Sakura Kinomoto P

Sakura Kinomoto P.O.V

Me encontré mirando por la ventana, sabiendo que el paisaje no era nada que me interesara en particular. La última semana había sido... caótica en ciertas maneras, incómoda en otras y también perfecta.

Había sido caótica en el instituto, cuando el Sr. Z había estado organizando nuestro viaje de graduación. También fue caótico cuando descubrí que había pasado los exámenes con las justas. Fue caótico cuando Meiling derramó su jugo en mi blusa blanca durante el receso del día lunes, y cuando sus amiguitas se rieron por la gran mancha roja sobre la seda blanca. Fue caótico cuando me recordé que con esta misma perra desgraciada tendría que convivir durante tres largos días en una cabaña con frío que probablemente podría congelar a un oso polar.

Incómodo había sido ver que Nadeshiko finalmente había sido dada de alta del hospital, junto con las gemelas; y con Clow, todos se habían mudado al ala que tan generosamente —mis ojos rodaron— había ofrecido. Había sido incómodo soportar las preguntas de Nadeshiko, oír a las bebés llorando, soportar más preguntas de Nadeshiko y más llanto de las niñas. Había sido incómodo sentarme en la misma mesa que Ieran y Nadeshiko para cenar.

Perfecta. También había sido perfecta, debía recordarme. Comenzando por el episodio en el parque... perfecto. Mi relación con Shaoran era perfecta. Habíamos compartido más tiempo, juntos, que nunca antes... y más placer del sospechado.

Era bastante común encontrarme reviviendo todas las veces que habíamos estado juntos...

—"No lleven mucho equipaje, después de todo, será un viaje corto" Escuché un gruñido en general de mis compañeros ante las recomendaciones de nuestro director.

Me estremecí al pensar en el viaje y en el frío que haría. No era fanática de las temperaturas bajo cero. No me gustaba la humedad de la nieve. ¿Por qué el viaje tenía que ser hacia una montaña? ¿Por qué no un lugar más cálido, Hawai, por ejemplo?

Pero no me iba a quejar, particularmente porque yo era la única a la que le disgustaba la idea.

El timbre de receso fue casi un alivio, al fin la voz monótona del Sr. Z se apagó, prometiendo continuar después. Era viernes, y mañana temprano partiríamos para el estúpido resort turístico. Agradezcan mi entusiasmo.

No, no quería congelarme, no cuando podía pasar este fin de semana escapándome con Shaoran...

—"Sakura," Naoko. Inmediatamente reconocí su voz, y la encontré mirándome con preocupación. —"¿Vienes?" Sí, el timbre del receso había sonado, pero eso no significaba que yo me levantara de mi asiento, como habían hecho todos. Apreté mis dientes. Adiós momento a solas con mi novio secreto.

Avancé con ella hasta la cafetería, y envié una mirada de reojo hasta donde estaba la mesa de Shaoran. Estaba sentado con algunos de sus compañeros de equipo, sus nombres desconocidos para mí. Lo vi enviarme una mirada pensativa, y supe que tenía que advertirle sobre estar más pendiente. No nos convenía levantar sospechas, no cuando Meiling estaba al acecho, y particularmente no porque en verdad no deseaba que lo nuestro terminara abruptamente. Un escalofrío me recorrió ante el pensamiento de terminar con Shaoran, la idea muy alienígena, anti natural.

Haciendo a un lado mis pensamientos oscuros — ¿ven lo que podía causar que nuestro viajecito estuviera a la vuelta de la esquina?— me senté junto a Yue, que me miró con curiosidad. En frente de mí, podía ver a Tomoyo, que por una vez en la vida estaba separada de Eriol. Mi mirada volvió a caer en la mesa de Shaoran, y supe que el novio de Tomoyo estaba ahí.

—"Así que," Comencé, sin dignarme a retrasarme en formalidades —"¿qué piensan hacer en el viaje?"

Yukito sonrió jovialmente —"¿Qué te hace creer que vamos a hacer algo?"

Estreché mi mirada. ¿En verdad creían que me iba a tragar esa mierda?

Pero Yue habló antes de que pudiera replicar —"Esa perra Li se metió con Tomoyo,"

Fruncí mi ceño. Esperen, esperen. Mi mirada cayó sobre Tomoyo, que la esquivó al inmediato. No me había percatado... Tan irresponsable. Tan idiota. Ahora, Tomoyo exponía una linda mejilla moreteada. Sí. Si pensaban que lo mío y Meiling era malo, —porque me lanzaba jugo y yo le hundía el cabello en mayonesa— lo de Tomoyo y Meiling era aún peor. Era violento. Las dos se odiaban con tanta pasión que creo que el odio de Meiling hacia mí no era por mi relación con Shaoran, sino más bien, era un pálido reflejo de su desprecio a Tomoyo, una chica de mi grupo de amigos.

Por supuesto, Naoko, Yamazaki, Yukito y Yue odiaban a Meiling tanto como yo. Shaoran. Shaoran tampoco la aguantaba.

Mis pensamientos volvieron a salir de la órbita terrestre.

'Eres mía, Sakura'

Ah. Su voz.

Yukito chasqueó sus dedos y me trajo de regreso a la realidad. Me había sucedido esto con frecuencia durante toda la semana.

Sentí mis mejillas arder, —"¿Y qué vamos a hacer?"

Okay. Shaoran no tenía que enterarse de mis actividades clandestinas en contra de su prometida. ¿Verdad, verdad? Sí. Definitivamente no sería bueno que supiera que le habíamos quebrado la pierna —de la cual no se recuperaba del todo—.

Todos en la mesa sonrieron.

Vaya. En verdad tenían planeado algo fuerte. No que me desagradara.

