Sakura Kinomoto P.O.V

Creo que una de las cosas que más causan incertidumbre en la población, es conocer el cuándo, el dónde y el por qué iban a morir. Siempre había creído que mi muerte vendría fulminante, quizás en algún accidente — échenle la culpa a los autos rápidos—, quizás porque alguien me detestaba lo suficiente como para ayudarle a la comunidad y eliminarme del planeta tierra.

Si alguien hubiera mencionado que me moriría por vergüenza, me habría carcajeado en ese mismo momento. De hecho, la sola posibilidad me hubiera hecho reír.

Pero encontrándome de pie, entre mi hermano mayor y mi novio — a escondidas— supe que ése era el momento de mi muerte. Ignoren la mirada maligna de Touya. Ignoren la tensión en Shaoran. Ignoren la mandíbula desencajada de Nakuru. Iba a morir porque cada gota de sangre en mi cuerpo, había acudido a poblar mis mejillas.

Me sentí mareada —el mundo pareció encogerse— y aunque evité la mirada acusadora de Touya, él siempre había tenido el especial talento de perforar con los ojos.

—"¡Sakurita!" El chillido fue levemente familiar, más familiar fue el abrazo asfixiante de Nakuru, la novia de Touya.

No. Podía. Respirar. Y no era porque Nakuru tenía el agarre de un oso, sino más bien porque quería morir. Deseé en ese mismo momento, que un hueco en la tierra se abriera y me tragara por completo.

—"Sakura," La voz de Touya siempre había sido grave, pero lo era particularmente cuando se encontraba molesto por algo.

—"¿Estás bien?" Preguntó Nakuru, finalmente alejándose un paso, como preocupada de si me había agarrado con demasiada fuerza. Por supuesto, ahora hubiera preferido que me ahorcara.

—"Sí," Me forcé a respirar cuando mi voz salió cortada, mi mirada clavada en el piso. Okay. No respirar no había sido una buena idea.

Alguien más mencionó algo, pero yo me encontraba encerrada en un lugar pequeño, oscuro y tenebroso, meciéndome de un lado a otro en negación de lo que estaba sucediendo.

—"¿No vas a presentarnos?" Aunque me estaba refugiando en mi lugar seguro, la voz de Touya fue demasiado exigente como para poder ignorarla.

Cobarde. Cobarde. Cobarde.

Piensa, Sakura Kinomoto. Piensa.

Nadie, nadie debe saber sobre lo tuyo con Shaoran. Pero era demasiado tarde para negarlo. Era aún más tarde como para pretender que no lo conocía en lo absoluto.

Ugh. Otra posibilidad. El único recurso que quedaba, y que no lucía tan mal, ya que gracias a alguna intervención del cielo, Touya estaba desactualizado de la vida de mi madre y la mía.

Envié una mirada rápida a Shaoran, que aunque no lucía incómodo, sí lucía cauteloso, como si estuviera decidiendo él mismo en tomar las cartas sobre la mesa.

Los segundos volaban entre mis manos, y por primera vez no resentí a Touya por su indiferencia.

—"Touya, él es Shaoran" Tomé una fuerte respiración —"Mi novio," El ceño fruncido de Touya se pronunció aún más, pero Shaoran adoptó una nueva actitud. De alguna manera, le había relajado el hecho de saber que conocía a estas bizarras personas.

—"Shaoran, él es Touya, mi hermano" La tensión de Shaoran regresó, más evidente que antes. Me mordí los labios y por un momento deseé tener el suficiente valor — o cobardía— para salir corriendo y olvidar por completo este pequeño episodio.

Tan rápido como mi primera excusa, me llegó la segunda. Pude ver la boca de Nakuru moverse para decir algo, pero rápidamente fruncí mi entrecejo y tomé la mano de Shaoran.

—"Gusto en verte, hermano. Cuando tengas el suficiente tiempo para hablar con nosotras, todavía te estaremos esperando en ese restaurante," Perra. Perra. Y Bitch. Ésas eran las palabras que me describían mejor en este momento. Bah, ¿a quién engaño? En todos los momentos.

Pero véanlo de mi lado de la ecuación. Había sido Touya quien no me había advertido de la nueva relación de mi madre con otro hombre. Había sido Touya quien me había dejado a la deriva. Había sido Touya quien nunca se molestó en pedir disculpas.

Hacía esto por todo eso… y porque me había convertido en una gallina.

Así que en medio del ambiente tenso, tomé a Shaoran de la mano y salí de ahí. Sabía que estaba ofendiendo a Nakuru, quien no tenía vela en este entierro. Sabía que estaba sorprendiendo a Shaoran con mi actitud. Pero ninguna de las dos cosas me lastimó más, que saber que Touya finalmente tenía su merecido.

Si yo había tenido la última palabra, ¿por qué no me sentía ganadora?

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Shaoran Li P.O.V

—"Explica," Fue todo lo que dije, una vez estábamos lejos de las miradas curiosas de la gente.

Vi las expresiones de Sakura pasar de dolor, a confusión, y finalmente, frustración. Se sacudió la cabeza, como si algo la estuviera fastidiando, y después de unos minutos, cuando creí que no me diría nada, la escuché farfullar.

—"¿Qué quieres saber?"

Crucé mis brazos ante eso. Mi primer pensamiento después de comprobar la identidad del hombre y aquella extraña mujer, era 'Ah, así que éste es el hermano'. Sakura lo había mencionado aquí y allá y ahora al ver el rostro de Sakura, podía saber que lo quería.

—"Todo lo que quieras que sepa," Contesté sin querer presionarla. Mi curiosidad no era algo no supiera dominar, lo que no podía manejar del todo bien era saber que ella estaba sufriendo.

