Sakura Kinomoto P.O.V
Las decisiones que tomaría a continuación probablemente serían las más importantes de mi vida. Hasta ahora. Y ésta vez no se la dejaría a una moneda. No, Señor.
Quiero decir, ¿cómo una chica sencilla como yo —y asquerosamente inexperimentada— podría elegir el atuendo adecuado para hacer... pagar mi deuda?
Toda mi maleta esta tirada sobre la cama, su contenido esparcido por todos lados de la habitación, y todas las porquerías que había traído para éste fin de semana eran eso... sólo porquerías. Nada decente qué usar. O que hiciera hervir la sangre de mi amigo con derecho/ novio escondido/ primer amor. Nada. Zero. Zip.
Sólo dos pares de vaqueros, unas camisetas, una falda y un estúpido vestido de dormir con dibujitos de osos como estampado.
Y es que maldita sea, de todas las cosas que había pensado hacer durante este viaje, mostrar mi cuerpo al hombre de mis sueños por perder una apuesta definitivamente no había estado en mi lista. Maldita fuera mi lengua.
Estaba maniatada y ya sabía que sería imposible para mí lucir deseable, y no podía sentirme menos que decepcionada. Resultaba obvio que no estaría a la altura de sus expectativas y terminaría luciendo vulgar y vulgar y más idiota de lo que nunca había lucido.
Frustrada, me lancé a la cama, y comencé a debatirme sobre todo esto de la apuesta. No tuve que debatírmelo mucho. Por ver a Shaoran desnudo nadaría más de dos cientos metros —aunque en el momento habían parecido diez mil kilómetros— ida... y vuelta. Está bien, esa parte de la apuesta simplemente me parece... perfecta. Pero mis problemas definitivamente comenzaban conmigo, como siempre.
Y es que estamos hablando de mostrarme por completo a él. Había demasiadas emociones que no podía definir. Por supuesto que la vergüenza predominaba encima de todas, pero también había temor, mucho, mucho temor porque me resultaría terrible y angustiante que me mirara y se tapara los ojos. Hey, no me culpen. Es una posibilidad.
Miré la hora. Bien. Falta media hora. Todavía puedo vestirme y pretender que nunca tuve dudas. Podía mantener la fachada de chica experimentada y lanzada que no tiene miedo a mostrar su cuerpo... por primera vez en la vida. Podía hacerlo, podía hacerlo. Pero, ¿en verdad quería hacerlo? Ver a Shaoran, diablos, sí, me moría por verlo.
Ah... ¿Qué podía hacer?
Respira, Sakura. Estudiemos los pros y los contras, ¿okay?
Pro:
Mueres por verlo en cueros.
Mueres por verlo en cueros.
Mueres por verlo en cueros.
Mueres por verlo en cueros.
Mueres por verlo en cueros.
Mueres por verlo desnudo.
Mueres por verlo sin nada encima.
Mueres por verlo como llegó al mundo.
Y no olvidemos el pequeño pero gran detalle. Mueres por él.
Contra:
Nadie te ha visto desnuda. Jamás. —Sin contar cuando era una infante, por supuesto—.
Nadie te ha visto desnuda.
Jamás.
Jamás.
Jamás.
Jamás.
Jamás.
Nunca.
Ah... Creo que no había comparación, ¿no? Si todo lo que tomaba para ver a Shaoran en su mayor gloria, tal como en mis sueños me imaginaba que sería, no era muy grande el sacrificio.
Tragué en seco y me levanté de la cama. Tenía que poner manos a la obra si quería lucir por lo menos decente.
Y eso tomaría un pequeño milagro.
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Shaoran Li P.O.V
Decir que estaba ansioso era quedarse corto por bastantes millas. Pero no me había percatado de ello hasta que me encontré con la mirada irritada de Eriol, el cual, debo agregar nunca nadie conseguía irritarlo.
—"¿Podrías por favor sentarte? Llevas dando vueltas más de dos horas desde que cruzaste por esa maldita puerta," Síp. Eriol estaba irritado. Y el hecho de que su novia se hubiera quedado dormida en sus brazos, en pleno beso, probablemente tampoco ayudaba mucho.
—"No," Solté con una voz calmada, muy contraria a lo que en verdad sentía. Eriol sólo rodó sus ojos.
—"Entonces, ¿podrías por favor dejar de joder? ¿Qué mierda te traes en las manos, Shaoran? Todo este misterio está comenzando a molestarme. Además, déjame recordarte que gracias a mi presencia en este lugar tu mamita te dio permiso," Estreché los ojos cuando escuché que su tono había cambiado de irritable a 'maldita sea, me gusta joder a la gente', lo cual no me convenía.
—"No pienso decírtelo, Eriol, así que no me presiones," Era cierto. Bajo ninguna circunstancia pensaba decírselo —el motivo de mi ansiedad— pero eso no quería decir que no me moría por presumirlo.
—"Entonces deja de joder con eso de dar vueltas por todos lados, maldita sea. Me estás provocando una jaqueca," Me encogí de hombros. Probablemente Eriol tenía razón. Probablemente, la palabra clave. Pero me sentía tan... vivo. Ansioso. Intranquilo. Excitado. Tantas emociones recorrían mi cuerpo que me encontraba incapaz de sentarme con tranquilidad a esperar a que fuera el momento de recogerla.
Miré el reloj con impaciencia, para descubrir que faltaba todavía una hora. Sesenta minutos. 3600 segundos para que... sucediera. Para que sucediera lo que ni en mis más locos sueños había imaginado que sucedería.
Había tantas cosas en las que tenía que pensar. Tenía tantas dudas, pero ninguna sobre si quería verla o no. Sakura Kinomoto era alguien especial, pero ¿cuán especial era para mí? Sabía que me importaba muchísimo más que Meiling. Que la deseaba mil veces más. Que me irritaba con la misma facilidad con la que conseguía excitarme. Que sin importar cuántas veces me resistiera a ella, no alcanzaba a reunir las fuerzas que requerían para decirle 'no'. Y eso era un fuerte predicamento. Sabía que lo que sentía por ella bien podría pasar por obsesión, y sí, reconocía que estaba obsesionado con ella. Pero... había algo más, ¿no? Aún tenía que averiguar qué era que tenía ella de especial. Intenté tranquilizarme pero resultaba difícil, intenté decirme que todo saldría bien, que todos los preparativos que había hecho saldrían bien, pero la voz de alguien me interrumpió.
—"¿Shaoran?" Encontré a Eriol mirándome, una sonrisa burlona en su cara.
—"¿Qué?"
—"Vas a ver a Kinomoto, ¿no?" Me crucé de brazos ante su pregunta.
