Shaoran Li P.O.V

Quién sabía si habían pasado horas o minutos desde que Sakura había llegado a la mansión, horas o minutos desde que su mano recorría mi pecho, horas o minutos desde que ambos habíamos caído sobre mi cama.

Sin pensarlo demasiado, rompí el silencio que nos rodeaba, mientras acariciaba su pierna. Levanté mi cabeza sobre mi codo para poder ver su expresión al hacerle la última de las preguntas. La más importante.

—"¿Por qué quieres irte?" Su expresión, que hasta el momento había sido suave, se endureció visiblemente, y que de no ser por mi curiosidad, me habría arrepentido de haberla cuestionado.

—"¿Quieres honestidad o la versión que le doy a todo el mundo?" Preguntó con voz suave.

—"Ambas," No puede resistirme. Tampoco pude evitar el orgullo que entró en mi cuerpo al saber que yo era en quien ella confiaría. Que yo ocupaba un lugar más especial que cualquiera.

Suspiró, y su mano fue a acariciar su mentón. Pasaron unos segundos y finalmente inhaló para responderme. Sabía que esto le costaba decirlo. Y no podía esperar para conocerlo.

—"La versión de todos: conseguí un lugar en la agencia de modelos de la que te había comentado. Voy a trabajar… y quien sabe, quizás también entre a la universidad." Lo dijo con tanta naturalidad, que no me quedaba dudas de por qué todos le creían. Sólo su mirada me decía que no era cierto, porque sus palabras eran tan fáciles, como unas líneas muy bien practicadas por una actriz con talento.

Antes de seguir hablando, sus ojos me esquivaron con rapidez. —"La versión exclusiva, es…"

—"¿Es?" La presioné, mientras mi imaginación volaba. ¿Cuál podría ser el motivo?

Su mirada volvió a encontrarme y por primera vez me percaté que su voz era suave para esconder las lágrimas detrás de ella.

—"No llores," Pedí, completamente arrepentido de haber preguntado. Lo último que quería de ella era una verdad que no estaba dispuesta a confesarme.

—"No, estoy bien. La razón de mi partida… es Nadeshiko." Y otra vez bajó la mirada, e instantáneamente supe que había algo que me estaba ocultando.

No pensaba presionarla para que lo dijera todo, pero lo que sí había dicho me causó una inesperada oleada de rabia. ¿Quién era Nadeshiko? Una mujer que no podía ver más allá de sus limitaciones, y que había intentado arrebatarme la felicidad más veces de las que podía contar, al indirectamente herir a Sakura.

¿Quién era ella?

Antes de que pudiera decir algo que hiciera estallar por completo mi furia, me concentré en ella, cuya fragilidad quedaba más revelada que nunca. Sakura no quería irse. No realmente, y estaba haciendo esto por su madre. Porque al parecer, el mundo no era lo suficientemente grande como para que pudiera huir de sus amenazas y desprecios.

—"Y también… quería huir de ti," El susurro fue tan suave, pero como la mansión estaba sumida en un silencio sepulcral, las palabras reverberaron hasta mí con tanta fuerza, que para el efecto, bien podría haberlas gritado.

Sólo esas palabras fueron suficientes para sacarme del estupor inesperado en el que me había sumido, para odiar a Nadeshiko en silencio.

—"¿Qué?" Mascullé completamente sorprendido. ¿Huir de mí? ¿Huir de mí?

—"No de ti. Quería huir de lo que significas para mí. Huir de mis sentimientos hacia ti, porque seguramente tú lo estabas haciendo" Explicó con voz pausada, y por su tono, podría estar informándome del clima.

Me levanté, para verla completamente. Su cabello estaba revuelto, sus ojos estaban hinchados al igual que sus labios, y nunca me había parecido tan hermosa como ahora. Su belleza resultó más dolorosa al saber que ella estaba intentando olvidarme. Y yo, como un idiota, hacía todo lo contrario.

—"Pero evidentemente, eso es imposible" Soltó con una risa ahogada, que mantuvo mi mirada pendiente en su expresión, que ahora era más suave que torturada.

La esperanza que me había quitado, regresó de un solo golpe, mientras mi cabeza aún daba vueltas con la posibilidad.

Decidí mostrar más mi optimismo. —"Es obvio que no hubiera resultado. No te lo permitiría," Dije encogiéndome de hombros.

—"No, por supuesto que no" Aceptó, mientras sus brazos se ubicaban en mis hombros.

—"Ahora que tenemos ese punto aclarado, ¿sigues pensando en irte?"

Suspiró por un momento y sus ojos se volvieron vulnerables. —"No puedo quedarme. Mis padres y Kero, me matarían. Tengo que firmar un contrato la próxima semana y…" Sus palabras fueron cortadas por mi interrupción.

—"¿Kero? ¿Cerberos te está acompañando?" Parte de la vieja rivalidad que sentía con su mejor amigo —un lugar que no podía quitarle— regresó con rapidez.

