Capitulo 5:
Memorias
Ciel se adecuo rápidamente a su nuevo estilo de vida, pero aunque su fuerza y velocidad habían aumentado, no podía descuidarme, sabía muy bien que Claude haría cualquier cosa por regresar a Alice, aunque la idea me gustaba no iba a permitir que lo lastimaran.
Estaba decidido a proteger a Ciel, no solo porque su cuerpo encerraba el alma de Alice si no que…
No, era una tontería, como podía estar… ¿Enamorado de Ciel…? No, era imposible, a la única persona que había amado era a Alice, seguramente veía en él a Alice, eso era.
Una noche regresábamos de haber casado, sin ninguna novedad, pero cuando entramos a nuestra habitación encontramos a Claude.
-Bienvenidos-exclamo con una falsa sonrisa
-Ciel, detrás de mi-susurre
-No me temas -Dijo Claude inclinándose frente a él.
-Esta persona es quien me mordió-susurro ocultándose detrás de mí.
Claude se acerco a mí y me tomo de los hombros.
-Hermanito, no estorbes-exclamo y después me arrojo por la ventana, estrellándome contra un árbol, muriendo al instante
Ciel
-¡Sebastian!- grite mientras veía como salía volando por la ventana.
Trate de escapar de esa persona pero me detuvo.
-Espera…
"Me va a matar" pensé.
En vez de atacarme se llevo una mano al pecho y se arrodillo frente a mí.
-No me temas- repitió- lo único que quiero es que bebas mi sangre
-¿Qué?
Se llevo una mano a la boca y se mordió la muñeca, se levanto y me la acerco a la cara.
-No-chille tratando de alejarme pero él me tomo de un brazo, deteniéndome- ¡suéltame!
Sin decir un apalabra se llevo la muñeca a la boca y tomo su sangre, me atrajo hacia él, rodeándome con un brazo, trate de soltarme pero mientras más me movía me estrujaba más fuertemente. Con la maño libre tomo mi rostro y me beso, deje de moverme por unos instantes al sentir el sabor de su sangre sobre mi boca, era un sabor que yo conocía muy bien: era el mismo sabor que la sangre de Sebastian.
Pero algo raro paso, una extraña sensación invadió mi cuerpo.
Ahora comenzaba a recordar…
Yo soy Alice Liddell.
Una de las vampiresas más antiguas de la orden de vampiros, pero aunque tuviese ese título me sentía muy sola, ya que no tenía hermanos y mucho menos descendencia; pero cuando viajaba por Londres llegue a un pueblo, donde conocí a dos niños: Sebastian Michaelis y Claude Faustus, unos niños de no más de doce años que habían perdido a sus padres, quedando finalmente juntos. Esos niños eran diferentes a cualquier otro, aunque nadie los quería en el pueblo permanecían unidos, cuidándose uno al otro, aun sin ser hermanos sanguíneos. Quise ayudarlos, dándoles ropa, comida, lo que necesitaran.
Con el tiempo los niños crecieron, convirtiéndose en adultos; pero algo en Sebastian lo hacia diferente a Claude, algo en el me atraía, sin embargo note que Claude hacia lo que fuera por llamar mi atención, haciendo las cosas que su hermano hacia, siendo mas apegado a mi; decidí mantener al margen mis sentimientos, lo ultimo que quiero es que peleen por mi.
Una noche, en la que me dirigía a la aldea para dejarles ropa vi una fumarola a lo lejos, proveniente del pueblo.
"No puede ser"
Espolee al caballo para que fuera más rápido, el pueblo se quemaba, mientras varios vampiros encapuchados cazaban a las personas; no me importo de que clan se trataba, solo me interesaba saber si Sebastian y Claude estaban vivos, espolee de nuevo al caballo, emprendiendo una desenfrenada carrera, pero no los encontré en la modesta casa donde vivían, sin ningún éxito, seguí buscando por los alrededores del pueblo, hasta que los encontré cerca del río, siendo mordidos por vampiros. Furiosa me acerque, aquellos seres, al sentir mi presencia se fueron.