—"Si te digo que sí, ¿dejarás de molestarme?"
Eriol se rió —"No, en realidad no. Porque sé que sí. ¿La verás con su novio presente?" Sólo su pregunta consiguió llevarme a la más fuerte ira que pudiera sentir. Ése era otro asunto que debía aclarar con ella. En mi cabeza, ella era mía. No podía soportar verla con ese imbécil, y estaba seguro que podría conseguir que ella se olvidara de él. No era nada difícil.
Vi la mirada expectante de Eriol, —"Púdrete, Hiiragizawa,"
—"Estamos molestos, ¿ah? Pero supongo que después de todo es justo que ella te pague con la misma moneda, ¿no? ¿Cuántos meses faltan para tu boda?" Apreté mis puños porque era cierto. Era tan completamente cierto que me sentía un cerdo sobre ello. Pronto, me casaría con Meiling. Y heme aquí, pensando cómo Sakura se vía desnuda. Heme aquí, contando los minutos hasta que mi imaginación se convirtiera en realidad.
—"Púdrete, Eriol"
—"Shaoran, Shaoran. No deberías jugar con el corazón de esa niña, es un buen consejo que te estoy dando" Levanté una ceja, con incredulidad.
—"En verdad púdrete, Eriol" Cogí las llaves del auto, porque en verdad lo último que quería era seguirlo escuchando y lo vi sonreír con satisfacción.
—"Al fin... creí que nunca te irías"
Con una última mirada de furia dirigida al que se suponía que era mi "mejor amigo" salí de la habitación de hotel que compartíamos.
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Sakura Kinomoto P.O.V
Pegué un brinco cuando el timbre de la casa sonó, mi cuerpo completamente adormecido por la anticipación. Sólo minutos antes le había dado mi excusa a Kero, algo apresurado y sin mucho sentido, que él no tomó mucho en cuenta, particularmente por que se encontraba ocupado en su laptop revisando las fotografías del día.
Tomé una respiración profunda, aunque sabía que era un esfuerzo en vano, porque mi cerebro no era quien dominaba mi cuerpo en este momento. Al abrir la puerta, mis piernas y mis manos temblaban tanto, que tuve que hacer un esfuerzo por concentrarme en lo que debía hacer.
Tragué en seco y finalmente conseguí halar la puerta, mis emociones completamente descontroladas y mi sistema nervioso a punto de colapsar.
—"Hola," Me forcé a mirar la masculina cara, me forcé a decir ese saludo atragantado porque las palabras parecían no existir en mi cabeza. Me forcé a sonreír, aún incluso cuando todo lo que quería hacer era salir corriendo por la vergüenza, o echármele encima, porque nunca antes lo había visto tan apuesto como ahora.
—"Hola," Sentí el escrutinio de sus ojos, y mis rodillas se estremecieron por un momento, por el miedo de saber si le gustaría mi traje, a sabiendas de que probablemente lo único en lo que ambos podíamos pensar era en vernos sin ello. Una pequeña sonrisa se formó en sus labios y sólo pude soltar un pequeño suspiro de alivio. —"Te ves hermosa," El comentario fue tan inesperado, tan insólito y tan sorpresivo, que seguramente mi mandíbula cayó hasta el piso. Su voz estaba ronca, lo cual sólo me hizo desearlo más. Digo, ¿podía desearlo más? Yo había creído que no, pero resultó que estaba equivocada.
—"Gracias," Una sonrisa surgió de mi interior, aún cuando mis emociones estaban enloquecidas, había conseguido dominarlas lo suficiente como para no salir corriendo, gritando o humillándome como mi cuerpo me pedía.
—"¿Nos vamos?" Toda mi tensión se reconstruyó ante su pregunta, porque sabía que me encontraba en el momento. En el momento decisivo, es decir. Era ahora que podía decir 'no, no creo que debamos hacer esto. Es una locura' o por el contrario '¿qué estamos esperando?' Pero como ya he dicho antes, no era mi cabeza precisamente quien estaba en control. Me consuelo en decir que quizás mi cerebro no hubiera permitido que cometiera esta atrocidad. Eran mis hormonas, síp, definitivamente mis hormonas de adolescente.
—"Vamos," Por un momento vi su vacilación, tal como me sucedía a mí, pero como ya había decidido que mandaría al infierno todo y que me condenaría por el resto de mis días por esto, tenía la obligación de hacerlo bien, ¿no?
Tomé su mano en la mía, aunque el trayecto hacia el auto fuera corto, sólo porque necesitaba ese pequeño contacto, porque necesitaba tocarlo y reafirmarme en que esto no era uno de los tantos sueños que había tenido desde que lo conocí. Y aunque su mano estaba algo fría, por la brisa, sentí un alivio en su toque como el que ninguna de mis ideas me había traído.
Caminamos hasta rodear su auto, y escondí una sonrisa al verlo abrir la puerta de pasajero. Cerré mi boca ante varios comentarios sarcásticos que pudieran arruinar el momento que quería recordar, y lo vi tomar asiento en el lado del conductor, dándome la oportunidad que hasta el momento no había tenido, poder estudiarlo.
Su cara estaba seria, su ceño ligeramente fruncido, como si dentro de su cabeza estuviera comenzando la Tercera Guerra Mundial, su cabello escondiendo parte de su mirada, su mandíbula fija, sus manos firmes sobre el volante, su camiseta polo cubriendo el pecho que, con emoción, pronto vería, unos jeans regulares para sus atléticas piernas y fue ahí que me detuve en mi estudio de mercado por temor a perder la consciencia. No me percaté que me estaba hablando sino hasta ver el movimiento de sus labios... ah, sus labios.
—"¿Perdón?"
Me miró de reojo, y repitió lo que me había dicho. —"¿Qué le dijiste a tu novio?" Masticó las palabras como si le costara sólo pensarlas, mucho más expresarlas en voz alta. Por un momento quise soltar una carcajada. ¿Sería humanitario decirle que yo no tenía ningún novio? ¿Sería correcto liberarlo de su angustia? Nah. Se sentía bien que me celara, al menos la décima parte de lo que yo a él.
Me encogí de hombros, la mentira lista en mis labios —"Que iba a salir con una amiga"
Lo vi levantar una ceja en escepticismo, —"¿Y te creyó?"
Fue mi turno para levantar la mía —"¿Por qué no me creería? Digo, ¿qué posibilidades hay de que me encuentre con un chico en una ciudad que no conozco? ¿Habría alguien lo suficientemente desquiciado como para perseguirme hasta aquí, a cientos de kilómetros de Tokio?" Solté la carcajada que había estado conteniendo, y pude ver que él sentía lo mismo.
