N/A. Al final del texto.
¡Y ante todo está el mar! ¡El mar! ..Ritmo de divagaciones. ¡El mar! Con su baba y con su epilepsia.
-Oliverio Girondo-
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El Sirenito
El ruido era ensordecedor y sentía una extraña sensación en el cuerpo. Muy extraña.
El destello verdoso iba desapareciendo poco a poco de su vista, para dar paso a una absoluta oscuridad. No quería abrir los ojos. Los apretaba con fuerza para no saberse en un nuevo cuento y las consecuencias de ello. Pero el cuento no sería el culpable, claro que no. Era su propia culpa.
El ruido se volvió realmente desagradable y no tuvo más opción que abrir los ojos. Oh sí… la extraña sensación tuvo respuesta cuando se descubrió rodeado de agua, agua que no lo estaba ahogando (era un dios, pero hasta los dioses tenían sus debilidades, como el no ser anfibios). Y entonces intentó mover sus pies…
Algo se movió, por supuesto, lo sintió claramente. Temeroso, Loki se miró el cuerpo. Y palideció.
―Ay, no…― gimó lastimeramente cuando descubrió sus graciosas aletas moviéndose a voluntad. Tenía cola de pescado. Era mitad pescado. Era La Sirenita… El Sirenito…
Pero pronto su lamentación se convirtió en pánico. El agua a su alrededor comenzó a removerse de manera alarmante. El ruido ensordecedor incrementaba y taladraba sus oídos. Tenía que actuar si quería salir del cuento rápidamente. Así que, poco a poco, comenzó a nadar hacia la superficie. La cola ayudaba enormemente.
Pronto su cabeza rompió el agua y divisó un pequeño barco a pocos metros. Había una tormenta, llovía a cantaros y el mar se estremecía con el pesado oleaje. Estaba amaneciendo, y puso su atención en los gritos que se escuchaban provenientes del barco.
―¡Pero para qué te sirven esos músculos, Thor! ¡Toma el timón y devuélvenos a tierra!
―¡Nunca he manejado una cosa de estas, Lady Hill!― respondió su rubio y tonto no hermano.
Parecían estar en serios problemas. El intenso oleaje y las ráfagas de viento provocaban que la pequeña embarcación, junto a sus dos ocupantes, se tambalearan peligrosamente.
Loki, por alguna extraña razón, era incapaz de moverse. El saberse convertido en una sirena lo había dejado en shock. ¡Nada de eso! Más bien fue el comprobar que Thor, el estúpido Thor, su idiota no hermano, el tarado ese… era su príncipe. Se lo temía, por supuesto. ¿Qué otra cosa podría haber sucedido? Loki tenía sentimientos muy profundos hacia Thor. Pero nunca había estado seguro de que el rubio pudiera albergar algo más que no fuera mezquindad hacia él.
Y entonces, de pronto, una nueva ráfaga de viento estremeció todo a su alrededor. La mar se tornó salvaje, y el pequeño barco se partió en dos. Lo único "humano" que se escuchó entonces fue el grito histérico de Maria Hill. Y en un segundo… nada. El mar pareció calmarse, y Loki reaccionó.
Nadó desesperado hacia los restos del barco. Y se detuvo abruptamente. Thor, con los cachetes inflados para aguantar la respiración, tomó de la cintura a una inconsciente agente, y entonces nadó con dirección a la superficie. Loki los siguió a una distancia prudente. Tal vez no tendría que salvarlo de morir ahogado. Pero entonces el barco comenzó a hundirse, provocando que el mar se agitara de nuevo y un pequeño remolino surgiera a su alrededor. Thor alcanzó a dejar a Hill en un trozo flotante del extinto barco, y luego, la punta de otro trozo se le enredó en la melena… y lo arrastró hacia abajo, en el remolino.
Loki no lo pensó dos veces. Tenía que salvar a Thor de ahogarse… y de quedarse calvo. Y no era por eso que sentía por él, claro que no, sólo que no sabría qué consecuencias traería que el futuro príncipe de Asgard hubiera muerto en un cuento… que era una ilusión… que era SU ilusión. Odín lo mataría lenta y dolorosamente. Además le gustaban el cabello de Thor.
Llegó finalmente y desenredó las hebras rubias del trozo de madera. Luego cogió a Thor por la cintura y nadó de vuelta a la superficie. El rubio ya estaba laxo y Loki temió de verás que se hubiera ahogado. ¡Demonios! Pesaba una tonelada. Seguro de que sus brazo se arrancaría de su cuerpo, Loki nadó más rápido y al fin llegó a la superficie. La playa estaba cerca, afortunadamente, así que se apresuró a dejar al rubio en ella, a salvo.
