Estoy comenzando a escribirles y creanme cuando les digo nose de que manera disculparme por haberme tardado tanto se que no meresco que me perdonen pero les pido un poco de comprencion ya que en estos meses estuve en verdad ocupado el tener dos trabajos si que canza pero que le vamos hacer en estos tiempos hay que hacer un poco mas de lo que hacemos para que no nos gane el desequilibrio economico o como se dise la crirsis en fin para estos momentos ya me encuentro un poco mas relajado y solo espero que no aya mas inconbenientes y poder así subir mas rapido los capitulos y esta ves les prometo que no me tardare meses eso si se los haceguro mejor dicho se los prometo bueno sin mas que decir y solo espero que me perdonen aqui les dejo el siguiente capitulo espero que lo disfruten nos vemos y cuidense.

Capitulo 9: Verte otra vez.

El día de clases había comenzado igual que las sorpresas para Yafel. Después de que Dee Dee lo tomara de la mano, lo llevó al salón de la siguiente clase y lo metió al salón con tanta fuerza que Yafel tuvo que sostenerse de una de las ventanas para no salir volando. Los jóvenes que ya se encontraban en el salón los miraron sorprendidos.

-Este es. -Dijo con gusto. Yafel se acomodó y volteó sonriendo a pesar de lo que le había ocurrido.

-Gracias, eres muy amable. –El chico se sonrojó un poco cuando notó que ella no dejaba de mirarlo, y de inmediato comenzó a mirar en todas direcciones como buscando algo.

-¿Qué pasa? -Preguntó Dee Dee. Yafel la miró nuevamente pero esta vez sin sonrojo.

-Busco un lugar donde sentarme, pero parece que todos los lugares están ocupados. – contestó mientras pasaba su mirada por el salón hasta que encontró un lugar desocupado; tomó asiento justo en el momento en que el profesor entraba al salón. En respetuoso saludo los estudiantes se levantaron y le dieron los buenos días. El profesor hizo una señal con la mano para que tomaran asiento nuevamente.

-Bueno, es un gusto estar un día más con todos ustedes. -Comenzó diciendo el profesor, los observó y notó a Yafel. –Veo con gusto que tenemos un nuevo estudiante; por favor, joven, ponte de pie y preséntate.

Yafel se presentó y en seguida la clase comenzó. Por increíble que pareciera el tiempo pasó muy rápido. –Bueno, jóvenes, recuerden entregar su tarea para el jueves y no se olviden de leer los dos primeros capítulos de su libro; les recuerdo, además, que habrá un examen sobre eso.- Dijo el profesor al tiempo que la campana sonó. Como había sucedido anteriormente, la mayoría de los jóvenes se acercaron a Yafel, quien contestaba sus preguntas lo mejor posible.

-Eh… bueno, si me permiten, tengo que retirarme, pero créanme que fue un gusto conocerlos, tenemos todo un año para conocernos, tengan por seguro que nos veremos a diario, pero ahora debo ir a mis demás clases, con su permiso.

Yafel se "escurrió" de las protestas y ruegos de sus compañeros cuando notó que afuera del salón ya lo esperaba Dee Dee. Aun cuando se percató de que ella era algo ansiosa también notó que era una buena persona, así que se acerco a ella pero justo en ese momento Cerebro se interpuso entre los dos. Esto desconcertó a Yafel quien lo miro extrañado, al igual que Dee Dee.

-Me parece que no nos han presentado, mi nombre es Cerebro. –El chico extendió la mano para saludarlo, a Yafel aun le miraba extrañado pero aun así lo saludo; fue justo en ese momento que Yafel lo reconoció.

-¡Claro! ¡Tú eres el que salió del salón pintado de color verde! Pero veo que ya no lo estás. –A Cerebro le costó controlarse, el comentario en verdad le molestó pero se sentía aun más molesto de que Dee Dee se sintiera atraída hacia el nuevo chico.

-Sí, en efecto, ese soy yo, es un gusto conocerte, -le dijo lo más tranquilo posible. Dee Dee lo miraba con curiosidad.

-¿Sucede algo, Cerebro? -Le preguntó; de inmediato Cerebro dirigió sus ojos a ella y esta vez fue Yafel quien lo miró con curiosidad y comprendió lo que estaba sucediendo.

-No sucede nada, Dee Dee, sólo quería saludar al nuevo estudiante; perdón por molestarte. –Le dijo a Yafel.