—"Síp. Ése soy yo. El desquiciado,"
Me reí de su burla, —"A mí me parece encantador,"
Rodó sus ojos, —"Díselo a Eriol. Quizás no me de tanta lata,"
Hice una mueca de desagrado —"Creí que Eriol estaba lo suficientemente ocupado con la lengua de Tomoyo en su boca como para que tuviera la oportunidad de decir algo,"
Esta vez su cara se iluminó con malicia —"Tienes razón. Pero aunque no lo parezca, incluso Tomoyo es humana. Tiene necesidades... comer, dormir, dormir. Especialmente dormir. Y ésos son los momentos en los que encuentra la oportunidad para torturarme"
Fruncí mi ceño —"¿Sabes? Uno cree que conoce a alguien, pero no. Entre Tomoyo y Naoko, juré que Naoko podría caer al lado oscuro, pero nunca, nunca Tomoyo. Ella es como la mente siniestra que impulsa y financia todas las bromitas que Yue maquina. ¿Meiling es amiga de Eriol? Ésa es la única razón lógica que tengo para que Eriol y Tomoyo estén juntos,"
Shaoran se encogió de hombros —"Supongo que sí. Pero no ves a Meiling por ningún lado, ¿no? Aún así están juntos," Shaoran tenía razón. Meiling no estaba aquí, gracias al Cielo.
—"¿Se puede saber dónde estamos?" En medio de la conversación no había registrado el lugar a donde nos dirigíamos.
—"Es una sorpresa," Su voz volvió a tornarse ronca, trayendo consigo todas las emociones en un solo golpe.
—"¿Sorpresa?" Repetí como tonta, lo que causó una risa de su parte. Escuchar su risa consiguió relajarme un poco, pero no del todo.
—"Sí. ¿Ansiosa?" Decidí ser honesta, pero no pude encontrar su mirada.
—"Demasiado," Cuando su mano agarró la mía, sorprendiéndome, tuve el coraje suficiente para enfrentarlo.
—"Somos dos, querida. Somos dos,"
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Shaoran Li P.O.V
Estacioné el auto frente a la playa, tal como lo había planificado, algo nervioso porque nunca había hecho algo así y porque era aún más difícil con ella observando cada uno de mis movimientos.
Vi su confusión al ver que nos deteníamos, sólo con la playa esperándonos.
—"Es aquí," La vi tratando de aparentar no estar desilusionada. No fue un buen intento, me dije. Sakura definitivamente no sabía esconder sus emociones.
—"¿Aquí?" Miró a todos lados, tratando de encontrar algo especial en aquel lugar, pero sin encontrar nada, sino la luna, el mar y la arena. No muy alentador, supongo.
—"Síp," Me saqué el cinturón de seguridad, bajé del auto e intenté ser el caballero que mi madre con tanto afán había logrado que fuera, o más bien todas esas lecciones de etiqueta a la que era forzado a asistir cuando tenía siete. Pero ella, en su molestia, bajó del auto sin darme la oportunidad de alcanzarla. Tuve que poner toda mi fuerza de voluntad en no reírme de su cara.
—"¿Ahora qué?" Sólo una sonrisa se me escapó, al oír su voz cargada de irritación.
—"Ahora... cierras los ojos," Pude ver su resistencia inicial, —"Por favor," Cuando finalmente los cerró, no me costó nada levantarla mientras escuchaba sus gritos de protesta.
—"¡Shaoran, no! ¡Shaoran! ¡Exijo que me bajes en este momento!" Me mordí los labios para no matarme de la risa, —"¡Bájame!"
—"¿Tienes los ojos cerrados?" Volví a preguntarle, sabiendo que no era así.
—"Sí, maldita sea. ¡Bájame o te arrepentirás de las consecuencias!" Su voz salió lo suficientemente risueña como para que la amenaza sonara por completo vacía.
—"¿Consecuencias? ¿Y que me harás si no te bajo?" Pregunté sólo por curiosidad, por ya había comenzado a caminar, hasta sentir la suavidad de la arena debajo de mis pies.
—"¿Y tienes el descaro de preguntar?" Una risa salió con la pregunta, y continué con mi caminata, sin inmutarme por su tono.
—"Shaoran Li, ¿a dónde me estás llevando? No confío del todo en ti, ¿sabes? ¿Ya puedo ver?"
Como ya habíamos llegado, la bajé con cuidado, sintiendo otra vez su resistencia, y no pude contener una sonrisa, al ver su cara confundida —"Sí. Ya puedes abrirlos,"
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Sakura Kinomoto P.O.V
Nunca había sido muy buena en esconder mis emociones, pero aún si hubiera querido hacerlo en este momento, creo que me hubiera resultado igual de imposible. Tras mis amenazas sin fondo, se encontraba toda la alegría que me provocaba estar a solas con Shaoran. Sintiendo su espalda bajo mis manos, su pecho en el mío, mis piernas en sus brazos. Podría estar así para siempre. La parte de los ojos cerrados no me gustó para nada, pero gracias a ello pude percibir otras cosas que hubieran sido imposibles de percibir si no hubiera seguido sus instrucciones al pie de la letra.
Por ejemplo, podía escuchar el arrullo de las olas, sentir el viento en mi cara, moviendo mi falda, mis cabellos, trayendo consigo el olor refrescante que salía de la misma piel de Shaoran, y el agradable olor de lo que sería una loción. Nunca olvidaría aquel olor.
Y así como percibí, mi ansiedad se incrementó a su máximo, sintiendo el maravilloso contacto de nuestros cuerpos.
Cuando me soltó, y a pesar de todos mis ruegos porque lo hiciera, me sentí un poco vacía, algo despistada y muy confundida. A penas pude abrir los ojos, y sentir una firme superficie bajo mis pies, algo que nunca calificaría como arena.
—"Ya puedes abrirlos," Shaoran susurró la frase en mi oído, y en un instante lo obedecí, mucho más ávida de lo que había estado en toda mi vida.
Lo que vi me robó el aliento, secó mi garganta, y nubló mi vista por un micro segundo. Sentí mi cuerpo explotar por la emoción, y me mordí los labios para no decir alguna estupidez.
Y es que el término 'sorpresa' que Shaoran había usado era muy poca cosa con todo lo que él había preparado.
Estábamos al pie de un pequeño muelle, en donde las olas rompían con suavidad, y que estaba iluminado por una larga fila de velas, que sobresalían por la oscuridad de la noche. La brisa parecía haberse detenido para colaborar con la causa, por que cada pequeña llama se mantenía encendida sin oponerse a su estado, pero aunque era bastante increíble, eso no era lo que me había quitado el aliento.
