A I can't be a perfect girl: Nah, Silena es muy guapa y Percy es capaz de verlo perfectamente pero la belleza no sirve de nada si la persona no te despierta la chispa. Le gusta tocarle las narices a Clarisse y como se lleva bien con Silena sabe que puede hacer eso sin que haya confusiones estrañas, eso es todo XDD Gracias por el comentario.
A JessyRiddleFriki: Muchas gracias, siempre anima que alguien valore la historia y comente ^.^
Disfruten del cap. Espero superar expectativas ;). Elliot.
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Se hace un silencio inmenso. Silena abre una pequeña libretita como si fuera una psicóloga pasando consulta.
Me atrevo a mirar a la chica que tengo enfrente. Obviamente ella no está entusiasmada con la idea del diálogo porque ha inclinado la silla sobre las patas traseras, ha puesto las piernas cruzadas sobre la mesa, se ha cruzado de brazos como si quisiera corroborar firmemente la postura de sus extremidades inferiores y está mirando al techo dejándome ver su cuello pálido.
Para ser justo debo admitir que siento curiosidad por ella. Tiene el pelo marrón oscuro recogido con una media trenza; los ojos marrones, no, espera, es más bien color Coca-Cola, como decía una cación de la que no recuerdo el nombre; la piel lévemente bronceada por las horas al sol compitiendo (o al menos supongo que esa es la razón) con pequeñas líneas de cicatrices pálidas recorriéndola aquí y allá; hoy lleva una camiseta gris en la que ponía algo que ya no se puede leer por lo gastada que está; tiene la espalda ancha; los brazos fuertes; las piernas muy largas, se le marcan un poco los músculos de los muslos pero debe de tener unos gemelos imponentes también, que no se le notan porque lleva unos pantalones negros sueltos con un cinturón; para terminar están las botas de combate negras manchadas de barro y césped por todas partes.
Da miedo, y eso que ha dejado la espada colgada del repaldo de la silla.
En conjunto parece una de esas nadadoras profesionales que salen por la tele, sólo que siempre parece enfadada.
Silena hace un ruidito impaciente por que uno de nosotros comience a hablar y asumo que voy a ser yo.
-Hace un día precioso ¿No crees, Clarisse?- Apoyo las manos con los dedos entrelazados en la mesa y espero mi respuesta.
Lo bueno de hablar del tiempo es que resulta difícil que alguien la cague diciendo algo fuera de lugar, incluso alguien tan agresivo como ella.
Sin embargo me sorprende:
-Si, es lo que tiene estar en el campamento, siempre hace sol- Me mira como si fuera subnormal mientras paladea las tres últimas palabras.
-¿Nunca llueve aquí?- Pregunto intentando arreglar las cosas.
-No- Vuelve a echar la cabeza hacia atrás.
-En realidad, en invierno y en otoño si llueve- Silena la corrige- Algunas veces incluso nieva. Ya sabes, la lluvia ayuda a mantener la vegetación y permitir la nieve de vez en cuando es bueno para hacerle más agradable la navidad a quien la pasa aquí en vez de con su familia- Se dirige a Clarisse- Pero eso se lo puedes contar tú, que pasas aquí la mayoría de los inviernos-
Intenta integrarla pero no parece fácil.
-El campamento nevado debe ser precioso ¿no? ¿Qué te parece la nieve, Clarisse?- Ahora yo también lo intento.
Debemos parecer dos enfermeros tratando de hacer hablar a una catatónica.
-Está fría- Dice sin dignarse a mirarme, con voz cansada.
Tardo unos segundos en darme cuenta de que esa es su opinión sobre la nieve, entonces me paso los nudillos por una ceja y me giro para mirar a Quiron esperando que diga algo pero él está muy ocupado mirando por la ventana.
Mi hiperactividad no ayuda a mejorar la situación, estoy deseando salir de aquí.
-Bien... la nieve está fría, bien- Me paso las manos por el pelo y cierro los ojos- Y la lluvia moja ¿verdad?- Me río de la desesperación.
-Sep- Contesta a mi pregunta retórica sin darse cuenta.
Levanto las manos mirando a Silena en señal de rendición. Me siento idiota.
-Estaría bien que te implicaras más- Informa la rubia mirando con precaución a la otra chica.
Por fin baja los pies de la mesa, deja que la silla se apoye sobre las cuatro patas con un golpe y protesta:
-Esta conversación es estúpida, no es mi culpa- Frunce el ceño y hace una mueca, después suaviza la expresión y me lanza tal mirada que sé que lo que viene no me va a agradar- aunque ¿Qué se puede esperar del hijo de Poseidon si no son conversaciones de besugo?- Sonríe de medio lado.
