Shaoran Li P.O.V
Maldición. Sakura podía ser adictiva y eso que sólo lo acababa de descubrir ahora. Me estaba acostumbrando peligrosamente a ese perfume que usa, suave pero a la vez lo suficientemente fuerte como para ser percibido, estaba acostumbrándome a acariciarla, a tocar sus manos y lo peor de todo era que... no me molestaba. De hecho, todo lo contrario. Y eso, mis amigos, era extremadamente peligroso.
Casi tan peligroso como aquella extraña habilidad suya para desenredar mi lengua y forzar confesiones que nunca había planeado hacer en primer lugar, poniéndome más vulnerable de lo que recordaba haber estado en toda mi vida, particularmente porque yo sabía que ella me tomaba mucho más a la ligera de lo que yo lo hacía con ella.
Cuando salí del laberinto que eran mis pensamientos, fijé mi vista en el cielo, sin ser capaz de enfrentarme a su cara, que seguro exhibía una sonrisa de satisfacción. Y no era para menos, debía aceptarlo.
Es decir, ¿qué clase de tonto le propone semejante desfachatez? ¡Amigos con derecho! ¡Ja! Quisiera borrar permanentemente la palabra 'amigos' y enmarcar con derecho, porque era así como me sentía, y era aún extraño, particularmente porque nunca me había sentido así con nadie, ninguna chica me había llamado la atención lo suficiente como para proponer algo así, en un desesperado intento de tenerla a mi lado por el tiempo que ella lo decidiera.
Sin querer avanzar por aguas turbias y completamente desconocidas, me aparté de ella, y no me tomó mucha valentía preguntarle —"¿Tienes el día libre?" Ésa era mi manera educada de decirle '¡Vendrás conmigo y no hay pero que valga!'. Ella sólo me sonrió.
—"¿Lo tienes o no?" Pregunté incómodo, mientras pasaba mis dedos por su cuello, la parte de ella que más me atraía, debía admitir. ¿Quién hubiera creído que ese cuello podría tener tanto atractivo? Al menos el suficiente como para hacerme fantasear al respecto...
—"¿Hablas en serio? Claro que sí," Soltó mientras rodaba los ojos. —"¿Qué quieres hacer?" Mierda. Hasta ahí llegaron mis tan brillantes planes. Qué idiota. Había estado tan preocupado por hacerla venir conmigo que ni siquiera había pensado en qué haríamos.
—"Eh..." La vi arrugar su nariz, formando con su cara una mueca que hasta ahora no le había visto. ¿Tenía que hacer eso precisamente cuando quería pensar?
—"¿Qué tal si nos quedamos en la playa? ¿Tienes traje de baño?" Aunque la sugerencia fue buena, la segunda pregunta fue obvia y sonreí a pesar de haberme propuesto no hacerlo.
—"No," Le contesté por el simple gusto de molestarla, sin esperar en ningún momento que me creyera, por supuesto.
—"¿En serio? ¿Qué clase de idiota no trae un traje de baño a la playa?" En realidad no fue lo que dijo, sino la cara seria y angustiada que puso cuando lo dijo, lo que provocó que ésta vez yo estallara en carcajadas.
—"¿Qué?" Preguntó confundida mientras sostenía la toalla más cerca de su cuerpo. —"¿Qué pasó?" Pero yo estaba demasiado ocupado riéndome de su cara, que no tuve oportunidad de contestarle hasta mucho después.
—"Lo siento," Tosí, intentando contener un nuevo ataque de risa, —"En serio. ¿Alguien te ha dicho que eres chistosa?" La frase sonó patética, lo sé, pero ésa era la única forma que tenía a mano para no sonar grosero.
—"No, en realidad no" Se cruzó de brazos —"Lo que sí me han dicho es que puedo dar patadas muy fuertes. He quebrado huesos, ¿sabes? ¿Quisieras darle una probadita?" Eso fue todo lo que tomó para que mi risa se acabara y la de ella comenzara.
