Capitulo.7. Hogar.

Cuando se separaron cada uno se sentía tranquilo, habían ocurrido tantas cosas pero sentían que habían conocido a un amigo, aunque de manera extraña. Antes de seguir su camino Yafel miró una vez más la calle por donde se había ido Brick y sonrió, mirando al cielo.

-Parece que al fin encontré un lugar donde poder vivir. -Y continuó su camino.

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Mientras tanto, en la casa de los muchachos todos estaban nerviosos. Bombón miraba por la ventana mientras que el profesor, Boomer y Butch, estaban sentados en la sala. Por su parte, Burbuja y Bellota se encontraban en la cocina preparando té, todos estaban callados, sólo el sonido de la cafetera disipaba el silencio. Una vez listo, Bellota preparó las tazas.

-Espero que con esto se tranquilicen, en especial Bombón, ella es quien me preocupa. -Burbuja miró la taza de té que había colocado en una charola junto con las otras. Luego cruzó la vista con su hermana. -Por cierto, ¿dónde esta Bunny?

-Se quedó en casa, dijo que estaría al pendiente por si hablaba Brick. -Burbuja tomó la charola y ambas regresaron a la sala.

-¿Por que demonios no llega? -Preguntaba Butch quien miraba hacia la puerta.

-Tranquilízate, algo debió entretenerlo, sólo espero que no sea otro problema. -Le contestó su hermano. Sabía que en cualquier momento explotaría y sin que nadie lo pudiera detener lo iría a buscar.

-Tu hermano tiene razón, además, considera que la ciudad esta prácticamente sola, no hay transporte y además la distancia del puente hasta esta parte de la ciudad es larga así que tranquilízate, el desesperarnos no nos ayudará. Lo mismo va para ti Bombón. -La voz de su padre hizo que reaccionara y los mirara.

-El profesor tiene razón, ven, siéntate y toma una taza de té, esto te ayudará. -Dijo Burbuja quien entraba a la sala. Bombón suspiró y sin decir nada se sentó. Bellota le ofreció una de las tazas y bebió un poco.

-Es curioso. -Comenzó diciendo Bommer quien rompió un poco lo pesado del ambiente. –¿Se fijaron que lo que ocurrió esta noche no se presentaba desde hace mucho? Sé que es tonto decirlo considerando todo lo ocurrido, pero ya hubo una situación parecida a esta cuando éramos más chicos. -Todos lo miraron.

-Es cierto, la última vez que pasó algo parecido fue durante el último ataque de la Banda Gangrena, luego de esa noche todos se retiraron, incluso Mojo jojo. –Dijo Bombón, quien al parecer se había tranquilizado un poco.

-Me acuerdo que todos ellos terminaron bañados de chocolate. –Dijo Burbuja con una risita. Justo en ese momento el timbre de la puerta sonó, alertando a todos y haciéndolos poner de pie. El profesor, quien fue el primero en dirigirse a la puerta, se detuvo para mirarla por un momento y antes de abrirla, echó uno ojo a todos, en especial a Bombón, quien no dejaba de mirar. El profesor se volvió a la puerta, giró la perilla para abrirla y dejó ver a Brick; el hombre sonrió pero no permitió que las chicas y los hermanos de Brick se acercaran. Extendió la mano para indicarles que no dieran un paso y salió, cerrando la puerta detrás de él.

¿Eh? ¿Qué sucede? Se preguntó Butch miró a las chicas como buscando una explicación; a excepción de Bombón, Burbuja Bellota se sonrieron.

-Lo que sucede es que por primera vez Brick recibirá un regaño. -Contestó Bellota. Butch no dijo nada ya que en cierto modo era algo bueno. Desde que ellos fueron creados por Mojo Jojo ninguno fue criado por algún adulto, nadie que se hiciera cargo de ellos. Es por eso que cuando niños eran traviesos hasta que por sí mismos dejaron de serlo. Butch sabía que un regaño de alguien como el profesor le serviría y lo haría entender, después de todo su hermano no le haría caso. Con el mismo silencio se sentó, tomó una de las tazas y esperó pacientemente.

