para ustedes, el mismo gruñón, mandón de siempre cuyo padre tenía una casa a cinco metros de la orilla del mar.
—"¿Y qué debo hacer, jefazo? ¿Le gustaría también que me ponga a limpiar el sótano o comienzo por el piso de la cocina?" Entornando sus ojos comenzó a pulir su cámara y hacer otras estupideces con otros lentes que no tenía ni idea de cómo se llamaban.
—"¿Hablas en serio?" Me quejé, sintiendo cómo mi panza me gruñía. No había tomado nada para el desayuno excepto una manzana.
—"Síp," Ni siquiera me miró. En serio.
—"Ah, Kero" Me quejé, —"No me jodas. No puedes esperar que después de un viaje de cinco mil horas comience a modelar, ¿no?" Kero sólo levantó una ceja y solté otro quejido, sabiendo que hablaba completamente en serio —"Mierda,"
—"¿Tienes el bikini verde? ¿El que tiene puntos blancos?" Torcí la boca pero igual asentí. —"Bien. Ponte ése. Ahora, ¿trajiste accesorios?" Sabía que su ceño fruncido no era más que un acto, y eso era lo que más me cabreaba. Seguramente él tenía tan pocas ganas de trabajar como yo.
—"Me debes una enorme, Kero," Solté mientras iba al baño —o lo que creía era uno, aunque bien hubiera podido pasar por mi instituto— con el bendito traje de baño.
—"Eso es lo que todas dicen, cariño" Cuando le envié la mirada más dura que había traído encima, pude verlo sonreír con malicia.
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Shaoran Li P.O.V
Juro que debería ser investigador profesional. En serio, no estoy presumiendo. Temprano en la mañana, recogí a Eriol para luego ir a la casa de Daidouji y estaba tan poco concentrado en cualquier porquería de la que ambos estaban hablando, me valía un bledo. Llegué a la casa de mi tío Clow a tiempo para ver cómo Sakura guardaba en el maletero un bolso de un tamaño mucho menor al que Daidouji se había traído encima y había clasificado de 'ultra necesario'.
Tampoco fue difícil seguir el auto en el que ella y el idiota ese conducían. La parte difícil fue seguirles a distancia suficiente para no perderlos y a distancia suficiente para no pasarlos, lo cual una tortuga hubiera cumplido sin ningún esfuerzo. Controlar mi irritación fue otra de las cosas que fueron casi imposibles de manejar, y evitar escuchar los cuchicheos de Eriol y su noviecita comenzaba a fastidiarme. Por supuesto, aunque estaba intentando darles algo de privacidad, era difícil no echar un vistazo para ver si todos esos gemidos y ocasionales gritos no eran porque se estaban matando el uno al otro.
—"Está obsesionado, te lo digo en serio" Escuché a Eriol susurrarle a Daidouji, y evité rodar mis ojos —"¿Puedes creer hasta dónde ha llegado? La tipa se va con otro a la playa y él la sigue" Apreté mis mandíbulas y clavé mis manos en el volante.
—"¿Es por eso que estamos parados aquí?" Me costó más trabajo escuchar el murmullo de la chica, pero lo conseguí.
Rodé mis ojos con exasperación. Maldita la hora en que le confesé todo a mi supuesto mejor amigo. Vaya, qué discreto podía ser. —"¿Podrías cerrar el maldito pico, Eriol?" Le pregunté completamente exasperado. Él sólo rió. —"Nop. Tengo que explicarle a mi novia por qué estamos parados en frente de esta casa como unos verdaderos tontos y no nos dirigimos a un hotel" Fruncí mi ceño. Se suponía que Eriol no debía meterse en este asunto.
—"Pues bien, dile a tu novia que es mi maldito auto y que por eso vamos a esperar todo el maldito tiempo que yo quiera, ¿entendido?" Eriol bufó —"¿Y por cuánto tiempo esperaremos, su Alteza?"