En serio.
¿Es que acaso no puedo gozar de una buena carcajada de vez en cuando?
-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-
Sakura Kinomoto P.O.V
Estaba nerviosa, sí, yo, Sakura Kinomoto, estaba nerviosa. Y ustedes se van a preguntar por qué, pero eso no significa que yo debo contestarles, ¿o sí? No, creo que no. Ustedes tendrán que deducirlo y seré buena, les daré pistas.
De un momento a otro, había estado riendo cómoda y confortablemente hasta que su mirada me calló. Así de sencillo, me calló, y no fue porque precisamente él estaba furioso conmigo o algo por el estilo. No, al contrario. Su mirada fue especial, porque se quedó callado, así, y después de lo que pareció una eternidad hizo lo que yo menos esperaba. Sonrió. Y no sé qué diablos tenía su sonrisa de especial, que, maldita sea, conseguía ponerme con el cliché, ustedes saben, de piernas de gelatina. Y no estaba mintiendo.
No sé por qué, pero usualmente cuando me quedo callada me siento, algo incómoda. Pero esta vez parecía lo correcto estarlo. No pregunten por qué. Quizás porque alguien en el Cielo todavía me quería, y no deseaba verme como una patética loser que no sabe ni qué decir o que si tiene la fortuna de decir algo, tartamudea, o peor, simplemente abre la boca y comienza a babear. En serio. Eso sí sucede.
—"Vamos," Estaba tan concentrada en no hacer el ridículo, porque no podía ser posible que él tuviera ese poder, —ustedes saben, borrar cualquier pensamiento coherente de mi cabecita—, no parecía justo. Es decir, ya me tenía como una tonta enamorada, ¿también tiene que ponerme bruta?
—"¿Ah?" Levanté la mirada hasta ver que él estaba asegurando su auto.
—"Vamos," Se rió de mi expresión, estoy segura, mientras extendía su mano para alcanzar la mía. —"¿Qué pasa?" Me preguntó levantando una ceja.
—"¿Se puede saber a dónde?" Pregunté mecánicamente porque lo único que podía y quería ver era su cara.
—"A buscar un lugar donde no nos insolemos, en primer lugar" Contestó serio, —"Y luego, te voy a raptar por el resto del día. ¿Te parece bien?" Su mano me dio un ligero tirón, exigiéndome avanzar a su paso, hasta que cruzamos del malecón a la arena. Creo que fue lo único que evitó que me quedara parada ahí como una lela. Recordemos, ¿cuántas veces había soñado yo con que él me dijera algo parecido? Por supuesto que en mis insanos deseos nocturnos no había ni un hilo que nos cubriera. Por supuesto, eso era algo que mi pobre corazón no podría soportar en la realidad.
—"Okay" Logré soltar sin que la voz me saliera temblorosa. Un logro, queridos amigos, un verdadero logro.
Avanzamos mucho más, hasta que llegamos al gran risco que rodeaba una parte de la playa y que ofrecía magnífica sombra y protección del despiadado astro mayor. Otra vez caímos en el silencio, al menos, hasta que él lo volvió a interrumpir.
—"Por favor, ¿podrías hablar? No estoy acostumbrado a llevar el ritmo de la conversación, ¿sabes?" Se frunció, como ya estaba yo habituada a verlo, y supe que no estaba bromeando.
Una risa surgió en mí, completamente inesperada, debo admitir —"¿Es decir que estás acostumbrado a que yo lleve el peso de la conversación?"
De repente, se detuvo. Fue algo extraño. Muy extraño. Y volvió a sonreír, esta vez maliciosamente. Todo mi organismo entró en alerta máxima, ¡sálvese quien pueda!
