Hola n.n/ ¿Cómo han estado?
Perdonen por no poner nada en el capitulo anterior pero es que tuve que subirlo en menos de dos minutos, espero y no haya tenido ninguna falta de ortografía u.u
Por ahora les dejare el nuevo capítulo, ya continuare más abajo mis monólogos.
Enjoy!
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Capitulo 4:
Comienzo.
Cuando me desperté me lleve una gran sorpresa, ya que Ciel no estaba en la cama, me levante rápidamente, lo busque por toda la mansión pero no estaba por ningún lado. ¿Y si se había escapado? Salí de la mansión por la puerta trasera pero detuve mi carrera.
Sin darme cuenta nevó toda la noche, llenando el paisaje de nuevo con la nieve; Ciel jugueteaba entre los árboles, suspire aliviado.
Observe su frágil figura juguetear con la nieve de manera infantil.
-Sebastian- Exclamo al verme sacándome de mis pensamientos.
Corrió hacia mí para después abrazarme.
-¿Cuánto tienes despierto? – Dije mientras acariciaba su cabello.
-Unas horas- parpadeo confundido- ¿Qué haces despierto en el día?
-No me quemo como todos creen, solo me debilito.
Al parecer se había resignado al hecho de que yo no era humano. Era mejor así.
-¿No te duele nada?
-Me duele la cintura, pero ya no tanto como cuando me desperté.
-Ciel…Yo- pero él se adelanto colocando un dedo sobre mis labios.
Una sonrisa divertida apareció en su rostro, me miro unos instantes y después se hecho a correr con dirección al bosque... Aun sorprendido deje que corriera.
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10…
Salí corriendo a velocidad humana detrás de él, no era difícil encontrarlo, solo tenía que seguir el sonido de su corazón. Estaba cerca, podía escuchar su respiración; me detuve, escuchando atentamente… Pero una bola de nieve se impacto en mi nuca. Cuando me gire vi a Ciel, sonriendo divertidamente, después se giro y emprendió de nuevo su carrera. Sonreí.
-Quieres jugar ¿eh?- corrí detrás de él siguiéndolo de cerca.
Salte a la copa de un árbol y seguí la carrera saltando entre las ramas. Había olvidado por completo esta diversión tan infantil. Me detuve al ver que Ciel se ocultaba detrás de un frondoso árbol, espere un poco y después caí detrás de él, silenciosamente, y lo rodee con mis brazos. Exclamo un grito ahogado.
-Eso no es justo, Sebastian- Exclamo
-Juegos son juegos
Lo atraje más a mí, y me senté, recargándome en el árbol. Aunque fuera un humano había logrado lo que otros no habían hecho, me había ayudado a reencontrarme conmigo mismo, me había regresado la paz que había perdido.
Cerré los ojos, sintiendo aquel cuerpo, ese cuerpo que ahora era mío, entre mis brazos, aun con los ojos cerrados me incline un poco sobre él y lleve una mano a su mejilla, acariciándolo.
-He decidido…-su suave voz rompió el silencio
-¿Si?- Ciel coloco su mano sobre la mía.
-Quiero estar contigo, Sebastian. No me importa si no eres humano, quiero estar contigo- Abrí los ojos lentamente.
"Estoy feliz" No podía decirlo en voz alta
Había olvidado ese sentimiento, pero ahora el logro lo que nadie había logrado y era feliz por eso.
Lentamente, Ciel se giro, quedando frente a mí, le sonreí, como no sonreía desde hace años, una sonrisa llena de ternura que no le había mostrado a nadie. Tome su mentón entre mis dedos, y acerque su rostro al mío. Nuestros labios se encontraron en un beso, distinto a cualquier otro. Lleve mi mano a su nuca, atrayéndolo a mí, lentamente nos separamos, mirándonos fijamente.
-Te amo, Sebastian- Susurro con las mejillas salpicadas levemente de rojo.
Me acerque y bese su frente, lentamente se inclino y recargo su cabeza en mi pecho, suavemente lo rodee con mis brazos. Así nos quedamos unos momentos, disfrutando del sonido de la respiración de Ciel, suave y rítmica, sintiendo ese calor que tanto me hipnotizaba. Permanecimos así hasta que el muchacho comenzó a temblar de frío. Lo cargue, atrayéndolo a mi cuerpo y lo lleve de regreso a la mansión.
-¿Sabes qué día es hoy?- Susurro.