Porque ahí estaba el yate que habíamos visto y la razón por la cual estábamos aquí.
Los brazos de Shaoran me rodearon por la espalda, y sentí el compás de su aliento en mi cuello, y me encontré tan excitada como nunca antes lo había estado. Sabía que algo importante iba a suceder... pero nunca esto. Y ahora más que nunca sabía lo que iba a suceder, porque estaba terriblemente enamorada del irritable, gruñón pero afectuoso y maravilloso Shaoran. Porque estaba obsesionada con él desde el día 1 y porque esto había tumbado cualquier pobre defensa que hubiera levantado en su contra.
Sabía, que hoy sería el día en el que me entregaría por completo a Shaoran Li, de mente, cuerpo y alma, porque lo amaba más que a nada en el mundo y porque me hacía sentir feliz como nadie lo había conseguido, tan sólo con el simple hecho de existir.
—"Gracias" Me volteé a ver su cara, para ver lo decidida de su expresión, —"Gracias, Shaoran" Mis manos se deslizaron hacia su cuello, y perdí cualquier pensamiento coherente que hubiera estado intentando formar, —"Gracias," Susurré, rindiéndome ante su firme abrazo y elevando mi cabeza para rozar sus labios con los míos en el contacto más glorioso de todos.
No pasó mucho hasta que cerrara los ojos y me dedicara a sentir, sólo sentir.
Pero antes de que tuviera oportunidad a disponerme precisamente a eso, Shaoran me apartó —"Sakura," Lo miré confundida, y mentalmente me pregunté si algo estaba mal conmigo. ¿Tenía mal aliento? ¿Mi perfume le daba náuseas? ¿Qué, qué era?
—"Ven," Me dijo antes de que pudiera perder la cordura, y como no reaccioné, me tomó de la mano y me forzó a seguir su paso.
—"Ésta no es la sorpresa que quería darte," Parpadeé una, dos, tres veces, más allá de la simple confusión. ¿Qué? ¿Hay más?
En mi cabeza había tantas preguntas que quería hacerle, pero ninguna salió por mi boca y él aprovechó mi entorpecimiento para dejarme en el yate y hacer otras cosas de las que soy inconsciente.
Tomé una respiración fuerte, en un inútil intento por controlar mis ideas. Y me dispuse a hacer precisamente lo que menos quería, estrujé entre mis dedos la piel de mi antebrazo, hasta que el dolor fue insoportable. Ya era hora de despertarme. No quería levantarme con un terrible humor si este sueño continuaba para después interrumpirse en la mejor parte, sería demasiado cruel.
Pero... como era obvio, nada sucedió.
Ahí seguía yo, en la cubierta de un lujoso yate, a la luz de la luna, sólo con Shaoran por mi compañía. El sólo pensamiento consiguió derretir las pocas neuronas que todavía me quedaban.
—"Sakura, ¿podrías venir un momento, por favor?" Su voz me guió hasta donde se encontraba, mi pecho henchido por todo lo que estaba sucediendo.
—"Woa" Exclamé por la sorpresa. Demasiado adorable, debería decir. —"¿Desde cuándo sabes conducir uno de éstos?"
Shaoran me mostró una sonrisa completa —"Algunos años ya," Me crucé de brazos para verlo mover el timón —qué ignorante que soy para la navegación, — y decidí sólo observarlo, tomar ésa imagen mental de Shaoran, para llevarla conmigo en mi memoria para siempre.
—"Eres multifacético, ¿no?" Esta vez fue mi turno para sonreír. —"Baloncesto, héroe, nadador, capitán... y tienes a todas las chicas del instituto, incluyéndome a mí, lamentablemente, a tus pies. ¿Algo más que debería añadir a la lista de tus cualidades?" Mi comentario fue premiado con un sonrojo que nunca antes había visto en su cara, excepto, quizás, cuando había estado ebrio en la fiesta de su compromiso.
—"¿Ésta era la sorpresa?" Pregunté impaciente, porque nunca me había gustado esperar por lo que quería, especialmente no si en la ecuación teníamos dos factores: Shaoran. Desnudo.
Pero él volvió a negar, —"No. No falta mucho,"
Asentí, contando los minutos que faltaban para que mi curiosidad quedara por completo saciada. Una idea malvada me golpeó. Bien. Podía esperar. Pero eso no significaba que pudiera tener un adelanto, ¿no?
Caminé con lentitud, a pesar de que el movimiento del yate era un poco irregular, conseguí mantener mi equilibrio, hasta llegar a su lado. Shaoran sólo me envió una mirada interrogativa, que sólo vi por segundos, porque lo abracé por la espalda, sintiéndolo tensarse cuando mis brazos se deslizaron hacia su pecho.
—"¿Qué haces?" Decir que su pregunta me ofendió, sería una mentira. Y no me ofendió en lo absoluto, porque podía sentir cómo su respiración comenzó a agitarse, como su cuerpo se tornó rígido y cómo su voz se enronqueció, justo de la manera en que más me gustaba.
—"Nada," Contesté con la poca voz que me quedaba, mientras mis manos conseguían meterse por debajo de su camisa, —"Absolutamente nada,"
Lo vi suspirar y echar la cabeza hacia atrás, mis manos, qué traviesas, jugaban con el borde de su pantalón. —"No deberías hacer esto," Su voz ultrajada me decía exactamente lo contrario.
—"¿Por qué no?" Pregunté, una sonrisa dibujada en mis labios.
—"Porque me distraes, maldita sea," Se rió de lo ridículo que sonaba —"Y porque podemos estrellarnos," Quitó las manos del timón y con ellas alejó las mías, pero no me sentí desilusionada.
—"Eres aburrido, Shaoran Li. Probablemente debería cancelar todo esto, ¿sabes? ¿Quién sabe si puedes estar al nivel de mis expectativas?" Sólo la pregunta era necia, pero la mirada desafiante que él me envió fue suficiente para cubrir mi ego.
Unos pocos minutos más pasaron, hasta que nos detuvimos de repente. Lo miré dubitativa. ¿Qué pasó?
—"¿Hay algún problema?"
Shaoran sólo me mostró una sonrisa que era una extraña mezcla... probablemente malicia e intriga.
—"No. Ya llegamos," Ante su frase sólo pude levantar una ceja, todo lo que yo podía ver desde este lado del yate era mar. Mar. Mar y... Whoa. Era... ¿una isla?