Parece que estoy en problemas pensó Brick. El profesor Utonio caminó alejándose de la puerta sin decir nada. Brick lo siguió con la cabeza gacha; cuando se alejaron unos metros el profesor se detuvo y, sin pronunciar palabra alguna, sacó de su bolsillo su pipa, colocó en ella el tabaco y después de encenderla dio un par de fumadas.

-Es cierto, estas en problemas. –Brick levantó el rostro, sorprendido. ¿Le había leído la mente? ¿O sus emociones eran evidentes en su rostro? Siguió guardando silencio. Brick sabía que eran raras las ocasiones en que el profesor se molestaba pero cuando sucedía, en verdad nadie se atrevía a contestarle. La única ocasión en que lo vio de esa manera fue una vez que Bellota lo desobedeció y ni siquiera ella le contestó. El profesor aspiró de su pipa una vez más, y miró al cielo en el que todavía restaban algunas nubes.

-¿Y bien? Estoy listo. -Brick se recargó en la puerta de uno de los autos que se encontraban estacionados en el lugar, de nuevo con la cabeza baja. El profesor lo miró.

-Estas listo. –Repitió y sonrió ante lo que había dicho Brick.- Y dime, ¿lo estuviste para avisarle a tus hermanos o a tus amigas? -Brick no contestó. –El problema es que siempre haces las cosas a tu manera, desde que te conozco te comportas como un niño rebelde, pero ya no eres un chiquillo. Lo que pasó esta noche estuvo más allá de tus posibilidades, tu vida estaba en peligro y de no ser por aquel muchacho, en estos momentos estarías muerto. Brick, debes entender que ya no eres alguien que depende de sí mismo, sino que tienes a otros que se preocupan por ti. -El profesor miró de nuevo la casa, en una de las ventanas se encontraba Bombón mirándolos. Brick también la vio, parecía triste. Esto lo dejó aun más pensativo, y de nuevo bajó la mirada.

"¿Ahora lo entiendes? Sé lo que sientes por mi hija y lo que ella siente por ti, pero no quiero que en un futuro le llamen por la madrugada para decirle que estás herido o muerto, porque eso no te lo perdonaré, como tampoco te perdonaré que les hagas lo mismo a tus hermanos. Espero que esta noche te haya enseñado lo que tienes.

Brick lo miró, conmovido.

-Tiene razón, le prometo que de hoy en adelante seré más sincero y no guardaré nada, en especial a usted. –El muchacho se quedó callado un momento, parecía reflexionar. -¿Sabe? Esta es la primera vez que alguien me habla así. –Lo miró, entre conmovido y emocionado-, se lo agradezco –dijo con sinceridad.

-Entremos –dijo el profesor dando la plática por terminada-, y te sugiero que te prepares, todos ellos merecen una disculpa así como una explicación. -Brick miró nuevamente su casa y dio un suspiro.

-Bueno, hagámoslo. -Ambos se dirigieron nuevamente a la casa. Todos los miraban, pero los ojos de Brick estaban en Bombón. Ella continuaba mirando por la ventana, con los brazos cruzados. El joven miró a sus hermanos y a las chicas, después al profesor quien asintió con la cabeza y se dirigió a ella.

-¿Bombón? -La llamó cuando se acercó a su lado, pero ella no lo miró.

-¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué no decirnos lo que te estaba pasando? –Dijo ella sin mirarlo. En ese momento comenzaron a brotar lágrimas de sus ojos. Bombón se giró hacia él y sin que nadie lo esperara, lo abofeteó. Brick la miró sin saber qué decirle, no tenía disculpa alguna por lo que les había hecho, en especial a ella, así que guardó silencio. Bombón lo abrazó de repente, llorando. –Me preocupé por ti, en verdad me preocupé. Por favor, no vuelva hacer eso, no soportaría si tu...

Ella no pudo continuar, sólo siguió abrazándolo. Brick correspondió de la misma manera.

-En verdad lo siento, se que no tengo excusas por lo que hice, pero ten por seguro que jamás volverá a suceder esto, te lo prometo a ti, a tus hermanas, a tu padre y a mis hermanos. -No nada había más que decir, él estaba bien y eso era lo que importaba.