Esta vez fue mi turno para seguir su acción —"Todo el tiempo que sea necesario,"
Eriol suspiró y no pasó mucho tiempo antes de que empezara a cantar, sí, cantar, maldita sea —"Soy Shaoran Li, Sí, Shaoran Li. El mismo maldito tipo que está obsesionado por su prima política, la misma que tiene un novio diez veces más guapo que mí, sí, sí señor, no jodan conmigo, tengo título real, en serio, en serio, real, sí, real. Me voy a casar, sí, sí, pero igual me jodo a mi prima política, sí, sí, la sigo, la sigo, la sigo incluso a un incendio, sí, sí, sí" Juro que nunca antes se me había hecho tan difícil no cerrarle a Eriol el pico de un solo puñetazo. Antes había sido complicado aguantar los impulsos, ahora se había convertido en misión imposible cinco.
—"Mierda," Solté en voz baja, pero no me inmuté. No le iba a dar el gusto, aunque por dentro estuviera ardiendo de furia. Eso era lo que el animal quería, de todas maneras.
Pasaron algunos minutos, y justo cuando Eriol se puso más pesado que nunca, vi a Sakura y al sujeto ése, salir de la casa en la que habían entrado junto con las maletas. Bien. Ya sabía dónde se estaban quedando. Supongo que no sueno tan obsesionado como Eriol quiere hacerme parecer, ¿no? No.
—"Y ahí va el pajarillo" Rechiné mis dientes ante su comentario —"Uh.Oh. Está casi desnuda, Shaoran. ¿Qué piensas hacer al respecto?" Su burla no me hubiera afectado tanto seguramente, si no hubiera escuchado la risita burlona de Daidouji.
Y tenía razón. Aunque los ojos de Sakura estaban ocultos tras sus gafas, su cuerpo decía a gritos su identidad, si podías pasar por alto cómo su cabello se ondeaba con el viento y brillaba bajo la intensidad del sol de la mañana. Quise rugir en furia el momento en el que ella se rió por algún comentario que hizo el sujeto, y luego sucedió lo más inesperado. Ambos se detuvieron, ella se volvió a reír y él se acuclilló, sin importarle hacerlo en plena calle. Ella otra vez se rió y pegó un grito mientras él la cargaba en su espalda.
Mierda.
Mierda.
Mierda.
Digo, esto definitivamente tiene contar para mi carrera como mártir. En serio. Sólo yo podía haber viajado tanto para ser torturado. Era masoquismo a su máxima potencia ver a mi novia toquetearse con otro tipo, lo juro.
En medio de mi ira, encendí el auto y escuchando el grito sorprendido de Daidouji, aceleré en segundos, para salir de ahí.
Hotel, hotel. ¿Dónde había un hotel?
Pistola, pistola. ¿Dónde había una pistola cuando más la necesitabas? Supongo que si la hubiera, al menos en este momento, los sesos de Keri o como diablos se llamara — ¿por qué tenía un problema con el ridículo nombre de animal felpudo?— estarían rodando con el piso.
Lo juro.
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Sakura Kinomoto P.O.V
Por primera vez en lo que parecían ser décadas, me encontraba haciendo exactamente lo que me gustaba hacer. Y agradecía saber que era Kero quien me acompañaba. Estaba más feliz de lo que recordaba haberlo estado en mucho, mucho tiempo, al menos en el campo laboral. Otra cosa que debía agradecerle a Nadeshiko, por hacer continuamente difícil mi vida.
—"Mueve el brazo más a la derecha," No podía quejarme de la habilidad de Kero, por supuesto que no, se notaba que iba a tener mucho futuro, especialmente haciendo lo que le gustaba hacer, y aunque yo siempre le reprocharía salirse del instituto a sólo unos meses de graduarse, se podía decir que él era más feliz de lo que yo había visto en algunos profesionales. Además, supongo que si tienes el respaldo económico de tu millonario padre, todo parecía más fácil.