-No, no es ninguna molestia, por el contrario; bueno, ahora me despido. –Al verlo dispuesto a marcharse Dee Dee se acercó de inmediato.

-¿Irás a tu siguiente clase? Dime cuál es y yo te llevaré. -Dee Dee se disponía a tomarlo de la mano pero de inmediato Yafel se colocó detrás de Cerebro.

-En verdad te lo agradezco, pero creo que lo mejor será que lo busque yo. Además, con eso podré conocer la escuela, así que no te preocupes. Gracias, con permiso. -Y tranquilamente se alejó quedando sólo ella y Cerebro.

Mientras se alejaba, Yafel sonrió. Ese muchacho en verdad está enamorado de ella. Justo en ese momento Yafel se detuvo frente a un a ventana y miró a través de ella, se acercó y la abrió. Desde ese lugar podía ver parte de la ciudad, que se mostraba tranquila, con su gente moviéndose de un lugar a otro como todas las ciudades, sin embargo, en ésta había algo diferente y era algo que aun no comprendía, pero que lo hacia sentirse a gusto. Pero había otra cosa que le agradaba aun más de la ciudad, y era ella. Yafel miró al cielo y en él vio su rostro. Deseo volver a verte, se dijo a sí mismo. En ese momento la campana se escuchó indicando que la siguiente clase comenzaba. Como si despertara de un largo sueño Yafel abrió los ojos sorprendido. – ¡No puede ser! ¡Llegaré tarde a la siguiente clase!- Exclamó y echó a correr.

Poco a poco los pasillos fueron quedando vacíos. Sólo una jovencita junto y otras muchachas caminaban todavía por allí; eran Bell y varias de sus amigas.

-¿Y por qué el profesor Jack te pidió que llevaras los papeles al salón de maestros de la preparatoria? -Le preguntó una de ellas.

-El profesor está a cargo de los preparativos para el baile de bienvenida de los nuevos alumnos y yo me ofrecí a ayudarlo; estos papeles son lo que informan el día y los detalles del baile y todos los maestros deben de estar informados. –Explicó. Si bien Bell fue conocida como una de las mayores rivales de Bombón, -y aun lo era-, también era sabido que era bondadosa y responsable. Si alguien le pedía ayuda ella la brindaba sin importar lo que fuera, por eso ella estaba a cargo de los arreglos para el baile. Bell era, además, buena para las decoraciones y cada año le pedían a ella que lo hiciera y este año seria aun más especial, ya que seria su último año en secundaria.

-Este año será muy especial y creo que todas ustedes están de acuerdo en que debemos pasarlo lo mejor posible. -Todas ellas se mantenían en la plática pero justo cuando daban vuelta al pasillo algo chocó contra Bell haciéndola caer al suelo.

-¡Bell! -Grito una de sus amigas. Bell se sentó algo aturdida, mientras se sujetaba la cabeza.

-¡Por favor, discúlpame! ¿Te encuentras bien? -Bell miró a la persona que le hablaba, era Yafel, quien se había hincado frente a ella y la tomaba de las manos. Esto provocó que Bell se sonrojara. Bell se levantó con ayuda de Yafel y no dejaba de mirarlo. -¿Te encuentras bien?- Le preguntó nuevamente, lo que hizo que ella reaccionara.

-S… si, estoy bien. -Contestó de inmediato. Yafel se volvió a inclinar para recoger los papeles que se le habían y se los entregó. Bell aun lo seguía mirando.

-Gracias. -Le contestó algo apenada. Esta vez Yafel la miro a los ojos y ambos se quedaron así por unos segundos, hasta que Yafel fue el primero en reaccionar.

-Debo de apresurarme, si me disculpan. -Y se despidió. Bell junto con sus amigas lo siguieron con la mirada hasta que desapareció en uno de los pasillos. Una de las amigas de Bell se acerco a ella.

-¿Qué no es el mismo chico que estuvo junto a Brick anoche, en el puente?

-Es cierto, ahora que lo pienso es el mismo muchacho. –Respondió otra joven.

-Así que estudia aquí, eso significa que entro hoy mismo. -Continuaba mirando el pasillo y sonrió.- Es bastante atractivo. -Esta vez fue Bell quien habló. Sus amigas notaron que lo último lo expresó de manera "picarona", dirían algunos, y continuaron caminando.

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Mientras esto ocurría, del otro lado de la escuela, en el salón de las chicas, se estaba efectuando la clase que más atormentaba a Bellota: matemáticas.

