Shaoran Li P.O.V
La cita con el investigador había salido perfecta. Wow. Esa frase sonó mal. Pero por muy mal que sonara, era cierta. Habíamos ido directo al grano, y aunque el hombre era reservado con las palabras, podía saber que si alguien podía solucionar mi problema, era él. Había hecho las preguntas necesarias y habíamos cerrado el trato en un punto intermedio.
El hombre sacaría todas las telarañas del clóset de Meiling y con algo de suerte, lo haría en menos de dos semanas. Por supuesto, yo hubiera preferido que todo se tardara menos, pero quizás era mucho exigir.
El haber escuchado cómo hablaba Meiling a mis espaldas, había servido de mucho: me había confirmado lo que todo este tiempo mis instintos me habían susurrado al oído, y que yo siempre había ignorado: Meiling era una bruja.
No hacía falta decir que soy un firme creyente de que el fin justifica los medios. Si para separarme de ella tenía que invadir su privacidad y contratar un profesional para hacerlo, definitivamente lo haría.
Miré el reloj de mi muñeca y supe que estaba algo atrasado para la cena familiar del día —duh— y un millón de veces más cansado de lo que debería estar para poder soportar el parloteo de mi madre sobre los arreglos florales o el centro de mesa de hielo o de qué color irían vestidas las damas o alguna de sus otras tonterías matrimoniales. Diablos. La mujer en verdad tenía un problema.
Así que decidí entrar lo más silencioso que pude, pero mis esfuerzos fueron inútiles porque al abrir la puerta que da al hall, me topé con mi madre.
—"¡Shaoran!" Mierda. Atrapado como una comadreja. Excusa. Excusa. Excusa. Sí. Eriol se lesionó. Tuve que encontrar un reemplazo para el próximo partido.
Pero antes de que pudiera abrir la boca para soltar mi mentira, mi madre me empujó hacia la salida, justo donde Wei esperaba con el auto.
—"¡Oh, Shaoran! ¡Tenemos que ir al hospital!" En medio de mi confusión, conseguí subir al auto.
—"¿Qué? ¿Por qué? ¿Alguien se ha accidentado?" Mi reacción de alerta fue inmediata. —"¿Alguna de mis hermanas?"
Wei no tardó en acelerar a fondo, mientras escuchaba la voz de mi madre exaltarse una vez más —"¡La mujer de tu tío Clow está en labor!"
Oh. Oh.
Esto de verdad no lo había esperado.
Sabía que esto no traería nada bueno y no precisamente porque no me gustan los niños.
Mierda.
Sakura.
Eso era todo lo que podía pensar.
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Sakura Kinomoto P.O.V
Es curioso cómo suceden las cosas cuando uno menos las espera y no las ve venir. Porque ver a Nadeshiko —mi madre, después de todo— caerse, había sido todo un shock. Ni todo el entrenamiento del mundo me pudo haber preparado para esa eventualidad y sólo actué por instinto.
El mismo instinto que se había borrado cuando paramédicos había entrado corriendo y con la misma velocidad se la habían llevado en una camilla.
Después de que la secretaria de mi madre llamara con desesperación a Clow —cosa que no se me había pasado por la cabeza— ambas acompañamos a Nadeshiko dentro de la ambulancia, sin poder atreverme a procesar realmente lo que estaba pasando.
Ignoré las voces de los paramédicos, ignoré lo que hacían. Ignoré la mano de la mujer desconocida que me sostenía del brazo, ignoré la palidez del rostro de mi madre. Ignoré todo.
No me pregunté si mi madre estaría bien. En mi mundo, sólo existía el latido de mi corazón y mis manos que temblaban. Respirando, me convencí que mi trabajo estaba hecho. Que no podía hacer nada más por mi madre, y por eso no pude obligar a mis piernas seguir la camilla cuando llegamos al hospital.
Después de eso, no recuerdo mucho.
Ahora, sostenía una taza de café en mis manos, sin estar para nada segura de dónde había venido. Sabía que estaba mal no saberlo. Pero en ese momento nada me pudo haber importado.
Era irónico. Sí, irónico. Era increíblemente irónico cuántas veces había deseado que mi mamá muriera. Cuántas veces le había deseado que se pudriera en el infierno por todo el dolor que le causó a mi padre, a mi hermano y a mí. Cuántas veces había deseado ver su cuerpo, frío, desangrándose, por cada una de las nuevas torturas que se había inventado para atormentarme.
Una risa nació de mi garganta, mientras miraba la profundidad de la taza de café y sentía su calidez en la yema de mis dedos.
Había imaginado este momento. De hecho, lo había deseado. Y con qué fuerzas lo había hecho.
Pero no.
Esta no era la forma en la que quería que Nadeshiko sufriera. En realidad, no estaba para nada segura de si quería que sufriera. No de esta forma. No con la muerte de un niño inocente.
Mis ojos comenzaron a arderme, en el mismo ritual que siempre cumplían cada vez que me sentía furiosa... o triste. Sabía que las lágrimas no tardarían en llegar pero no me importaba. Nada me importaba.
—"¿Sakura?"
Fui ligeramente consciente de la voz de alguien, llamando mi nombre. Podía sentir los pasos precipitados de varias personas en frente mío, pero mi mirada seguía clavada en el negro líquido que temblaba junto a mis manos. Tenía frío. Demasiado frío.
No. No quería que esto estuviera pasando.