Sentí que mi garganta se cerraba. Síp. Era una isla. Mi corazón comenzó a latir descontrolado cuando vi un camino de flores, que llevaba hasta una manta, sobre la arena, en la cual se habían dejado dos copas, con una enorme botella de champagne. Me reí ante la metáfora. Champagne. Así nos habíamos conocido, ¿no?
Los sentimientos fueron abrumadores después de que sentí a Shaoran abrazarme, su aroma en mi nariz, y sus cabellos rozando mi mejilla.
—"¿Te gusta?"
Nuestras miradas se encontraron, sus ojos reflejando la luz de la luna —"¿Quieres que sea honesta, Shaoran?"
Hubo un momento de duda en él, —"Depende,"
—"¿De qué?" Pregunté con curiosidad.
Una sonrisa lenta se deslizó por sus labios —"De si me gustará la respuesta"
Me reí, —"Creo que sí" Tomé una fuerte respiración y por un momento quise morderme la lengua, pero era muy tarde, —"Me gustaría mucho más si tú estuvieras ahí. Desnudo,"
No encontré la timidez que había esperado, todo lo que descubrí fue deseo, en la misma forma que me estaba consumiendo a mí.
Bastó con una mirada, la conexión que no había descubierto que teníamos, para que todo se moviera a cámara lenta, y para que el verdadero juego comenzara. Sabía que me iba a arrepentir, pero qué diablos. Si iba a ir al infierno de todos modos, mejor sería que disfrutara el pecado, ¿no?
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Shaoran Li P.O.V
Sus palabras eran temerarias, al igual que su mirada, que me retaba a tomar el primer paso. Sus labios se frotaban el uno contra el otro en un sensual movimiento que era completamente deliberado y cuyo único objetivo era provocarme, incitarme a que comenzáramos con toda ésta locura.
No quería apresurar las cosas y no porque mi cuerpo no estuviera suplicándome un poco de atención, sino que más bien, era por se trataba de Sakura. Es decir, la única chica de la vida real con la que había fantaseado. La única que tenía el suficiente poder sobre mí como para hacerme desear cosas que nunca hubiera imaginado desear. La única por la cual estaba dispuesto a entregar en bandeja de plata mi herencia, sin importarme que mi madre me pusiera de patitas en la calle. Era ella la que hacía que todo esto fuera especial. Y sería algo especial.
—"Quítate la camiseta," Su voz no era la misma y sus ojos brillaban con algo especial que no podría definir. Me tomé un largo minuto en estudiarla. Sus manos temblaban. Sus piernas estaban firmes, pero podía ver cómo se estremecían con el viento, su boca era firme, su cabello bailaba al compás que marcaba la brisa. Sus palabras eran directas, pero comenzaba a conocerla. En verdad a conocerla, y sabía que probablemente tenía miedo. Sabía que estaba asustada pero no de una manera negativa, sino el mismo temor que se tiene junto con la anticipación de hacer algo. Me sentí reconfortado al saber que no era yo el único que se sentía así.
Obedecí su orden, sintiendo cada nervio de mi cuerpo a flor de piel, cuando su mirada me recorrió por completo, la distancia que nos separaba se convirtió en insoportable, el aire tan pesado que era difícil respirar.
—"Tu turno," Susurré sintiendo placer con sólo pronunciar las palabras, mucho más cuando la vi sacarse el top con su mirada fija en mí.
Una corriente de calor me golpeó cuando vi lo expuesta que estaba su piel, a perfección de su abdomen, y lo más glorioso, su pecho, que aún quedaba parcialmente cubierto por el sostén. Sus mejillas se incendiaron el momento en que se percató dónde recaía mi mirada.
—"El pantalón," Fue difícil escuchar lo que había murmurado, pero fue inmediata la tensión de mi cuerpo al descifrarlo. Tardé segundos en bajar la cremallera de mi jean, y sacarlo de mis piernas. Curioso, pero me sentí alentado por su mirada, en lugar de estar cohibido. No tenía ningún problema con exhibirme a mí mismo, toda mi concentración estaba enfocada en lo que ella haría.
—"La falda," Sus mejillas volvieron a encenderse, pero sus manos no tardaron en rodear el botón y bajar la cremallera. Seguí el movimiento de la misma, hasta que llegó al piso. Tomé una fuerte respiración, para tratar de tranquilizarme. Sakura estaba ahí, parada, en su más gloriosa perfección, sólo usando dos minúsculas prendas, que fácilmente las podía eliminar con el uso de la imaginación. Sentí a mi cuerpo excitarse como nunca antes lo había hecho.
Esta vez su mirada irradió impaciencia, y yo ya sabía bien lo que se venía. Una segunda respiración sirvió para decidirme, pero no para quitarme el nerviosismo de encima.
—"Cinco segundos," Escuché el temblor de su voz, cuando comencé a tirar del bóxer hacia abajo —"Sólo cinco segundos, Shaoran" Miré hacia arriba para evitar su mirada, cuando el viento me tocó donde jamás lo había recibido, y sentía su mirada devoradora, observarme donde nadie lo había hecho. Me sentí ligeramente incómodo, pero más peso tenía la excitación de mi cuerpo y ésa era la que me impulsaba a seguir con éste ridículo, estúpido y maniático juego.
—"Cinco..." Conté con la voz quebrada por la excitación, oleadas de placer me embargaban con sólo sentirla mirándome. —"...cuatro..." Respiré, tratando de equilibrar mis caóticos pensamientos —"...tres..." al fin me decidí a mirarla, y mi ego masculino se elevó hasta el cielo en el momento en que capté su examen sobre mi cuerpo expuesto, mientras su boca se abría en admiración. —"...dos..." Sus ojos subieron hasta regresar a los míos, y pude sentir su vergüenza. Yo había creído que Sakura Kinomoto y la palabra 'vergüenza' no se mezclaban —"...uno..." no me tomó ningún esfuerzo volver a colocar las cosas en su sitio, y todavía podía sentirla, siguiendo cada uno de mis pasos. Cuando terminé, sólo me quedó sonreír en alivio.
—"¿Piensas torturarme toda la vida, Shaoran?" Me preguntó, en el momento en que vio que me sentaba junto a la botella de champagne, que había dejado exclusivamente para esta ocasión.
—"No, en realidad, no. Sólo quiero ponerme cómodo para disfrutar de la función," El sonrojo volvió a aparecer, pero con más fuerza. Abrí la botella de champagne, evitando la espuma, y serví en una copa parte de su contenido. La vi apretar sus puños en ultraje y contuve la carcajada que venía conteniendo.
—"Okay. Cinco segundos," Mis ojos se enfocaron en sus manos, que con rapidez se dirigieron al broche en su espalda, y sólo un segundo bastó para que se viera libre de la prenda. Fue el mismo segundo que tomó quitarme el aliento.