—"Nop. Simplemente no estoy acostumbrado a que estemos el uno encima del otro" Seguramente hubiera reído pero no tuve la oportunidad de hacerlo, porque una ola chocó contra una gran roca a no mucha distancia de nosotros, y por un momento me sobresalté por el fuerte rugido del mar, al menos, hasta que sentí a Shaoran hundirme en la arena, y de lo único que fui consciente fue de su cara encima de la mía. Su cuerpo gloriosamente encima del mío, con una estúpida y mullida toalla en medio.
—"Más o menos así, ¿sabes?" Murmuró justo en mi cara, su respiración enviando corrientes eléctricas por mis mejillas, —"Justo así"
No quise decir nada por temor de arruinar el momento. No quise decir nada por temor a que Shaoran se desvaneciera y otra vez me tocara levantarme de mi cama, completamente frustrada.
Pero él nunca se fue. No se fue.
-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-
Shaoran Li P.O.V
—"Quiero saber más de ti," Soltó ella de la nada, cuando todavía estábamos abrazados bajo cómoda y fresca sombra, mis manos tocando el pendiente de su ombligo tal como lo había deseado hacer cuando la conocí.
—"¿Por qué?" Respondí a sabiendas que era mala educación contestar con otra pregunta. Pero ella sólo se encogió de hombros.
—"Bueno, comenzaré por el comienzo..." Me aclaré la garganta y estiré mi corbata imaginaria cuyo nudo imaginario seguramente se había torcido después de semejante sesión de besos. ¿Quién hubiera creído que no era para nada aburrido quedarse así, sin hacer nada? Yo no.
Una sonrisa de su parte fue todo lo que necesité para irme de la lengua —"Mi padre y mi madre tuvieron sexo y Puf! después de ocho meses y medio estuvo sobre la faz de la tierra el ser más glorioso, apuesto, inteligente, galante bebé de todos los tiempos," Me echó arena encima, evidentemente molesta por mi falta de seriedad sobre todo el asunto, pero no pudo esconder su risa.
—"Shaoran, te acabo de preguntar sobre ti... no quiero saber cómo fue el nacimiento de Feimei" Esta vez le envié una mirada de pocos amigos y la vi temblar en risa. En serio. Esta chica debería atarse la lengua.
—"Bueno, como iba diciendo... Nací yo. Y sabes, babeaba, gateaba, le tiraba del pelo a mis hermanas, las cosas que un bebé hacer normalmente," Vi algo en su semblante ensombrecerse por un breve instante, y no pude evitar fruncir mi ceño, pero seguí hablando.
—"Y luego crecí. Tuve una infancia bastante normal, ya sabes, con mis hermanas siempre molestándome e intentando que me pusiera el maquillaje de mi madre..." Suspiré sintiendo el peso de todos esos recuerdos, unos más molestos que otros.
—"¿Siempre te molestaron?" Preguntó en una voz pequeña.
Me encogí de hombros —"Desde que tengo memoria. Pero no es como si las odio o les guardo rencor al respecto. Si yo hubiera tenido un hermano menor tenlo por seguro que lo habría torturado. Además, siempre me vengaba. Aunque claro, ellas nunca lo han sabido" Sonreí con malicia, sabiendo a la perfección dónde estaba la primera carta que Fuutie recibió por parte de su primer novio cuando tenía quince. La mujer había enloquecido, pero la venganza no hubiera sido tan dulce si no la hubiera enterrado en el jardín, ¿no?
—"¿Y tu madre? Aunque sólo la he visto una vez... ¿cómo es tu relación con ella?" Fruncí mi ceño a su pregunta.
—"Mi madre es bastante... fría. Yo creía que era así conmigo porque yo era varón o algo por el estilo, pero me percaté que con mis hermanas es igual. Una cosa es segura, no es de ese tipo de madres que te asfixian con abrazos. Lo cual es bueno, debo asegurártelo" ¿Pueden imaginárselo? Mi madre, ¿abrazándome? Yo no.