No supe en qué momento la taza de café fue removida de mis manos ni en qué instante me obligaron a dejar la comodidad de mi silla. Tampoco sentí cómo alguien colocó algo encima de mis hombros.
Sólo podía sentir la humedad en mis mejillas y una culpabilidad clavada en lo más profundo de mi pecho que casi no me dejaba respirar.
—"Sakura," Levanté mi cara, más por costumbre que por ganas, y pude ver unos ojos con los que estaba más familiarizados que los de nadie.
—"¡Shaoran!" Mi voz salió tan quebrada y dolorida que era casi irreconocible, al menos a mis propios oídos. Algo de la carga de mi pecho se alivió, al quedar confirmada su presencia, y olvidándome por completo de nuestro trato de 'bajo perfil', lo abracé con todas mis fuerzas, percibiendo con rapidez su colonia y su tranquila presencia que alivió mis sentidos.
Sentía el frío del piso en mis pies, lo expuesta que estaba mi piel y que probablemente toda la sala de espera del hospital me estaba viendo. Nada me importaba, porque mi cabeza no podía razonar. Sólo podía sentir la seguridad que la presencia de Shaoran me traía, su abrazo fuerte en mí.
Escuché a Shaoran gruñir algo, y visión se nubló por completo ya que más lágrimas inundaron mis ojos.
—"Sakura, ¿qué pasó?" Tomé una respiración fuerte, las imágenes que había comenzado a superar regresaron con rapidez a mi mente.
Me mordí los labios —"S-salí de p-probarme uno de los-s modelos de mi m-madre," Sus ojos me miraron como si estuviera estudiándome, —"Y de p-pronto la vi-i caerse. ¡Oh, Shaoran, fue horrible!" Sus brazos me rodearon de nuevo, y la misma sensación de aparente tranquilidad me invadió. No había sabido cuán dependiente me había vuelto de él, al menos, no hasta ahora.
—"¿Qué han dicho los doctores?" Su voz era serena, pero yo sabía que también estaba nervioso, porque podía escuchar su respiración agitada y su corazón latir con rapidez.
Me encogí de hombros ante su respuesta. No había estado pendiente de los doctores ni las enfermeras. No había estado sino sumiéndome y ahogándome en mi propia culpa.
—"Tranquila," Quise escucharle decirme que todo estaría bien. Pero no lo hizo. Yo sabía que no estaba bien. ¿Cuántos meses tenía el embarazo de Nadeshiko? ¿Siete, ocho? Había estado tan enfrascada en mi relación con Shaoran, en mi rivalidad con Meiling, incluso le había prestado más atención a Kero, pero no a mi madre.
Pero Shaoran estaba aquí. Y eso era lo que contaba, porque aunque me sintiera destrozada por dentro, él siempre sabía cómo curarme.
De pronto, escuché a alguien toser, a nuestras espaldas. Me sentí distraída por un momento, sabiendo que ahora estaba más en contacto con el mundo exterior. Eché una mirada rápida sobre el hombro de Shaoran y lo que vi pudo haberme causado un infarto.
Porque ahí estaba Wei —el anciano que atendía la casa de Shaoran— y junto a él, cinco pares de ojos observaban con atención nuestro abrazo.
Clow, cuya cara estaba pálida me llamó la atención, pero junto a él se encontraba el verdadero motivo de mis angustias.
Porque en ese momento, yo bien podía ser una pila de cenizas, si las miradas pudieran carbonizar a la gente.
Y la dueña de esa mirada, no era otra que la madre de Shaoran.
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Shaoran Li P.O.V
Tras una breve llamada a Clow, que nos confirmó que Nadeshiko estaba en Emergencias, Wei estacionó el auto y mi madre y yo corrimos hacia donde nos había indicado mi tío. En el camino, nos encontramos a mis hermanas cuyas fachas me decían que la emergencia había interrumpido una de sus tardes en el gimnasio.
—"¿Alguien sabe lo que pasó?" Preguntó Feimei, más preocupada de lo que la hubiera visto nunca, mientras todos nos dirigíamos con paso acelerado a la sala de espera.
Nadie pudo contestar su pregunta porque en realidad nadie sabía lo que estaba pasando.
Cuando finalmente llegamos, el cuadro que me encontré fue horrible. Mi tío estaba sentado, con su cabeza entre las rodillas, y el temblor en sus hombros indicaba que podía estar llorando. La siguiente persona de la que me percaté, fue una mujer a la que no conocía, pero que estaba sosteniendo del brazo a una chica cuyos lunares tenía grabados a fuego en mi memoria.
Sakura estaba sentada en una posición no muy cómoda y haciendo la mejor resemblanza a una hoja de papel que hubiera visto nunca. El aire acondicionado de la habitación era fuerte y contuve un gruñido de rabia al verla vestida con casi nada, sólo una bata que podía considerarse transparente y que estaba cubierta en sangre. Su cara estaba centrada en una taza de café que no había sido tocada, su cabello alborotado, sus pies, descalzos. Y temblaba. Dios, cómo temblaba.
Sabía que no debería haberme acercado corriendo a ella. No cuando mi madre estaba presente, ni cuando toda mi familia se enteraría de mis sentimientos hacia ella. Pero en ese instante, todo me valió mierda porque Sakura me necesitaba.
Tomé la taza que aferraba con los dedos y prácticamente se la lancé a la mujer que la acompañaba. La levanté y la rodeé con mi chaqueta. Todo esto lo hice sin que ella se percatara de mi presencia, más sumida en sus pensamientos de lo que la había visto nunca.
