Sakura Kinomoto P.O.V
Tras una visita breve al hospital y después de haber chequeado el bienestar de Nadeshiko y de las gemelas, me dirigí —maldita falda— hacia la oficina de mi madre, sabiendo que estaba un poquito atrasada. Nadeshiko me había dicho que no habría problema —ella había sido la causa de mi retraso— porque sería Sonomi —su socia y madre de Tomoyo— quien estaría dirigiendo el ensayo de hoy.
Pero nunca me había agradado mucho la compañía de Sonomi, y no porque no fuera agradable. Al contrario, era demasiado agradable y no era muy a menudo cuando me encontraba con una mujer a la que viera como un buen rol materno.
—"¡Sakura!" Mostré una sonrisa, posiblemente algo fingida, porque en verdad, Sonomi tenía aún más energía que Nadeshiko. Eso, era decir bastante.
—"Sonomi," Logré soltar en medio de un abrazo que probablemente me hubiera fracturado las costillas de no ser porque me aparté en el momento justo. Sonomi nunca parecía percatarse de mi incomodidad por mostrarse tan afectiva.
El hecho de que no la hubiera visto en bastante tiempo, no contribuía a mi causa, tampoco.
—"¡Estás tan hermosa! ¿Por qué Nadeshiko no te ha traído antes? Niña, naciste para ser modelo," Apreté mis dientes ante el breve recuerdo de por qué no había continuado con mi carrera de modelaje. Mis días en el McDonald's se habían terminado.
Mientras hablaba 'blah, blah, blah' me condujo a los vestidores, donde se podía ver a varias modelos alistándose para el ensayo. Probablemente este lugar era el soñado para unos cuantos hombres, sólo por el hecho de que mi falda lucía como sábana en comparación a lo que la mayoría de ellas cargaba.
—"¿Ya hiciste la prueba de tallas?" Apreté mis dientes a eso también.
—"No. Nadeshiko me la iba a hacer, pero sucedió lo de las gemelas," El hecho de que Sonomi no estuviera en este momento en el hospital, a lado de su mejor amiga, decía cuánta era la importancia de este desfile para la compañía. Diablos, si Nadeshiko pudiera caminar, seguramente estaría aquí en este momento, gemelas o no gemelas.
—"No te preocupes, cariño," Me miró de arriba abajo, su mirada enfocada ahora en el negocio —"¿Talla pequeña, supongo?" Asentí, sintiéndome avergonzada por su mirada crítica. Al menos, no tenía que cuidar mi peso, como Nadeshiko había sugerido.
Me dio los modelos que yo estaría usando en el evento, y no me sentí incómoda al ver el minúsculo tamaño de las prendas. Era, después de todo, un desfile de ropa interior.
Entré a uno de los vestidores y me cambié lo más rápido que pude. Pero mi concentración en el trabajo se vio involucrada, al ver mi reflejo en el espejo. Tenía que admitir que Nadeshiko era un genio en lo que hacía, y estaba segura que esta colección tendría un éxito rotundo. Pero verme en el conjunto —de seda y encaje, negros— sólo trajo recuerdos de lo que había sucedido con Shaoran y del pequeño encuentro que se había salido de nuestras manos. No me arrepentía, muy lejos de eso, pero sí me sentía ligeramente tímida con respecto a lo que él pensaba de mi cuerpo. ¿Le era lo suficientemente atractiva? Lo único que sabía era lo que yo sentía por él, y la palabra derretirse no alcanzaba a describir lo que me sucedía cuando estábamos así de cerca.
Al verme con ese conjunto, también podía imaginarme a Shaoran conmigo, su mirada fijada en mí, indicándome que me deseaba. Ah. Estaba delirando.
Hubieron unos toques en mi puerta y supe que me estaba tardando demasiado.
—"¡Sakura, cariño! ¿No te quedaron?" La voz de Sonomi me trajo de Nirvana del todo, y abrí la puerta del vestidor.
Una vez más sentí la mirada de Sonomi, escanearme, buscando alguna imperfección. Sólo Dios sabía cuántas otras miradas me esperaban cuando saliera en el show.
—"Está perfecto," La sonrisa de Sonomi fue brillante y en ese momento me percaté cuánto le encantaba su trabajo.
Su sonrisa se me contagió, contenta de saber que ambas pertenecíamos al mismo mundo.
—"¿Te sientes cómoda?" Asentí, y mi respuesta la complació.
—"Ah, cómo quisiera que a Tomoyo también le gustara la moda," Escuché su plática mientras la seguía hacia la pasarela. Síp. Podía entender su deseo, pero supongo que Tomoyo estaba demasiado ocupada limpiándole la garganta a Eriol, con su lengua. Sí. Estaba resentida con Tomoyo, todavía, por haberse olvidado de mí en el momento de elegir pareja, dejándome a la deriva junto a Meiling. Ugh.
—"Subes las escaleras aquí, esperas en posición inicial hasta que la modelo del fondo llegue hasta la mitad. Una vez que la veas llegar a la mitad, sales con paso rápido. Al llegar al fondo, haces cualquier pose libre para las cámaras. Regresas, y debes tener cuidado con no tropezar con la siguiente modelo en la mitad. ¿Está claro?" La explicación fue larga, pero sencilla de entender.
Asentí, pero tenía una pregunta —"¿Qué zapatos usaremos? ¿Son tacones altos?"
Sonomi asintió —"Sí. El tema del desfile es Parfait Femme, así que los accesorios son ligeros. Buscamos un look natural pero sexy," Asentí, entendiéndolo todo.
Apenas podía contener mi entusiasmo cuando vi a varias modelos caminar por la pasarela, Sonomi entregándome los tacones con los que debía practicar. Me sentía como en mi casa al desfilar, completamente cómoda, y nunca había tenido ningún tropezón o inconveniente. Por supuesto, tampoco había salido en ropa interior y tampoco había tenido al chico de mis sueños observándome.
Sabía que Shaoran estaría aquí. Y también su familia. Ugh.
La práctica fue rápida, y pude salir de la compañía mucho antes de lo que había anticipado, dejándome con tiempo extra en mis manos.
Kero, tenía que ser. No iba a ir a la casa Li hasta que fuera estrictamente necesario, Shaoran o no Shaoran. Además, no había visto en algún rato a Kero, y teníamos toneladas de qué ponernos al corriente.
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Shaoran Li P.O.V
No había sido ninguna mentira lo que le había dicho a Sakura sobre mis sesos. La experiencia se había repetido una y otra vez durante el resto del día, no dándome tregua ni en la práctica con el equipo. Saber que Sakura y yo dormiríamos hoy bajo el mismo techo, no ayudaba mucho a mejorar mi situación de excitación permanente.