La escuché suspirar. —"Mi relación con Touya… es complicada. Aparentemente, él creyó que yo debía pagar por los pecados de Nadeshiko. Aunque lo que viste allá arriba no fue por mi bienestar, precisamente" Una pequeña sonrisa iluminó su rostro, pero su comentario me dejó picado.

—"Entonces, ¿para quién?"

Su sonrisa se escapó aún más —"Por el tuyo. Touya parecía querer estamparte la nariz en los sesos, y eso que no sabe quién eres,"

Fruncí mi ceño —"¿Ah, sí? ¿Y por qué me estamparía la nariz en los sesos, en el supuesto caso de que pueda superar mis habilidades en artes marciales?"

La vi rodar sus ojos, y todo rastro de sonrisa dulce se borró —"¿Aún preguntas? Eres el sobrino favorito de Clow. Clow no es precisamente una de las personas favoritas de mi hermano," Otra vez una sonrisa surcó sus labios, —"Por supuesto que tampoco sabe que no eres libre. Claro, suponiendo que el asunto le importara lo suficiente como para tomar parte en el asunto…"

Entre su evidente sarcasmo, se encontraba teñida melancolía en cada una de sus palabras y por un instante lamente no poder hacer nada para mejorar esa situación.

—"Es mejor así, Shaoran. Créeme. Es increíble cuán difícil puede ser mi hermano, y lo mejor será que no se entere de nuestra situación,"

Fruncí mi ceño —"¿Crees que dirá algo?"

Ella movió la cabeza para negar —"No. No creo que abra la boca a Nadeshiko sólo para mencionar que me vio con un chico. No después de que no se ha atrevido a hablarle desde que llegamos a Tokio,"

Por supuesto, tenía que dejar a Sakura ser juez de eso. Tenía muchas cosas de las qué pensar, y no necesitaba agregarle algo más al peso que cargaba en mi espalda.

Podía sentir la tristeza emanando de su cuerpo y no me sentía para nada cómodo permitiendo que se hundiera en uno de sus humores oscuros.

Volví a fruncir mi ceño cuando consideré un tema de conversación, que aunque era lo más obvio del mundo… nunca me había atrevido a discutir con ella.

—"¿A qué universidad piensas ir?" El tema académico nunca había formado parte de nuestras charlas, y pude ver su sorpresa ante el cambio.

La vi morderse el labio, —"No estoy segura de querer ir a la universidad," Aunque sus palabras no tenían ningún sentido para mí, sabía que estaba hablando en serio.

—"¿Qué?" Estallé sin proponérmelo, más sorprendido por su falta de metas. Furia fue algo que me sorprendí al sentirla, y por su cara, podía decir que no había hecho mi mayor esfuerzo en ocultarla.

—"Al menos no por el momento," Sonrió meditabunda. —"Hay una propuesta jugosa que me está guiñando el ojo, si entiendes lo que digo"

Estaba confundido, y parpadear no había servido de mucho para mejorar mi condición. Así que me quedé callado, en espera de que ella pudiera elaborar.

—"Bueno, ya sé que no es lo típico, y también sé lo que vas a hacer después de la graduación," Su ánimo negro volvió a tensar la atmósfera —"Casarte, ir a la universidad, tener tu título, heredar tus millones…" Su voz fue tan baja, que no me molesté en protestar su predicción a mi futuro, porque tres cuartos de lo que ella había dicho era cierto. No, mis pensamientos todavía estaban enfocados en su futuro.

—"¿Qué propuesta es ésa?" Solté como si ella nunca hubiera tomado una diferente ruta en nuestra charla, y al ver la frustración en su cara, supe que lo había hecho deliberadamente. Honestamente, había veces en que Sakura me conocía mejor que nadie en el mundo. No podía esperar que dejara el tema pendiente, ¿no?

—"Mi madre me ha asegurado que hay diseñadores interesados en… contratarme. Creo, que también hay una agencia en París interesada en prepararme. Nadeshiko cree que tengo madera de súper modelo," Al terminar su pequeño discurso, finalizó con un tono burlón, como si la idea le pareciera ridícula como para decirla en voz alta, como si el sólo pensamiento fuera absurdo.

Para mí, fue todo lo contrario. Su aseveración tuvo dos efectos en mí, una, era que no estaba sorprendido en lo absoluto —nunca había visto a una chica desenvolverse con tanta naturalidad— y la otra, que el pensamiento de saberla aparecer en pasarelas, en portadas, en todo el mundo… era extraño. Incómodo, si prefieren. Doloroso, para ser honesto, porque aún no podía concebir la idea de imaginarnos separados, y aunque claro, el pensamiento era ridículo —si pensaba continuar como sabía que continuaría con mi camino— e inevitable.

Había algo que me interesaba saber —"Y… ¿tú que piensas acerca de esto?"

La vi rodar los ojos, pero había inseguridad camuflada en ellos —"Por supuesto, eso es estúpido. Creo, que la idea de seguir diseño de modas en la universidad no está tan mal,"

Levanté una ceja, eso no era a lo que me refería. Sabía que se estaba subestimando.

—"No, quiero saber si te gustaría ser súper modelo" Mi pregunta iba en serio así que me molestó un poco cuando la vi reírse a carcajadas.

—"Diss… Discul…pa," Soltó entre risas, ahora agarrándose el estómago en agonía por el espasmo de risa —"En serio, Shaoran. Eso es algo tan típico de hombres, para preguntar. ¿Qué hay para no gustar? Dinero en toneladas, todo el mundo admirándote, hombres derretidos a tus pies," Se encogió de hombros y una sonrisa macabra cruzó su rostro —"Ser el objeto de envidia de las mujeres y de deseo de los hombres. Lamentablemente soy demasiado superficial como para que la idea no me atrape. Sería un sacrificio para muchas, pero para mí… es diferente," Finalizó, todavía sacudida por una última oleada de risa.

—"¿Diferente cómo?" Apreté mis puños intentando canalizar mi ira hacia algún lugar seguro.

