Ni ouat, ni goth ni sus personajes me pertenecen, por el contrario la historia sí que es mía.

Este fic va especialmente dedicado a mi petita, a todo el grupo swanqueen del whatsapp y a todos los que me leen y comentan.

Quiero hacer una especial mención a esthefybautista, la niña de mis ojos, la razón de mis sonrisas y sonrojos, la dueña de mis te quieros, se que te gustan estas tonterías y como vivo para hacerte feliz aquí está la dedicatoria, te quiero princesita.

Leed los fics de franchiulla, my dark queen y por supuesto esthefybautista (te quiero)

Sin más os dejo leer y disfrutar de un nuevo capítulo de esta aventura.

CAPÍTULO 3 LA REINA DE LOS ELFOS

El pequeño grupo partió, entre risas nerviosas y cantos de bandoleros para darse ánimo en su empresa, sabiendo los peligros que esta encerraba.

En cabeza viajaba Hood junto a Ruby, dado que sus sentidos más desarrollados servían para poder anticipar cualquier ataque y prepararse para luchar o huir en desbandada y esconderse, depende de la magnitud del peligro.

En medio del grupo viajaba Emma junto al pirata, iban riendo y rememorando viejas aventuras, algunos líos en los que la rubia parecía tener demasiada facilidad para meterse. A la joven ladrona no le pasaban desapercibidas las miradas que de vez en cuando dirigía Kilian en dirección de la joven loba. Sonriendo se preguntó cuándo sería capaz el pirata de declararse puesto que todos sabían que bebía los vientos por ella, seguramente por ella se había enfrascado en una misión suicida.

Cerrando la peculiar caravana marchaba Cercei junto a Flint. El enano parecía muy interesado en saberlo todo sobre las piedras preciosas que nacían en los ríos mientras la reina solo mostraba en su cara tedio hacia su compañero de viaje.

Cercei estaba enfadada con su hermana por como la trataba, sabía que no podía pedirle amabilidad o cariño porque no lo merecía, pero creía que una reina merecía mejor trato, Emma le había dicho bien claro que en ese viaje ella no era reina de nada, era de su grupo y por lo tanto debía respetar su liderazgo como los demás. Si quería ser tratada con superioridad debía viajar sola y eso reventaba el orgullo de Cercei que, callando para no provocar a su hermana, cumplía sus órdenes sin entender en qué momento se habían intercambiado los roles y ella era la sirvienta de una bastarda.

Viajaban por caminos secundarios, siempre amparados por el bosque que les daba alimento, cobijo y seguridad. Hood conocía los bosques mejor que nadie, sabía encontrar agua para lavarse, los mejores escondites para reposar durante la noche y también atajos y sendas escondidas para llegar más rápido a su destino.

Siemre que acampaban, Hood y Ruby se encargaban de la caza, Flint de buscar leña y encender una hoguera y Emma junto a Killian se encargaban de planear la siguiente jornada mientras Cercei se aburría pues su única habilidad era la diplomacia y no le servía de nada entre bandidos.

Acamparon y mientras todos estaban con sus labores, Emma decidió cambiar el rumbo pues tenía prisa por llegar al fuego cuanto antes y el camino elegido daba un rodeo demasiado largo para la poca paciencia de la joven. Pensó que era mejor viajar a través del bosque oscuro en lugar de rodearlo y junto a Kilian trazó el nuevo rumbo, esperando a que volviesen sus compañeros para comentarlo con ellos.

Cuando estos aparecieron, Emma les expuso sus planes, provocando que todos callasen y mirasen a su joven líder como si esta se hubiese vuelto loca. Todos callaron menos Hood, que no estaba dispuesto a penetrar en el bosque oscuro.

-Lo siento Emma, pero creo que te has vuelto loca. No saldremos del bosque oscuro, es territorio elfo y a los elfos no les gusta ser molestados.

-"No tienen porqué enterarse de que hemos pasado por ahí, es el camino más rápido, no hay discusión"

-Emma, a veces pareces idiota. Los elfos sabrán que estamos en su bosque en cuanto pises la primera hoja.

-"Entonces cuando les contemos nuestra misión nos dejarán ir. Puede que sean reservados y bastante idiotas pero si la diosa oscura ha vuelto ellos también corren peligro"

-Es una mala idea, Emma, una muy mala idea.

-"La decisión está tomada, mañana atravesaremos el bosque oscuro y no se hablé más, ahora cenemos algo y repongamos fuerzas"

Cuando a la rubia se le metía una idea en la cabeza, era imposible hacerla razonar así que cenaron y se prepararon para descansar, sabiendo que el día que se avecinaba sería un día bastante movido. Con algo de miedo en el cuerpo puesto que nadie que se hubiese enfrentado a los elfos había vuelto para contarlo poco a poco se fueron quedando dormidos.

A la mañana siguiente marcharon con las primeras luces del día pues la jornada se avecinaba larga y pronto llegaron a los lindes del bosque oscuro. Ahí Hood intentó disuadir a Emma de sus planes una vez más, consiguiendo lo mismo que la noche anterior, es decir, nada. Penetraron en el bosque, descubriendo el porqué de su nombre, ya que era tan frondoso que apenas penetraba la luz y debían ir a tientas en muchos trechos. Finalmente pararon y encendieron antorchas para iluminarse mejor y continuar su camino, con todos los sentidos despiertos por si veían algún elfo.

