Me froto el cuello cansado, la verdad es que dos largas horas inclinado en una maceta tratando de diferenciar dos plantas totalmente iguales y por si fuera poco apuntas las diferencias entre ambas, si es que existian, pasaba factura en el cuello de cualquiera.

Estaba deseando llegar a mi cuarto y descansar, llevaba un día largo y cansado, por un lado quería saber que tal le iba a Lily con el inútil de Potter, pero no estaba de humor, verlo lloriqueando una sola vez más probocaría que acabara enterrado en lo más profundo del bosque prohibido. Ya iría en otro momento, no había prisa... supongo.

Miro el reloj, no es tarde, el banquete estaba por ser servido en poco tiempo. Muevo un poco el cuello. Mejor dormir y descansar los musculos, si algo tenía claro, es que mañana sería peor.


AL DIA SIGUIENTE

Apago la alarma y me levanto, todos seguían durmiendo, el día anterior había puesto la alarma mas temprano, queria ver al idiota y dejar que Lily descansara un poco, debía de estar muerta.

Ya con el uniforme subo las escaleras un poco dirigiendome, sin hacer mucho ruido al cuarto de las mazmorras en el que habíamos metido a Potter para que tomara la poción y durmiera por sus efectos.

Abro la puerta, Lily no estaba, normal, debía estar totalmente muerta. Al menos no había pasado la noche en vela por ese idiota. Quito las mantas con brusquedad del sofá y los dejo caer de nuevo sonrojado

-¡SEVERUS!

-Perdon Lily lo siento-me tapo la cara avergonzado por encontrarmela en ropa interior bajo las mantas- Pensé que eras Potter, te iba a... ¿Y Potter?

-¡James!- Se levanto de un salto sin taparse siquiera y empezo a dar vueltas buscandolo- Mierda Sev... ¿Dónde está James?

-Perdido en algun lugar...con suerte se lo habrá comido el calamar gigante y nos habremos librado de el por y para siempre

-¡No tiene gracia! -me encojo de hombros sin arrepentimiento ninguno, solo había dicho lo que pensaba- ¡sabes los efectos de la poción! ¡Dios mio puede haberle pasado algo grave! ¡Encuentralo, por favor Sev!

Suspiro, sabía de sobra que discutir no valdría de nada, sería más sencillo simplemente salir tras el, desmayarlo y acabar con el problema.

-De acuerdo, iré a mi clase, es ahora y luego prometo ir al bosque a buscarlo

-Muchisimas gracias Sev-besa mi mejilla con suavidad antes de ponerse su ropa con un movimiento de varita y salir corriendo a su cuarto- Maldita sea la suerte que tuve al aceptar ayudar a ese imbécil.

Al acabar la clase de encantamientos cumplí mi promesa, dos horas inagotables recorriendo ese maldito bosque, no podía haber ido muy lejos, por dios era un inútil con una confusión sentimental y de personalidad grave, era imposible que fuera tan lejos ¡No debería ni ser capaz de caminar! Por muchas veces que me repitiera que debía estar cerca ese maldito idiota no aparecía por ningún lado, a ver si de verdad se lo había zampado el calamar, río de la estupidez que había llegado a pensar.

No tenía ni idea de que que le iba a decir a Lily, pero tras tres horas en aquel sitio había sido totalmente imposible encontrarlo, y no me quedaba ni una pizca de ánimo para seguir.

La respuesta a toda mi tonta busqueda estaba justo ante mis narices, el idiota de Potter estaba ahí, de pie apoyado contra na de las columnas y me miraba fijamente.

-Creo que prefería no haberlo encontrado-Me acerco mirandolo, esperando la tîpica actitud chulesta e impertinente del chico. Su mirada me desarmó, me miraba como si se ahogara y yo fuera el bote, como su salvación, con admiración y suplicandome ayuda. En dos palabras: Muy Siniestro- Venga Potter, tienes que volver a la habitación a recuperarte.

Volvió a mirarme, era muy incómodo sentir la intensidad de esa mirada, lo bulnerable que era. Se acercaba lentamente y empezo a llorar, las lágrimas se escurrian por su mejilla. Quedó a un metro de mi y seguía haciendo ademanes de acercarse. En otro momento me habría quedado plantado, retador, pero no hacía más que confundirme. Quedó a un palmo de mi y me miró con ojos llorosos agarrándose a mi túnica.

-Severus... ay...ayudame

Me quedo mirando sus profundos y apenados ojos antes de que caiga inconsciente. Lo sujeto con cuidado, su cabeza quedó apoyada en mi hombro dejando el peso totalmente sobre mi. Sus palabras me confundían, ese Potter... era distinto "Severus...Ayudame" Me había llamado por mi nombre... nunca había hecho eso, siempre otros nomvres. Motes estúpidos, pero nunca el mio... Severus...quizá era hora de que fuera a la enfermería

Me agacho un poco para girarlo en mis brazos subiendolo a mi espalda. Un último suspiro antes de las preguntas. Llegamos a la enfermería. La señora Pomfrey, como siempre histérica hace levitar a James "se me deberia haber ocurrido a mi antes, staba ridículo cargándolo" y lo pone sobre una de las mullidas camas donde trataba a sus pacientes.

-Señor Snape, ¿Podría explicarme de que va todo esto?

-Sí- asiento bajando la vista, era largo de explicar- Todo empezo ayer, Bellatrix, la señorita Black...

Empiezo a contrarle lo que había pasado en los dos últimos dias a una maravillada enfermera, cuando meciono mi poción puedo ver como se iluminan sus ojos. Estaba sorprendida por el nivel, era lógico, pero no esperaba semejante reacción.

-Muy bien señor Snape ¿Se quedara usted aquí? Su amigo esta bien, pero no debería estar solo

-Sí, me quedaré- "Amigo...que chorrada" pero se lo había prometido a Lily

Maldita suerte... nunca debería prometer estupideces como esta, siempre acaban mal. Suspiro, pues otro rato con el imbécil de Potter...