¡Hola a todos! Os traemos la nueva de los guerreros que parece ser que os gusta, ¡y me encanta el apoyo que me estais prestando! Siempre me suelen gustar más los finales de los capítulos, no sé porqué. En fin...
Odio este capítulo. El principio sobre todo. El siguiente estará mejor, supongo.
Os respondo, cielos:
Ivy J: Siempre eres la primera en comentar, y sí, menuda casualidad. Gracias por tu opinión.
Guest: ¡Muchas gracias! Me alegro de que lo veas así, ya se verá como termina. Aunque eso sólo yo lo sé, ¡gracias de nuevo!
soniasc94: D'awww, no llores, lo solucionarán (supongo). Pero Zak tiene una razón, ya verás si es buena o mala. Digamos que quiere protegerla. Ya lo descubrirás más adelante, ¡gracias por la opinión! Y en cuanto a lo del Zenit, vas algo... estrellada en ese aspecto. Y de nada por la mención.
sendokai lover: como ya ves, has tenido que esperar un poco. Suelo esperar un poco antes para revisar cada capítulo, para no cometer errores en ortografía y de más. Gomen (perdón).
mari: ojalá, y ¡gracias!
yuyi33: bueno cielo, hay gente que es tímida para ello. ¿Y tambien eres española? ¿De dónde?
kiarika94: Permíteme mandarte un abrazo, mi querida K. Y tú siempre te pierdes eh. Pero se despertó por ambas cosas.
No sabía qué era una analogía hasta hace poco, nunca sabía qué nombre ponerle a esas técnicas. ¡Gracias por la rev!
juniorpro: bueno, Zak tiene una razón. Si la quiere y se aleja es por algo. Tampoco ha pensado mucho en qué piensa Cloe. Se explicará todo a su debido tiempo, no busques respuestas aún. Ya lo verás, soy mala persona, igual que Senza, que también verás porqué es malvado. ¡Todo a su tiempo! La acción empieza a partir de ahora.
Por lo demás, gracias de nuevo. Me gustan tus reviews en general, y felicita a tu madre de mi parte, ¡menuda casualidad! Abrazos desde el norte. ¡Y gracias por el fav y el follow!
gogetass4: ¡Muchas gracias!
Stefan: casi se me olvida responderte. Pero bueno que ¡muchas gracias! Saludos y ya se verá si todo se arregla. Sólo yo lo sé.
Sin más dilación, continuemos. He estado probando avatares y el que tengo actualmente es el que más me gusta. Se parece tanto a mí que da miedo. ¿Qué os parece? (Sé que nadie verá esto pero bueno, da igual.)
Leed esto que es importante. A partir de ahora no voy a subir semanalmente, si no cada 5-6 días. Por ejemplo, el siguiente capítulo lo subiré el... jueves-miércoles que viene. Sé que no es mucho, pero veo que hay demanda y prefiero que la gente tenga margen para ir leyendo a buen ritmo.
PD: soy muy mala con escenas de batalla. Si os lo digo es por algo. *inserta risa ridícula aquí*
¡Disfrutadlo y comentad! - icechipsx
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Anochecía un día demasiado caluroso en Travallah.
Las ganas de aventura y algo de investigación despertaron a Zak de la siesta como un resorte, que se sentó en su futón con una sonrisa en la cara. A pesar de que la tarde hubiera sido muchísimo más seca que la anterior, había dormido un rato de la manera más incómoda posible hasta el anochecer, aún algo sobresaltado por su situación actual.
Recapitulemos. Pronto se enfrentaría a una grave amenaza que aterraba a los ciudadanos, y ese día iba a internarse en sus peores miedos, como bien leyó en el diario de los Guerreros de la Estrella. El diario. Lo tenía guardado bajo su tienda de campaña lejos de Cloe, quien no debía saber de su contenido bajo ninguna circunstancia. No después de lo que había leído, esas líneas tan terroríficas, tan escalofriantes. Intentó recordar aquella anécdota, pero sólo pensar en ella le sacudía como una hoja a merced del viento. No podía perderla de vista ante nada.
