Sakura Kinomoto P

Sakura Kinomoto P.O.V

Mi cerebro estaba a punto de colapsar. En serio. Había absorbido demasiada información durante los últimos quince minutos y el hecho de que me estuviera ahogando con mi propia risa, no contribuía a hacerme sentir mejor. Sentí a Shaoran paralizarse, pero simplemente habían muchas cosas por las que yo tenía que celebrar, que lo que en verdad me importaba lo que su prometida estuviera cuchicheando.

En primer lugar, ¡Shaoran me ama! Lo había dicho, ¿no? Y no sólo las palabras, que al principio me habían hecho sentir náuseas y un terror que nunca había creído ser capaz de sentir. Había sido la forma en que me lo dijo, como si de verdad temiera mi reacción, como si nuestra relación en verdad le importara. Todo eso hacía que le creyera cada una de sus palabras, aunque fuera tan insólito, cuando varios meses atrás estábamos odiándonos a muerte.

Segundo, y aunque infinitamente más inesperado era todas esas revelaciones que venían de una verborrea por parte de mi queridísima enemiga, Meiling. Síp. La pobre tipa no tenía idea, de que, su adorable y hermoso prometido —alias mi novio— escuchaba cada una de sus entrañables pero ponzoñosas palabras dirigidas a su entrañable pero ponzoñoso odio que sentía por mí.

No podía contener mi risa, porque era cada ridiculez la que rondaba la minúscula cabeza de la mujer. ¡En verdad no tenía idea! ¿Yue? ¿Yue y yo? El solo pensamiento me provocaba escalofríos. ¿Qué podía quitarme a Kero? Pero si Kero no era mío, en primer lugar, la pobre tenía los hechos tan cruzados. Tan ignorante. Refrescante.

—"Por cierto, ¿dónde estará Shaoran? Dijo que no tardaría mucho," Escuché la chillona voz de Meiling, y sentí a Shaoran ponerse aún más tenso. Tuve que morderme los labios para no reír.

—"¿No crees que será mejor ir a buscarlo?" La sugerencia provino de la amiga de Meiling, cuyo nombre desconozco.

—"Sí, tienes razón. No me gusta que me deje sola" Tuve que usar toda mi fuerza de voluntad para sostener la risa que venía sosteniendo y vi a Shaoran rodar sus ojos, en exasperación.

No pasó mucho tiempo cuando escuchamos pasos salir del salón.

—"¡Al fin!" Me levanté como pude del escritorio y me hundí en carcajadas. —"¿Puedes creerlo, Shaoran? ¡Qué tonta! Es decir, si tuviera idea..." Me carcajeé con entusiasmo, como no recordaba haberlo hecho en mucho tiempo. Pasaron varios minutos hasta que me percaté que en mi risa, me había olvidado de la seriedad de él.

—"Oh, vamos, Shao. Tienes que haber sabido que tu prometidita era una arpía, ¿no?" Puse mis manos en su nuca, y escuché su respiración agitarse. Sus ojos me miraron, quizás con más intensidad de lo que nunca lo habían hecho, y por un momento temí haber tocado una hebra sensible.

No quería que estuviera enojado por algo tan tonto como esto. Meiling era así, y nada que él hiciera podría cambiarlo. ¿Para qué amargarse al respecto?

—"No estás enojado, ¿verdad?" Susurré a su oído, sintiendo que los bellos de mi nuca se erizaban por el placer de nuestro contacto.

—"Nah," Fue su respuesta a mi pregunta y sentí que mi pulso se aceleraba al sentir que sus brazos me rodeaban con fuerza. —"¿Qué vas a hacer en la tarde? Ya no tienes que ir al trabajo..." Una ola de deleite me bañó por completo, al recordar lo que tenía que decirle.

—"¡Ah, sí! ¡Ésas eran mis buenas noticias! Shaoran, ¡Nadeshiko me ha dicho que puedo participar en su colección! ¿No es emocionante? Después de no haber pisado una pasarela en tanto tiempo... ¡Al fin puedo regresar!" La emoción que sentía era indescriptible, pero lo único que pude ver en la cara de Shaoran era confusión.