—"Vamos, pueden confiar en mí," Tomoyo me flasheó una mirada de duda. Síp. Eriol y Tomoyo eran los únicos en saber de lo mío con Shaoran.

Shaoran. Ah.

¡Vamos, Sakura! ¿Podrías concentrarte, por favor? Tus amigos pueden estar considerando que eres demasiado estúpida para unirte al club.

Naoko habló con voz profesional, antes de darle un mordisco a su manzana.

—"Es tu compañera de cabaña, ¿no?" Eso era algo que no tenían que recordarme. Como si fuera fácil de olvidar que tu peor enemiga compartirá habitación contigo.

Rodé mis ojos —"Así que me van a necesitar, después de todo"

Yue se encogió de hombros. —"En realidad no. Pero tu ayuda apresuraría el proceso,"

Yukito también se encogió de hombros. A veces eran tan iguales que asustaban. No ayudaba mucho que fueran hermanos.

—"Bueno, supuse que podrías ayudarnos, después de lo que Meiling te hizo el otro día," Era raro ver a Yukito con un ceño fruncido —"Y lo que piensa hacerte, también"

Apreté mis mandíbulas. —"¿Saben algo?"

Yamazaki dejó de comer y me contestó —"Tú sabes, no debe ser una coincidencia que las dos sean roomies,"

Tomé una fuerte respiración. Otra razón para odiar el concepto del viaje.

Ni qué decir que Shaoran y yo tendríamos que olvidarnos de nuestros encuentros furtivos por la mansión. Por. Tres. Días.

—"¿Me van a decir el plan o no?" Sí. Sé que había prometido enderezar mis caminos. Tanto por las gemelas, como por Nadeshiko, que aún se encontraba delicada, como por Shaoran... y por mí misma. Pero toda regla tenía su excepción y Meiling era la mía. Había dejado un lado mis días de aventurera, pero no cuando de hundirla en el fango —o en este caso, nieve, ugh— se trataba.

Aprovecharía todas mis oportunidades.

—"Okay. Pero una vez que estás dentro, estás dentro" Rodé mis ojos ante la inseguridad de Yue y por un momento sentí pánico. ¿Habían notado el cambio que había en mí?

Aparentemente, sí. Sólo rogaba que no fuera porque estaban al tanto de mi relación clandestina con el capitán de baloncesto del instituto.

—"Juro solemnemente participar en esta travesura," Sólo esperaba que de travesura no tuviera nada, y sólo pudiera romperle la otra pierna.

No había esperado que Tomoyo fuera la mente siniestra detrás del plan.

—"Crees... ¿que puedas ponerle un somnífero, tú sabes, en alguna bebida o algo?"

Fruncí mi ceño. No. Eso, no. Por todo lo que sabía, el supuesto "somnífero" bien podía ser un veneno, y sería yo enviada a la cárcel en vez de ella.

—"Nop," Dije en contra de mis instintos. —"Eso no podrá ser,"

Tomoyo lució ligeramente desanimada. —"¿Laxante, talvez?"

Crucé mis brazos, y una sonrisa lenta marcó mis rasgos. Yo podía comprar el laxante. No necesitaba confiar en Tomoyo. Era una buena idea.

—"Chicas, chicas. Están perdiendo la perspectiva." Naoko nos interrumpió, con su ceño fruncido —"¿Cómo vamos a hacer que Meiling vea a Sakura besando a su novio, si está pegada al retrete?" No bien mis oídos escucharon las palabras, y mi alma cayó al piso. Mis ojos se abrieron, juro, para salirse con un 'plop'. Mi mirada fue descontrolada cuando observé a Tomoyo. ¡Traición!, gritaba mi mente, pero fue calmada porque vi inocencia en los ojos amatistas… De hecho, lucía tan sorprendida como yo.

Así que esto dejaba sólo una posibilidad. Después de todo, Shaoran y yo no habíamos estado tan bien escondidos en el salón como habíamos creído.

Tomé una nueva respiración, y arrugué mi nariz en disgusto. Cool, Sakura. Sé cool.

—"¿Hablas en serio? ¿Besarme yo con ese gran saco de músculos sin cerebro? ¡Podría ser contagioso!" Arrugué más mi nariz en disgusto, imaginando que era el Profesor Munster al que besaba. Nunca hubiera conseguido una expresión de asco en mi cara si imaginaba a Shao...

¡No te distraigas!

Naoko se encogió de hombros. —"Prometiste que participarías en la travesura" Casi pude soltar un suspiro de alivio. Ellos no sospechaban.

Pero igual querían que lo hiciera. Solté una risita nerviosa, —"¿Por qué no hacemos algo más sano? ¿Qué tal quemar algunas cabañas? ¿O el hotel? ¿Por qué no la asfixiamos con gas?" Pregunté, comenzando a sentir desesperación. Esto era lo último que quería.

Yue levantó una ceja, —"Queremos verla morir, Sakura. Ella es hierba mala. Nunca muere si la quemas, la asfixias o la arrancas. Necesitamos verla sufrir,"

Me mordí los labios, y negué —"¿Qué te hace pensar que ese idiota va a querer besarme? Por todo lo que sé, soy una escoria, igual que todos nosotros," Era un buen argumento. Nosotros éramos los desadaptados de la escuela. Y el grupo de Shaoran hacía su mayor esfuerzo por ignorar a mis amigos. A veces, yo no podía clasificar en el mismo grupo.

—"Sakura tiene razón," Dijo Tomoyo entre dientes.

Asentí, luciendo más segura de mí misma —"Además, ¿qué pensaría mi novio al respecto, si se llegara a expandir el rumor?" Me estremecí al imaginar que Shaoran supiera que nos había delatado a propósito por una estúpida vendetta hacia Meiling.