—"Ah..." La vi suspirar, y no pude evitar tomar su cara, que definitivamente se había vuelto sombría. Me mordí los labios porque me sentía impotente. ¿Había sido yo el causante de su angustia? ¿La había enojado de algún modo?
—"Sabes," Sus ojos se fijaron en mí —"Todo esto es tan difícil para mí. Es como uno de esos cambios extremos, un rato soy hija de un matrimonio completamente feliz, y ¡kabam! Al siguiente, me entero que mi madre le pide el divorcio a mi padre porque se ha enamorado de otro, y no sólo eso, también tendré un hermanito... ¡como regalo de graduación! Es decir, ¿cuán irreal puede ponerse todo? Y mi papá... no me dejes empezar con él. ¿Casarse? No es que su novia me disguste, todo lo contrario, pero, ¿cuándo van a aparecer las cámaras del programa 'El peor día de tu vida'?" Se rió sin humor, y por primera vez en mi vida me permití ver su lado de la situación y me sentí como el cerdo más egoísta del mundo. En serio. Todo en mis pensamientos había sido de 'yo, yo, y más yo' y nunca le había dejado espacio para nadie más.
—"Ven aquí" Susurré en un último intento por olvidar aquella horrible sensación de malestar que su confesión me había dejado en el pecho, todo, detrás de su sonrisa, —"Me dan ganas de hacer algo arriesgado, ¿sabes?" Soltó ella de repente, su sonrisa más segura que antes, con lo cual pude soltar un respiro de alivio.
—"¿Qué?"
Pestañeó, pensativa, y miró hacia el horizonte, donde a lo lejos, se encontraba un yate, según lo que parecía. ¿Qué diablos corría por aquella pequeña mente perversa?
—"Te reto," Pegó un brinco emocionada, —"A que te gano en llegar hasta el bote," La miré hacia arriba, sin importar que el sol me diera en plena cara. No podía creer que ella pudiera pensar en la posibilidad de ganarme, hey, era de mí que estaba hablando.
—"¿Y qué me darás cuando te gane?" Me crucé de brazos intentando ahorrarme la sonrisita de confianza —"Porque quiero que sepas que voy a ganar,"
Frunció su ceño, —"¿Tan convencido estás, vaquero? Lo dudo mucho, pero para que valga la pena nadar tanto... debemos apostar algo bueno, ¿no te parece?" Levantó las cejas sugestivamente, y me sentí tentado a seguirle el juego.
—"¿Qué?" Me levanté, sacudiéndome la arena.
Su sonrisa sólo se amplió —"Tengo una idea, pero estoy segura que no vas a querer hacerlo,"
Levanté mi ceja en escepticismo. Ella creía que yo era una gallina. ¡Una gallina! —"Escúpelo"
En el momento en que sus ojos prácticamente me devoraron, y la vi relamerse los labios me convencí que quizás esto no fuera tan buena idea, después de todo.
—"¿Qué te parece si el perdedor, tiene que hacer un...?" Su frase se quedó colgando y con las miradas que me estaba mandando... me sentía... cohibido. Síp. Secreto de Estado, damas y caballeros, Sakura Kinomoto había conseguido poner al gran, oh, grandioso Shaoran Li, nervioso. ¡Pero tenía mi excusa! ¿Saben? ¿Qué haces cuando la chica que más te gusta en el planeta tierra te mira como si fueras un pavo de exhibición? No tenía muchas opciones. Opción a) Olvidar toda esta tontería de la apuesta, acostarla en la arena y besarla hasta que la hubiera hecho olvidar de su nombre y resistir hasta que fuera doloroso sólo olerla, ó, b) Continuar con esto.
Cuando terminó su frase la opción b súbitamente adquirió muchísimo más atractivo.
—"Strip tease" Las palabras se arrebolaron en mi cabeza, un único pensamiento coherente.
Strip. Tease.
Strip. Tease.
Strip tease.
