N/A: ¡Hola a todo el mundo! Antes de pasar al siguiente cuento, debo hacer una aclaración (para que después no me lluevan sus quejas xD). Éste capítulo lo tenía escrito desde hace tiempo, y sólo me faltaban detalles. No es de humor. ¿Por qué? Porque Bruce Banner no me inspira a escribir humor. Es decir, lo amo, me encanta el personaje, y por eso mismo no puedo "burlarme" de él y de su horrible situación. Eso suena raro, ¿verdad? Sorry. Vale, otra cosa: Este capítulo me sirve de preámbulo para dos cosas, el actuar de Loki en los próximos cuentos, y la aceptación a medias de los sentimientos que han surgido, o que ya estaban pero se negaban a aceptar… ¿Y por qué estoy escribiendo esto? Vayan al cuento y después me golpean, ¿vale?
Sé que en algún lugar del mundo existe una rosa única, distinta de todas las demás rosas, una cuya delicadeza, candor e inocencia, harán despertar de su letargo a mi alma.
-Antoine de Saint-Exúpery (El Principito)-
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La Bella y El Hulk
Todo se volvió más claro a sus ojos, el humo ya no picaba su garganta. Bruce abrió los ojos y vio ante él una magnifica rosa… una cuyos pétalos caían uno a uno frente a él hasta que solamente quedó uno. Y la comprensión lo golpeó como una horrible y pesada losa en su pecho.
―Nada más adecuado para ti que esto, doc.
Bruce se giró para ver al autor de las palabras que acababa de escuchar. Y sonrió débilmente. Era Clint… bueno, era un plumero-Clint. A su lado, el enorme armario rojo con ojos verdes delataba a Natasha. A sus pies, un candelabro, cuyo rostro era el de Steve; junto a éste, un reloj bigotón: Tony. La taza y la tetera (que estaban muy juntas) no podían ser más que los agentes Coulson y Hill. Todos lo miraban… ¿con pena?
Bruce suspiró profundamente. Sí, Clint tenía razón, no había cuento más adecuado para él que "La Bella y la Bestia", dónde él, por supuesto, era la Bestia. Tenía la certeza de quién sería su princesa… y eso dolía.
―Yo sólo tengo una pregunta― dijo de pronto Tony, moviendo sus manecillas graciosamente― : ¿Por qué cojones Bruce si es la parte masculina de éste cuento?
―Clint me contó todos los cuentos de ese tal Disney, y si esto es la Bella y la Bestia, no creo que a Pepper le quede el papel de "Bestia"― contestó Steve, enseguida miró a Bruce―. Sin ofender, Bruce, yo…
―No te preocupes, Steve― respondió el aludido con su eterna triste sonrisa―. Tienes razón, no creo que Hulk se viera bien vestido de princesa. Tony― miró al reloj―, no sé si Pepper sea mi… la princesa, pero te aseguro que yo…
―Oye, Gigantón, he visto cómo se miran. Y ten por seguro que si hay alguien en el mundo que merezca todo lo bueno que tiene Pepper, ese eres tú― sonrió Tony― ¿Qué?― agregó cuando todos lo miraron extrañados.
―Eso es lo más dulce y menos egoísta que has dicho en tu vida, Stark― dijo el enorme armario-Natasha.
―Bueno, se agradece viniendo de la mujer que es incapaz de mostrar sentimientos y decirle a Legolas que te mueres porque limpie tu interior… si sabes a lo que me refiero; aprovecha ahora que es un bonito plumero y tú tienes un enorme espacio dentro de ti― se burló Tony.
―Claro, ¿por qué no?― respondió Natasha― Es más, dejemos que Bruce espere a Pepper; Hill y Coulson podrían ir a "preparar" el té, y Steve podría derretirte las manecillas, si sabes a lo que me refiero…
―¡Oh! Cera caliente a la vista― exclamó Clint divertido cuando en la vela que tenía Steve por cabeza aparecieron sendos rubores.
―¡Eso fue un error de la magia de Loki! ¡Capi-paleta y yo no…!
―Deja de negar lo evidente, Stark― interrumpió Phil―. Ya lo expliqué: es obvio que existe atracción entre las parejas que forma la magia de Loki. No creo que Tony Nieves y su Príncipe Azul sean un error.