—"Sakura," Mi voz estaba estrangulada, mi corazón en un puño al ver su sufrimiento. No quería verla sufrir, no, de ninguna manera. Con lentitud, me percaté que no me dolía en realidad lo que pudiera pasarle a mi tío, sino que mi dolor se centraba en ella.
Mi corazón volvió a latir, cuando salió de su letargo y susurró mi nombre. Creo que estaba haciendo lo correcto y a la vez, me desconecté del mundo al sentir su abrazo, que fue curiosamente fuerte, dado el estado en el que se encontraba.
Le pregunté qué sucedió, más por reflejo que por verdadero interés. Su respuesta entrecortada inmediatamente me hizo arrepentirme de mis palabras, porque sabía que estaba profundizando la herida.
Pero su respuesta no la hizo tensarse. Me percaté de que su mirada estaba dirigida hacia un punto junto a nosotros, y en segundos, sabía qué estaba pasando.
La realidad me golpeó junto con la voz de mi madre —"Shaoran, ¿podrías soltar a la joven? Creo que tus hermanas necesitan asistirla," Ése pedido, en la boca de cualquier otra persona hubiera resultado bondadoso. En el peor de los casos, burlón. Pero era Ieran Li de quien estábamos hablando. Y en su boca, sólo era una amenaza contenida que yo sabía, me traería problemas después. Lo peor de todo, había colocado a Sakura en la mira de mi madre. Y supe que había arrojado mis oportunidades de romper mi compromiso con Meiling, con la ayuda de mi madre.
Apreté mis dientes y me bastó una corta mirada en dirección de los ojos de Sakura, cuyas esmeraldas resplandecían con lágrimas no derramadas. Me sentí como el peor idiota del planeta mientras una sensación de vació reemplazaba la suavidad del cuerpo de Sakura.
Mis hermanas no tardaron en obedecerla, y llevaron a una dócil Sakura en dirección del baño.
Sabía que mi madre no gastaría sus energías en reclamos, ni se expondría a una escena, pero sabía que no dejaría pasar por alto esto. Está bien. Dos podían jugar al mismo juego y Sakura era algo en lo que no iba a dar mi brazo a torcer. No había sido mi intención de que mi familia se enterara de mis sentimientos por ella, de este modo, pero a decir verdad, me valía un comino.
La atención de mi madre se dirigió a mi tío, que parecía haber resucitado entre los muertos vivientes y ahora hablaba con la mujer del café. Ambos parecían estar en alguna clase de discusión y aunque mi madre fue la primera en acercarse, yo no tardé en seguirle los pasos.
—"¡No puedo creer que la hayas dejado sola con ese monstruo! ¿Cuántas veces no te hemos dicho que esa chica tiene problemas mentales?" Ése era Clow. Y no me costó para nada saber de quién estaba hablando. Apreté los puños y me mordí la lengua para no romperle la cara en este mismo momento.
—"Señor Li, ¡no sabe cuánto lo siento! Pero fue algo muy breve y Nadeshiko se sentía bien... La chica es su hija," Soltó la mujer con gesto preocupado.
—"¡Pero tú has sabido cuántos problemas causa! Nunca dejo a Nadeshiko sola con ella. ¡Por qué tuviste que ignorar una orden estricta!" Mi tío hablaba un poco más fuerte que un susurro, pero toda su cara demostraba la rabia que sentía. Pero él no era el más encolerizado de los presentes.
Sabía que Sakura había tenido problemas adaptándose a toda esta situación. Diablos, era yo quien había manejado la mayoría de esas situaciones. Pero lo que Clow decía, no tiene perdón. Clow estaba acusándola de psicópata. De atentar en contra de su propia madre. El pensamiento era simplemente inadmisible.
Y como si no estuviera ya metido en el hueco, un gruñido surgió de mi garganta, que no pude contener —"Cállate," Espeté, mi cuerpo dominando mi cerebro.
Clow me miró, junto a él, mi madre y la mujer, sorprendido.
—"No digas una sola palabra más, ¿escuchaste? No sabes lo que estás diciendo," Mi boca hablaba por sí sola, mi lengua dispuesta a lo que sea por defenderla. Mi tío se estaba comportando como un verdadero idiota y yo no se lo iba a permitir.
¿Acaso no podía ver lo mal que Sakura se encontraba? La chica había entrado en shock y por un momento agradecí la orden de mi madre para que mis hermanas se la hubieran llevado lejos.
—"¡Shaoran!" Mi madre gritó escandalizada, sus ojos desorbitados.
Me pregunté cuánto en verdad ella me conocía, sino me creía capaz de poder poner en su sitio a mi tío.
Pero cualquier reclamo fue interrumpido por la llegada —o más bien, salida— de un doctor de la sala en la que atendían a Nadeshiko. El hombre era bajo, usaba el vestuario típico de un médico, su cara estaba cubierta por gotas de sudor y en general, parecía cansado. Supongo que eso interrumpió nuestra discusión por un momento.
—"¡Doctor!" Exclamó la mujer desconocida —ahora creo que es alguna clase de súbdita de mi tío—, —"¿Cómo está ella?"
El hombre se extrajo los guantes en movimientos lentos, que seguramente deberían ser tortuosos para Clow, quien parecía estar a punto de perder la poca paciencia que le quedaba.