Se encogió de hombros, su cara se relajó —"Cuando he estado en desfiles, hay otras chicas que literalmente se orinan encima antes de salir, por el miedo. No sólo tienen miedo a caerse a un lado de la pasarela. Tienen miedo incluso cuando están detrás del escenario. Temen haber ganado un gramo más, por temor a ganar la desaprobación de los diseñadores. Temen no haberse bronceado lo necesario, o haberse propasado con el sol. Temen, temen, temen. Para mí es diferente, quizás porque sólo he trabajado bajo el ala de mi madre, pero no me da miedo subirme a la pasarela. Creía que era la mejor experiencia del mundo, hilarante en todas sus formas, hasta que encontré otra cosa mejor que hacer," Levantó sus cejas sugestivamente. Una sonrisa se formó en mi boca, a pesar de que luché para no permitirlo.

—"¿Y crees que podrías dedicarte a eso de por vida?" Volví a parpadear en confusión cuando la vi caer en la nieve a reírse, de nuevo, a carcajadas.

Por una parte, me alegraba que hubiera recuperado su buen humor. Por otra parte, me irritaba que intentara hacer nuestra conversación, algo casual, especialmente cuando yo consideraba que era seria.

—"¡Oh, Shaoran! Estás completamente perdido en esto de la moda. Por supuesto que una modelo no se dedica a ser modelo toda la vida. ¿Quién querría contratar a una anciana? ¿O a alguien con sus primeras canas? Es duro, pero las jóvenes son quienes gobiernan. Nadie puede aspirar a ser modelo para siempre." Se encogió de hombros —"No sé para qué estamos hablando de esto, cuando es obvio que no es importante"

Sabía que sus palabras me estaban motivando a dejar pasar todo, creo, porque ella misma no había hecho una decisión. De hecho, si estaba seguro, era que quizás no le había puesto demasiado esfuerzo en analizar sus opciones.

—"¿Prometes decirme cuando lo sepas?" Entrecrucé mis dedos con los de ella, ahora ambos acostados sobre lo frío de la nieve. Sus mejillas se sonrojaron cuando mi cara se aproximó a la suya.

—"¿Y qué piensas hacer después de la graduación? ¿Acerté o no?" Mostró una sonrisa deslumbrante, sus ojos esmeraldas brillaron en anticipación. Por supuesto, no me engañó ni un instante.

—"Promételo," Declaré firme. La vi suspirar, resignada, mientras suspiraba.

—"Lo prometo. Ahora, dime qué piensas hacer," Declaró, usando mi propio tono petulante.

Fue mi turno de suspirar. ¿Qué podía comprometer sin darle a conocer mis planes de separarme de Meiling? Era vital que ella no interviniera en absoluto. Pasaron los segundos mientras consideraba mi respuesta. Ella se inquietó.

—"Okay, creo que podemos ahorrarnos la parte en la que te casas con la ballena," Sus ojos me mostraron su tristeza a partir del pensamiento, y tuve que morderme la lengua —literalmente— para no decir nada. En vez de eso, seguí con su sugerencia, y contesté ese lado de mi vida que era fácil revelar.

—"Administración. Quizás auditor o economista," Me encogí de hombros, —"¿Qué puedo decir? Me llevo bien con los números,"

Arrugó su cara, como si el pensamiento le daba asco. Como si en vez de decir 'me llevo bien con los números' hubiera dicho 'y después de degollarla, le chupas los fluidos'.

—"Sabía que había algo retorcidamente turbador en ti, pero no podía distinguir qué," Dijo casualmente, mientras sonreía.

No pude evitar acariciar su mejilla —"¿Qué puedo hacer? Me gusta, y tengo responsabilidades,"

Levantó una ceja —"¿Responsabilidades?" Inquirió, todavía sonrojada por mi caricia.

Volví a suspirar. Esto era algo que de lo que no me gustaba hablar, no con alguien fuera de la familia al menos. Sakura, por supuesto, ahora era caso aparte.

—"Mi familia… es dueña de muchas empresas. Como líder de ella, se espera de mí que sepa administrarlas. Sé que mi madre se ha dado esa tarea durante mucho tiempo, esperando a que alcanzara la edad para poder hacerlo, y es mi responsabilidad quitarle ese peso de encima," Esto nunca había estado en duda. —"Hay empresas que administrar, y por supuesto, mis hermanas ayudan,"

Sakura sonrió con lentitud. —"Empresas qué manejar, mundo qué conquistar, ¿no? Es extraño, pero no me sorprende en absoluto que quieras continuar con el legado," Sus ojos se volvieron a oscurecer, y podía adivinar lo que estaba pensando 'Si llegarás a los extremos, casándote con una chica a la que no soportas… ¿qué son unas cuantas empresas para administrar, en comparación?' Claro, ninguno de los dos pronunció en voz alta este pensamiento.

Me forcé a buscar otro tema de conversación, algo que la animara. Por supuesto, eso no significaba que tenía que animarme a mí.

—"¿Y has hablado con tu amigo?" Sabía que mi voz sonaba restringida, mis mandíbulas apretadas en tensión.

Sakura levantó una ceja, en confusión —"¿Estás preguntándome por Kero?"

Como era de anticiparse, cada célula en mi cuerpo se enfureció al escuchar el nombre.

—"Sí,"

Su reacción fue mixta, primero suspiró —"No he sabido de él en semanas. He… estado ocupada pensando en otras cosas," Luego, el más delicioso sonrojo se coló en sus mejillas, y sus ojos brillaron lo suficiente como para recordarme de qué cosas estaba hablando.

Sonreí con deleite. Miré a nuestro alrededor, con malicia colándose en mi mente. La vi abrir los ojos, en sorpresa —"No, Shaoran, no podrás pensar que aquí…" Su voz sonó alarmada, mientras yo confirmaba que no había moros en la costa.