—"¿Vas a participar o no?" Preguntó Yue, irritado.

Fruncí mi ceño —"¿No podemos hacer algo más?"

Yukito sonrió —"Podríamos. Pero tendría que ser elaborado, y no tenemos el tiempo necesario,"

Fue Yamazaki quien dijo mis pensamientos. —"No hay tiempo. No podemos arriesgarnos. ¿Puede esperar la venganza hasta después del viaje?"

La pregunta no iba dirigida a mí sino a Tomoyo. Y ella asintió. Solté una respiración que había contenido.

Un nuevo estremecimiento me recorrió al imaginarme siendo descubierta junto a Shaoran. El infierno que se congelaría.

Envié una mirada nerviosa sobre mi hombro hasta la mesa de Shaoran.

Síp.

Muy congelado.

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Shaoran Li P.O.V

Recordé que era difícil escaparme de las reuniones de los viernes junto a los chicos. Con Sakura había una regla tácita: encuentros en el salón durante el receso. Pero cuando comenzaba a disculparme sobre tener que ir a la biblioteca, la vi entrar en la cafetería junto con esa amiga que usaba lentes y carga siempre un gran libro.

—"Yo, Shaoran..." Comenzó a decirme Eriol, una nueva estrategia para nuestro siguiente partido.

Pero estaba fuera de mi capacidad de pensar, al haber visto las ondas del cabello de Sakura, las mismas que sólo hace unas horas, o las piernas que ocultaba tras su jean, que me habían rodeado en la cintura, mientras me enterra...

—"¡Shaoran! ¿Me estás escuchando?" Parpadeé, sorprendido de que otra vez me hubiera sucedido. Los recuerdos demasiados fuertes me sumergían en sueños, ya sea que estuviera dormido o no.

Sakura estaba en mi sistema. Respiraba, comía, dormía por ella. Mi adicción por ella antes de haber hecho el amor con ella, había sido platónica en comparación a lo que sentía ahora. Si me hubieran pedido que me lanzara de un edificio por ella, habría preguntado: ¿desde qué piso?

Eriol finalmente se dio por vencido. De hecho, todos lo hicieron. Nadie intentó hablar conmigo durante lo que quedaba de receso, ni siquiera para preguntarme qué diablos sucedía conmigo.

Logré salir de mis pensamientos, sólo para percatarme que debía pegarle una visita relámpago al detective, para asegurarme que estaba buscando cualquier evidencia que me hacía falta para renunciar a mi compromiso con Meiling.

Y tal como lo había prometido, al regresar al salón, el director, el Sr. Zhang, continuaba dando sus recomendaciones para que nuestro viaje saliera sin "tropiezos". Por supuesto, nadie lo escuchaba.

Mis oídos, sin embargo, intentaron escuchar algo más interesante. A un par de asientos de distancia, estaban Tomoyo y Sakura conversando, cada una con una expresión severa en el rostro. Eran las únicas que conversaban, ya que todos los demás estaban reducidos ya sea a dormir o a desvariar en sus propios pensamientos.

Sentí curiosidad. ¿Sakura habría comentado lo nuestro con alguien? Eriol y Tomoyo eran los únicos que sabían, según mi conocimiento. ¿Le estaría contando a Tomoyo cuántos orgasmos le había dado? Sonreí con arrogancia, sin poder evitarlo, para nada avergonzado de nuestra intimidad.

Pero la distancia era suficiente como para que mis oídos sólo pudieran atrapar ciertas palabras, seguramente las que llevaban el énfasis en las oraciones.

—"Tú... idea..." Escuché a Sakura susurrar, consiguiendo alterar a Tomoyo lo suficiente como para hacer que hablara más fuerte. Observé a mis alrededores. Nadie estaba prestando atención.

—"¡Por supuesto que no fue mi idea!" Se defendía Tomoyo de alguna acusación.

Sakura la miró como si dudara —"Les dijiste..." Mierda. ¿Por qué tenía que hablar en susurros?

—"¡No!" Tomoyo no andaba en lo mismo, así que supe que era más probable que me enterara del argumento por palabras de ella. —"¡No haría eso!"

No vi la expresión de Sakura, —"¿Crees... divertido?"

—"No. No dije nada. ¡Nadie sabe nada!" Fruncí mi ceño. ¿De qué estaban hablando?

—"De dónde... sugerencia, ¿entonces?"

Tomoyo lució irritada. —"¿Crees que lo sé? Creo que fue ocurrencia de Naoko. Jamás les hubiera pedido algo así..."

Alcancé a ver una sonrisa burlona, de reojo, en la cara de Sakura —"Sería...quebrarle...pierna"

Tomoyo se encogió de hombros —"Más como quebrarle la columna vertebral,"

Sakura volvió a sonreír, y con eso terminó el breve intercambio entre ellas, dejándome más en las sombras de lo que hubiera pensado.

No sabía si Sakura querría que me enterase de este asunto, pero hice una anotación mental para preguntarle más tarde.

Ahora, si podía concentrarme lo suficiente, como para crear una nueva jugada para practicar con el equipo, sería ideal...

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Sakura Kinomoto P.O.V

Entré en la casa de puntillas. No quería toparme ni con Feimei, Fanran o Fuutie. Ni que se diga Ieran. Así que, pasando a Wei —a quien saludé pero no inicié una conversación— subí las escaleras corriendo, hacia el ala de la mansión en la que ahora vivíamos. ¿Cuánto tiempo haría falta para que Nadeshiko se recuperara y pudiéramos regresar a nuestra casa?

Tenía que admitirlo, hoy había sido un día de perros y agradecía que no hubiera tenido que acercarme a la empresa de Nadeshiko —en donde ahora yo también trabajaba— porque ella me había concedido permiso por el estúpido viaje.

