Capitulo 2 Un palacio sin reina

Es una completa y absoluta insensatez como todo lo que tiene que ver con la historia que comparten, esta a punto de casarse por el amor de dios no puede estar planteándose aceptar las aventuras de un hombre que no conoce la responsabilidad ni la decencia. Aquel amor que compartieron fue lo mas salvaje que ha experimentado, como dos cavernícolas que solo funcionaban a través del sexo. Y es que la intimidad con Castle es algo adictivo, enloquecedor, arrebatador, puro éxtasis. Si acepta, estará expuesta a esos estremecimientos porque no tiene voluntad cerca de esos labios y teme mucho que logre convencerla, que no pueda mirar mas a Josh a la cara sin ver los ojos azules que realmente logran desnudarla. Por otro lado si logra superar la prueba estaría redimida de ese tan complicado enigma, y podría continuar sin la sospecha de encontrárselo al cruzar la esquina.

Realmente no sabe que decir ni como actuar, son muchas las tentaciones, el pasado es sofocante. No es cualquier episodio que pueda olvidar de la noche a la mañana, le llevó meses aceptar que la relación no funcionó el mundo gira y ella es incapaz de hacer borrón y cuenta nueva cuando se trata de Richard Castle. Y ahora siente mucho calor, se viste rápidamente sin mirarle porque el hombre que tiene en frente no se pierde detalle, no habla pero le susurra en silencio y le ruega que se quede. Pero no es posible, no es posible que se sienta tan a gusto a su lado, no es posible que ahora mismo quiera abrazarle y preguntarle como le ha ido en la vida, si aun tiene semblanzas que contar.

-Solo te pido que me hagas compañía- detiene su brazo antes que pueda escapar para siempre de la hermosa y lujosa habitación

- No es mi culpa que estés solo- odia sentirle triste pero el arrepentimiento ha llegado un poco tarde

- Mírame, nada de esto me importa mas que tu, te juro que te dejo en paz si dentro de tres días decides correr a sus brazos te juro que me esfumo y no vuelves a saber de mi ni en las noticias- menciona con desesperación es raro y poco común verle perder la seguridad- estoy arrastrándome en el suelo por ti porque se que lo nuestros no merece morir de esa manera- el fuerte e indestructible escritor se empeña en esconder una lagrima- tu y yo nos merecemos una mejor despedida

- Castle, yo ya no soy esa tonta que corría y se servía que bandeja cada vez que querías devorarla, eres prepotente y no estas acostumbrado a perder pero yo no puedo prometerte nada, voy a casarme es un hecho- se siente frustradamente débil ni siquiera la desilusión ni la distancia lograron inmunizarla a esa voz

- Entonces no me prometas nada, pero no te vayas nadie tiene que saber que estas aquí conmigo si vas a casarte definitivamente no me puedes negar el tenerte por unas horas

- Que fácil es para ti que no tienes respeto por nada, vives en este palacio pudiendo tener a todas

- Mi sueño eres tu, tu eres esa que nunca dice lo que yo quiero escuchar, algo que no puedo controlar, eres Kate la persona a la que mas me cuesta hablarle, haces que se me enreden las palabras, tu lo cambias todo aquí a dentro tu eres lo único en mi que inspira confianza, la mejor parte de mi lo único que realmente siento mío- jamás había sido tan sincero en su vida y jamás se había sentido tan liberado porque esas cosas que siente por Kate pesan mucho y antes no sabia explicarlo

- Las palabras bonitas ya no funcionan conmigo- miente todo lo que dice significa el cielo y las estrellas y aun cuando no dice nada sigue significándolo todo

- Yo se que eres fuego Kate que me deseas y que de no ser por tu orgullo ahora mismo estarías besándome, tengo ganas de ti, ganas de abrazarte, de morderte acariciarte ¿qué tengo que hacer?


Después de tanto hablar y discutir al menos consiguió que aceptara que aun siente cosas, es un error casarse sabiendo que hay un tema sin zanjar que puede convertirse en una pesadilla si no lo definen de algún modo. Kate esta en medio de un gran crucigrama, sabe que a veces duele mas el remedio que la enfermedad y que esos días con Castle pueden ser demoledores. Esa casa aun huele a sexo, de cuando los dos se encerraban mintiéndose y jurándose de que era algo casual, cuando el sentimiento era el sudor mas esperanzador de aquella cama. Es un palacio enorme y esta segura que el 99% de cada rincón de aquella mansión esta marcada por la fogosidad y mas esa cocina que siempre fue su motel particular

-O sea deja ver si me aclaro el objetivo es matarme con tu comida- le ve empeñado en cocinar

