¡Muy buenas a todos! Acabo de ver «El niño del pijama de rayas» y estoy muy sensible, así que igual el capítulo no me sale muy bien.
Pero bueno, es igual. Os respondo a vuestras reviews, que siguen siendo maravillosas, y subo antes porque... tenía ganas.
Ivy J: Yo también odio a Senza. Mira que yo soy cruel, pero ese lo es más.
LittleFan: Oh, ya se ve. Pero sí, Senza es malvado. Y gracias, eres muy amable.
Princess Luna: ¿Quién dice que no vaya a usarla? (...) Nah, no en esta temporada... por el momento. Ahí lo dejo.
mari: no lo vas a averiguar en éste capítulo, y mucho menos en el siguiente. Os iré dando pistas por el camino.
Kiarika94: yo lo noté bastante, pero vuestra opinion es la que más cuenta. No sé que pasó en el párrafo, suelo leerlo ciento una veces, igual se me escapó. Aún así, pongo extra de descripciones para que luego no me sienta mal.
gogetass4: Me alegro de que te guste, gracias por la opinión.
soniasc94: ¡Muchísimas gracias! Me encantan las reviews largas, y la tuya me ha encantado. Por cierto, ¡gracias por el follow!
Stefan: Gracias por el halago, y ¡gracias de nuevo! Suena repetitivo, pero no sabía que poner.
juniorjpro: No sabía que tuviera el poder de evocar flashbacks, me alegro de que te trajera buenos recuerdos. Y sí, escribo con mucho amor y... música, sobre todo música, (te juro que me reí demasiado cuando leí esa parte.) Y gracias de nuevo, muy amable por tu parte. ¡Saludos!
Por cierto, quiero hacer un inciso aquí. Podeis saltaroslo si quereis, no voy a pegaros si lo ignorais.
Quería agradeceros el apoyo y los comentarios tan increíbles que me estáis dejando. Me encanta veros participar y comentar que creeis que piensan los personajes, es algo que me emociona. De hecho, algunas hasta me hacían que fuera bailando como una bailarina feliz a calentar la cena. Os lo digo muy en serio, estoy muy agradecida por los comentarios que me dejais. Os lanzo miles de abrazos desde el norte de la Península Ibérica, y gracias de nuevo.
Damos paso al siguiente capítulo, que es algo más largo. Y me acabo de enterar que se escribe Tänpo en vez de Tämpo. Fijo que estaríais gruñiéndome toda la lectura...
Ah ya de paso, esto os aconsejo que no lo salteis...
Si las reviews siguen así, ¡haré una secuela! A ver, no es que la historia vaya a terminar ya (aunque tampoco le queda mucho ahem ahem) pero es muy seguro que la haga. ¿Os parece bien? Ponedmelo en los comentarios.
¡Disfrutadlo y comentad! - icechipsx
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Incluso las telas de la tienda de campaña estaban cedidas de tanto que se había movido. La Princesa de los Hielos Eternos solía moverse de noche, cediendo a las alucinaciones de la noche y a las angustias de los sueños.
La chica se había levantado muy tarde, a horas medias de la tarde, con la noción de las horas totalmente perdida en sus andares por Travallah. La noche anterior fue movida y habría dado lo que fuera por no despertar y nunca volver al mundo cruel al que pertenecía, y lo mejor del asunto fue que nadie la despertó.
Despierta por una sensación de ser observada y algo insensible por haber dormido demasiado, la chica se estiró dentro de su futón, sentada. Considerando el reducido tamaño de la tiendecilla y sabiendo que había llovido hace algunas horas, las lonas eran algo pesadas y el sol dejaba ver cómo las gotas de agua caían a la hierba. Era bonito, pero la lluvia también había hecho que una parte de la lona cediera, cayendo en las narices de Cloe y despertándola. Teniendo en cuenta que en la pesadilla ella se caía desde un precipicio de diecisiete metros arrastrada por Senza, el tener algo encima de la cara le hizo creer que la lona colapsada era el suelo, y se despertó justo cuando la lona cayó. Sabía que por fuera debía parecer una calabaza que abultaba en el lío de sábanas, pero eso le importaba bastante poco. La pesadilla la había agitado y estaba angustiada.
Pero dentro de la ansiedad, se sentía calmada. Igual era ese ambiente limpio, ligero y silencioso que parecía místico para Cloe. El silencio reinante en Travallah le hacía pensar que por una vez el universo estaba en paz con ella, y que le habían regalado un momento de tranquilidad para que se aclarase.
Pero el silencio no duró demasiado.
"¡FENZY! ESA ES MI ESPADA. ¡DÉJALA EN SU SITIO ANTES DE QUE REACCIONE!" Cloe se estremeció en sobremanera, lamentándose por haber hablado demasiado pronto.
"SÓLO IBA A VERLA. ¡DEJA DE ECHAR CHISPAS QUE TE QUEMAS!"