—"¿Vas a modelar?" Su ceño se frunció un poco.

Una sonrisa se formó en mi boca, completamente involuntaria —"¡Sí! ¿Puedes creerlo? Estoy tan emocionada. ¿Quién sabe? Talvez mi madre me deje presentar alguno de mis diseños... Aunque no lo creo porque esta colección es de ropa interior..." Reflexioné la posibilidad una vez más en mi cabeza, y supuse que no era viable. Además, quedaba muy poco tiempo para el desfile... quizás después. Por supuesto, suponiendo que era el embarazo que estaba ablandando a mi madre...

—"Vas a modelar ropa interior," Miré a Shaoran, distraída. ¿Qué había dicho?"

—"Sí, claro" Respondí, cuando él repitió su pregunta.

Lo vi arrugar el entrecejo. —"¿Hablas en serio? ¿O me estás molestando?" Esta vez fue mi turno para fruncirme.

—"¿De qué hablas? ¿Crees que bromearía en algo tan importante como esto?" Me crucé de brazos.

En serio. ¿Le había disgustado o qué?

Me encontré esperando su respuesta, confundida.

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Shaoran Li P.O.V

Varias emociones me recorrieron cuando las infames noticias que a Sakura tanto le alegraban, me alcanzaron. Pero sobre varias que venían a mi mente, la más importante era la de incredulidad.

Sólo quería decir... ¡Joder!

Sakura... ¿ésta era la misma Sakura que tanta vergüenza había tenido conmigo cuando llegó el momento de pagar nuestra apuesta? ¿Era ella, quien se emocionaba tanto por presentarse al mundo en un conjunto quien sabe cuán indecente mientras que cuando se trataba de mí, se hundía en el pozo de la vergüenza?

Me sentía frustrado, porque aunque sabía que era yo, me frustraba aquel comportamiento desinhibido que podía mostrar sin ninguna vacilación, sí, presentarse casi como Dios la trajo al mundo, pero diablos no, cuando de Shaoran Li se trataba.

Por otro lado, aunque sabía que no era el único que la contemplaría como si de una diosa se tratara, definitivamente estaría ahí, aunque tuviera que llegar arrastrándome.

—"¡Shaoran!" Su voz me trajo al presente, y por sus mejillas sonrojadas supe que estaba enfadada. Mierda, ¿podría vérsela mejor que eso? No, no lo creía.

—"¿Qué?" Pregunté dándole un beso en los labios, a sabiendas que el receso no era lo suficientemente largo como para poder hacer todo lo que en verdad quería.

—"¿Te parece bien, esto del modelaje?" Encontré duda en su expresión.

—"Depende," Sus ojos se abrieron en sorpresa e inmediatamente se fruncieron.

—"¿De qué?"

Sonreí, —"De si voy a estar ahí o no," Me encogí de hombros —"Si lo estoy, tenlo por seguro que estará malditamente bien. Si no... Habrán consecuencias," El sonrojo de sus pómulos fue aún más evidente y me encontré acariciando el área enrojecida con mi pulgar.

—"Definitivamente... no" Vi la burla bailar en sus ojos, y contuve un gruñido al oír el timbre que indicaba que nuestro tiempo acababa.

—"Estaré ahí. Tendré que cuidarte de aquellos imbéciles que quieran propasarse" Sabía que todo esto me traería una que otra amargura, y todo debido a que parecía estar encerrado en la ciudad llamada "Celos" y no podía escapar.

Pero todo valía la pena si ella sonreía así. Muchas veces la había visto más triste de lo que jamás me gustaría volver a verla, y no quería repetir esa experiencia nunca.

