Hola espero que se encuentren bien antes que nada me disculpo por tardarme tanto pero con mi trabajo y uno que otro retraso pero bueno lo pasado en el pasado antes de que comiensen a leer la tersera parte me gustaria aclararles una cosa como todos han leido los personages que selan en esta historia ya son conocidos la mayoria sinembargo hay otros que no como los que yo cree uno de ellos es Yafel el cual es el personage principal junto con Bunny de esta historia si sean percatado Yafel es muy paresido a un personage de un videojuego de nombre Terri Bogar y es que desde que conosi a este personage me encanto alla por 1993 y siempre quise crear alguien paresido a el aun que con un toke de otro de mis personages faboritos incluso mas que Terri y me refiero a Son Goku poco a poco iran viendo y conociendo a Yafel solo espero que les agrade al igual que la historia que por cierto ya termine el capitulo cinco en brebe subire los de mas ya por ultimo y continuando con el personage tambien les digo que e desidido combinar estilos de pelea de los videojuegos como Street Fighter Fatal Fury y como se lo conose abrebiadamente KOF junto con las batallas estilo Dragon Ball asì que grasias nuevamente por leer mi historia y espero que les guste asta luego.
Capitulo. 3. Un encuentro bajo la lluvia.
Mientras se dirigían a la cafetería, Bombón continuaba intrigada por el comportamiento de Brick. Hasta ese momento el chico no había pronunciado palabra alguna y su sexto sentido le decía que se encontraba en problemas… y serios. Bombón pensaba en esto cuando el alboroto de la cafetería llamo su atención; ella se asombró al darse cuenta de lo mucho que extrañaba este ambiente, ver las caras de todos los alumnos, nuevos y de anterior ingreso. Al final el ver nuevos y viejos rostros era algo bueno.
-Había olvidado el movimiento que se hace aquí. -Comentó Bellota mientras miraba en todas direcciones.
-El problema ahora es buscar un lugar donde poder comer. –Dijo Boomer mientras buscaba un lugar donde pudieran sentarse, pero todo estaba ocupado hasta que escuchó a alguien gritándoles.
-¡Bombón! -Ella volteó y vio a Dee Dee quien estaba al fondo de la cafetería, en una mesa junto a una de las ventanas que daba a la calle. Junto a Dee Dee se encontraba Cerebro, quien por cierto alejaba a todo aquel que intentaba sentarse en esa mesa. Mandy también estaba sentada con ellos. Cuando llegaron Cerebro los dejo pasar excepto a Dexter.
-Tú no. -Le dijo amenazante.
-¿Y por qué no?
-Solo Dee Dee y sus amigos pueden estar en esta mesa y eso no te incluye a ti. -Dexter lo miró y después suspiró.
-Tienes razón, Cerebro, sólo sus amigos, pero resulta que yo soy su hermano. –Dijo y lo hizo a un lado para sentarse junto a los demás.
-Y bien, Nosomi, cuéntanos más sobre ti. -Pidió Bellota. Nosomi, quien terminaba de tomarse su jugo, los miró.
-¿De mí? -Contestó a lo que Bellota afirmó con la cabeza, de inmediato notó que todos estaban atentos a ella incluso la misma Mandy, quien por cierto no hacia caso a nadie que no fuera Burbuja.
-Bueno, ¿por dónde empiezo? Como les dije antes, vengo de Japón; he vivido con mi abuela desde que tenia dos años aunque padres no están muertos, pero para ellos su trabajo es muy importante… pero no me quejo ya que ese hueco lo he llenado con mi abuela y mi hermano, ellos siempre me han querido y protegido. Esta es la quinta ciudad a la que nos mudamos debido al trabajo de mi abuela; sólo espero que esta vez no nos vayamos. ¡Es tan triste hacer amigos y después dejarlos! Pero según mi abuelita en esta ciudad nos estableceremos. Me gusta la música así como la computación, no soy muy buena en los deportes pero trato de hacer mi mejor esfuerzo, eso es lo que me ha enseñado mi hermano. Eso es todo, sólo espero que me acepten como su amiga. -Nosomi los miró y no notó alguna diferencia, todos la miraban igual.