—"La situación de la paciente es crítica. En este momento se encuentra en cirugía," Las palabras tuvieron un gran impacto en el ánimo de todos, pero a pesar de eso nadie se atrevió a interrumpir el discurso del doctor o enfermero o lo que fuera —"¿Se encuentra aquí el cónyuge de la señora?"
El semblante de Clow ahora era el de un perro al que habían pateado cien veces, así su susurro fue casi inaudible —"Soy yo,"
—"Felicitaciones," Soltó de repente el hombre, sin incluir ningún entusiasmo ni énfasis a la frase —"Las bebés están en perfecto estado. Algo prematuras debido a las circunstancias y ahora se encuentran en la incubadora," Mi mandíbula debió haber caído unos diez pisos, y fue mi madre quien hizo la pregunta que había cruzado por mi mente.
—"¿Las bebés?"
Esta vez una mueca —que podía ser sonrisa— se formó en el hombre —"Son dos niñas. Gemelas, muy saludables"
Y tan pronto como había llegado, regresó a la sala de acceso restringido, donde seguramente estaba haciéndole todo tipo de cosas a Nadeshiko.
Decir que estaba atónito era poco. Por la expresión de Sakura, había estado seguro que ella había sido testigo de la muerte de su madre. No había esperado esto. Y diablos, seguramente Clow tampoco.
Escuché los pasos de varias personas atrás de nuestras caras atónitas —la de mi madre, de Wei, quien no había pronunciado ni una sola palabra, la de Clow y por supuesto, la mía— y no me tomó mucho tiempo saber que se trataba de Sakura.
Ver su gesto compungido aliviarse un poco, después del pequeño viaje al lavabo, conseguía aliviar un poco mi conciencia. Sus ojos lucían un poco menos rojos, pero al parecer, ni siquiera el fuerte carisma de mis hermanas consiguió hacer algo por ese leve temblor en sus manos. No tardé nada en volver envolverla en mis brazos, conociendo a cabalidad cuál sería mi castigo, y como le había dicho una vez a Sakura, si iba a ir al infierno por esto, sería mejor que lo hiciera bien.
Pero mi abrazo sólo consiguió empeorar las cosas. Pronto, pude sentir la humedad de sus lágrimas en mi hombro, —"Shh..." Susurré en mi impotencia, —"Tu mamá está bien," Me encogí un poco ante la mentira, porque en realidad nadie sabía eso —"Y te enfurecerá saber que vas a ser como una abuela para tus nuevas hermanitas..." Mis palabras sonaron cursis ante mis propios oídos, y no quise pensar en cómo sonarían para los oídos curiosos de mis hermanas; pero estaba decidido a hacer todo para sacarla de ese humor tan oscuro.
Pude sentirla tensarse en nuestra unión y no tardó dos segundos en separarse para poder ver mi cara. Necesitaba verme. Necesitaba saber si no la estaba engañando.
—"¿Qué dijiste?" Su tono era menos roto que antes, pero eso no significaba que su dolor hubiera disminuido. Sólo había algo en lo que no me atrevía a pensar y algo que la discusión con mi tío había traído a la mesa. ¿Por qué se sentía tan culpable?
Traté de sonreír y alejarme de esa corriente de pensamientos tormentosos —"Son dos niñas," Hubiera querido ser más específico, pero no habían palabras para serlo. Eran nulos mis conocimientos sobre infantes y/o embarazo y el doctor no había aclarado precisamente por qué Nadeshiko estaba en el quirófano. Pero la información de las bebés fue suficiente como para que algo en los ojos de Sakura se iluminaran.
—"¿Podemos verlas?" Su pregunta sonó entusiasmada. De hecho, no lo era en lo absoluto. Pero cualquier signo de vida por parte de ella, después de haberla visto así, hacía que lo pareciera.
Por un momento me debatí en mentir más y aliviarla, pero supe que éste era un callejón cerrado, y que sería inútil que mintiese, porque algo me decía que si el doctor no había llevado a Clow —que después de todo, era el más involucrado— a ver a sus hijas, significaba que las posibilidades de que nosotros las viéramos eran remotas.
Pero no tuve la oportunidad de mentir, porque ella misma se contestó —"No, por supuesto que no. Qué pregunta tan tonta, ¿eh?" Una sombra cruzó por sus ojos, y supe que la vulnerabilidad vendría con fuerza.
Después de varios momentos de silencio, fue Sakura quien rompió la tensión, al dirigirse hacia mí.
—"¿Puedo hablar contigo?" Sí. Definitivamente la noticia había sido un cambio positivo.
Su pregunta no sonó del todo inteligente, en especial, porque eso era precisamente lo que estábamos haciendo. Pero yo sabía a qué se refería. Quería salir de aquí. Quería hablar conmigo, sin los oídos de mis hermanas, ni la mirada dura de mi madre, ni con la angustia de Clow tan cerca de nosotros. Sólo asentí. Me alejé de ella, y fui hacia Wei.
—"Wei, necesito las llaves del auto" El pedido no sólo lo sobresaltó a él, sino que también a mis hermanas y en especial a mi madre.
Pero nadie se atrevió a decir nada, y quise creer que era mi cara la que decía que no estaba con la suficiente paciencia para soportar cualquier clase de reclamo.
Wei me extendió las llaves del auto en el que habíamos llegado —Un BM, creo— y cuando las tuve en mi poder, aún sabiendo que Sakura y yo éramos el centro de atención, la tomé de la mano y la guié hasta que salimos de ahí.