—"Ajá. ¿Y qué les dirás? 'Disculpa creo que estás con la hija de la mujer que no se ha casado con mi tío. ¿Podrías por favor dejar de mirarla?'" Escuché su carcajada explotar con emoción, —"¿Puedes imaginarte algo más ridículo?" Rechiné mis dientes, porque sabía que todo lo que ella me decía era verdad. Era cierto que no éramos nada en lo formal y estricto de la palabra, y aquel hecho me perturbaba más que ninguno otro.

—"Esto merece una venganza. Sé que tengo algún comentario inteligente qué responderte, pero ahora mismo no se me ocurre nada," Admití con sinceridad, y ambos sentimos la presencia de varios otros estudiantes, que comenzaban a cruzar por fuera del salón para regresar a sus respectivas clases. —"¿Algo que hacer en la tarde?" Volví a insistir.

Sakura frunció su boca —"Sí. De hecho, tengo que probarme lo que voy a... usar," Esquivó mi mirada para dirigirla a la puerta, por donde entraron dos de nuestros compañeros, que nos miraron con curiosidad.

—"Y ni creas que voy seguir tolerando tus tonterías, Li. Apártate," Espetó en una voz fría que hubiera podido congelar el desierto, pero con una mirada cálida que me decía que esa frase era sólo para el deleite de nuestra ahora audiencia.

Me aparté, tal como me lo había ordenado, sin tener los ánimos suficientes como para satisfacer la curiosidad de mis compañeros, y decidiéndome concentrar en otra cosa.

Lamentablemente para mí, no pasó ni dos segundos cuando Meiling estaba agarrada otra vez de mi cuello, su voz en mi oído.

—"¡Shaoran! ¿Dónde te habías metido? ¡No te encontraba por ningún lado!" Suspiré, a sabiendas de que el día no podía acabarse lo suficientemente rápido, y no había suficiente champagne en el mundo para hacerme olvidar de la víbora con la que estaba comprometido.

Sakura lo había visto. Eriol lo había visto. Yo lo había visto. Ahora, el dilema era hacérselo ver a mi madre, por supuesto.

Y en el proceso, guardar bien el secreto de mi relación con Sakura, que era lo único que evitaba que me volviera loco.

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Sakura Kinomoto P.O.V

Cuando el señor Z entró en la mitad de la clase de Lengua, me pregunté qué habrían hecho ahora mis amigos. El hombre cargaba un semblante más agotado que el que llevaba usualmente, pero al dirigir mi mirada a Naoko, Tomoyo y Yukito, ninguno se inmutó por la presencia del agotado director, así que supe que estábamos fuera de problemas.

No faltó mucho para que descubriera de qué se trataba lo que tanto le preocupaba al Sr. Z y que no podía esperar para los anuncios del día de mañana.

—"Lo lamento, profesora, pero necesito unas palabras con los estudiantes," Su cara no dejaba espacio para objeciones, y desde luego, nuestra profesora interrumpió su discurso sobre cómo los estudiantes no leemos lo suficiente.

No había mucho de lo que pudiera decir el Sr. Z que fuera de mi interés particular. Así que hice exactamente lo mismo que hacía en cada clase de Trigonometría. Mirar la forma en que las nubes pasaban por la amplia ventana de nuestro salón.

—"Sé que hay algunos de ustedes que son unos completos salvajes y por eso había tenido pensado cancelar el viaje anual, ya que nunca llegamos a descubrir a los culpables detrás del incendio de nuestro gimnasio. Había pensado que justos pagarían por pecadores si era necesario, pero gracias a la generosa colaboración que he recibido de algunos padres para reconstruir el gimnasio, sólo me queda una única alternativa. La próxima semana," Aclaró su garganta, y me encontré prestando más atención de la que creía —"Se llevará a cabo el viaje anual para la promoción que se gradúa este año, o sea, ustedes" El Sr. Z rodó los ojos con exasperación, como si le costara demasiado escuchar la algarabía de mis compañeros, —"Será llevado a cabo en Naeba, sólo Dios sabe a quién se le ocurriría que la nieve es divertida," La cara del Sr. Z era suficiente como para desanimar a cualquiera, pero por supuesto, mis compañeros de salón no calificaban como "cualquiera", al menos no Tomoyo ni Yukito, que se sonreían el uno al otro como si estuvieran confabulando algo...