Después de haber tomado una larga ducha, —fría— agradecí al cielo que la prueba de mi terno hubiera sido pospuesta por mi madre, para mañana. Hubiera sido un poco vergonzoso ver cómo me encajaba el traje con una erección de por medio. Apostaba que la modista no había dejado espacio adicional.
Otra cosa que había cruzado mi mente fue cómo iría la investigación del detective. ¿Habría encontrado un par de esqueletos en la familia de Meiling? O mejor aún, ¿en ella?
Pero era muy pronto para averiguarlo. ¿Qué me estaba haciendo tan impaciente por destruir mi compromiso con Meiling? ¿Era porque la idea nunca me había gustado? ¿Talvez porque la boda estaba a la vuelta de la esquina? ¿O por lo que sentía por Sakura? De todas las tres, sospechaba que era más por la tercera.
Mi madre había destinado el ala Oeste de la mansión para mi tío y Nadeshiko, y en esa sección había dispuesto un cuarto para Sakura. Mi habitación no estaba cruzando el pasillo, pero estábamos lo suficientemente cerca. Podía sentir la oleada de energía que me daba ése conocimiento.
Me pregunté qué estaría haciendo Sakura en este momento. ¿Ya habría llegado? La cena comenzaría en quince minutos y mi madre nunca era impuntual. Para mis hermanas y para mí era ya una costumbre dichas cenas, pero me pregunté qué de nuevo traería la presencia de Sakura.
Quise gruñir ante el pensamiento de verla con su amigo pretendiendo que tomaba mi lugar. Ésa era otra de las cosas que me desagradaban acerca de estar comprometido con Meiling. No podía hacer público que Sakura ya no se encontraba en el mercado, para nadie.
Alguien tocó la puerta de mi habitación, arrancándome de mis pensamientos oscuros.
—"Adelante," Hablé, ajustando los botones de mis mangas.
Había esperado a Feimei, talvez a Fuutie, pero nunca a Meiling.
—"¡Shaoran!" Su voz chilló, —"¿Ya estás listo? Tía Ieran me mandó a verte" Levanté una ceja al verla cerrar la puerta.
—"En un minuto," Dije, terminando de acodarla.
—"¿No estás emocionado? El viaje de graduación será la próxima semana," La vi moverse por la habitación, usando muletas. Al parecer, todavía no se había recuperado del todo.
—"¿Vas a ir?" Pregunté sin pensarlo mucho —"¿No te sientes mal sobre la pierna todavía?"
Pero Meiling se encogió de hombros, sin darle importancia —"¡Ah, eso no importa! Claro, no podré esquiar, pero hay muchas cosas que se puede hacer en la nieve," Sus cejas se levantaron, sugestivamente, y no pude sentirme sino asqueado. Oh, Sakura, me has arruinado, ¿no?
—"Supongo," Me levanté de mi silla, y decidí que era tiempo de terminar este tiempo a solas, cortesía de mi madre.
—"Se hace tarde. ¿Ya llegaron los invitados?" Un brillo salió de los ojos de Meiling. No supe identificar si era furia, sólo con ver su cara. Pero al verla apretar los puños, supe que lo era.
—"Sí. Nadie me dijo que Kinomoto se iba a quedar en la Mansión" Contuve una risa, que logré hacerla pasar como tos.
—"Fue algo de último momento, Meiling. Madre quiso ayudar a mi tío y a Nadeshiko, por consiguiente, Sakura está aquí"
Meiling frunció el ceño —"No me había percatado de que te llevas bien con ésa,"
Fue difícil no dejar que mi sonrisa se mostrara. Por supuesto que no, Meiling no se podía enterar. Nadie debía hacerlo. Sino, estábamos fritos.
—"No me llevo bien con ella," Mentí con facilidad —"Pero decirle Kinomoto cuando mi tío está cerca me parece inapropiado, después de todo, ése era el antigua apellido de Nadeshiko," El mismo que no había sido reemplazado por Li.
Pero mi explicación pareció calmar a Meiling —"Ah."
Agradecí que ella no presionara más en el asunto, y ambos salimos de la habitación. Apreté los dientes y tomé una fuerte respiración.
Si Meiling decía que Sakura ya había llegado, significaba que su amiguito también lo había hecho. Me pregunté cuán lejos sería capaz Sakura de llevar toda esa performance a beneficio de mi madre. Me enfurecía no poder hacer nada al respecto, pero me enfurecía aún más tener que presenciarlo.
Al bajar las escaleras, vi que nadie estaba todavía en el comedor, sino que más bien estaban conversando. Mis hermanas hablaban las unas con las otras, discutiendo algo, los padres de Meiling intercambiaban susurros, y finalmente, vi a mi madre hablar con Sakura y Kero.
Ver que ambos estaban tomados de la mano no ayudaba para nada, pero lo que me hundió en mal humor, fue ver lo sonrientes que ambos estaban, y lo complacida que mi madre lucía.
Tragué, infundiéndome valor. Sabía que no sería fácil. Pero no me había imaginado cuán imposible me resultaría verlos, aunque Sakura me aseguraba que nunca había pasado nada entre los dos.
La cena del infierno iba a comenzar.
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Sakura Kinomoto P.O.V
Como era de esperarse, Kero fue el primero en atreverse a hacer un comentario de mi cambio de vestuario. Por supuesto, a eso, le unió otro tipo de quejas, como lo ridículo que era que pretendiera ser mi novio.
Pero después de una perorata versión corta, Kero se había aplacado.
—"Así que estamos otra vez pretendiendo," Su burla fue clara. —"Me pregunto si algún día pasaremos de la ficción a la realidad," El comentario fue tan abrupto e inesperado, que me tuvo en pánico por un segundo, hasta que escuché su risa brotar.
Okay. Eso me había asustado.
Le di un golpe en el hombro, sin importarme que nuestra seguridad estuviera en juego, después de todo, era él quien conducía.
—"¿Hablas en serio? Joder hubieras visto tu cara,"
Estreché mi mirada, —"Por un momento me asustaste, Kero"
Pero él se encogió de hombros —"Lo que sea. A veces pienso que soy gay" Levanté mi ceja, especulando. ¿Kero? ¿Gay? ¡Ja!
—"Te gustan demasiado las mujeres como para que digas eso," ¿Por qué no tenía la misma camaradería con Shaoran? La respuesta fue inmediata. Porque no era Kero a quien yo quería. Y por eso, no podía estar completamente relajada en su presencia. Un rubor subió a mis mejillas, recordando nuestro breve —mierda, sí que había sido breve— durante el receso.
—"Supongo que tienes razón. ¿Y en qué andas ahora?" Preguntó ojeando, para mi vergüenza y humillación total, la falda.