"CALLAROS YA. ¡VAIS A DESPERTAR A CLOE!" intervino Kiet con voz demandante, pareciendo más animado que ayer.
Llevándose las manos a los ojos y soltando un gruñido tirando a un gemido de desesperación, la chica volvió a tumbarse de golpe en el futón, intentando recordar aquel sonido del silencio.
"¿Cloe...?" llamó la voz de Kiet algo temblorosa.
Cloe se apoyó en sus antebrazos y el sol dejó que viera las figuras de sus amigos, con la cara algo tensa y molesta por haber interrumpido su momento de paz, "¿QUÉ?" gritó ella con la misma voz que nunca creyó que usaría, mezclada con el enfado que sentía porque a nadie se le había ocurrido la brillante idea de arreglar su tiendecilla.
La peliazulada oyó a alguien correr no muy lejos, quizás asustado o asustada por los decibelios de su voz. Pero fue el Príncipe del Sol quién respondió, "Nada nada."
Kiet avanzó los pasos retrocedidos y les enseñó una mala cara, "Os dije que la despertaríais. Necesita descanso y lo único que se os ocurre es gritar como vendedoras de mercadillo de Drissa." riñó el soldado, "Nunca aprendeis."
"Oye, que fue Zak quien empezó." dijo Fenzy intentando librarse de los cargos, "Sólo iba a ver su espada. Tänpo tiene buen ojo para las armas y sólo quería verla. Fue él quien se puso a dar voces como un energúmeno."
"Claro."
El sabio de sabios había estado toda la noche trabajando en armas para entrenar a sus alumnos. Tenía todo lo necesario y conocía las capacidades de los chicos, así que no le fue muy complicado hacerlo.
Mientras seguían con su discusión, Cloe ya había salido arrastras de entre las sábanas que antes eran su tienda de campaña. La chica se agachó y volvió a erigir la vara tumbada. Pero antes de que pudiera volverse a meter en la tienda de campaña a dormir un poco más, Tänpo ya la había parado para darle algo.
"Toma." Cloe cogió el arma con delicadeza, algo afligida por si lo rompía, "Tu arco."
El arco de madera, brillante y pulida, era ligero, con una cuerda ligera y muy tensa. El hombrecillo también le entregó una alforja blanca gastada con muchas flechas dentro. Ilusionada por descubrir una nueva habilidad, se la ató a la cintura, ciñiéndose a su cintura ajustada, "¡Me gusta!"
"Lo sé." le dijo el maestro sonriendo, "Vas a necesitarlo para el entrenamiento."
"Es verdad." todos se acercaron a la pareja con paso ligero y lento, dejando que la pelirosada hablara, "¿Qué haremos hoy?"
"Entrenamiento por parejas." les informó Tänpo, "Pero esta vez entrenareis a la vez."
"Creo que me he perdido." dijo Zak, haciendo que Cloe y Kiet asintieran en concordancia.
"Os dividiréis. Cloe y Fenzy irán por un lado, y Kiet y Zak por otro." explicó el sabio con tranquilidad, "Ireis a un claro del bosque y cogereis unas cosas en lo alto de un pilar, que está en el centro del bosque."
"Travallah no es tan grande... ¿No será muy fácil?" preguntó Fenzy, haciendo que se cuestionara la dificultad de la misión.
"La isla es más grande de lo que parece. Os envío por parejas para que trabajeis en equipo. Asumí que ya os dividiríais si os enviara a todos juntos, así que mejor así." les dijo el hombrecillo para que supieran las causas de sus decisiones, "Yo si fuera vosotros empezaría a andar. Senza puede haber mandado monstruos y son más fuertes cuando el sol está algo bajo."
"Vámonos pues." le dijo el soldado de Hefredon a su amigo rubio, que asintió mientras sus amigas empezaban a andar.
Zak veía a Fenzy y a Cloe andar, y ninguna de ellas tenía la intención de girarse a despedirse. No es que fuera a ser la última vez que se vieran ni mucho menos, pero el príncipe temía por Cloe más que nada. La imposible Princesa de Orhen era valiente, pero a pesar de que la peliazulada también lo fuera, Zak no pudo evitar sospechar que algo iba mal con ella. La veía débil, rota por dentro, frágil cómo el cristal. Y es que su aspecto se estaba acercando peligrosamente a lo que fue una vez: alguien inseguro, asustado del mundo. Todos la veían bien, pero él sabía mucho más sobre ella, y algo debía andar mal si la chica estaba volviendo a su anterior caparazón de soledad.
Sin pensarlo más, Zak andó rápidamente hacia su adorada princesa, llamando su nombre y haciendo que se girara, "Ten cuidado."
La peliazulada miró a su amigo de arriba a abajo, como si le analizara para luego poder juzgarle y no arrepentirse. Pero ésto no era algo voluntario, era un acto reflejo para encontrar qué decirle exactamente. Esperándose las palabras tiernas de Cloe, Zak se pegó un tortazo con la pared de su corazón cuando ésta le respondió:
"No sabía que te preocuparas por mí."