-¿Qué día es?
-Hoy, hace un año, me salvaste.
-Que rápido pasa el tiempo- respondí.
Llegamos a nuestra habitación (ya que la suya aun no estaba arreglada), lentamente lo deposite en el suelo.
-¿Crees poder aguantar hasta la noche?-dije mientras acariciaba su mejilla
-Necesitas dormir ¿verdad?-inquirió, colocando su mano sobre mía.
-Si-aparte estaba muy sediento y no sabía si podía contenerme
-Sobreviviré-exclamo mientras me abrazaba por el cuello.
-Confiare en tu palabra-murmure inclinándome para besar sus labios-Regresare en la noche.
Me gire y me dirigí al sótano, donde estaba mi ataúd y me tumbe.
Cuando desperté me levante, impaciente, y fui a mi habitación. Pero algo me decía que no abriera la puerta, pero no le di importancia a mi corazonada y entre…
Hubiera sido mejor no hacerlo…
Un aroma muy conocido me recibió, aturdiéndome…
Mire como un hombre agarraba a Ciel con rudeza, mientras mordía su cuello; Ciel ya casi no se movía pero al verme una lágrima se deslizo por su mejilla…
Detonando mi ira…
-¡Maldito!-Grite mientras saltaba hacia aquel hombre. Pero él era rápido y esquivo mi ataque, dejando caer a Ciel al suelo.
-Ciel-Exclame mientras lo tomaba entre mis manos.
-Se…bas…tian
-¡Maldito seas!-ladre, pero únicamente recibí una risa sepulcral-Aguanta Ciel.
No había tiempo de ir por un médico, no había tiempo de nada, su vida se le escapaba con cada gota de sangre perdida. Era lo último que hubiera querido hacer pero no tenia de otra… No había tiempo de entrar en pánico, lleve mi mano a mi boca y mordí mi muñeca, dejando que mi sangre cayera en su boca.
-Perdóname, Ciel-Susurre mientras lo abrazaba fuertemente-Perdóname…
En ese instante su cuerpo comenzó a convulsionarse mientras gritaba, lo sujete fuertemente mientras las lagrimas de dolor caían sin control por aus mejillas…hasta que finalmente cayo inerte en mis brazos.
-Perdóname, Ciel-susurre mientras lo recostaba en la cama-No quería terminar así con tu vida…-tome una de sus manos entre las mías-Perdóname.
Me quede con él unos momentos, después limpie las lagrimas que quedaban en sus mejillas y fui a buscar al causante de esta tragedia.
Como era de suponerse encontré a ese maldito en la sala de estar, recostado plácidamente en un sillón frente a la chimenea. No había caminado en nada, su cabello negro seguía en el mismo peinado, su piel tan blanca como el mármol brillaba a la luz del fuego, pero sobre todo esos ojos dorados que te miran burlonamente.
-¿A qué has venido, Claude?
-¿Ya no puedo venir a ver a mi hermano?
-No te hagas el gracioso. Llevo sin verte doscientos años y cuando vienes…- La ira comenzó a invadirme de nuevo.
-¿Eres idiota?
-No tientes tu suerte, Claude- el suspiro y me miro por primera vez.
-¿No te has dado cuenta que ese niño es la reencarnación de Alice Liddell?
Abrí los ojos como platos.
-Mentira- exclame
-¿Crees que mentiría acerca de Alice?
-¿Pero como una vampira puede reencarnar?
-Recuerda… Ella era un sangre pura, y una de las más antiguas
-Las sangre pura son los únicos vampiros que pueden reencarnar- murmure
-Llevo años buscando a ese niño, y el día que lo encontré, te entrometes y te lo llevas, sin darte cuenta que es igual a Alice- se río burlonamente
-Entonces tú mataste a sus padres…
-¿Crees que sus padres me lo hubieran dado a las buenas? Esa noche ataque la mansión Phantomhive junto con mis ayudantes, pero un vampiro se llevo al niño justamente cuando lo habían atrapado…
Mire el fuego que jugueteaba en la chimenea. No podía creerlo, al fin encontré un medio por el cual podía estar de nuevo con Alice, pero…
-Escucha, Sebastian- murmuro mientras echaba la cabeza hacia atrás- Escucha el dulce sonido de un corazón cambiante, su frenético palpitar, ese bum bum tan salvaje…- se relamió los labios-Se me hace agua a la boca.