-No te preocupes y hablo por todos los que estamos sentados aquí, desde que entraste al salón te convertirte en nuestra amiga ¿no es así? –El comentario de Burbuja hizo sonreír a Nosomi.
-Bueno, eso es sobre ti pero ahora cuéntanos de tu hermano. -Le pidió Bunny.
-¿Mi hermano? Sonrió al escuchar la pregunta – Yafel no es mi hermano en realidad, ni siquiera mi medio hermano; lo llamo así por que desde que lo conocimos él ha estado al lado mío y de mi abuelita. Yo tenia ocho años cuando lo conocí en un parque, en aquel tiempo se encontraba solo y vagabundeando. Mi abuelita decidió llevarlo a casa y desde entonces ha estado con nosotras dos, a donde quiera que vamos él también va.
"Cuando le pregunté a mi abuelita por qué había recogido a Yafel ella sólo me contestó que algún día me lo diría. A pesar de que de la forma que lo conocí -sucio y con las ropas rotas- resultó ser una niño brillante, con conocimientos muy avanzados para su edad. No tuvo problemas para que entrara a la escuela y aunque sigue siendo una persona solitaria, a mi hermano le gusta ayudar a la gente aun cuando no la conozca, sé que el les agradará cuando llegue, estoy segura de que para este momento ya ha llegado a la ciudad.
-Vaya vida… y disculpa la franqueza, pero tu hermano parece ser alguien interesante. -Comentó Cerebro.
-Pero hay algo que me gustaría saber. ¿Por qué a tu hermano le gusta viajar solo y a pie? -Preguntó Dee Dee.
-Disculpen por no responderles, pero sólo mi abuelita y mi hermano lo saben. -Nosomi se sintió apenada, por no contestar pero los chicos no insistieron y la plática continuó.
Brick era el único que no participaba de la charla. Miraba a través de la ventana cuando algo llamó su atención: una persona fuera de la escuela.
De inmediato se puso de pie.
-Discúlpenme. -Les dijo y se retiró ante la mirada de desconcierto de todos.
-Butch, ¿qué es lo que le ocurre a tu hermano? Desde esta mañana se ha comportado de manera extraña, como si algo le preocupara. Preguntó Bellota a Butch, quien dejó de discutir con ella como era su costumbre.
-No lo sé, desde hace una semana está así. -Era extraño ver a Butch con esa expresión de preocupación. –Poco después de que llegara del curso de verano Brick nos dijo que saldría a distraerse, eso no es raro pues a él siempre le ha gustado salir con o sin nosotros. Sin embargo al anochecer cuando regresó en lugar de abrir con sus llaves tocó la puerta, lo cual era muy raro. Mandé a Bommer para que abriera mientras yo terminaba de hacer la cena y no pasaron ni dos minutos cuando Bommer me gritó para que corriera a la puerta, pensé que era una broma de ellos y cuando me disponía a regañarlos me quedé sin habla; Bommer sostenía a Brick pues estaba muy golpeado, apenas si se podía sostener él solo, incluso temí que moriría.
"Yo quería ir a buscarlas, o mejor dicho a buscar al profesor ya que ustedes aun no regresaban de su viaje, pero Brick me detuvo y nos dijo que no lo lleváramos a ningún lado, ni siquiera a un hospital, no quería que nadie supiera lo que acababa de suceder. Perdió el sentido por dos días, después y gracias a que posee la facultad de recuperarse rápidamente despertó, sus heridas estaban mejor y pudimos preguntarle qué había sucedido, pero sólo se limitó a decirnos que era su problema, y si les soy sincero...
En ese momento Bellota se rió.
-¡Tú sincero…! Por favor...
De inmediato Bombón la miró muy molesta.
-Bellota, por favor, esto es serio.
La chica de inmediato guardo silenció.
-Eh… Bueno, en verdad estoy preocupado por él. –Continuó Butch con algo de duda. Justo en ese momento la campana de la escuela sonó, lo que significaba que debían regresar a clases.