-Bien, espero que la explicación que les he dado la entendieran lo mejor posible, cuento con ustedes para que el próximo examen (que será la semana entrante), lo aprueben todos. -Cuando terminó de decir esto miró a Bellota; la mirada del profesor era como un golpe bien dado. Bellota suspiró. La campana sonó dando por terminada la clase pero aun faltaba para el almuerzo, ésta era apenas la tercera clase.

-Por fin terminó este martirio, ¡como odio las matemáticas! –Exclamó Bellota molesta y teatral mientras se acercaba a la ventana para abrirla.

-Pues aunque las odies, debes aprobar el siguiente examen, recuerda que este es nuestro último año en la secundaria, espero que este año pongas más empeño, –la regañó Bombón; en otro momento Bellota le contestaría pero sabía que su hermana tenía razón, éste era su último año. En ese momento, Bunny se acercó y la tomó por el hombro.

-Estoy segura que Bellota no tendrá problemas este año y con nosotras apoyándola, lograra pasar este año. -Bellota sonrió.

-Bueno, dejemos las materias para otro momento; por cierto, Bunny, ¿qué tal quedó tu composición? Después de anoche ya no te pregunté. -Bunny miró a su hermana Burbuja.

-Pues… después de que se fueron, me fui al piano de papá para tranquilizarme y le di los últimos detalles. Creo que a Dee Dee le gustará mucho.

Justo en ese momento otras dos jovencitas se acercaron a ellas: Tootie y Suzy, ambas llenas de emoción.

-¿Y bien? -Preguntó Tootie.

-¿Y bien qué? -Le contestó Bellota.

-¡Cuéntenos que pasó anoche, en el puente! ¿Cómo está Brick? –La exclamación de Suzy tomó por sorpresa a las cuatro chicas, se suponía que nadie más que ellas y el profesor sabían que habían estado en casa de los chicos la noche anterior.

-¿Y cómo se enteraron? -La pregunta de Bombón provocó que las dos se rieran.

-¡Por favor, chicas! Es más que sabido por toda la escuela de la "relación" de ustedes con ellos. –Dijo Tootie con tono de quien habla sobre lo más obvio del mundo. Pero tenía razón, era más que obvio que había algo entre las chicas y los chicos y aunque no era nada concreto, sí era bastante notable, en especial por parte de ellos.

-Parece que ya no se pueden esconder secretos. Pero en fin, será mejor que les contemos o no nos dejaran en paz, pero tendrán que esperar hasta después del almuerzo, la clase esta apunto de comenzar. –Respondió Bellota quien de inmediato se dirigió a su pupitre. Bunny se sentó junto a la ventana, era su lugar preferido ya que podía ver el cielo y eso le daba la sensación de tranquilidad la que la inspiraba para componer su música. Sin embargo, esta vez al mirar al cielo no era la música en la que pensaba, sino en ese chico Yafel; a su mente venia el momento en que la cubrió con el impermeable, la forma en que la abrazó le provocó una sensación tan bella que incluso en ese momento se sonrojó.

Me gustaría verte otra vez, Yafel.

-Señorita Bunny. -La voz de la profesora la hizo despertar.

-¿Eh? ¡Oh! Disculpe mi distracción… ¿cuál era la pregunta?

-Mi pregunta era su podía leer el siguiente párrafo del libro. –Respondió la maestra molesta. De inmediato, Bunny se puso de pie.

-Sí, profesora. -Y comenzó a leer rápidamente, poniéndose colorada al ver que los demás trataban de contener la risa.

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-Me siento raro de llegar a esta hora a la escuela. -Comentó Boomer a sus hermanos. Ellos iban llegando apenas a la escuela.

-Es por eso que les dije que no viniéramos hoy, ya le habíamos avisado al profesor Jack de lo ocurrido anoche y dijo que no había problema, que él le informaría al director. –Rezongó, Butch quejándose como era su costumbre.

-Y es por eso que estamos hoy en la escuela, entiende que este es nuestro último año y debemos salir bien, además, aparte de los videojuegos y la televisión ¿qué hubiéramos hecho en la casa o fuera de ella? -Brick miraba la escuela desde afuera mientras les decía esto.

-Bueno, esta la plaza central. -Le dijo Butch.