Con Sakura. Donde cualquiera de los tendríamos que estar sin ropa. Y donde era mucho más probable que yo ganara. Donde era imposible que perdiera.
Okay.
Definitivamente esto era mucho más de lo que mi pobre cerebro podía procesar y maldita sea, muchísimo más de lo que mi cuerpo podía resistir.
—"¿Hablas en serio?" Le pregunté en un susurro, y su cara se iluminó con malicia. No recordaba haberla visto nunca tan hermosa.
—"Síp. ¿Crees que podrás vencerme, pequeño Shaoran?" Su voz sólo contribuía a aumentar mi impaciencia, —"¿Qué dices? ¿Aceptas la apuesta?" Sus ojos verdes reflejaban la luz del sol, y fue lo único que vi mientras estrechaba su mano.
—"Sí," SíSíSíSíSíSíSíSíSíSíSíSíSíSíSíSíSíSíSíSíSíSíSíSíSíSíSí. Eso era todo lo que podía pensar.
Me quité la camiseta sin dejar que mis fantasías interrumpieran mi concentración, justo cuando más la necesitaba para hacer todas esas fantasías realidad.
—"Okay. Éstas son las reglas. Quien toque primero cualquier parte del bote, gana. Sin revanchas, el perdedor debe pagar. Hasta quedar como Dios lo trajo al mundo, ¿estás de acuerdo?"
—"Sí" Asentí sin dudarlo, ganándome otra sonrisa de su parte.
Avanzamos hasta la orilla, y tomé una fuerte respiración antes escucharla gritar.
—"¡Uno...Dos...Tres!" Y corrí como si estuviera compitiendo por mi vida, hasta que el agua helada me golpeó con toda su fuerza.
-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-
Sakura Kinomoto P.O.V
—"No. No lo pienso hacer," Mi voz sonó extraña a mis propios oídos, enérgica, más estricta de lo que me hubiera oído jamás —"No, Shaoran. N-O. ¿Te han enseñado lo que significa esa palabra?"
Shaoran arrugó la frente y lo escuché maldecir en voz baja por quincuagésima vez desde que yo le había pateado el trasero en nadar.
Síp, mis amigos. YO había ganado. Y supongo que no sólo su orgullo de macho estaba comprometido. ¿Debería haberle confesado que estaba compitiendo con una campeona nacional en estilo libre? Probablemente no hubiera podido convencerlo de apostar, en primer lugar.
Aunque por fuera estuviera cargando la cara de quien ha ido a un funeral, por dentro, ustedes saben cómo debía sentirme. Es decir, es de Shaoran de quien estamos hablando. Con mi última cuenta, el hombre tenía un maravilloso paquetes de abdominales, seis, para ser precisos. Dios bendiga al baloncesto.
—"¡Pero hiciste trampa!" Se quejó aferrándose al bote que nos había servido de meta. Dios bendiga a todos los botes del mundo.
—"¿Podrías por favor aceptar tu derrota?" Habíamos estado discutiendo sin parar, al principio sin ningún aliento, pero después de media hora de disputa, supongo que ambos
Habíamos recuperado nuestros alientos y el dueño del barco no nos había insultado todavía.
—"¡Saliste antes! ¡Es obvio que hiciste trampa!" Okay. Esto comenzaba a cansarme. Había ganado justamente —okay, lo admito sí había salido algo adelantada— pero el fin justificaba los medios en ciertos casos, y definitivamente éste era uno de ésos. Había ganado aunque no por mucha diferencia —por un horrible minuto creí que iba a perder— pero lo había hecho. Y era tiempo de colectar mi premio.
—"Shaoran. No quiero saber nada más. Quiero que regresemos, pasemos por la casa de Kero, nos cambiemos de ropa, comamos algo y luego pagarás lo que me debes. Sin excusas," Lo vi abrir la boca para refutar, pero lo callé con un gesto. —"Shh. Okay. No vas a dejarme en paz, ¿no? Hagamos otra apuesta. El que regrese primero a la playa, gana. Si yo gano tú, ya sabes. Si tú ganas, ambos lo hacemos, ¿qué te parece?" Su ceño se frunció.