-No te preocupes, estoy segura de que tu hermano sabrá solucionar ese problema. -Lo animó Burbuja mientras le daba unos golpecitos en el hombro. Butch la miró y sonrió.
-Gracias. -Le contestó. Para que el chico agradeciera algo significaba que en verdad había un problema. Incluso Bellota se dio cuenta y dejó de molestarlo, caminó junto a él sin decir nada más, lo que de alguna manera hizo sentir mejor a Butch.
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Mientras los jóvenes regresaban a sus salones de clases, Brick se encontró con el sujeto que había vislumbrado por la ventana.
-Bien, veo que no eres tonto. -Dijo el sujeto. Se trataba de un hombre de no más de treinta años, vestido con ropa gastada y el cabello largo hasta la cintura. Llevaba un par de guantes negros muy usados, aretes en ambos oídos y perforaciones en la nariz y la ceja derecha. El hombre pertenecía a una de las pandillas más peligrosas de las afueras de la ciudad conocida como La sangre del ángel; eran tan peligrosos que ni las chicas habían podido acabar con ellos. Hacía dos años que lograron sacarlos de la ciudad, enviándolos a lo que alguna vez fue conocido como "Ciudad Azul", un proyecto de rehabilitación para delincuentes en un ambiente similar a los suburbios. El proyecto no tuvo fuerza y fue abandonado antes de concluirlo. Las chicas junto con Dexter, Cerebro y los chicos liberaron a la ciudad de ellos aislándolos en aquel lugar donde crearon su propia cuidad y nadie, ni siquiera las autoridades, se atrevían a entrar –ni salir.
-¿Qué es lo que quieres aquí? -Le contestó Brick seriamente.
-Es mejor que te calmes. –Respondió el tipo de forma altanera y sobre confiada.
-¿Y si no me tranquilizo? -Le contesto Brick mientras comenzaba a cerrar los puños.
-Bueno, si intentas algo ten por seguro que en esta escuela habrá muchos heridos. El hombre señaló a las espaldas de Brick y al voltear vio que a otro pandillero preparado para atacar.-Con una orden mía más de cincuenta hombres vendrán.
-Entonces ¿qué es lo que quieres? –Dijo Brick con los dientes apretados. Deseaba tanto destrozarlo pero el pensar que sus hermanos y amigos -en especial Bombón- saldrían heridos lo detenía.
-Estoy aquí simplemente porque nuestro líder me envió con un mensaje: esta noche, exactamente a las ocho, te espera en el Puente principal.
El Puente principal, mejor conocido como el "Puente de acero", fue creado como entrada principal a la Ciudad de plata; en total, la ciudad tenía cuatro accesos proyectados a los cuatro puntos cardinales, sin embargo, el puente de acero así como el aeropuerto eran las entradas principales además de las más concurridas. El puente estaba formado de siete carriles de entrada y otros tantos de salida.
-¿Por qué en el puente? -Le preguntó, a lo que el sujeto sonrió sarcásticamente.
-Bueno, la respuesta es simple: mucha de nuestra gente desea ver cómo se te envía a otro mundo. En verdad, chico, sí que cometiste un grave error al retar al jefe, firmaste tu sentencia de muerte. Aquella noche lograste salir gracias a que él lo permitió, pero la golpiza que recibiste sólo fue una muestra de lo que te espera esta noche. Pero yo sólo vine a informarte que si esta noche no te presentas, la ciudad sufrirá las consecuencias, y estoy más que seguro que no faltarás.
El hombre se quedó observando la mezcla de emociones que pasaron por el rostro de Brick: furia, frustración, preocupación… temor. –Sonrió mientras giraba el cuerpo y levantaba una mano en despedida. -Bien, me retiro. Hasta esta noche, Brick.
Aquel hombre se retiró disfrutando de antemano lo que para él sería una gran noche, no así para Brick quien veía la situación más complicada de lo que creía.
-¡Maldita sea! ¡Esto es peor de lo que pensaba! Pero aun así no me arrepiento de lo que hice, me hubiera sentido peor que una basura de no haber ayudando a esa familia. –Brick se encogió de hombros, tratando de relajarse él mismo.- En fin, ya no tiene remedio, lo que falte del día tratare de pasarlo lo mejor posible y empezaré por disculparme con los demás.