Por mi parte, no quería entusiasmarme demasiado, puesto que aunque sabía que la graduación se acercaba con lentitud, yo tenía diversas actividades que debía atender, especialmente con todo esto del modelaje. No iba a arruinar mi oportunidad de probarle a Nadeshiko que sí servía para esto, y no estaba dispuesta a que nada se interpusiera en mi camino.

—"Quiero que escojan parejas..." La frase del Sr. Z fue interrumpida por un silbido lascivo por parte de algunos, —"... de su mismo sexo. Compartirán habitaciones y los gastos van a las cuentas de sus padres. Ahora viene lo bueno, señores. Quiero que escuchen y quiero que lo hagan bien porque no pienso repetirlo. Al mínimo complot, trampa, bromita de segunda, problema, accidente que suceda, les aseguro que nos regresamos en ese mismo instante. No ando con juegos. Es en serio. Sé que esto no va para todos, ya que alguno de ustedes se comportan bien, pero les advierto, no dudaré en tomar represalias con todos," Seguramente quien hablaba, era el orgullo herido de nuestro director, cuyas habilidades detectivescas habían probado ser inexistentes después del fiasco del gimnasio. Pero no era broma, porque había tal pasión en su cara, y la forma en que apretaba su puño casi me asustaba. El hombre iba en serio, pero las caras de mis amigos sólo se iluminaban con la misma pasión que tenían por causar problemas.

—"Ahora, por favor, díganme sus nombres y sus respectivas parejas," Me mordí el labio, indecisa e incluso algo asustada, porque mis relaciones con Tomoyo habían quedado congeladas desde que se consiguió a Eriol como novio. Sabía que ella no podía escogerlo, así que no podía ser rechazada.

Abrí mi boca, mientras me volteaba hacia Tomoyo, pero ella ya estaba hablando con Naoko. Por un momento aguardé, y mis temores quedaron confirmados, cuando ambas asintieron. Mierda. Naoko se me había adelantado. Okay. No era la gran cosa. Podía encontrar a alguien en el salón que no tuviera pareja. Y este asunto no debía preocuparme mucho porque después de todo, quizás ni podría asistir.

No conocía en realidad a ninguna de mis otras compañeras, sólo por vista y todas parecían estar asintiendo la una hacia la otra.

Después de unos cinco minutos y después de que varias parejas se acercaran, el Sr. Z preguntó con voz clara, —"¿Alguien no tiene pareja?" Por un momento quise que me tragara la tierra, ¿acaso esto significaba que era una completa rechazada?

Levanté mi mano a regañadientes, mordiendo el interior de mi mejilla para darme ánimos.

El Sr. Z frunció su ceño y todo el curso enfocó su mirada en mí. Sentí que sangre pintaba mis mejillas, definitivamente era mucho pedir que la tierra me tragara, ¿no?

Pero me tomó un momento salir de mi vergüenza para percatarme que no era a mí a quien miraba el director.

Porque yo no era la única con la mano levantada.

—"Señorita Li. ¿Se quedó sin pareja?" La incredulidad en la voz del hombre era más que evidente, y aunque no podía ver la expresión de Meiling, sabía que era una macabra. Bajé la mano a toda velocidad, pero ya era demasiado tarde. —"¡Ah!, Señorita Kinomoto. Usted tampoco tiene pareja. Perfecto, perfecto" Y bajó su mirada para apuntarnos. Abrí la boca para rechistar, pero nada salió debido al shock.

Síp.

Meiling Li era mi pareja.

Para un viaje en el que era muy probable que me quebrara el cuello, y Meiling pudiera asociarlo con una caída mientras practicaba snowboarding o algo así.

Tomé una respiración profunda, mientras mi incredulidad rápidamente cambiaba a furia.

