Sakura Kinomoto P.O.V
El viaje de regreso probablemente tomó el doble de tiempo que el primero, porque esta vez no estaba de ningún ánimo para presionar a mi amigo a que condujera a más de treinta kilómetros por hora, me dio la oportunidad de pensar en todo lo que había sucedido durante el fin de semana.
No sabía si había sido el fin de semana más glorioso o el más horroroso de mi vida, pero de lo que sí estaba completamente convencida, era que jamás, y cuando jamás es literalmente jamás, jamás, lo olvidaría.
Habían sucedido tantas cosas, la mayoría no anticipadas, comenzando por el hecho más inesperado de todos, y que derivó a otros sucesos muchísimo menos esperados. Shaoran Li me había seguido en mi viaje de playa con Kero. Sólo ésa oración era difícil de analizar por sí sola. Era increíble. Era inaudito. Y si Meiling se enteraba, seguramente me perseguiría con un arma en mano.
Después de eso, aunque no lo sabía, todo sería caos. Desde aquella estúpida apuesta con su no tan estúpida paga, a esa estúpida isla de la que nunca me podría olvidar, hasta avanzar a mi estúpido lapsus brutus de besar a Kero. Y para cerrar con broche de oro, mi bocota. Yo, yo, yo y mi bocota.
Mi cerebro se había desconectado en el mismo momento en el que me senté en el auto de Kero, ese sábado por la mañana. Síp. Totalmente desconectado.
El sólo recordar la cara sorprendida de Shaoran, hacía que algo se estrujara en mi pecho y hacía que deseara que existiera alguna máquina del tiempo. Y no estaba culpando a Shaoran. Dios, lo amaba más aún si era posible.
A quien odiaba, sin ninguna duda, era a mí misma. Y ése resentimiento, mis amigos, no es el mejor para tener, debo decirles.
Había sido tan inesperado, tan tosco, tan rudo, tan sorpresivo... no habían suficientes adjetivos en todo el idioma para poder expresar lo precipitado de mis acciones.
Estaba tan ofuscada, porque no quería estropear las cosas entre Shaoran y yo, que había dicho cualquier estupidez. Y sólo la expresión de shock en la cara de él, me habían dado una pista de lo que mi lengua había pronunciado. ¿Por qué? ¿Por qué había tenido que hablar?
Me pasé las manos por el cabello, tratando de pensar qué diablos haría conmigo. Mi consciencia no me dejaría en paz hasta que muriera. Nop. No me dejaba en paz ahora yu no lo haría nunca.
Por otra parte, olvidando mi verborrea verbal y mi terrible metedura de pata al admitir unos sentimientos de los que no estaba 100 por ciento segura —oh, no me den lata. Okay, estaba 99.9 por ciento segura de ellos, ¿contentos?— de manera precipitada a la persona más implicada en el asunto, es decir, la última persona en este planeta que debía saberlo, en fin, apartando todo eso, la reacción de Shaoran si bien no me había sorprendido, me había reconfortado. No me sentía mal por ella y debía admitir que me sentía satisfecha. Digo, el hombre no había corrido en la dirección contraria, espantado porque la chica a la que no tomaba del todo en serio, se le había de... declar... declarado. Sí. En medio de su arrebato de celos y locura, Sakura Kinomoto se le había declarado a Shaoran Li.
Y aunque todo había sido apresurado, él había sabido responderme justo de la forma en que yo quería.
Ah.
—"¿Qué es con la cara larga?" La voz de Kero me sacó de mi transe y no pude evitar encogerme ante su pregunta.
—"¿Cara larga? ¿Yo?" Pregunté en un susurro, escuchando el suave ritmo de una de las canciones favoritas de él.
—"No, no tú. Estaba hablando con ese bicho que está en el parabrisas. En este momento, él me presta más atención que tú" Bufó Kero, y me abstuve de observar el velocímetro.
—"¿Qué quieres que te diga? Sabes todo lo que una persona puede saber sobre mí y aún así quieres saber más," Me quejé, cerrando los ojos, tratando de conciliar el sueño. Estaba en el último ánimo posible para seguir los jueguitos mentales de Kero.
—"Quiero, por ejemplo, que me digas cómo te sacaste encima al mocoso. Estaba furioso. Mierda, no he visto a nadie tan furioso desde... nunca." El comentario de Kero sólo me hundió más en el vergonzoso recuerdo.
—"¿Quieres saber la verdad o quieres que te mienta?" Pregunté con voz cansada. No. Quería. Hablar. De. Esto.
—"La verdad sería preferible," Odiaba la vitalidad con la Kero enfrentaba las situaciones, pero reconozco que nunca antes lo había odiado tanto como ahora.
—"Okay. Aquí tienes la verdad. Terminamos," Dije sin el menor escrúpulo.
—"Okay. Eso explicaría la cara larga, pero estoy convencido de que si hubiera sido eso, no sería una cara larga la que estarías portando. Te habría encontrado en el baño cortándote las venas con mis navajas, chiquilla." Ante eso levanté una ceja.
¿En verdad estaba tan desesperada por Shaoran? Sí, supongo que sí.