Me encogí de hombros —"Mi madre dio a luz, casi tengo sexo con mi novio y pasado voy a desfilar casi desnuda. Tú sabes, lo usual" Encontraba chistoso la forma en que Kero abrió su boca, pero ningún comentario salió de ése pozo venenoso. Wow. Había dejado a Kero boquiabierto. Wow.
—"¿Qué?" El auto dio un repentino alto, y me percaté que habíamos llegado a una luz roja.
Esta vez fue mi turno de portarme presumida. Suspiré, —"Mi madre tuvo dos niñas. Gemelas" Rodé mis ojos, como si un bebé no fuera suficiente —"Honestamente, espero que con eso cierre la fábrica"
Kero parpadeó, incrédulo —"¿Y cuándo sucedió esto, que no me enteré?" Sí, no nos habíamos visto desde aquel viaje a la playa.
—"Ayer," Sonreí, recordando la cara de Luna. —"Son dos bebés, idénticas, preciosas. Justo como su hermana mayor," Sonreí, arrogante —"Se llaman Ruby y Luna,"
Kero me miró por un momento —"¿Y las quieres?"
Mi sonrisa se ensanchó aún más —"Síp. Eso creo,"
Esta vez lo vi fruncir el ceño —"¿Quién eres tú y qué has hecho con mi amiga?"
Esta vez no tuve ningún comentario con qué debatirle. Kero tenía razón, ésta no era yo. Y sí, había cambiado, para bien o para mal, lo había hecho.
Pero Kero no presionó más en el tema, y en vez de ello, escogió otro camino, uno muy peligroso —"¿Y qué fue eso de 'casi tengo sexo con mi novio'?"
El auto volvió a ponerse en marcha, y no tuve tiempo de pensar mi respuesta. —"¿Qué hay con eso?"
Kero rodó sus ojos —"Si cuentas algo, lo cuentas con detalles, maldita sea"
Apreté los dientes. Yo y mi bocota —"No pasó nada, ¿okay?"
Kero levantó su ceja —"¿Nada? Casi no es 'nada'. Casi es casi 'todo'"
Ah. Confíenle a Kero el rol de detective. El chico tenía un talento especial para hacerme hablar. Sólo que esta vez no hablaría. Nop.
—"¿Y desde cuándo tienes novio?" Frunció el ceño, —"¿Y por qué me llevas a mí a esta estúpida cena como tu novio si ya tienes uno?"
Suspiré. Kero no tenía remedio —"Okay," Concedí sólo parte de la verdad —"Es Shaoran, ¿ya? Y no es mi novio. Y te recuerdo que la novia de tu padre va a estar en esta cena, así que agradecería mucho que ella no pensara que soy una zorra, cambiando de chico a cada rato, por eso estás aquí. Además, favor se paga con favor"
Kero lució irritado al ver que yo tenía razón, después de todo, yo también me había hecho su novia, para su conveniencia, en frente de su padre y su novia, una de las hermanas de Meiling.
—"Okay, okay. Pero te estás alejando del tema. ¿Así que nos pusimos un poco calenturientos con el chico que no es tu novio?"
Kero sabía cómo profundizar la herida, e infectarla con sus palabras. ¿No veía que me dolía el asunto que mi unión con Shaoran no podía ser proclamada al mundo? Tenía tantos sentimientos, que quería demostrarlos libremente, no mientras el tiempo del receso se acabara.
Pero Shaoran no podía saberlo.
Kero, sí —"Okay. ¿Qué hay de malo con admitirlo? Lo deseas, él te desea. Ahora, quiero detalles" Kero urgió profundizar el tema, y me mordí el labio indecisa.
Finalmente, me decidí —"No hay tortura en este mundo, creada por el humano, que pueda hacer que mi boca se abra, Kero. Así que te agradecería mucho si olvidaras que lo mencioné,"
Kero aceptó su derrota con un suspiro. —"¿Y lo del desfile?"
Ante eso, sí podía satisfacer su curiosidad. Era un tema seguro —"Mi madre me contrató para modelar su nueva colección. De ropa interior" Subí y bajé mis cejas.
—"Oh. ¿Puedo estar ahí?" Su pregunta me tomó desprevenida.
No sabía si quería que Kero estuviera ahí. Shaoran estaría ahí. Okay, Shaoran estaría ahí, junto con su familia. Si iba a pretender hoy, sería ilógico que mi novio —grr— no estuviera presente.
—"Claro," Me encogí de hombros —"Toma la siguiente curva, y giras a la izquierda" Recordaba a la perfección cómo se llegaba a la mansión, demostrándome cuán ansiosa estaba por llegar, y cuánto en verdad me importaba Shaoran, que me sabía a la perfección, cómo llegar hasta él.
Tomé una fuerte respiración. Okay, lo primero que necesitaba al llegar a la mansión era verificar la situación de mi mascota, y mentalmente me pregunté si Spi se habría perdido en la inmensidad del lugar. Sólo después de alimentarlo, me cambiaría.
Cuando llegamos, bastó dar mi nombre para que abrieran las rejas que daban acceso a la fortaleza, que quedó cerrada después de que el auto de Kero cruzara.
Esperé que Kero estuviera impresionado, tal como había quedado yo después de haber visto la opulencia del lugar, por primera vez. Pero Kero estaba en su ambiente, y tuve que recordarme que él estaba acostumbrado a esto. Mi padre tampoco es pobre, Nadeshiko no lo era, y mi situación económica distaba mucho de pasar dificultades, y sí, había visitado lugares como este, pero nunca había vivido en uno así. Supongo que Kiki, la prometida de mi padre, al tener un auto así —Ferrari— debía tener una casa como esta.
Interesante que mi madre no hubiera planteado que durante su estadía en el hospital, acudiera a mi padre. Eso hubiera sido lo normal, excepto que mi madre, todavía se encontraba en algún nivel inconciente, celosa de que mi padre volvería a casarse y que a diferencia de Clow, Kiki me caía bien. Supongo que Nadeshiko tenía miedo de que mi padre me secuestrara, de una vez por todas, como no había tenido el valor de hacer, después del injusto veredicto en contra de mantener mi custodia.
—"Ahora, ¿hay algo de lo que debo cuidarme?" Preguntó Kero en una voz suave, trayéndome a la realidad.
Me mordí el labio —"Sería mejor que te mantengas alejado de Shaoran. Tiende a ponerse un poco irritable cuando nos ve juntos," Irritable, por supuesto, se quedaba corto. Me gustaba que Shaoran se sintiera inseguro de mí, que me codiciara lo suficiente como para hacer tonterías —por ejemplo, seguirme hasta una playa— pero no cuando las tonterías serían cometidas frente a los ojos de águila de su madre, que como león, estaba esperando algún error de nuestra parte, para atacar.