Caminé con tranquilidad, una vez que estuve en el corredor, fui directamente a la habitación de Nadeshiko. No podía entrar primero a mi habitación y después visitarla, porque mi madre era especialmente vulnerable al olor de Spi.

No me molesté en tocar la puerta.

—"Madre," Nadeshiko levantó la cara al verme, y vi que estaba alimentando a una de las gemelas... ¿Ruby? Sí.

Me acerqué a la cama en donde ambas estaban, y más allá pude ver a Luna. La tomé en mis brazos, y sentí que mis nervios se aliviaban al sentirla conmigo. Había aprendido a diferenciar a las gemelas. Luna tenía un lunar en su mejilla derecha y Ruby tenía la copia exacta de ese lunar —minúsculo—, pero en su pulgar. Era prematuro decir que el futuro podría distinguirlas por esa diferencia... pero por ahora servía.

—"Sakura, regresaste temprano, cariño" Apreté mis dientes, no por el comentario de Nadeshiko, que era inocente, sino al recordar por qué había regresado pronto.

—"Sí," Solté sin pensarlo mucho, mientras arrullaba a mi hermana.

—"Me acabó de llegar el catálogo," Agradecí el cambio de tema. El catálogo era una revista que incluía los modelos de las creaciones de mi madre, junto con varias fotografías de las modelos en la pasarela. Éste no era para el público, sino más bien para almacenar.

Nadeshiko señaló hacia su velador, en donde estaba un libro grueso. Me acerqué a ello, y dejé a Luna en la cama, junto a Nadeshiko.

Respiré para calmarme. Hoy había apestado. El peor día de la semana, definitivamente.

No sólo mis amigos habían sugerido que besara al prometido de Shaoran, sino que habían estado a punto de descubrir nuestro secreto.

Tomoyo tenía que haber mentido sobre no decirles ni insinuarles nada.

Después, por más que lo había tratado, no había conseguido hablar con Shaoran. Necesitaba advertirlo sobre esta situación. Pero no, el niño se había desaparecido sobre la faz del planeta tierra justo después de que sonara el timbre de salida.

Y la cereza en mi helado del día, había sido ser casi atropellada por Meiling, al salir del instituto, en el parqueadero, justo cuando estaba cruzando para subirme al Mercedes.

Una cosa era cierta, después de todo. Meiling me odiaba y algo turbio se traía entre manos... casi podía sentirlo. ¿Sería paranoia mía?

Revisé las páginas, una a una, hasta que me encontré entre ellas. Me sentí orgullosa al verme en varias fotografías. Casi no parecía ser yo.

—"Sakura, Sonomi me ha dicho que ha recibido varias llamadas..." Nadeshiko continuó hablando, pero no puedo decir que presté mucha atención, porque estaba pendiente de ver las fotografías. Wow.

—"¿Me estás escuchando?" Fruncí el ceño.

—"¿Qué?"

Nadeshiko suspiró, —"Deberías prestar más atención a lo que la gente te dice, hija. No es muy cortés que te pierdas en el espacio cuando alguien te está dirigiendo la palabra,"

Me crucé de brazos, levantándome para irme. No necesitaba de esto. No hoy, al menos.

Pero le concedía a Nadeshiko que había incitado mi curiosidad.

Volvió a suspirar y se repitió —"Sonomi dice que ha recibido varias llamadas de nuestros colegas de otras compañías. Hay varios diseñadores que están interesados en contratarte a ti y a un par de modelos más..."

Tomé aire ante la sorpresa. ¿Había diseñadores interesados en contratarme?

Antes de que pudiera hacer mi baile de victoria, decidí preguntar a Nadeshiko.

—"¿Y dónde serían los trabajos?" Podía usar dinero extra. Sabía que Nadeshiko me estaba pagando ahora, por ser asistente de Sonomi en el área de coordinación, pero...

Nadeshiko suspiró, como si la idea le causaba horror, —"Fuera de Japón. Esta vez invitamos diseñadores internacionales, al ser la primera vez que lanzábamos una línea de ropa interior... Hay una agencia interesada en prepararte. Por supuesto, está en París,"

Mi entusiasmo murió tan rápido como nació. Aún así, no pude evitar preguntar.

—"¿Y qué tal la paga?"

Algo resplandeció en los ojos de Nadeshiko. ¿Melancolía, quizás?

—"Sonomi cree que tienes potencial para ser top model," Abrí mi boca, pero ninguna palabra salió. Eran legendarias las cantidades de dinero que una top model podía cobrar. La posibilidad nunca había entrado a mi mente, mi meta siempre ser diseñadora como mi madre. Pero... ¿top model? ¿Yo? Hasta ahora, el modelaje había sido considerado por mí como un hobby. Seguro, era divertido, podía hacer algo de dinero extra, y nada más.

Recordé que Nadeshiko no era la primera en mencionarlo. Kero también lo había dicho.

Al ver que no decía nada, Nadeshiko habló con suavidad.

—"Quizás, después de que te gradúes... puedes aceptar alguna propuesta," Tragué en seco. Para la graduación faltaba algo como dos semanas, quítale o ponle un día o dos. Ya había dado los exámenes, y aunque no me graduaría con honores, lo haría.

Me mordí los labios, incapaz de articular alguna palabra.

¿Esta era una forma sutil de Nadeshiko para echarme de su vida, finalmente? ¿Sólo había esperado que me graduara del instituto, para hacerlo? No quise sentir el mismo resentimiento de siempre, pero era desconfiada.

De repente, encontré mi lengua —"¿Y tú qué crees al respecto?"

Nadeshiko lució dolorida. Quizás esta idea no le gustaba del todo. Quizás ella no quería alejarme. Quizás tenía potencial.