Por como los había descrito Hood eran muy ágiles y fuertes, su puntería era finísima, incluso en la más perfecta oscuridad podían dar en su objetivo, era criaturas bellísima y orgullosas, se sentían superiores a cualquier raza y por lo tanto despreciaban a cualquiera que no fuese elfo.

Cuando llevaban varias horas de camino, a Emma le empezó a dar una tenue sensación de que les estaban siguiendo, mas lo achacó a los árboles y la oscuridad. Poco a poco, la sensación de que eran observados les invadió provocando nervios y pequeños escalofríos en todo el grupo.

Llegaron a un claro levemente iluminado y se detuvieron a reposar fuerzas y analizar la situación, planear por dónde continuar y qué hacer en caso de ataque, puesto que las malas sensaciones no se habían desvanecido.

En ello estaban cuando, sin poder moverse un milímetro y sin previo aviso, todo el grupo se vio rodeado por un grupo numeroso de arqueros que, apuntándoles con sus flechas, no dejaban hueco alguno para escapar. Estaban rodeados de elfos bastante molestos porque unos extraños habían estado campando por sus dominios.

Cercei pensó que era el mejor momento para ser diplomática y demostrar que ella podía sacarlos del lío y que servía para algo, mas cuando iba a hablar, se le adelantó Emma, tan impaciente y bocazas como siempre.

-"Dejadnos seguir nuestra empresa, nosotros no os hemos hecho nada para que nos molestéis"

-Habéis entrado en nuestros dominios, es más que suficiente para que vengamos a defendernos.

-"Escúchame bien orejotas…"

No pudo terminar de decir lo que iba a decir pues había herido el orgullo de un elfo, pronto todo el grupo saltó sobre ella y la redujeron, atándola mientras el que parecía ser el jefe ordenaba que los llevaran a todos ante su reina, ella juzgaría y dictaría la sentencia de esas criaturas que habían osado entrar en su bosque.

Mientras eran conducidos por estrechos caminos, imperceptibles a la vista de los hombres, todo el grupo se preguntaba qué sería de ellos, cómo podían escapar de esa situación y, en el fondo, se preguntaban por qué diablos Emma no podía mantener la boca cerrada y tenía que arrastrarlos a todos a esa situación.

Emma iba enfurruñada y se sentía completamente humillada, le habían quitado su espada, y era la única del grupo que iba atada. Odiaba a los elfos, eran unos estirados que se creían los mejores porque vivían mil años y sabían mucho de muchas cosas, pues ella sabía pelear y como se soltara de sus ataduras iban a lamentar haber enfurecido a Emma Swan.

Perdida en sus pensamientos sobre horribles venganzas hacia esas criaturas de orejas puntiagudas, no se dio cuenta de que habían llegado al poblado.

Las casas sobre los árboles recordaban bastante al pequeño poblado de renegados donde Emma vivía. Por las callejuelas, ojos curiosos se posaban sobre ellos a medida que pasaban, preguntándose por qué había humanos en sus tierras. Si Emma hubiese estado atenta habría podido observar que apenas había niños, que ese pueblo era decadente y vacío, que la raza elfa estaba tocando su fin.

Finalmente llegaron al centro del pueblo, ante ellos se elevaba un árbol majestuoso y en sus raíces se formaba un trono natural, el trono desde donde gobernaba la reina de los elfos.

Ante ella se inclinaron los guardias que los habían apresado, con respeto y veneración. También se inclinaron sus compañeros en señal de sumisión, puesto que no querían enfurecer más a ese pueblo, querían salir con vida de esa situación.

La única que no se inclinó fue Emma, no pudo hacerlo, al igual que no pudo crear un solo pensamiento coherente desde el momento en que posó su mirada sobre la reina elfa.

De piel suave, ojos oscuros como la misma noche, su pelo negro, brillante caía libre sobre sus hombros, una cascada hermosa de pelo oscuro que la dejó completamente embobada. Se olvidó de pensar, se olvidó de respirar, se olvidó hasta de su nombre mirando a esa mujer.

Había oído hablar mil veces de la belleza única y antinatural de los elfos pero jamás había creído que esa belleza existiera, hasta el momento en que la vio y su corazón se detuvo en el pecho, su aliento se congelo en su garganta y en su mente un único pensamiento, pasar el resto de su vida mirando los rasgos de la perfección más absoluta, los rasgos de esa reina.

La reina también se había quedado absorta en sus pensamientos al posar su mirada sobre la rubia, mas ella pensaba en el bienestar de su pueblo decadente y en el peligro que suponía tener extraños en su bosque. Con la autoridad que le otorgaba su rango y su larga vida, se dirigió directamente a Emma, intuyendo que esa muchacha era la líder del variopinto grupo.

-Dime mortal, ¿Qué te trae a mi reino? ¿A caso no sabes que los humanos aquí no son bien recibidos?