Poco después, ya con más tranquilidad, la plática se mantuvo relajada. Brick les había explicado todo lo ocurrido después de la pelea.

-Pues vaya que ese muchacho tiene forma de convencer a las personas. –Dijo el profesor algo sorprendido.

-El profesor tiene razón, considerando que la teniente es difícil de convencer. –Agregó Bommer. Burbuja entraba de la sala a la cocina en ese momento, hablaba con alguien en su celular.

-Si, todo está bien, yo creo que ya salimos para la casa.

-¿Quién era? -Preguntó Bombón luego de que su hermana colgara. La chica estaba sentada junto a Brick.

-Era Bunny. Me preguntó si todo estaba bien y si ya regresaríamos a casa. –Respondió. El profesor miró su reloj.

-Ya es muy tarde, debemos irnos.

El hombre se puso de pie seguido por todos. Se dirigió a la puerta y Butch les abrió.

-Si necesitan algo no duden en llamar. -Le indicó.

-Si, lo tendremos en cuenta, gracias por todo. -Butch le extendió la mano; el profesor lo miró y notó que se encontraba más tranquilo.

-No tienes nada que agradecer, sólo cuídense. –Dijo mientras estrechaba la mano del joven. Se dio la vuelta y se alejó para que sus hijas se despidieran y subió a su auto.

-Bueno, nos vemos mañana. - Burbuja se despidió de Boomer.

-De acuerdo y gracias por habernos acompañado todo este tiempo. –Boomer se acercó a ella y Burbuja se sonrojó, pensó que la besaría pero no fue así, le beso la frente. Aun así Burbuja terminó más sonrojada y sin decir palabra se dirigió al auto. Mientras tanto todo era diferente con Bellota.

-De acuerdo, tu hermano está bien. –Dijo Bellota. Butch miró a su hermano que aun se encontraba junto a Bombón.

-Sí. –Dijo y guardó silenció, incómodo. Ninguno de ellos dos era bueno para agradecer pero en ese momento Bellota lo golpeó en el brazo derecho.

-Te comportaste como un bebito esta noche. -Se burló pero Butch no le contestó, solo sonrió. Por primera vez se percató de que Bellota se veía hermosa. Siempre la había visto pero no de esa manera. La forma en que la miraba hizo que ella se sonrojara, de inmediato se alejó y subió al auto junto con su hermana. Al final sólo quedaron Bombón y Brick; ambos se mantenían alejados de los demás.

-Por fin esta noche está llegando a su fin. -Comentó Brick. Esto provocó en Bombón que sonriera.

-Es cierto y me alegro que todo fuera para bien. –Dijo mientras miraba el cielo.

-A veces me pregunto cuánto puede suceder en tan poco tiempo Y ¿sabes? Esta noche la respuesta se me presentó aunque de la manera menos indicada, pero gracias a eso siento que ya nada me podría orillar a hacer lo que hice esta noche. -Bombón lo miró, ahora era Brick quien miraba el cielo.

-Bueno, me tengo ir-. Se despidió Bombón. Brick observó que ella lo miraba con esa mirada de tranquilidad, feliz de ver que él se encontraba bien, que aquella pesadilla se había esfumado pero además de que aquello que en el pasado no podía haber entre los dos por fin era posible, pero ahora la pregunta era cómo lograrían estar juntos. Era difícil en especial para Brick, quien desde que la conoció la había querido.

-Te acompaño. -Le dijo y ambos se encaminaron al auto. Al llegar le abrió la puerta como un caballero y la cerró detrás de ella cuando subió.

-De nuevo gracias por ayudarnos. –Comentó Boomer al profesor.

-No tienes nada que agradecer, sólo no vuelvan a meterse en problemas, en especial tú, Brick, recuerda lo que hablamos. -Brick asintió con la cabeza y el profesor encendió y se alejó.

-Ya todo terminó, y no sé ustedes pero quiero descansar. -La sugerencia de Boomer era exactamente lo que los tres necesitaban.