―Estúpido Thor― balbuceó molesto.
Y entonces Thor sonrió y abrió un poco los ojos para enseguida incorporarse un poco y escupir agua.
―Comienza a gustarme que me digas "estúpido"― dijo atontado. Entonces se dejó caer en la arena mientras capturaba todo el aire que podía.
Loki hizo una mueca, y cuando vio de reojo que el trozo de madera en la que la agente estaba trepada llegó a unos cuantos metros de ellos, regresó al mar. El cuento tenía que continuar…
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―¡Quieren dejar de hacer eso! ¡Comienza a apestar a menú de marisquería!
Clint y Natasha dejaron de electrocutarse mutuamente, pero siguieron mirándose de mal modo. Su pelea había comenzado cuando Clint se rió descaradamente del aspecto de Fury (mitad enorme y gordo pulpo y mitad… Fury); luego Natasha obvió que ellos eran un par de anguilas que se veían realmente raras y escalofriantes, por lo que Clint recordó que, a): tenía que vengarse por lo que Natasha le había hecho cuando ella fue un armario y él un inocente, tierno y pequeño plumero, y b): eran ángulas eléctricas. Por lo que llegó hasta la cola de la pelirroja y al tocarse ¡Tzzzzzz!
Y Natasha respondió enseguida, cómo no, y !Tzzz! y más ¡Tzzz! hasta que Fury les gritó como un demonio y notaron que, efectivamente, comenzaba a oler a pescado quemado.
―Muy bien― siseó Natasha―, hagamos una tregua, Barton― luego miró a Fury―. Estamos en el cuento de la sirena muda… y sólo queda uno de nosotros que puede ser una princesa…
―Loki― asintió Clint retorciendo su cuerpo de anguila. Eso se sentía bien.
―No sé cómo― dijo Fury mirando su enorme cuerpo y sus tentáculos―, pero haré que ese remedo de dios implore perdón.
―¡Esa es la actitud, Úrsulo!― exclamó Clint.
Natasha rodó los ojos y volvió su atención a Fury.
―Sí, esa es la actitud. Loki es la damisela en apuros esta vez. Y somos muchos lo que queremos venganza― sonrió malignamente―. Eres la bruja malvada de éste cuento, espero que no me decepciones― sentenció.
Fury entrecerró su único ojo y entonces una ladina sonrisa apareció en sus labios. Miró a Barton.
―Ya que eres un experto en esto de los cuentos infantiles, dime, ¿qué es lo que la bruja malvada le hace a la inocente princesa?
Clint le devolvió la mirada, y luego vio a Natasha. Tragó saliva.
―Ustedes sí que dan miedo. Casi siento lástima por Loki… casi― luego sonrió entusiasmado― ¡Muy bien! La Sirenita…
Y le contó el cuento a Ursulo… a Fury.
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―Y vuelvo a insistir… ¿Por qué tú siempre tienes que ser adorable, fuerte, imponente, el príncipe, etc. y yo tengo que conformarme con ser… un crustáceo?― se quejó Tony Stark por enésima vez―. Es decir, realmente estoy contento de que estés vivo, amigo. Nos diste un buen susto, pero esto es injusto…
―Eso rimó, Tony― sonrió el regordete y amarillo pez pecoso a su lado.
―Pepper tiene razón― sonrió distraídamente el imponente tritón. Bruce Banner iba en medio del pez y el cangrejo, apenas moviendo un poco su, francamente, bella cola de pescado mientras miraba analíticamente el tridente en sus manos.
―Oh, sí. Pepper tiene razón― rumió Tony, imitando pobremente la voz de su amigo― ¿Qué tanto le ves a esa cosa?
―Esa cosa tiene magia. Se supone que Bruce es el Rey Tritón, el padre de la Sirenita. Y creo que todos estamos seguros de quién es La Sirenita― respondió Pepper.
Bruce asintió, luego le dio una cálida sonrisa a su inteligente pececita.
―¡Hey! Todavía estoy aquí, y estas pinzas pueden hacer daño, ¿saben? Mucho daño― exclamó Tony moviéndo peligrosamente sus extremidades.
Bruce carraspeó y volvió a centrar su atención en el tridente. Todavía se sentía incómodo con Tony. Después de todo él y Pepper habían tenido una larga historia en común.
