Ni ouat ni goth ni sus personajes me pertenecen, por el contrario la historia es de mi completa invención.

Este fic va dedicado a mi petita, al grupo de whatsapp swanqueen, a mi morena, a Natalia y por supuesto a mi manager adorada que la quiero con locura.

Está especialmente dedicado a mi esthefybautista, mi niña, aquella por la que me levanto y me acuesto con una sonrisa, la que me ha regalado la esperanza, la mamá de mi hijita, la persona a la que más quiero y por la que daría toda mi vida. Ya lo sabes pero no me cansaré de repetirlo princesa, a pesar de los problemas, a pesar de la distancia, a pesar de todo te quiero y lo nuestro es más fuerte que todo lo demás.

Gracias a los que habéis leído y comentado este fic, es un honor para mí que os gusten mis escritos. Sin más os dejo leer y disfrutar del desenlace de esta historia, no sin antes recordar que debéis leer a franchiulla, my dark queen y por supuesto a mi amor, esthefybautista. Besos y nos leemos pronto.

CAPÍTULO 12 MI NOMBRE SERÁ LEYENDA.

-¿Mamá, eres tú?

Su pequeño, su hijo, aquel que había abandonado nada más nacer, esperando que tuviera una vida mejor que la de un bastardo, la razón por la cual había dejado todo y había partido en esa misión suicida. Su hijo la estaba mirando, con esos ojos azules que había heredado de ella, una mirada cargada de miedo al haber vivido tantos meses en cautiverio, bajo el dominio de la diosa oscura.

Poco a poco, sus pasos la fueron llevando hacia el altar donde reposaba Tommen, sintiendo como su corazón latía desbocado. No había pensado qué iba a decirle al pequeño cuando lo encontrara, cómo iba a excusarle su falta, su abandono. Ni siquiera imaginaba que el niño la reconocería como madre, estaba completamente trastornada por la situación y a la vez se moría por abrazar a ese hijo al que había renunciado tantos años atrás.

Finalmente llegó junto a él, y lo miró con todo el amor que le tenía guardado.

-"Soy yo, pequeño"

-Viniste a buscarme, ella dijo que no lo harías, que no me querías lo suficiente.

-"Puede que no me haya ganado el puesto a la mejor madre del mundo, pero siempre te he querido, iría al fin del mundo a buscarte si me necesitaras."

-Lo sé, Cercei me dijo por qué te fuiste, no querías que yo sufriera igual que tú.

Emma se abrazó a su hijo con fuerza mientras se le escapaban las lágrimas de pura felicidad. Había imaginado mil escenarios posibles ante un reencuentro con él, pero ese era perfecto, su hijo no la odiaba. Debía agradecerle a su hermana que le hablara de ella a Tommen, que no hubiese dejado que el odio consumiera el corazón de su pequeño.

-"Bueno, ahora todo es distinto, yo soy distinta y si tú lo deseas me encantaría que vinieras conmigo, aunque entendería que quisieras quedarte con Cercei"

-¿Por qué querría quedarme con ella?

-"Porque su novia tiene un dragón"

Todo el grupo estaba atento a la conversación de madre e hijo y estallaron en carcajadas ante ese último comentario. Todos menos Cercei que se había puesto purpura y no sabía dónde mirar. Agradeció enormemente que Daenerys se la llevara fuera pues estaba a punto de estallar en cólera ante las insinuaciones del resto de renegados.

Una vez fuera del templo, la joven reina quiso excusarse por el comportamiento de su hermana ante la Daenerys mas la chica dragón se le adelantó.

-Así que tu novia tiene un dragón.

-"No hagas caso a mi hermana, es idiota"

-Es idiota, pero su nombre será leyenda.

-"Eso no quita que es idiota y ve cosas dónde no las hay"

-¿Sabes? A Droghon no le importa compartirme contigo, le caes bien.

-"¿Y eso a que viene?"

-Viene a que le das muchas vueltas a las cosas, somos distintas y de mundos distintos, pero niégame que te sientes bien a mi lado y me estarás mintiendo.

Cercei iba a replicar, cuando los labios de la joven Targaryen se posaron en los suyos, robándole un beso.

-Ahora dime que no te ha gustado.

-"…"

-Eso me parecía.

Con una sonrisa, Daenerys volvió a besarla y esta vez, el beso fue completamente correspondido. Agua y Fuego unidos creando una armonía completamente perfecta. Solo se separaron con el carraspeo de Emma que acababa de salir junto al resto de renegados del templo. En sus brazos llevaba a Tommen que la miraba completamente admirado y de la mano, a la reina elfa, cuya sonrisa parecía no tener fin.

Emma iba a hablar para burlarse de su recta hermana cuando sonó una explosión que les hizo ponerse en guardia. Creyendo que no había terminado todo y que tendrían que luchar una vez más, Emma depositó a su hijo con cuidado en el suelo y blandió una vez más a Hielo, esperando que apareciera el enemigo. Cuán grande fue su sorpresa al ver ante ellos a una mujer, completamente hermosa, de cabellos rubios, mirada azul penetrante, su vestido, también azul como el cielo, estaba decorado con pequeños brillantes en forma de copos de nieve, toda ella resplandecía y provocaba serenidad. Ante ellos estaba la diosa de la luz, la diosa del invierno.