—"Creo, hija, que es innato en ti. Dios sabe que no sacaste mi coordinación, porque sino serías un desastre. ¿Considerarás la opción? Estamos hablando de grandes cifras..." Sabía que a ella no le gustaba. Sí veía potencial en mí, pero no quería enviarme fuera del país, fuera de su cuidado. A sus ojos, seguramente yo estaba tan indefensa como Ruby o Luna.

Decidí que esto era más de lo que podía soportar por un día. Esto era importante, y en este momento no tenía la cabeza para analizarlo.

—"Lo pensaré," Terminé con una sonrisa, que seguramente luciría cansada. Estaba cansada.

—"¿Tienes todo listo para tu viaje? ¿A qué hora tienes que estar en el instituto?" Rodé mis ojos. Maldito viaje.

—"Sí, ya tengo las maletas empacadas. Tengo que salir de aquí a las siete de la mañana,"

Nadeshiko dudó —"Sé que Wei llevará a Shaoran. ¿Por qué no vas con ellos?" Ante la mención de su nombre, una oleada de placer me recorrió y un escalofrío subió a mi espalda.

—"Sí," Finalicé, decidiendo que era hora de darme un buen baño con muchas, muchas burbujas.

Salí de la habitación de mi madre, y entré a la mía.

Ahora, si podía concentrarme lo suficiente para reconocer el baño...

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Shaoran Li P.O.V

Respiré con fuerza, intentando calmarme. Esto no podía estar pasando.

—"No he encontrado evidencia suficiente, Sr. Li. Probablemente lo único que tengo hasta ahora es que es una joven muy problemática y conflictiva. Hoy mi asistente trajo un video sobre cómo intentó arrollar a una chica en el parqueadero. Claro, también pudo ser por accidente, pero el hecho de que no se haya disculpado, nos da a pensar que lo hizo intencionadamente... Claro, un casi no sirve de mucho,"

Semanas habían pasado... y aún así, el detective que había contratado no había encontrado nada, absolutamente nada sobre Meiling. Nada que pudiera demostrar que era una pésima prometida y una terrible futura esposa.

Me levanté de mi silla, sabiendo que no serviría de nada degollar al detective.

—"Gracias. Siga intentándolo," La presión estaba en mi cuello. La sentía a medida de que iban pasando los días. Con la graduación, se acercaba mi cumpleaños dieciocho, haciendo que nuestra boda —argh— también se acercara. Sabía que los preparativos estaban casi listos. Y Meiling no dejaba de recordármelo.

Por un momento quise detener el tiempo. No permitir que avanzara. Sakura y yo estaríamos juntos y no tendría que enfrentar las responsabilidades que caerían sobre mí, cuando recibiera el cargo de jefe de la familia.

Al llegar a la casa, era ya tarde, casi la hora de la cena. Sakura ya debía haber llegado. La anticipación que me había inundado todo el día, volvió de repente, al saber que la vería.

Wei fue el primero en notar mi presencia —"Señorito Shaoran, buenas noches," Arrugué la nariz al ver su sarcasmo. Ésa era su manera sutil de decirme las cosas.

—"Buenas noches, Wei," Contesté con una sonrisa, sólo porque acordarme de Sakura era suficiente para aliviar mi ánimo.

—"¿Dónde andaba? Ya casi es la hora de la cena," Gruñí ante la pregunta. Las cosas habían ido no por el camino que yo había esperado.

Pero en vez de responder, hice una pregunta —"¿Sabes si Sakura ya llegó?" Tomé ese pequeño riesgo, a sabiendas de que Wei no sería quien diría algo.

—"Llegó temprano. Debe estar en su habitación, ya que no la he visto bajar," No quise analizar la expresión que Wei llevaba en el rostro, porque en lo único que pude pensar fue en la tensión que invadió mi cuerpo. Sakura.

—"Gracias," Dije mientras subía las escaleras.

En vez de seguir mi ruta usual hasta mi habitación, seguí hasta la de Sakura. Para este momento, ya conocía el camino como si lo tuviera tatuado en la palma de mi mano.

Entre en la habitación, sin molestarme en tocar. ¿Qué estaría haciendo?

Había planteado en mi lista varias opciones, las misma que iban desde organizar sus maletas —era curioso cuán irritada se sentía con respecto al viaje— hasta alimentar a su gato. Pero nunca había esperado encontrarla dormida.

Me lamenté no haberla visto nunca dormir—al menos no al detalle—. Con sus ojos cerrados —los mismos que siempre me distraían de cualquier facción en su rostro— busqué en cada rincón de su cara. Sus cejas eran delgadas, perfiladas sólo para acentuar la belleza de sus ojos, sus pestañas eran abundantes, su piel pálida y frágil en sus mejillas. Extrañé el sonrojo que últimamente las caracterizaba.

Bajando por su nariz, encontré la segunda parte de su cara que me encantaba, aparte de sus ojos. Sus labios, rojos, llenos eran una invitación que no pude negarme.

Habiendo cerrado la puerta, y después de mi estudio, decidí que no sería peligroso besarla. Y si lo fuera, habría entregado todo por hacerlo.

Justo cuando nuestras narices se toparon, y cuando más tentado a despertarla estaba, sus ojos se abrieron, sin ningún esfuerzo. Sólo se abrieron. No había sorpresa, ni reproche. Sólo deleite.

—"Shaoran," Respiré su aroma, que era más fuerte de lo normal. Seguramente había tomado una ducha y se había acostado a dormir.

—"Hola," Solté patéticamente, puesto que si yo no la había sorprendido a ella, definitivamente yo sí había quedado sorprendido.