Y se giró, dejando a Zak con los ojos bien abiertos, la mano suspensa en el aire, intentando procesar lo que Cloe acababa de decirle tan fríamente. Eso no tenía que haber pasado así, de hecho es que ni tenía que haber pasado. Una vez más, pestañeó, y las figuras de sus amigas se perdieron entre los árboles.
Tänpo estaba a su lado, mirando con la vista digna y neutra en la expresión de su alumno. Sacudió la cabeza, y le recordó algo a lo que había hecho caso omiso:
"Te dije que no jugaras con ella, que ibas a acabar tú mal parado. Creo que ha quedado claro que ahora vas a tener que volver a ganártela." le dijo el hombrecillo, "Buena suerte ahí fuera. Y en el bosque también."
Tanto el soldado cómo el príncipe se fueron en la dirección contraria que sus amigas.
Ya llevaban diez minutos en silencio y unas cuantas curvas hacia el centro. Teniendo en cuenta que el campamento estaba por delante que el centro claro, deberían ir en un sentido curvo. Pero el silencio era tenso, y el soldado podía oír sus propios latidos del corazón. Perdiendo la paciencia una vez más en una hora que llevaban despiertos, Kiet decidió hablar.
"¿Qué os pasa a tí y a Cloe?" preguntó Kiet con curiosidad y preocupación, "Parece que el iceberg de la región te ha empujado al mar, ¿eh?"
"No lo entiendo."
"¿Eh?"
"Ayer estábamos genial- bueno, bien dentro de lo que cabe, y ahora me dice eso. ¿Qué le pasa?" se preguntó Zak.
Pero Kiet sabía más de lo que parecía. Había visto a Zak y a Cloe discutir más de una vez, pero nunca había llegado la chica a la hostilidad que ahora le impartía al príncipe. Pero Kiet sabía, sabía mucho. Tenía conocimiento de lo que le pasaba a Cloe, y le estaba hartando el comportamiento de su amigo, que escondía algo y no iba a soltarlo. Y eso le ponía malo. Estaba haciendo sufrir a Cloe por algo que bien podía ser importante o no serlo, pero estaba haciéndola daño y ya era bastante. Así que se armó de valentía.
"Mira Zak, lo que pasa es que estás pensando en la situación más que en ella." le espetó Kiet, haciendo que el rubio se girara, "Tienes una razón para alejarte de ella, lo entiendo. Sé que la quieres, Zak, estás loco por ella, ¿entonces? Estás tirándola al barro cómo un trapo, has pisoteado sus ilusiones por ser algo más y no le enseñas todo ese amor que le demostraste la última vez. Y Cloe se ha cansado de esperar. ¿Te creías que iba a esperarte a que le explicaras lo que te pasa con ella? Todos queremos que nos digas que te empuja a alejarte de ella, y hasta que no nos lo digas no vamos a ayudarte. Porque necesitamos entenderte y no nos ayudas. Está sufriendo, Zak, y ahora es ella la que está tirando de la cuerda. Tú sigue tensándola y te va a dar en la cara."
Y Kiet terminó su discurso, dejando a Zak en una niebla de incertidumbre que estaba moliendole como café en grano. Sus manos temblaban, aceptando que su gran amigo tenía más razón de lo que a él le gustaría. No había pensado mucho en lo que Cloe sentiría si se alejaba de ella. ¿Qué pensaría de él? Estaba complicando todo y ahora ella se había rendido. Normal, con todo lo que tiene encima es normal, pero sienta mal. A pesar de eso, ni siquiera esa razón suya iba a dejarle cambiar de opinión:
"Kiet, tengo una muy buena razón para que se aleje de mí. Tú no sabes lo que es querer a alguien demasiado."
"Sí lo sé. E incluso tú lo sabes, no te hagas el tonto." replicó el simpático soldado con mala cara. Odiaba que le sacaran el tema, pero ahora no importaba mucho.
Eso no era algo para tomar a la ligera. El soldado de Hefredon llevaba enamorado de una chica bastante tiempo, y sólo Zak lo sabía. A pesar de no entenderlo y sorprenderse mucho al principio, había comprendido que el amor que le inculcaba a la chica era verdadero, pero tímido y fugaz. Cloe sospechaba algo, pero eran conjeturas de una princesa que ahora estaba pasando por uno de sus peores momentos. Pero la chica por la que Kiet estaba colado también lo era. Y en la región sólo había tres: Cloe, Silenna y Fenzy.
Teniendo en cuenta que con la Princesa de Nollia no hablaba apenas y Zak asesinaría a Kiet si se acercaba a Cloe, resulta evidente saber quién es.
•
El panorama entre Kiet y Zak se parecía bastante al que había entre Cloe y su pequeña amiga.
Ambas iban hablando pocas palabras, muchas de ellas quedándose en la garganta por miedo a decir algo poco sensible. Digamos que la chica de los ojos azules estaba algo inestable y Fenzy estaba, por una vez, algo intimidada.