—"Qué Neandertal" Soltó Kero, como si la idea de celar a alguien le parecía ridícula.
—"Y probablemente sería aún mejor que me mantuvieras alejada de la perra de su prometida," El ácido en mi frase pudo haber penetrado mi propia garganta. Odiaba a Meiling. Y odiaba aún más verla junto a Shaoran.
Kero no hizo ningún comentario. Qué bien me conocía.
Entramos por la puerta principal, la misma que Wei abrió antes de que lográramos mostrar nuestra presencia.
—"Señorita Sakura," Hizo una pequeña reverencia, en forma de saludo —"Joven," Wei siempre se había mantenido al margen de cualquier situación. Yo encontraba que el anciano me agradaba, y al parecer, yo a él. Pero no pude decir lo mismo con Kero, porque Wei pareció ponerse en guardia ante él. Incluso pude sentir una vibra de cautela emanar de él, para Kero, y para mí, algo parecido a la decepción.
Bueno, podía estar imaginando cosas.
—"Pasen, por favor. Señorita, ¿le gustaría que le mostrara su habitación?"
Oh, este hombre era un genio. —"Gracias, Wei. Me encantaría," Me dirigí a Kero, que lucía aburrido, —"¿Crees que puedes sobrevivir dos minutos sin mí, cariño?" No valía correr riesgos. Se me hacía incómodo hablar así con Kero en frente de Wei, pero no tenía otra opción.
Justo cuando Kero iba a decir algo, escuché mi nombre se llamado.
—"¡Sakura!" Por supuesto, el grito entusiasmado provino de las hermanas de Shaoran. Vestidas exquisitamente, no podía pensar cómo podían arruinar sus maquillajes y vestidos sólo por venir a saludarme.
Cada una me saludó con un beso en la mejilla —algo que no era costumbre— y pronto vi que Feimei tiraba de los cachetes de Kero, en completa familiaridad. Esperé el desagrado por parte de mi amigo —grr, novio— pero nunca llegó.
Me hubiera ensanchado más en ese descubrimiento, de no ser, porque vi a Ieran descender de las escaleras y acercarse en nuestra dirección.
A diferencia de las chicas, cuyo saludo fue entusiasta y cálido, el de su madre fue sobrio y elegante, justo como ella misma.
Apenas pude contener un gruñido al verla estudiar mi vestuario. Pero lo corto de mi falda no era lo único que estaba observando. Observaba a Kero, y su mirada no podía ser menos indiscreta.
—"Sakura, querida" Sus ojos se posaron en mí. Me forcé a sonreír —"Me alegra que hayas llegado. Y trajiste un invitado," Ahora sus ojos cayeron en Kero —"Bienvenidos. ¿Wei te enseñó tu habitación?"
—"No. Precisamente iba a enseñarme" Sonreí en su dirección —"Me temo que necesito una ducha y un cambio de ropa con urgencia," A continuación tomé la mano de Kero, y mostré la sonrisa más deslumbrante que tenía sin romper mi máscara —"Sra. Ieran, me complace presentarle a mi novio, Cerberus Mizuki. Kero, ella es la Sra. Ieran Li, cuñada de Clow y madre de Feimei," Mi discurso perfectamente ensayado, Kero perfectamente amable y sonriente, tal y como habíamos quedado.
Ambos presentados hicieron una breve reverencia, y fue Ieran quien habló primero —"Qué afortunada es Sakura de tener un jovencito tan apuesto como usted," Quise vomitar.
Kero era un actor nato —"Al contrario, soy yo el afortunado al tener la presencia de alguien tan maravillosa como Sakura, en mi vida" A continuación, con nuestras manos juntas, depositó un beso en el dorso de mi mano, como si estuviéramos acostumbrados a esas muestras de afecto. Tierra trágame.
Pero Ieran no pareció importunada por eso —"¿Conoce a mi hija, Feimei?"
Kero asintió, pero fue Feimei quien habló —"Kero es el hijo de Ken, Madre. ¿No es coincidencia que sea novio de la hermosa Sakura?" Me sentí sonrojar ante el cumplido inesperado de Meiling.
—"El mundo es más pequeño de lo que parece," Murmuró Ieran, y esta vez habló con Wei —"Por favor, Wei, conduce a Sakura hacia su habitación" Agradecí mentalmente el gesto. Necesitaba cambiarme de ropa.
Wei avanzó hacia las escaleras e inmediatamente me puse en tensión.
Shaoran estaba ahí. Y junto a él, Meiling.
El verla en muletas no hizo nada por relajarme. Seguí a Wei, y atreví una mirada a Shaoran.
¿Había visto mi intercambio con Kero?
Al ver sus ojos centellaron, supe que sí.
Joder.
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Shaoran Li P.O.V
Había observado, en trance, cómo sus labios habían tocado su mano. Mi cuerpo no quiso obedecer a las órdenes que mi mente le espetaba. No quiso escuchar el grito de guerra que clamaba, por romperle la cara al idiota.
En vez de bajar las escaleras, y correr a golpearlo, me quedé petrificado. Observando como un espectador observa un programa de televisión.
Y no pude hacer nada.
Pero eso no significaba que no estuviera hirviendo en furia.
Había tenido una tregua con esos sentimientos que me abrumaban. Celos. Qué lejanos me habían parecido un día. Qué distantes a mí. Ajenos a mí.
Pero ahora admitía libremente que me sentía celoso por ella. No porque estuviera envidioso de algo que ese estúpido tuviera, sino más bien porque era él quien había sido presentado como el novio de la chica a la que quería para mí, ante mi madre.
Me dije a mí mismo que estaba siendo ridículo, pero eso no aplacó el fuego que me consumía.
Y luego Sakura se separó del grupo, y siguió a Wei.
Supe que su mirada recaería sobre mí. Había demasiada tensión entre nosotros, y podía apostar que así como yo sentía su presencia, ella sentía la mía.
Pude ver su boca hacer una mueca.
—"Hola, Kinomoto" La frase no salió de mis labios. Fue Meiling quien la dijo, con obvio resentimiento hacia ella. Fruncí mi ceño.
Sakura la ignoró. En vez de contestarle, me miró a mí. Pero su mirada fue rápida, y no la sostuve tanto tiempo como hubiera querido.
Wei siguió hacia el ala oeste, y supe que la estaba conduciendo hacia su habitación. Tomé una fuerte respiración, para evitar caer en la tentación de mirar sus piernas, todavía expuestas por la misma falda.
Con lentitud, un plan se formó en mi mente. La furia, ahora convertida en lujuria.