—"Okay. La verdad" Tomé aire con fuerza, —"Le dije que lo amaba. ¿Estás contento ahora?"
Kero perdió el control del auto por un breve instante y eso sólo demostró lo que la voz en mi cabeza me repetía una y otra vez 'pobre idiota'.
—"¿Hablas en serio?" Soltó tras un largo rato, seguramente después de mucha cavilación.
—"Síp." Susurré, sintiendo mis párpados más pesados de lo que recordaba que eran.
—"Está bien. ¿Y qué te dijo?" La pregunta sonó estúpida, pero en realidad no lo era. De hecho, no lo era en absoluto.
Contuve la punzada que sentí en mi pecho —"Nada," Me encogí de hombros, porque sabía que ése hecho era mucho menor a mí. No me importaba en absoluto lo que él dijera. No. Porque aunque él dijera que me despreciaba con todo su ser, yo estaba convencida que igual seguiría queriéndolo, y ése era el hecho que me tenía angustiada. Estaba angustiada porque había estado lo suficientemente desesperada como para exponer mis sentimientos, sólo para estar a su lado. ¿Cuán bajo había caído?
—"¿Y eso está bien?" Preguntó Kero con suavidad, mientras sentía que el auto daba un giro hacia la derecha, mis ojos ahora completamente cerrados.
—"Sí," Estaba furiosa conmigo misma, porque había caído en un lugar al que estrictamente me había prohibido caer. Estaba furiosa conmigo misma porque ya no tenía libertad, y lo que era aún peor, no quería tenerla.
—"¿Van a seguir igual?" Igual, no estaba del todo segura. Esto ya no era la simple relación a escondidas y uno que otro beso casual que habíamos compartido hasta ahora. No podría ser igual porque yo y mi gran bocota la habíamos jodido.
Contesté de la forma más honesta, aunque para nada alentadora, que pude —"No lo sé," Y era verdad. No sabía qué nos dejaba de opción esto ahora. Y sabía que regresar a la ciudad sólo complicaría las cosas.
—"Cuentas conmigo, Saku. Para lo que sea, ¿me oyes?" El susurro de Kero fue casi inaudible, y caí en el sueño que venía buscando, sólo para que me ofreciera una pequeña escapatoria, porque sabía que estaba atrapada, y lo estaba del todo.
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Shaoran Li P.O.V
Cerré la puerta con el mayor cuidado posible, pero siendo mi casa, era imposible que alguien no estuviera pendiente. Había tratado de evitar cualquier contacto, pero suponía que la noticia de mi llegada había corrido con facilidad desde el mismo momento en que había cruzado la puerta principal. Así que no ninguna sorpresa ver a Wei esperándome.
—"Señorito Li," Estaba agotado más allá de la simple comprensión por lo que me vi forzado a dejar pasar ese comentario, mi humor demasiado bueno como para que algo así pudiera alterarlo. —"¿Cómo estuvo su viaje?" Wei preguntó de forma calmada, siguiéndome en mi camino hacia mi habitación. Necesitaba una ducha caliente y la necesitaba ya.
Con respecto a la pregunta de Wei, una que tenía apariencia de sencilla, también tenía un diferente significado, algo que nunca podría contarle a Wei, por supuesto.
Así que me decidí por ser evasivo pero no mentí tampoco —"Excelente," Sí. Excelente se quedaba corto. Cualquier adjetivo se quedaba corto con todo lo que había experimentado.
Wei se sintió complacido con mi respuesta y su asentimiento me dijo que no pensaba cuestionarme más. —"Bienvenido a casa, joven. Su madre ha estado preocupada, voy a informarle en este mismo momento," Retuve un gruñido y una orden para evitar que cumpliera con su trabajo. En verdad no quería ver a mi madre, porque eso significaba que la voz de mi consciencia regresaría de sus vacaciones, y no estaba dispuesto a lidiar con los arrepentimientos que vendrían con ella.
Mi habitación no estaba como la había dejado. La había dejado en un estado caótico, pero como era costumbre, el staff de la mansión sabía hacer muy bien su trabajo, y ahora relucía por su limpieza, el piso tan aseado y pulcro que probablemente se podía comer de él.
Dejé mi maleta sobre la cama, y me saqué la camiseta que había usado durante todo el día, sintiendo el cansancio en cada uno de mis músculos. En verdad necesitaba esa ducha con urgencia.
—"Shaoran," Mi cuerpo se exaltó en tensión cuando escuché una voz provenir desde la puerta de mi habitación, una voz que definitivamente no había estado preparado para oír.
Mis nervios se pusieron en alerta y mi cerebro lanzó un grito de auxilio —"Meiling,"
Síp. Meiling, viva y encarnada, parada en mi puerta, apoyada con dos muletas, una pierna enyesada y luciendo más furiosa de lo que recordaba haberla visto nunca.
—"¿Disfrutaste de tu viaje?" La vi entrecerrar su mirada, y sentí el inicio de una jaqueca. No estaba preparado para esto. Venía del cielo —la playa, haber visto a Sakura desnuda, la declaración de Sakura, haber visto a Sakura desnuda, haber visto a Sakura desnuda— para éste infierno, Meiling con su pata quebrada y enojona como siempre.