Mirando a Ema con amor, se dirigió a ella, su voz era dulce y armoniosa, como una bella canción.

-Hija mía, lo lograste, siempre supe que lo lograrías.

-"¿Quién sois vos?"

-He tenido muchos nombres, yo soy luz, soy hielo, soy la diosa luminosa, la diosa del invierno… Yo soy Elsa y soy tu madre.

-"¿Mi madre? Eso no es posible"

-Si lo es, fuiste concebida para destruir el mal y lo has hecho, te has ganado el derecho a portar la espada del invierno, de llamarte hija mía. Mas no eres diosa, eres mortal, ese el precio a pagar para que la oscuridad no te encontrara.

-"Entonces, la espada es mía"

-Es tuya mientras la uses para el bien. Ahora, antes de irme, quiero otorgaros un presente, algo preciado.

-"¿Qué más vas a darnos? Vencimos, podemos ser felices"

-No completamente, no mientras sobre el alma de la reina que te ha entregado su corazón pesa un deseo que pude escuchar y estoy dispuesta a conceder.

Todos miraron a Regina en ese momento. La reina estaba conmocionada pues la diosa había escuchado sus súplicas. ¿Sería posible que le concediera aquello que más anhelaba?

La diosa se dirigió a Regina, sonriéndole con ternura y comprensión.

-Escucho lo que tu alma grita, Regina Mills, que te sea concedido.

Ante esas palabras, un haz de luz suave envolvió a la reina elfa, y la fue transformando poco a poco. Cuando la luz se apagó, los cambios eran tan mínimos que apenas eran perceptibles, pero Regina si los sentía. Era humana, era mortal. Podía vivir junto a Emma sin temor a perderla con los años y ella vivir eternamente, condenada sin su amor.

Emma se le acercó, intentando entender que había deseado tan ardientemente su amada, mas cuando llegó junto a ella no pudo hablar puesto que la morena se lanzó a sus labios completamente feliz.

-Emma, soy mortal, soy humana. Nada me impide amarte con todo mi ser ahora.

-"¿Ese era tu deseo? ¿Ser mortal?"

-Ser inmortal era una maldición, imagina vivir la eternidad sin ti Emma, no podría soportarlo.

Entendiendo por fin la magnitud de los sentimientos de la bella morena, Emma no pudo hacer más que estremecerse, y besar con fuerza a esa mujer que en cierto modo había cambiado todo su mundo.

-"¿Y ahora qué hacemos?"

-No lo sé, quizás podemos empezar por reconstruir los reinos que han caído y después simplemente buscar más aventuras, tienes que hacer honor a la gran leyenda que será tu nombre.

UN AÑO MÁS TARDE

La reconstrucción de las Aguas fue más rápido de lo que habían previsto. La ayuda de Droghon con las actividades más pesadas aceleró el proceso y, rápidamente Cercei volvía a ser reina y a tener un reino que gobernar. Daenerys decidió quedarse en las Aguas, a pesar de ser hija del fuego, ya que retornar a ese reino era recordar el dolor de su pueblo, ahora podía amar a un nuevo pueblo, y junto a Cercei había encontrado el hogar que ansiaba desde que era niña.

El bosque oscuro, pronto recuperó su esplendor, a pesar de la decepción y la tristeza de los elfos al ver que su reina había escogido una vida mortal.

La estancia de los elfos con los renegados, había abierto los ojos de ese anciano pueblo ante la sociedad. No podían seguir despreciando a todas las criaturas que no eran de su raza pues, a la hora de la verdad, los habían acogido, alimentado y protegido, les habían dado un hogar cuando ellos habían perdido el suyo pero, por encima de todo, les habían dado una lección de humildad difícil de olvidar.

Regina decidió nombrar como rey de los elfos a Hood, por la simple razón de que llevaba la sangre de ambas razas y, por lo tanto, podía empezar una nueva era en la que humanos y elfos se sintieran iguales y en las mismas condiciones. A pesar de que se sintió abrumado por dicha responsabilidad, Hood aceptó y descubrió que, dejando de lado su odio, podía llegar a hacer grandes cosas.

Flint, Ruby y Kilian volvieron al bosque de los renegados como héroes, con mil historias que contar y sobre todo, la certeza de que esa aventura les había cambiado las vidas.

En cuanto a Emma y Regina, de ellas no se sabía nada desde que las Aguas fue reconstruida. Se marcharon junto con Tommen sin decir adiós, solo dejaron una nota asegurando que su hogar era el mundo entero y que volverían en algún momento.

¿Qué había sido de ellos? Las echaban de menos, pero sabían que estaban a salvo. Llegaban de vez en cuando noticias de grandes hazañas y gestas imposibles que llevaban la firma de Emma Swan.

Sin duda alguna, ella que había sido bastarda, que había sido una chica sin nombre, ella había conseguido llegar a los libros de historia, había conseguido escribir su nombre entre los dioses.

Ella había logrado que su nombre fuese leyenda.

FIN

Bueno, llegó el final de este fic, espero que lo hayáis disfrutado tanto como yo escribiéndolo. Nos leemos pronto.