Afuera, el ambiente era mucho menos tenso, mientras que a lo lejos podía ver que el sol finalmente se ponía, en el horizonte.
—"Gracias," La escuché murmurar al abrirle la puerta del lado del copiloto. Sabía que no se refería a eso. También me contenté con saber que mi Sakura estaba finalmente regresando a sus cabales.
No me costó nada deslizar con calma el vehículo, aunque el tráfico comenzaba a ponerse pesado. Nos habíamos mantenido en silencio por varios minutos, y no quise presionarla.
—"Hoy... para mí, fue bastante... duro." Hizo una pausa, mientras sus ojos se dirigían a la ventana, era evidente que no quería que la observara —"No porque... tú sabes, Nadeshiko es mi mamá y todo eso. Fue duro porque yo había deseado esto," Sus palabras tuvieron un fuerte impacto sobre mí. No quise juzgarla. No quería hacerlo. No quería caer en el mismo error que Clow. Por eso continué escuchando, tragándome cualquier comentario que quisiera decir.
—"Es decir, lo pensé. Nadeshiko... me ha causado suficiente dolor." Masticó las palabras, como si estuviera a punto de arrepentirse, —"Traicionó a mi papá. Traicionó a mi hermano. Y lo que más me dolió. Me engañó a mí. Nos abandonó, Shaoran. Y sé que no es mi lugar apuntarla con el dedo de la justicia, pero fue así como sucedió. Peleó por mi custodia... y cuando la ganó, lo único que me ofreció fue incertidumbre. Me quitó todo lo que había conocido hasta ese momento, y sin haberme dicho nada sobre lo que tendría que enfrentar aquí, me alimentó a los tiburones. Me sacó de Tomoeda. Me trajo a la ciudad. Me sacó de mi casa. Me presentó a Clow. Clow, que aunque ella no lo sabe, en verdad me detesta," Sus palabras probablemente no hubieran tenido sentido, sino que pude comprobarlo yo mismo.
—"Y estuve atrapada por mucho tiempo. Tú sabes, dejé que el peor lado de mi personalidad tomara el control, sólo porque en verdad quería vengarme. Y por un momento, quise hacerla sufrir" Lo dijo con rabia —"Pero las cosas cambiaron. Porque de pronto, me di cuenta que me estaba 'victimizando' a mí misma. Mi papá lo había superado, diablos el hombre se va a casar; mi hermano sigue como si nada hubiera ocurrido. Era yo quien me estaba quedando atrás. Yo era la única que perdía. No me había percatado cuánto daño me estaba haciendo... sino hasta ahora. Tenía que ver a Nadeshiko desangrándose, para poder reflexionar," Soltó una risa que no tenía nada de humor.
—"Estoy seguro que no quisiste hacerle daño," Me encontré a mí mismo murmurando, mientras todavía asimilaba todo lo que me decía.
La escuché suspirar —"No. Nunca fue mi intención. Había querido ver la sufrir como del tipo 'Auch, se me rompieron los pantalones y todo el planeta lo vio' o 'demonios quién puso esta goma de mascar en mi cabello'. Supongo que hay que cuidar lo que deseamos, ¿no?" En ese momento me enteré de que su ánimo había mejorado.
Su siguiente pregunta me tomó desprevenido —"¿Te estoy causando muchos problemas por esto?" Esta vez sentí sus ojos examinarme.
—"¿La verdad o te miento?"
—"Preferiría la verdad a menos que sea una mentira muy buena" Síp. Su humor había mejorado. He ahí la firme prueba de que una mentirilla piadosa sí conseguía hacer milagros.
De otro modo, dudaba muchísimo que Sakura se hubiera alejado del hospital a sabiendas de que su mamá estaba en el quirófano todavía. Con el nacimiento de las bebés, estaba segura de que su mamá estaba fuera de peligro. Y yo, precisamente, no la había ayudado a salir de error.
Ni lo haría. —"No será nada de lo que debas preocuparte,"
Volvió a suspirar —"Creo que no le agrado mucho a tu familia," Oh, no me quedaba duda alguna de eso.
—"¿Mis hermanas?" Pregunté.
—"No. Ellas son geniales. Tienes suerte de tenerlas, en verdad. Me refiero a Clow y a tu madre," Se estremeció por un momento —"Especialmente tu madre,"
Me mordí la lengua para no soltar un insulto —"En verdad lo siento, mi vida. Es que... ella es así. Además, después de todo, estoy comprometido," Una pequeña sonrisa brotó de sus labios y por un momento sentí que había metido la pata. A Sakura no le agradaba ser recordada de ese pequeño detalle.
—"¿Qué?" Le pregunté cuando sentí que su silencio literalmente me estaba asfixiando.
Pero sus sonrisa sólo se extendió —"Es la primera vez que me llamas 'mi vida'" En ese momento creo que toda la sangre que recorría mi organismo corrió a mi cabeza y me sentí ligeramente mareado.
Esta vez escuché una risa venir por parte de ella —"¡Y ahora te estás sonrojando!"
Sí.
Sólo de Sakura Kinomoto podía esperar un comentario así, que sólo me hundía aún más en mi humillación por el desliz.
Sintiéndome audaz o lo suficientemente abochornado, le pregunté —"¿Y te gusta?" Esta vez despegué mi mirada del camino —sin importar consecuencias— y vi su cara resplandecer como no lo había hecho en mucho tiempo. La sonrisa más perfecta y sexy hubiera visto en una chica... o en ella.