—"¿Qué estás haciendo aquí? Creí que te quedaba un par de semanas más en el hospital," Me crucé de brazos, y fruncí el ceño. Creí que me quedaban un par de semanas más de libertad, así que las tenía contadas, por supuesto.
Meiling avanzó hacia mí, su entrecejo también fruncido —"Debido a mi excelente condición física, el doctor decidió que podía darme de alta mucho antes de lo que es normal para una lesión con la gravedad de la mía," Quizás su frase no hubiera resultado tan amenazadora si no hubiera sido acompañada por un rugido.
—"Qué bien," Mascullé sin entusiasmo. Mierda. Esto no había estado planificado. Mierda. Mierda. Mierda. —"¿Cuándo podrás volver al instituto?" La vi sentarse en mi cama, y deseé que no fuera ella quien estuviera ahí.
—"Mañana mismo. Por supuesto, tengo que cuidar de no estar mucho tiempo levantada. Necesitaba salir de ese hospital, Shaoran. Ya sabes, todos los preparativos de la boda," Sólo palabra me sacó un escalofrío —"Y también quiero que hagan una extensiva investigación en ése incendio. No puede ser que me esté arruinando la vida así y nadie pague. Sé que esa maldita de Daidouji y sus amigotes deben estar detrás de todo esto..." Levanté una ceja ante su frase. Típico de Meiling. Alguien por favor entréguele un millón de dólares a la mujer si no habla mal de Tomoyo por un minuto.
—"Creo que deberías olvidar todo ese asunto con Daidouji, Meiling. Es la novia de Eriol" Me sentía moralmente obligado a defender tanto a Eriol como a Daidouji, sólo por haberse prestado de chaperones para todo éste acto y por mantener el pico cerrado.
—"¡Ya lo sé! ¡Eso es lo que más me indigna! Es obvio," Subrayó la palabra con fuerte énfasis —"¡que no está pensando! Y si está pensando, ¡seguramente no lo está haciendo con el cerebro!" El chillido de Meiling fue tan agudo que provocó que se desatara por completo el dolor de cabeza que ya venía tanteándome.
—"¡Shaoran!" Esta vez el chillido no provino de Meiling, sino de Fei, que ahora estaba corriendo desde la puerta para lanzárseme encima, —"¿Qué tal el viaje? Espero que te haya ido muy bien, hermanito" Después del abrazo asfixiante, Feimei miró su reloj, con urgencia —"¡Tengo que irme! Ken me pidió que lo acompañe a una cena con su hijo. Qué coincidencia," Se encogió de hombros mientras se alejaba —"Cerberus también llegaba de su viaje hoy,"
Sentí que todas las alarmas de mi cuerpo se activaban, en un grito agónico de advertencia al peligro, que se vio lentamente apaciguado cuando vi a mi hermana salir por completo de mi habitación, sin hacer ningún otro comentario.
—"Bueno, primita. Quiero bañarme y luego quiero descansar. Me alegra mucho que estés bien," Probablemente la frase no hubiera sonado tan falsa e hipócrita si mi boca no hubiera sido forzada por mi cerebro para decirla, —"Nos vemos mañana en el instituto," Meiling abrió su boca para refutar, pero ya era demasiado tarde para cuando intentó hacerlo, porque con un hábil movimiento la empujé hacia la puerta y le cerré la misma en la cara.
Cerré con seguro por si acaso.
—"Mierda," Golpeé mi frente con la madera, a sabiendas que éste era sólo la punta del iceberg.
Sabía que mi situación con Meiling iba a ir de mal en peor y el hecho de que estuviera enamorado de otra chica sólo añadía carga al problema. En verdad no sabía soportarla y su voz me parecía más chillona de lo normal. Sus palabras más ponzoñosas, sólo usadas para criticar y quejarse. No para tentarme y desear hacer una locura como las de Sakura. Para nada como ella.
Suspiré porque sabía que en verdad estaba jodido. Y lo supe porque había usado la palabra 'enamorado', ¿no?
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Sakura Kinomoto P.O.V
Cuando entré a la casa, el día ya se estaba transformando en noche y lamenté bastante el hecho de no haber acompañado a Kero a la cena que tenía con su padre y su prometida. Había tratado de evitar la tensión que me generaría estar en presencia de la hermana de Shaoran, a sabiendas que ésta le comentaría cuán felices Kero y yo lucíamos juntos. Y es que por el beneficio de Ken, su padre, tendríamos que fingir ser novios.
Así que me ahorré todo ese drama y le aseguré a Kero que su cupo de favores estaba vencido conmigo, y que aunque haya sido el viaje más increíble de mi vida, estaba extenuada. En verdad cansada.
Terminé lamentando no haberlo acompañado, ya que en mi despiste, se me había pasado por el alto el Ferrari estacionado a un par de casas de ésta, ya que si lo hubiera visto, habría salido corriendo en ese mismísimo instante.