—"¿Crees que alguien nos verá si…?" Dejé la frase colgando, mientras la ayudaba a levantarse.

Su cara era una mezcla de entusiasmo con temor, —"Piensa, Shaoran. ¿Qué pasaría si…?" Pero tuvo problemas en terminar la frase, porque después de todo, uno podría encontrarse con dificultades para articular palabras si alguien introducía su lengua en tu boca, ¿no?

Sonreí en medio de nuestro beso, nuestra cordura quedándose atrás, mientras la apoyaba contra el tronco del árbol que nos había estado ocultando antes.

Sakura se aflojó de nuestro beso, sus labios se movieron con rapidez —"¿Protección?"

Sonreí ante eso, mientras buscaba —lo admito, con algo de desesperación— los paquetes que había guardado en mi bolsillo. La vi sonreír con satisfacción, y supe que nos encontraríamos de nuevo en el mismo frenesí que nos envolvía, cada vez que estábamos juntos.

Atrás, se quedaron las inseguridades del futuro. Por el momento, teníamos esto, este glorioso placer que nos hacía alcanzar el cielo.

Y con eso, bastaba.

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Sakura Kinomoto P.O.V

La nieve nunca significaría horror e incomodidad, al menos ya no para mí. En vez de eso, tenía los dulces recuerdos de Shaoran y yo, juntos, ya sea sólo conversando o haciendo el amor —sonrojo— o simplemente estando solos, y lo más primordial: juntos.

El viaje a Monte Naeba había pasado curiosamente rápido, cuando al principio yo había creído que serían los días más interminables de mi existencia. Más curioso aún, Meiling no se había metido ni conmigo ni con mis amigos, quizás porque en verdad se encontraba todavía un poco discapacitada, o quizás, porque se encontraba satisfecha al haber visto mi dolor cuando se presentó ante mí en su vestido de novia. Sólo podía esperar que fuera por la primera razón.

Cuando subí las escaleras de la mansión, a mis espaldas podía escuchar a Shaoran y a Wei entrar con nuestro equipaje, y por un momento la ansiedad de volverme a Shaoran y besarlo —sólo para revivir brevemente lo que había sucedido en el árbol— fue tan sobrecogedora, que me forcé a mí misma a despedirme con un frío: 'Buenas noches,' que iba dirigido a cualquiera de los dos; y con eso subí casi corriendo hasta que me encontré en la habitación de Nadeshiko.

No fue hasta que toqué varias veces, que me percaté que en verdad habíamos llegado tarde.

A pesar de eso, Nadeshiko abrió la puerta pronto, como si hubiera estado anticipando mi llegada. Encogiéndome de hombros mentalmente, me imaginé que parte de eso se debería a que me habría extrañado. Después de todo, era mi madre.

—"Sakura," Susurró, mientras me abrazaba. Esperé a que se separara, y me dejara entrar, pero al verla cerrar la puerta detrás de ella, supuse que se debía a que quería conversar conmigo y no despertar a las gemelas ni a Clow —ugh— en el proceso.

Entramos a mi habitación y fue agradable poder recostarme en mi cama sin anticipar recibir una puñalada por la espalda —paranoia, cortesía de Meiling—.

—"¿Qué ha habido, mamá?" Pregunté, dejando a un lado mi bolso de mano, el que Wei ni Shaoran habían cargado.

El semblante de Nadeshiko era sombrío. Oops. Quizás sí era más tarde de lo que había creído.

Pero Nadeshiko contestó con otra pregunta —"¿Qué tal estuvo el viaje, Sakura?" Sonreí ante el recuerdo. Por supuesto, no era algún recuerdo que pudiera compartir con mi madre.

—"Bien. Esquié, bebimos chocolate caliente, ya sabes, las cosas que se hacen en el frío," Sonreí, a pesar de que intenté disimularlo.

Nadeshiko frunció el ceño —"¿Algún encuentro con alguien conocido?" La pregunta fue directa. Y me congeló en mi sitio. Abrí mi boca para negarlo, pero la mirada de Nadeshiko me decía que lo sabía.

En contra de todas las posibilidades, Touya había llamado a mi madre. Lo supe, como sabía que mi nombre era Sakura.

Rápidamente analicé mis alternativas. Podía mentir. Podía inventar una historia. Pero no tenía tiempo. Podía fingir cansancio. Podía fingir que me dolía algo. Podía distraerla. Pero no se lo creería.

Fueran cuales fueran mis opciones, era inútil. Estaba tan jodida.

Descubierta, probablemente por una de las últimas personas que necesitaban saberlo.

—"Touya," Solté finalmente, después de lo que pareció una eternidad. Nadeshiko permaneció inamovible.

Al saber que no iba a decir nada más que eso, Nadeshiko frunció su ceño, se cruzó de brazos y se puso en el modo 'Regañona', que tanto conocía.

—"Sakura, me siento tan avergonzada de ti. Había pensado que tu comportamiento, no, tu rechazo a vivir conmigo había cambiado. Estabas haciéndolo tan bien en el instituto. Ya no te metías en problemas. Creí que te habías arrepentido, que el nacimiento de tus hermanas te había cambiado. Pero qué tonta fui, ¿no? Estabas cansada de hacer cosas pequeñas, travesuras de una chiquilina. Pero esta vez golpeaste a matar, ¿no? Justo debajo de mis narices, Sakura. De las narices de todo el mundo, de hecho. Cometiste el pecado más grave que podías haber cometido, algo que a una niña traviesa no se le ocurriría nunca. Algo que no puedo ignorar, aunque quiera hacerlo, por supuesto, que no lo quiero. Hiciste algo digno de una mente macabra y siniestra, de algo que no puedo corregir con encerrarte en tu habitación por los siguientes diez años," Para este momento, mi ser se encontraba hecho trizas. Mis ojos borraron la imagen de Nadeshiko, por todas las lágrimas que comenzaban a formarse. Mi cuerpo no dejaba de estremecerse. Mis manos temblaban.