Regresó al salón después de recibir el regaño del profesor, tomó asiento y el resto del día transcurrió de lo más normal hasta que la campana indicó el término de las clases. Después de despedirse de nuevos y viejos amigos el grupo se reunió nuevamente en la puerta del colegio.
–Y ahora que terminaron las clases, ¿les gustaría ir por un helado a la cafetería que esta a dos cuadras de aquí? -Comentó Brick quien sorprendió a todos con su cambio de actitud al volver al salón pero, a su vez, los hizo sentirse contentos. Incluso se disculpó con todos ellos en especial con Dexter, las chicas y sus hermanos aunque nunca les dijo la razón del por qué lo hacia, ni lo que sucedería aquella noche.
-Yo estoy de acuerdo siempre y cuando ustedes inviten. -Comentó Bellota quien se distinguía por no aceptar alguna invitación y mucho menos de un chico.
-Por mi esta bien. –Dijo Boomer.
-En ese caso vayamos antes de que empiece a llover. Nosomi, tú también vienes ¿verdad? -Le preguntó Dexter. Ambos habían estado platicando desde el almuerzo, se notaba que ambos se sentían a gusto uno con el otro.
-Si, claro, voy con ustedes. -Contestó afirmando también con la cabeza. Cuando comenzaban a encaminarse Bunny se quedó en la puerta.
-¿Qué pasa, Bunny? ¿No vienes? -Preguntó Butch, ella aun estaba mirando las notas en su cuaderno de música. Levantó la vista y sonrió.
-Perdón chicos es que aun estoy trabajando con mi composición; vayan ustedes, yo debo revisarla en el salón de música.
-¡Bunny, espera! -Le gritó Dee Dee cuando Bunny se retiraba.
-¿Qué pasa? –Alcanzó a preguntarle antes de que Dee Dee la abrazara sorpresivamente.
-Gracias. -Le dijo.
-No tienes nada que agradecer, lo hago con mucho gusto además esto me ayuda a mejorarme en mi música. Bien, nos vemos más tarde. Hermanas, llegaré a la hora de la cena.
-Hey, Bunny. -Esta vez fue Bellota.
-¿Dime?
-Trata de apurarte, según las noticias hoy se avecina una tormenta así que no llegues tarde, ¿está bien? -Bunny asintió con la cabeza y se retiró mientras los demás se dirigían a la cafetería.
La cafetería era el sitio favorito de los estudiantes, el punto de reunión aun en las vacaciones. Por supuesto, los días de escuela eran los más saturados del negocio.
-Bueno por fin terminó el primer día y sin novedades. -Comentó Dexter mientras tomaba su café.
-La novedad es que sigas por aquí. -Respondió Cerebro.
-Algo es seguro: ustedes dos nunca cambiaran. –Los regañó Mandy.
-Mandy tiene razón, ustedes dos siempre se quejan cuando inician los cursos pero momentos como estos hacen más amena la plática. –Respondió Burbuja burlándose de ambos.
-Bueno ¿y qué piensan? ¿Creen que este año sea mas emociónate que el anterior? -Comentó Bommer mientras llegaba a la mesa y le dejaba a Burbuja un plato con una rebanada de pastel.
-Yo diría que el año anterior tuvo lo suyo. Cierto, no tanto como en años anteriores, pero tuvo lo suyo. –Todos sabían a qué se refería Bombón; hacía ya un año desde que la ciudad se mantenía tranquila. Todos los villanos estaban encerrados y los que no simplemente se habían retirado. Todo eso daba como resultado que tanto las chicas como los chicos podían llevar una vida normal.
-En mi opinión pienso que fue y es de lo más aburrido. -Se quejó Bell, quien también los acompañaba.
-¿Sabes? Por primera vez estoy de acuerdo contigo. A pesar de que soy rica y he viajado por casi todo el mundo, aquí era el sitio más emocionante pero las cosas han cambiado. -Comentó Princesa con un suspiro; si bien no era recibida con mucho agrado por las chicas sí era aceptada por los chicos ya que también ella era bastante bonita.