-En la cual los comercios abren tarde y la gente llega hasta después de la comida o de los colegios. Chicos, lo que intento decirles es que, por increíble que les parezca, la escuela es mejor que estar en otro lado, aquí están todos nuestros amigos. -Brick continuaba mirando la escuela; desde que se levantó, su actitud era completamente diferente, ya no era tan serio e incluso preparó el desayuno y avisó al profesor de lo ocurrido. Esa actitud agradaba a sus dos hermanos, quienes lo miraban tranquilos. De repente Butch brincó encima de su espalda, sujetándolo por el cuello.

-¿No será que en realidad quieres verla a ella? -Le dijo en forma de burla, cosa que provocó que Brick se sonrojara. Tomó a su hermano del brazo derecho y lo arrojó con fuerza. Butch cayó parado y no pudo evitar reír al ver a su hermano sonrojado.

-Eso puedo decir también de ti. -Le contestó Brick y Butch también se sonrojó. – ¿Crees que no me di cuenta de la forma en que mirabas a Bellota anoche? -Butch no sabía qué contestarle pues era verdad.

-Además, mencionaste su nombre varias veces. -Intervino Boomer levantando un dedo. Butch lo miró y se sonrojó todavía más.

-Estás mintiendo. -Le dijo pero su hermano negó con la cabeza; Butch sabía muy bien que su hermano jamás mentía.

-Ahora entiendo por qué no te negaste a venir a la escuela, tú también quieres verla. –Dijo Brick entre carcajadas; de pronto, Butch dejó caer sus cosas y brincó encima de su hermano.

-¡Es suficiente! –Gritó molesto. De inmediato Brick echó a correr con detrás Butch de él. Boomer tomó las cosas de ambos y los siguió. Entraron al edificio donde se encontraba su salón y justo en ese momento se escuchó la campana indicando que la clase había terminado y empezaría la siguiente. El salón de las chicas se abrió y la justo cuando profesora salía Brick entró corriendo y detrás de él Butch y por último Boomer.

-¡No corras, que es peor! -Le gritó. Todos en el salón se quedaron petrificados al verlos. Brick corrió hasta llegar a donde se encontraban las chicas y de inmediato se escondió detrás de Bellota. Butch se detuvo al instante.

-Pero ¿qué está pasando aquí? -Preguntó Bombón. Brick la miro y sonrió.

-Creo que a mi hermano no la agradó un comentario que hice y ya saben, le gusta discutir de manera no fácil. –Respondió con una sonrisa y encogiéndose de hombros.

-¿Qué es lo que esta pasando, Boomer? -Preguntó Burbuja, notando que el rostro del chico estaba tranquilo aun cuando Butch quería golpear a su hermano.

-Nada grave, sólo que Brick hizo enojar a Butch, pero no es nada de qué preocuparse, ya se le pasara.

-Y bueno, ¿qué hacen aquí? Se suponía que no vendrían a la escuela hoy. –Dijo Bunny.

-Cierto, pero nos aburrimos en la casa y no nos emocionó salir a algún lugar así que mejor decidimos venir aunque algunos no les guste. -Explicó Brick quien con lo último miro a su hermano Butch. Este sólo lo señaló con su dedo.

Bellota se cruzó de brazos y se sonrió con ironía, -pues creo que fue la mejor decisión, me estaba aburriendo mucho sin tener con quién pelear-. Aunque las palabras de Bellota sonaban a que quería a Butch para pelear, en fondo se notaba que deseaba sólo su compañía, pero diferencia de los chicos ellas no se lo decían.

-¡Chicas! -Se escuchó un grito. Era Tootie quien se acercaba con su ya muy conocido tono de voz.

-Vaya, Tootie, con razón Timmy tiene que esconderse. Pero en fin, qué se le puede hacer. -Tootie no iba sola: Suzy y Mandy la acompañaban y detrás de ellas el club de admiradoras de Bellota.

-Pues sí que son puntuales. –Les comentó Bellota.

-Bueno ¿entonces nos contaran? -Preguntó Suzy.

-¡Pero aun falta una clase!

-Por desgracia no será así, el profesor no vendrá. -Explicó Mandy con su tono plano mientras se sentaba junto a Burbuja.

-Al fin un poco de descanso. –Dijo Bellota mientras suspiraba.

-¡Bueno, cuéntenos qué fue lo que sucedió anoche! -Insistió Tootie entre brinquitos.

-Bueno, está bien, pero no seremos nostras quienes les cuente si no quien estuvo directamente en el puente. ¡Brick! -Al escuchar su nombre Brick dejó de sujetar el cuello de Butch. Las jóvenes se acercaron a él y al verse rodeado no pudo evitar sonrojarse un poco; era la primera vez que se veía entre tantas jovencitas; tenía fama entre ellas pero nunca se imaginó esto. Miró a Bombón pidiendo su ayuda con los ojos; ella le sonrió, sabía muy bien que en situaciones como ésta él no sabía cómo comportarse, así que se acercó y tomó asiento junto a él.