―No pueden estar hablando en serio― dijo Tony dramáticamente. Miró a Steve, los ojos azules estaban clavados en el suelo… ¿Sería posible…?― ¡Y te atreviste a escandalizarte cuando la Araña sugirió que preferiría besar a Maria o a Pepper!
―¿Pasa algo, doctor Banner?― preguntó Maria a Bruce antes de que Stark comenzara otra pelea con Natasha. Bruce no los escuchaba, había vuelto a mirar por el ventanal del castillo la fuerte lluvia, sosteniendo la rosa con su único pétalo.
―Según el cuento, cuando caiga el último pétalo la Bestia morirá…. Quizá sea…― murmuró apenas.
―Ni siquiera te atrevas a terminar esa frase, Bruce― advirtió Steve molesto. Después podría preguntarse (y responderse) que era eso que sentía respecto a Tony.
―¡¿No lo entienden?!― gritó Bruce exaltado, girándose, apretando la rosa, haciéndose daño con las espinas― Eso podrá ser una estúpida broma de Loki, podrá ser divertido para alguno de ustedes, lo fue incluso para mí… hasta ahora. Pero ninguno de ustedes se transforma en un monstruo que puede lastimar a la persona que ama…
―Buenooo… Nat puede ser más terrorífica que Hulk cuando se lo propone― dijo Clint, que recibió una patada de una de las patas del armario.
―¡Hablo en serio!― gritó de nuevo Bruce― Ustedes pueden contener la furia de Hulk, tienen habilidades de las que Pepper carece, ella no…
―Ella es consciente de eso, Bruce. Y no ha impedido que se enamorara de ti― lo acalló Tony. Suspiró y agregó: ― ¿Quieres saber la razón de nuestra ruptura? Simplemente comprendimos que habían llegado a nuestras vidas personas muy valiosas que nos hicieron darnos cuenta de que lo nuestro era sólo amistad, y un increíble lazo de protección mutua. Ella te ama, te lo puedo asegurar, y no le teme a Hulk. ¡Y por favor! Viste cómo asustó al propio Thor, si hay algo que Pepper no tiene es vulnerabilidad, no la subestimes.
―Y he ahí la segunda cosa dulce y menos egoísta que has dicho en tu vida― sonrió Steve.
―Tal vez ella no le tema a Hulk― aceptó Bruce, derrotado―. Pero yo sí. Dejaré que pase lo que tenga que pasar en este cuento para sacarnos de aquí, pero después…
―Después te comportarás como un hombre y corresponderás sus sentimientos como debe de ser. No voy a permitir que la lastimes― sentenció Tony.
―¿Quién eres tú y dónde dejaste al verdadero Stark?― inquirió Clint asustado. Posó una mano en la frente del reloj-Tony, quién la alejó bruscamente.
―Estoy hablando en serio, Banner― exclamó molesto, sin importarle las miradas de los demás.
―Yo también, Stark― respondió Bruce, con voz grave, y cuando un rayo iluminó la estancia todos retrocedieron.
Bruce dejó de ser él para convertirse en la verdadera Bestia: una bestia grande, musculosa y verde.
―¿Retirada?― preguntó Clint con un hilo de voz.
Hulk rugió enfurecido. Steve tomó a Tony de una de sus manos de madera y como pudo lo sacó de la habitación; Phil y Maria corrieron a adentrarse al armario-Natasha, quién había abierto sus puertas para que Clint saltará dentro. Con dificultad, pero increíblemente para ser un pesado armario, Natasha también salió de la habitación.
Cuando las puertas se cerraron Hulk miró la rosa en su enorme mano verde, acarició el pétalo… la imagen de una tierna sonrisa y unas mejillas llenas de pecas aparecieron en su mente. Se sentó en el suelo, abrazándose a sí mismo, sin dejar de mirar la rosa.
―Hulk triste…― murmuró antes de lanzar la rosa por la ventana.
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―¡La Bella y la Bestia!― exclamó Virginia Potts con los ojos brillantes, mirándose el bonito vestido azul que traía puesto, tocándose el cabello y reconociendo el peinado de Bella en el cuento original.
―Y supongo que el doctor Banner…
―¿Y quién más?― preguntó ella retóricamente, sin mirar a Fury. Estaba emocionada. Si había algo que podría acercarle a Bruce era ser los protagonistas del cuento.