—"Creí que esto era porque he construido una nueva vida, junto a Clow. Pero veo que me he equivocado, me había equivocado desde el principio, ¿verdad, Sakura? Ibas a conseguir tu objetivo, y quizás, si hubiera hecho lo que era necesario, no estaría en esta horrible posición. Debí entender que en realidad querías vivir con tu padre, y que buscarías la forma de conseguirlo. Pues, bravo, Sakura. Has agotado mi paciencia. Hoy empacarás todas tus pertenencias, y te marcharás de aquí. Me he ahorrado los detalles para tu padre, que naturalmente se encuentra entusiasmado. Mañana temprano pasará por ti, junto a su prometida," Su voz fue muerta.

Quise gritar mi horror. Quise gritar que estaba cometiendo un grave error.

—"Has tocado fondo, Sakura. Has manipulado, has usado y has utilizado a Shaoran, como tu instrumento de venganza, ¿no es cierto? Me da asco pensar que hayas llegado a tales límites, con tal de ofenderme a mi y a Clow. ¿Pensaste en lo que hacías? ¡Le destruiste el futuro! Siempre supiste que él está comprometido, que la herida no sería superficial. Siempre supiste que es el sobrino favorito de Clow, su predilecto. ¿Desde cuándo pensaste atraparlo, para utilizarlo? ¿Desde que lo viste por primera vez? ¿Desde cuándo han estado juntos? ¿Cómo lo has engatusado para que continúe con tu jueguito? Me horroriza saber que te dejé sola en nuestra casa junto a él. Estoy tan avergonzada de tu conducta, Sakura. Abusaste de mi confianza, abusaste de la hospitalidad de esta familia, que no ha hecho sino apoyarme, ayudarme en el momento en el que lo necesitaba. Has utilizado a un chico, el Cielo prohíba que esté enamorado de ti, en tu afán por desaparecer de mi vida,"

Después de las miles bofetadas que me había dado, una a una, mi cuerpo adormecido por los golpes, furia comenzó a emanar de mi interior, en grandes oleadas, hasta que me ahogaron. Así que no fue ninguna sorpresa para mí, mi arranque de ira.

—"¡No entiendes nada!" Exploté sin importarme quién me escuchara, en medio de la noche. —"¡Lo amo! ¿No puedes entender que lo amo? ¡Fue un accidente, Nadeshiko! ¡No planeé que esto sucediera!" No era más que la verdad. Nunca había planeado enamorarme de Shaoran. Nunca había sido deliberado, mucho menos para causar dolor a mi familia.

—"Lo que digas es irrelevante. No voy a creer ninguna de tus palabras, porque sea cierto o no, estoy cansada. Cansada, Sakura. Esta vez has ido demasiado lejos, tu nivel de maldad no es algo que pueda o quiera tolerar. Me avergüenzo de haber creado semejante monstruo. Y rehúso pensar que las gemelas seguirán tu camino o el de Touya. Así que éste es mi alto. No voy a permitir que arruines mi nueva vida, o la de Clow y la de las gemelas. Ninguno de nosotros pagará ante la familia Li tu falta, no seremos excluidos como parias sólo porque nos has atrapado en tu telaraña de artificios,"

Lloré. Sólo pude llorar mientras continuaba escuchándola. —"Lo amo," Gemí, en la voz más débil y quebradiza que hubiera escuchado nunca.

Nadeshiko soltó una risa sin humor —"¿Lo amas? Está bien. Voy a suponer que lo amas. ¿Aún así, creíste que él sería un paria de su familia, de su clan; sólo por estar contigo? Esa será su decisión, entonces. Pero la mía, es no; Sakura. No puedo permitir esto. No cuando tengo que proteger a Clow y a las gemelas"

Cada una de sus palabras cortaba mi corazón, más adentro, más fuerte. Cada una de sus palabras aumentaba mis inseguridades.

—"Fujitaka vendrá por ti mañana, Sakura. Espero, por el bien tuyo y el nuestro, que nunca más regreses a la mansión Li," Abrí mis ojos ante esa petición.

—"Todos… ¿lo saben?" Me sentí avergonzada al imaginarme que Ieran, Fuutie, Fanran o Feimei se hubieran enterado de mi relación con Shaoran en tan malos términos. Si mi madre, que se suponía me amaba, reaccionaba así, no quería imaginarme la cara de Ieran, quien ya mostraba algo de escepticismo hacia mí.

—"No. Sólo lo sé yo. Y espero que eso se mantenga así, Sakura. Ya es suficiente vergüenza y sólo yo estoy consciente de tu desliz con el heredero de Ieran, no sabría cómo presentar mi cara ante los demás," Sus palabras brotaron nuevas lágrimas en mis ojos.

—"Terminarás la secundaria, y podrás continuar asistiendo a Sonomi en mi ausencia. Cuando me recupere lo suficiente, tendrás que buscarte un nuevo trabajo," Detalles poco importantes, particularmente cuando mi madre me estaba apartando de su lado.

Todo el odio que se había desvanecido, regresó multiplicado por mil.

—"Preferiría que no me contactaras a no ser de que sea estrictamente necesario," ¿Era esto lo que le había dicho a Touya, cuando él descubrió que Nadeshiko estaba con Clow? ¿Le habría hablado en el mismo tono helado, que dolía más que nada en el mundo?

—"Y Sakura, probablemente sería lo mejor que te alejaras de Shaoran. El chico se va a casar en menos de dos semanas," Su ceño se frunció y me afectó verla tan compuesta. Era como si estuviera echando una mosca indeseada. No tenía sentimientos en absoluto, y yo no le iba a demostrar menos.

Con rapidez, sequé mis lágrimas, y apreté mis mandíbulas, preparada para recibir mi siguiente cachetada.