Había imaginado que era hermosa, pero no había tenido una verdadera idea de cuánto. Había creído que la deseaba, pero no sabía que mi deseo por ella no tenía límites. Había pensado que la quería pero no sabía hasta qué punto.
En el momento en el que vi su pecho, erguido porque a pesar de la vergüenza, ella se mantenía recta, en toda su gloria. Verla ahí, justo como en mis fantasías la había imaginado, no tenía descripción. Mi cerebro dejó de trabajar y se dedicó a hacer huelga, y me desconecté de todo mi ambiente, quizás excepto, la visión que mis ojos me presentaban y que seguramente debería estar alucinando. Nadie tenía derecho de verse tan bien.
—"...cinco..." No me atreví a protestar, porque para mí el tiempo no tenía ninguna validez. Ahora, sabía cuánto en verdad la deseaba, cuánto la quería para mí, y cómo no permitiría que nadie la tocara, porque algo en mi interior gritaba con todas sus fuerzas '¡Es mía!'. Vi sus manos coger la prenda del piso, y comenzar la carrera por regresar todo a su sitio, sin tomarse tiempo de mirarme, sólo enfocada en terminar con lo que debería ser una tortura.
Una vez todo en orden, se mordió los labios y se acercó a mí, que ya me estaba sirviendo mi segunda copa. Necesitaba el alcohol si quería salir con vida de esto.
—"Bésame," Me pidió en un suspiro, sus manos en mi nuca, todo de improviso, —"Bésame para siempre, Shaoran"
Y eso era lo que tenía planeado hacer.
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Sakura Kinomoto P.O.V
Miré la cara de Kero una y otra y otra vez hasta que conseguí irritarlo. Y con irritarlo, quiero decir irritarlo.
—"Maldita sea, Sakura. Piensas decirme cuál es tu maldito problema," No. Todavía no. Si había una remota esperanza de que Kero me permitiera entrar en mi habitación a solas con Shaoran, más tarde, no quería arruinarla por decirlo en el momento menos apropiado. Probablemente no era bueno molestarlo tan temprano en la mañana.
—"Estamos enojados, ¿no?" Jugueteé con mi tenedor y los fideos que Kero tan diligentemente había preparado. Y por preparado quiero decir que había ordenado comida china a domicilio y había sacado la comida para ponerla en un plato. Nada mal para ser hombre, ¿no?
—"Sí," Contestó y juro que casi podía escuchar sus dientes rechinar de la furia. En serio. ¿Por qué estaba tan molesto? —"Estoy molesto. ¿Alguna objeción con eso?"
Levanté una de mis cejas. Kero usualmente no es así. Usualmente la palabra clave —"¿Algún mosquito te picó en el rabo?"
Sus ojos rodaron en irritación. —"¿Quieres que te diga la verdad? Sakura Kinomoto puedo oler tus intenciones. Las olí desde el momento en que cruzaste por el umbral de esa puerta a medianoche," Ahora su mirada se estrechó y le dio un gran bocado a su almuerzo.
—"¿Mis intenciones? ¿Y cuáles serían esas?" Me mordí el labio, nerviosa. Si había alguien que me conociera ése era Kero. Pero no creía que llegara a tanto. Honestamente.
Esperé hasta que él estallara en una carcajada y declarara toda esta pequeña y ridícula conversación, una broma. No sucedió. —"Hiciste algo que no debías hacer con ése mocoso," Tomé una respiración fuerte y pensé que eso estaba terriblemente cerca de mis planes.
—"No," Sentencié, mi voz nada segura. Condenado Kero y condenada su intuición.
—"¿No?" Su mirada se estrechó aún más, —"Sakura, en serio. ¿Crees que me voy a tragar ese cuento? Primero ese sujeto te sigue. Te sigue hasta aquí. Luego, te quedas con él en la playa. A solas. Y ahora, regresas más distraída de lo normal. Apestas a culpabilidad, Kinomoto. Y quiero que sepas que no voy a participar de ello," Esperé a que Kero se matara de la risa a mis expensas. Esperé y esperé y esperé. Pero su semblante nunca antes había sido tan serio según mi memoria.
—"Estás equivocado, Kero. No hice nada malo," ¿En serio Kero podía percibir mi nerviosismo, mi ansiedad? Esperaba que no fuera así. Y por supuesto que no había hecho nada malo. Es decir, desnudarme en frente del hombre al que amo no es malo, ¿no? Nop.
Esta vez, se cruzó de brazos, —"Lo que sea, Sakura. Por mí está bien, te digo. Sal, diviértete con el tipo si eso es lo que quieres. Pero si tengo que ser sincero no me gusta. No me gusta la forma en que te mira, es asqueroso. Además algo ha cambiado sobre ti, ¿sabías? No sé. Tienes aire de cordero degollado. Sé que vas a salir lastimada, Sak. Tengo experiencia en este tipo de cosas,"
Fruncí mi ceño, sintiéndome también irritada. —"¿Por qué dices eso, Kero?" Me mordí la lengua para no terminar la pregunta de una manera despectiva. —"¿Ya no quieres que pose para ti? ¿Es esta perorata una advertencia?"
Kero sólo rodó los ojos —"Okay. No diré nada. Olvida que mencioné algo de ése mocoso, ¿okay? Sólo sentí la obligación moral de advertirte. Sé que estás en la nebulosa por el tipo, y sé que él también debe estar un poco obsesionado contigo para viajar hasta aquí. Pero te digo que no te debes meter tanto con el sujeto, Saku. Tiene prometida. Y el hecho de que tenga una bruja por prometida igual no cambia el status quo, ¿sabes? Sólo eso," Lo vi tomar lo que quedaba de su café y traté de ignorar sus palabras, que de alguna manera u otra conseguían lastimarme en lo más profundo.
Kero tenía razón, dah, tráiganme alguna novedad por favor. Pero ya era muy tarde para mí. Había sido demasiado tarde desde el momento en que vi deslizarse esa cremallera, desde el momento en el que lo vi sin nada, desde el momento en el que vi ese cuerpo que seguramente todos le envidaban. Era muy tarde para mí, porque sabía que aunque me dolía tenerlo que compartir con Meiling, me aferraría a él hasta que mi orgullo me lo permitiera. Porque sus labios sabían a la mismísima gloria. Porque me gustaba su voz ronca, masculina. Porque cada partícula de él me parecía hecha a la perfección aunque consiguiera irritarme como nadie en el mundo podía hacer.
—"¿Estás lista?" Asentí a la pregunta de Kero, mi desayuno intacto porque no tenía apetito.