—"Me encanta,"
Y con eso, me tuvo otra vez sonrojándome.
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Sakura Kinomoto P.O.V
Había caminado por suficiente tiempo en la Calle de Amargura, y el fin de esa etapa había quedado marcado por el alegre parloteo de las hermanas de Shaoran, y aunque todavía me sentía culpable, las buenas noticias que había recibido, me habían salvado de hundirme más en el miserable estado en que me encontraba.
Me había horrorizado a verme a mí misma en un espejo, y por eso había agradecido al cielo cuando crucé el umbral de la puerta de mi casa, a la que Shaoran me había traído.
Mi vida, eso era lo que me había dicho. Después de mi confesión, había creído que detendría el auto y me echaría a patadas. Pero él, siempre impredecible, me había escuchado, y aunque seguramente no le gustaba mi forma de pensar, se lo había guardado, y en vez de insultarme... me había dicho 'mi vida'.
Sabía que era bastante superficial, algo que no tenía mucha importancia, pero me demostraba que esta relación no era fruto de mi imaginación. Era como un pequeño aliviante en medio de mi caos.
—"Espérame aquí," Le dije cuando llegamos a la sala. Había salido del hospital porque desesperadamente necesitaba un cambio de ropa. Shaoran, cuya única respuesta fue un asentimiento, pareció estar concentrado en algo. Mentalmente me encogí, esperando no fuera una reacción tardía la suya.
Subí las escaleras corriendo, pero no me dirigí a mi habitación primero. Sabía que Nadeshiko tenía una habitación destinada al bebé, así que por lógica, debería tener algo ahí para el momento del parto. Al entrar, encontré dos cunas. Síp. Nadeshiko había sabido sobre la doble sorpresa. Probablemente también Clow. Me estremecí al saber cuánto mi madre me estaba ocultando quizás por temer mi propia reacción. No había demostrado ningún interés en ella. Había estado encerrada en mi propia burbujita de estupidez que no había podido ver algo tan obvio como eso.
Dios, por todo lo que sabía, Nadeshiko recién nos había —nos, Touya y yo— anunciado las brillantes noticias. Mierda.
Busqué en la habitación y encontré mi objetivo.
No quería hacer esperar a Shaoran, así que reduje al mínimo el tiempo que me tomó bañarme y cambiarme.
—"¿Vas a regresar?"
Su pregunta me tomó desprevenida —"Sí. Tengo que estar ahí," No pude avanzar hacia la puerta, porque su mano me tomó de la muñeca.
—"¿Qué?"
Su sonrisa reveló poco. Por un momento pareció dudar sobre lo que quería decirme y por lo que en verdad me dijo —"Nada. Será mejor que nos apresuremos," Quise presionarlo porque su frase había incitado en mí curiosidad, pero no lo hice porque sus gestos demostraban que no aceptaban segundas opiniones.
Olvidado el tema de Shaoran, me pregunté si debía avisarle a mi hermano y a mi padre. No había visto a Touya en meses y ni había recibido una llamada por parte de él desde hace años. La situación con mi papá tampoco era muy buena, porque aunque estaba prendido por su novia, yo sabía que aún tenía sentimientos por mi madre. Supuse que era natural, porque había sido ella quien lo había dejado y un matrimonio de veinte años de duración es difícil de superar.
No. No serviría de nada avisarles.
—"¿Y qué piensas del viaje de graduación?" Por un momento me costó responder a su pregunta. Habían sucedido tantas cosas en tan poco tiempo.
—"Odio la nieve," Solté sin pensarlo mucho —"Me gusta el frío, pero no me gusta la humedad" Shaoran sonrió ante esto.
—"¿Vas a ir?"
Me encogí de hombros —"No es como si tengo muchas opciones." Y era cierto. Con Nadeshiko fuera del negocio por maternidad —el hecho de que la mujer comenzara a dar a luz en el trabajo les decía cuán obsesionada estaba con el mismo— dudaba mucho que Clow me daría alguna oportunidad.
—"Será... divertido," Shaoran masticó las palabras, pero no usó un tono desagradable. Fue más bien como si estuviera ansioso por algo.
—"Sí, si te gusta revolcarte todo el día en la nieve," Sonreí ante mi propio chiste. Yo no era mala esquiando, pero si tenía otra opción para entretenerme, lo haría.
Shaoran mostró una sonrisa lenta, cuidadosa —"Depende de con quién estés revolcándote," Le di un golpe en el hombro del que luego me arrepentí, porque después de todo, él era quien conducía.
—"Creo que tienes razón," Esta vez fue mi turno para sonreír —"Y por algún motivo, no creo que seremos nosotros"
Shaoran levantó una ceja —"¿Lo dices por Meiling?"
Gruñí —"Lo digo exactamente por Meiling,"
Pero él se encogió de hombros —"Dudo mucho que pueda esquiar... tú sabes, por lo de la pierna," El breve recordatorio de que Meiling aún no caminaba bien me hizo retorcerme en una alegría perversa.
—"Da igual. ¿Crees que sus amiguitas no te van a estar observando como halcones? Tendré suerte si consigo verte" Me encogí de hombros —"Pero no todo es gris. Los instructores siempre están como para chuparse los dedos," Esta vez fui yo quien recibió el golpe, y no pude evitar reírme. Los celos de Shaoran siempre eran exquisitos. Y muy bienvenidos.
—"Eso está por verse," Su mirada no me dejó dudas. Estaba celoso.