Hablando de la chica, también estaba teniendo problemas con ella, que estaba alejándose de él... tal como él creía querer, pero pronto se vio triste por su distanciamiento. Estaba demasiado enamorado de Cloe para dejarla escapar, pero le dolía más el corazón que la culpa, porque hacía lo que hacía por esa peliazulada con los ojos azules. Debía protegerla desde fuera de sus fronteras.
"De verdad, ¿hay algo bueno de ésto aparte de los poderes nuevos y las armaduras?" se dijo el Príncipe del Sol con las manos en la cara, buscando un lugar dónde protegerse.
"¿Zak?"
Sólo asomando medio ojo, vio que su amiga pelirrosada había abierto la cortinilla. Menos mal que no dijo sus pensamientos en voz alta, "¿Qué pasa?"
"Estamos todos listos para salir, y yo que tú no haría esperar a Cloe." rió ella divertida, "Está algo pálida y no ha dormido bien por lo que nos ha contado."
"¿Ha dormido mal?" preguntó el rubio con una ceja arqueada y levantándose para salir. La chica llevaba dormida todo el día y no se había despertado hasta entonces.
"Preguntaselo tú." respondió la princesa guiñándole un ojo, "Ah no, que estais mal. Que mala sueeeeeerte." añadió Fenzy lo más sarcástica posible.
Al chico se le estaba acabando la paciencia, "¿Pero cuánto te ha contado?"
"No me ha contado nada. Creo que es bastante obvio." se explicó la otra andando hacia Kiet y Cloe, que hablaban de algo. Estaban serios, aunque a Kiet se le entristecía el rostro alguna vez que otra.
Kiet llevaba dos mochilas: una marrón puesta y otra rosa en la mano agarrada por el asa, probablemente para Fenzy. Parecía ir llena, porque en la parte de abajo se abultaba y el asa estaba un poco cedida. Llevaba su martillo de entrenamiento en la mano, y el boomerang de Fenzy asomaba por su mochila. Cloe, en cambio, llevaba sólo un carcaj blanco en la espalda, lleno de flechas. También llevaba doblado con gran maestría dos prendas de ropa, pero Zak no pudo identificarlas mientras se acercaba. Su arco estaba atado al carcaj, quieto y tenso. Su compañero, Zak, tenía la espada equipada en un cinturón que Tänpo le dio el día anterior.
"¡Buenos días!" saludó Zak, intecionadamente mirando a Cloe, quién no le devolvió la mirada pero la bajó con algo de solemnidad.
La fase REM anterior había sido aún peor que la anterior, combinando varias pesadillas en una serie alternativa. Si bien una pesadilla trataba sobre como la secuestraban, en la siguiente veía a sus amigos dejarla atrás, y en la siguiente se continuaba la primera, y así sucesivamente. Encadenaba una pesadilla nueva con la continuación de la anterior; era el cuento de nunca acabar. Precipicios, heladas, locura, abandono, soledad, impotencia, daño, ataques, conjuros que nunca debieron ser inventados porque no salieron bien... Eran películas, películas de terror realista para la soberana. Para ella, eran maneras de caer, algo que para la peliazulada era ya un destino y una realidad inminente. Creía que nunca despertaría. Pensó que tenía el control por unos momentos, pero luego lo perdía y se derrumbaba. Estaba algo débil en ese momento, y ni siquiera comió nada de lo que Tänpo le ofreció al verla tan afligida.
"¡Salgamos ya!" exclamó Kiet mirando a Fenzy, "Tengo ganas de empezar."
"Kiet, relájate." le dijo Cloe al soldado, "Yo tambien quiero irme, pero el maestro nos quería decir algo antes de irnos."
"Exactamente."
El sabio de sabios salió desde la sombra de un árbol, con pequeños pasos hacia sus alumnos de los que estaba, en secreto, muy orgulloso, "Quería desearos suerte y deciros por dónde empezar."
"Digo yo que usaremos las alas y los aceleradores, ¿no?" intentó adivinar Fenzy.
"Es la mejor opción, ya que unos monstruos han destruído las vías de vuelta a Xénon, así que os dividireis y tomareis distintos caminos." se giró para mirar a Fenzy y Kiet, "Vosotros tomareis las vías secretas tras la cascada que van por debajo del agua y hasta Nollia. Desde ahí cogereis el camino que querais. Id yendoos ya si quereis."