—"Sube el mentón," Aunque el sol seguramente dejaría mi piel algo bronceada, el agua del mar estaba congelándome, y nunca en realidad había sido fan de la arena, pero todo fuera por ayudarlo. Me encontré sonriendo a la cámara, mientras seguía sus instrucciones.
—"Bellísima," Sonreí ante el cumplido, mientras me arrodillaba en la arena y una ola rompió en mi espalda, mientras Kero disparaba, una y otra vez.
—"Auch," Solté sintiendo el frío de la espuma, y Kero bajó la cámara, con el ceño fruncido miró el reloj en su muñeca —"¿Quieres ir a almorzar?" Mi panza traicionera me delató, porque no me había percatado cuánta hambre tenía.
—"Sí" Caminé hacia él, y tomé la toalla que traía sobre los hombros, para ponérmela encima. —"¿Estás seguro que ya no necesitas más tomas?" Kero sonrió un poco, y se encogió de hombros, —"Mañana," Asentí, estando de acuerdo. No sabía que estaba así de cansada, ni hambrienta.
—"¿Qué hora es?" Le pregunté involuntariamente mientras me encogía la calidez de la mullida toalla.
—"Van a ser las tres" Me detuve en mis pasos, boquiabierta, —"¿Tan tarde ya?" Miré al cielo, pero seguía brillando el sol tal como lo hacía cuando llegamos.
—"Hmm," Me contestó él, distraído, haciéndome fruncir el ceño. ¿Qué pintaba Kero? ¿Por qué el cambio de ánimo tan repentino?
Estuve a punto de preguntarle, mientras caminábamos hacia su auto, que estaba aparcado en la calle, cuando él me interrumpió.
—"Sakura, tienes una adorable visita," Lo miré completamente confundida. ¿Visita? ¿De qué diablos estaba hablando?
—"Mira hacia allá," Dijo con una sonrisa condescendiente, no muy típica de él. Su dedo me apuntó en dirección de un auto, al que miré de reojo mientras Kero me abría la puerta del BM. Por poco y me trago mi propia lengua al ver quién estaba detrás del volante del Audi estacionado a unos diez metros de nosotros.
—"No me jodas," Solté en un murmullo, completamente abrumada, y Kero asintió, mientras estallaba en una carcajada.
—"Pobre. Está obsesionado contigo, ¿lo sabías? Ha estado observándonos toda la mañana" Tragué en seco mientras intentaba de cerrar mi mandíbula, que había caído al piso, mi cerebro demasiado adormitado como para contestarle en algo.
—"¡Shaoran!" Tomé una fuerte respiración, aún sin creérmelo del todo, y aferrándome al asiento.
—"Tomo por tu sorpresa de que no lo invitaste a nuestro pequeño paseo, ¿no?" Miré en el espejo retrovisor, mientras sentía emociones encontradas en mi pecho. La primera, alegría, y creo que ésa era la más abrumadora de todas, la segunda, rabia, porque me sentía sin ningún derecho de privacidad, y la tercera una gran combinación de las dos primeras.
—"Vamos, Kero" Solté con los dientes apretados, porque estaba totalmente confundida.
—"¿Quieres decir que no vas a ir hasta allá y le darás un abrazo de bienvenida?" Okay. Kero era un pesado.
—"No," Solté como pude, mientras mi cabeza analizaba todas las razones por las que Shaoran Li estuviera persiguiéndome.
Número uno, estaba celoso. El pensamiento me resultó ridículo. Es decir, ¿acaso no era yo la viva prueba de que podías enloquecer por alguien?
—"Quiero que sepas, que no estoy de acuerdo contigo, Saku" El comentario de Kero no me importó para nada.
Número dos. No confiaba en mí. Creía que yo era una completa zorra, que andaba con dos tipos, y lamentablemente no había pruebas tangibles que me ayudaran.
Número tres. No había una razón tres, que se me ocurriera.
Me mordí el labio, indecisa. Bastó una mirada al retrovisor para decidirme.