—"Eso es injusto. Si yo gano sólo tú debes hacerlo," Contuve una risa cansada.
—"Claro que es lo justo. Ya te gané una vez, ¿no?" Lo vi gruñir y me mordí la lengua para no arrepentirme, porque sabía que ésta no era una competencia que pudiera ganar, definitivamente no, estaba demasiado cansada y Shaoran en verdad parecía resuelto por no dejarse ganar. Agradecí el hecho de que no tuviera que pensar mucho en lo que sucedería después, no quise abochornarme, no quise excitarme.
—"Esta vez cuento yo," Lo oí mascullar, —"Uno, dos, tres..." Salió disparado junto con las débiles olas, ni siquiera alcancé a verlo.
Pasaron minutos de tortuoso nado, que me recordaron que estaba completamente fuera de mi liga desde la escuela elemental, y que en verdad debería practicar un poco, hasta que llegué a la playa para encontrar la hermosa, pero arrogante sonrisa de él, que ya me esperaba sentado en la arena.
—"No puedo decir que comiste mi polvo porque no corrimos..." Quise estrangularlo en ese mismo instante, lo hubiera hecho de no ser porque lo amaba —"Así que voy a dejarlo en que comiste mis burbujas," La arrogante sonrisa de su cara sólo se amplió, para mi tortura.
Okay. Había planeado ganar esta tontería. Había planeado admirar belleza sin que nadie me admirara a mí. Había planeado ver a Shaoran desnudo, sin que él me viera a mí. Había planeado estudiar sus partes, una a una, sin que él estudiara las mías.
El nudo en mi garganta sólo aumentó de tamaño cuando lo vi levantarse y acercarse a mí para darme un beso en el cuello que logró estremecerme por completo. Pero no fue el beso lo que me estremeció. Fueron sus palabras.
—"No te preocupes, mi amor. No haremos nada que no quieras," Me separé de él instantáneamente, para poder mirarlo a los ojos, sus ojos ámbares que brillaban para mí, asegurándome que cada una de sus palabras era completamente cierta, pero dejándome en la oscuridad sobre sus sentimientos.
Lo besé en ese mismo momento y aunque sabía que al hacer lo que planeaba hacer más tarde, —pagar mi apuesta—, era terriblemente incorrecto, también sabía que después de eso me sería imposible, imposible olvidar a Shaoran Li.
Y lo que era aún más peligroso.
No quería que él me olvidara.
-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-
Shaoran Li P.O.V
Las pocas neuronas que usualmente quedaban en funcionamiento cuando Sakura estaba a mi lado, quedaron bloqueadas ante la expectativa de un contacto tan cercano a ella, como en mis más profundos sueños y mis más ocultos desvaríos, sucedía.
Vi su nerviosismo, la vi temblar, y algo dentro de mí colapsó. Lo juro.
Mi ansiedad por complacerla, por hacer que sonriera era mucho mayor a mi ansiedad física, a todo el deseo que sentía hacia ella, de eso estuve convencido. Y precisamente eso me había conducido a sonar como el idiota más patético de la tierra.
Por un momento creí que iba a abofetearme, a insultarme, maldición, hasta a escupirme, pero nunca creí que me besaría. ¿Ella sentía lo mismo que yo? ¿Qué era lo que yo sentía por ella?
No sabía. Es decir, no estaba convencido por completo. ¿Ella estaba jugando conmigo? ¿Se notaba que yo era inexperto en todas estas cosas y por eso ella quería jugar?
Una posibilidad me congeló en mi asiento, algo que nunca antes había pensado. Probablemente algo que no debería haber pensado nunca, no mientras conducía.
Sakura... no parecía... inexperimentada. Es decir, ella ya tenía a ese Kero... ¿cabía la posibilidad de que ella no fuera...? ¿Qué ambos...?