-Estoy de acuerdo, la verdad es que este día resultó bastante cansado. -Butch bostezó mientras se estiraba casi al mismo tiempo que Brick bostezaba; éste lo miró y sonrió. Se percató de que a su hermano se le había bajado el enojo. Lo sujeto del hombro.

-Vamos a descansar, mañana hay escuela y será un nuevo día.

-Por cierto Brick, ¿ese muchacho vive cerca de aquí? -Le pregunto Butch al entrar en la casa.

-En realidad no lo sé, lo único que me dijo es que vivía cerca y que llegaría pronto. -Le contestó encogiéndose de hombros.

-Bueno, pero no hay de qué preocuparse, la policía esta vigilando las calles y todo ladrón está oculto, además, dudo que alguien se atreva a enfrentarlo viendo lo que hizo esta noche; lo pensaran bastante. -Boomer tenía razón.

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Mientras tanto, Yafel llegaba a la calle donde se encontraba su casa. Desde que se separó de Brick las calles se encontraban vacías, lo cual era agradable porque ¿a quién le agradaría ver mucha gente después de haber pasado una situación como la que acaban de pasar? La soledad era muy bienvenida. Caminó hasta la mitad de la calle, miró a ambos lados y se fijó en una puerta de color verde, a través de las rejas había una camioneta conocida. Sonrió. Se alejó de la reja uno pasos, miró a ambos lados de la calle y lanzó sus cosas dentro de la casa; después de comprobar nuevamente que nadie se encontraba en la calle, comenzó a correr y saltó al interior de la casa. Ésta era una de las más grandes del lugar, en especial el jardín.

-Parece que esta vez la abuela se decidió por una grande.

Tomó sus cosas y comenzó a caminar hacia la casa. Dentro, el tiempo de espera había cansado a Nozomi, quien se había quedado dormida en el sillón de la sala. Catalin, por otro lado, seguía sentada en espera de Yafel. La mujer miraba constantemente el reloj y mientras el tiempo pasaba su preocupación aumentaba.

-Ya se ha tardado demasiado. -Se decía así misma mientras volvía a consultar el reloj. Se puso de pie y caminó a la puerta principal, la abrió pero nada se veía así que regresó al interior de la casa, pero algo la hizo detenerse y regresó su mirada al camino que conducía a la casa. Catalin notó que una sombra se acercaba, cuando la sombra llegó a la luz pudo ver quién. Con la misma alegría Yafel también la vio y le sonrió; corrió hacia ella, al llegar frente a Catalin la miró.

-He llegado. –Dijo y ella lo abrazó.

-¡Qué bueno que estás en casa! Entra, te hemos esperado. -Yafel dejó sus cosas en la entrada y se encaminaron a la sala, Catalin le hizo una seña con su dedo para que guardara silencio. Yafel se extrañó pero la obedeció y se dio cuenta de que en uno de los sillones estaba Nozomi dormida. Yafel se inclinó junto a ella y la miró por un momento; después, con suavidad, la cargó rumbo a las escaleras y subió con ella dormida. Catalin iba detrás de él, pero se adelantó para indicarle la habitación de la chica y abrirle la puerta. Yafel depositó a su hermana sobre la cama con la misma suavidad con que la había cargado, la arropó con las cobijas, la miró nuevamente, sonrió y se acerco a ella, besándola en la frente. Tranquilamente salió de la habitación junto con su abuela cerrando la puerta, se dirigieron a la cocina donde Catalin le sirvió de comer. Yafel comenzó a comer algo aprisa.

-Veo que tenías hambre y más con lo que sucedió esta noche. -Yafel dio otro bocado y después de comerlo la miró.

-No podía dejarlo solo. -Le respondió mientras miraba la taza. Catalin se puso de pie y tomó el plato de Yafel y le sirvió otra porción.

-Te conozco bien y sé que ese no fue el único motivo por el que lo ayudaste. -Yafel continuó comiendo.

-Tienes razón, no fue el único; la verdad es que sentía que había algo más detrás de todo lo que estaba por suceder esta noche. –Dijo y bebió de su te una vez más.

-¿El general? –La mujer preguntó esperando que no fuera eso pero el silencio de Yafel confirmó lo contrario.