―Bien. Será inútil intentar siquiera utilizar la magia del tridente contra Loki. Pero si mal no recuerdo, la Sirenita acude a la bruja del mar para convertirse en humana…
―Y la bruja le juega sucio…― siguió Pepper nadando alrededor de Bruce.
―Y yo sigo estando aquí― se quejó Tony― ¿Qué pinto yo en todo esto?
―¡Oh! Eres Sebastián, el torpe cangrejo y mejor amigo de la Sirenita. Es tu deber ayudarla a cumplir su deseo de ser humana. Debes llevarla con la bruja del mar― le explicó Pepper.
―Olvidaré que dijiste "torpe", porque por supuesto que, aún tendiendo caparazón, sigo siendo un genio.
Bruce y Pepper rieron.
―¡Ya está bien, tortolitos! Vamos a buscar a la sirena. Por cierto, ¿dónde carajos está el anciano?― murmuró alejándose del tritón y el pez, quiénes volvieron a sonreírse en complicidad.
―Ya lo extraña… qué tierno― dijo Pepper antes de seguir a Tony. Bruce hizo lo propio.
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La arena se metía entre sus… patas. Y era muy incómodo. Steve se sacudió para quitarse el exceso de arena. Al menos no estaba caliente. El sol ya había salido por completo y utilizó su increíble y nueva habilidad olfativa para rastrear algo que le pareciera conocido.
Al fin su esponjosa y fría nariz encontró un aroma familiar. Vaya, ni siquiera sabía que Thor oliera así y que él fuera capaz de reconocerlo. Era como una mezcla dulce y salada, por muy extraño que pareciera; y había algo más que no sabría describir, algo… ¿celestial y colorido? Bueno, Thor era un semidiós, ¿no?
¡Por todos los cielos! ¡Era un perro! Nadie podría pedirle que describiera nada al final de cuentas, a menos que quisieran un gruñido o un ladrido como respuesta. Si había pensando que ser un estúpido candelabro era lo peor que podía pasarle, ahora sólo quería encontrar a Loki y enterrar sus afilados colmillos caninos en alguna parte de su anatomía.
Finalmente divisó un cuerpo recostado en la arena y… ¡Qué vegüenza! su apéndice trasero (léase su cola) comenzó a moverse alegremente. Era un alivio que tuviera pelos por todos lados, así no se notaría el tremendo rubor en su cara. Finalmente corrió hasta casi saltar al pecho de Thor, pero Thor no se movió, dormía como un tronco y los ronquidos eran bastante sonoros. Entonces Steve hizo lo único que se le ocurrió: ladró. Y fue un espectacular ladrido, pero nada. Thor seguía en el quinto sueño. Steve gruñó y pasó a lo siguiente en su lista. Total, ya había besado a Stark.
Lamió la cara de su amigo Asgardiano y entonces esté sonrió como idiota.
―Loki… me haces cosquillas― murmuró Thor sin abrir los ojos.
Steve finalmente saltó completamente al pecho de Thor y aulló. Thor despertó de golpe y se sacudió al peludo ex-soldado.
―¡Aléjate de mí, bestia peluda!
Y Steve retrocedió, pero porque había olfateado otro aroma, uno más delicado. Era Maria Hill, despeinada y con cara de haber librado una batalla épica. Steve ladró y su cola volvió a moverse.
―La Sirenita― fue todo lo que dijo la agente antes de dejarse caer junto a Thor; entonces miró al perro―. Apuesto a que eres el Doctor Banner―. Steve gruñó. Vamos, que Bruce le caía estupendamente, pero a él le gustaba ser Steve―. ¿Stark?―. Y Steve gruñó amenazadoramente.
―¡Es el capi!― se escuchó una voz chillona de repente.
Cuando Thor, Maria y Steve voltearon hacia el cielo, divisaron a una gaviota con aspecto atolondrado y plumaje marrón. Planeaba con sus enormes alas y finalmente aterrizó junto a los otros tres.
―¿Phil?― cuestionó Maria conteniendo una enorme carcajada.
―Bueno, alguien tenía que ser el tonto del cuento, ¿no?― contestó Phil divertido.
―¿Cómo supiste que la bestia peluda es el amigo Steve, hijo de Coul con plumas?― preguntó Thor.
―Eh… bueno, vi lo grande que era cuando lo sacamos del hielo― contestó Phil mirando al cielo.
Y Steve sí que entendió la referencia. ¡Oh, por Dios! Un quejido lastimero salió de su garganta. Además, ¿por qué Coulson sí podía hablar y él no? Comenzaba a odiar a ese tal Disney.
