Muy apenada por la demora pero estaba de viaje y sin acceso al internet espero que les guste el capitulo ya estoy de regreso y actualizaré siempre que pueda. Mil gracias por leer y a las que comentáis
Cap 3 Sin tu amor no puedo continuar
Ahora mismo debería sentir vergüenza de si misma porque en una noche ha violado todos sus principios mas sin embargo un sentimiento diferente le agradece por ser liberado. Enfrentar la historia entre aquellas paredes no fue la decisión mas sabia, no cuando sin defensas capaz de frenarla ha vuelto a relamerse en el pecado y los besos mas calientes del universo. En el pasado el escritor utilizo su cuerpo con absoluta esclavitud hasta que nació un aire de por medio demasiado amenazante para un playboy que no planea rendirse ni arrodillarse ante nadie. Y eso es precisamente lo que pretende nuevamente monopolizarla y sentirse su dueño hasta cansarse como acostumbra. Posiblemente aquella noche le ha dado ciertas respuestas, tales como que no siente nada por su futuro esposo ni siquiera un simple deseo que la apartara de su único amor.
Definitivamente solo los brazos de Richard logran despojarle el sentido, y aquellos ojos no hacen mas que canalizar temblores imbatibles por todo su cuerpo. No puede parar de mirarse al espejo, tratando de entender a la mujer que lleva adentro como puede querer lo que tanto le hace daño, como puede anhelar lo que tanto ha rechazado, por que teniéndolo todo ambiciona quedarse con quien de seguro vendería su alma. El cree que puede vencerla como siempre, que tarde o temprano lo dejara todo y si le pide marcharse al ultimo lugar del mundo no le importaría. Solo que esta vez no sucederá y aunque muera de frio de sufrimiento, hasta de aburrimiento volverá a su presente tedioso, solo por no darle el gusto, solo porque su cabeza no piensa ceder, no piensa darle entrada a quien le ha expulsado muchas veces por no abrir el corazón
-Temo por tu silencio, nunca es buena señal- ahora la imagen del famoso autor se refleja a su lado y lucen increíblemente compenetrados
-Lograste lo que querías- menciona como si no supiese que era imposible pararlo
-Te equivocas, te quiero a ti y en cierta manera sigues mirándome con desprecio lamento haberme ido Kate, lamento perderme esto, de verdad, pero estoy aquí y no me voy a marchar mientras sientas algo- ella se gira sin querer mirarlo
- En cuanto se cumplan los tres días, no quiero saber nada de ti lo prometiste- reza y vuelve a rezar porque no la traicione una lagrima
- Serás tu quien me busque- exclama muy seguro
- Siempre admire tu orgullo pero sabes que Richard por mas dinero que tengas hay cosas que se te van de las manos- esta dispuesta a jugarse todas las cartas por resistir
- Sabes que, olvídate de todo por estos dos días que quedan quiero que seas tu, la mujer que se crece ante los retos, la apasionada, la rebelde, quiero que seas esa Kate capaz de comerse el mundo
- Las cosas cambiaron- suspira anhelando hundirse para siempre y no poder regresar
En ese instante sin sospechar siquiera de tan brusco acercamiento el se acerca a robarle un beso, un beso tibio, maravilloso, al que responde instintivamente abriendo su boca y suspirando, Rick se aparta ganándose un quejido de frustración por parte de su musa
-Yo creo que no
La puerta sigue abierta tentándola o mas bien invitándola a dejar de torturarse segundo tras segundo sin lanzarse aquel maestro de la seducción que la pierde con un simple aroma, con un gesto inconsciente o con una sonrisa inocente que el reflejo del sol hacer ver milagrosa. Dos días no hacen la diferencia, solo equivalen a mas dolor, no cabe en su cabeza dejar a Josh no después de todo lo que la ha ayudado, de su apoyo, su cariño y su amistad.
Castle vuelve de la cocina sin camisa, listo para tomar un baño en la piscina y se sorprende al encontrársela pensativa mirando el portón. Pese aquella noche maravillosa vive consiente de las dudas en la cabeza de ella no hacen mas que crecer, las emociones siguen ahí e incluso son mayores pero el miedo no le permite correr hasta la luz.