―Entonces vamos a buscarlo― dijo el hombre del parche, disgustado con la ridícula vestimenta que ahora portaba. Pero bueno, todo era mejor que volver a ser Tontín― ¿Quién se supone que soy?
―Oh… mi padre. Ya sabe, ese viejo tonto y bondadoso que se pierde en medio de una tormenta y se aloja en el castillo de la Bestia sólo para volverse un prisionero. Bella toma su lugar y ¡pum! se enamora de la Bestia.
―Señorita Potts, ¿has considerado el por qué Bruce Banner es "La Bestia"?
―¿Qué?
―Cuatro letras: H. U. L. K.
―Bueno, saltaremos ese obstáculo cuando lleguemos a él. Ahora, papi, será mejor que vayamos a buscar el castillo de la Bestia.
Y Fury no supo qué le incómodo más: el tener que buscar a Hulk, o que Virginia Potts le hubiera llamado "papi".
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―¿Es necesario escondernos, Loki?― preguntó Thor intrigado. Él y Loki estaban escondidos en un rincón del pequeño salón del que la pecosa y Fury acababan de salir.
Loki rodó los ojos. Ya no había marcha atrás: estaba destinado a que siempre le tocara estar junto a Thor. Lo bueno es que todavía no le tocaba protagonizar un cuento, aunque dudaba que su suerte mejorara en el siguiente. Así que sólo tenía una opción: que el cuento no acabara con ningún cursi "beso de amor verdadero"; tal vez así la magia se rompiera y podrían salir de los cuentos de hadas. Y de paso se vengaría del monstruo verde por haberlo usado como trapo viejo.
―Hora de salir, tenemos que seguir a esa tal Pepper antes de que llegue junto a la Bestia― dijo antes de girar su rostro para encontrar el de "su hermano" frente a él, demasiado cerca para su gusto.
―¿Por qué? Se supone que ella debe romper el hechizo…
―¡Thor! ¿Alguna vez dejarás de ser tan idiota? ¿Quiénes somos en éste cuento? ¡Gastón y Lafou! Debemos impedir que ella rompa ese hechizo.
―Pero si hacemos eso la Bestia morirá… ¿quién es la Bestia?
Loki se contuvo de volver a rodar los ojos. De por sí Thor no era muy brillante, y luego le toca un personaje que tiene todo menos inteligencia… Al menos ello impediría que se diera cuenta de lo que su magia estaba haciendo y no concluiría que él y… él… ellos…
―Eso no importa, debemos seguirlos― zanjó toda nueva cuestión del rubio.
Salieron del rincón y se apresuraron a seguir a los otros dos.
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―¿Creen que el castillo aguante la furia de Hulk?― preguntó Maria en el interior del armario-Natasha.
―Pues no lo escucho aplastando cosas, así que…
Una risa interrumpió la voz de Phil. Ambos guardaron silencio. Un segundo después la misma risa se escuchó más fuerte, y Phil y Maria se miraron extrañados; la risa provenía del propio armario.
―¡Barton!―. Todo el armario tembló― ¡Deja de hacer lo que estés haciendo!… JAJAJAJAJA…
La tetera y la taza miraron un rincón y descubrieron a Clint-plumero haciéndole cosquillas al armario.
―Mejor salimos de aquí― sugirió Phil―. Dejemos que Clint y Natasha arreglen sus asuntos de pareja.
―¡No somos pareja!― gritó Natasha antes de volver a reír con ganas.
Los agentes salieron pitando. Escuchar reír a Natasha Romanoff daba miedo.
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―¡Detente ya, Anciano! ¡Me estás chamuscando las manos!― le gritó Tony a Steve, que seguía jalándolo mientras corrían… o lo que se supone que hacían con lo que se supone eran sus piernas.
―¿No nos sigue?― preguntó Steve, deteniéndose tan abruptamente que Tony se estrelló en su espalda. Ambos rodaron por el suelo.
―Mira si eres idiota― rezongó Tony―. ¿Acaso lo escuchas rompiendo cosas?… Oh, ya entiendo: ¡Capi-paleta le tiene miedo a Hulk! El gran soldado de América se ha orinado en los pantalo… bueno, en su candelabro― rió quitándose a Steve de encima.
―No es gracioso, Stark. Quizá en nuestras verdaderas formas podemos contenerlo, pero no siendo éstas… cosas.