-No saquen conclusiones precipitadas, consideren que apenas inició el año y la mayoría hemos regresamos de las vacaciones, además tengo el presentimiento de que este año será más emocionante. -Cuando Dee Dee se proponía hacer optimista en verdad lo era.
-Y creo que es momento de que nosotros comencemos a ser precavidos. Si como dice Dee Dee este año será más emocionante debemos de cuidarnos y sugiero que comencemos con lo más normal: protegernos de la lluvia. -Brick le señaló hacia la calle ya que en ese momento comenzaba a lloviznar.
-Tienes razón, lo mejor será irnos además tengo cosas por hacer en mi laboratorio. -Dexter se puso de pie seguido por los demás.
-Si quieren, mi abuela puede llevarlos a sus casas, además así aprovecho para presentarlos con ella. –Todos se miraron entre sí lo que hizo que Nosomi se sintiera apenada. Creo que no debí pedirles eso. Pensó.
-Me parece buena idea. -Justo en ese momento un claxon sonó, era la abuela de Nosomi.
-Es mi abuela, ¿entonces aceptan? -Les preguntó nuevamente.
-¡Pero claro! -Y Cerebro fue el primero en levantarse. Uno por uno comenzaron a subir a la camioneta y la señora sonrió al verlos.
-Bien amigos, ella es mi abuela Catalin. Como les comenté anteriormente ella es directora del Centro de Investigación Genética. –La chica presentó a su abuela con orgullo y alegría visibles. Catalin era una mujer de unos sesenta años, su cabello corto y rizado, ya blanco por la edad. Sus rasgados ojos castaño oscuro eran pequeños y penetrantes y su tez blanca como la de su nieta. Aunque de origen japonés sus rasgos delataban sangre occidental –de allí su nombre-, no era muy delgada pero su persona irradiaba elegancia y la autoridad de una persona acostumbrada a dirigir y a pensar con inteligencia. Sin embargo, también irradiaba amabilidad, lo que hizo que los chicos no se sintieron en absoluto apenados como suele suceder cuando se conoce al familiar de un amigo, por el contrario, los hizo sentir en confianza.
-Es un gusto conocerlos. Veo con placer que ya hiciste amigos, eso me alegra. -Después de presentarse Catalin miró al chofer y de inmediato este encendió el motor de la camioneta y se fueron.
-Abuela, ¿crees que sea posible llevarlos a sus casas? -La anciana sonrió nuevamente y afirmo con la cabeza no podía negarse. Tanto Nosomi como su hermano lo eran todo para ella.
-Abuela, ¿Has sabido algo de mi hermano? -Catalin la miró y de nuevo sonrió.
-Hace unas horas me llamó para avisarme que ya estaba en las afueras de la ciudad, espera llegar a la atardecer.
La noticia hizo que los ojos de Nosomi brillaran con alegría.
-¿Oyeron? ¡Mañana conocerán a mi hermano Yafel! –Les dijo a sus amigos con una enorme sonrisa.
En el transcurso del viaje Dexter y Cerebro aprovecharon para platicar con Catalin sobre su trabajo, mientras los demás charlaban sobre sus vacaciones y sobre extrañar romper algunos huesos.
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Del otro lado de la ciudad, en el parque principal conocido como el Parque del Cielo -ya que el lago era tan grande que reflejaba perfectamente el cielo-, un joven compraba despreocupadamente un helado.
-Aquí tienes. -Dijo el vendedor, el muchacho lo tomó dando a cambio el dinero.
-Gracias. -Le respondió y se retiró para sentarse tranquilamente en una banca a disfrutar de su helado. A pesar de la amenaza de lluvia sobre ellos, la gente a su alrededor paseaba por el parque con despreocupación. Yafel, el hermano de Nosomi, disfrutaba mucho todo eso. Sentado allí, contemplando a los niños jugar como si nada más importara en el mundo, deseó con todo su corazón que esa tranquilidad durara, no sólo por su abuela sino en especial por Nosomi, era ella quien había sufrido más el estar viajando de país en país. Haré hasta lo imposible por que ellas se encuentren bien en esta ciudad, pensó con determinación. Yafel miró la fuente y en ella vislumbró la imagen de las dos personas más queridas para él. Sonrió tranquilo y continuó disfrutando del lugar. Sin embargo, todo se arruinó justo cuando terminaba su helado; dos pandilleros se colocaron a dos cuerpos de distancia de Yafel, quien notó de inmediato que la gente se alejaba de la fuente. Disimuladamente los observó, ambos tenían pinta de poco amistosos, pero aun así no se movió mientras los dos sujetos comenzaban a platicar.