Silena saca un muñequito con forma de pato de su bolso y lo estruja. Suena como cuando los concursantes de un programa se equivocan en una pregunta:
¡Ñeeenk!
-Cuando esto suene es que no podéis continuar por ahí- Explica y lo pone sobre la mesa con delicadeza.
Después nos mira con cara de mártir y se pone a dibujar en su libretita.
-Vaaale... No te gusta ese tema de conversación así que probaré con algo más activo: ¿Te gusta leer?- Me estiro en la silla.
-¿Con la dislexia y la hiperactividad? ¡Me encanta!- Carga la voz de sarcasmo.
-A Annabeth le gusta- Comento en voz alta- Pero tú probáblemente no sepas hacer otra cosa que no sea abusar de la gente- Agrego por lo bajo.
¡Ñeeenk!
-Percy, te he oído- La hija de Afrodita sigue dibujando tan tranquila.
-Annabeth es un ratón de biblioteca- La hija de Ares se burla.
¡Ñeeenk!
-Bueno ¿Y tú qué sueles leer?- Me pregunta tras lanzarle una mirada dura a Silena.
Me siento acorralado, yo tampoco soy muy fan de leer. Por suerte me acuerdo de un par de libros que me obligaron a leer.
-Pues ya sabes, "El hombre que ríe" de Fernando de rojas- Me costó la vida leerlo, por eso me acuerdo aún de él- "Tragicomedia de Calisto y Melibea" de Victor Hugo...- La verdad es que no estoy muy seguro de los autores pero dudo que le suenen esos libros, no deben de ser muy famosos por lo malos que me parecieron- y eso- Intento parecer seguro de lo que digo.
-A Clarisse le gusta "El arte de la guerra" de Sun Tzu y, Percy, has dicho los autores del revés- Comenta Quiron distraído.
-¿"El arte de la guerra"? Suena...- Empiezo a comentar.
-Son técnicas para la batalla- Me corta ella antes de que pueda decir nada más- Tal vez te vendría bien leerlo, Prissy- Me mira con desprecio.
-¿Por qué? ¿Te habría gustado que te venciera más rápido el otro día? ¿O querías morir? - Me sale sin pensar.
¡Ñeeenk!
Se pone roja:
-Al menos habrías demostrado algún valor después de huir como un cobarde- Se inclina sobre la mesa y da un golpe con el puño.
¡Ñeeenk!
Silena nos fulmina con la mirada a los dos. Clarisse suelta un bufido y yo intento relajarme de nuevo.
-Ok ¿Y qué me dices de películas?- Apoyo la cabeza en mi puño, empiezo a estar muy cansado de todo esto.
-¡Vete a la mierda!- Me espeta.
¡Ñeeenk! ¡Ñeeenk!
-Oye, si no quieres acabar fregando platos durante el resto de tu vida tendrás que colaborar- Me adelanto antes de que Silena intervenga- No queremos pasar más tiempo juntos del estrictamente necesario- Me doy cuenta de que con palabras suaves no voy a conseguir nada- O tal vez tú si quieras- Me muerdo el labio inferior y le guiño un ojo- Pero en todo caso eso lo podemos solucionar fuera, a solas- Para cuando he llegado a este punto noto las miradas de Silena y de Quiron clavadas en mí.
Noto cómo me pongo rojo de la vergüenza. Clarisse me mira horrorizada.
-Ni de coña- Pone cara de asco- Eres repulsivo-.
-El caso es que si aún eres capaz de contestar de buenas maneras...- Ruedo los ojos para dar a entender que lo dudo.
-Si quisiera lo haría- Ahora está lo bastante picada así que aprovecho para retarla:
-Entonces, pruébalo, hazlo- Me reclino en la silla con las cejas levantadas y las manos levantadas a la altura del codo- ¿Tan segura estás de tu autocontrol? Danos en las narices a todos con él-
Ahora toca esperar. Sé que le he dado donde le duele: el orgullo.
Me permito mirar a los demás. La hija de Afrodita nos mira alternativamente con una sonrisita y las cejas levantadas, por no hablar de Quiron, que se ha quedado en estado de shock con la boca abierta.
-Quiero la revancha en un territorio neutro cuando acabemos con esto- Negocia ella por lo bajini.
-No creo que me esté permitido dejaros negociar eso- Protesta la rubia.
-Hecho- Me apresuro a conceder.
Sé que no puedo negarle eso, además, me parece justo.
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The End
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