La sonrisa de Tony se borró enseguida. ¡Demonios! El anciano tenía razón; Hulk pudo haberlos hecho astillas, a él literalmente.
―Vale. Gracias entonces por salvar mi precioso trasero de madera.
Steve hizo una mueca y se asomó por la esquina de la pared que tenía a un lado, pero Hulk no los seguía.
―Ni siquiera salió de la habitación― le dijo Tony―. Creo que hasta a Hulk le pone mal estos asuntos amorosos.
―¿Asuntos amorosos?― repitió Steve girándose para mirar a Tony confundido.
―¡Oh, vamos! ¿Tengo que repetir lo que dijo Coulson? ¿Magia, parejas, unidos, sentimientos?
―¿Estás aceptando que sientes algo por mí?― inquirió Steve alzando una ceja y cruzando sus brazos de cera con llamas.
―No. Sólo pienso que el muerto-viviente tiene algo de razón.
―Estás aceptando que sientes algo por mí― repitió Steve. Y por supuesto que no era una pregunta.
―Antes tenías el cerebro congelado. Ahora estoy seguro que la cera en tu cabeza se está derritiendo junto con ese cerebro ex congelado.
Tras decir aquello, Tony se cruzó de brazos y le dio la espalda a Steve para alejarse de él. El rubio con cabeza de cera no supo cómo interpretarlo.
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La lluvia caía a raudales. Fury iba aferrándose hasta con las uñas de los pies a su asiento en el carruaje. Potts parecía ansiosa de encontrar a Banner. La pelirroja iba jalando las riendas del corcel blanco que, al parecer, se sabía el camino a la perfección.
De pronto, el caballo relinchó estruendosamente, detuvo su loca carrera, el carruaje se desniveló, y los dos ocupantes salieron volando hasta estrellarse en el pasto del espeso bosque.
―¿Estás bien, Virginia?― preguntó Fury, en el fondo agradecido por haberse detenido.
―Sí, pero… ¡Ay, no! ¡Caballo tonto, vuelve aquí!― exclamó cuando vio que el caballo, asustado, corría en dirección contraria al camino que habían estado siguiendo, llevándose el destartalado carruaje en el proceso― ¿Ahora cómo llegaremos?― gimió frustrada.
―Creo que podríamos seguir ese letrero― señaló Fury un árbol frente a ellos. Efectivamente, tenía un letrero que decía: "Al castillo de Hulk", junto a una flecha que indicaba el camino.
―¡Andando entonces!― dijo triunfal la pelirroja. Fury negó con la cabeza, se sobó el coxis y la siguió.
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―¡¿Qué?! ¡Esto no puede estar pasando!― gritó Loki furioso una vez que la calva de Fury desapareció de su vista― ¡Estúpida magia! ¿Qué estás haciendo?
―Esto es fantástico― dijo Thor, parándose a su lado para mirar también el letrero en el árbol, fascinado―. Puedes hacer lo que quieras, Loki, pero la magia te impedirá salir triunfante en tus malévolos y retorcidos planes.
―Thor, deja de decir sandeces. Todavía puedo arruinar el final feliz― se susurró a sí mismo antes de jalar a su tonto no hermano. Plan A (asustar al caballo con una serpiente que se encontró en el camino): fracaso. Bien, al plan B… plan que aún tenía que maquilar.
Siguieron a Pepper y Fury por el espeso bosque, cuidándose de no ser descubiertos. Bueno, Loki lo hacía, porque Thor iba más distraído que otra cosa. Y lo peor era que su distracción era él mismo, Loki.
―¿Podrías dejar de mirarme tanto?
―Lo siento. No puedo evitar pensar que no he sido el príncipe en ningún cuento… y tú tampoco.
Y Loki abrió los ojos como platos. ¡Oh, no! Thor no era tan idiota como estaba seguro que era.
―Tampoco ese Fury. Tal vez te toque con él― le dijo para cortar los pensamientos al rubio.
―Pero yo no siento amor por Fury.
―¡Deja de hablar! Mira, podemos cortar por aquí― lo acalló Loki, totalmente incómodo. Había visto un nuevo letrero: "Atajo al castillo de Hulk. ¡Apresúrate, villano!"
¡Vaya! Su magia sí que actuaba muy raro.