Los dos amigos, enamorados en secreto, empezaron a correr hacia la otra punta de Travallah, y gritaron al unísono, "¡Suerte tíos! ¡Os vemos pronto!"
A Cloe y a Zak no les agradó mucho que sus amigos se fueran así como así, más preocupados por la aventura que por sus compañeros. Pero de nuevo, no era algo muy sorprendente la dejadez de sus amigos, ya que eran los menos responsables del grupo y más liberados.
Una vez los guerreros se quedaron a solas con el hombrecillo, Tänpo se giró a ellos con el semblante algo sombrío, "Bien, vosotros ireis por las vías normales hasta Xénon, y de ahí al templo que vosotros querais. Pero antes de nada," interrumpió el sabio al ver que sus alumnos se iban, "debo advertiros. Cloe, debes de tener mucho cuidado. Senza está planeando algo y eres un blanco fácil. No débil, pero Senza es muy manipulador. Estando en un estado tan vulnerable como el tuyo, debes ser precavida."
Zak miró a su adorada princesa, que no parecía estar preocupada por la situación, si no algo más tensa de lo normal. Según lo que ella le dijo, ya había aceptado que ella caería, y parecía que eso sólo confirmaba las sospechas que ya le asustaban, "De acuerdo." dijo ella con endereza, empezando a andar.
"Zak," el guerrero miró a su maestro, "protégela. Sabes perfectamente lo que pasará si no lo haces."
Recordando aquella anécdota del diario, tembló un poco al fusionar a Cloe y a la situación juntas, que parecía sacado del peor cuento de miedo para adutos. Asintió con tensión y le sonrió, "Prometido, maestro."
Siguió a Cloe por el bosque, ambos en silencio. La chica aún seguía algo tocada por la conversación que tuvo con el prícipe el día anterior, en el que le demostró que no le parecía importar mucho su situación ni sus sentimientos. Aunque pudiera sentirle cerca a veces, algo le decía que se alejara de él. Y es que la chica estaba empezando a arrepentirse de todo lo que le dijo en su momento, con el miedo a que la hicieran daño ya clavado en el subconsciente. Era algo de lo que logró huir durante bastante tiempo, pero ahora estaba muy cansada para seguir luchando contra ello, y estaba recibiendo más de lo necesario. Estaba haciéndola daño, estaba quitándole las esperanzas que le quedaban, pero Cloe le veía feliz.
Pero eso estaba muy lejos de la realidad. A Zak estaba matándole su propia razón para luchar. Cuando la vio alejándose de él, debería haberse relajado al ver su trabajo ya hecho, pero... es que ya no le importaba tanto como debería. Ya no era cuestión de no ser algo más, si no ser algo al fin y al cabo y no deteriorar más su relación. Kiet tenía razón: estaba pensando más en un bien común que a ella no parecía estar ayudándole en absoluto. No quería perderla de nuevo. ¿Porqué estaba haciéndolo todo tan complicado?
"¿A dónde primero?"
Zak se dió cuenta de que estaban justo en frente de las vías. Mirando a la chica, le mostró su mejor sonrisa a través de la dureza de la situación pasando la mano por encima de su brazalete, "Tu reino queda más lejos. Quitémonos millas de en medio y vayamos a Laynn primero. ¿Sabes dónde está el templo?"
"Sí, vamos." Y esas fueron las palabras más románticas que habían compartido.
Desplegando sus alas, Cloe empezó a seguír las vías del tren con rápidos aleteos de sus alas. Con el cuerpo completamente tumbado en el aire boca abajo, la chica hacía tirabuzones en el aire con gran felicidad por una vez en bastante tiempo, iluminada por la luna llena. El viento fresco en la cara, las gaviotas a su lado, las nubes más cerca, y el agua debajo. Era algo maravilloso y Cloe intentó recordarlo todo.
Lamentablemente, Zak tuvo que adelantarla un poco para romper el magnetismo de la situación. Un metro más alante que ella, con los brazos hacia atrás y la cabeza hacia adelante, Zak se parecía a Fenzy haciendo sus mejores carreras, incansable y fugaz como el rayo. Esas zapatillas eran el invento del siglo. Pero debía ir con cuidado, porque casi no se podían ver las vías en la noche. Por suerte, los reketts, mariposillas de terreno tanto acuático como aéreo de color salmón que iluminaban la noche volando cerca de Cloe y Zak.