"Sigo sin entender porqué le has hablado así a Zak."
Girándose, ya que iba por delante, la chica suspiró con cansancio al comprobar que Fenzy quería que respondiera, "Es... complicado."
Y tánto que lo era. El hecho de que Zak estuviera evadiéndola había logrado calar en ella, y la chica tomó medidas sobre el asunto la noche anterior en el lago. Decidió que estaba harta de sufrir, ser la chica que llora del grupo y la que tiene que estar recibiendo golpes por todos lados sin poder nunca acertar a dar ninguno para desahogarse. Ni una vez había sentido ese desprecio hacia él, pero estaba harta de sufrir. Así que si Zak no la quería, ella se lavaría las manos. El luchar sin saber para qué ya no sería igual.
"No es tan complicado."
"Lo que no es tan complicado es ese cacao mental que tienes con Kiet."
Y la pelirosada se congeló en el sitio, dejando que Cloe avanzara unos pasos más alante. Pero Fenzy no se acható cómo su amiga, ya que tenía claros sus pensamientos hacia Kiet y ya lo había decidido hace unas semanas. Era un hecho: Fenzy pensaba de otras maneras en Kiet, más románticas. Digamos que un día las mentes cambian y empiezas a pensar profundamente, cosa a lo que Fenzy no acostumbraba y hacía muy pocas veces. Y por una vez que lo hace, se dio cuenta de que llevaba creyendo que los chicos eran tontos y sin corazón, cuando tenía una excepción delante suya. Alguien afín a ella, bondadoso y fuerte, no tan sobreprotector como Zak. Aunque lo del rubio era comprensible, ya que hablamos de Cloe y no de cualquier otra. Pero ese no era el tema, porque a pesar de no estar enamorada de Kiet, sentía cosas hacia el soldado que jamás había experimentado. Sería siempre la eterna chica masculina del grupo, pero no estaba pensando como tal.
"Cloe, sabes muy bien que no me gusta hablar de eso." le dijo Fenzy acusatoriamente, "Lo que me pasa a mí es típico. Eso tuyo que tienes con el fueguito de ojos miel no es normal."
La forma de hablar de Fenzy era clara y jovial, pero para Cloe era normal lo suyo con Zak. Complicado pero a la vez simple. Como un tetris, que parece muy complejo pero basta con encajar las piezas para entenderlo.
"Si le quieres, ¿por qué no se lo dices?" le preguntó Fenzy mientras andaban.
"Por que lo que me fastidia es... que ya lo sabe." suspiró la chica de nuevo, "Otra cosa no, pero eso lo sabe de primera. Es que sólo hace falta que le ponga un cartel enfrente que diga «Alguien que te quiere te busca y te necesita.». Lo que pasa es que se está alejando de mí, y la única conclusión a la que he llegado es que... igual lo nuestro... se acabó."
"Cloe, no digas eso." le ordenó Fenzy, "Ahora más que nunca te necesita. ¿Vas a rendirte de veras después de todo?"
"No te das cuenta, ¿no? Todos sois iguales." la peliazulada se llevó las manos a la cabeza, "Decís que una pareja no puede romperse porque llevan mucho tiempo. Si no, porque llevan muy poco y acaban de empezar. No hay término medio, Fenzy."
"Lo que te digo es que Zak te quiere." Cloe miró a un lado, no queriendo creerla para no hacerse ilusiones, "Hazme caso."
"Quiero pensar eso, Fenzy." dijo ella andando, "Quiero... pensar eso."
"¡Eh!" saltó la de ojos rosas, "¿No es eso el centro del bosque?"
"¡Fenzy- espera!"
Corriendo tras ella, un claro forestal con un pilar de unos veinticinco metro cuadrados de base y rectangular se alzaba prominente desde el suelo, algo hundido. No se oía un alma por allí, y Cloe pudo ver algo brillando encima de una endidura en el pilar.
"Seguro que Tänpo quiere lo que sea que hay allí arriba." afirmó Cloe.
"Éste pilar es robusto y no creo que podamos atravesarlo." afirmó la pelirosada palpando el pilar de piedra, "¿Cómo vamos a llegar ahí?"
"No lo-"
Unos ruidos de arbustos abriendose hicieron creer a Cloe y a Fenzy que Kiet y Zak habían llegado, pero no. Unas criaturillas, de no más de medio metro pero en gran cantidad, aparecieron en el claro. Eran negras, con cabezas esféricas y ojos azules o rojos, redondos como botones. Sus piernas eran cortas, pero sus brazos enseñaban garras afiladas y brillantes.
"¿Serán pacíficos...?" se preguntó Fenzy a la llegada de las criaturas.
Pero una de ellas vio una mariposa volar y la desgarró con una de sus afiladas manos, reduciéndola a alas y poco más. Cloe ya tenía una respuesta:
"Me temo que no." y actuó, "¡Saca el boomerang, que empieza la fiesta!"