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Shaoran Li P.O.V

No sentí la transición que hubo entre Lengua y anuncios del director. No sabía si era por falta de concentración o porque estaba concentrado en desconcentrarme. De repente, escuché el barbullo de mis compañeros y eso fue lo que finalmente rompió mi desconcentración, por así decirlo.

—"Naeba," Fue la única palabra que procesé de todo el discurso que se estaba mandando el tipo, para después de algunos minutos escuchar a Eriol hablarme.

—"Oye, viejo. ¿Pareja?" Levanté una ceja, con total escepticismo, y pronto vi a Eriol rodar los ojos, impaciente. —"¿No escuchaste nada? No, es obvio que no. El viejo director se ablandó y nos perdonó por destruir el gimnasio... vamos a realizar el viaje a este monte... ¿cómo se llama?" Se detuvo a pensarlo por un momento, y fue mi turno para contribuir —"Naeba," Eriol asintió —"Ajá. ¿Pareja?"

Sólo asentí. Vaya. Todos especulábamos que varias cosas se habrían arruinado tras el incendio, una de ellas el famoso viaje al que todos los estudiantes del último año tenían derecho. Pero algo había suavizado la cólera del director Zhang, asombrándome.

Entre todo el barullo que en el que el aula estaba sumido, vi sin prestarle mayor importancia al grupo de Meiling, mientras ella y sus amigas cuchicheaban de algo que aunque no pude distinguir qué, era más que evidente que no era una junta de beneficencia. Todas se separaron, cada una con una sonrisa más grande que la otra.

No sabía en qué momento había comenzado a detestar a Meiling. Creo que es uno de esa clase de sentimientos que no te percatas que lo tienes hasta que es intolerable. Probablemente todo comenzó desde el momento en que mi madre la anunció como mi prometida. Ni todo el alcohol del mundo me haría olvidar aquel pequeño gran detalle, ni cuando confesó sí, confesó que me amaba... Y después de eso, lo único en lo que podía pensar sobre ella, era en lo bocona, chillona, chismosa e insoportable que es. Talvez Sakura era quien me había pasado su disgusto, que nunca se había tomado la molestia en esconder. Quizás era Eriol, quien se siempre se había burlado de ella, a mis espaldas o sin descaro alguno, en frente mío.

—"¿Alguien no tiene pareja?" Mi mirada recayó sobre la ventana, sin importarme para nada lo que tuviera que decirse sobre el supuesto viaje, en el que estaría más irritable que nunca, porque detesto el frío...

—"¡Yo!" Escuché mascullar a mi lado a Meiling, y me encontré levantando una ceja en escepticismo. ¿Meiling? ¿Sin pareja? Ella tenía más seguidoras que una secta, así que, aquel detalle me tomó por sorpresa. La estudié por un momento, y aunque su cara no reflejaba más que contrariedad, se notaba con claridad que algo recorría su mente.

—"¡Ah!, Señorita Kinomoto. Usted tampoco tiene pareja. Perfecto, perfecto" El Sr. Zhang no parecía entusiasmado en absoluto con la idea, y aunque no volteé a ver la cara de Sakura, no me hacía falta verla para saber cuán disgustada estaría. No así sucedió con Meiling, cuya sonrisa resplandeció en conjunto a las de sus amigas, como si compartieran una broma privada entre ellas.

Alejé mis pensamientos intentando darle el beneficio de la duda. ¿Podía ser sólo mi imaginación, que se unía a mi recientemente liberado desagrado por Meiling?

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Sakura Kinomoto P.O.V

¡Lo había hecho a propósito! La muy p... lo había hecho intencionadamente.

¡Lo sabía!

¿Cómo era posible? ¿Qué pensaba hacerme? ¿Asfixiarme mientras dormía? ¿Inyectarme veneno en medio de mis sueños?

La idea de realizar este viaje me parecía ridícula, especialmente si le añadíamos que iba a compartir habitaciones con alguien a quien detestaba más allá de mis propios cabales, incluso más que a Nadeshiko.

No pude evitar enviarle una mirada de rencor a Tomoyo, quien tuvo la decencia de lucir enojada, y a Naoko, que parecía preocupada por la situación.