Pero la felicidad de la pareja no tardó en esfumarse. El tesoro del ferrocarril iluminada con farolillos, el Tropicus, rechinaba y traqueteaba directo hacia el rubio, que miraba a los lados para distraerse con el silencio del ambiente. Cloe se asustó demasiado, y gritó a su amigo, "Zak, ¡cuidado!"
El chico se enteró demasiado tarde. El tren se dirigía a las narices del príncipe a toda velocidad, y no podía evitarlo a no ser que saltara al agua. Antes de que el morro del tren y Zak se conocieran, la chica reaccionó y voló hacia su amigo, cogiéndole a él y a su peso claramente superior por los brazos y elevándole por encima del Tropicus, que pasó por debajo de ellos cómo una bestia enfurecida que se dirigía a Travallah.
Zak se quedó colgando en las manos de su amiga, que le soltó y descendió hacia las vías para colocarse a su lado, "Te debo una, Cloe. Si no hubiera sido por tí, ahora sería picadillo."
La Princesa de los Hielos Eternos rió levemente, olvidándose por un segundo de todo lo anterior, "No hay de qué."
Un temblor erizó la piel de los guerreros, que se quedaron en las vías viendo como una serie de olas sacaban a la luz algo más grande de lo que los dos compañeros se imaginaban, qie contrastó horrorosamente con la luna.
•
El agua de Travallah era tan transparente que Fenzy podía verse en ella gracias a los reketts.
Si no fuera tan bajita, la soberana del pelo rosa no podría haberse visto tan maravillosa en el reflejo de las aguas. Con sus alas galopando al viento junto a Kiet, sólo algunos peces osaban perturbar la vista, y si te centrabas en ellos podías describir el recorrido de tan preciosos animalillos. Incluso siendo algo miope, no había detalle que se saltara la vista de Fenzy, analizadora y curiosa. Un pensamiento oscuro le dio ganas de ponerse a girar y crear un remolino que arrasara con la paz marina en la noche. Se lo pensó dos veces y descartó la idea en la segunda: no era el momento para hacer eso.
"Oye, Fenzy," la chica miró al soldado, que corría rápidamente por las vías, "¿qué crees que es eso que obliga a Zak a alejarse de Cloe?"
"No tengo ni idea, pero siendo Zak, será una tontería." replicó ella con rontundidad, "No entiendo a esos dos, ¿porqué tienen que complicarlo todo tanto si es tan...?"
Quedándose perdida en el pelo de Kiet y en sus movimientos, la chica se dio cuenta de que estaba siendo algo hipócrita al respecto, ya que no había hablado con nadie menos Cloe sobre el tema, "¿...fácil?"
El soldado, algo ignorante y más concentrado en la carrerera que en ella, la miró, "¿Eh?"
Fenzy miró hacia adelante, con los indicios de rojez en sus mejillas por primera vez evidentes en su cara, "Nada, nada."
El soldado de Hefredon sacudió la cabeza, disgustado con su propio comportamiento. Si quería enamorarla, tenía que hacerla caso, no pensar en- bueno, ¡es que estaba pensando en ella! No sabía porqué, pero el chico del pelo verde estaba empezando a pensar demasiado en ella. En sus ojos color de un atardecer rosado como los que Cloe adora, el pelo del color de las rosas más vivas, y la piel suave como la seda. Era pequeña, pero vivaz y jovial, siempre manteniendo la moral alta y la cabeza aún más. Para Kiet, era la mejor luchadora en el cuerpo a cuerpo, la más rápida, y bueno, la mejor en general. Siempre tendría a Cloe en gran estimo, pero estaba colado por Fenzy y no podía evitarlo. Lamentablemente, el pobre chico sabía que un romance entre una princesa como ella y un soldado como él sería de todo menos fácil. Si lo que Zak se traía con la Princesa de Laynn era difícil por razones ajenas a su voluntad, lo suyo era aún peor.
Pensando en las nubes, el chico perdió el compás de sus pasos rápidos y tropezó con una de las gastadas vías de tren de madera, y se dio de bruces contra el suelo. Fenzy bajó de las alturas riendose estrepitosamente, "Tío, ¿estás bien? ¿qué te pasó?"