Entonces, los monstruillos se colocaron ordenados por el claro, intentando rodearlas en el centro del claro del bosque. Cloe sacó un par de flechas, y consiguió disparar a un gran número de ellos con gran certeza y puntería. No había acabado con uno de ellos cuando Fenzy logró desvanecer a unos cuantos que se interponían en el vuelo bajo de su boomerang.
Pero los monstruos se dividían cómo células, y pronto duplicaron la cantidad anterior. Debían acabar con todos para que no se dividieran.
"¡No me quedan flechas!" gritó Cloe, palpando el interior de su alforja para mirar mejor. Pero nada. Las flechas estaban perdidas en la mar de monstruos y algunas fijo que eran palos y hierro.
"Mi boomerang está en ese árbol, pegado a la corteza." afirmó la otra de espaldas a Cloe, "¿Qué hacemos ahora?"
"¡Chicas!"
Mirando a su lado, Fenzy vio a Zak y a Kiet empezando a repartir justicia por las criaturas y acercándose a las chicas. Su aparición fue nada más y nada menos que estelar, ya que era cómo si una estrella fugaz imaginaria hubiera visto el peligro en el bosque. Kiet iba dando martillazos, y Zak se veía cómo un héroe con la espada de hierro en sus manos, que le sentaba de lujo.
Kiet logró limpiarle el camino a Fenzy para que ésta cogiera su boomerang, quien lo agradeció y chocó manos con su amigo por el trabajo en equipo. Pero Cloe se había quedado sóla, y un monstruillo estaba agarrándose a su pierna. El agobio de la situación y el miedo a hacerle daño a alguien si usaba sus poderes impedía que atacara.
Menos mal que Zak tenía ojo avizor en ella. El chico corrió hacia ella, manejando su espada con soltura y pudiendo alejar cualquier amenaza de ella. Rebanó a la criatura en la pierna de Cloe en dos, y le puso una mano en el hombro a su amiga.
"¿Estás bien?" le preguntó con ternura el guerrero.
"Sí, nada muy grave." dijo ella con voz inflexible y algo molesta, "Gracias."
"¡Chicos, tenemos un problemón!" gritaron Kiet y Fenzy al unísono, corriendo hacia Zak y Cloe para ayudarles.
No hacía falta decir nada para saberlo. En unos segundos, la manada de monstruos se duplicó en nubes de nebulosas y humos, no dejando huellas en los demás monstruos, que seguían atacando mientras los chicos se defendían de ellos.
Cloe sabía que era un sinsentido lo que estaban haciendo, así que intentó pensar en algo que frenara a los monstruos rápidamente mientras disparaba flechas recuperadas a sus contrincantes. Se seguían multiplicando, y a una velocidad de locos. El cansancio relentizaba a los guerreros, y sabían que el ejército pronto triplicaría su tamaño. Estaban perdidos, acorralados en un centro de peligro máximo.
Pero como siempre se dijo y siempre se diría, las situaciones de hambre y peligro nos hacen pensar, y la Princesa de los Hielos Eternos empezó a pensar rápidamente. Lo único que podría acabar con ellos sería inmovilizarlos y luego atacarles, pero ¿cómo inmovilizarlos? No tardó en dar con la respuesta, pero tenía un problema: sus amigos. Seguramente no la dejarían ir, ya que siendo vulnerable sería un blanco fácil para las criaturas endemoniadas. Sacudió la cabeza, y tomó un decisión, con una idea simple en mente. Le sorprendió que a nadie se le ocurriera.
"¿Chicos?" consiguió captar la atención de sus amigos con maestría, y todos pararon de atacar, "Tengo una idea algo suicida."
"Ni se te-"
"Zak, no tenemos opciones." le calló Fenzy con contundencia, "Cloe, dinos."
"Kiet," llamó la peliazulada, haciendo que el soldado se girara, "vamos."
Kiet salió delante de Cloe, dejando a Zak y a Fenzy sorprendidos por la repentina valentía de sus amigos, que corrían a un margen del bosque. El soldado iba golpeando monstruillos con su martillo, mientras la chica pensaba en una estrategia para paralizarlos. Habiendo llegado a un margen del bosque, el número de enemigos había descendido hasta los diez, pero no tardarían mucho en dividirse.
Cloe juntó las manos, canalizando su poder vital, gélido de naturaleza, y creando una voluta grande azul blanquecina, que lanzó contra una criatura y la congeló en el sitio. Lanzó el ataque con tal fuerza, que tuvo que inclinarse como quien lanza una bola de bolos, soltando la voluta para paralizar al enemigo. Era un conjuro poderoso, pero no eterno como el apodo de la princesa, "Kiet, machaca a los monstruos con el martillo, yo me encargaré de congelarlos. ¡Fenzy, Zak!"
Ambos guerreros le prestaron antención, y el Príncipe del Sol se percató de que Cloe había llamado primero a Fenzy, "¡Intentad reducirles en número! No tardarán en caer." y se oyó el ruido de hielo rompiéndose y chocando contra el suelo. El monstruo había desaparecido.