- Oye tu no cocinas mejor que yo- protesta fingiendo estar herido

- Y si pedimos comida china, ya que nadie puede salir de aquí en tres días- sonríe parece mentira que haya aceptado pero lo ha disfrutado hasta ahora como amigos, ella se relajó un rato en el jacuzzi y el solo observó muy atento cada uno de sus movimientos

- Vale, pero te vas a perder el arroz con camarones que aprendí a cocinar en el caribe- se quita el delantal

- Gracias pero paso- seguro que si prueba de su comida muere intoxicada- el arte culinario no es un punto a tu favor

- Pero eso lo recompenso con otras cosas- sugiere pícaro acercándose a la boca entreabierta de la detective- Cuando me vas a dejar morder esos labios

- Esos labios ya no son tuyos escritor

- Lo son, siempre serán míos

- Prepotente- coloca las manos en su pecho para alejarle pero solo logra desearle

- Mentirosa- no se aleja ni un poquito- dime cuantas veces te tocaste pensando en mi cuando no estaba

- Ni siquiera una

- Que lastima porque yo si tuve esos días en los que te imaginaba arrodillada frente a mi, tomándome despacio y profundo, me despertaba atormentado y muy duro anhelando con todas mis fuerzas que estuvieras allí para hacértelo como te gustaba

- Si te estabas imaginando 72 horas de sexo, lo llevas claro

- ¿Sexo? Eso es lo que tu tienes con el doctorcito- menciona con autoridad- conmigo es otra cosa si quieres te lo demuestro

- A fin de cuenta es para lo único que servimos- dice con ironía

- Eso no es lo único que yo quiero de ti, quiero todo absolutamente todo lo que quieras darme porque tu corazón ya es mío


Se siente como una estúpida pero no sabe como es que no logra parar de sonreír cuando esta a su lado todo le provoca una carcajada. Comieron en el piso como par de chavales a los que no les importa el que dirán. Eso es algo que a Kate le ha hecho falta últimamente, la espontaneidad, el no tener que preocuparse ni elegir las palabras. Con Josh todo es muy estricto y tiene que ser de la manera mas seria y monótona posible, los domingos en casa de sus padres, la siesta tan temprano ella siempre fue de no dormir en las noches, culpa de Rick que la mantenía despierta toda la madrugada.

-Esto de comer con una venda en los ojos no es nada atractivo- se queja mientras el se encarga de llevar la comida hasta su boca

- Como que no, así puedes apreciar mas el sabor- comienza a excitarse por la forma que ella abre la boca para recibir la comida

- Es comida china se perfectamente como sabe- le cuesta muchísimo contenerse

- Tu siempre pasando de lista, por eso me encantas- ella comienza a vibrar por su juego de vez en cuando el la deja con las ganas por el simple placer de ver a su boca pidiendo por mas

- No intentes emborracharme de nuevo- sonríe cuando le ofrece de un vino tentador

- Hueles muy bien Kate- ya no lo soporta mas y se inclina hacia ella que queda estática y temblorosa- desde que te vi me he estado conteniendo te lo juro pero si no hago esto voy a explotar

- Castle- suspira en la anticipación sabia a lo que se atenía cuando acepto la apuesta

- Shhh, solo detenme

A Kate siempre le encanto perder el control junto al escritor, entregarle el mando sin preocuparse mucho por su propia jerarquía. Ya han jugado otras veces a eso de amarse a ciegas pero nunca fue ella la portadora de la venda y ser quien se expone es mucho mas excitante, el no saber donde se encuentra Castle la obliga a buscar su olor y absorberlo muy despacio. No necesita ser adivina para saber que los dos astros marinos del novelista se encuentra justamente sobre sus labios, lo puede sentir bajo la piel, y vaya si es excitante la espera. Si el se esta sintiendo la mitad de nervioso que ella, su corazón debe estar a mil por hora, ella recuerda cuantas veces le escuchó latir y cuanto eso la excitaba. Aunque le cueste aceptarlo tiene miedo, miedo de besarla y luego perderla. Sin embargo prefiere vivir el presente, estos momentos con ella y decidido a unirse en cuerpo y alma con su reina toma su rostro con las dos manos en muestra de absoluta adoración.