El chico levantó la mirada para mirar a su amiga, que se sostenía en el aire batiendo sus alas, con leves movimientos que iban hacia arriba y hacia abajo suavemente. Sus alas no eran tan rápidas como las de un colibrí, "Estoy bien... me distraje." dijo el soldado levantándose y viendo a su amiga volver a los aires altos, "Sigamos, ¡a ver quién llega antes!"
Kiet despegó hacia el final de las vías, dejando a Fenzy detrás. Ya por estadística no le ganaría, pero el soldado tendría que parar para meterse en el agua y por debajo de las tuberías. Eso era lo que le gustaba de Kiet: era inocente, pero a la vez era serio y maduro. Eso se veía cuando se mencionaba la situación de sus dos otros compañeros, ya que era el único que entendía la situación de sus dos compañeros y les aconsejaba de la manera más saludable posible. Ella no podía hacer mucho; esa actitud suya tan pícara pero algo inmadura, aparte de no hacer nada con Kiet, no ayudaba mucho. El soldado y ella eran diferentes polos y la chica tenía miedo a que discutieran a todas horas por choques de personalidad. ¿Y si eran demasiado diferentes?
Fenzy vio al joven parar, justo donde las vías se sumergían en un tubo transparente por debajo del agua. La chica no estaba muy segura sobre la idea de sumergirse en el agua con alas, pero le quitó hierro al asunto. El soldado estaba mirando al agua pensativo, pero la pelirosada actuó primero y le tiró al agua. El chico siguió corriendo por debajo del agua a pesar de la presión marina. La chica no tuvo más remedio que seguirle, desapareciendo bajo el agua del océano.
•
La criatura miraba a Zak y a Cloe con ojos verdosos y grandes en demasía, con la hambre de sangre en la mirada.
Era un pulpo biónico rojo con grandes tentáculos, que medía unos diez metros de alto y cinco de ancho. Tenía una abertura ventilada en la zona de la boca, y agitaba sus tentáculos. Por sus grandes poros parecía expulsar una especie de gas negro de manera ocasional. Lo único que convenció a Cloe de que tenía un punto débil era un agujero en la cabeza, que brillaba algunas veces.
"¿¡Qué narices es eso!?" gritó Zak mirando a su amiga por si se había caído de la rampla del susto. Dos de sus tentáculos rompieron los lados de la vía, que dejaron a los guerreros en una vía de cinco metros de longitud.
"¡Es un Tentakus!" exclamó ella sacando el arco y una flecha a la vez, "Tenemos que escalar por los tentáculos y llegar a la cabeza." explicó Cloe señalando a unos tentáculos que sobresalían, "¡Vamos!"
Zak no pudo pararla, ya que salió corriendo por los tentáculos para coger carrerilla. Una vez alcanzó una velocidad estable, batió las alas y voló alrededor del monstruo esquivando los tentáculos. Por su parte, el Príncipe del Sol corrió por otro de ellos, sacando la espada y empezando a cortar el metal. Ni siquiera sabía que esa espada de entrenamiento pudiera aguantar esas cosas.
Mientras tanto, la chica buscaba el punto débil, ya que aquella marca en su cabeza parecía haber desaparecido nada más empezar a volar. Siguió buscando, congelando las superficies del robot con facilidad pero nunca llegando a ningun punto en concreto. La criatura biónica controlaba sus movimientos y se adelantaba, atacando con más potencia. Cloe vio a Zak intentando hacer sopa de pulpo con sus tentáculos, cortándo algunos de un espadazo. El chico quemaba los trozos de cable sueltos, que se notaba que iban mermando la coraza del servidor de, seguramente, Senza. Pero eso no bastaba. Podían cortar los tentáculos, pero así no iban a ninguna parte.
Pero uno de los tentáculos del Tentakus sí que iba a un sitio. Salió disparado y golpeó a Cloe con gran fuerza, tirándole el arco a las vías y a la propia guerrera al agua, "¡CLOE!" gritó Zak. Pudo ver algunos reketts acuáticos alejándose del punto donde la chica cayó, esparciéndose alrededor del Tentakus.
