Ni ouat ni goth ni sus personajes me pertenecen, por el contrario esta historia es de mi completa invención.

Este fic va dedicado a mi petita, al grupo de whatsapp swanqueen, a mi morena, a Natalia y a mi manager adorada.

Está especialmente dedicado a esthefybautista, mi princesa, mi todo, la quiero con locura. Espero que mis palabras te hagan sonreír amor pues hasta que te tenga entre mis brazos es lo único que puedo darte. Te quiero.

Este capítulo extra es un poco diferente a los otros, está escrito desde el punto de vista de Regina y es un flashback de lo que pasó en el bosque antes de que se enfrentaran a la diosa oscura, espero que os guste.

Sin más agradeceros vuestro apoyo y espero que nos sigamos leyendo pronto. Leed a franchiulla, my dark queen y esthefybautista. Besos y a hasta pronto.

EPÍLOGO: NOCHE DE AMOR

Esa mirada, esos ojos azules que me habían trastornado desde el primer momento, estaba segura de que la amaba con fuerza, de una manera casi imposible para un elfo. Era tan dulce, tan hermosa. Mi alma gritaba que quería ser suya mas me aterraba la idea de no ser suficiente para ella, como elfa jamás había conocido la necesidad de entregarme físicamente a alguien y con Emma esa necesidad era cada vez más creciente, más abrumadora.

Le expliqué mi deseo con miedo, miedo a que se negara y aún más miedo a que aceptara. ¿Sería capaz de amarla como merecía?

Su respuesta, tan inocente me sacó una sonrisa, nunca había estado con una mujer, ella también tenía miedo. ¿Cómo explicarle que en ese momento mi alma estaba completa? Sus dulces besos me dejaban sin aliento, me dejaban sedienta, deseosa de más, no podía dejar de besarla, me sentía vacía sin sus labios en los míos.

Poco a poco, con delicadeza y una ternura infinita, sus manos recorrieron mi cuerpo, deshaciéndose de mis ropas y dejándome expuesta y desnuda. Por un momento se apoderó de mí la vergüenza y quise cubrirme, mas ella no me lo permitió, completamente extasiada con mi desnudez. Pude leer en su mirada la admiración profunda que sentía, el amor que me profesaba y mi corazón amenazaba con escaparse de mi pecho.

Ella fue guiando mis manos, para poder descubrirla, en ese momento quise memorizar cada detalle de su cuerpo, su aroma me embriagaba los sentidos, besé una vez más esos labios rosados que me habían llevado a la locura mientras, lentamente, me deshice de sus raídas ropas y pude contemplar la increíble belleza de Emma Swan en todo su esplendor.

Nuestras mejillas estaban ruborizadas mas el deseo era más fuerte que nuestros miedos. Esa noche seríamos una y, si el futuro nos deparaba el peor de los destinos, siempre tendríamos nuestra noche de amor gravada en nuestras almas.

Sus labios empezaron a recorrerme, provocando en mí un hormigueo de sensaciones completamente nuevas y maravillosas. Con cada beso que depositaba sobre mi piel, esta se encendía y ardía, todo mi interior ardía, esperando ser calmado por sus besos, sus manos.

Se echó sobre mí y pude notar su piel en contacto con la mía. Todos mis miedos se esfumaron y en mi mente una sola certeza, quería ser suya eternamente, pasara lo que pasara.

Sus manos me exploraron con ternura y deseo, no hubo rincón que no fuese explorado, que no fuese amado por sus dulces manos, por sus labios sedientos. Provocando en mi pequeños gritos cuando acariciaba zonas más sensibles, cuando sentía la humedad de su lengua sobre mi piel. Todas esas atenciones tan perfectas me fueron humedeciendo como jamás pensé que podía llegar a hacerlo. Ella me tumbó suavemente sobre la hierba, estaba fría mas no me importó porque su calor me estaba encendiendo como jamás creí que podría llegar a hacerlo.

Atrapó mis labios en un dulce beso, un beso cargado de sentimientos profundos y me susurró

-"Majestad, puede que te haga un poco de daño, si quieres que pare solo tienes que decírmelo"

Asentí, sabía que quería cuidarme, protegerme, que la primera vez suele ser dolorosa y agradecí su atención, pero estaba completamente segura de esa entrega completa y no pensaba dar marcha atrás. La amaba y quería demostrárselo con todo mi ser.

Ante mi consentimiento, ella volvió a besarme mientras dirigía sus dedos a mi sexo, lo fue acariciando provocando en mí, espasmos de placer, quería más muchísimo más, y se lo hice saber moviendo mis caderas buscando su contacto.

Poco a poco, con mucha suavidad para no herirme más de lo necesario, sus dedos se adentraron en mí, rompiendo esa barrera que nos separaba y haciéndome suya, haciéndonos una por completo. Dolió y quise gritar mas no quería que ella parase, no quería asustarla. La besé con fuerza para ahogar los gritos que nacían en mi garganta, hasta que el dolor desapareció y me llenó una sensación de calor que no había sentido nunca antes. Mientras ella se movía en mi interior, escalofríos de placer recorrían mi cuerpo. Mis gritos ya no podía callarlos con sus labios, mis gemidos se iban haciendo cada vez más largos y profundos hasta que finalmente, mirándola a los ojos, estallé de placer llegando al clímax.

Ella se tumbó sobre mí, agotada, mientras mi corazón buscaba volver a su ritmo normal. Podía notar su cálido aliento sobre mi piel y sus dedos dibujando en mi vientre figuras sin nombre, ambas en silencio, sin querer romper la magnitud de ese momento.

Finalmente ella empezó a regalarme tiernos besos por mi cuello, mis mejillas, mis labios. Cuando llegó a mi oído me susurró que me amaba, provocando que mi corazón quisiese escapar de mi pecho una vez más.

Perdí mi vista en el infinito, pensando, recordando una larga vida vacía y sin sentido. Ahora todo encajaba, todo tenía su razón de ser.

Yo había nacido para amar a Emma Swan e iba a amarla durante toda la eternidad. Éramos una sola persona, me había entregado a ella por completo y, por primera vez en más de mil años, era completamente feliz.

Fin del epílogo.

Este capítulo lo escribí porque me pareció importante adentrarnos en los sentimientos de Regina en esa primera vez. Espero que os haya gustado. Sin más decir que este capítulo va especialmente dedicado a mi manager y que espero que nos leamos muy pronto.