La vi sonreír —"Kero y yo vamos a vivir juntos,"

Parpadeé, para aclarar mi cabeza. Okay. Respira, Shaoran. No has escuchado eso. Escuchaste mal, ¿entiendes? Mal.

—"¿Perdón?"

Sakura se cruzó de brazos, y levantó una ceja —"No estarás celoso de Kero, ¿verdad? Te he dicho que te amo, y que no podría olvidarte nunca, y tú no podrías sentirte inseguro, ¿o me equivoco?"

Como mierda que sí podía sentirme inseguro. No sólo el sujeto la conocía por mucho más tiempo del que yo lo hacía, sino que ahora vivirían juntos.

Tragándome mi rabia, la decisión que me había estado planteando durante los últimos días se vio clara en mi cabeza.

—"Okay. Ya lo decidí. Si estás tan resuelta por irte a París, iré contigo" Su boca se abrió en proporciones que no eran normales, y sus ojos lucieron desorbitados. ¿Tanta sorpresa le causaba que yo quisiera estar junto a ella?

Sin esperar a escuchar cualquier respuesta que me hubiera dado, tomé su cara entre mis manos y la besé con todo lo que tenía, internamente jurando que la convencería, de una manera u otra.

Y en medio de nuestro beso, escuché un grito.

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Sakura Kinomoto P.O.V

En mi cabeza, había un río de confusión. Todo pensamiento nadaba incoherente. Los hechos habían sucedido tan rápido, que fue difícil para mí seguir el ritmo.

En un segundo Shaoran me estaba diciendo que me acompañaría —si yo no me quedaba— y al siguiente me estaba besando.

Y al siguiente todo se convirtió en una pesadilla.

Escuché un grito, que no podría haber sido más distintivo que si hubiera venido con un anuncio y trompetas.

Toda la sangre en mi cuerpo se congeló, y mi cerebro sólo pudo procesar un pensamiento. En realidad, no era un pensamiento. Era sólo un nombre.

Nadeshiko.

El odio no tardó en llegar, y en mi estupefacción, me encontré enfrentando cara a cara con la persona que me odiaba más que a nadie en el planeta, también la que más me había lastimado.

Mi cuerpo estaba expuesto así como el de Shaoran, y mi madre nos observaba con pánico evidente en su rostro, la misma condenación que me había dado desde el principio, la misma condenación que me había dado hasta en el final.

Esperé que las lágrimas vinieran, como lo hacían presurosas cada vez que veía esa expresión en su rostro. Pero no llegaron. Y en vez de eso, sólo me quedó sonreír en ironía.

Sabía cómo debíamos lucir ante ella. Estábamos más desnudos que como Dios nos trajo al mundo, en la misma cama, y besándonos. Sabía que al fin yo estaba cumpliendo sus expectativas, y todo lo que podía hacer ante aquello era sonreír.

—"¡Sakura!" Gritó, como si lo que estuviera viendo era demasiado. Quizás era demasiado.

Pero en mí, no había ni una fibra de temor.

¿Quién era ella para juzgarme? Ella que había traicionado a mi padre. Ella que no había conseguido casarse con su amante. Ella quien se había olvidado de sus hijos. Ella que no le había importado destruirme.

Vi la cara sorprendida de Shaoran, y tomé su mano, para reafirmarlo. Nadeshiko me había condenado por inmiscuirme —su palabra, no la mía— con un chico comprometido. Pero en realidad era ella quien había abandonado su matrimonio.

Quise reír a carcajadas por la ironía. Ahí estaba ella, condenándome, como ya estaba acostumbrada, y yo como estúpida, todo el tiempo había creído sus palabras.

En vez de estallar en risa, lo único que hice fue cubrirme con el cobertor que estaba en el piso, y mostrar la sonrisa más brillante de todas, más aún que la que mostraba para las cámaras.

—"Hola, Nadeshiko"

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Por más que había intentado descifrar qué ocurría en la cabeza de Sakura, me di por vencido. Mi desconcierto alcanzaba el cielo, al verla sonreír — con descaro— a su madre. Habría jurado que ella se echaría a correr, y se escondería bajo una roca por el resto de sus días. Pero no Sakura. Sakura era impredecible, siempre.

Juro que Sakura manda señales mixtas y retorcidas.

La cara de Nadeshiko se hinchó y coloró de un tinte escarlata, y así como Sakura, encontré que no me avergonzaba que su madre nos hubiera encontrado… literalmente en la cama.

Era fácil encontrar la diversión en esta situación… hasta que mi madre entró también en la ecuación.

Al principio no había notado su presencia, y sólo su grito ahogado me avisó.

Y luego… llegaron mis hermanas.

Todas en pijamas, con sus caras evidentemente cansadas por el sueño, hasta que reaccionaron. Todas abrieron su boca en desconcierto —era casi gracioso verlas actuar igual— al mismo tiempo que abrían los ojos como platos.