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Sakura Kinomoto P.O.V
Una vez más tenía que agradecer el hecho de que las miradas no podían matar. De lo contrario, mi cerebro estaría pegado a la pared, en este mismo momento.
Traté de sacudirme de encima la furia que Shaoran había reflejado en su mirada. Pero ni la ducha que estaba tomando parecía querer llevarse esos pensamientos.
—"¿Qué has hecho, Sakura?" Golpeé mi frente contra la pared. Estaba metida en tantos problemas.
Cerré el grifo, y envolví mi cuerpo con una toalla. Salí del baño —espacioso, muy espacioso y lujoso— y entré a la habitación. Lujosa y espaciosa no alcanzaba a describirla. La cama era gigante, un televisor gigante, el clóset gigante. Alguien se había tomado la molestia de limpiar por completo toda la habitación. El piso podía servirme de espejo, de no ser que había uno enorme atrás de la puerta del armario.
Vi a Spi, dormir con satisfacción, al haber sido alimentado. Se había acurrucado en la cama, entre los mil cojines que ahí había. Su caja de arena estaba en la esquina y...
Sentí los brazos de alguien fuerte, uno en mi cintura, una mano en mi boca. No me atreví a entrar en pánico, mi mente demasiado lenta para eso.
Bastó oler a quien me tenía aprisionada, en medio de mi habitación, para saber de quién se trataba. Bastó ver la reacción de mi cuerpo —rendida por completo— para saber de quién se trataba. Bastó sentir los escalofríos que recorrían mi espalda.
Shaoran.
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Shaoran Li P.O.V
No fue difícil engañar a Meiling. No fue difícil disculparme porque me había olvidado de algo en mi habitación. Y nadie se tarda más buscando algo, si ese algo no existe.
Sabiendo que nadie vería mis pasos porque todos estaban ocupados conversando. No me hubiera importado, tampoco.
Estaba seguro de qué habitación mi madre había asignado a Sakura, y cuando llegué, el sonido de la ducha me confirmó las dudas que todavía me quedaban.
Entré, y por un momento me llevé un espanto al ver una criaturilla negra deslizarse entre las almohadas de la cama. La habitación estaba oscura y la única iluminación provenía de la luz encendida en el baño.
Ah. Era el gato.
Escuché que la corriente del agua cesó, y decidí que mi mejor escondite era una esquina.
Dos minutos después, esperé ver a Sakura salir de la ducha, completamente vestida. Pero, ¿desde cuándo Sakura hacía lo que yo esperaba?
Ahí estaba ella, descalza y sólo con una toalla cubriendo su cuerpo. Su cabello estaba suelto, mojado.
Tomé aire y no supe si me estaba hiper ventilando. ¿Había hecho eso a propósito? ¿Había salido en nada excepto una minúscula toalla, sólo porque sabía que estaría aquí?
Sin poder resistirme, caminé hasta ella, lo más silencio que podía.
Mi primera movida fue taparle la boca con una de mis manos, para evitar que gritara, llamando la atención hacia nosotros, pidiendo auxilio o algo parecido.
La sentí tensarse, pero ningún grito salió de ella. Tras unos segundos, la vi relajarse.
Me pregunté si en verdad había sabido que vendría. ¿Me había vuelto tan predecible?
Solté su boca, y escuché cómo su respiración se agitaba. ¿O era la mía? Estábamos tan cerca que no podía definirlo.
—"Shaoran," Su voz sonó ronca, un breve recordatorio de nuestra proximidad y de que nuestro único obstáculo era esa toalla. —"¿Qué estás haciendo aquí?" No fue un reclamo, al menos, eso no fue lo que me pareció.
Fueron unos segundos necesarios para recordar mi objetivo.
—"Deberías ir a Hollywood," Apreté mis puños, tomando un paso de distancia —"Podrías ganarte un Oscar, en serio" No había querido dejarla ver que estaba celoso. Que mis celos me carcomían, pero fue imposible.
Sus ojos esmeraldas me miraron, sorprendidos. —"Oh, Shaoran. Te dije lo que sucedería. Si tanto te desagrada verme junto a Kero... ¿no podías inventarte alguna excusa?" Su expresión me dejó saber que a ella no le agradaba esta situación, al menos, no más que a mí.
La idea de inventarme alguna excusa, debía admitir, no había pasado por mi cabeza. Y es que, peor que verlos juntos, era imaginarlos juntos. Al menos así tenía un equilibrio entre la realidad y mi creatividad. Curioso o no, la última parecía ensancharse y mostrarse en su punto más eficiente cuando de Sakura se trataba.
Por ejemplo, en este momento podía imaginarla sin la ridícula toalla, sobre la cama. ¿Ven cómo mi imaginación volaba?
No ayudó mucho que en ese preciso instante, Sakura me envió una mirada que parecía querer desnudarme, tal como yo a ella.
Bastaron segundos para que estuviéramos besándonos, mi lengua encontrando el lugar que más disfrutara. Sabía que no podría durar mucho, pero eso no evitó que mis manos acariciaran su cintura, y sus piernas.
Sabía que esto no pasaría a más, que nos dejaría más frustrados que nunca antes, pero ninguno de los dos pareció detenerse. Yo no tenía la suficiente fuerza de voluntad para soltarla ni aunque la casa estuviera siendo robada, incendiada o inundada.
Pero claro, nada podría detenernos, excepto un toque en la puerta.
Ambos nos apartamos en un segundo, y ella me miró asustada. Sólo podía imaginar cómo yo lucía.
—"Tienes que abrir," Susurré en su oído, apartándome definitivamente de ella. Sakura asintió, y por un momento pude verla, furiosa.
Avancé con rapidez hacia el baño, y me encerré ahí.
—"Kinomoto, ¿no has visto a Shaoran?" A lo lejos, reconocí la voz de Meiling. Maldición. No había contado con que Meiling vendría a buscarme.
Sakura sonó aburrida. Casi podía imaginarla bostezando —"¿Eh? ¿A Li? No. Acabo de salir de mi baño. ¿Por qué preguntas? ¿Tenía Li que traerme algo?" Contuve la respiración.
—"Eh. No. Sería bueno que te apures, Kinomoto. Todos estamos impacientes," No alcancé a escuchar algo que murmuró para sí.
Sakura cerró la puerta, sin decir nada. Esperé diez segundos antes de salir de mi escondite. Una sonrisa estaba formada en la cara de Sakura. Sólo podía imaginarme por qué.
—"Algún día te van a atrapar in fraganti," Me encogí de hombros.
Tenía que salir de aquí, pronto. ¿Hacia la cocina? Mmm. Sí, hacia la cocina.