Agobiado por qué decidir, se decantó por eliminar la amenaza primero. Sonaría cruel, pero la chica podía salir del agua cuando quisiera, y el cacharro biónico era más peligroso que cualquier enfado de la soberana. Desgraciadamente, el pulpo tiró la espada de Zak al agua y se hundió cerca de donde Cloe había aterrizado; que por cierto, no asomaba la cabeza al aire. No se habría ahogado, ¿no?
Después de un temblor que no parecía importante, la preocupación empezó a ahogarle en sudor, y tenía que luchar contra los ataques del monstruo robótico con magia en estado puro... literalmente. Estaba empezando a quemarle tanta magia, y llegó a un punto en el que el fuego no llegó a afectarle. Parecía que nada le afectaba, ni siquiera que Zak pegara pisotones en su cabeza - vale, eso no era muy útil, pero mejor que nada ya era.
De repente, el diablo de cables empezó a temblar, haciendo sonidos raros y demasiado agudos como para ser normales. Tuvo que agarrarse a los bordes de las láminas metálicas para no caer al agua entre sacudida y sacudida, donde ya docenas de tentáculos descansaban en paz. De la nada, se empezaron a hacer bultos en la cabeza del pulpo iluminados por la luna, y después de una quinta estocada, una Cloe claramente cansada emergió del interior del robot con la espada de Zak en la mano. El robot se tambaleó un poco, y cayó al agua creando una gran ola que caló toda la vía.
Zak aún seguía agarrado al robot, con medio cuerpo dentro del agua y la otra mitad fuera, algo asustado por la repentina fuerza de la chica. Por otra parte, también temía que Cloe fuera a regañarle por no haberla sacado del agua. Pero teniendo en cuenta que parecía haberse quedado en el agua aposta, no debería haberle importado.
Cloe se apartó algunos mechones de pelo de la cara, con respiraciones entrecortadas y la adrenalina por las nubes. Por una parte, cualquiera se hubiera esperado que el rubio de ojos miel se encargara de semejante bicho, pero por una vez, los tópicos no eran muy relevantes. La princesa había ayudado a salvar el día, y por una vez, le gustaba sentirse útil en ese tipo de situación tan llena de acción.
"¿Zak?" llamó ella buscando por la superficie en ruinas del robot, andando sin llegar a mojarse más de lo necesario.
El guerrero intentó alzar la cabeza con cuidado, no queriendo perder el poco equilibrio que tenía, "Dime."
"¿Eh?" Cloe buscó la fuente de voz, y la encontró justo detrás suyo, "¡Zak! ¿Qué haces ahí?" preguntó la Princesa de los Hielos Eternos riendo un poco y agachándose para ayudarle.
"¿Tú que crees? Intentar no caerme. Mientras tu jugabas a los taladros, yo jugaba a la tortuguita asustada." dijo Zak tomándola de la mano para levantarse, y un poco extraño por la cara de disgusto que puso su adorada, "Perdona, yo-"
"Tranquilo, no pasa nada." dijo la peliazulada con una sonrisa algo triste, que arrancó un pedacito del corazón de Zak y se cayó al agua de Travallah, "Vámonos."
"Tonto. Tonto. TONTO, ¡IDIOTA!" se gritaba el rubio mientras bajaban del robot y volvían a las vías. El cielo antes azul se nublaba y parecía que llovería pronto. Incluso la velocidad del viento cambió tanto que a Cloe le tapaba su pelo suave y no podía ver mucho. Empezaba a hacer frío y las nubes más grises de la región cubrían el firmamento.
Sin hacer ningún comentario más, empezaron a hacer su camino hacia Laynn, que estaba cerca de Xénon y podrían llegar allí en poco tiempo. No se veían las estrellas en el cielo.
•
Nollia era la parte de la región más nocturna y a la vez, la más tranquila.
Poblado de gente intelectual, tranquila y sensible, el Reino de los Astros y las Estrellas estaba lleno de bibliotecas, observatorios, casas unifamiliares y cafeterías. La gente era nocturna, pero no fiestera, muy tranquila y sensible. La gente paseaba por las calles pavimentadas, riendo por cosas varias y sin inmutarse por la presencia de Kiet y Fenzy, que andaban por las calles buscando un lugar donde pasar la noche.