A mi lado, por primera vez vi a Sakura tensarse.

Síp. Habíamos sido descubiertos, y por la cara de todas nuestras espectadoras… éste era el comienzo del fin.

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Sakura Kinomoto P.O.V

Shaoran les había cerrado la puerta en la cara a las cinco mujeres que hasta el momento nos habían observado con las bocas abiertas. Al parecer, Nadeshiko tenía un grito tan estruendoso que había atraído la atención de Ieran y de las hermanas de Shaoran.

Ah. Como si no tuviera tanto por qué agradecerle a mi madre.

Nos vestimos con rapidez, y me tardé unos segundos en intentar descifrar el rostro de Shaoran. Sabía que era inevitable la confrontación con su familia y me pregunté qué era lo que pensaba decirles. ¿Negaría nuestra relación? ¿Le echaría la culpa a nuestras hormonas? ¿O aceptaría toda y cada una de las cosas que me había dicho?

Sabía que ésta no era mi batalla. Era la suya, y yo no tenía por qué inmiscuirme. Era él quien conocía a su familia, él quien debía justificar mis acciones. Si yo le debía una explicación a alguien, sería a mi madre, y creo que ya habíamos establecido con claridad las suficientes explicaciones en el asunto.

Aún así, y a pesar de que sería sólo una testigo a lo que Shaoran diría, me encontré más nerviosa de lo que nunca podría haber anticipado. Quería que me aprueben, me sorprendí a mí misma con esa verdad. Ieran nunca había sido la mayor de mis fans, pero siempre había tenido la ligera sospecha que esa antipatía se debía en gran parte a mi madre y su relación poco convencional con el tío de Shaoran. Gracias, mamita linda, volví a pensar con amargura.

Con las hermanas de Shaoran no tenía dificultades y en el tiempo que las conocía, todas me habían agradado.

Ugh.

Eso, claro, cuando una de ellas no creía que le estaba siendo infiel a mi novio —Kero— como tan estúpidamente había declarado que era, para luego irme a la habitación de su hermano. Feimei debía pensar que yo era una completa zorra. De tal palo, tal astilla ¿no?

El nudo en mi garganta se estrechó aún más, al saber que era posible que me echaran a patadas de la mansión, y que le prohibieran a Shaoran siquiera volver a contactarme. Y yo no permitiría que Shaoran se separase de su familia, no cuando sabía que sólo la separación de su madre le causaría dolor.

Tomando una fuerte respiración, me preparé no sólo para volver a sentir la reprobación de mi propia madre, sino también de la familia del chico al que amaba.

Tenías que acostumbrarte, pequeña Sakura. Cuando las cosas parecían estar mejorando —Shaoran había prometido acompañarme a París— había algo que coincidentemente tenía que agradecérselo a Nadeshiko, para que todo saliera mal.

Vi a Shaoran levantarse, una decisión clara pintada en su frente, pero que se mantenía oculta a mí. Y en ese instante, me pregunté qué habría dicho su familia, si él me hubiera presentado bajo circunstancias… menos comprometedoras. ¿Me habría ganado su desprecio —tal como estoy segura de que voy a hacer— o por el contrario, me podrían haber aceptado con los brazos abiertos? Sin duda, no había que plantearse estupideces, no porque era inútil.

Ieran, Feimei, Fanran y Fuutie, me echarían trasero afuera a la calle. Y aunque me doliera aceptarlo, no volvería a ver a Shaoran. Y eso estaba bien… porque honestamente, tal felicidad era imposible para mí. Alcanzar el cielo con las manos, al estar a su lado, era simplemente demasiado irreal. ¿Por qué continuábamos desafiando a aquel de allá arriba que no quería vernos juntos?

En mi cuerpo, no quedaba una sola fibra que quisiera luchar por esto. Estaba cansada. Cansada de que cualquier cosa pudiera separarnos. Así que por primera vez en mi vida, dejé de planearlo todo en mi cabeza, y permití que se resolviera como debía resolverse.

Por primera vez, el títere dejó de desafiar al titerero y se dejó llevar.

Pero en el fondo, sabía que deseaba estar con Shaoran más que nada en el mundo.

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Abriendo la puerta, tomé la mano de Sakura, y evité la mirada inquisitoria de sus ojos. Sabía que se estaba preparando para la derrota, todo su cuerpo me lo decía. Nadeshiko había cavado en ella tan profundo, plantándole la semilla de que ella no podría ser feliz. Pues mientras yo viviera, eso estaba por verse.

Conocía de antemano muy bien a lo que me enfrentaría y no sería fácil. Comprendía que ésta conversación con mi madre y hermanas no podría posponerse por más tiempo, que si quería estar con Sakura, esto era inevitable. Pero nunca, nunca me había imaginado que sería en estas condiciones.