Cloe sintió la familiaridad de la situación, y le alegró que por una vez pudiera sacar sus poderes a la luz con la potencia que quisiera. Cerró y abrió el puño, liberando un vapor blanquecino que tenía toda la pinta de querer ser usado. Las manos se le enfriaron, y la chica de los ojos del color de un delfín sabía que los monstruillos no estaban listos para viajar a la nevera en la que el claro se convirtiría.
La chica agitó la mano en el aire, creando pequeñas nieves y estelas frías que se desintegraban al intentar alcanzarlas. Entonces empezó a correr, dejando que su valentía natural y su creatividad salieran a la luz a velocidad de vértigo. Corría alrededor de la manada, congelando a cada criatura sólo estando a un centímetro de cada una. Giraba, saltaba, corría; se sentía cómo una campeona de patinaje artístico en plena actuación, dejando estupefactos a sus amigos que podrían ser jurados y darle la más alta puntuación.
"Incluso estando enfadada conmigo, odiosa por mi presencia, la sigo viendo extraordinariamente preciosa." pensó Zak, aterrado con la idea de que cualquiera que le oyera decir algo tan cursi. Pero era cierto. Aunque Fenzy estuviera más atenta a los movimientos de Kiet, seguro que si se fijara en Cloe pensaría que debía expresarse de esa manera más a menudo.
Pronto, tanto el solado como la princesa habían reducido el equipo de criaturas a hielos en el suelo, que estaban algo teñidos de tinta negra. Todos se quedaron maravillados por la rapidez de Cloe y la destreza de Kiet, pero nadie dijo nada al respecto. Decidieron centrarse en la misión y dejarse de historias.
"¿Qué hacemos ahora con eso?" preguntó Cloe señalando a la abertura en el pilar, "Hay algo ahí arriba que Tänpo quiere y debemos cogerlo."
"Podríamos escalar-"
Zak interrumpió a Fenzy, dejando que sus ganas por impresionar a Cloe y reconquistarla hicieran de las suyas, "Puedo hacerlo." y el chico empezó a poner el pie en la pared, subiendo un metro de un salto.
Cloe disparó los brazos al frente, "Zak, te vas a-" pero ya era muy tarde. El príncipe resbaló en la pared y cayó de bruces contra el suelo, haciendo que Kiet y la peliazulada se encogieran y Fenzy riera. Ya se había dado dos golpes en dos horas del día, uno sentimental y otro físico; así no había quien levantara cabeza. La Princesa de los Hielos Eternos sacudió la cabeza, intentando aparentar indiferencia, pero riéndose como una niña por dentro. Zak se levantó del suelo, viendo que Cloe no sólo no le hacía caso, si no que estaba algo avergonzada.
Kiet miró a Fenzy unos segundos, y luego miró a la apertura del pilar. Se le ocurrió una idea cuando vio a su amiga pelirosada saltando un poco, "¡Fenzy! ¿No podrías usar algo para impulsarte?"
"¡Es verdad!" exclamaron Zak y Cloe al unísono. La chica apartó la mirada para dirigirla al suelo.
"Pero... ¿cómo?" se preguntó Fenzy, mirando al suelo, "Tú sólo puedes crear pilares de arena, Zak no puede hacer nada y los de Cloe resbalarían demasiado."
"Intenta no resbalarte entonces." argumentó la chica del pelo azulado con endereza, "Ponte al lado del pilar: voy a intentar hacer algo."
La Princesa de los Vientos se posicionó enfrente del pilar, agachada y preparándose para una gran subida. Cloe, por su parte, abrió sus manos y empezó la canalización. Debía concentrar su fuerza en las manos, y la mente debajo de Fenzy. Pero el trabajo era triple, ya que también debía hacer que el subsuelo se congelara y subiera hacia arriba, y también que saliera lo más geométrico posible. No sabía cómo hacerlo, pero sabía que debía hacerlo rápidamente. La imaginación era la clave, pero no lograba sacar la imagen de como sería. Estaba bloqueada, no podría hacerlo si no se concentraba. La Princesa de los Hielos Eternos intentó dibujar la imagen, hasta que, de repente, un gran peñasco hielo rompió el suelo bajo Fenzy y la subió hacia arriba, un poco más arriba del nivel de la abertura.
"¡Bien hecho!" exclamaron Zak y Kiet, haciendo que Cloe abriera los ojos para ver su obra de arte. Viendo a Fenzy saltar a la abertura, la princesa supo que había hecho bien su trabajo, y era la primera vez que había ayudado a alguien para un bien común. Una pequeña sensación de egoísmo la invadió a la joven, pero sacudió ese sentimiento y esperó a que Fenzy saliera.
"¡Chicos! ¡Los he encontrado!"
Los guerreros compartieron un mirada entre ellos, "¿Cómo que los?"