-Probablemente no me creas pero te estoy amando- deja que las manos de ella descansen en su corazón


Ya los labios del autor rozan los suyos con delicadeza, tan mórbido y suculento como siempre. Tiene que haber encendido la chimenea porque el sudor corre por sus pechos, o puede que sean las ganas de censurarle, ser castigada y murmurarle a gritos por mas. Y el juega hasta con su propia desesperación, va despacio oliéndola y apreciándola sin dejar espacio entre sus bocas. Jamas le paso por la cabeza serle infiel a ningún hombre, hasta ahora, que lo único que pasa por su cabeza es hacer y disfrutar lo prohibido. No se conforma mas con la espera y ella misma se aferra al cabello sedoso del escritor colándose en su boca y atravesando con su lengua el espacio que faltaba ser cruzado entre los dos. El gime y eso la vuelve mas loca de lo acostumbrado, porque ahora es que nota lo mucho que añoraba esa desesperación. Ambos deciden saborearse furiosamente hasta que Castle cae sobre ella derramando todo el vino en la alfombra de viente mil dólares que el excéntrico millonario quiso comprar en uno de sus viajes. Esta a punto de acabar como un niño solamente por un beso, pero que beso, Kate apenas lo deja reaccionar y no puede ni pensar en otra cosa que no sea aguantar la efervescencia de la detective para luego ser el quien la conquiste. Aprisiona los brazos de ella por encima de la cabeza matándola con su virilidad justamente rozándole el vientre.

-Esta es la Kate que me gusta, la fogosa

Se quita la corbata para amarrar sus manos ya que Kate dejo en su apartamento las esposas

-No juegues conmigo Castle- se queja

- Es justamente lo que planeo, hacer travesuras contigo toda la noche

Dios tiene que haber un punto de sobreexcitación que ella esta superando en estos momentos. En cuestión de segundos se siente libre de ropa, sudada y desesperada por ser tocada.

-Por favor- hace mucho que no tiene relaciones es que Josh siempre llega molido del hospital y ella lo suficientemente agotada como para intentar algo, pero con Castle sencillamente le da igual el cansancio puede pasarle un tren por encima y aun así apetecerle liarse a besos con él


Jamás había visto una mujer tan hermosa, tan natural y aun así enormemente perfecta, sus pechos magistrales sin ser escandalosos, su vientre plano, sus curvas absolutamente inspiradoras, para que va mentir el ama a las mujeres con sus virtudes y sus defectos pero Kate es una diosa y el solo mirarla es impresionantemente embriagador. Le va provocando escalofrió con su barba por todo el abdomen hasta respirar el vaivén entre sus piernas. Es adicto al calor que emana de ese matriz apuesta que el doctorcito no sabe acariciarla en el punto exacto. Apartando por el momento los rodeos acaricia con su lengua el botón de placer de la detective logrando estremecerla y humedecerla mucho mas. Sabe de sobra como explorarla y penetrarla, sorprendiéndola siempre con un movimiento nuevo para que ella abandone la poca cordura que se mece en su cuerpo. Justamente por eso no quería ningún contacto con él, ahora se siente drogada.

-Ay dios… mas… quiero mas

Con Richard no es capaz de sentir vergüenza, solo quiere ser liberada de toda esa explosión que recorre su sangre. A su boca se suman sus dedos y el cielo esta mas cerca de acudir al rescate de la inspectora

-Ahhhh ahhh Castle necesito correrme ya

Castle acelera sus caricias para darle a su mujer justo lo que ella quiere aunque pasaría la vida entera torturándola a base de mimos y vaya que llega pronto su orgasmo, la siente temblar como nunca antes debe ser porque hace mucho que los dos se necesitaban, incluso una lagrima le deja en evidencia a pesar de la venda roja.

-Lo ves eres mía- vuelve y la besa en la boca

- Quítate la ropa Castle y desátame las manos antes de que me arrepienta

- ¿Qué vas hacerme detective?- se muerde el labio al verla tan decidida y se quita el pantalón y calzoncillos de un tirón

-Voy hacer que te arrepientas de haberme dejado

- Nunca te dejé Kate… nunca- contesta muy sincero


Ella busca hasta tenerlo en sus manos, y suspira cuando palpa su longitud, tan grande, tan fibrosa, tan dura. Y si esto puede ser su mayor pecado pero no le importa nada, esto es algo que va mas allá de sus principios, no solo es la carne también el corazón insiste en que se lance el vacío. Rick pierde el conocimiento cuando ella le rodea con la boca, así con la venda puesta luce espectacular y es casi un milagro soportar todas las vibraciones

-Kate, te quiero ahora- sabe perfectamente que no puede mas

-¿A que estas esperando?- es su respuesta inmediata

Busca en su bolsillo pero no encuentra un condón no es tiempo para arrepentimientos y ella acepta los riesgos de su decisión. El escritor entra en ella de un golpe y comienza a sentirse mareado saboreando tanta gloria. Ella se contrae y gime desesperada, lo necesita mas que nunca. Richard siempre la golpea sobre su punto débil.

-Te amo preciosa- la siente temblar y tambalearse a causa del orgasmo que se avecina

Ya no hay lugar en su alma para la culpa solo para el disfrute y el amor que ha vuelto a revivir a través de sus cuerpos