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Loki suspiró profundamente mientras acariciaba un bonito coral multicolor. Comenzaba a sentirse un poco enfermo, indefenso y vulnerable. Patético, se dijo. No recordaba haber imaginado el mar de esa manera tan hermosa (vale que el libro describía muy detalladamente la vegetación, el suave color azul, la variedad de peces), pero en Asgard no existía nada como esto. Y eso le asustaba. Le asustaba porque si él había perdido el control de su magia, alguien más, necesariamente, tendría que haberlo tomado. La magia no se controlaba a sí misma; podía, por supuesto, ser caprichosa, pero no autónoma. La broma se le había salido de las manos, y era escalofriante.
―¡Ahí estás, dios de pacotilla!
Loki se giró un poco para ver al cangrejo rojo con bigotes. Stark, por supuesto. Una ligera sonrisa apareció en su rostro. Aquello no dejaba de ser divertido después de todo. Y entonces, un gracioso pececillo amarillo apareció y, tras él, el mons… Banner, Banner y un tridente en su mano. Loki suspiró de nuevo. Casi podía tocar la animosidad en los que "supuestamente" tendrían que ser sus aliados en este cuento. Bien, se había portado mal, y sabía por experiencia que cuando se portaba mal, el castigo vendría tarde o temprano.
―Te ayudaremos a buscar a la bruja para que te dé una bonitas piernas, Cuernitos. ¡Muévete!― le gritó el petulante cangrejucho.
Loki gruñó, pero no se negó. Comenzaba a resignarse, y quién sabe, tal vez también él tuviera un final feliz.
―¿No te parece extraño?― murmuró Bruce a Pepper―, tal sumisión en Loki.
―Por supuesto. Creo que ya comprendió que el peso de su broma ha caído sobre él. O está planeando cómo destruirnos.
―¡Auch! ¡Miserable! ¡En cuanto tenga piernas te cocinaré!― gritó Loki cuando Tony aprisionó sus aletas entre sus pinzas.
Después de varias palabrotas -y risas estruendosas- por parte de Tony, notaron que el camino se iba haciendo menos claro. El agua oscurecía. Eso debía ser una buena señal.
¡Tzzz!
―¡Ay!― exclamó Loki cuando sintió una descarga en su pobre cola ya picoteada y adolorida.
―Hola, dulce princesita― sonrió malignamente una anguila con todo el aspecto de ser cierto arquero castaño―. Ya te habías tardado.
―¿Has oído decir que la venganza es un plato que se sirve frío?― inquirió otra anguila, esta vez roja. La espía.
Y entonces algo grande y negro emergió de la profundidad del mar.
―¿Listo para tu premio, Loki?
La sonrisa de Nick Fury habría hecho mojar los pantalones a Tony… De hecho, fue un alivio que estuvieran en el mar, que fuera un crustáceo y que tuviera su caparazón.
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―Así que… estás enamorado de Loki…
Thor miró al hijo de Coul con plumas y se abstuvo de contestar. Desvió la mirada hacia el mar y se hizo la misma pregunta. ¿Estaba enamorado de Loki? ¿El Loki que había sido como su hermano durante tanto tiempo…?
Steve hizo un ruido extraño. Ya era suficientemente inmoral que él sintiera cosas raras por Stark, pero el incesto se llevaba las palmas.
―Eso es enfermo, Phil― comentó Maria con un escalofrío.
Y Thor bajó el rostro. El tono de la agente fue… duro. Suspiró.
―¿Por qué sentir amor es algo enfermo?― cuestionó sin mirar a nadie en particular.
―Sentir amor no tiene nada de enfermo― contestó Phil mirando feo a Maria―. Pero en la Tierra no es muy bien visto que dos hermanos… ya sabes, se quieran de esa manera.
―Loki no es mi hermano.
Era la primera vez que Thor decía aquello. Loki no era su hermano. De hecho, Loki era para él algo más que un simple don fraternal. Desde que eran niños quiso protegerlo, cuidar de él y mimarlo. Porque Loki no era un guerrero, nunca fue fuerte. Y siempre se sintió rechazado, algo de lo que también era culpable.
La humildad era algo que Thor todavía estaba aprendiendo. Era un semidiós. Hijo de Odín, padre de todo. Y tanto él como el propio Odín eran culpables de que el corazón de Loki se volviera oscuro. Por supuesto que Loki no era un victima, eso lo entendía. Loki era plenamente consciente de torcer su propio camino. Y si él, Thor, podía devolverlo al correcto, entonces lo haría. No importaba que eso fuera visto como algo enfermo en Midgard.