—"Sakura, cariño, al fin llegaste" La voz de Nadeshiko me sacudió a la realidad, la horrible realidad de que mi madre, estaba cenando con mi padre, y cada uno con sus respectivas parejas. Sentí el escrutinio de cuatro pares de ojos, y súbitamente la maleta que cargaba pesó diez mil toneladas.
Oh. No.
Definitivamente no necesitaba esto.
Suficiente carga moral ya traía con todas las estupideces que había hecho y dicho no solo hoy sino todo el fin de semana, para qué, ¿para llegar a esto? No me jodan.
—"Sakura, qué alegría que hayas regresado," Esta vez la intervención fue de Kiki, la increíble prometida de mi padre y mujer que amaba por ser dueña de semejante auto. Su frase sonó mil veces más sincera que la de mi propia madre, cuya actuación de madre preocupada se veía completamente destrozada por el ceño fruncido debido a la irritación, que portaba con gran orgullo.
Mostré la poca sonrisa que me quedaba, mientras escuchaba a Clow preguntarme —"¿Vas unirte a nosotros, Sakura?" Miré hacia la enorme mesa de comedor, distribuida entre cuatro, y me percaté que, gracias a Dios, estaban terminando.
—"No, gracias. Prefiero cambiarme, estoy en verdad agotada y mañana tengo instituto," Un bostezo salió de mí naturalmente, como si mi cuerpo quisiera presentar evidencias por sí mismo. —"Buenas noches con todos," Dije en una pequeña voz, subiendo las escaleras para retirarme a la comodidad de mi habitación, y a buscar mi gato para saber si había sobrevivido durante mis días de ausencia o si mi madre lo había aniquilado de una vez por todas.
No se me ocurrió pensar por qué esas parejas disparejas podrían querer compartir una cena, a sabiendas que lo único que se ocasionarían era una indigestión. Me encogí de hombros, y entré a mi habitación y al encender las luces, oh, cielos, gracias al cielo, Spi me recibió con un maullido.
Okay. Ahora sí podía morir en paz.
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No había terminado de recostar la cabeza para poder por fin acostarme, cuando el despertador en mi velador comenzó a sonar insistentemente en la misma melodía estúpida que tocaba cada mañana. Sentí a Spi lamerme la mejilla y me volteé para encontrar que el sol se colaba por mi ventana.
No. No estaba lista para enfrentar el día. No estaba lista para ver a mis amigos. No estaba lista para ver a Shaoran.
Me vestí con rapidez desafiando mis deseos, a sabiendas de que llegaría tarde si no me apresuraba. Un jean y una camiseta, nada sofisticado, después de haber tomado una ducha rápida y cepillarme los dientes.
Bajé las escaleras mientras me ponía mi reloj y pude escuchar a Nadeshiko desde la cocina, hablando con Clow.
—"¿Puedes creer el descaro? ¿Tenían que venir para dejar la cochina invitación? ¡Bienvenidos al siglo XXI! ¡Existe el correo!" Nadeshiko estaba más que exaltada, mucho más paranoica de lo ordinario.
Clow sólo la escuchaba silencioso, mientras comía su desayuno. Por un segundo, tuve lástima de él. Por un segundo, por supuesto.
—"Buenos días," Ambos dirigieron su mirada a mí, que estaba abriendo la puerta del refrigerador para sacar mi manzana. Otro día sin desayunar, cortesía de la falta de tiempo.
—"Sakura. No tuvimos tiempo de conversar," Soltó Clow, lo suficientemente desesperado por cambiar el tema de conversación, que decidió hablarme. Levanté una ceja en escepticismo y mandé un vistazo rápido a mi reloj. Bien, faltaban diez minutos, todavía podía escuchar toda esta payasada.
—"¿De qué?" Pregunté sólo para fastidiarlo, simplemente porque podía. Las orejas de Clow se encendieron por un momento, pero eso no evitó que contestara —"De tu viaje, por supuesto. ¿Qué tal estuvo?"
Analicé la pregunta y mentalmente respondí cosas que nunca podría decir en voz alta. 'Me fue muy bien, gracias por preocuparte. Tu sobrino y yo nos desnudamos en una isla solitaria y por si te lo preguntas no, no tuvimos sexo, pero no porque ninguno de los dos no quisiera, claro está. Ah, sí, tu sobrino, Shaoran, ¿lo recuerdas? Síp, el mismo que se va a casar con una cabeza de chorlito llamada Meiling, sí, ése mismo, ah, y también le confesé que no sólo estaba celosa de él, sino que también le dije que lo amaba. Fue un viaje aburrido, deberé añadir'.
Pero esto fue lo que respondí —"Fue aburrido, ustedes saben, Kero quería que trabajáramos todo el tiempo. Mamá, ¿crees que le podrías conseguir un trabajo en tu agencia? Es bastante bueno,"
Nadeshiko iba a contestar algo, pero fue interrumpida por el teléfono, que fue a contestar con rapidez, seguramente para evitar mi pregunta.