Uní finalmente mis labios a los suyos, mientras miles de imágenes se colaban en mi mente. Sakura, debajo de mí. Sakura, besándome. Ella y yo juntos.

Pronto, supe que el beso debía terminar.

—"¿Qué haces aquí?" Parpadeó, finalmente luciendo confundida. —"Creí que nos veríamos hoy en la noche..."

Sonreí. Eriol decía que mi sonrisa le deba asco, y seguramente debería serlo, ya que si yo sonreía tan estúpidamente como él mismo lo hacía cada vez que veía a Daidouji, entonces yuck.

—"Sí, a no ser de que quieras hacer algo más importante," Me encogí de hombros, como si no me importara, cuando la realidad era precisamente lo contrario.

—"¡No!" Soltó un grito ahogado, que me hizo reír. Era bueno saber que no era yo el único que se sentía literalmente desesperado.

—"Quería verte," Confesé. Sus ojos perdieron el brillo de alarma, y ahora se calmaron.

—"Te extrañé," La oí soltar, mientras me sentaba junto a ella en la cama.

Fruncí mi ceño —"También yo. ¿Qué pasó hoy en el receso?" Todavía me sentía irritado porque ella me había dejado plantado.

La vi suspirar, —"Mis amigos tenían un plan maquiavélico entre manos. Tenía que detenerlos,"

Me quedé callado, así que ella elaboró —"Meiling... se ha estado metiendo con Tomoyo, Shaoran. Y a mis amigos no les gusta. Por desgracia para Meiling, también lo ha hecho conmigo," Apreté mis dientes ante el breve recordatorio. Todavía quería degollarla por lo que le había hecho a Sakura.

Se acarició la frente, como si tuviera jaqueca —"Quieren venganza. Por supuesto,"

Fruncí mi ceño. Si los amigos de Sakura querían venganza, podía imaginarme cómo se sentía ella. Parecía que no era la misma Sakura que yo conocía, si su lema no era 'ojo por ojo'.

—"Habían formulado un plan estúpido y tenía que detenerlos. Eso era todo," La vi moverse incómoda, y finalmente salí de mi silencio.

—"¿Y qué plan era ése?"

La vi soltar una sonrisa, lenta, gutural y levantó las cejas, sugestivamente, mientras pasaba sus manos por mi nuca. Por un momento olvidé todo acerca de lo que estábamos hablando.

—"Querían que me acostara con su prometido," Se rió, seguramente ante su propio chiste, —"Pero los convencí de que eso sería imposible. Tendríamos que hacer algo que ya no estuviera haciendo," Su risa bailó por toda la habitación.

Sentí su cuerpo acercarse al mío y me maldije por ser tan sensitivo. ¿Por qué no podía tenerla cerca sin que fuera una tentación para mi cordura?

—"La cena será dentro de pocos minutos," Intenté recordarle, sin yo tampoco querer que se detuviera en su avance. Bastaron cinco segundos para ella me hubiera vencido y me hubiera tumbado sobre mi espalda, y estuviera sentada a horcajadas sobre mi cuerpo.

¿Lo hacía a propósito? ¿Sabía qué efecto causaba en mí? ¿Por eso lo hacía? ¿O lo hacía precisamente porque lo ignoraba?

Sea porque fuera que lo hiciera, la escuché murmurar en mi oído.

—"Apuesto a que terminas en pocos minutos," Imitó mi voz de una manera graciosa, no tan graciosa que me hiciera olvidar lo que había dicho. Sentí que el animal que tomaba posesión de mi cuerpo finalmente salía de su jaula.

—"¿Serviría de algo que intentara detenerte?" Mordí mis labios al sentir sus pequeñas manos deslizarse por mi pecho.

—"No, no mucho. Puedes intentarlo, si eso te hace sentir mejor," La vi sonreír cínica, sus manos finalmente en el botón de mis jeans.

Apreté mis mandíbulas sabiendo que ésta era otra de mis batallas perdidas. Pero de alguna u otra manera, sabía que terminaría ganando.

Y ganara o perdiera, llegaría a la cima.

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Sakura Kinomoto P.O.V

Bajar a la tradicional cena de todos los días de Ieran, con una sonrisa, era algo no usual en mí. La cena usualmente me recordaba que mi madre todavía no se sentía lo suficientemente recuperada como para bajar unas cuantas escaleras. O que era lo suficientemente cobarde como para apoyarse en ese hecho, para dejarme a la deriva del escrutinio de Ieran. Cualquiera de las dos probabilidades me hacía enojar, así que era obvio, que no sonreía.

Pero hoy era diferente. Me sentía revitalizada, aunque era cierto que no completamente satisfecha. Cierto, me sentía satisfecha por lo que Shaoran había padecido —lento y angustioso, ésas eran las palabras que más podían describir— pero me había quedado frustrada en otros niveles. Cierto era que habían sólo pocos minutos, como él había dicho, y cierto también era lo que yo había dicho.

Sabía que lo que había hecho con Shaoran, probablemente no era muy ético. No quería que me presionara más sobre el asunto de la venganza de mis amigos. Y había soltado una mentirilla o dos. Mentirilla número uno: no había ido a la cafetería porque quería detenerlos. Había ido para enterarme, porque estaba dispuesta a colaborar. Mentirilla número dos: mis amigos sólo habían pedido que lo besara... lo cual lo haría con mucho gusto. Sonreí para mí misma, mientras bajaba de las escaleras. Era obvio que un hombre no podía pensar, cuando habían otras distracciones de por medio. Y estaba contenta de poder ofrecer esas distracciones.

Por supuesto, mi sonrisa no duró mucho. No cuando me percaté que Meiling se encontraba sentada junto a Ieran. Todavía estaba furiosa con ella. ¡Me había intentado atropellar! Digo, eso es algo difícil de ignorar.