Cuando llegamos al hospital, encontré las mismas caras —las hermanas de Shaoran, su madre y Wei— pero pude notar la ausencia de Clow.
Feimei, fue la única con la gentileza de explicarme —"Mi tío está con Nadeshiko,"
Más de mi buen ánimo fue reintegrado. Dios, había pensado lo peor.
—"¿Has visto ya a las bebés?" El pensamiento aún era alienígena, increíble. Tenía dos hermanas.
Pero Feimei negó —"Sólo mi tío las ha visto," Cuando Feimei terminó de hablar, pude enfocarme en otras cosas. Como en la horrible mirada que su madre me estaba enviando.
Me mordí el labio, sintiéndome nerviosa. ¿Cuál era su problema?
Evité su mirada con toda mi fuerza de voluntad. No me costó mucho.
A mi lado, vi a Shaoran moverse, inquieto. Habló por un momento a Feimei, pero no tuve oportunidad de unirme a la conversación ya que Clow apareció de repente, usando una expresión agotada.
Su mirada recayó sobre mí, y su ceño se frunció al ver el bolso que cargaba.
—"Sakura," La forma en que dijo mi nombre fue como si alguien estuviera insultando —"Tu madre quiere verte,"
Apreté mis mandíbulas y lo seguí. En el pequeño lapso que nos llevó llegar hasta una habitación, me pregunté si vería a las gemelas. Me pregunté cómo estaría mi mamá. Me pregunté cuáles serían las posibilidades de que mi madre recapacitara y dejara a Clow. Nulas, supongo.
Cuando entramos a una habitación, vi a Nadeshiko, recostada en cama, con varias cosas en sus muñecas y su cara estaba más pálida de lo normal.
Estaba dormida, pero nuestra llegada interrumpió su letargo.
Me recibió con una sonrisa débil, —"Sakura,"
Fue mi turno para sonreír. Mi enojo hacia todo lo que ella me había hecho... olvidado. No quería sentirme mal otra vez. —"Mamá. ¿Cómo te sientes?" Me acerqué a su cama, y le di un beso en la frente. Cuán extraño era volver a sentirme bien con mi madre.
Ella suspiró —"Como si me hubieran golpeado con un bate,"
Mostré una sonrisa amplia —"¿Cuántas veces?"
Su gesto se alivió un poco —"Unas mil. ¿Has visto ya a las niñas?"
—"No,"
Ella levantó una ceja inquisitiva hacia Clow, que sólo se encogió de hombros —"¿Clow?"
—"¿Qué? Dijeron que sólo el padre podía verlas," Mi mamá estrechó su mirada como reproche y pude sentir su irritación hacia él. Síp. Estaba contenta de verla con bien.
—"Supongo que más tarde iré a verlas," Susurré para que sólo ella me escuchara.
Ella asintió, y suspiró —"Menuda sorpresa, ¿huh? No te había dicho que serían dos," Me sonrojé porque me causó vergüenza el admitir que no había estado para nada preocupada por ella. Después de todo, habían pasado diecisiete años desde su último hijo —o sea, yo—y... no sé. Échale otra vez la culpa a tu pequeña burbuja rosada, Sakura.
Como me quedé callada, ella siguió —"Lo siento, cariño. Sé cuánto querías participar en el desfile de modas. Dile a Noemí que te haga la prueba que dejamos pendiente, ¿okay?" Ante eso, me dejó boquiabierta. Ella estaba aquí, tirada en una cama de hospital y aún así se preocupaba por su desfile de modas. Dios. En verdad estaba obsesionada.
—"Está bien," Dije sin mucho entusiasmo, porque Nadeshiko afuera, Clow adentro. Estaba segura que a él no le agradaba mucho la idea de mi participación en el show. Decidí no presionarlo.
—"¿Qué es eso que cargas ahí?" Nadeshiko miró con extrañeza el bolso.
Me encogí de hombros, —"Algunas cosas que tenías preparadas para el momento del parto..." Dejé el bolso sobre una mesa que se encontraba en la esquina.
—"Gracias, cariño" Pude sentir a Clow observándonos. Por un momento me avergoncé del intercambio afectivo entre mi madre y yo.
—"Nadeshiko," Mi madre lo miró, —"Ieran ofrece su casa para que descanses durante el tiempo que estés delicada. ¿Te agrada la idea?" Supuse era un tema que no habían discutido en mi ausencia, que era importante, o que Clow consideraba superfluo para que fuera tratado en mi presencia.
Observé a mi madre y su expresión facial revelaba mucho. No le agradaba para nada la idea. Y al fin entendía por qué. Ieran en verdad era un halcón, y estaba segura que a mi madre no le agradaba para nada la idea de pasar quién sabe, dos semanas como huésped. Pero también podía ver su indecisión, porque rechazar tal proposición —la mansión Li seguramente tenía más staff que la Casa Blanca— sería un desprecio a la familia de Clow.
Pude ver que buscó una excusa con rapidez —"¿No le será mucha molestia? Es decir, después de todo, las gemelas molestarían mucho..."
Pero Clow descartó eso —"Está dispuesta a ofrecernos el Ala Oeste,"
Mi madre buscó otra excusa —"Y también está Sakura, no puedo dejarla sola en la casa..."
Clow me miró con rapidez, —"La invitación se extiende para toda la familia," Mi mandíbula se abrió en estupefacción.
¿Ieran Li quería que yo estuviera en su casa?