—"Sí, ella habla," La cara de Nadeshiko palideció por un momento, y luego se contrajo de alguna manera extraña. —"No puede ser Sonomi. ¿Ninguna está disponible? ¿Hablas en serio? ¡Creí que teníamos contrato con ellas! No pueden hacer esto," El semblante de Nadeshiko se transformó en uno por demás sombrío. —"Es la colección de ropa interior, Sonomi. No podremos conseguir reemplazos. Okay, está bien. Seamos realistas. ¿Cuántas necesitamos?" Hizo una pausa en la que tomó una fuerte respiración. —"Está bien, contrátalas. Eso quiere decir que haría falta sólo una," Nadeshiko me miró, pero yo aún no podía descifrar a qué se refería y por la apariencia de Clow, pienso que tampoco él lo sabía. —"Okay. Nos vemos luego," Nadeshiko colgó con un suspiro pesado.
—"¿Y?" Clow le preguntó con impaciencia.
—"Las chicas que habíamos contratado para el desfile de ropa interior tienen otro súbito compromiso. En lo personal, pienso que Sonomi me está ocultando algo," Rodó los ojos, y sentí mis manos sudar por la anticipación, ¿pediría mi madre que la ayudara? —"En fin, ya consiguió reemplazos, pero hace falta una. Sakura," Mi corazón latió más rápido —"¿crees que podrías modelar para nosotros?" Aunque las palabras fueron masticadas con displicencia, no pudieron escucharse más dulces.
Wow.
¿Hacía falta que lo pensara? Extrañaba tantísimo las pasarelas que habían sido reemplazadas por la horrible caja registradora de un restaurante de comida rápida.
—"¡Claro que sí!" No pude contener el entusiasmo de mi voz, —"¿Qué tengo que hacer?"
Nadeshiko se sentó a lado de Clow, su cara pensativa —"Veremos cómo te va. Es un desfile de ropa interior, ¿crees que te sientes cómoda con eso?" Estaba lo suficientemente desesperada por pisar una pasarela como para poder ponerme encima cualquier cosa, o en este caso, según lo que decía el semblante preocupado de su cara, nada. Por mí no había ningún problema, pero mentalmente me encogí ante la idea de enterar al conservador Shaoran de mis planes.
—"Sí," El diablo que habita en mí me hizo ceder a la tentación, sin importarme las consecuencias de mis actos.
—"Bien. Esta tarde vendrás conmigo al taller, para hacer la primera prueba," Levanté una ceja en escepticismo.
—"Eso no será posible," Dije sintiéndome amargada al saber que hoy, con el instituto, también comenzaba la tediosa rutina de trabajo.
Nadeshiko se frunció —"¿Por qué no?"
Me abstuve de hacer rodar mis ojos —"Tengo que ir al trabajo por la tarde," Nadeshiko descartó mi lógica con un gesto de la mano.
—"Olvídate de ese estúpido trabajo. Vendrás conmigo al taller y eso se va a hacer. Si tu comportamiento ha mejorado," Bufó, —"talvez puedas renunciar. Si desfilas bien, veremos la posibilidad de que te unas a la compañía de modelos" No sé qué parte de su pequeño discurso fue la que me emocionó más. Y por un momento no le guardé rencor, como era en los viejos tiempos. Pero el hombre que se sentaba a su lado y su enorme estómago me hizo olvidar aquella cálida sensación tan rápido como la sentí.
Asentí sin decir ninguna palabra, y salí de la casa con paso rápido porque en verdad se me hacía tarde, y porque eso evitaba que pensara. No quería pensar, no, no quería pensar en nada.
No quería pensar en por qué mi madre podía resucitar en el cuerpo de Nadeshiko, sólo para dejarme confundida. No quería pensar en si todo esto era sólo una estratagema para evitar que siguiera causando caos en su vida, especialmente con mi padre tan pendiente. No sabía si lo hacía porque quería competir contra la prometida de mi padre, o porque no pensaba hacer ninguna de las cosas que había dicho y le gustaría desquitarse conmigo en ésa oportunidad.
Nop. Pensar a veces no es tan bueno.
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Shaoran Li P.O.V
Cuando llegué al instituto, la presión por ver a Sakura era un enorme peso en mi pecho. Habían varias cosas que quería decirle, que ayer, por el aturdimiento, no había podido, y que durante la noche, había podido meditar. Sabía que la llegada de Meiling y su recuperación, venían el momento menos apropiado, porque como era costumbre, otra vez la tenía respirando en mi cuello, figurativamente hablando.
El ambiente en general fue de bienvenida, después de todo, Meiling era la capitana del grupo de las porristas, y supongo que todos usaban el lema, 'No te cruces con el diablo, únetele' y Meiling y su músculo más desarrollado —su lengua— en verdad podían destruir reputaciones.
Pude ver el disgusto tanto en Eriol como en Tomoyo, al vernos entrar en el salón, pero mi mirada se dirigió directamente al pupitre junto al de Daidouji, que aún se encontraba vacío.
Las amigas de Meiling estaban exultantes al verla, y por un breve momento quise compartir ése entusiasmo, aunque sabía que sentía todo lo opuesto.
La sonrisa que Eriol usaba todos los días, se borró instantáneamente cuando su mirada recayó sobre Meiling, que apoyaba su mano sobre mi brazo, porque había decidido que las muletas no iban con su atuendo.