-Cuando escuché a esos sujetos en el parque, uno de ellos comentó acerca de un trato con alguien y que ese alguien le había entregado a su jefe un arma. En ese momento no estaba seguro pero cuando llegué al puente me percaté de que algo se encontraba volando justo por encima del puente: era un vigilante; y después sucedió lo que ya todos vieron y mis sospechas se confirmaron. Cuando combatí al verdugo su espada era una de las armas que el general ha aportado a los que he combatido hasta este momento. -Yafel guardó silencio. Catalin supo que había algo más.

-Pero hay otra cosa que no te deja del todo convencido. -Le dijo mientras lo miraba.

-Exacto, en un principio creí que el general me había encontrado como de costumbre, pero no fue así. El arma no era para mí sino para el amigo que ayudé. -Catalin se puso de pie y recogió la mesa de Yafel.

-Lo que significa que él no te buscó sino que fue a ese joven. Pero ¿para qué? -Preguntó sentándose nuevamente luego de lavar los trastes.

-Es lo mismo que yo me pregunto, sólo espero que no vaya a ocurrir algo peor. -Catalin le tomó la mano y sonrió, tratando de que el chico se tranquilizara.

-Bueno, eso lo sabremos a su debido tiempo, por el momento ya estás en casa y ahora lo mejor será que tomes un baño y descanses, mañana te espera un día atareado en tu nueva escuela.

Yafel se sintió más tranquilo y asintió con la cabeza. Catalin se despidió con un beso en la frente de Yafel y él se quedó solo en la cocina. Luego de unos minutos y se dirigió a la sala y se sentó en uno de los sillones con la taza de con té todavía en sus manos. Estaba pensativo mas no preocupado, a su mente llegaron varias imágenes de la pelea anterior y de Brick. ¿Por qué lo querría el general? Miró su muñeca derecha y se quitó el guante, en su mano estaba registrado el número 01-78932, era su número asignado desde que nació. Se dirigió a la ventana para mirar pero esta vez lo que vio en su mente no fue lo que sucedió unas pocas horas sino a Bunny, la forma en que le sonrió. Ella pareció querer verlo de nuevo, lo que hizo que por un momento se olvidara de todo, incluso se sonrió. A mi también me gustaría volverla a ver. Se dijo a si mismo y sin más se retiró; una hora después ya se encontraba dormido.

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Por fin el carro del profesor llegaba a la casa. Bunny se asomó por la ventana y vio que su padre y hermanas estaban tranquilos, lo que también la tranquilizó aun cuando todavía se podían escuchar las sirenas de las patrullas y ambulancias por la ciudad. Habían tardado demasiado en llegar pero al ver que sus tres hermanas salían del auto cargando bolsas supuso que habían pasado por el supermercado y corrió a abrirles la puerta.

-Bueno, hay que considerar que las cosas con el profesor son algo diferentes que en años anteriores. –Dijo Bombón entrando a la casa, explicando algo a Bellota sobre la escuela.

-Y con eso demuestras que tengo razón al decir que su clase será más difícil que el año anterior. -Como siempre Bellota quería tener la razón pero Bombón no se lo permitiría.

-Vamos, dejen de discutir por algo que apenas comienza. -Intervino Burbuja quien entraba detrás de ellas Bunny sólo las dejó pasar. Por último entró el profesor quien la miró y suspiró, Bunny levantó los hombros y él sólo movió la cabeza en forma de negación.

-Bueno ya dejen eso en paz, Burbuja tiene razón: el año apenas comienza, lo mejor es que se alisten, mañana tienen escuela. –Dijo el hombre.

Todos se retiraron a sus habitaciones pero minutos después regresaron. En la mesa había cuatro vasos con leche, los tomaron y se dirigieron al sofá donde el profesor se encontraba sentado leyendo su diario, como era su costumbre. Dejó su diario tranquilamente para acompañarlas con una taza de café. Todos tenían hambre pues no habían cenado y qué mejor que un pan para no irse a la cama con el estómago vacío, además, era una tradición que los cinco cenaran juntos. Una vez que terminaron llegó el momento de charlar (como también era costumbre).