Y la cara de mi madre lo decía todo. Su labio inferior sobresalía del superior, su ceño estaba lo suficientemente apretado como para parecer un nudo, sus ojos mostraban una dureza e implacabilidad que nunca antes había visto. Sus manos estaban apretadas en puños, que temblaban, seguramente por la rabia.

Cuando pasé junto a Feimei, ella discretamente pasó un dedo por su garganta. Contuve mi impulso por rodar los ojos. Como si no supiera que mi madre me iba a matar.

La mirada de Ieran recayó en Sakura, pero luego pasó hacia mí.

Nadie habló, hasta que alguien interrumpió el silencio. No me había percatado que Nadeshiko estaba aquí.

—"¡Oh, Ieran! ¡No sabes cuánto lo siento! ¡Esa niña está fuera de control, pero te ruego que me disculpes! ¡No sé cómo hacerle entender que se aleje de tu hijo! Pero esto no nos debe preocupar, ¡se irá a Francia muy pronto! ¡En verdad lo siento, Ieran! Tú sólo has mostrado amabilidad hacia mi situación con Clow, y ¡así es como te paga mi hija!" Sollozó en un barbullo de otras cosas que no fui capaz de comprender. A mi lado sólo pude ver a Sakura bajar la cabeza.

Mierda. No podía permitir esto.

—"Madre, por favor te pido que excluyas de esto a personas que no le incumbe" Dije con la voz más pausada que tenía.

Vi la cara de sorpresa y estupefacción con la que recibió mis palabras la madre de Sakura.

Esperaba que mi madre me gritara y echara en la cara la petición. En vez de eso, tardó un minuto completo hasta que habló.

—"Nadeshiko, necesitas retirarte" No sé quién fue el más sorprendido por mi madre. Si Nadeshiko —que había palidecido— o yo, que no pude contener una sonrisa triunfante.

Y a pesar de que la orden de mi madre la había tomado desprevenida, Nadeshiko se tragó lo que diablos quería decir y se marchó, seguramente a donde Clow.

Okay, tiempo de enfrentar al dragón.

Mi madre aparentaba calma, pero yo sabía que en el fondo eso no podía ser.

—"Shaoran, contestarás todas mis preguntas, ¿está claro?" Ni siquiera me atreví a pensar en refutarle.

—"¿Desde cuándo conoces a Sakura?" Tenía que admitirlo, esta pregunta no la había esperado.

Sin querer pensar hacia dónde me quería llevar con el interrogatorio, fui directo al grano.

—"Mi tío Clow me presentó a ella cuando se estaban mudando desde Tomoeda. Ésa fue la primera vez que la vi" Y apenas podía olvidarlo. Aún cansada por todo lo de la mudanza, Sakura me había parecido la chica más sexy que jamás había visto.

—"¿Desde cuándo has mantenido una… relación… con ella?" Mi madre sacó con dificultad las palabras. Era evidente que relación no era la palabra que habría preferido usar, si hubiéramos estado solos. Me consoló en algo saber que estaba manteniendo la cordura por el bien de mis hermanas y de Sakura.

Inhalé, mientras rememoraba —"Comenzamos a… vernos… poco después de comenzar el instituto,"

Ante eso, mi madre frunció el ceño.

—"Eso quiere decir que estuviste con ella, comprometido con Meiling. ¿Es cierto?"

Ahí iba todo o nada.

—"Sí," Escuché el suspiro de mis hermanas. Y de mi madre, sólo la vi asentir.

—"Meiling, ¿sabe de lo que existe entre ustedes?" Mi madre frunció el ceño, evidentemente esa posibilidad le desagradaba.

—"No," Contesté sinceramente. Sakura y yo habíamos sido lo suficientemente cuidadosos, hasta que hoy, por la estupidez de vernos precipitadamente, habíamos perdido el control.

Mi madre suspiró con alivio. —"Es mejor así," Eso no significaba que hubiera dejado atrás su enojo.

Esperé a que continuara con su interrogatorio. Mi madre en su vida pasada debió haber pertenecido a la Inquisición. Casi podía sentir la tensión emanar de mi cuerpo, y hasta ahora las preguntas habían sido relativamente fáciles.

—"¿Es por tu relación con Sakura que decidiste cancelar la boda?" Esta pregunta era la que más había esperado.

—"Sí y no. Sí, porque no puedo decir que quería terminar con Sakura. No, porque finalmente me di cuenta la injusticia de todo lo referente a la herencia. No, porque Meiling… es como una hermana para mí. Incluso aunque Sakura no existiera, si no estuviéramos juntos, creo que mi matrimonio con Meiling nunca podría haberse dado, y si hubiera sucedido, creo que habría durado muy poco," Esto estaba más que claro en mi cabeza. Sakura sólo había sido mi motivación para dejar atrás el compromiso con Meiling. Pero aún cuando no estaba enamorado de Sakura, la idea de casarme con Meiling no me había agradado para nada.