-Todo está listo. -Dijo uno de ellos y el otro sonrió.
-Magnífico. -Contestó. –Y dime, ¿el arma del jefe llegó? -El primer sujeto se cruzó de brazos y sonrió con maldad.
-Esta mañana se la dieron. Por lo que pude oír fue entrega especial de parte de un "general" –dijo la palabra con burla- y me parece que nuestro jefe hizo un buen trato con ese general.
Esta última palabra llamó fuertemente la atención a Yafel.
¿El general? ¿Se referirán al mismo? ¡¿Pero qué demonios hace él aquí?! No creo que me haya encontrado tan rápido, estoy seguro que lo perdí junto con su ejercitó en Holanda… Pensó Yafel con desesperación. De repente sintió unas enormes ganas de huir. Pensándolo bien, cuando llegue a España sentí que alguien me observaba pero no vi centinelas ni mucho menos soldados… sólo espero que no se refieran a ese sujeto, seria una lástima que esta ciudad fuera dañada. Yafel se encontraba pensando todavía cuando la voz de uno de los sujetos lo hizo reaccionar.
-¿A qué hora debemos estar en el puente?
-A las seis. Debemos estar preparados para cerrar el puente, varios de nosotros estarán en eso mientras que otros vigilarán a la policía y el resto nos encargaremos de destrozar a ese idiota de Brick, así que será mejor irnos. Ambos se disponían a irse cuando uno de ellos se percató de la presencia de Yafel, quien los veía de reojo.
-¿Y tú que miras, idiota? -Le dijo. Tranquilamente Yafel retiró la mirada- ¡Te estoy hablando! –Gritó. Ambos se colocaron frente a él pero ni aun así Yafel les hizo caso.
-Veremos si no haces caso. -Dijo el otro quien de inmediato sujetó al chico por la playera. Yafel levantó la mirada y el sujeto no pudo evitar estremecerse; la mirada era seria pero había un "algo" muy peligroso en ella. De inmediato lo soltó y observó que su mano temblaba, incluso había empezado a sudar rápidamente. –Será mejor que nos larguemos de aquí. Y tú, será mejor que no te vuelva a ver por que te juro que te mato. –Dijo, tratando de ocultar el temblor en su voz e intentando sonar intimidante. Yafel bajó la mirada nuevamente y ambos sujetos se retiraron.
-Ten por seguro que me veras nuevamente, y muy pronto. –Se dijo a sí mismo, sonriendo. Luego se puso de pie y se retiró.
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-Bueno nosotros nos bajamos aquí, le agradezco su amabilidad. -Agradeció Dexter a la anciana antes de descender de la camioneta junto con Dee Dee y Mandy.
-Es un placer, Dexter, y recuerda que si necesitas ayuda con la ecuación no dudes en llamarme. Con gusto te prestare los libros también. -Dexter sonrió ante el ofrecimiento de Catalin.
Justo en ese momento Brick también descendía del vehículo.
-¿Sucede algo, hermano? -Le pregunto Boomer al verlo bajar.
-No sucede nada, sólo que antes de salir el profesor Jack me citó en el Parque Central, aun no sé para qué, pero me pidió que no faltara. No se preocupen, regresaré a la hora de la cena. –Añadió rápidamente cuando vio la preocupación en los ojos de sus hermanos.
-Bueno… de acuerdo, pero no hagas una de tus tonterías. -Le advirtió Butch.
-De acuerdo, "mamá", no vemos. -Y se retiró.