-¿Y bien? ¿Qué pasó? -Preguntó Bunny.

-Todo terminó bien. -Le respondió Bombón que, a su vez, sonreía.

-Tiene razón, Brick esta bien. -Siguió Bellota quien dejaba su vaso en la mesa de centro.

-Y te contaré todo lo que ocurrió después de que Brick llegara. -Comentó Burbuja emocionada por informar a su hermana. Le explicó todo, incluyendo la manera en que los tres se decidieron de ellas, sin embargo, Bunny notó que en ningún momento mencionó al muchacho que lo acompaño durante el conflicto.

-Pero ¿que pasó con el muchacho que lo acompañó? -Preguntó y aunque intentó fingirlo se traslució su interés por Yafel.

-Brick nos contó que después de que ambos llegaran a la calle donde viven los muchachos, se separó de Brick y no sabemos más. –Aunque fue poca información, para Bunny era suficiente ya que sentía que el muchacho se encontraba bien.

-Creo que por esta noche ya es más que suficiente, será mejor que vayan a dormir. –Dijo el profesor poniéndose de pie.

-Pues yo me siento bastante cansada, no sé ustedes pero yo me voy a dormir. -Comentó Bellota poniéndose de pie y estirando los brazos. Después de un rato cada miembro de la familia se encontraba en sus habitaciones. Bunny terminaba de arreglar sus cosas para el día siguiente cuando tomó el impermeable que Yafel le prestara esa misma noche de la silla donde lo había colocado y recordó lo sucedido. Suavemente lo depositó de nuevo en la silla, caminó hacia la ventana y miró a través de ella.

-En verdad me gustaría verte de nuevo. –Susurró sólo para sí, se fue a la cama y apagó la luz.

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-Bien, ya ha apagado las luces. -Dijo un hombre que se encontraba dentro de un auto observando con binoculares la casa de las chicas.

-¿Señor? ¿Quiere que entremos en acción? -Preguntó una mujer que se encontraba al volante junto a él.

-No, no es el momento. -Contestó mientras bajaba los binoculares.

-Entonces ¿cómo procedemos? -De nuevo preguntó.

-Por el momento las dejaremos tranquilas, si actuamos de manera precipitada todo lo que hemos planeado durante años se vendrá abajo, además con él será más difícil acercarnos. No, lo mejor será vigilar, yo les avisare cuando debamos actuar y cuando eso suceda, tengan por seguro que Bunny y su poder serán míos. -Dijo aquel hombre de edad madura, sonriendo con ambición.

-Señor, ¿puedo preguntarle algo? -Lo miró. La mujer era más joven que él, de una belleza bastante notable de la que se podía deducir que era más ambiciosa que el hombre y más peligrosa.

-Adelante.

-¿En verdad es muy peligroso ese muchacho? -El hombre la miró y sonrió.

-Te lo diré de esta manera, ¿sabes lo que ocurrió hace seis años en el mar, cerca de las Bermudas? -La mirada del hombre hizo que la mujer tuviera miedo, era como un depredador acechando a su victima, pero le sostuvo la mirada.

-Cuando estuve en la CIA supe que había ocurrido una fuerte explosión. Cuando llegaron a investigar encontraron una isla que servia como laboratorio secreto, uno de los más poderosos, por cierto, pero algo lo destruyó por completo. –Dijo la mujer. Su explicación simple hizo que el hombre estallara en risas. Sacó una botella pequeña, la abrió y bebió un poco antes de meterla nuevamente en su saco.

-Es cierto todo lo que dices pero hay algo que sólo yo y los que estuvimos en ese lugar sabemos –siguió diciendo, esta vez sin mirarla-. El laboratorio fue destruido por ese muchacho. ¿Entiendes ahora por qué no debemos actuar precipitadamente? Lo mejor será esperar. Quiero que te comuniques con tu equipo y les ordenes que vengan de inmediato. Cuando lleguen me informas, yo les indicaré qué deben hacer. Ahora vámonos.

La mujer no dijo nada más, encendió el auto que se perdió en la oscura noche. Todo indicaba que algo pasaría y quizás más pronto de lo deseado.