•
"En efecto, ésto es lo que buscaba." acertó a decir Tänpo, cogiendo los brazaletes.
Los brazaletes que Fenzy encontró eran bonitos y personalizados para cada uno, con colores y simbologías diferentes. Había uno con un triángulo naranja, otro con un copo de nieve blanco, otro con una raya vertical gruesa rosa y otra con una hoja verde brillante. Eran símbolos que emitían luz, y los brazaletes eran de metal. Se agarraron a las muñecas de los guerreros poco después de acercarse, eligiendo dueños sin preguntar nada.
"¿Para qué sirven?" cuestionó Cloe mirando a su brazalete.
"Son accesorios, con doble uso." respondió el maestro, "Si presionais el botón de arriba, podreis comunicaros entre vosotros. Si los chicos pasais la mano por encima del símbolo, conseguireis velocidad en los zapatos. Las chicas, por vuestra parte, os equipareis unas alas." Tänpo se acercó a Fenzy y a Cloe, "Así." y pasó la mano por el símbolo de la Princesa del Hielo y después por el de la Princesa de Orhen.
Inmediatamente, unas alas semitransparentes emitían una lucecilla azulada con brillos blancos aparecieron en un haz de luces en la espalda de Cloe, que batía con sólo pensarlo. Tenían la longitud de sus brazos y la anchura de su cabeza. Las de la peliazulada estaban hechas de plumas y las de Fenzy también, sólo que las de la pequeña eran algo más pequeñas y rosadas. Ambas batieron las alas y se elevaron unos centímetros. Les daba un poco de miedo que su peso no les dejara volar, pero lograron elevarse un poco más sólo con pensarlo. Era una sensación de ser ángeles que traía consigo un deje de ligereza, y Cloe supo que estaba haciendo ese deseo de cruzar los cielos realidad.
"Vuestras alas tienen un poco menos de velocidad que los zapatos de los chicos, pero podreis ir a una velocidad rápida de todas formas." explicó el sabio, "Mañana ireis a los templos por parejas, y prefiriría que fuerais en grupos mixtos. Así, igual Fenzy y Kiet hacen un grupo compensado. Zak, tú acompañas a Cloe."
"Sí, estoy de acuerdo." replicó el rubio mirando a Cloe, quien estaba aún mirándose las alas dando graciosas vueltecillas.
"Por el momento, id a descansar. Mañana las cosas se pondrán serias." les dijo el hombecillo con una sonrisa enigmática, andando hacia su cabaña y cerrando la puerta después.
"Yo me voy a dar un paseo." contó Cloe después de unos momentos de silencio, alejándose en el bosque por segunda vez sin decir nada más.
El Príncipe del Sol la siguió con la mirada, cerrando los ojos y los puños con arrepentimiento y bajó la mirada por haber sido algo egoísta con ella por haberla dejado atrás. Seguramente era su culpa el que estuviera así: tan vacía, tan resentida con él. ¿Y si poco a poco estaba empezando a tirar de la cuerda también, cómo dos coches atados que se alejaban en la distancia de la carretera? ¿Y si la perdía por un bien común? Kiet avanzó hacia el guerrero un minuto después de que la peliazulada abandonara la escena, y le puso una mano en el hombro, diciéndole poco después:
"Ve a por ella." le susurró el orondo soldado con una sonrisa para darle coraje.
El rubio de ojos miel suspiró, y empezó a andar hacia la espesura forestal, internándose en el lío de ramas tenuemente iluminadas por la luz del atardecer entrante. La puesta de sol en Travallah era algo hermoso y único, que mezcaba tonos dorados y rosados en la cúpula celeste que era el cielo. Lo más normal era que el atardecer fuera naranja, pero sabía que para Cloe eso era un cliché bonito pero demasiado usado como para ser algo tan exclusivo. El cielo rosado y dorado era algo que pocos ojos veían bonito, y los que lo hacían siempre lo disfrutaban.
Y justo delante se la encontró. Sentada en la fina arena, jugando con la textura de las arenas y el mar cosquilleando sus zapatos unidos al mono, la chica miraba al atardecer como si fuera su última visita, memorizando cada rasgo del paisaje para no dejar pasar cualquier detalle que pudiera ser importante en días futuros. El viento jugaba con las hojas de las palmeras curvadas, creando un rumorcillo que hacía la escena más tranquila de lo que era. Zak se acercó a ella, y se sentó junto a ella en silencio. Pero la peliazulada le sintió cerca, aún pensativa y algo distraída.
"Hola." lección numero uno: ese no es el saludo que Cloe emplearía en una situación normal. Es cierto que estaba algo mal por algo que Zak creía saber, pero si a la princesa le importara habría fingido estar bien, cosa que ya hacía, pero ese detalle la delataba. Aunque ya la había pillado, pero eso era caso aparte.
"¿Apreciando el paisaje?" Cloe asintió, "Normal. No se ve esto todos los días."