Traté de contener un gruñido porque como es evidente, la situación me incomodaba mil veces más de lo que podía incomodar a Eriol jamás.
Meiling, gracias a Dios, se sentó en su banco, más entusiasmada de lo que la había visto nunca en el instituto, a hacer lo que mejor sabía hacer: chismear; dejándome un valioso tiempo libre para poder respirar.
—"Estás jodido, mi hermano" Fue lo primero que oí de Eriol, que palmeó mi espalda en un gesto de consuelo. Quizás sí estaba jodido.
Fue Daidouji la que gruñó —"Supongo que uno no puede deshacerse de la hierba mala, ¿no? Justo cuando crees que no volverás a verla, algún tonto con licencia médica puede traerla a la vida de nuevo," El comentario me hubiera resultado gracioso de no ser porque no estaba en el ánimo de reír en este preciso instante.
—"¿Te comió la lengua la víbora?" Eriol se burló, y rodé mis ojos en exasperación y dirigí mi mirada hacia un espacio que había evitado, pero se encontraba vacío.
Lo más difícil de esto era enfrentar a Sakura y aunque estaba seguro de que tenía un millón de cosas que quería decirle, ninguna se me ocurría en este momento.
—"Todavía no llega, si te lo estás preguntando" Vi escepticismo en los ojos de Daidouji, —"y déjame advertirte que no estará nada contenta con esto. Para nada contenta, pero supongo que al ser tu novia, ya lo sabes, ¿no?" Contuve otro gruñido y me alejé de ambos, para dedicarme a hundirme en mi asiento, para poder hundirme en frustración.
Mierda.
Justo cuando las cosas comenzaban a mejorar con Sakura...
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Sakura Kinomoto P.O.V
Cuando crucé por las puertas del instituto, no había nadie alrededor, indicándome que llegaba con mucho tiempo de retraso al primer período, pero como me sentía más animada de lo que podía recordar estar durante el último año, me importó poco. Sabía que tenía todavía que enfrentar a Shaoran y ver si nos sentíamos incómodos en la presencia del otro, después de mi estúpido derrame verbal.
Cuando llegué a mi salón, pude ver a la maestra de Química explicando algo que no entendía, mientras mis compañeros conversaban unos con otros. En el fondo, pude ver a Tomoyo susurrarle algo a Eriol, mientras Yukito le pasaba un libro a Naoko. Busqué el asiento de Shaoran, y en ese momento sentí que mi corazón frenaba y mi cerebro latía.
No podía ser. Mis ojos debían estar engañándome.
Me mordí el labio con fuerza, hasta que sentí el metálico sabor de mi propia sangre, sólo para tener algo con qué descargar toda la rabia que sentía.
Porque sí, ahí estaba Shaoran, luciendo más exasperado que nunca, y sentada a su lado... estaba la bruja de Meiling.
—"Buenos días," Dije con voz contrita, acercándome a la profesora y evitando las miradas curiosas de mis compañeros, sintiendo una mirada a la que me había acostumbrado de manera especial durante los dos últimos días, quemar mi cuello por su peso y fuerza.
—"Señorita Kinomoto, por favor tome asiento" Seguí la orden de la profesora, enviando una estricta orden a mis ojos para evitar que se acercaran a él... o a su prometida.
Sentí náuseas instantáneas, sólo de la pura indignación que su presencia me causaba. A lo lejos, podía escuchar algo sobre una teoría, podía sentir a Tomoyo observándome, a sabiendas que esto me molestaba mucho más de lo que dejaba ver y suponía que ella tampoco estaba muy contenta.
—"Abran sus textos en la página 108..."
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Durante el receso, todo sucedió como se suponía que debía suceder. Me senté en la misma mesa de siempre, junto con un molestoso Yue y su hermano, Yukito, con una enfrascada Naoko, ávida por terminar el libro más grueso en la historia de los libros gruesos y con Yamazaki, ansioso por contar su disparate del fin de semana. Pero hubo un cambio, ya que con Meiling siempre vendrían los cambios.
Tomoyo se acercó a nuestra mesa, algo ya no tan usual desde que su lengua se hundió en las profundidades de la boca de Eriol. Y con ella, por supuesto, venía él.
—"¿Hay asiento libre?" Preguntó seria a Yue, que estaba sentado a mi lado. Con un rápido vistazo inspeccionó a Eriol, que sostenía la mano de Tomoyo y lucía muy incómodo, y tras unos segundos asintió.
—"La hija pródiga," Soltó Yamazaki, entre bocados a enorme hamburguesa. Tomoyo sólo sonrió un poco y no pude evitar rodar mis ojos en exasperación.
—"Era de suponerse, tontos. Tomoyo no ama tanto a Hiiragizawa como para sentarse en la misma mesa que la de su enemigo" Solté sin pensarlo mucho, sorprendiendo a los dos involucrados, especialmente a Tomoyo, —"Pero al parecer, Hiiragizawa sí puede ceder para soportarnos" Fue refrescante el ver el sonrojo que ambos portaban y supe que no podía presionar más en el asunto, porque ellos tenían mucho más material sobre mí del que yo jamás podría tener sobre ellos.