Mi madre absorbió mi respuesta por un momento, luciendo pensativa. Luego, asintió.

—"¿Por qué ocultan su relación?" Ante esa pregunta, quise bufar.

—"Madre, estaba comprometido. No podía permitir que se malinterpretaran las cosas con Meiling,"

Los ojos de mi madre parecieron echar chispas. Mi respuesta no le había agradado en lo absoluto.

—"No has estado comprometido durante éstos últimos días. ¿Por qué no nos contaste de tu relación con Sakura, entonces?"

Entendí su enojo, mi madre creía que le había mentido.

—"Madre, esa respuesta es fácil. Sakura y yo, rompimos. Bueno, ella," Acusé mirándola —"terminó la relación. La boda se acercaba y ella no estaba dispuesta a continuar así. Y después, en estos últimos días, decidió que no contestar mis llamadas e ignorarme por completo era la solución a nuestros problemas. Lamentablemente, tampoco había tenido la oportunidad de contarle que mi matrimonio con Meiling no iba a suceder" Gruñí.

—"Sin embargo, hoy estaban juntos" Acusó de nuevo mi madre. Al parecer, esto sería algo más complicado de explicar. Me quise arrancar los cabellos por la frustración, siempre había algo que nos impedía estar juntos, llámenlo la casualidad, y ésta misma casualidad era imposible de creer para Ieran, la mujer más práctica que conozco.

Vi a Sakura suspirar, como si estuviera resignada. —"Me prometí a mí misma no inmiscuirme en esto, pero creo que es necesario, Ieran"

Mi madre asintió —"Por favor, Sakura"

Sakura me miró por un breve instante y finalmente habló —"Faltan horas para que mi vuelo parta hacia París. Me voy a mudar con mis padres y mi mejor amigo. Llámenlo… sentimentalismo pero no podía irme sin darle una explicación a Shaoran. Tenía que explicarle el por qué de mi partida,"

Ieran frunció el ceño —"¿Te importaría decirnos por qué?"

Sakura asintió —"Tengo una propuesta de trabajo y pienso estudiar allá. Y si debo ser completamente honesta ante ustedes, también se debía a que no quería ver a Shaoran junto a Meiling. Y porque mi madre, me exilió permanentemente de su compañía"

Todos guardamos silencio, y ella continuó —"Él me pidió que viniera, porque alguien le había informado que me iba de Japón. Mis intenciones eran despedirme y hacer las paces, pero… no todo sale como planeado, ¿no?" Vi una pequeña sonrisa amarga curvar sus labios.

—"El resto, ya lo saben" Dije con voz más calmada de la que creía tener.

Y el silencio se hizo en la habitación, más pesado de lo que nunca antes había sido.

Esperé para que mi madre le pidiera a Sakura que se marchara. Esperé para tener que enfrentarla con todo lo que tenía.

En vez de eso, sucedió esto.

—"Fuutie, ¿podrías ir a ver a Nadeshiko? Si Clow también viniera sería estupendo," La voz de mi madre tenía menos tensión que la de antes, pero aún podía ver que se encontraba enfadada. Y si no acertaba, furiosa.

Mi hermana no tardó nada en salir en dirección del ala asignada a mi tío.

—"Sakura, he querido todo este tiempo, preguntarte el por qué de tu partida tan intempestiva de la mansión, pero me he mantenido al margen porque he considerado que era un asunto entre tu madre y tú. Al parecer, he estado equivocada. ¿Te importaría decirme qué fue lo que sucedió?" La preocupación de mi madre hacia Sakura me dejó estupefacto.

Sakura lució un poco incómoda, y sabía que era un tema que no le agradaba hablar, mucho menos frente a todos. En silencio, mi única señal de apoyo era tomarle de la mano.

—"No podré decir cosas agradables de mi madre, Ieran" Sentenció con suavidad Sakura, volviendo su mirada al piso.

—"Por favor," Urgió mi madre —"Sé lo más honesta posible"

Ante la luz verde, Sakura se decidió. —"Mi hermano Touya se enteró de mi relación con Shaoran, y le contó a mi madre. Cuando llegamos del viaje de graduación, ella me recibió con los brazos abiertos… y llenos de reclamos. Al llegar a Tokio, mi comportamiento no fue estelar, me sentía ofendida porque mi madre había traicionado a mi padre con Clow, y decidí hacerla sufrir tanto como yo lo estaba haciendo. Luego, me percaté que mi conducta era infantil, particularmente porque mi padre y ella ya habían encontrado a otras personas. Todos lo habían superado, excepto yo. Cuando nacieron mis hermanas," Pausó, como si el pensamiento era doloroso —"Decidí perdonar todo. Al fin las cosas parecían tener algo de sentido en mi vida y Shaoran estaba ahí para apoyarme. Pero mi madre creyó que yo no había olvidado todo, y pensó que… mi relación con Shaoran era sólo despecho, venganza de mi parte. Para avergonzarla ante ti, ante la familia de Clow, porque Shaoran estaba comprometido. Ella creyó que yo quería causar caos en la familia Li, para poder cobrar mi venganza. Pero eso no era así. Intenté decirle que estaba con Shaoran porque quería estar con él. No escuchó nada y me prohibió acercarme a esta casa, a su familia, y a ella." Mientras hablaba, su voz se volvía más suave que antes, y varias lágrimas corrían por sus mejillas.