Sentí una mano en mi hombro, y me tomó un instante percatarme que se trataba de Yukito, cuya suave sonrisa no me servía esta vez, como otras veces lo había hecho.

Tenía ganas de retorcer el cuello de alguien y ese alguien tenía nombre y apellido.

¿Quién hubiera creído que al venir a esta ciudad encontraría a mi Némesis?

Meiling no sólo constituía todo lo que detestaba en una chica, sino que también estaba comprometida con el único chico en todo el universo que en verdad, en verdad, me gustaba.

¿No era ése suficiente motivo para odiarla?

Yo creía que sí.

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Hoy no estaba del mejor humor, y es por eso que prefería mantenerme callada, particularmente porque era Nadeshiko quien no podía parar de hablar. La verborrea del día de hoy era el tema que últimamente parecía obsesionarle a mi madre: Fujitaka Kinomoto.

—"¿Has hablado con él?" Esquivé su mirada con rapidez, mientras sentía que el Mercedes se deslizaba por las calles de Tokio.

—"No," Solté sin pensármelo mucho, los sucesos del día de hoy finalmente pasándome su cuenta.

—"Es un irresponsable. Antes que pretendiente para ésa," Tomó una pausa, con seguridad para evitar insultar a la prometida de mi padre, —"es tu padre, Sakura. Sé que todo esto es difícil para ti, cariño," Era difícil creerle sus palabras, cuando casi podía sentir el ácido que en ellas había escondido —"Ya sabes, con el bebé y ahora el casamiento de tu padre. Y todo eso me parece una verdadera ridiculez, ¿lo sabías? Que él se case ahora, cuando él fue el culpable de nuestro divorcio," Tuve que morderme la lengua para evitar que el comentario mordaz que mi cabeza me había ordenado decir, saliera a la luz. No iba a perder mi oportunidad. No la iba a perder insultando a Nadeshiko. No. No. No.

—"¿Cuántas veces tendré que caminar por la pasarela?" Mi intento de distraerla de ese tema de conversación fue en vano, por supuesto.

—"¡Y Touya! ¿Quién sabe lo que esa mujer le debe estar metiendo en el cerebro? Me da muy mala espina. ¿Has hablado con tu hermano?" Nadeshiko sólo seguía hundiendo más y más la espina, sobrepasando el límite, tal como era experta.

¿No podía ver cuánto me costaba hablar sobre todo ello? Yo quería a Touya, el Touya que yo conocía, pero ése había muerto, junto con el matrimonio de mis padres. Lo único que quedaba era alguien lo suficientemente egoísta como para no advertirme de lo que me estaba metiendo al irme con la traicionera de mi madre.

Sabía que no faltaba mucho para llegar a la compañía de mi madre, así que hice lo posible por respirar fuerte, y tragarme todos y cada uno de mis comentarios. Si no me canonizaban después de padecer este martirio, seguramente era porque había todavía que aguantar más.

—"Me desilusiona muchísimo Touya. ¿Quién lo hubiera creído? Lo he dado todo por ese muchacho y es así como me paga. ¿Por qué no entiende que yo también puedo buscar la felicidad?"

Okay. Ya era suficiente. A quien diablos se le ocurrió allá arriba que era divertido fregarme el día, ya puede detenerse. Porque me había arruinado el buen ánimo del que había gozado durante la mañana. Era oficial, así que podían detenerse.

Y pareció que alguien escuchó mi plegaria, porque a sólo unos metros de distancia pude ver el edificio con el logo de la empresa de mi madre, evitando así que perdiera la poca paciencia que ya me quedaba.

—"Mamá," Me forcé a decir la palabra, —"¿Crees que podría exponer una de mis creaciones en este desfile?" Aunque era obvio que la idea era imposible, porque faltaban sólo un par de días para que esta presentación se llevara a cabo, ésta sí cumplió su objetivo.