-Pensé que ya te habías ido- se detiene en seco a los pies de su reina
- Quieres que me vaya- consigue abrir la boca a pesar de que la imagen de Rick siempre logra dejarla embobada
- Yo quiero lo que tu quieras y si para eso tengo que renunciar a estas 48 horas que me quedan ¿sabes que? Lo hago por ti- ella le acaricia el cabello y su alma se llena de ternura al verlo de rodillas sobre su muslo
- Que pasa si quiero quedarme hasta el final- se aclara la garganta- hasta la ultima hora que pactamos- aquellos ojos parecen hipnotizarla
El simplemente se queda sin palabras, atónito demasiado ilusionado porque ahora esta completamente seguro de que aunque decida irse después de lo arreglado ella nunca se casaría con ese tipo sintiéndose tan glacial a su lado.
Adora verla nadar, es una de sus pasiones, y lo hace estupendamente. Es uno de sus trucos para liberar tensiones. Ella es indiscutiblemente especial de los pies a la cabeza, la mujer capaz de hacer que cualquier hombre pierda sus principios. Ni siquiera se imagina como es que ha logrado que una divinidad así se vire a mirarlo. De solo sospechar que su futuro con ella depende de algunas horas le tiemblan las pestañas y no solo eso se siente muy cobarde porque no puede hacer nada, ahora es el quien merece sufrir.
-Nunca me dejaste ganar una carrera- se mete a la piscina hasta quedar cerca de ella
- Te gustaría que me dejara ganar- sonríe complacida
- No confías en que puedo hacerlo por mis propios méritos- finge estar ofendido
- Tienes muchos méritos Richard pero ¿ganarme? Jamás te voy a dar ese placer- ese juego con el es muy placentero
- Y si soy quien te ha dejado ganar todos estos años- disfruta al verla morderse el labio
- No lo creo querido- puede ser bueno en muchas cosas pero es pésimo nadador
- Si estas tan segura apostemos, pídeme lo que quieras- susurra en el oído de ella- cualquier cosa que desees
- ¿Qué vas a pedirme tu?- cada día lo desea mas
- Aun no lo se arriésgate- sonríe
- Da igual, de todos modos no creo que de la noche a la mañana hayas dejado de ser una tortuga en el agua
- Chistosa, vas a tragarte tus palabras- se ponen en posición
Por mas que lo intentó, es imposible ganarle, Kate tiene esas impresionantes cualidades
-¿Qué vas a decirme ahora gatito?- pronuncia victoriosa
- Nada, fue una competencia justa- sale del agua tratando de huir todavía no sabe que es lo que ella pedirá como recompensa
- ¿A dónde vas?, quiero celebrar mi triunfo- decide salir a buscarle
- Que es lo que vas a solicitar de mi detective- apenas puede concentrarse con el traje de baño que lleva
- Quiero seguir jugando no se si me entiendes- puede ser un error pero que mas da
- Creo que he pasado demasiada vergüenza por hoy- cierra la boca y la abre posteriormente cuando ella se quita la parte de arriba del bañador
- Dijiste que harías lo que yo quisiera- se queda completamente desnuda y el sigue sin hablar- ¿qué pasa Rick?, tienes miedo
- Mucho, tengo mucho miedo
Por primera vez en la vida se siente débil, confundido y temeroso, hasta le tiemblan las manos para tocar a quien tantas veces antes ha tocado. Quizás porque se acerca la hora definitiva en la que puede ganar su amor o perderla para siempre. Si al final ella decide cruzar esa puerta y correr a los brazos de otro hombre decididamente moriría, y se revolcaría en el remordimiento. Así de pronto sin querer una lagrima se escapa de sus ojos, algo que ella no puede evitar percibir ni tampoco puede obviar el acariciarle.
-¿Qué pasa?, nunca te había visto llorar – sigue desnuda y ya esta anocheciendo
-A lo mejor no te has dado cuenta, pero soy humano lloro igual que todo el mundo- esta muy serio y es porque sabe que cada vez tiene menos tiempo
- ¿Estas llorando por mi Castle- enreda sus manos en aquellos cabellos
Sin intención de contestar aquella pregunta la empuja hasta la pared y la mira con apetito venéreo, con sus pupilas centelleando con brusquedad, sujeta su rostro y exhala con violencia, si estas son sus últimos momentos si después de todo esto se tratase de una despedida no piensa quedarse con las ganas ni desaprovechar un instante con ella. Porque tener a su musa desnuda en pleno atardecer y no hacer nada no tiene sentido, solo que estaba pensando en las veces que ella estuvo en la cama de aquel idiota y estaba volviéndose loco.