—"Déjame aquí, Kero. Yo voy más tarde a la casa," Kero frunció su ceño, —"¿Segura? Porque tu amiguito no luce para nada contento, déjame decirte"
Contuve mí gruñido —"No te metas, Kero"
—"Okay, okay. ¿Quién soy yo sino sólo tu mejor amigo?" Le envié una mirada nada amistosa, mientras me bajaba del auto. —"Te llamaré luego,"
Kero me sonrió —"Usa protección" Abrí mis ojos escandalizada, hasta que él estalló en renovadas carcajadas, —"solar, por supuesto. Este sol puede causar serias quemaduras, ¿sabías?" Estreché mis ojos ante lo ordinario de su comentario, y me aparté.
Mi vista se dirigió inmediatamente al auto que se encontraba unos metros más atrás de nosotros, y pronto pude oír a Kero encender el motor del suyo y acelerar. No así sucedió con Shaoran, cuya mirada me enfrentó e inmediatamente supe que estaba en problemas. Tragué en seco y dejé que mi mente delirara por un momento. ¿Cómo podían ser sus ojos tan expresivos?
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Shaoran Li P.O.V
No tardé nada en descifrar cuánto en verdad no quería estar aquí. A la distancia, estaba viendo cómo Sakura se contoneaba de una manera u otra, mientras aquel sujeto la enfocaba con su maldita cámara.
Me sentía tan furioso y tan frustrado, porque hubiera podido acercarme a reventarle la cara al tipo si tan sólo le hubiera puesto un dedo encima. Pero no. Estaban haciendo exactamente lo que Sakura me había dicho que estarían haciendo: una sesión de fotos.
Así que me hundí en mi asiento observando como mi novia estaba posando prácticamente desnuda para el sujeto que más odio en la faz del planeta. Sé que esta frase debe sonar ridícula, particularmente porque ¿quién era yo para decirle lo que tenía o no tenía que hacer? ¿Con qué cara podía decirle que se mantenga alejada de él si yo no podía extenderle la misma cortesía con Meiling? ¿Cómo, cómo podía hacerlo, si no faltaban meses para que yo me casara con otra?
—"Mierda," Golpeé mi frente contra el volante, porque mi conciencia me decía que lo único que conseguiría con todo esto era hacerla sufrir a ella y a mí mismo, porque sabía que lo nuestro era imposible, porque sabía que era incorrecto y especialmente porque yo sabía que ella no tenía ninguna conciencia al respecto y probablemente eso era lo que más me atraía de ella.
Podía ver su piercing resplandecer por reflejo del sol y me hundí más en mi miseria. Había estado condenado desde el mismo momento en que vi ese pendiente en su ombligo. Condenado.
—"Mierda," Volví a golpearme en la cabeza. No se suponía que debía estar aquí. Se suponía que debía estar en algún ensayo de algún estúpido arreglo floral o donde el modista, tomándome unas malditas medidas. Se suponía que debía estar en la habitación de hospital de mi prometida... no observando a la chica más preciosa, pícara e inteligente que hubiera logrado ver en mi vida, no deseándola con cada fibra de mi ser, ni esperar nada de ella, no hoy, no mañana, jamás. Debía estar haciendo cualquiera de esas cosas, no fantasear cada noche con ella, con el deseo que ella me provocaba.
Tomé una fuerte respiración, sabiendo que no era muy tarde para tomar la decisión correcta. Podía girar la llave, poner marcha y acelerar. Recoger a Eriol y a Daidouji de su asquerosa sesión de besos-que-casi-son-sexo-pero-todavía-no, y largarme a Tokio. Dejar a Sakura en paz, de una buena vez por todas. Había sido yo el que comenzó todo, ahora era yo quien lo terminaría.
—"Mierda," La poca resolución que tenía por hacer lo que era correcto se fue al drenaje en el momento en el que la vi soltarse el cabello para que jugara con el viento.
—"Mierda, mierda, mierda" Cerré mis ojos y traté de calmarme. Fue inútil. La quería. La quería para mí y no había nada que pudiera detenerme.