—"Tratarás de no actuar tan bien por mí, ¿verdad?"
Sakura me miró —"Lo hago por ti. No queremos que tu madre se entere, ¿recuerdas?" En este momento no me importaba.
—"Uh-uh. ¿Saldrás pronto?"
Ella esquivó mi mirada, y la vi acercarse al clóset. —"Mejor te apresuras," La escuché susurrar. Era mi salida, porque al parecer, Sakura no se sentía cómoda vistiéndose en frente de mí. Agradecía el pensamiento, porque no estaba seguro si mi seguridad mental estaba en peligro al verla nude.
Salí de la habitación, no sin antes revisar el corredor. No hay moros en la costa.
Ahora, a la cocina. No estaba seguro de si un vaso de agua sería suficiente para apagar el incendio que había en mi interior, pero valía como excusa ante Meiling.
Aunque sabía que no prepararía para el infierno de cena que tendríamos.
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Sakura Kinomoto P.O.V
Descubrí que alguien había organizado mis maletas en el clóset, así que no fue difícil encontrar uno de mis vestidos, diseñados por mi madre, colgado en un armador. Era un diseño parecido a un kimono, excepto que la falda era mucho más corta —antes de las rodillas— de lo que un kimono tradicional, y no tenía obi y su tela era delgada. Lo único que aseguraba mi cintura eran dos tiritas. Su color era el que más me gustaba, rojo y negro, y tenía el diseño de varios dragones que daban la impresión de que estaban recorriendo mi cuerpo. Varias veces me había planteado hacerme un tatuaje, y si alguna vez encontraba el ánimo para hacerlo, sería de un dragón.
En fin. Lo difícil no fue decidirme sobre ese diseño. Lo difícil fue mantenerme en pie lo suficiente para ponérmelo.
El beso con Shaoran me había dejado debilitada, y en verdad merecía un premio de la Academia, si él no se había percatado los temblores que recorrían por el cuerpo, especialmente en las piernas.
Eso era lo que me provocaba uno de sus besos. Me robaba todo el oxígeno y mi cerebro se bloqueaba. ¿Y aún así se sentía celoso de Kero?
Acostumbrada a vestirme rápido, estuve lista en cinco minutos. Mi cabello aún estaba húmedo, y sabía que me llevaría unos quince minutos secarlo. Me pareció descortés hacerlos esperar como Meiling había dicho, así que lo desenredé y me até una cola muy alta. Quizás así disimulaba un poco que no había tenido tiempo para secarlo.
Decidí usar zapatos bajos, y poco maquillaje. Aunque estaba cansada, dudaba mucho que se notara en mi expresión.
Bajé después de haberme puesto mis argollas preferidas y algo de perfume.
Encontré que Shaoran estaba hablando de algo con su madre, Meiling entre los dos. Fuutie, Fanran y Feimei continuaban conversando con Kero, y me percaté de la presencia de una pareja, que conversaba la una con la otra. La resemblanza de la mujer era precisa a la de Meiling. Ah. Sus padres.
Cuando llegué, Kero fue el primero en notarme, y una sonrisa grande se plastificó en su rostro. Me llamó a su grupo, y me encontré yendo con satisfacción. De todos los presentes, Kero y las hermanas de Shaoran —sin contarlo a Shaoran, por supuesto— eran con los que me sentía más cómoda.
—"¡Sakura! ¿Cierto que Kero es un gran fotógrafo?" Preguntaba Feimei, con la esperanza de ganarse algunos puntos con quien —si Ken, el padre de Kero, se casaba con ella— sería su hijastro.
En vez de ver el semblante aburrido de Kero, encontré que se ensanchaba en orgullo.
—"Sí, algún día será famoso," Acepté. Kero tenía talento, sólo que acompañarlo en sus rutas para conseguir la fotografía perfecta, podía resultar un poco aburrido.
—"Así como Sakura será una modelo famosa," Soltó de nuevo Feimei, —"Mi tío me dijo que sí participarías en el desfile. ¿No será fantástico? Casi no puedo esperar," El entusiasmo de Feimei era obvio, y según lo que yo creía, sincero. Me sentí sonrojarme. No esperaba convertirme en una modelo famosa. Quería ser una diseñadora famosa.
Pero no me atreví a corregir su error, y al parecer, Kero que también sabía mis aspiraciones, no lo hizo. Ambos nos quedamos callados, porque en ese momento Ieran invitó a todos a sentarse en la mesa.
Elegantemente decorada, había el número exacto de asientos, y me encontré sentándome entre Feimei y Fuutie, de frente a Kero. A lado de Kero, estaba Fanran. Junto a Feimei se encontraba Shaoran, y frente a él, Meiling. Junto a Meiling se sentó su madre, y a la mano derecha de Ieran, su padre. Ieran, en la cabeza de la mesa, por supuesto.
Como llegó el primer plato, estoy segura de que hubiéramos formado un momento Kodak, con la excepción de que nadie había hablado una sola palabra. Ni siquiera Feimei, quien, como venía aprendiendo, era a quien más le gustaba hablar.
Por supuesto, confíenle la tarea de romper el hielo a Meiling.
—"Tía, ¿cómo van los arreglos florales?" La pregunta no me hizo ningún sentido, al principio.
Ieran contestó con una voz glacial, —"Perfecto, querida. Tendrás una boda fantástica" Me sentí congelarme en el asiento. Una boda fantástica.
La realidad me golpeó como si un sartén hubiera caído en mi cabeza, desde unos diez metros de altura.
Aquí estaba yo, escondiéndome con Shaoran en mi habitación; y ahí estaba Meiling, planeando su boda con él. Quise llorar. Lo hubiera hecho, de no ser porque habría armado un espectáculo.
Pinché lo que sea que fuera que estuviera en mi plato, con desgana. Quería morir.
—"Sakura, ¿viste ya a tu madre hoy?" Fue levemente consciente de la pregunta de Feimei, y tuve que unir las piezas de mi corazón para poder responderle.
—"Sí," Sabía que Feimei quería iniciar una conversación conmigo, pero honestamente, por muy agradable que me resultara ella, no quería hablar con nadie.
—"¿Viste a las bebés? ¿No son adorables?" El breve recuerdo de Ruby y Luna fue lo único que podía hacerme poner una pequeña sonrisa en el rostro.
—"Sí, son hermosas" Respondí, alejando mi mente de la conversación que ahora desenvolvían los padres de Meiling e Ieran.
Me mordí el labio, —"¿Nadeshiko estará para el desfile?" La voz de Feimei retenía cierto grado de reproche.
—"No. Será Sonomi, su socia, la encargada del show;" Mastiqué las palabras con cuidado. No quería tener un desliz.