El sólo pensamiento me revolvió las entrañas, me causó náuseas y la mayor furia que jamás hubiera sentido. Siempre había pensado en ella como mía, nunca me había imaginado que ella... pudiera...
No.
La miré de reojo, pero ella no se inmutó, continuó con los ojos cerrados, acogiéndose a la protección de su toalla. Pasamos por las calles, y no necesitó darme ninguna dirección, porque era mucho más que obvio que ya me conocía el camino a la perfección.
Estreché el volante con fuerza, porque sentía que me estaba ahogando. De la desesperación. ¿Por qué, por qué había tenido que pensar en todo esto? La ignorancia es buena, muy, muy buena.
—"Estás muy callado, Shao"
No supe qué decir, excepto tomarla de la mano y besarla. No quería seguir pensando y no había fuerza en esta tierra que me hiciera preguntarle sobre todas las dudas que me estaban carcomiendo por dentro.
Detuve el Audi en frente de la casa y dirigí mi mirada hacia ella.
—"¿Ya llegamos?" Miró hacia todos lados y obtuvo la respuesta a su pregunta. —"Qué bien. Bueno. Supongo que vendrás a verme ahora de noche, ¿no?" Se sonrojó un momento, luciendo más incómoda de lo que la hubiera visto.
—"No creo que debamos hacer eso, Sakura. En serio," Dije con voz rígida, sabiendo que podría arrepentirme después. Estando convencido que me arrepentiría.
Pero ella se rió, —"¡Claro que tenemos que hacerlo! Además, tú mismo lo dijiste..." Quise maldecir mis propias palabras en ese momento —"No haremos nada que no quieras," Me guiñó el ojo y en ese instante lancé mis principios por la borda. ¿Qué tenía ella que lo podía conseguir con tanta facilidad? En serio.
—"Okay. ¿A las siete?" Sakura asintió, y no tardamos en despedirnos.
Eran las dos de la tarde. ¿Qué podría hacer durante las cinco horas restantes, sabiendo lo que se venía?
-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-
Notas de Autora:
Okay. Sé que probablemente me quieren aniquilar, quemar, congelar, mutilar y todas las maneras posibles de matar a una persona, y por eso quiero disculparme con todos ustedes. Sé que tardé, tardé mucho más de lo que había planeado, mucho más de lo que deseaba, y muchísimo más de mi límite y es que anhelaba el momento en el que podía escribir, lo juro. Han sucedido muchas cosas en mi vida personal que requieren de su apoyo como lectores para que me motiven a gastar mi escaso tiempo libre en escribir, así que también depende de ustedes.
Como siempre agradezco a todos el apoyo, por seguir leyendo, por seguir dejando sus comentarios.
Quiero que sepan que todo está fríamente calculado en esta historia y que porque en este momento no me veo con el tiempo necesario que necesito para acabar un buen capítulo (el capi pasado y éste se suponía que eran uno sólo junto con el próximo) pero ya ven cómo he tenido que irlo separando para que no esperen mucho.
Aunque no lo parezca estoy más feliz que nunca en este momento, y me ayudaría muchísimo saber qué piensan de cierta apuestilla que nuestros personajes se lanzaron por ahí... y que finalmente sucederá el diálogo que vengo anunciando desde ni se qué capítulo U.U... odio no tener todo el tiempo que quiero.
En fin, sé que no es justo para ustedes esperar y les prometo que haré lo mejor de mí para continuar actualizando con regularidad, particularmente porque con seguridad, los dejé tan frustrados como a nuestro queridísimo Shaoran...
Lo único que les dejo adelantado porque no se me vaya a ser agua como tantas otras veces, es que si alguien vende tacitas para la baba seguramente se va a hacer millonario con los lectores de "My World".
Un beso gigantesco, los quiero muchísimo a todos,
Sakki.