-Bueno chicas, está bien, pero con una condición: que nadie lo interrumpa. -Todas asintieron y en un momento ya no eran sólo las chicas, sino todo el salón quienes estaban atentos a lo que iba a contar. Brick suspiró resignado.

-De acuerdo, se los contaré.

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Mientras Brick contaba acerca de lo ocurrido la noche anterior, en el edificio que pertenecía a los estudiantes de preparatoria, en el salón de química, la clase continuaba.

-Recuerden, jóvenes, al mezclar cada elemento debe hacerlo de manera ordenada y cuidadosa. -Yafel se encontraba en la clase, ya se había acoplado a la escuela aun cuando no la conocía del todo. Sus compañeros lo trataban de forma natural, claro, en lo que cabía, ya que algunos se molestaban al ver que sus novias no dejaban de mirarlo, pero al final sólo era el chico nuevo, ya se les pasaría… algún día. –Bueno, dejen sus cosas sobre la mesa, recuerden que el tema de hoy vendrá en el examen así que estudien. Por último, la próxima clase, repasaremos los capítulos cinco y siete.

El profesor salió del salón y poco apoco los estudiantes lo siguieron. Yafel fue uno de los últimos que salieron.

-Parece que en la siguiente aun no hay maestro –se dijo mientras estudiaba su horario-, eso quiere decir que tengo dos horas libres si contamos el almuerzo. ¡Perfecto!

Y se dirijo hacia la cafetería. Para llegar tenía que cruzar el pasillo que conectaba con los demás edificios, incluyendo el de la secundaria. Al pasar, Brick lo vio y de inmediato detuvo la plática.

-Por favor, discúlpenme. -Y salió casi corriendo; sus hermanos y las chicas lo miraron sorprendidos.

-¿Qué le ocurre? -Preguntó Bombón.

-Mejor lo dejamos solo, ya saben que no le gusta que se entrometan en sus asuntos, si es algo importante el mismo nos lo dirá. -Comentó Butch quien se sentaba en una silla con los brazos cruzados. Por extraño que pareciera, esta vez ninguno de ellos se preocupó. Sabían que si sucedía algo que pudiera dañarlo, él se los diría así que todo ellos se quedaron tranquilos Yafel estaba apunto llegar a la cafetería cuando se detuvo de inmediato.

¡No, no de nuevo! Se dijo así mismo. Miró frenéticamente a todos lado hasta que encontró el baño de hombres; casi corriendo entró y apenas pudo cerrar la puerta con pestillo cuando caía hincado, sujetándose el pecho. Miró su brazo derecho, en el que se comenzó a mostrar algo que corría por sus venas; era como si su sangre fuera de color negro, y esta comenzaba a abarca una gran parte de su brazo. Con gran esfuerzo se puso de pie y caminó hasta los lavamanos y se miro en el espejo. No... Sus ojos habían cambiado de color, eran tan negros que no se distinguían sus pupilas. Tomó su mochila y sacó una pequeña caja plateada con el rostro de un lobo grabado en tapa. Yafel la abrió, dentro se encontraban una pequeña cápsula de color azul y junto a esta algo que parecía a una pluma. Tomó la cápsula y la introdujo dentro de la aparente pluma (era en realidad una jeringa) y se inyectó en el cuello; unos segundos después todo parecía regresar a la normalidad. Se miró nuevamente al espejo, sus ojos volvieron a su color natural. Yafel suspiró, se quitó la gorra y se enjuagó la cara para refrescarse. Cada vez que me pasa es más fuerte, si no fuera por las cápsulas que creó mi abuela, no sé qué pasaría… sólo espero que pueda encontrar la cura para esto. Poco después, Yafel salió del baño. Echó uno ojo de nuevo para asegurarse de que no había llamado la atención, todo normal aparentemente, y de nuevo se dirigió al comedor. En ese momento Brick lo encontró.

-¡Hey, Yafel! -Le gritó; éste volteó al escuchar su nombre y de inmediato levantó su mano para saludarlo a Brick, a quien reconoció de inmediato.

-Brick, es bueno ver a alguien conocido. -Le comentó.

-También para mi es un gusto verte, amigo. ¿Qué tal tu primer día en la escuela? -Le dijo con una leve sonrisa.