-Nunca lloraré por nadie mas- asegura besándola hasta un punto arrebatador, comiéndose la boca de la detective, atacándola hasta dejarla sin defensas sin ganas de luchar en contra de lo que ya esta mas que escrito
Enredando sus piernas aquella cintura deja que la traslade hasta la habitación sin pronunciar una silaba porque no hace falta justamente lo que necesita ahora es estar en silencio, dejar que las manos del escritor exploten en su cuerpo y que la saliva que va dejando en su boca vaya calmando la sed. No hay ropa de por medio, no hay cosa mas importante dentro de la mansión. Y si ambos están tiritando no es porque acaben de salir de la piscina es porque se aman, se aman de una manera fuera de lo normal. Ella da dos pasos atrás para recostarse en la cama y esperarle, quiere que esta vez sea lento, quiere disfrutar al máximo
-Vas a querer quedarte- se recuesta encima de ella cuidando no hacerle daño
- Es un riesgo que estoy dispuesta a tomar- sonríe y le besa para callarlo
Deja que las manos de ella le recorran la espalda, le arañen y le dejen marcas. Adora su olor a fiera, a rebeldía, a intrepidez. Masajea sus pechos y le devuelve la energía a sus extremidades. Como extrañaba hacerle el amor, si tuvo dos o tres aventuras en el caribe con ninguna pudo sentirse flotar ni siquiera pudo leer sus sensaciones, con Beckett es como si en cada respiración la descifrase como si escuchase esas cosas que ella no dice en voz alta.
Con la boca evidentemente hace maravillas hasta el punto de tenerla deseando correrse solo con las caricias de su lengua sobre sus pezones, la conoce tan a fondo que sabe como va a reaccionar en cada momento, reconoce los segundos que sus ojos permanecerán cerrados después de cada caricia, saber que por dentro su diosa esta deseando ser liberada.
El sudor comienza a teñir su piel con un brillo singular y el disfruta de los mojados besos que ella va dejando sobre su corporación. Esta desquiciada, tan mojada que no le importaría que el dejase de cuidarla con esos juegos que ambos conocen y disfrutan. De vez en cuando sus sexos se rozan y ambos gimen con desesperación. Ella muerde sus orejas, besa su rostro, le demuestra con cada contacto que sigue amando el arte escondido de su alma.
No hace otra cosa que perderse en ella, venerarla, estudiarla a fondo como si no se supiera con los ojos cerrados cada materia de su anatomía. Ya es inútil tratar de controlar su excitación no cuando se ha corrido dos veces mientras la penetraba con tres dedos y mordisqueaba sus pezones, mientras se movía sobre su clítoris una y otra vez despiadadamente, la llevó hasta el limite buscando que mojara su cama. Podría pasarse la noche entera admirándola, complaciéndola como de seguro ningún otro lo puede hacer.
Cierra los puños envolviendo la sabana para recuperarse del tercero, y tiene que abrir los ojos y la boca cuando sin previo aviso siente su polla encajarse firmemente en su vagina. Con la mirada le da permiso para que siga adelante sin contemplación para que la vuelva aún mas loca que de costumbre. Si ella lo quiere lento, si necesita sentirlo por horas, el va a darle la parsimonia y profundidad que necesita.
Entra y sale mientras ella deja las uñas en su espalda, mientras sus piernas agradablemente abiertas alzan el vuelo al acogerlo. No hay mal mas sabroso que caer y dejarse vencer por Richard Castle. Sus astros azules remangando todos sus miedos. ¿Y si renuncia a la boda?, no puede estar pensando en eso pero la verdad es que sus ojos parecen estar diciéndole la verdad
-Así, Rick no te detengas- presiona sus nalgas y vibra sin vergüenza alterando sus posiciones para ser ella quien de placer
- Oh Kate, eres increíble cariño- tener la vista de sus pechos subiendo y bajando es imponente
- ¡Dios! Rick voy a correrme
- Hazlo tenemos toda la vida por delante