Vi a Nadeshiko fruncirse y pasó una mano por su abultado vientre —"¿Eso es lo que quieres, hija? Creo que en éste el tiempo es nuestro enemigo pero quizás para la próxima ocasión," Me animé a no animarme, porque Nadeshiko, después de todo, estaba embarazada, y las mujeres embarazadas no se distinguen por mantenerse fijas en una sola opinión, ¿no?

No después de mucho, Nadeshiko parqueó el vehículo, y desde el parqueadero, ya comenzaba a ver gente hermosa. Literalmente hermosa. Chicas, que seguramente eran modelos, diseñadores que probablemente eran homosexuales, y en general, todo el staff de gente que aquí trabajaba, respiraba, sudaba, bebía y comía moda.

Después de tanto tiempo... después de haber trabajado en ese lugar despreciable como parte de mi castigo, al fin, al fin, volvía a mi mundo.

Sé que probablemente no hablaba mucho sobre mis ambiciones, ni lo que pensaba hacer cuando me graduara de esa estúpida escuela. Todo el tiempo eso había sido algo que evitaba tener en mis pensamientos, pero entrar al vestuario que compartíamos todas las chicas, no podía hacer otra cosa. Cierto era que Nadeshiko había infundado una parte de mis deseos por convertirme en diseñadora, y por modelar como un trabajo adicional. Y aunque algunos me habían dicho que mis diseños eran buenos, yo no estaba convencida del todo todavía, más por inseguridad que otra cosa. La opinión de un mejor amigo no cuenta mucho y Kero había sido el único que me había dicho que mis diseños eran raros.

Me limité a seguir a Nadeshiko hasta su oficina, en el trayecto, varias personas observándome como bicho raro. Por alguna razón sospechaba que mi madre no había sido muy discreta al respecto de mis travesuras, con sus empleados. Sabía que no tenía derecho a reclamar nada, particularmente porque yo había sido la culpable de todo el meollo.

No había sabido cuánto el embarazo limitaba los movimientos de mi madre, porque su paso, que siempre era apresurado, ahora era lento y cuidadoso. Dejó su cartera encima del escritorio, como tantas otras veces la había visto hacer, y llamó a su secretaria.

No recordaba el nombre de la secretaria de mi madre, así que para no pasar de maleducada, sólo asentí cuando la mujer entró, eficiente como la recordaba.

—"¿Nadeshiko?" Mi madre asintió —"¿Podrías por favor, traer las muestras que las otras chicas debían probarse?" ¿Era mi idea o caminar media cuadra la había agotado?

Su secretaria asintió, mientras salía en el paso acelerado en el que era costumbre avanzar aquí.

Mi madre encendió su laptop y me senté en el sofá de la oficina más amplia de todo el edificio. Siempre había acompañado a mi madre a su trabajo y no era ninguna novedad para mí. Me sentía cómoda. O al menos me había sentido así, hasta que todo el caos del divorcio se me lanzó encima.

—"Sakura, ¿tienes tareas?" El pensamiento era ridículo. ¿Desde cuándo mi madre se preocupaba por si tenía tareas o no?

Me limité a negar, pero ella continuó con su interrogatorio —"¿Y cómo va todo en el instituto?" Dudé un momento para decirle todo sobre el horripilante viaje a la montaña.

—"Bien," Solté, todavía indecisa. —"Creo que en unos días mi clase va a realizar su viaje de graduación," Lo cual resultaba ridículo porque aún faltaban dos meses para que ese pequeño milagro ocurriera.

—"¿En serio? ¿Y cuál es el destino?" Cerré los ojos, imaginando una pequeña cabaña, que tendría que compartir con el ser que más desprecio sobre la faz de la tierra.

—"El infierno," Mascullé sin pensarlo, y aunque seguramente había confundido a Nadeshiko con mi respuesta, su secretaria interrumpió la conversación.

—"¿Puedes probarte éstos, cariño?" Sentí una oleada de emoción, embargarme, y tomé sin demasiado análisis, las piezas que me pasó.

Okay.