Ahora, tenía que sonreír para la cámara de mi amigo, sesión de fotos, toma dos. Traté de concentrarme en lo que tenía que hacer y no que Shaoran pasaría por mí para ir a almorzar.
Entre foto y foto una duda golpeó mi cuerpo. ¿Podría ser que mi atracción a Shaoran se debía precisamente a que él estaba prohibido para mí? ¿Sentiría lo mismo besando a otro que besándolo a él? ¿Serían sólo mis hormonas descontroladas que necesitaban algo de atención y Shaoran estaba ahí para cubrir sus necesidades? La misma pregunta me resultó tan estúpida. Por supuesto que no. Yo sabía que lo que sentía por Shaoran no era lo mismo que lo que sentía por cualquier otro chico.
—"Sakura," Levanté la mirada a Kero, que se estaba acercando, —"¿Podrías concentrarte, por favor?"
Levanté mi ceja en disgusto, pero no dije nada. Otra vez escuché el clic incesante de la cámara de Kero y las dudas regresaron a mi cabeza.
Quizás pasaron horas entre mis cavilaciones, poses, gritos de Kero, más gritos con órdenes de Kero, hasta que finalmente terminamos.
Kero lució satisfecho consigo mismo y agradeció mis esfuerzos —"Te debo, Saku. En verdad, creo que este va a salir increíble," Le correspondí la sonrisa y no dudé en corresponder el abrazo de oso que me ofrecía. Sabía que podía contar en Kero, pero no cuando se ponía en su modo 'Quiero conseguir la foto perfecta'.
—"Lamento lo que dije sobre el mocoso, Saku. Puede que esté equivocado," Susurró con suavidad, su ceño fruncido. —"Sólo quiero que estés más atenta, ¿okay? No me gustaría verte lastimada por ese idiota," En vez de enojarme, sólo me reí, porque no me quedaba más opciones.
Kero era, después de Shaoran, el chico por el que más sentimientos habían desarrollado. Claro, jamás lo había visto en un prospecto amoroso, y precisamente era eso lo que resultaba gracioso de mi engaño a Shaoran. Sabía que había una notoria diferencia, pero quería experimentar la diferencia. Había besado otras veces a Kero, de manera incontable me había abrazado con él, pero el cariño era más fraternal que otra cosa. ¿Por qué con Shaoran era diferente?
—"¿Por qué me miras así, Saku?" Kero se burló, —"¿quieres besaaaaarme?" Hizo una mueca de pescadito y sólo pude echarme una carcajada —"Sé que soy deseable pero creí que tú estabas inmunizada,"
Levanté sólo una ceja —"¿Y se te digo que no?"
Kero abrió sus ojos y parpadeó, perplejo —"¿En serio? ¿Y el mocoso?" Me encogí de hombros y le seguí la broma, mientras caminábamos hacia su auto.
—"No lo veo por aquí," Dije burlándome, mientras me subía a su espalda, como tantas veces había hecho.
—"¿Qué diablos crees que haces?" Me preguntó Kero abriendo la puerta del lado del conductor. Sólo me reí.
La poca gente que pasaba, nos quedaba mirando —"Bésaaaame," Le dije, la broma pasando a ser seria. Iba a besar a Kero no porque quería besarlo, de hecho, no había algo que se me antojara menos, pero iba a besarlo porque quería saber cuánto en verdad quería a Shaoran. Mi propia lógica me sonó irracional, me incliné hacia Kero, que me miraba con estupefacción.
Me incliné, me incliné y me incliné, pero era inútil. Porque no conseguí besarlo. Y aunque estábamos a menos de dos centímetros, tenía la cara de Shaoran plastificada en mi memoria, y me resultó imposible hacer ése estúpido experimento.
Ahora sí sabía que estaba jodida de por vida. O al menos hasta que terminara mi relación con Shaoran.
—"Jódete," Soltó Kero y me apartó de un empujón —"¿Estás drogada?"
Pero no escuché la última pregunta de Kero, porque a tan sólo tres autos de distancia, estaba estacionado el auto de ¿adivinen quién?
El sólo pensamiento de que hubiera visto toda mi estupidez consiguió helarme en mi sitio, mi mente frenética, buscándolo por todos lados. Y síp. Ahí estaba. Y lo había visto todo. Estaba segura. Maldita sea, lo había visto todo.
¿Qué es con su manía de seguirme?
Me sentí furiosa, pero no con él, ni con Kero. Me sentí furiosa conmigo misma. Me sentí furiosa porque había metido la pata hasta el fondo con una tontería. Porque quizás Shaoran no lo tomaría tan mal si hubiera sabido que Kero no era mi novio. Pero él creía que sí. Él en verdad creía que sí, y ahí iba yo, lanzándole más sal a la herida con mis tonterías y mis bromitas imbéciles. ¿Por qué? Debía haber sabido que él me encontraría. Que estaría observándome. Pero todo esto era tan nuevo para mí, que me parecía irracional.
Sí. Estaba furiosa.
—"Kero, te veré más tarde" Kero levantó una ceja y sólo se metió al auto.
—"Estás loca, Kinomoto, ¿lo sabías? Y esta vez no puedes llegar tarde. Tenemos que regresar a Tokio si debo recordártelo" Obviamente no era yo la única que estaba molesta por mi conducta. Kero también lo estaba, y no quería ni pensar lo que sentiría Shaoran.
—"Sí, sí" Le dije sin pensármelo mucho. Kero no tardó en arrancar e irse, a sabiendas de lo que enfrentaría.
Y diablos, ya sabía que se anunciaba un huracán.
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Shaoran Li P.O.V
Todos nos hemos sentido celosos alguna vez en nuestras vidas. Yo, por ejemplo, siempre tuve celos o envidia de mi hermana Feimei, quien era la única entre nosotros que en verdad parecía entender a mi madre. Tuve celos de Meiling, cuando a ella, en su cumpleaños número nueve, le regalaron un cachorro de labrador, y a mí nunca se me permitió tener un perro, gato, ave, reptil o cualquier clase de animal en la casa puesto que mi madre siempre ha sido una amargada con alergias crónicas. Tuve celos de Eriol, cuando entramos a la secundaria y él se adaptó mucho más rápido de lo que yo jamás pude y porque tenía un padre a quien llevar en las actividades del Día del Padre, cuando lo único que yo tenía era a Wei en reemplazo de mi madre o en los mejores casos, a mi tío Clow.
Pero todos esos celos aunque agrupados y hechos pelota eran tan sólo la millonésima parte de los celos que sentía ahora. Nada, nada absolutamente nada se comparaba con o que sentía en este preciso momento.