La Calle Arquímedes era una eterna curva, bordada con dos aceras. Una tenía pisos y una cafetería al lado de una sastrería, mientras que la otra tenía pintorescas casas de gran riqueza. La gente vestía ropas acomodadas pero elegantes, resaltando el nivel de elegancia de Nollia. Incluso el nombre sonaba bonito, a campanas de Navidad y polvo de estrellas.
Al final de la calle había un edificio con grandes balcones, no muy grande pero sí bonito. Macetas de orquídeas adornaban los balcones, y algunos reketts picoteaban las flores como abejas, moviendo las alas un poco. Un Rekett rozó el brazo de la Princesa de Orhen, que hablaba con el soldado sobre las posibilidades de descanso.
"No tenemos muchos sitios donde dormir, así que el Hotel Azúcar es la mejor posibilidad." dijo la pequeña, parándose en frente del portón y mirando al letrero iluminado, limpio y sofisticado.
"Espero que los desayunos hagan referencia al hotel." dijo Kiet lamiéndose los labios, "Pero vamos." y abrió la puerta para que la joven pudiera entrar primero.
La princesa miró al recinto clásico y cálido, que olía a ropa nueva y rosas recién cortadas. Las paredes eran de color verde lima, y había dos sillones blancos de cuero en frente y a los lados de un sofá blanco de cuero con cojines amarillo lima. Una mesa de caoba oscura estaba en el centro del trío, decorada con un jarrón de porcelana con rosas y orquídeas dentro. El mostrador estaba en una esquina, y a su lado estaban las escaleras para subir. Delante del mostrador de madera clara había un oso de peluche blanco que en sus manos tenía una nota: «Firma aquí.», decía. Fenzy cogió una de las plumas a su lado y firmó con la mejor letra posible, y Kiet hizo lo mismo.
Nada más firmar, una chica de pelo castaño, liso y suave por arriba y algo rizado por debajo, y la piel blanquísima salió de debajo del mostrador, dándose con el mostrador en la cabeza. Se acarició el chichón con dolor y no pareció darse cuenta de la presencia de los guerreros hasta entonces. Juntó las manos e hizo esa reverencia característica de Cloe. ¿Se la habría copiado?
"Disculpadme por mi torpeza." les dijo ella con voz suave y cristalina, "Se me cayó el libro de reservas y tenía que cogerlo. ¿En qué puedo ayudaros, chicos?"
A pesar de que la chica no debiera tener más años que ellos, tenía una voz propia de una persona algo más mayor. Tenía los ojos marrones muy oscuros y la piel muy pálida. Fenzy habló, "Nos gustaría reservar una habitación para dos."
"Oh, vaya. ¿Sois pareja?" preguntó la joven con curiosidad
Una manta de vergüenza arropó a los dos, que se sonrojaron y lo negaron todo con la cabeza. Pero la recepcionista no acabó por creerselo, ya que ambos se habían sonrojado. Si no lo eran, lo serían pronto.
La joven puso la cara más dibujable del mundo, mostrando las sospecha más divertida, "Claro. De todos modos, todas las camas son individuales y están bien separadas." explicó la chica del pelo castaño. Sacó una llave y empezó a subir las escaleras, "Seguidme."
Las escaleras llevaban a un pasillo con varias puertas, y la recepcionista abrió la última en el pasillo, que era la número nueve, "Ésta es la vuestra, ¡pasároslo bien, tortolitos!" y la chica corrió a atender a los clientes después de darles la llave.
Kiet cerró la puerta de la habitación detrás de él, "Qué chica más maja. Algo pintoresca, eso sí."
Fenzy rió y miró la habitación. Había dos camas separadas por dos mesitas de noche, con una lámpara y dos cajones cada una. A su lado, había un balcón con dos sillas largas para disfrutar de las vistas a... las casas vecinas. Justo delante de las camas había una neverita llena de comida y dulces, así como postres y bebidas. Luego, junto a la nevera, había un escritorio de madera con una silla verde delante, debajo de un cuadro de unas margaritas colgado en las paredes beige.
La Princesa de Orhen se tiró a la cama, preparada para dormir y acurrucada en la almohada suave y grande. Ni siquiera tenía intención de taparse. Estaba cansada de tanto volar, y ni ella ni el soldado habían dormido tanto como Zak y Cloe. Aunque la peliazulada tampoco había dormido tanto aquel día.