De repente, el idiota bajó la cámara y Sakura se cubrió con una toalla, y ambos caminaron en dirección del auto. Me preparé para seguirlos, pero en un instante, estaban hablando de algo y al siguiente estaba ella, mirándome.
En ese preciso momento quise evaporarme, pero como es obvio, era imposible.
Oops.
Busted.
Okay. Podía manejar esto. Podía hacerlo. No. No podía. ¿A quién estaba engañando? Uh.Uh. Está caminando hacia ti. ¡Huye, idiota, huye! No, mejor no. Actúa normal. Y no estás furioso con ella. Quizás un poco. Maldición, estás histérico con ella. Contrólate. Que no sepa cómo te afecta las estupideces que hace. Que no sepa cuánto ella te importa. En el momento que ella sepa eso, estás completamente jodido, jodido, ¿me escuchas? ¡Jodido!
Tomé una respiración fuerte y mis manos temblaron un poco cuando la vi aproximarse.
¡Jodido!
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El estudio de sus ojos sólo conseguía incomodarme aún más, y luché contra el viento para que no se llevara mi única salvación, la toalla que me estaba cubriendo. Me sentí indecente, escandalizada y algo vulgar. Me sentía culpable. ¿Por qué? ¿Por qué?
Y además, ¿por qué era él quien me miraba furioso, cuando se suponía que era yo la que debía estar así?
Cuando llegué a acercarme a dos metros, él abrió su puerta, y descendió del auto, su mirada fija en mi cara, sus labios apretados y su ceño fruncido.
Traté de ser casual, como si nos estuviéramos encontrando en el centro comercial o algo parecido, —"Hola," no a cientos de kilómetros de casa.
Su mirada me esquivó, y no dijo nada. Típico de él. Me enorgullecí al saber que podía predecir su manera de actuar, comenzaba a conocerlo y eso había que celebrarlo. Al fin estaba desenredando el misterio Shaoran Li.
—"¿Qué estás haciendo aquí? ¿Era ésa la pregunta que estabas esperando?" Me burlé y su mirada volvió a mí, y sus puños se apretaron. Esto debía ser vergonzoso para él, ¿no es así?
—"Si esperabas que te hiciera esa pregunta, te equivocaste, porque no la pienso hacer," Mi frase lo dejó en shock. Era divertido tener la mano poderosa de vez en cuando, ¿no? Estaba tan acostumbrada a dejarme llevar por lo que él quería, más que nada porque siempre coincidíamos en algún punto, pero era extremadamente entretenido ser quien repartiera las cartas.
—"¿No?" Su voz apenas se oyó del retumbar de las olas, y lo que alcancé a escuchar fue un sonido ronco, —"Yo haría esa pregunta," Se encogió de hombros y otra vez esquivó mi mirada.
Quise sonreír, pero me contuve. —"Pero..." Susurré, mientras daba pasos hasta alcanzarlo —"...ésa es la diferencia. Tú eres un tonto y yo no," Esta vez mi sonrisa fue imparable, especialmente cuando sus ojos volvieron a mí, esta vez, con una ceja alzada en escepticismo.
—"¿Ah sí?" Sus labios se curvaron en una pequeña sonrisa, y di otros tres pasos de manera involuntaria, hacia él.
—"Sí," Asentí mientras me aferraba a la toalla —"Porque yo sé por qué estás aquí," Toda su cara se tensó, pero su voz salió suave y armónica, —"¿En serio? ¿Y por qué crees que estoy aquí?"
Estábamos a un palmo de alcance, lo suficiente para mantenernos alejados, lo necesario para sentir la misma terrible sensación que me inundaba por completo cada vez que lo tenía cerca. La misma tensión que traía una horrible corriente eléctrica por mi espalda, que me hacía sentirme como una estatuilla hecha de gelatina.