—"¿No te asusta caminar por la pasarela? Todos te están observando," Por su tono, supe que Feimei tenía pánico escénico.
Justo cuando iba a responderle, Ieran decidió que encontraba interesante lo que estábamos diciendo.
—"Hija, no todos tenemos miedo al escenario como tú, ¿verdad Sakura?" Quise tragar en seco. ¿Cómo nos había escuchado? Apreté mi mandíbula y vi cómo un sonrojo poblaba las mejillas de Feimei.
Toda la mesa entró en silencio. ¿Esperaban que respondiera?
Supuse que sí. —"Depende mucho de la práctica que tengas," Respondí con cuidado.
Ieran me estudió —"¿Tienes mucho tiempo en el modelaje?"
Me relajé un poco, porque era un tema en el que podía desenvolverme sin ningún temor. Le envié una mirada nerviosa a Kero.
—"Sí. Parte de eso le debo a mi madre," Ieran asintió.
—"Y supongo que el apoyo moral de Cerberus, debe ser muy importante," Lo poco que me había relajado, aumentó al triple en tensión. Pero Kero no reaccionó de la misma forma, sino que sonrió plácidamente.
Al parecer, Ieran encontraba a Kero decente. O quizás sólo le gustaba torturarme.
—"Sí," Dije encogiéndome de hombros. Respira, Sakura.
—"Nunca me comentaron cómo se conocieron," Le confié la tarea a Kero.
—"Bueno, llevamos tanto tiempo de..." La historia comenzó y no me atreví a escucharla. Otra vez me encerré en mi pequeño mundo, un mundo en el que Shaoran no tendría que casarse con Meiling.
Un mundo en que los dos podríamos ir a la U, como chicos normales. Un mundo en el que no tendríamos que escondernos, ni pretender que yo quería a otro chico.
A veces, se puede soñar, ¿no?
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Shaoran Li P.O.V
Estaba comiendo mierda. No lo que estaba servido en mi plato, porque eso podría calificar como exquisitez. Estaba comiendo mierda por todas las tonterías que mis oídos receptaban, y odié estar en el centro de la mesa. De hecho, odié estar presente.
Mi madre, al parecer, no tenía límite cuando de conocer a Sakura se trataba. Era a lo único que prestaba atención, forzando que el tema de la conversación se centrara sobre la linda parejita del año. Para el momento del postre, había tomado tanta azúcar solo con escucharlos hablar, que estaba empalagado. No la pasé tan mal después de haber bloqueado mi cabeza a los sonidos exteriores.
Hubo algo interesante que capturó mi atención. Era raro que lo hiciera, porque usualmente no me fijaba mucho en mi prometida. Pero al no tener nada que hacer, fue mi única opción.
Kero había monopolizado la conversación, al menos durante unos buenos quince minutos, y Meiling parecía no recibir lo suficiente de todo lo que estaba diciendo el tipo. Parecía querer... comérselo o algo por el estilo. Interesante, como les dije.
Recordé el comentario que le había hecho a su amiga... Y no pude evitar preguntarme.
¿A Meiling le gustaba Kero? Ahí iba el amor eterno que me había dicho que sentía por mí.
Al contrario de con Sakura, alegría invadió mi cuerpo.
¿Podría esto jugar a nuestro favor?
Nah. Imaginación mía, muy fuerte.
Ahora, si pudiera dejar de imaginar a Sakura desnuda, sería de mucha ayuda.
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Sakura Kinomoto P.O.V
La mejor cena de la que he disfrutado en toda mi vida —nótese el sarcasmo— terminó en desastre, como habíamos anticipado que lo haría. Bueno, no desastre del tipo hubo un terremoto y se nos vino la casa encima, pero desastre caótico para mí.
En el momento de despedir a Kero y a Meiling y sus padres, Meiling —alias la zorra desgraciada que odio— decidió pasarse de la mano con Shaoran. Mi Shaoran.
Sucedió, rápido, antes de que cualquiera la pudiera anticipar. Kero y yo ya nos habíamos despedido, con beso breve en la mejilla y justo cuando él se estaba subiendo a su auto, a Meiling le pareció buena idea saltarle encima a Shaoran, ante la mirada atónita de todos. Y con todos, incluyo a sus propios padres y a Ieran.
Sus brazos rodearon su nuca, y como ella es tan baja —y mentalmente me regodeaba en ese hecho— no quedaba a la misma altura que Shaoran y yo —nuestra diferencia, calculo, es de unos cinco centímetros—, así que se la vio ridícula, mientras colgaba de él, en ese abrazo incómodo.
En ese momento, pude haberme matado de la risa. Y lo hubiera hecho, de no ser porque vi como sus labios, – Oh, sus asquerosos labios – lo chuparon en el beso más repugnante que hubiera visto en toda mi vida.
Duró apenas dos segundos, el tiempo que le tomó a Shaoran despegársela de encima. Pero fueron los segundos más largos de mi vida. Me sentí deprimida como nunca, y no furiosa como siempre. Me sentí deprimida, porque eso era sólo un pequeño preview de lo que sería en el futuro. De lo que iría empeorando. Ahora, era sólo un beso. ¿Después? La idea mental fue demasiado fuerte como para ignorarla, mi garganta completamente seca y mis ojos ardieron.
En vez de estamparle un puño a la cara de Meiling, iba a llorar. Y llorar con fuerza.
Supe que tenía que salir del lobby en ese mismo instante, sino quería avergonzarme frente a todos. Mientras veía que Meiling finalmente salía de la mansión, me acerqué a Ieran.
—"Sra. Ieran," Llamé su atención, con suavidad, temiendo que mi voz delatara mi estado —"¿Cree que pueda bañarme en la piscina?" Aún no sabía dónde quedaba la piscina, pero en una casa así de grande era imposible que no hubiera una.
Ieran no me cuestionó mi deseo, pero sí mis motivos —"¿Día largo?"
Tuve suficiente autocontrol como para mostrar una pequeña sonrisa —"En realidad no," Mentí —"Sólo que necesito ejercitarme. La socia de mi madre cree que estoy algo fuera de forma," Mentí de nuevo. Sonomi era la única persona en el mundo que era completamente ciega a cualquiera de mis defectos.
Ieran sólo asintió su mirada aún en mí. Con su consentimiento, y sabiendo que aunque era ya muy tarde, corrí hacia mi habitación por mi traje de baño.
Sabía que estaba loca, que probablemente el agua estaría congelada. Pero talvez el dolor que sentía por dentro, fuera fácil de olvidar utilizando algo de dolor físico.
Utilicé una bata para el baño, para cubrir mi bikini. Desde ya tenía frío.