—"Has completado tu venganza, Sakura. Mis más sinceras felicitaciones. Si hubiera esperado esta traición, te garantizo que no lo hubiera esperado en este momento. Sería bueno que le quites la venda de los ojos al pobre muchacho. Si dices que te ama, tanto como tú lo amas," Soltó con sarcasmo —"sería bueno que le des tiempo para recuperarse y pueda volverse a convertir en ser humano antes de casarse. No es bueno ser una herramienta por mucho tiempo," Se levantó, finalmente dando por terminada la conversación, yo sacudiéndome en ira —"Y ahórranos la humillación de seguirlo. Ya es suficiente deshonra con que te le hayas entregado,"

Todo mi cuerpo entró en alarma, y odié a mi madre por manchar algo tan precioso como mis sentimientos por Shaoran.

—"Cómo lo sé, ¿verdad?" Sonrió con sequedad —"La única manera de que alguien con tanto futuro como Shaoran Li, estuviera contigo, alguien con tantos problemas mentales, sólo deja una cosa qué pensar, ¿no es así? Y disculpa mi escepticismo acerca de la teoría del amor,"

Abrí mi boca pero de ella sólo salió en gemido. Un grito ahogado de las obscenidades que quería gritarle, pero que nunca salieron.

—"Saluda a tu padre por mí," Cerró la puerta tras de sí, y caí sobre mis rodillas, nunca sintiéndome tan poca cosa, tan basura como me sentía en este momento.

Mi humor murió conmigo, mientras mi cuerpo se estremecía con cada uno de los horrores que podía escuchar en mi cabeza, bajo la voz de mi propia madre. Ninguna lágrima volvió a salir de mis ojos, pero sí sentía la necesidad de respirar con fuerza. El aire simplemente no parecía seguir a mis pulmones, más denso, como estaba. Mi cabeza parecía querer explotar por la presión; el dolor en mi pecho sólo iba en aumento.

Nadeshiko no tenía idea de cómo me había herido. De cuánto me habían lastimado sus estúpidas palabras, que sólo eran mentira.

Era cierto que al principio, me había vengado de Nadeshiko. Había querido verla sufrir, hundirse en el infierno. Luego, había aprendido a perdonarla, había aprendido a superarlo. Y ahí había estado Shaoran, por supuesto intocable, pero nuestro romance había comenzado fácil, algo espontáneo, nada complicado. Ahora, no podía dejar de pensar en él por un segundo.

Y era precisamente lo que Nadeshiko había dicho acerca de él, lo que conseguía hundirme en mi abismo.

Porque tenía razón. Al menos en esa parte. Shaoran tenía sus ambiciones, tenía tanto a qué aspirar, ninguna de las cosas que yo podía darle. Nada que pudiera ofrecerle. Sólo mi amor, y yo sabía que nadie vive de amor. Había intentado evadir nuestra realidad. Evadir el futuro que vendría sobre nosotros. Pero Nadeshiko tenía razón, y en nuestras conversaciones, Shaoran no lo había negado.

Sin querer entrar aún más en la oscuridad, me arrastré a gatas sobre la alfombra, hasta llegar a mi bolso. Busqué mi celular con desesperación.

Entre la lista de contactos, vi el que estaba buscando. Sin importar cuán tarde era, estaba demasiado desesperada por salir de aquí.

—"¿Hola?" La voz sonaba soñolienta, ligera.

—"¿Kiki?" Pregunté, sabiendo que no podía llamar a mi padre, como quería, porque no deseaba que me viera en el lamentable estado que me encontraba.

—"¿Sakura, cariño, eres tú? ¿Pasa algo?" La voz de la futura esposa de mi padre fue algo como sabia en mis heridas.

—"Por favor, ¿crees que puedas pasar por mí en este momento?" Por supuesto, mi frase estaba tan entrecortada, que me sorprendió escuchar su respuesta.

—"¿Estás en la casa de la familia del marido de tu madre?" Evidentemente, Nadeshiko no había mentido con que mi padre pasaría por mí temprano —"¿Pasó algo? Se suponía que teníamos que recogerte mañana…"

—"No, no pasó nada. Por favor, ¿puedes recogerme en este momento?" Para este rato no estaba tan segura de que me haría el favor. Bueno… me quedaba Kero.

Justo cuando iba a arrepentirme de haberla llamado, ella me contestó con voz firme —"Pasaré por ti en diez minutos," Alivio me bañó por completo, y apenas pude murmurar un 'gracias', cuando ya había cerrado.

Junté las pocas cosas que sostenían interés para mí —nada de lo que Nadeshiko me hubiera regalado— en un bolso, y aunque mis manos temblaban y mis piernas se sentían debilitadas, bajé las escaleras con rapidez; haciendo uso de las veces que había entrenado para el equipo de atletismo.

Aparentemente, no me tardé tan poco como había creído, porque el Ferrari estaba parqueado justo afuera de las rejas exteriores. Como no era costumbre que saliera a medianoche, nadie se había tomado la molestia de extenderme el código de seguridad de la casa, así que a pesar de que sabía que sonarían las alarmas, abrí la puerta y salí corriendo de la casa, como si fuera una analogía de las cosas horribles que en ella me habían pasado.

Kiki saludó a la distancia, y pude ver sorprendido a un guardia, que me reconoció inmediatamente y sólo abrió la reja exterior para mí. Adentro, la alarma se había disparado tal como lo había anticipado, de la manera más escandalosa posible. Sabía que mi ausencia iba a ser obvia, y mentalmente reté a Nadeshiko a confesar que me había echado.

Entré en el auto, demasiado consternada para disfrutar de la experiencia, no me atreví a mirar a mi madrastra, que curiosamente fue lo suficientemente amable como para dejarme en paz, mientras aceleraba a gran velocidad, alejándonos de la casa en la que no tenía intención de pisar un pie nunca.

