Nota de la autora: Siento la ausencia, he tenido unas semanas de locos. como compensación subiré dos capítulos a la vez y a lo largo de la semana que viene otros dos para compensar estas 3 semanas sin ellos. Lo siento y espero que disfrutéis a pesar de la espera
James llevaba días dormido, la enfermera no paraba de dar vueltas a su alrededor poniendo toallas húmedas una tras otra en su frente, por alguna razón su temperatura corporal ni bajaba, estaba en 39° y por mucho que la mujer lo intentara era incapaz de lograr una temperatura normal.
Lily había estado allí un par de veces, cada día se pasaba a ver que tal. Últimamente con tantos trabajos le era casi imposible acercarse y a pesar de que yo me ofrecía a ayudarla ella se negaba "Tengo que hacer las cosas por mi misma Sev... si me ayudas seguiré siendo igual de inútil en eso" era una maldita cabezona, pero tenía razón, no podía estar siempre ayudándola.
A raíz del hecho de que Lily estaba ausente y de que nadie podía saber los motivos de la ausencia de Potter me tocaba a mi estar a su lado, no me gustaba, pero la verdad es que su estado empezaba a preocuparme ligeramente, aunque no me cayera bien, no me gustaba verlo así.
-Sev... ¿Y si no despierta? Sera nuestra culpa...debimos ir a la enfermería antes... no quiero que muera Sev...
-Lily...no se va a morir...tranquila
-¿Eso como lo sabes? Puede ser...
-Va a vivir y dar por culo mucho tiempo más...créeme, yo lo se...
-Eso espero Sev-ella sonríe y besa mi mejilla- Me tengo que ir, cuida de él y si cambia algo avísame...James...-se gira y mira al Gryffindor- Despierta por favor... despierta
-Tranquila, lo ahogare con una almohada-sonrío y ella sale de la sala dejando tras de si una fantasmal carcajada- Siempre metiéndote en líos como este... estúpido...-sacudo la cabeza y cambio uno de los paños de su frente- Tienes que despertarte... Potter...por favor, despierta...
[James]
Sentía que habían pasado horas, meses, siglos. Con el tiempo cambiando, de la nada al todo de la paz al miedo. de no sentir nada a sentirlo todo. En mi mundo todo era mullido, ondulante, todo se retorcía y flotaba, un mar de algodón de azúcar en el que no te podías ahogar. Miles de nubes que acunaban mi cuerpo como el más tierno abrazo materno, como la más suave de las caricias.
Todo era paz, tranquilidad, silencio, soledad y nubes, muchas nubes.
Notaba como entes extraños de un mundo que yo desconocía y del que no era consciente estaban en movimiento, como unas manos tocaban un cuerpo que me era ajeno. Si, podía sentir lo que aquel cuerpo sentía, pero no como mio, sino como si me tocaran a traves de miles de almohadas. Escuchaban voces que me decían cosas, voces preocupadas, no sabía de quienes eran, algunas me recordaban una cara que pasaba como un fantasma por mi mente pero jamás se quedaban, me dejaban solo en el mar de nubes de nuevo, como si solo fueran una ínfima parte de algo de otro mundo, como ver la luna a través de un telescopio durante unos segundos.
Todo era paz, tranquilidad, silencio, soledad y nubes, muchas nubes. Bueno... quizá no todo.
No entendía por que pero empezaba a sentir un vacío en el pecho, sentía como si el vacío en mi corazón quemara cada mínima parte de cada célula, como si tuviera miles de cortes que me hicieran doler esa parte que no debería doler. Sabía que era imposible que que el corazón doliera, sabía de sobra que era imposible, no estaba muriéndome, no le estaba dando un infarto, recordaba el termino aunque no significaba nada para el. Pero aun así, no entendía el motivo por el cual tenia ese dolor. Aunque intentara recordar a que podía deberse no lograba alcanzar esos conocimientos Bellatrix ese nombre cruzaba su mente una y otra vez, no sabía que significaba, no sabía quien era, la veía de igual manera que aquellas personas extrañas que tocaban aquel cuerpo suyo que no era del todo suyo.
Todo era paz, tranquilidad, silencio, soledad y nubes, muchas nubes. No... ya no
Aquella paz empezaba a convertirse en incertidumbre. Notaba como las nubes empezaban a crisparse, por algún motivo esas personas a mi alrededor, aquellas ajenas a mi estaban alterando la paz. También se alteraba todo en mi interior. El mundo perfecto, la calma se veía rota, quería volver a ella, el algodón de azúcar que formaba las nubes se veía enturbiado, todo se movía, se alteraba, se revolvía inquieto, como un tornado que paraba de dar vueltas. Aquel malestar en el pecho se mitigaba, se mitigaba por la creciente sensación de mareo que se ponía en mi estomago. Notaba como las manos sujetaban con suavidad aquel cuerpo que no sentía como mio, mientras este se sacudía por las nauseas. El estomago me dolía como si me clavaran mil agujas, estaba mareado y perdido, quería volver a la calma... no quería seguir en esa bruma, en ese tornado de sensaciones, no quería...
Todo era paz, tranquilidad, silencio, soledad y nubes, muchas nubes. De nuevo, al fin calma...
En mi mundo todo era mullido, ondulante, todo se retorcía y flotaba, un mar de algodón de azúcar en el que no te podías ahogar. Miles de nubes que acunaban mi cuerpo como el más tierno abrazo materno, como la más suave de las caricias.
Tienes que despertarte... Potter...por favor, despierta...
Apreto los ojos y los abro lentamente quedando cegado por la luz de los fluorescentes. Un chico de pelo y ojos negros, con la piel clara me miraba con una diminuta sonrisa, parecia incomodo pero aliviado, como si se alegrara de verme y eso no le gustara.
-Al fin te despiertas Potter. Vaya siesta, dos semanas durmiendo...
No sabía de que hablaba ¿Potter? que era eso, un nuevo tipo de cama, ¿seria la cama en la que estaba tumbado? Si, seguro que era eso...
-Pe...perdona... no sabia que llevaba tanto tiempo... -miro al chico y a una mujer regordeta que hablaba por los codos, sonreía encantada al verme mientras pronunciaba frases de ánimo y de alivio mezcladas con nombres que no me sonaban de nada- Disculpe... podría ir más lento, no conozco a ese James ni Severus del que habla así que me cuesta seguir lo que dice...