Yue, por una vez en su vida estuvo de acuerdo —"Ajá. De cualquier modo, cualquier enemigo de la cabeza inflada y pata hinchada que llegó hoy, es bienvenido a sentarse con nosotros" Con sus palabras, el ambiente se relajó un poco, y Tomoyo se sentó a mi lado, y junto a ella, por supuesto, Eriol.
No había querido inspeccionar la cafetería, por temor a encontrar una escenita que no me gustara demasiado, pero me concedí un momento de debilidad y escaneé todo el lugar con gran rapidez, sin encontrar a Shaoran, pero topándome con la mirada irritada de Meiling, que parecía perforar a Eriol por ser haberse sentado con nosotros.
Pero no había nada de Shaoran.
Me mordí la lengua para evitar preguntarle a Eriol. Ya habían notado cuán desesperados estábamos el uno del otro durante el fin de semana.
Pero por supuesto, Tomoyo me estaba observando —"¿Buscas a alguien?" Susurró, dándole una mordida a su emparedado, y giré la cara hacia el lado opuesto al que había estado mirando.
—"Puede ser," Admití con una voz pequeña, intentando que Yue no estuviera consciente de nuestra conversación.
—"Okay. Puede ser... que ya te esté esperando. Nuestro salón" No tuve que esperar a escuchar más, levanté mi bandeja, para la sorpresa de todos, y me disculpé.
—"Tengo que ir al baño," Susurré como excusa, sin atreverme a levantar mis ojos del piso.
Salí de la cafetería lo más rápido que mis piernas me podían llevar. A lo lejos, podía escuchar a todos reír, creyendo que me encontraba en un aprieto estomacal.
Sabía que la conversación que me esperaba no iba a ser del todo agradable, así que hubiera preferido aquella inconveniencia.
Joder.
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Shaoran Li P.O.V
Cuando la puerta del salón se abrió, por un momento temí que no fuera Sakura. Pero al ver la cascada de cabello castaño, solté el aliento que había estado reteniendo. Sabía que esto era inadecuado, cuando tantas personas podían descubrirnos y todo se nos viniera abajo pero ante la llegada inesperada de Meiling, no podía esperar. No, definitivamente no si quería conservar algo de la paz mental que aún me quedaba.
—"Shaoran," Sakura habló con un susurro, y por sus mejillas sonrojadas y su aliento fatigado supe que había venido corriendo.
Me tomé un angustioso momento para mirarla, sólo estudiarla un poco. Sin duda, era la chica más bella que había visto jamás. Y si aún así no lo hubiera sido, su magnética y alocada personalidad me hubiera atraído a ella. Había estado condenado desde el primer momento en el que vi ese piercing brillar, y desde que la vi fruncir el ceño, justo como lo hacía ahora. Era muy tarde para mí, incluso aunque ella no hubiera dicho que me amaba.
—"Tenía que hablar contigo," Lo había pensado tanto. Había repasado las frases una y otra vez en mi cabeza, y aunque habían sonado lógicas, me eran imposibles decirlas.
—"¿Sobre qué?" Interrumpió la cadena que se estaba formando con mis pensamientos. —"Gran sorpresa que me llevé. ¿Por qué no me avisaste que la cabeza de chorlito vendría hoy al instituto?" Su expresión me decía que estaba más que irritada por aquel hecho, no más de lo que yo estaba, por supuesto.
—"Créeme, no fuiste la única en sorprenderse" Me mordí los labios para no insultar, porque sabía que Sakura se merecía algo mucho mejor que esto.
—"Y ahora que ha vuelto, ¿me vas a decir que rompemos?" Escondió el dolor en su tono, dejándolo en sarcástico, pero no pudo hacer lo mismo con su expresión facial. Pude ver miedo cruzar por sus ojos.
Pero eso había sido lo último que se me había cruzado por la cabeza. ¿Dejarla? ¡No podía dejar de pensar en ella! ¿Cómo esperaba que la deje?
—"Jamás," Solté sin pensarlo y me acerqué a ella, esta vez el miedo fue de mi parte —"¿Por qué? ¿Ya no quieres estar conmigo?" Sus ojos resplandecieron, y una sonrisa lenta se formó en sus labios.
—"No te hagas el idiota, Shaoran" Me golpeó en el hombro, y sentí que el aire a nuestro alrededor se aligeraba. —"Ahora, sí. Si no era para cortarme la cara que me llamaste, ¿entonces qué?"
Me encogí de hombros mientras ponía mis manos en su cintura —"No sé, talvez... te debía algo, ¿recuerdas?" Vi sorpresa en su cara, que luego se sonrojó por completo.
—"¿Deber? ¿Ah, qué?" Supe que era su turno para hacerse la tonta, y la vergüenza que sentía fue más notorio que nunca.