—"¿Hablas en serio? Estás aquí porque," Sonreí con confianza, me acerqué un paso más, y él al ser tan alto, tuve que levantar mi cabeza para mirarlo a los ojos, —"porque estás celoso. Creíste que te había mentido, ¿no? Creíste que venía aquí sólo para estar con Kero sin que pudieras espiarme. Si ésas hubieran sido mis intenciones, aún así no lo hubiera conseguido, ¿no?" No pude detener una sonrisa al ver su sonrojo culpable. Quise besarlo en ese mismo momento.
—"¿Cuándo te percataste de mi presencia?" Me mordí el labio, indecisa, sin poder decirle la verdad.
—"No hace mucho," Decidí ser esquiva, —"¿Viniste solo?" Le pregunté, más que nada por curiosidad.
Shaoran rodó sus ojos —"Vine con Eriol y Daidouji" Abrí mi boca, sorprendida. —"¿Qué? ¿Y dónde están?" Miré al interior del auto, ¿sería posible que no me hubiera percatado de su presencia?
Pero el auto estaba vacío —"Los dejé en el hotel. Sólo Dios sabe y querrá saber qué estarán haciendo," Se estremeció como si se sintiera asqueado, y fruncí mi ceño.
—"¿Los invitaste así no más? ¿Venías siguiéndome desde Tokio?" Sus labios hicieron una mueca, como si prefiriera olvidar todo el asunto. No, Señor.
—"Sí. Y tuve que invitarlos improvisadamente" Volvió a rodar sus ojos, y cruzó sus brazos.
—"Ellos..." Moví mi cuello de un lado a otro, —"¿Saben que nosotros estamos...?" Dejé la pregunta colgando y a pesar de que podía ver su reticencia a contestarme, y justo cuando creía que simplemente no lo iba a hacer, habló con voz pausada —"Sí. Ellos lo saben".
Estreché mi entrecejo —"¿Qué saben?"
Se pasó una mano por los cabellos, como si hablar de ello lo desesperara —"Lo saben todo ¿ya? Saben que estoy loco por ti, al menos lo suficientemente loco como para seguirte hasta aquí, ¿eso era lo que querías saber?" Sus palabras se me hicieron tan honestas más que por su contenido, por la forma de cómo las dijo, y mi corazón comenzó a palpitar con tanta fuerza que creí que se saldría de mi pecho.
Todo era perfecto. Su cara era perfecta, mirándome así, como si en verdad creyera todo lo que decía, que no lo rechacé de ninguna manera cuando me estrechó entre sus brazos y su respiración me hacía cosquillas en mi cuello, y quise quedarme así para siempre.
Y Kero tenía razón.
Yo era una tonta.
Porque me había enamorado completamente de Shaoran Li, y él nunca, nunca podría ser algo pasajero para mí y aunque sabía que él nunca podría ser completamente mío, aquel hecho palidecía cuando era comparado con todo lo que yo sentía por él.
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Notas de Autora:
Hola queridas lectoras, bueno, bueno, ¿qué les puedo decir? Primero una disculpa, porque este capi me parece algo corto, les aseguro no por falta de inspiración, sino más bien por falta de tiempo. También quiero decirles mi más sincera disculpa porque el diálogo que puse como avance en el capi anterior todavía está pendiente por lo que no he tenido oportunidad en esta semana de escribir mucho. Como no quise dejar de actualizar esta semana, he aquí este capi.
Otro punto es, ¡¡SAKURA CONFESÓ QUE ESTÁ ENAMORADA!! Bueno, no ante nadie, ni mucho menos ante Shaoran, pero qué se le va a hacer, por alguien hay que comenzar y qué mejor que con uno mismo?
Un beso gigantesco a todas las personitas que me dejaron su lindo review por mi cumpleaños, aprecio sus buenos deseos y les guardé un lugar especial en mi corazoncito.
En fin, como tengo que estudiar para esta estúpida lección de Física que tengo, me despido con un beso colosal pidiéndoles que por favor dejen sus comentarios, que como siempre me alientan y me apoyan para vencer la flojera...
Un saludo y un besote,
Sakki