Unos diez árboles después, todos con flechas que indicaban el atajo, Loki vio uno diferente; tenía dos flechas, una a la izquierda y otra la derecha. En la primera se leía: "Castillo de Hulk", y en la segunda: "Bosque tenebroso (aún más tenebroso que éste)".
Loki sonrió sin poder creérselo. Aparte de rara, su magia era muy tonta.
―Ahí vienen la señorita Potts y Fury― susurró Thor en su oído.
Efectivamente, unos apresurados pasos se escuchaban al otro lado del camino.
Loki se espabiló para quitarse la cosquilleante sensación que había dejado el aliento de Thor en su oreja. Se apresuró a cambiar de posición los letreros y corrió a esconderse.
―¡Ven aquí, idiota!― le gritó a Thor cuando se dio cuenta de que éste no lo había seguido. Unos instantes después, Thor ya estaba a su lado, sonriendo enigmáticamente.
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―¡Y aquí hay otro!― exclamó Pepper al divisar un nuevo letrero, el de las dos flechas.
―Esto es muy extraño…― dijo Fury. Y su voz se cortó cuando Pepper lo tomó del brazo para seguir corriendo hacia el castillo de Hulk― ¿Cuál es la prisa?
―Vi la película como cien veces durante mi adolescencia. Tengo que llegar antes de que la rosa muera por completo… y con ella Bruce…― explicó Pepper entrecortadamente por la carrera. Sabía que Loki estaba loco de remate, y no quería descubrir que por su culpa uno de los cuentos acababa con un final trágico. ¡Y ni pensar que Bruce muriera de verdad!
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―¡Ey, ustedes! Dejen de jugar a la comidita, vamos a intentar que Bruce vuelva a ser Bruce― les gritó Tony a los agentes de porcelana, ambos simplemente estaban sentados, muy juntos, esperando que Hulk comenzara a aplastar cosas, pero nada se escuchaba más que el viento y la lluvia de afuera.
―No creo que funcione, Stark― dijo Phil―. Esto es la Bella y la Bestia, y el doctor Banner no es una bestia. Hulk sí.
―Te lo dije― secundó Steve, que ya había llegado a lado de Tony.
―Lo que me preocupa es que Pepper no ha llegado― dijo una tercera voz: la de Natasha. Se instaló pesadamente junto a los demás; en su interior, Clint-plumero parecía perturbado. A saber lo que Romanoff, aún siendo un armario, le pudo haber hecho.
Entonces un horrible estruendo se escuchó de pronto. Todos miraron en dirección a la habitación en la que Hulk estaba. Pero no, el estruendo fue provocado por Thor, que había tirado el portón para que él y Loki ingresaran al castillo.
―¿Ha llegado la pecosa?― inquirió Loki agitado por la carrera que habían pegado para llegar antes que Fury y Pepper (nada aseguraba que su magia impidiera que llegaran).
―No, y más vale que llegue, porque si no, Loki, me aseguraré de que Hulk te aplaste― le dijo Clint peligrosamente, ya salido de su letargo. Había visto el atuendo del Asgardiano, y no podía ser otro que Gastón, el que seguramente haría todo por impedir que Pepper llegara hasta Bruce.
Loki sonrió perversamente.
―Ella llegará, no se preocupen― respondió, recuperando el aliento y sin dejar de sonreír retorcidamente―. Lo que no sé es si llegará a tiempo―. Y entonces mostró la rosa, con su único pétalo a punto de caer. Él y Thor la habían encontrado tirada fuera del castillo―. Creo que al monstruo no le interesa mucho. Pero claro, es un bruto…
Y sus palabras se detuvieron abruptamente. Una pesada respiración se escuchó de pronto. Y Loki se encogió tras Thor.
Era Hulk, y uno que bufaba mientras miraba peligrosamente al Asgardiano pelinegro.
―¡DIOS DEBILUCHO!― exclamó, apretando los puños― ¡HULK APLASTAR!― sentenció, y su voz provocó que el castillo se cimbrara al completo.
―¡Thor, sálvame!― gimió Loki.
Pero antes de que Thor, o alguno de los otros pudiera reaccionar, Hulk salió disparado tras Loki. La lluvia pronto los empapó, a ellos y a los demás Vengadores y agentes, que habían salido tras el gigante.
―¡La rosa!― exclamó Maria. Todos se enfocaron en la rosa, que yacía en el suelo… sin el último pétalo.