Al parecer, era la misma pregunta que mi mamá se estaba haciendo.
Ambas nos fruncimos, porque sabíamos que había algo que no encajaba. Por otro lado... ¿podría estar más tiempo junto a Shaoran? Después de todo, era su casa.
Pude ver la resolución de Nadeshiko. Ella sabía que necesitaba la ayuda extra cuando yo no estuviera ahí. Pero tampoco le agradaba mucho la mamá de Shaoran. Sin embargo, no sería muy malo, ¿no?
—"¿Por cuánto tiempo?" Preguntó en una pequeña voz.
Clow volvió a encogerse de hombros —"El tiempo que te tome recuperarte," Vi la boca de mi madre torcerse. Clow estaba a la expectativa. Era su familia, y sería un insulto no aceptar tan generosa ayuda.
Yo lo sabía. Nadeshiko lo sabía. —"Dile que estaré encantada," No me sentí bien con respecto a esa decisión. No sabía por qué. Quizás era porque la presencia de Ieran no me resultaba tan agradable; pero por otro lado, Shaoran estaría ahí. Shaoran estaría ahí. Shaoran y sus hermanas estarían ahí.
Además, personalmente, no tendría que estar ahí mucho tiempo porque después de todo, iría a ese estúpido viaje y también tenía que participar en el desfile, lo cual, esperaba, me quitaría mucho tiempo.
—"¿Por qué no se lo dices tú misma?" Preguntó Clow, claramente complacido. Salió con rapidez y sabía que volvería aún más rápido.
—"¿Es esto lo correcto, Sakura?" Nadeshiko me preguntó, mientras suspiraba.
Le di una sonrisa de aliento —"No soportarás la tortura sola, mamá"
Nadeshiko sonrió y seguramente hubiera hecho algún comentario sarcástico de no ser porque Ieran y Clow entraron a la habitación.
Oops. Tiempo de salir de aquí.
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Shaoran Li P.O.V
Abrí mi boca, pero no salió ninguna palabra. Estaba mudo. Sorprendido más allá de mi propio razonamiento. Feimei debía estar bromeando.
—"No jodas," Solté finalmente, y vi el ceño de mi hermana fruncirse.
—"Sí, yo tampoco pude creerlo. Es decir, sabemos que madre está opuesta a la relación de nuestro tío con Nadeshiko, lo cual lo considero bastante tonto, porque hay bastantes parejas que no se han casado..." Feimei continuó hablando pero lo único que yo pude percibir era sus labios moviéndose.
Sucede, que en nuestra ausencia —Sakura y yo, aclaro—, mi madre... había invitado a Clow a la casa. Mi casa. Y el asunto que lo hacía tan perturbador era que la invitación se extendía a toda su familia. Lo cual, quería decir que Sakura yo estaríamos bajo el mismo techo hasta que a mi madre se le diera la gana.
Yo conocía lo calculadora que era ella. Es mi madre, después de todo, y no había sobrevivido diecisiete años —casi dieciocho— sin conocerla. También sabía que estaba furiosa. Al menos conmigo. Mi cercanía a Sakura no le había agradado en lo más mínimo y sabía que buscaba una forma de vengarse por mi "conducta".
Lo cual me traía a mi punto. ¿Por qué? ¿Qué planeaba hacer Ieran Li? ¿Qué recorría su maquiavélica mente?
De repente, un antiguo adagio cruzó mi mente.
Mantén a tus amigos cerca. Y a tus enemigos aún más.
¿Veía a Sakura como un enemigo?
Sin importar qué planeaba hacer, yo estaría listo. No permitiría que nadie lastime a Sakura.
Mi madre, incluida.
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Notas de Autora:
HHHHHHHOOOOOOOLLLLLLLAAAAAA!! Saludos, queridas/os lectoras/es!!
Sé que la tardanza ha sido un suplicio... tanto para mí como para ustedes. Estoy MEGA retrasada con respecto a mi calendario de actualizaciones y sólo tengo un millón de disculpas qué ofrecerles. En verdad aprecio muchísimo sus amables y hermosos comentarios, ya sea de apoyo, para comentarme lo que les agradó, o ya sea simplemente para apurarme. Les agradezco y les doy mi corazón a todas mi lectoras que dejaron sus lindos reviews.
Por otro lado, quiero hacer estas notas breves, así que iré al grano: ESTOY DE VACACIONES!! Tengo otra semana de vacaciones, y ustedes saben que mi musa se libera cuando tengo tiempo libre. Aunque sólo actualice una vez más la próxima semana, les aseguro que escribiré y escribiré para que tengan sus actualizaciones MUY puntuales.
AH! Me olvidaba. Quiero dar mil gracias a , porque sus administradores tienen mentes brillantes e ideas fantásticas. ¿A qué me refiero? Ahora ha salido el "tráfico de lectores" una herramienta maravillosa para lo autores, porque nos permite diferenciar de entre los hits (el número de veces que se abrió la historia) de cuántos visitantes en realidad tuvo la historia. Es fantástico!! Incluso puedo saber de qué países me están leyendo y casi grito de la emoción cuando vi que tenía un lector desde China...
¿Pueden creer que soy más leída en México? Muchas gracias a todas mis lectoras mexicanas.
En fin, de breves no tuvieron nada estas notas, y me despido diciéndoles que aprovechen en escribir cualquier duda o pregunta que quieran hacerme, porque en el próximo capítulo responderé a los reviews personalmente.
Un besote muy grande,
Sakki