—"Sí," Suspiré, para luego inhalar el perfumado olor de su cabello —"Sé que soy un idiota, Sakura. En verdad lo sé. Sé que debería dejarte ir, porque te mereces algo mejor que yo, un chico normal sin ninguna responsabilidad, sin ninguna estúpida prometida y que tenga todo el tiempo del mundo para presumirte como su novia." Vi la duda en sus ojos, su intención por interrumpirme pero no lo permití —"Pero soy un idiota egoísta. Te quiero para mí, Sak. Te quiero como nunca quise a nadie y rehúso la idea de perderte" Respiré para darme ánimos —"También te amo," La frase más importante de todo mi discurso salió en un susurro, que al ver su cara sorprendida, agradecí que me hubiera escuchado.
Después de la sorpresa, sentí su abrazo más fuerte, y poco a poco me sentí relajarme.
—"La llegada de Meiling... no nos afecta en nada, ¿o sí?" Escuché su pregunta y me separé de ella.
Aparté algunos cabellos que tenía en la cara, —"No. Pero... creo, que debemos ser discretos,"
Fue el turno de Sakura para bufar, —"¡Ajá! ¡Habla de discreción! ¿Crees que podemos confiar en Tomoyo y Eriol?"
Me crucé de brazos —"Supongo que sí. ¿Crees que podamos confiar en tu amigo?" La vi sonreír mientras asentía.
—"Kero no dirá nada, por supuesto. ¡Por cierto! ¡Tengo grandes noticias!" Su estallido me sorprendió. Sakura no se caracterizaba por hacer eso.
—"¿Ah?"
—"¿Adivina qué? ¡Nadeshiko me dejará renunciar al trabajo! ¿No es fantástico? Y, además, trabajaré con..." Su frase se interrumpió por completo y pude ver su cara espantada.
—"¿Qué? ¿Qué pasa?" Pregunté más confundido que nunca.
Colocó una mano sobre mi boca antes de que pudiera hacerle más preguntas.
—"¡Shh! ¡Alguien viene! ¡Tenemos que escondernos! ¡Rápido! ¡Debajo del escritorio!" Me haló de la camiseta, y ambos nos escondimos debajo del escritorio del profesor, y esperamos un minuto hasta que alguien entró en el salón.
—"¿Puedes creerlo? Creo que el grupito de Kinomoto tiene algo escondido. Si no fuera porque descubrimos a los Tsukishiro, es obvio que ellos iniciaron el incendio. ¿Qué vas a hacer, Meiling? ¡Ese idiota de Hiiragizawa! ¿Cómo se atreve a unirse al enemigo? ¿Viste a Daidouji? ¡Es una rata!"
La voz de Chiharu, una de las mejores amigas de Meiling llegó desde la puerta, y pronto oímos los pasos de ambas. Tanto Sakura como yo nos tensamos al escuchar de quién se trataba, y sentí que Sakura se acercó más a mí, como si quisiera protegerse.
—"Daidouji es una arrastrada. Va a tener lo que se merece, cuando se lo merezca, Chi. Por el idiota de Eriol no me preocupo, algún día se dará cuenta de lo bruja que es su noviecita de cuarta. Ahora, de la que no me puedo sacar la espina es de esa imbécil de Kinomoto. ¡No sabes cuánto la detesto! Siempre se cree la más bonita, la más lista, ¿cree que no me he percatado cómo mira a Yue Tsukishiro? ¡Es obvio que ese par tienen algo a escondidas! Pobre de su novio, es apuesto, parece inteligente. Si no fuera porque tengo a Shao, ¡se lo quitaría en un segundo!"
Me tomó un momento absorber la cantidad de barrabasadas que pronunció la que se suponía era mi prometida. A Sakura no le tomó el mismo tiempo, y cuando la miré, estaba encogiéndose y temblando por contener la risa.
Okay. Sabía que Meiling era insoportable. Sabía que era una habladora. Pero lo que no soportaba era que hablara mal de mis amigos, no de Eriol y mucho menos de Sakura.
Cuando vi a Sakura temblar sin parar, supe que este compromiso se iba abajo.
No sabía cómo, pero sabía que lo conseguiría.
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Notas de Autora:
HOLA!! Una vez más tardé con la actualización del fic, y es que las cosas se me complicaron un poco en mi vida personal, a eso se le suma el cansancio que he arrastrado los últimos días y que mi conexión a Internet simplemente ha sido nula. En fin, no quiero darles excusas, porque sé que es mi obligación actualizar con prontitud, pero era creo que en esta ocasión era necesario debido a la cantidad de reviews de mis queridas lectoras que me pedían una actualización urgente, y una vez más me disculpo por la demora.
Buenop, ¿quién diría que ese par de tortolitos escuchara a nuestra adorada Meiling? ¿¿Quién había creído que regresaría?? Je, je, je, sé que las cosas habían sido bonitas hasta ahora, pero... en mi opinión mucho amor, aburre, ¿no? Pues nuestra querida antagonista trajo su lengua del hospital más viperina que nunca, supongo que uno nunca se puede librar de la hierba mala...
Bueno, mis queridos lectores, trataré de ser una buena niña y entregaros la siguiente actualización lo más pronto posible!! Como siempre, agradezco infinitamente a todas, que son mi empuje a continuar este fic.
Un beso,
Sakki.