Era oficial. Había recuperado mi ánimo y ni todas las Meilings del mundo podrían sacarme de él.

Al menos eso era lo que había creído.

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Shaoran Li P.O.V

Había estado distraído durante la práctica de baloncesto, y el entrenador se había encargado de hacérmelo saber. Eso no contribuía a que me concentrara, por supuesto, porque tenía muchas cosas en las qué pensar y sobre qué tomar decisiones.

Había pensado mucho y había tomado dos decisiones. De hecho, ya estaba ejecutando una.

La primera decisión que había tomado, era no hablar con mi madre. Había creído que sería sencillo probar que Meiling no serviría como heredera de su trono, pero las cosas iban a ser un poquito complicadas, particularmente porque... no tenía pruebas de ello.

Y la segunda y más importante decisión era que iba a hablar con mi madre. Pero no todavía. Porque mi caso no estaba listo para ser expuesto ante el juez, y si quería ganar, tenía que presentar pruebas contundentes de que mi matrimonio con Meiling iba derechito al fracaso.

Extraño, ¿no?

Y sí. Si necesitaba pruebas, las quería de un especialista, y era por eso que me encontraba en un lugar frecuentado por personas celosas que querían que siguieran a su pareja, por gente que quería desenmascarar algún corrupto, o que simplemente querían averiguar algo y tener pruebas de ello. Y como yo me encontraba en la última categoría, suponía que éste era el sitio indicado para resolver mi problema.

—"¿Señor Li?" Cuando la secretaria llamó mi nombre, sabía que esto era lo correcto.

Un investigador privado. Que proveyera las pruebas que tanto me hacían falta.

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Sakura Kinomoto P.O.V

Cuando salí del vestidor, la mirada calculadora de Nadeshiko recayó sobre mí y la ropa interior que usaba. No sentía vergüenza alguna, porque estaba acostumbrada a este escrutinio, pero mi corazón sí se aceleró por un instante, por el temor de que se arrepintiera de ésta idea.

Pero, aunque su cara estaba un poco pálida, sonrió con suavidad mientras asentía, asegurando mi posición.

Pero cuando creía que todo, finalmente, iba sobre ruedas, la cara de Nadeshiko palideció aún más y su expresión se contrajo en dolor, mientras se agarraba del vientre y un grito salió de sus labios.

Corrí hacia mi madre, justo a tiempo para atraparla, pero no para evitar que viera la sangre que había en el piso y que empapaba su pantalón.

—"¡Auxilio!" Grité con todo lo que tenía, mientras el peso de mi madre me vencía, y ambas caíamos de rodillas al suelo, ella completamente inconsciente.

—"¡AYÚDENME!"

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Notas de Autora:

Hello!! ¿Cómo han estado mis queridas lectoras? Espero que no muy molestas conmigo, ¿eh? Sí, sé que mi ausencia ha molestado a más de una, y quiero que sepan que lo siento mucho. He estado acostumbrada a actualizar, por lo menos, semanalmente, y sé que no es justo para ustedes, pero es importante que sepan que no está en mi poder mi ritmo de actualización. Pero no quiero que se preocupen, porque pronto voy a salir de vacaciones y ustedes ya saben cada cuánto actualizo cuando tengo tiempo libre, ¿no?

Con respecto al capi... hay muchas dudas, ¿no? Shaoran parece decidido a hacerlo todo con tal de librarse de Mei, no creo que haya mucho reclamo de nuestra parte, ¿eh? Je, je, je, y qué cosa retorcida planean Meiling y sus amiguitas para nuestra protagonista? Sólo ellas y yo lo sabemos, ja, ja, ja, y... qué pasó con Nadeshiko?? Uuy. Eso no pinta nada bueno.

Muchas gracias a mis siempre fieles lectoras, que se toman su tiempito para dejarme sus reviews con palabras de aliento. No os desesperéis, ya recibiréis su premio, por supuesto.

Un beso enorme y no olviden dejarme sus lindos comentarios, porque esta historia tiene para mucho!

Saludos,

Sakki.