Pero estaba dispuesta a hacer lo que fuera para borrar esa imagen —la lengua de Meiling en la boca de Shaoran— de mi mente. Lo que fuera.
¡Qué hipócrita había sido Shaoran! Te prohíbo. Eso había sido lo que me había dicho. Y yo había evitado cualquier tipo de contacto con Kero sólo por respeto a él. ¿No había podido extenderme la misma cortesía?
Llegué a un área despejada, saliendo por la puerta trasera, hasta que vi resplandecer la piscina, a lo lejos. Miré hacia el cielo, y pude ver la luna y varias estrellas, algo no muy usual en esta ciudad, como había aprendido. Una pequeñísima sonrisa al recordar a mis hermanas. Pero con la sonrisa, mientras me sumergía en la piscina —que no extrañamente era temperada— lágrimas bajaron por mis mejillas.
¿Eso era todo lo que nos quedaba, entonces? ¿Lo que me quedaba? Observar a Meiling junto a Shaoran, mientras él y yo nos escondíamos.
Mierda. Yo había aceptado esto desde un principio. A mí me había gustado la idea.
Pero no había contado con que terminaría enamorándome de él. Eso nunca había estado en mis planes, porque de lo contrario, había salido corriendo, y yo era buena para hacerlo.
Limpié las lágrimas, sabiendo que eran a consecuencia de mi propia estupidez. Ni Shaoran y ni siquiera Meiling tenían la culpa. Ellos estaban destinados a estar juntos, mientras yo sólo era un obstáculo.
—"Sakura," Pegué un pequeño brinco al escuchar mi nombre.
No. No. Que no sea él. Por favor. Cualquier otra persona. Cualquier otra persona. Por favor.
—"Sakura," Mis peores pesadillas se materializaron en ese momento. Porque ahí estaba Shaoran, observándome. Observando mis lágrimas.
Tomé una respiración fuerte —"¿Qué haces aquí? Mañana tenemos instituto," Reprendí, como si nada estuviera pasando.
Lo vi fruncir el ceño —"Te podría decir lo mismo," Su voz fue áspera, y me recordé no continuar siendo idiota. Apártate de él, Sakura. Inmediatamente. Eso era lo que decía mi buena conciencia. Una mirada por parte de Shaoran fue todo lo que bastó para mandar eso al infierno. ¿Desde cuándo había escuchado la voz de mi conciencia?
—"¿Estás llorando?" Su pregunta estuvo cargada de ternura, —"Mira, siento lo que viste con Meiling. Tú sabes que la odio, nunca te cambiaría a ti por ella y..." Comenzó a decir otras cosas, que sonaron sólo como palabras porque lo que yo había querido oír —lo que había soñado con oír, — lo había dicho.
De un brinco, salí de la piscina. Sus ojos se deslizaron por mi cuerpo, pero en este momento estaba demasiado emocionada como para racionalizar el hecho de que me deseaba.
—"¿Qué dijiste?" Le pregunté ansiosa, y me sentí eufórica al ver su confusión.
—"¿Eh?"
—"¿Qué dijiste? Volví a insistir, más ansiosa de lo que nunca hubiera estado.
—"Que de verdad lo siento. Sabes que no soporto a Meiling y sé que se pasó de la..." Pero yo lo detuve con un dedo en sus labios. No necesitaba saber más. Sólo quería oír que no había sido mi mente que me estaba haciendo escuchar las cosas que desesperadamente había estado esperando por escuchar.
Mis labios se encontraron con los suyos, y lo sentí rodearme, a pesar de que yo estaba mojada. Sí.
Pero nada de eso me importó, porque Shaoran había dicho algo importante.
Shaoran odiaba a Meiling.
Quise bailar en ese momento. Celebrar como nunca lo había hecho.
Shaoran me amaba a mí y odiaba a su prometida.
Y sus ojos me decían que era cierto. Oh, sus ojos me decían que eso era lo que sentía.
Me separé, sabiendo que este beso no podría trascender a mayores, no como lo habíamos hecho en el salón de clases.
Además, mis emociones eran demasiado caóticas como para tener que afrontar también eso en este instante.
Viento nos rodeó, y no pude evitar temblar. Odiaba el frío y la humedad. En este momento, sentía las dos cosas.
Shaoran pareció percatarse, y me rodeó con la toalla que había traído. Los temblores en mi cuerpo cesaron.
Un susurro en mi oído fue todo lo que tomó para que regresaran, —"Tú. Yo. Todavía tenemos asuntos pendientes, Sakura"
Sabía de qué asuntos me hablaba. Oh, cómo lo sabía.
Mis ojos resplandecieron, cuando entramos de nuevo en la casa. Sabía que había sólo cierto tiempo hasta que ambos pudiéramos soportar esta tensión. Y me decidí. Porque lo amo como nunca había amado a nadie.
—"Entonces, tenemos una cita," Le dije, acariciando su barbilla.
Shaoran sonrió, lento, gutural —"¿Cuándo?"
Escogí una fecha que no estuviera lejos, ni ahora. Mi cuerpo gruñó. Ahora, le parecía muy bien.
Pero yo —mi mental yo— no estaba preparada. Pero lo estaría. Pronto.
—"¿Qué te parece... después del desfile de modas?" Shaoran no me reveló nada por su expresión. Sí. Este era el chico al que le iba a entregar mi virginidad. Lo supe, lo supe con la certeza que sabía que dos más dos eran cuatro.
—"Me parece excelente," Soltó con la voz ronca —"¿Dónde?"
Ante eso, sonreí. —"Eso, te lo dejo de tarea," Con una sonrisa, le di un beso en la mejilla, y me alejé lo más rápido que pude, no sin antes ver por última vez su expresión.
Shock, era lo único que se me ocurría para describirla.
Deseo, era otra.
¿Había dicho que el final de la cena había sido caótico?
Sí, caótico también podía servir para describirla.
Delicioso.
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Notas de autora:
Yummi, Yummi. ¡Tenemos fecha, tenemos fecha! Sólo si Sakki puede ponerse a escribir... Mmm.
Hola chicas! Aquí Sakki cumpliendo con lo prometido... ya entré a clases y por supuesto, es molesto, pero me voy a dar mi tiempo para poder escribir así que, no más retrasos.
Muchos besos para todas mis lindas lectoras que dejaron sus comentarios... yo los leo cada uno, me río con ellos, disfruto con ellos.
En fin: ahora va lo importante... TENEMOS FECHA; TENEMOS FECHA!! Je, je sí. En el próximo capi sucede lo que sucede... Mmm. Me pregunto si actualizaré pronto si escriben sus comentarios en un review... ja, ja, ja, ja.
En fin, me despido con un beso enorme!!
Saludos,
Sakki.