Quise intervenir en algún punto. Quise correr a romperle la cara a ese idiota que cargaba a mi novia. Quise arrancarla de su cuerpo y mandarlo a volar. Quise estrangularlo, desollarlo, quemarlo vivo luego de torturarlo por varios meses de angustiosa soledad y agonía.
Pero hice todo lo opuesto. Me quedé parado, como idiota, a esperar a que tuvieran su pequeña reunión, o que tuvieran sexo en mitad de la calle. Habría resultado igual.
Pero eso no era lo que más me dolía. Lo que más me dolía era Sakura. La misma chica con la habíamos estado hace tan sólo unas horas conversando de todo y habíamos compartido más intimidad de la que yo me había permitido compartir con alguien.
Mi sangre se congeló en el momento en que la vi inclinarse hacia él. ¿Qué clase de juego macabro estaba jugando? ¿Lo hacía porque le divertía torturarme? ¿Por qué lo hacía? ¿Se burlaba de lo que yo sentía por ella?
Apreté mis puños y mis mandíbulas, hasta que sentí el sabor metalizado de sangre en mi boca, lo sentí tan fuerte, y en ese momento lo vi todo rojo. No podía procesar las cosas con la claridad que debería.
No sé cuánto tiempo pasó, hasta que la vi estar a tan sólo dos pasos de mí, luciendo más radical que nunca. Quise ahorcar ese frágil cuello sólo para saber cuántos minutos aguantaría yo la tortura de verla sufrir.
—"¿Qué estás haciendo aquí?" Su pregunta fue directa a mis oídos, y apreté más mis puños para no hacer mi fantasía realidad.
—"¿Y lo preguntas? ¿Qué hubiera pasado si no hubiera llegado a tiempo? ¿Crees que si hubiera tardado un segundo más, los habría encontrado revolcándose en medio de la calle?" Todas las palabras salieron en una verborrea de oraciones que no tenían ninguna coherencia para mí, pero que evidentemente habían conseguido estremecerla. Su boca se abrió, y sus ojos, tan esmeraldas como siempre, se llenaron de lágrimas. Bien.
—"¡Nada, nada habría pasado!" Soltó como si quisiera hacerme entender. ¿Entender qué? ¿Qué era un iluso al confiar en ella? ¿Qué ni bien le daba la espalda dos segundos ella ya estaba con él?
—"No es necesario que me mientas. No me mientas, Sakura. Creía que..." Mi voz se desvaneció por un momento —"...teníamos algo especial. Creo que me equivoqué," La decepción finalmente me golpeó de lleno en la cara.
—"Shaoran... no. No hagas esto. Eso fue sólo algo estúpido. Te lo juro. Te juro que fue algo muy tonto de mi parte, ¡no sucedió nada! Escucha, Kero es sólo mi amigo, ¡nunca fuimos novios! Te lo juro por lo más sagrado, es a ti a quien quiero, Shaoran, por favor escúchame," Sus palabras no tenían sentido, ¿no eran novios?
—"¿Qué?"
Una lágrima se deslizó por su mejilla —"Eso era sólo una estúpida estrategia para... para engañarte. Para hacerte sentir mal, porque yo me sentía mal al verte con Meiling. Kero y yo sólo somos amigos,"
Me forcé a entender lo que estaba diciendo —"¿Lo hacías a propósito?"
Sakura bajó la cabeza y sólo asintió.
—"¿Te divertía?" Le pregunté, mi orgullo hablando.
—"¡No! Sólo quería que supieras... lo que se siente. Me sentía celosa de ella, Shaoran." Su mirada fue dura, —"Eso fue mucho antes de que comenzáramos a estar juntos."
Lentamente mi memoria fue recapitulando, mi pecho encogido aún por la furia que todo esto me causaba, —"¿No tienes nada con él?"
Levantó la cabeza y me miró, —"No. Es sólo mi amigo," Un suspiro que había contenido fue liberado, y las cosas comenzaron a tener sentido.
—"¿Por qué estarías celosa de Meiling?" Sakura se mordió los labios y lució más furiosa de lo que recordaba haberla visto.
—"¡Porque te amo! ¡Porque esa tonta se va a casar contigo! ¿No te parece suficiente razón para aborrecerla?" Otras lágrimas recorrieron sus mejillas, que estaba sonrosadas. Su confesión fue llena de pasión, furia, impotencia, precisamente todas las emociones que yo tenía embotelladas en mi interior pero que no me atrevía a descargar.
Ahí, en plena calle, con varias personas curiosas mirándonos, escuché las palabras que menos había esperado de Sakura Kinomoto, pero las que había deseado escuchar desde hace mucho tiempo.
Pronto, todo el episodio con su estúpido amigo palideció en comparación y lo único que pude procesar fue que la abracé con toda la fuerza que tenía, y busqué sus labios con desesperación, el sabor salado de sus lágrimas involucrado en nuestro beso.
Y todo estaba bien.
Porque Sakura había dicho que me amaba.
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Notas de autora:
¡¡HOLA!! ¡¡YA VOLVI!! ¿Me extrañaron? Espero que síp. Yo sé que sí los extrañé. Se preguntarán que estuvo haciendo la loca de Sakki durante el mes de mayo, y bueno, tengo que decir que ha sido uno de los mejores meses de mi vida. En serio. Primero, mi banda favorita vino a la ciudad... y estuve en la primera fila del concierto, a quien por cierto, les debo toda la inspiración del capítulo y del fic en general... fue lo máximo, estuve chillando como loca durante ese concierto... Luego, estuve ocupada con cosas del cole, que como siempre consumen tiempo, y estoy tomando lecciones de piano... No era que no tuviera inspiración para el fic, de hecho, tenía tantas cosas qué decir, que no sabía qué era lo más apropiado. Lamento la demora por la que tuvieron que pasar, pero no quería que este capi saliera apresurado.
Ahora sí, que se han enterado en qué anduve, SAKURA SE CONFESÓ!! YAY!! Dios mío, el pulso se me aumentó a mil por hora, imaginándome cómo sería que en un momento de rabia y frustración se me saliera decir algo así.
MUCHÍSIMAS GRACIAS POR TODOS LOS REVIEWS DE APOYO, CHICAS!! Las quiero muchísimo, muchas gracias por leer, por aguantar a la terrible autora y por seguir leyendo!! En realidad, esto recién está comenzando a ponerse bueno, ¿eh?
Espero saber qué pensaron todos y cada uno de ustedes del capi, okay? Me rehúso a actualizar hasta que el número de reviews equivalga al de hits, muajajajajaja.
Muchos besitos para todos,
Sakki.
PD: Yay!! Un capi larguito!!