―Exacto. No es tu hermano. Yo no le veo la pega― comentó Phil.
Y Thor le miró entonces, con una agradable sonrisa.
―¿Olvidas que fuíste casi asesinado por él, Phil?― le preguntó Maria, confundida.
―No. De hecho sí fui asesinado por él. Estuve oficialmente muerto por siete minutos. O eso fue lo que me dijeron. Pero, ¿sabes, Maria? Uno aprende muchas cosas cuando está del otro lado. Una de ellas: el perdón. Es algo lindo. Y aprendes también que el amor es más que un sentimiento que no puede definirse con palabras… Si no tuviera un pico en vez de labios te lo demostraría en este momento.
Maria dejó de mirarlo raro y su expresión se suavizó. Entonces rió sutilmente. Pronto rió abiertamente, y Phil la siguió. Después fue Thor. Y a Steve se le agitó la cola inconscientemente.
―Sin embargo― agregó Phil una vez que se calmaron―, estoy de acuerdo en que no debes ponérselo tan fácil, Thor. Hay que darle un poco de dramatismo al asunto. No lo beses todavía.
―Estoy de acuerdo― secudó Maria―, a parte de que podré prepararme mentalmente para tal escena, será algo bueno para él que aprenda que no puede jugar con nosotros, con nuestras vidas.
―No es como si te escuchara quejarte, Maria. ¿Beso tan mal?― inquirió Phil divertido― Finalmente, y a pesar que también creo que Loki merece sufrir un poco, su broma nos ha hecho aceptar lo que sentíamos. Ahí tienen a Clint y Natasha, eventualmente nuestra ruda agente aceptará lo que siente, lo necesita. O el Doctor Banner, su vida mejorará aún más a partir de que salgamos de aquí. Aprecio a Stark, pero no era para alguien como Pepper, iba a matarla con su estilo de vida. Estilo de vida que, sin embargo, si puede ser soportado y mejor aún, cambiado por alguien más…
Y entonces Phil acarició la cabeza lanuda de Steve. Éste se dejó hacer y se recostó cuál largo era en la arena. Las palabras del agente Coulson habían calado profundo en su mente. El amor es más que un sentimiento que no puede definirse con palabras… Quizá lo que sentía por Tony era lo más cercano a algún tipo de definición.
Aspiró fuerte y un aroma alcanzó su agudo sentido del olfato. Era muy parecido al aroma de Thor. Y entonces ladró fuerte, porque a unos metros de ellos, el agua rompía y emergía de ella un Loki totalmente desnudo y siendo arrastrado por Bruce Banner, un pez amarillo y un cangrejo.
Su cola se movió incontroladamente mientras seguía ladrando; Thor ya corría lo que restaba de playa para tomar a Loki, que boqueaba desesperado por un poco de aire. Y Steve no supo si su alegría se debía a la aceptación de sentimientos, o a que Tony se veía francamente adorable siendo un cangrejo bigotón.
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¡Hola, hola!
No, no he muerto. Sep, merezco todos los insultos que quieran darme. Yo misma pienso flagelarme esta noche. No tengo excusas (quizá que mi ordenador es más viejo que Matusalén y ya está agonizando). Pero aquí tienen la primera parte del cuento de Thor y Loki. Es la primera vez que escribo Thorki, y no sé cómo quedó… aush! El caso es que me emocioné y escribí y escribí y salió kilométrico y creo que ni mucho humor tiene… ¡Las fiesta de Fin de Año me ponen cursi!
La segunda parte todavía está en proceso y revisión. Pero no tardaré, lo juro.
Vale, pues antes de seguir quejándome amargamente de mí misma, mi más sincero y profundo agradecimiento a todos los que me dejaron un review. Salto de emoción cuando llega uno. Gracias también por sus alertas, por sus favoritos. De verdad no tengo palabras para decirles cuánto me alegran.
¡Nos leemos en la segunda parte de éste capítulo! Oh, pobre Loki… pero creo que merece sufrir un poquito.
Besos y gracias por leer!
Látex.
PD. Y vuelvo a insistir… ¿Por qué tú siempre tienes que ser adorable, fuerte, imponente, el príncipe, etc. y yo tengo que conformarme con ser… un crustáceo? ¡Porque la autora ama a Bruce, Stark, así que cierra la boca! xD