—"Buenas noches a todos," Solté en un murmullo, que de no ser por las diversas respuestas que obtuve, habría creído que no podían escucharme.

—"Sakura," Saludó Ieran, con algo más de entusiasmo de lo normal. Tomé asiento junto a Fanran, mientras esquivaba la mirada alucinada en la expresión de Shaoran y la desdeñosa en la cara de Meiling.

Me desconecté por completo de la conversación, tratando de aguantar las ganas que tenía de presentarle mi puño a la cara de Meiling.

Shaoran fue el primero en retirarse de la mesa, justo antes de que el postre apareciera. Volví a contener una sonrisa de satisfacción. En verdad, lucía... mmm... ¿cuál era la palabra?... Drenado. Quise reír ante mi propio chiste personal.

Por supuesto, tenía que esperar unos minutos.

Hubiera deseado no haberlo hecho.

Escuché a Meiling chillar por la excitación. Decidí prestar atención.

—"¿Ya está el vestido? ¡Es fantástico! ¿Puedo probármelo? He estado haciendo esta dieta de perder tres kilos en una semana... Creo que está funcionando pero—,"

Cometí el atrevimiento de interrumpir. —"¿Vestido? ¿Qué vestido?" Todas las presentes me miraron como si de repente me hubiera crecido otra cabeza, o me hubiera rapado la que ya tengo. Fanran, Fuutie, Feimei, Ieran y Meiling abrieron sus bocas formando una perfecta 'o' pero nadie articuló una palabra.

Ieran fue la primera en salir de su estupefacción, —"Para la boda de Meiling con Shaoran, por supuesto, cariño." Soltó descuidadamente, mientras ahora de dirigía a Meiling, —"Sería bueno que te probaras ahora el vestido, querida. Sakura y Nadeshiko saben bastante sobre moda, quizás podrían ayudarte a corregir algunos detalles o darte el visto bueno,"

Fui casi inconsciente de lo mencionado después. Para mí, lo único que había era un gran zumbido en mi cabeza, imposible de ignorar.

Me vi siendo guiada por Fuutie, que parloteaba animadamente sobre su propio vestido de dama. Cuando salí de mi estupor, me percaté del hermoso vestido que usaba un maniquí, que definitivamente no tenía las mismas medidas de Meiling. Quizás hubiera hecho algún comentario sarcástico, pero... mi cerebro se había transformado en gelatina y habían lágrimas que amenazaban con caerse.

El breve momento en el que Meiling entró a probarse el vestido, el nudo en mi garganta se transformó en yunque, y luché contra el impulso de echarme al piso y llorar desconsoladamente. Pero antes de eso, tenía que confirmar una última duda.

—"¿Y cuándo es la fecha para el feliz matrimonio?" Nadie detectó mi sarcasmo.

Fue Fuutie quien sonrió con la respuesta. —"Dentro de dos semanas, después de vuestra graduación, en el cumpleaños dieciocho de Shaoran. ¿No es increíble cómo pasa el tiempo? Pareciera que fuera ayer cuando el mocoso recién cumplía uno..." Fuutie decidió dar un paseo por la ruta de las memorias, y probablemente la hubiera escuchado, si las ganas de vomitar no fueran tan inmediatas, si no quisiera llorar y humillarme a mí misma, y si los deseos de suicidarme no fueran tan fuertes.

Pero mis miedos todavía no se habían materializado hasta que vi emerger de la habitación a la futura novia.

Era verdad que lucía como un rollo de sushi, y que el blanco sólo la hacía lucir pálida y con el cabello demasiado negro. Era cierto que había adelgazado, porque ahora el vestido le entraba. Parecía querer explotar. ¿Por qué le habrán hecho un vestido tan pequeño? Yo era tres veces más delgada que Meiling y dudaba que me quedara bien. No vayas ahí, Sakura. Ése nunca será tu vestido.

Y así de rápido regresó mi amargura. Velozmente, con oleadas de arrepentimiento por enterarme y de venganza porque Shaoran se había guardado este pedacito de información.

Podía entender por qué Shaoran no me había dicho nada. Me conocía lo suficiente como para saber que estaría furiosa, y que aunque lo amaba con todo mi corazón... lo nuestro no podía ser.

Tácitamente o no, nuestro límite había sido su boda. Y ahora el límite tenía fecha.

Mi corazón se comprimió en mi pecho, y sentí que toda la sangre de mi cabeza, bajaba hasta mis pies. Kero me había advertido de esto. Kero también me conocía, y sabía que yo reaccionaría así. ¿Por qué nunca lo escuchaba?

En ese momento me percaté de todos los errores que había cometido e ignorado, al involucrarme con Shaoran. La palabra comprometido nunca había sonado tan tajante, para mí. Pero verla a Meiling vestida con la misma prenda con la que sería entregada a Shaoran, mi Shaoran, era demasiado.

Sentí unas ganas incontenibles de gritar mi ultraje, de romper la seda blanca, de arrancarle de la cabeza el velo y hacérselo añicos. Quería arrancarle cada uno de esos cabellos insípidos, quería tumbarle los dientes. ¡Quería matarla!

Por supuesto, ésa no era su culpa.

¿Por qué? ¿Por qué Shaoran había permitido que me enamorara de él, a sabiendas que lo nuestro no podía durar? ¿Por qué elevarme tanto, si luego me iba a lanzar contra el suelo? ¿Por qué había dejado que le diera todo de mí, si pensaba desecharme luego? ¿Valía tan poco para él? ¿Sus palabras eran vacías, y como eran lo que yo quería escuchar, había obviado la mentira camuflada entre sus dulces palabras? ¿Era yo sólo un instrumento disponible para su placer?

Otra posibilidad me dejó congelada en mi asiento.