-Estoy segura que algo le sucede, él no es así. Sólo espero que no le suceda nada malo. –Dijo Bombón quien comenzaba a preocuparse.
-¡Bellota, en cuanto llegue Bunny a casa le dices que me llame! -Le gritó Dee Dee justo cuando el auto comenzaba a avanzar.
-¡Si, yo le diré! -Le contestó y el auto se retiró a casa de Cerebro y finalmente de Boomer y Butch, seguidos por la de las tres chicas.
-Bueno, hasta mañana. Y de nuevo, bienvenida. -Le dijo Bombón y Nosomi sonrió. Catalin se sintió aliviada pues hacia mucho tiempo que no la veía así de contenta.
-Señora, fue un placer conocerla. -Comento Bellota a Catalin.
-No, mi niña, el placer fue todo mío y por favor no me llames señora, dime abuela, me agrada más. –Las chicas asintieron alegremente con la cabeza y le dieron a sus dos nuevas amigas el último adiós antes de que la camioneta se perdiera en la tarde.
-Abuela me agradaron mucho todos ellos, ¿a ti no?
-También a mí, mi niña, todos ellos son sinceros y agradables. Estoy segura de que en esta cuidad tú y tu hermano van a ser muy felices. Y para completar el cuadro te daré una noticia más: he decidido quedarme con el puesto de directora en el centro científico de la ciudad. Así ya no viajaremos más de ciudad en ciudad. –La noticia alegró tanto a Nosomi que se lanzó a abrazarla.
-¡Gracias abuela, gracias! -De pronto se separó de ella, pensativa. –Por cierto abuela, ¿dónde crees que esté mi hermano? -Catalin la miró y le contestó con tranquilidad.
-En estos momentos se encuentra ya en la ciudad, pero creo que tardará un poco más en llegar a casa. Pero no te preocupes, él está bien.
Nosomi asintió con la cabeza, ahora estaba más tranquila pero no así Catalin, quien no quería dejar ver a su nieta el presentimiento que tenía de que algo estaba a punto de suceder.
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El tiempo pasó y a las seis de la tarde la lluvia comenzó a caer con fuerza. Bunny se encontraba en la entrada de la escuela esperando que disminuyera pero en vez de eso esta aumentaba a cada momento. Otros estudiantes se encontraban junto a ella pues aun cuando era el primer día de clases muchos ya se encontraban preparándose para las distintas materias que tendrían en el año. A Bunny le alivió ver que no estaba sola ya que estaba oscureciendo con rapidez y eso le preocupaba. Las lámparas de las calles se encendían poco a poco mientras que la lluvia se calmaba y aumentaba como si se tratara de la cadencia de una melodía macabra.
-Bueno, heme aquí con esta lluvia y congelándome. Bonita forma de comenzar el año escolar. –Dijo, con los hombros caídos y suspirando. En fin, lo mejor será irme. -Justo cuando iba a dar el primer paso sonrió al recordar el impermeable que el profesor le recordó cargar. De inmediato comenzó a buscar en su mochila, pero aquella alegría no duro por mucho al ver que no estaba allí.- No es posible, recuerdo que lo metí a mi mochila justo antes de salir de casa... -Por un momento se quedo pensando hasta que recordó que se lo dio a su hermana Bellota antes de que se marchara. -Creo que me regañará en cuanto llegué a casa. –Se dijo levantando una ceja.
"Bueno, lo echo, echo está. Mejor me voy, un poco de lluvia no daña a nadie. -Y cubriéndose con su mochila comenzó a correr. Algunos estudiantes hicieron lo mismo y aunque ella podía volar, los constantes relámpagos no lo hacían una buena idea y tampoco correr con su súper velocidad ya que el piso mojado la haría resbalar, así que corrió como una persona normal. La parada del autobús no se encontraba tan retirada de la escuela pero justo cuando salía de la escuela noto que el autobús iba llegando. -¡Oh, no! ¡Debo alcanzarlo o tendré que esperar bajo la lluvia!
Esta vez aumentó la velocidad pero el autobús ya estaba arrancando.
-¡No, se está yendo!
Intentó apresurase pero fue inútil, el autobús comenzó a acelerar.