—"En verdad lamento mi partida abrupta. Ustedes se portaron más que amables al acogernos en su casa, tras la crisis del embarazo. Pero mi madre hizo más que imposible que continuara aquí. Por otro lado, mi padre y su prometida me recibieron en su hogar estupendamente. Y cuando escucharon que mis planes eran irme a París, decidieron venir conmigo"

Mi madre la miraba con atención y para el momento en que Sakura finalizó, Nadeshiko y Clow habían llegado junto con Fuutie a la escena. Una vez más, me sentí furioso con Nadeshiko, porque evidentemente, Sakura no lo había superado. ¿Cómo se puede superar que tu madre no confíe en ti? ¿Qué se deje llevar por malos pensamientos?

Finalmente, mi madre habló —"Sakura, ¿amas a Shaoran?"

Sakura irguió la cabeza, mientras toda la tensión del lugar se dirigía a mi cuerpo.

Mi mano se estrechó en la de ella, justo cuando escuché su respuesta. —"Sí,"

Pero no fui el único que la escuché.

—"¡Es mentira!" Explotó Nadeshiko, acusándola con dedo —"¡Está mintiendo! ¡Lo único que Sakura, mi propia hija, quiere, es verme infeliz!"

Sólo las palabras de mi madre evitaron que me dirigiera a la mujer le diera una bofetada. Mis hermanas lucían querer unírseme, también.

—"Suficiente, Nadeshiko. Sólo contéstame una pregunta. ¿Cómo, que mi hijo y tu hija estén juntos, puede causarte daño?"

Nadeshiko parpadeó, como si la pregunta fuera demasiado obvia —"¡Por supuesto que me causa daño! ¿No los viste, revolcándose por ahí, avergonzándome, como si yo nunca le hubiera inculcado valores?"

Esta vez yo tuve que parpadear. ¿No había sido ella quien había engañado a su esposo en primer lugar?

Mi puño, el que no contenía la mano de Sakura, se estrujó ante la necesidad física que tenía de golpearle algo de sentido común en la cabeza de esa mujer.

—"Nadeshiko," Volvió a soltar mi madre, esta vez claramente enojada. —"Estás siendo incoherente. La única vergüenza que deberías sentir es por todas las tonterías que están saliendo de tu boca." Sentenció, y dirigiéndose a Clow, —"La invitación de quedarse en esta casa se ha agotado, Clow. Te agradecería que te mudes lo más pronto posible de nuestro hogar, tú y las gemelas siempre serán bienvenidas. Para tu mujer, la bienvenida quedará suspendida hasta que cambie su actitud. Si es capaz de tratar a su propia sangre así, yo en tu lugar, me cuidaría," Era el discurso más largo que le había escuchado decir a mi madre. Al final de éste, hubiera deseado poder aplaudirla.

Nadeshiko abrió la boca, como si quisiera contestarle, pero Clow fue más rápido en absorber la situación y la empujó en dirección al ala que les habían asignado. Y después de una mirada enfurecida en nuestra dirección, ella se dejó llevar.

—"Sakura," Murmuré con suavidad, rodeándola con un brazo por la cintura.

Con Nadeshiko fuera, el interrogatorio continuó.

—"¿Quién era el joven que conocimos como tu novio?" Preguntó mi madre, a Sakura, de la nada.

Ante eso, Sakura sonrió un poco. —"Me disculpo por eso. Kero, o Cerberos, es sólo mi amigo. Nunca ha sido nada más, y como siempre, me ayudó en esa ocasión, pretendiendo ser mi novio. Lamento haberles mentido,"

Feimei gruñó —"Ese jovencito está en problemas. Cuando Ken se entere que lo ha engañado…"

Sakura lució asustada —"Oh, no por favor. No le comentes nada al padre de Kero. En realidad esto es todo mi culpa,"

Ese tema me era poco importante, nada importante, si debía ser honesto. No me importaba un comino si Kero se metía en problemas.

Pero lo que en realidad me importaba era mi madre. Que no lucía ni cerca de satisfecha. ¿Qué más faltaba que quería decirnos? ¿Dónde estaban los gritos y las amenazas? De una manera u otra, estaba tan acostumbrado al caos y a los líos, que era antinatural que estuvieran ausentes.

—"Shaoran," Ieran dijo mi nombre, sacándome de los pensamientos oscuros que poblaban mi cabeza, mareándome con las posibilidades. En serio, ¿dónde estaba la sangre?