―¡Bruce!― gritó Tony al mismo tiempo que Hulk, el increíble Hulk, caía pesadamente al suelo.
Loki frenó su loca carrera, se giró para ver el cuerpo inconsciente del monstruo.
―¡Loki! ¿Está muerto? ¿De verdad está…?― le exigió saber Thor, y parecía furioso.
―Creo que… sí― respondió Loki. Y no, no fue divertido. No era divertido ver ese destello de dolor en los ojos de Thor. No fue divertido ver a los demás acercarse apresuradamente hasta el cuerpo de la bestia; no fue divertido ver sus rostros conmocionados… No, no era divertido. ¿Qué había hecho?
―¡Bruce!― se escuchó la voz de Pepper entonces. Venía corriendo, con el vestido sucio y mojado por la lluvia. Tras ella Fury se frenó al ver la escena.
―Es… muy tarde― susurró Loki al verla pasar a su lado. No le gustaba esa sensación en su pecho. ¿Qué era? ¿Arrepentimiento? ¡Estúpidos cuentos Midgardianos! ¡Estúpido él y estúpida su magia fuera de control!
Los héroes se apartaron de Hulk en cuanto Pepper llegó hasta él. Las llamas en las manos y cabeza de Steve se habían apagado por completo; Clint se introdujo de nuevo en el armario-Natasha, ambos sin poder dejar de boquear; los agentes, incluido Fury, veían con tristeza cómo Pepper se abalanzaba al cuerpo del gigante verde; Thor miraba intensamente a Loki, sin poder concebir que su hermano hubiera sido capaz de semejante atrocidad; Tony respiraba con dificultad, no podía creer lo que sus ojos veían. Se suponía que era una broma, un juego… pero no había latir en el pecho de Hulk. Y entonces reaccionó:
―¡Pepper, deja de llorar y bésalo! Yo también morí, ¿recuerdas? Tony Nieves, él… yo… ¡Bésalo!
―¡Hazlo, mujer!― le gritó Loki también. Era verdad: el beso de amor podía revivir a la bestia, y al humano en su interior.
Pepper sorbió por la nariz, sonrió débilmente. Tomó entre sus manos el enorme rostro de Hulk, y le besó tiernamente.
Las respiraciones se cortaron de tajo. La lluvia menguaba. Los segundos pasaban.
―… ¿Peppy?…
―¡SÍ!― gritaron Tony y Steve cuando Hulk abrió los ojos y dijo esa palabra.
Hulk se incorporó lentamente, escuchando a las débiles personitas gritando de alegría. Él no tenía ni idea de lo que pasaba, sólo sabía que Peppy le había dado un beso y que lloraba abrazándolo.
―¡Bruce! Pensé por un momento…
Y ya no quiso escuchar más. Peppy quería a Bruce, y Hulk se lo daría.
Pepper sintió en sus brazos cómo el cuerpo que tenía aferrado disminuía su tamaño, y pronto vio a Bruce, semidesnudo y correspondiendo a su abrazo. Y sin pensar nada más, Pepper volvió a besarlo.
―Loki… ¿eso es una lágrima?― preguntó Thor a su "hermano".
―¡Claro que no! ¿No ves que está lloviendo, idiota!
Y Thor sonrió ampliamente. Al parecer había algo que podía sensibilizar a Loki, y eran una Bella pelirroja pecosa, y una Bestia verde...
¡Y ahora sí! Prometo que el próximo será menos… dramático. Lamento tardarme, pero de verdad tengo muchas cosas qué hacer en la vida real U-U.
Muchas gracias a: Elapink100; gelygirl; kyori; rWaNa (sí, nena, es tuyo); MarQueZA; kiras70; BlackLady-AoD; Alex; DraculaN666; mirnachibi; invaso´rs Queen; AixaVampireCSI; Darkmoon; alessa-vulturi y DaniCalifornia030, por dejarme sus valiosos comentarios ^^. Gracias también a quiénes leen en el anonimato.
Todas las dudas se resolverán dentro del fic. Y es que ya no falta mucho para el final.
¡Ah! Se me olvidaba: ¿Para el cuento de Thor y Loki (sí, ya es un hecho gracias a sus reviews), prefieren "La Sirenita" o "El Rey León? Me inclinaré por el que la mayoría decida, ¿vale?
¡Mil besos!
Látex.