-No ha sido tan malo, te puedo decir que me agrada.

-¿Te diriges a la cafetería? -Le preguntó.

-Si, no tengo clases a esta hora y la siguiente es el receso y a decir verdad estoy hambriento. ¿Y tu? -Yafel se encaminó de nuevo a la cafetería.

-En nuestro salón tampoco dieron clase y cuando te vi… bueno, quise saludar a un amigo. –Brick titubeó un poco, no estaba acostumbrado a dejar ver su aprecio por la gente.

-¿Te gustaría almorzar conmigo? -Le preguntó Yafel.

-Me encantaría, pero, ¿no te gustaría almorzar con otros amigos míos? Además te presentare a mis hermanos. -La idea la agradó a Yafel.

-¡Claro! Además espero ver a mi hermana.

-En ese caso acompáñame, vamos a la mesa donde nos reunimos todos. –Dijo Brick haciendo señas con la mano invitándolo a entrar primero.

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-¿Por qué saldría Brick tan apresurado? -Preguntó Burbuja.

-Se lo preguntaremos cuando lleguemos a la cafetería. -Le contestó Bunny mientras llegaban. La cafetería comenzaba a estar muy concurrida pero Yafel y Brick ya se encontraban en la mesa en la que Brick junto con las chicas y sus hermanos siempre comían.

-Vaya, he estado en muchas escuelas pero nunca había visto tantos estudiantes en la cafetería. -Le dijo Yafel con algo de asombro.

-Te acostumbraras. –Respondió Brick mientras veía entrar a su grupo de amigos. -¡Hey, Chicos!

-Allá está, vamos. -Les indicó Bellota y se dirigieron a la mesa, nadie de ellos se había percatado de quién se encontraba junto a él.

-Y bien, Brick, podrías decirnos ¿por qué…? -Bombón se detuvo al ver a Yafel.

-Chicas, hermanos, les presento a mi amigo Yafel, con quien estuve anoche en el puente. Yafel, te presento a mis hermanos y a las chicas. –Pero Yafel sólo podía ver a quien tanto había deseado ver. Bunny y el se miraron, parecía que sus deseos se habían cumplido Yafel de inmediato se puso de pie frente a Bunny y le extendió su mano; Bunny la tomo.

-Es un gusto conocerlos. -Les dijo mientras, sonriendo.

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En el aeropuerto de la ciudad, un grupo de gente especial acaba de llegar.

-¿Se encuentra aquí por trabajo o sólo de visita? -Le pregunto un oficial de aduana a una mujer. Ésta lo miró y le sonrió.

-Por trabajo, mis hermanas y yo venimos al mismo asunto a excepción de la jovencita, ella estudiará aquí.

El hombre la miró un instante con detenimiento, después miro a las cuatro mujeres que la acompañaban y, por último, a la jovencita que no tenía más de catorce años, todas ellas vestían de forma normal; de nuevo miró a la mujer y justo en ese momento los ojos de ella cambiaron de color a un extraño dorado. El oficial no pudo desviar la mirada, era como si estuviera en trance.

-¿Todo en orden, señor? -Preguntó la mujer. El hombre pestañeó como si despertara de un sueño y la miro nuevamente.

-Si señorita, todo esta en orden, disculpe la tardanza… por favor, pase, y que todas ustedes disfruten su estancia en nuestra ciudad. -Le dijo servicial y sin apartar la vista.

-Gracias. –Respondió la mujer con amabilidad y tomó los papeles. Las cinco mujeres se retiraron del lugar y después de tomar sus maletas se dirigieron a las puertas del aeropuerto, donde las esperaba un hombre vestido de negro.

-Señorita. –Dijo él al verlas. Ella se dirigió de inmediato al hombre, parecía ser la líder del grupo.

-¿Me enviaron lo que pedí? -Habló en forma autoritaria al hombre; él, a pesar ser bastante fuerte, parecía temerle.

-Así es, el General le dio todo lo que pidió, lo encontrará dentro del vehículo. Además tengo un mensaje para ustedes, que se comunicaran con ella cuanto estuvieran en el vehiculo y que la señorita vendría conmigo, es todo-. La mujer miró a la jovencita y tranquilamente asintió con la cabeza; ella de inmediato subió al auto con el hombre y se marcharon. Las otras mujeres se subieron a la camioneta y también se fueron. Parecía que los problemas apenas comenzaban y estos llegaron en avión.