Me incline sobre él, y lo tome del cuello.
-Cuida tu boca.
-Hubieras dejado morir a ese niño, no te habías atrevido a transformarlo, lo último que quiero es que su esencia se pudriera junto con ese cuerpo humano.
-Ciel aun no es Alice
-Yo me encargare de su regreso
-Ni se te ocurra acercarte a Ciel o te mato
Claude tomo mi muñeca y alejo mi mano de su cuello
-Quien me lo impedirá… ¿Tú? No me hagas reír
-No dejare que muera de nuevo por tu culpa.
Ahora Claude me tomo de cuello y me empujo
-Alice estará conmigo, ¡te guste o no!
Pero en ese momento el agitado palpitar se detuvo dejando la mansión en silencio.
-Parece que ha terminado, eso fue muy rápido- me dio la espalda y se dirigió a la puerta- me voy… Pero regresar por Alice, te lo aseguro.
Pero no me quise quedar discutiendo con ese hombre, así que me dirigí a las escaleras arriba, escuchando un "adiós hermano" perderse en las paredes de la mansión
Entre a mi habitación pero Ciel no se encontraba en la cama como yo esperaba
-Ciel…
En ese instante la puerta se cerró. Gire rápidamente, preparado para atacar, pero mi sorpresa fue mayor al ver a Ciel parado aun lado de la puerta. Vestía el camisón que usaba para dormir, manchado de sangre; la luna llena ilumino su nueva apariencia: su piel ahora era más blanca, como el mármol, sus ojos ahora eran de color carmesí, mirándome fijamente mientras sonreía, enseñándome sus colmillos. Camino hacia mí, con pasos felinos, me rodeo el cuello con los brazos, se paró de puntillas y me beso. Rodee su cintura con mis brazos, atrayéndolo a mí mientras nuestras lenguas jugueteaban apasionadamente en nuestras bocas, cuando sentí que mordía uno de mis labios, sintiendo el sabor de mi sangre en nuestras lenguas. Nos separamos un poco, aun unidos por un hilo de sangre. Aun con la boca manchada, Ciel comenzó a besar mi cuello, empujándome suavemente hacia la cama, tirándome en ella y sentándose sobre mí. Se inclino de nuevo y comenzó a lamer mi cuello. Sabía muy bien que era lo que quería…
"Perdóname, Ciel, por hacerte dependiente a la sangre"
En ese instante sentí sus colmillos desgarrar mi piel, succionando mi sangre. Jadee mientras acariciaba su espalda, sintiendo como la ola de excitación comenzaba a recorrer mi cuerpo. Sentí como mis manos, inquietas se deslizaban por su espalda hasta sus glúteos.
Dejo de beber mi sangre, jadeando, y me desabotono el pantalón, me incline, quedando sentados, y sin poder resistir mis impulsos desgarre su camisón, dejándolo completamente desnudo frente a mí. Lleve una de mis manos a mi boca y comencé a lamer mis dedos e introducirlos en su entrada.
-Sebastian- gimió, excitándome- Te quiero dentro de mi…- sentí sus manos entrar a mi pantalón, sacando mi miembro.
En un rápido movimiento lo coloque contra la cabecera de la cama y lo penetre, moviéndome en su interior, Ciel gemía provocativamente en mi oído. Sentí como me clavaba las uñas en mi espalda, sintiendo la sangre fluir por los rasguños; aun siguiendo mis movimientos llevo la mano a la boca, lamiendo sus dedos frente a mi cara, provocativamente; se inclino un poco y me mordió un hombro, bebiendo mi sangre, alentándome a moverme más rápido. Hasta que llegamos al orgasmo, corriéndonos al mismo tiempo, pero Ciel no se detuvo, se inclino hacia delante y, aun conmigo en su interior, se sentó sobre mí, moviéndose de arriba abajo, autopenetrandose mientras acariciaba mi pecho. Tome su cadera y arremetí contra él, llegando de nuevo al orgasmo.
Ahora que su cuerpo no necesitaba descanso dimos rienda suelta a nuestros cuerpos, entregándonos sin contenernos, durante toda la noche, deteniéndonos solo por la llegada del intruso sol por nuestra ventana.
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Ya ni les pregunte ¿les gusto el lemon de el capitulo pasado? ¿Y el de este? Dejen sus comentarios los cuales me inspiran. Por cierto ¿están comodas (os) con la fecha de actualización o prefieren que sean semanales?