-¡Espere! -Le gritó, pero el chofer no la escuchó. El autobús se fue y Bunny terminó por bajar el ritmo, nada se podía hacer más que esperar a que llegara otro transporte. La joven estornudó, ya totalmente empapada. –Parece que pescare un resfriado.- Se dijo; podía volver a la escuela pero ya no tenía caso así que se quedó esperando allí.
El tiempo pasó y la lluvia no cesaba. De pronto, sucedió algo que la dejó sorprendida: de la nada alguien estaba parado a su espalda. De inmediato se alejó y al mirarlo no pudo distinguir sus rasgos pero vio que llevaba una gorra y tenia en sus manos una especie de toalla.
-¡Pero qué le pasa! ¿Quién es usted? –Dijo mientras se ponía en guardia. Aquel hombre comenzó a acercarse a ella y cuando Bunny se disponía a atacarlo la luz de una de las lámparas iluminó su rostro. Su tez era blanca, el cabello era plateado y largo más allá de los hombros, sus ojos grandes y de un verde esmeralda, su boca era mediana, con una expresión juguetona en ellos.
-Lo siento, en verdad discúlpame, pero como vi que te estabas empapando pensé en prestarte mi impermeable… Sé que fue un atrevimiento de mi parte pero sólo espero que me perdones. -Yafel sonrió mientras esperaba que Bunny aceptará su disculpa. Ella lo miró sin decir nada, calibrando la sinceridad de sus palabras. El supuesto "hombre" no era más que un chico de su misma edad, pero alto y musculoso. Su actitud era serena y sus ojos la veían con honestidad; no parecía tener maldad y esto era algo que ella sabía reconocer muy bien, cuando alguien mentía o era malo. Definitivamente él no lo era pero no dejaba de resultarle extraña su actitud, considerando que no se conocían y nunca le había ocurrido algo parecido.
Decidió arriesgarse y lentamente bajó los brazos. El joven lo tomó como una aceptación así que se acercó a ella nuevamente y le colocó el impermeable. Cuando lo abrochó Bunny se dio cuenta de que le llegaba a los tobillos. Se sentía extraña pero también le agradó. De pronto se sorprendió y al mismo tiempo se sonrojo cuando él la acercó a su pecho abrazándola; casi lo arroja lejos de ella con todas sus fuerzas cuando se dio cuenta de que le estaba colocando la capucha.
–Ya está. Te queda un poco grande pero te ayudará, además este impermeable es especial. Por sí mismo genera calor y te ayudará a secarte en minutos. -Bunny aun sonrojada lo miró.
-Gra… gracias. –Respondió en voz muy baja que él sí alcanzó a oír.
-No, por el contrario, yo te agradezco que confiaras en mí. –El joven se sonrojó también y los dos se quedaron callados viendo sus zapatos hasta que un relámpago los hizo reaccionar. -¡Es cierto! Estabas esperando el autobús pero por lo que veo tardara mucho, será mejor llamar un taxi. –Exclamó el joven tratando de recuperarse de la turbación y el sonrojó.
-Pero… no tengo dinero más que para el autobús. –Balbuceó Bunny y se sonrojó todavía más. Más tardó ella en decir esto que el joven en detener un taxi. Cuando se detuvo el muchacho le abrió la puerta trasera.
-Sube. -Le indicó con una sonrisa y ella le hizo, totalmente turbada. -Llévela a donde le indique. –Le dijo al chofer entregándole un billete cuya denominación ella no alcanzó a ver.- Bueno, señorita, cuídate.
Cerró la puerta y el taxi comenzaba a avanzar.
-¡Espere! -Dijo Bunny al chofer y se asomó por la ventana. El muchacho comenzaba a retirarse cuando escuchó la voz de ella. –Oye, ¿quién eres? -Le preguntó.
-Solo alguien de paso. -Contestó.
-¿Te puedo volver a ver? -Le preguntó nuevamente pero esta vez con mayor interés. El muchacho la miró nuevamente y sonrió.
-Claro, será un placer para mí.
Y el taxi se alejó. El joven se dio la vuelta y se encaminó por otro rumbo.