"Deja de fingir que te interesa." le dijo ella suavemente, sonando más delicada a pesar de la brusquedad de la oración, "¿Necesitabas algo?"
"Venía a verte." dijo él imitandola, jugando con los granos de arena, "No parecías estar bien antes."
Cloe le miró cómo había hecho horas antes, analizando su ser con esa mirada puntillosa y algo amenazadora. No tenía ganas de que la molestaran, pero tratándose de Zak y a pesar de estar enfadada... honestamente, le importaba bastante poco que estuviera ahí, fuera para lo que fuera. Aunque enfadada no era la palabra, y estaba hartándose de usarla cuando no era correcta. Estaba... irritada, cansada más bien; de dejarse tirar al suelo cuando era lo último que necesitaba en éstos tiempos tan inciertos por los que estaba pasando, que andaba por la cuerda por encima del vacío que era sucumbir a sus poderes. Aunque lo que sentía ahora mismo... era una mezcla homogénea de resignación y aceptación que le removía la conciencia al saber que sería la que caería. Habiendose alejado de la situación por unos momentos, Cloe retomó su consciencia terrenal.
"No es nada. Supongo que..." se quedó callada por un momento, mirando a la infinidad del mar al no estar cerca de las vías y, por tanto, mirando a la región, "es el pánico de toda la situación."
"¿Y por eso has tenido que hablarme así antes?" volvió a dirigirle la mirada de nuevo, confusa, "No me puedo creer que pienses que tu seguridad no me importa. Lo contrario de hecho..."
"Seguro..." "Claro, claro. Fue un lapsus mental. Dormí demasiado y estoy algo tonta." aclaró ella, dándose bofetadas por dentro por el sinsentido que acababa de decir.
"¿Tienes miedo?" le preguntó él.
Aquella pregunta hizo eco en el corazón de la Princesa de los Hielos Eternos, que estaba haciendo honor a su apodo por su comportamiento actual tan contra-canon al que le habían inculcado. Y es que esa frase era tan típica, tan usada en películas románticas de aventuras, que querría haberla ignorado para no decir una tontería. Pero no lo hizo, y respondió antes de que su amigo le sacara las palabras de cualquier manera.
"Más que miedo... Tengo pánico a dar un paso en falso y fracasar." respondió, "Me daría igual correr peligro si eso os salva a vosotros, soy consciente de que algo me pasará quiera o no. Lo que quiero es sobrevivir, aguantar aquí de pie para poder defenderos en el peor de los casos. Pero a la vez... no quiero fallaros. Quiero vivir, no sólo sobrevivir. Pero supongo que a éstas alturas ya es mucho pedir."
El chico estaba basto de palabras para poder consolarla. Sabiendo su punto de vista, ahora cambiaban muchas cosas. Sólo el hecho de que creyera que iba a morir de un momento a otro ya le hacía temblar, y ahora se sentía algo mal por no haberla apoyado cuando lo necesitaba. Minuspreció el alcance de los daños por los que sufría día a día, resintiéndose poco a poco, y ahora veía claro que cómo no la ayudarla, la perdería. Pero no podía actuar, debía mantenerse fiel a su causa. Le rompía por dentro, y su ser cariñoso y piadoso quería salir para abrazarla, pero su cerebro le impedía moverse, porque era sensato y sabía lo que pasaría. Quizás fuera una tontería y fuera a perderla, pero... ¿merecía la pena? No tenía ni idea.
"Supongo que no lo entiendes." le dijo ella, sacándole del trance que le puso en silencio durante cinco minutos. Cloe se levantó, sacudiéndose la arena.
"No es eso," dijo él mientras ella ya estaba levantada, "estaba pensando."
A la chica se le iluminó un poco la mirada cuando dijo eso. ¿Estaría pensando en ella como algo más de nuevo? ¿Y si iba a retomar su sólida amistad? "Ah, ¿en qué?"
Zak dijo la excusa más rápida del mundo, intentando alejarse de ella aún más aunque su corazón estuviera insultándole. Riendo nerviosamente e irritando a Cloe por no tomarla en serio, "Ah, en la espada. ¡Quiero tenerla ya en mis manos!"
La princesa bajó la mirada al suelo, con la boca medio abierta. Acababa de demostrar que no la había escuchado, y eso la entristecía demasiado como para dejarlo pasar. Suspirando de nuevo, tomó de nuevo una decisión, "Claro... Hasta mañana."
La chica empezó a andar, con las lágrimas en los ojos que nunca dejó salir, porque se las limpió con una nueva perspectiva. Zak no parecía estar dispuesto a apoyarla, mucho menos a seguirla y ayudarla, ya que su amor ya parecía nulo. Algo había cambiado en la mente de Cloe, y si su adorado príncipe no iba a quererla, entonces ella no debería mostrarle la misma devoción. Siempre le querría, pero si quiere seguir adelante, ella no se pondría en su camino.
Zak había detonado la bomba. Ahora tendría que limpiarse él sólo la pólvora.
•fin del capítulo tres.•