—"Sakura ha manifestado que viajará a París. ¿O me equivoco, Sakura?"

Sakura se mantuvo inmóvil junto a mí. Y luego la vi suspirar.

—"No, Ieran. No te equivocas" Sakura había tomado su decisión. Y yo había tomado la mía.

—"¿Cuáles son tus planes con respecto a eso, hijo?" Todas las miradas de mis hermanas y madre cayeron en mí, y como yo ya me había decidido, mi respuesta estaba en la punta de mi lengua.

—"Seguirla hasta el fin del mundo,"

Escuché el grito ahogado de mis hermanas, e incluso de Sakura. ¿Tan sorprendente resultaba?

—"¿La amas, entonces?" Otra pregunta obvia.

—"Demasiado," Dije, esta vez sin aliento. Inmediatamente un peso se libró de mi espalda, y supe que al fin tenía la conciencia tranquila. Al fin mi familia sabía la verdad acerca de mis sentimientos por Sakura.

Mi madre, por su lado, sólo suspiró.

—"Entonces no habrá nada que pueda cambiarte de opinión acerca de quedarte, ¿no?" Con sus palabras, sentí más optimismo que nunca antes. No tenía que perder a mi familia para quedarme con Sakura.

—"No, en realidad no"

Ieran se acarició las sienes, como si todo esto le estuviera causando jaqueca. A mi lado, vi que Sakura volvía a tensarse y no me atreví a adelantarme a lo que ella tenía que decir.

—"Tienes mis bendiciones para partir, hijo. Dios sabe que he tratado de tomar las mejores decisiones para que pudieras ser feliz, pero lo único que he hecho es equivocarme. Eres libre para ir tras ella, y lo único que te pido, es que encuentres una buena universidad y te prepares para dirigir las empresas de nuestro legado"

Con cada una de sus palabras, súbitamente pude ver el futuro. Sakura y yo juntos, principalmente. Tuve que parpadear múltiples veces para asimilar que esto estaba ocurriendo de verdad.

—"Gracias, madre" Dije con la voz más fuerte que pude conjurar, mientras veía la cara de Sakura, que volvía a tener lágrimas rodando por su piel.

—"Gracias, Ieran" Susurró Sakura, sus ojos verdes resplandeciendo más que nada en toda la habitación.

A lo lejos, pude escuchar las quejas de mis hermanas acerca del por qué no les había contado nada acerca de estar con Sakura, que era una niña hermosa. ¿Quién más que yo para saber que lo era?

Aún si mi madre hubiera amenazado con dejarme sin herencia, sin un centavo con el cual sobrevivir, con quitarme todo tipo de ayuda, con darme la espalda toda la familia, estaba seguro que mi resolución no hubiera variado. Sabía que teniéndolo todo, era inútil si ella no estaba a mi lado, especialmente cuando había intentado hacerse la valiente, pero inútilmente había querido olvidarme. Imposible. No se lo hubiera permitido.

Y ahora, que tenía la aprobación de mi madre, su apoyo, no podía ser menos que feliz.

Y mirando a los ojos de Sakura, sabía que estas lágrimas eran de alegría.

—"Al fin," Suspiré, tomando su rostro entre mis manos, para sentir que esto era verdad, y que no era un truco en mi cabeza.

Sakura sonrió, y asintió. Y a continuación, me olvidé que estábamos en la presencia de mis hermanas y madre… Y la besé con todo lo que tenía en mi cuerpo.

—"Al fin," La escuché susurrar en mi oído, antes de que nuestros labios volvieran a encontrarse.

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Sakura Kinomoto P.O.V

Tomé la mano de la persona que estaba a mi lado, y la encontré sonriéndome con ironía.

—"¿Quién le tiene miedo a los aviones?" Preguntó la voz burlona de Kero, que a pesar de mostrarse un idiota acerca de mi nerviosismo —típico al imaginarme que nos estrellaríamos en algún lugar remoto y moriríamos instantáneamente— sostuvo mi mano, y la encontré más tibia que la mía.

Por un momento el gesto me dejó en nostalgia. Por primera vez, hubiera preferido que Shaoran estuviera aquí. Pero por más que su madre milagrosamente me hubiera aceptado como su novia, él aún tenía asuntos que finiquitar en Japón. Pasaría otra semana hasta que pudiera verlo. Era patético, habían pasado sólo horas desde que lo había visto, y ya lo extrañaba.

Honestamente, ¿había planeado olvidarme de él? Ja. Buen chiste.

Parte de mi cuerpo estaba nervioso por el miedo natural a volar, y la gran mayoría se la llevaba contarle a Kero acerca de mi regreso con Shaoran. Y… de que le había ofrecido la habitación de huéspedes en su departamento… Mm. No era algo fácil, especialmente porque lo había hecho arbitrariamente.