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Shaoran Li P.O.V

Cuando la alarma de la casa se activó, yo estaba sentándome en mi cama, finalmente dispuesto a dormir. Exhausto no cubría cómo me sentía, y aunque mis ojos estaban pesados por el cansancio, a unos metros de mi habitación, podía escuchar el pánico de mis hermanas. Aunque sabía que habría un equipo de seguridad en unos minutos, mi cuerpo se tensó en preocupación de que mis hermanas pudieran correr peligro.

Descalzo, como estaba, corrí hasta llegar al corredor que llevaba a las habitaciones de mi madre y hermanas. Por supuesto, madre estaba levantada, aunque lucía algo confundida, y de mis hermanas, Fuutie era la única que había salido de su habitación.

—"¡Shaoran!" Chilló, no en miedo como yo creía que haría en caso de una emergencia, sino de alegría… —"¡Llegaste!" Suspiré con pesadez. Era éste el justo motivo por el cual había dejado la hora de arribo como excusa para posponer esto.

—"¿Sucedió algo?" Pregunté sin molestarme en devolverle el abrazo. Si había peligro, éste no era el tiempo para bienvenidas.

—"No," Dijo Fuutie, luciendo confundida ella también.

Sin dar excusas, salí a las escaleras, en donde encontré a Clow y a Nadeshiko —me sorprendió verla levantada— cada uno con una cara pálida, especialmente Nadeshiko.

—"Hola, tío. ¿Pasó algo?" Pregunté de manera casual, mientras miraba la puerta del hall, que estaba abierta. A lo lejos, podía escuchar el gruñido de un auto, que fue mucho más rápido que mí, porque no alcancé ni a verlo.

Confundido, miré a Clow y Nadeshiko intercambiar palabras en susurros.

—"¿Y bien?" Urgí, mientras me cruzaba de brazos.

Nadeshiko me envió una mirada dura, que me dejó pétreo en mi lugar. ¿Cuál era su problema?

Clow fue rápido en contestarme, con un suspiro, y finalmente me percaté que mi madre y mis hermanas me habían seguido hasta aquí. —"Sakura escapó de casa. Perdonen la molestia," Su voz sonó resignada.

Pero no era a él a quien yo miraba. Estaba mirando a Nadeshiko, quien lucía más furiosa de lo que podía pensar. Con lentitud, procesé las palabras de mi tío.

—"¿Qué ha sucedido?" Preguntó mi madre, con voz firme. Vi a Nadeshiko palidecer más y enviarme otra mirada dura, pero esta vez fue breve.

—"Tuvimos un desacuerdo, Ieran. Sakura es una niña muy inmadura, impulsiva si se le puede decir," Parpadeé en confusión.

—"¿Un desacuerdo, Nadeshiko? ¿Un desacuerdo provocó que Sakura saliera a las tres de la mañana de la mansión?" Esta vez fue Fuutie quien reaccionó. Y su forma de hacerlo, me dejó sorprendido. No me había percatado de que le tenía afecto, y cada una de sus palabras estaba cargada de reproche.

—"Sakura ha cometido una falta muy seria. Lamentablemente, eso evita que podamos coexistir en un mismo sitio," Apreté mis puños al oír el tono repleto de reprimenda.

—"Nadeshiko, ¿no te parece que es una decisión muy apresurada? Sakura ha tenido un comportamiento correcto," Ieran habló, claramente no agradándole que Nadeshiko se tomara la libertad de echar personas de su casa, más que Sakura se fuera en sí.

Juro que casi podía ver el movimiento de Nadeshiko para apretar las mandíbulas.

—"Aprecio tu preocupación, Ieran, pero esto es entre mi hija y yo," Métete en tus propios asuntos, era claro el sentido de las palabras.

Clow estuvo ahí para suavizar la tensión, —"Por supuesto Ieran, apreciamos mucho tu inquietud pero Sakura nunca ha tenido una conducta ejemplar,"

Antes de salir insultando a mi tío, o la madre de Sakura, preferí apretar mis puños y preguntar lo único que me interesaba.

—"¿Dónde fue?" Todas las miradas cayeron en mí por un momento, pero rápidamente sobre Nadeshiko, que a su vez, mantuvo sus ojos helados en mí.

La vi fruncir el ceño —"Sakura ha conseguido lo que quiso desde que llegó a Tokio. Quería irse a vivir con su padre, eso es lo que tiene,"

Con eso, subí a mi habitación, mascullando un 'hasta mañana' y me encerré en mi habitación.

No, era imposible. La persona a la que habían descrito no era mi Sakura. Mi Sakura era alguien impulsivo, cierto, pero no impulsiva a hacer algo malo. Mi Sakura había estado contenta de regresar a la mansión, aunque triste porque nuestro tiempo a solas se había acabado por el momento. Mi Sakura había dejado atrás el deseo de vivir con su padre. Mi Sakura no discutiría con su madre, no en el medio de la noche, no cuando al fin la comprendía y comenzaba a volver a respetarla. Mi Sakura no huiría sólo por una breve discusión. Sakura nunca huía. Así que sólo quedaba interpretar las palabras de Nadeshiko literalmente, como no lo había hecho antes.

'Sakura ha conseguido lo que quiso desde que llegó a Tokio. Quería ir a vivir con su padre, eso es lo que tiene'.

Nada de eso tenía sentido, porque Sakura sabía que si se quedaba en la mansión, al menos teníamos la posibilidad de escaparnos para poder vernos. Y ambos estábamos ansiosos de poder hacerlo.

Así que Nadeshiko la había desterrado a la casa de su padre.

Ahora, ¿por qué? ¿Qué podía haber hecho Sakura, cuando estaba lejos de casa que era lo suficientemente malo como para que Nadeshiko…?

Mi cabeza recibió un golpe ante la nueva posibilidad. La única posibilidad.