Y mientras Kiet cogía algo de comer, Fenzy se embarcó en el más dulce sueño de la noche.
•
Un cuarto de hora después, los elementos del hielo y el sol, o el fuego, no habían tenido la misma suerte como sus amigos.
Sin energías para encontrar algo cómodo para dormir, y optando por algo cercano y rápido, se habían adentrado en las profundidades del Bosque de Cristal para pasar la noche. Era noche de tormenta y encontrar la cueva no les fue fácil, ya que llovía, hacía frío y estaba oscuro.
"Aquí estaremos bien." dijo el príncipe, "¿Cloe?"
La chica, sentada a una distancia prudente de Zak, con las rodillas bajo la barbilla y la espalda contra la pared, miró a su amigo sin saber qué decirle. Tenía las ideas atadas y los sentimientos confusos, con muchas cosas que decirle y pocas cosas que de verdad podía decirle. Sacudió la cabeza, "Dime."
"Has estado callada todo el camino." le dijo él. Cloe se giró y buscó algo en su carcaj, "¿Estás bien?"
"Toma." la peliazulada sacó dos prendas, que cuando se desdoblaron resultaron ser dos abrigos: uno blanco con pelo azul en los bordes capucha y las mangas, y uno naranja con pelo rojo, "Tienes la piel de gallina."
Zak se puso el abrigo y la capucha, al igual que Cloe. Pero el frío era muy insistente, y los abrigos no cubrían tanto el frío. El rubio podía aguantar, pero ojalá pudiera decir lo mismo para su adorada princesa. La chica de los ojos del color del zafiro temblaba un poco, y se agarraba al abrigo con gran fuerza.
Si el Zak cariñoso estuviera ahí, no habría dudado en lanzarse a ella y abrazarla para que no tuviera frío, pero esa regla le estaba impediendo moverse. Intentó por todos los medios no mirarla para no sentirse aún más culpable, porque ya había hecho suficiente. Pero por una vez, el chico pensó un poco más en lo que a ella le convenía, ya que dejarla enfermar de frío sería demasiado.
"¿Eh?"
"Sólo una noche. Sólo esta noche." pensó él, con sus brazos ya alrededor de su amiga, que temblaba y le miraba, tan extrañada y sorprendida que dolía mirarla, "No te preocupes. Ahora fijo que no tienes frío."
Cloe sonrió con comodidad, "Gracias, Zak." aunque contenta, estaba muy confusa. ¿Primero la dejaba atrás y ahora la recogía y la aferraba a su pecho? Sus ilusiones subían y bajaban como las olas, estaba muy perdida. No quería hacerse ilusiones, pero estaba tan cómoda que lo único que podía hacer era cerrar los ojos y dejarse cuidar.
"La noche es muy oscura." comentó Zak acariciando un poco la cabeza de Cloe y mirando al bosque, "No se ve nada."
"No hay reketts esta noche." añadió ella, "Una pena. Seguro que esten donde esten Fenzy y Kiet, no llueve. Es lo malo del temporal de la región, que es más bipolar que..."
"Que tú." iba a decir Cloe. Pero no articuló palabra y dejó la frase sin terminar. Así, se acurrucó en el pecho de su amigo, con la esperanza de que el día siguiente nada cambiara y todo fuera como lo estaba siendo en ese momento.
La chica no tardó en dormirse, pero al Príncipe del Sol le costó más. Mirando a la chica en sus brazos, se preguntó si merecía la pena arriesgar su relación con ella. Pero recordó pronto su objetivo, y la agarró más fuerte para poder acordarse de lo que se sentía al tener a la princesa de sus sueños consigo. Debía mantener las distancias pero a la vez no soltarla.
Se le desvió la mirada y miró las mangas del abrigo de Cloe, que cubrían sus manos. Inconscientemente, intentó apartar las mangas, y notó algo rugoso en la piel de la chica dormida. Hizo malabares para poder levantar las mangas, y cuando las vio, se le secó la garganta, se le abrieron los ojos demasiado y se le tensaron los músculos.
Las manos de Cloe estaban cubiertas de escarcha.
•fin del capítulo cuatro.•
se dice poco.