Y había decidido que el avión era probablemente el mejor lugar para soltar mi pequeña bomba, porque… ¿había seguridad en los aviones, verdad?

Aún faltaba comunicarle a mi padre acerca de mi novio. Ugh. Y tampoco sería bonito, cuando mi padre se enterara de qué familia provenía —Fujitaka no era el fan número uno de Clow Li—. Pero todo a su tiempo. Suponiendo que Kero no me mataba en el avión, sobreviviría para explotar otra pequeña bombita en las faldas de mi padre. Pero eso tendría que esperar hasta que Shaoran y él viajaran a París.

—"Kero, tengo algo que decirte" Él sólo levantó una ceja.

—"Pues dilo," Se encogió de hombros, como si mi frase hubiera sido un desperdicio.

—"Te advierto, no te va a gustar."

Kero me miró, más intrigado que otra cosa.

—"Ah, ya dilo. ¿Desde cuándo todo lo que me dices me tiene que gustar?" E hizo un gesto con su mano, para urgirme a continuar.

Okay, ahí vamos.

—"Regresé con Shaoran" Dije la parte fácil.

Esta vez Kero soltó mi mano y se cruzó de brazos, incrédulo.

—"¿Eso era todo? Pfft. ¿Por qué no habría de gustarme que regresaras con el chico inseguro? ¿Y has pensado bien? Una relación a distancia no es lo que yo recomendaría, ¿sabes?"

Ay, Kero. No tienes idea, ¿verdad?

—"Eh… No va a ser una relación a distancia. Y todavía no te he dicho la parte que no te va a gustar"

Ante eso, tuve su completa atención y su ceño fruncido.

—"Desembucha ahora, Sakura"

Jugué con mis dedos, nerviosamente. —"Shaoran va a venir a París. Y…"

—"¿Y?" Interrumpió, más impaciente.

—"Y…yoloinvitéaquevivieraconnosotros," Ante eso, su cara palideció, y pidió agua a una azafata que casualmente pasaba junto a nosotros.

—"No. No hiciste eso, Sakura. Dime que estás bromeando." Trató de respirar con fuerza, pero aparentemente la rabia era demasiada.

—"No estoy bromeando. ¿Sirve de algo decirte que lo siento?" Sus ojos echaron chispas.

—"Ese chico me odia, Sakura. Y no puedo decir que el sentimiento no es recíproco. ¡El trato queda cancelado!" Farfulló furioso, mientras se alejaba de mí lo que más podía en su asiento.

—"Ah, vamos, Kero. No puede ser tan malo" Traté de convencerlo.

—"¿Qué no puede ser tan malo? ¿Qué no puede ser tan malo? ¡Escuchar sexo toda la noche por parte de los tortolitos no será malo! ¡Vivir con alguien que puede envenenar mi comida no será malo!" Estalló, sin importarle llamar la atención de todos. Inmediatamente sentí que mis mejillas se encendían por la vergüenza.

—"Kero, baja la voz. Todos están mirando" Susurré, mientras me hundía en mi asiento.

—"¡No me importa! Sakura, ¿cómo pudiste? Estaremos matándonos a los dos días." Finalizó con voz cansada.

—"Okay, puedes traer al departamento a todas las chicas que quieras. Sexo las veinticuatro horas del día" Concedí amigablemente, aunque sabía que se congelaría el infierno antes de que tuviera que escuchar a Kero y sus dotes de Don Juan.

Eso, pareció aplacarlo.

—"Tenías razón. No me iba a gustar. No me va a gustar," Aceptó negativamente.

Y suspiré con alivio. Kero se las arreglaría. Ahora, si podía conseguir que Shaoran no lo matara cuando éste dormía…

Y así de fácil—pfft—, las cosas finalmente estaban encajando en mi vida.

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Notas de Autora:

Hola mis lindas y bellas lectoras!!! Estoy tan contenta. No puedo comenzar a describir cuán feliz estoy. Así es como me siento cada vez que ya he resuelto una historia en mi cabeza, y ésta, definitivamente va por buen camino.

Ahora sólo le falta un capítulo más, que escribiré inmediatamente, porque estoy de vacaciones!! Y a eso, para completar los treinta, quisiera incluir un epílogo, que ya está todo planeadito en mi cabeza.

Una vez más les agradezco a todas su apoyo incondicional, al fin sé cuántas personas en realidad leen mi historia y puedo decir que estoy también muy satisfecha por eso. Me gustaría que todos dejen sus comentarios, aunque sea ya sólo para los últimos capítulos, como despedida a mi. Un beso enorme a todas las que dejaron review, sé cuán impacientes estaban por este capi, y prometo incluir un lemon bien jugosito para el próximo capítulo —que espero publicar muy pronto— y al epílogo.

El fin de esta historia no pasa de la semana que viene, se los prometo.

Un beso enorme, un saludo grande.

Sakki.