Escaneé mi memoria, y volví a escuchar la voz de Sakura, diciéndome que no me preocupara. Que su hermano no le importaría demasiado como para forzarse a hablar con su madre.

El horror navegó en mi mente, me recorrió por completo, provocándome náuseas. Me mecí de un lado al otro, intentando por todos los medios buscar una solución a un problema que yo había causado.

Pero la opresión era demasiada, sabiendo cuán mal se sentiría Sakura en este mismo momento, cuán desesperadamente necesitaría que la asegurara de que nada podría cambiar, que todo seguiría igual como antes, que ignorara lo que su madre pudo haberle dicho al respecto, que yo la amaba igual o aún más.

Tomé el celular entre mis manos, mientras repasaba otra vez en mi cabeza cada una de las palabras que habían sido dichas allá abajo, o con Sakura.

Necesitaba escuchar su voz. Necesitaba saber que se encontraba bien, segura. Que no había cometido una locura sólo en despecho ante lo que sea que le dijo su madre.

Por supuesto, también corría el riesgo de que mi histeria sea sólo manipulación de mis neuronas. Había el riesgo de que en realidad se hubiera ido por causas ajenas a mí, tan egoísta como era yo.

Pero, entonces, ¿por qué las miradas asesinas por parte de Nadeshiko?

Y si estaba en lo cierto, ¿por qué no me había delatado inmediatamente? ¿Estaba esperando un momento más apropiado para hablar con mi madre a solas?

Ninguna de esas posibilidades me alarmaba más, que saber que Sakura se había marchado, destrozada.

El teléfono timbró y timbró, intentando hacer interconexión, pero nada sucedió. Finalmente la llamada se cortó, y cuando volví a intentarlo, me encontré con su buzón de voz.

Sabiéndome miserable —y tenía pavor que pudiera sentirse resentida conmigo— dejé un mensaje, con la voz más quebrada y ronca que me había escuchado nunca.

—"Sakura," Solté, el nudo en mi garganta más ajustado —"En verdad lo siento. N-no… no sé qué decirte. No sé qué es lo que está pasando. Lo único que quiero que sepas, es que… te amo. Te amo como a nadie, por favor recuérdalo. Llámame, mi vida, cuando estés lista. Estaré preparado," Sí, un mensaje mediocre, porque no quería comprometerme a hacer aseveraciones de las que no estaba para nada seguro.

Suspirando, supe que era inútil intentar dormir en lo que quedaba de mañana.

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Sakura Kinomoto P.O.V

Sorprendentemente, Kiki no había dicho una sola palabra en todo el corto viaje hasta llegar al edificio —sí era edificio, no había otra forma de describirlo— en donde ambos vivían. Más sorprendentemente aún, mi papá no estaba anticipando mi llegada.

Cargó con mi bolso, y me condujo hasta una amplia habitación en un piso, que tenía grandes ventanas. De hecho, todo en la habitación era grande y opulento. Kiki tenía dinero y no era egoísta. Una combinación única.

La cama lucía deliciosa, digna de una princesa, y eso aumentó ligeramente mis ánimos. Pero el resto de mí, aún quería derrumbarse a llorar.

Kiki me miró con preocupación, y sólo pude notar cuán cerca estábamos hasta que ella acarició mi mejilla. No me retiré del contacto, más por delicadeza que otra cosa, porque hasta ahora, ella había sido demasiado amable conmigo.

—"Sakura, por favor, si necesitas algo, no dudes en pedirlo. Si quieres conversar, estoy a sólo dos puertas de aquí, ¿está bien?" Asentí, y creo que ambas sabíamos que no iba a recurrir a ese recurso, al menos no por ahora.

—"Hasta mañana," Dijimos al unísono, causando que ambas sonriéramos, la suya, una sonrisa relajada, aunque preocupada, y la mía, bueno, la mía debía mostrar cuán muerta en verdad me sentía.

Kiki desapareció con rapidez, y finalmente pude dejar escapar mis lágrimas.

De repente, mi teléfono comenzó a vibrar. Estaba tan incapacitada para hablar que fuera quien fuera tuvo que ser ignorado. No quise correr el riesgo de creer que podría ser Nadeshiko, así que cuando terminó de vibrar, lo apagué.

No pasaron ni cinco minutos hasta que la curiosidad tomó lo mejor en mí, y escuché el mensaje de voz que había sido dejado.

'Sakura. En verdad lo siento. N-no… no sé qué decirte. No sé qué es lo que está pasando. Lo único que quiero que sepas, es que… te amo. Te amo como a nadie, por favor recuérdalo. Llámame, mi vida, cuando estés lista. Estaré preparado' La voz de Shaoran lucía afectada, como si estuviera… sufriendo. La posibilidad me ahogó, y nuevamente maldije a Nadeshiko.

Después, sin cambiarme, supe que estaba perdiendo la consciencia porque después de escuchar su mensaje por milésima vez, sólo unas palabras retumbaron en mis oídos.

Te amo como a nadie.

Te amo como a nadie.

Te amo como a nadie.

Sí, debía estar soñando porque según Nadeshiko, él nunca podría amarme. Nadie podría amarme. Ella era mi propia madre, y me daba la espalda. ¿Cómo puedo esperar que otros me quisieran?

Aún así, me atreví a soñar que las palabras de Shaoran eran ciertas.

Y dolía, Dios, cómo dolía.

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Notas de Autora:

Hola!! Sé que probablemente están enojados por la demora… en verdad lo siento, je, je, pero esta vez admito que fue más descuido que otra cosa porque esta capítulo ya lo he tenido listo desde hace un mes… O.O.

Ahora sí, ¿quién me odia? ¿Quién odia a Nadeshiko? Creo que va cincuenta/cincuenta eh?

Un besote muy grande, en verdad los quiero mucho a todos y continúen leyendo por favor!

Sakki Chan