Quizás Shaoran no me había dicho nada sobre la boda, no porque planeaba dejarme, sino, quizás, todo lo contrario. Quizás creía que podríamos continuar igual, hubiera boda o no. Después de todo, él ya estaba siéndole infiel a Meiling conmigo, ¿qué importaba si tuviera un anillo en el dedo, o no?

Si eso era lo que creía, estaba muy equivocado. Sabía que con él no había tenido límites —de lo contrario no estaría en esta horrible posición— pero eso no significaba que no los tenía.

Y mi límite era éste.

Sentí que mi corazón se rompió en el mismo instante de la resolución.

Shaoran y yo no podríamos hacer nada, porque él se casaría con otra.

No es como si no tuviera opciones. Se podía decir que 'sí' o que 'no'. Y él, al permitir que los arreglos continuaran —el vestido era prueba de ello— sin duda quería decir 'sí'. O era muy cobarde para decir 'no'.

Sentía que las lágrimas atentaban salir de una buena vez por todas. Tenía que salir de aquí.

—"¿Qué te parece el vestido, Saku?" Fue Feimei quien hizo la pregunta, mientras todas miraban maravilladas el vestido.

—"Muy bien. Quizás deban añadirle un par de metros en los costados, porque Meiling parece estar muy incómoda, ¿no es así Meiling? Casi puedo ver el color morado en tus costillas;" Perra. Sabía que estaba siendo una perra. Pero no podía evitarlo, aún cuando las cinco abrieron sus bocas en sorpresa, porque me sentía más herida y humillada de lo que me he sentido nunca.

Me sentía utilizada.

—"Es verdad, Meiling sí luce incómoda," Ieran murmuró pensativamente. Si Meiling hubiera tenido una escopeta, probablemente mis sesos estarían decorando en este segundo, la alfombra.

—"¿Pueden disculparme? Creo que mi madre me había pedido que la ayudara con las bebés," Todas asintieron, distraídas, aún pensando en lo que yo había dicho.

Cuando salí del gran cuarto, una lágrima ya se había deslizado por mi mejilla.

Oh, Shaoran. ¿Por qué me has hecho esto?

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Shaoran Li P.O.V

Me costó un buen esfuerzo levantarme de mi cama, saciado, como me sentía. Pero saber que Sakura y yo habíamos dejado unos asuntillos pendientes, me tuvo recorriendo el pasillo tan rápido que pronto me encontré tocando su puerta en menos de veinte segundos.

Era algo así como la medianoche, y me pregunté si Sakura estaba enojada por mi tardanza de media hora.

Pero después de diez minutos de insistencia, y después de haber intentado abrir, para encontrarme con la puerta asegurada, pensé si estaba dormida. Había esa posibilidad, después de todo, ambos tendríamos que levantarnos temprano, mañana.

—"Sakura," Llamé en un susurro, que como todos mis intentos, fue ignorado.

—"Sakura, ¿estás despierta?" Nada. Ni siquiera un movimiento.

Frunciendo mi ceño, retrocedí sobre mis propios pasos, preguntándome si algo le había pasado. Era improbable, pero mi corazón se comprimió al imaginar que algo malo le había pasado.

Pero después de veinte intentos, sabía que era inútil. Sakura no iba a abrir la puerta y eso me dejó más preocupado que antes.

Yo no recordaba haber hecho nada para enojarla... pero con ella nunca se sabía.

Cuando llegué a mi habitación, algo me dijo que estaba mal. Algo andaba mal. Tomé una respiración fuerte para ignorar ese estúpido presentimiento. ¿Qué podría andar mal? ¿Qué Sakura se había quedado dormida —y con razón— porque teníamos que madrugar para el viaje?

Sin importar cuáles fueran las causas, pensaba averiguarlo mañana.

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Sakura Kinomoto P.O.V

Escuchar su voz había sido un martirio, y más lágrimas recorrieron mis mejillas. Había decidido no enfrentarlo ahora, porque lo primero que quería hacer cuando le reclamara, era estamparle un puñetazo en la cara. Quería estar furiosa cuando lo viera, no vulnerable como me sentía ahora.

Pero había sido tan difícil no reaccionar a su voz, a sus susurros, sabiendo lo que prometían. Era difícil ignorarlos ahora, que ya se había ido.

Estaba perdida. Y lamentaba estar perdidamente enamorada de él.

Sabía que la confrontación era inevitable, pero podía posponerla. Tenía que ensayar un discurso, si quería sobrevivir a su belleza —era demasiado hermoso para su propio bien— y a su sensualidad. Tenía que sobrevivir a la atracción desquiciada que me había puesto en este lugar y tenía que sobrevivir a los fuertes sentimientos que le seguían.

O por lo menos, aparentarlo.

Porque sabía que Shaoran estaba tatuado en mí, permanentemente. Y si aún me quedaba algo de dignidad, tenía que alejarme antes de que él dispusiera de mí como basura.

Loca como estaba, desquiciada; no quería tener dignidad. Sólo quería a Shaoran para mí, sin importar cuáles fueran sus verdaderos sentimientos hacia mí, todo, con tal de tenerlo a mi lado.

Ridículo, ¿no?

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Notas de Autora:

Mmm. Comenzó el drama.

¡Hola, mis queridas lectoras! Qué bueno es poder actualizar de nuevo, justo a tiempo. Sé que estaban ansiosas por una actualización, y créanme yo también lo estaba. Muchas gracias a quienes dejaron sus reviews de apoyo en el capi pasado.

Lamento que haya pasado tanto tiempo desde mi última actualización… pero no ha estado en mis manos. Mi compu se dañó y mi Internet falleció… En verdad lo siento.

Un beso muy grande,

Sakki.