Sin pensarlo dos veces les di mi sangre y los lleve a mi mansión, donde los eduque en su nueva vida. Por unos momentos fuimos felices pero el clan que destruyo aquella aldea estaba furioso conmigo por haber interferido con su cena, ya que ellos deseaban a Sebastian y a Claude, matándome en venganza…
Habían pasado quinientos años desde aquel terrible día, según vi en las memorias de aquel niño; ahora podría continuar con vida, sin temor a nada.
Lentamente abrí los ojos, no como Ciel Phantomhive, sino como Alice Liddell.
Me encontré con Claude, de pie frente a mí.
-Cuanto tiempo sin verte Claude.
-Sigues igual Alice- exclamo, sonriente, arrodillándose frente a mí, tomando mi mano y besándola suavemente.-Bienvenida, Alice…
Sebastian
Maldije cada instante que tardaba mi cuerpo en recuperarse, pero por fin me pude levantar, corrí lo más rápido que pude hacia la mansión, salte hasta el balcón, y entre… Pero ya era demasiado tarde.
Claude estaba arrodillado frente a Ciel, mientras besaba una de sus manos. Al sentir mi presencia, Ciel levanto el rostro y me sonrío.
-Hola, Sebastian- ahora su voz era más aguda, como el sonido de las campanas.
-¿Ciel?
-No- exclamo Claude mientras se levantaba- ella es Alice Liddell, una de las sangre pura más antigua que queda.
-Ese título me hace sentir vieja- Alice hizo un leve puchero y después se dirigió a Claude- ¿me podrías traer un espejo?
-En seguida- En un instante trajo el espejo de cuerpo completo que estaba en un rincón de la habitación.
- Vaya, estoy igual, solo que ahora soy un niño… ¡¿Un niño?!
- Tranquila, Alice, aun así eres hermosa- maldito Claude lambiscon.
- No creo acostumbrarme…- me miro divertidamente- ¿te gusto así?
-S-si…- respondí sin pensar
-¿Tienes sed, Alice?- Claude se mostraba un poco impaciente.
-No, pero me siento extraña
-¿Extraña?
-Al parecer mis poderes aun están sellados
-Aun no estás despierta completamente- Claude la tranquilizó mientras colocaba sus manos en sus hombros.
Me dieron ganas de arrancarle esas sucias manos que tocaban el cuerpo de Ciel, pero me contuve. Ya llegaría el momento de que pagara por todas las que me ha hecho.
-¿No tienes que irte ya, hermano? -Dije cruzando los brazos sobre mi pecho- ya casi amanece.
Me dedico una mirada asesina.
-Es cierto- se acerco a Alice y le beso por última vez la mano- regresare pronto.
-Nos vemos, Claude.
Este último desapareció por la ventana. Al estar solos Alice se acerco, caminando lentamente en mi dirección.
-Tengo sed
-Pero acabas de decir…
- Si, ya sé lo que dije, pero tengo una idea ¿tienes sirvientas jóvenes?
-Sí, eso creo
-Genial, llámala, por favor
Pero en ese instante una muchacha entro a la habitación, sin pensarlo dos veces la rodee con un brazo y le tape la boca con mi mano libre, apretándola fuertemente, haciendo que perdiera el conocimiento. Alice se acerco y mordió el cuello de la muchacha, con cada trago que deba su cabello comenzaba a crecer rápidamente, llegando a su cintura en pocos minutos. Solté a la muchacha y observe como Alice se acomodaba el cabello frente al espejo.
-Creo que únicamente podré cambiar mi cabello, mi cuerpo tendrá que seguir como el de un niño.
-¿No crees que te veras extraña?
-Nadie se va a dar cuenta
Mire aquel ser, era extraño saber que dos almas estaban en ese cuerpo, pero no me importaba nada mientras estuviera con Alice, pero no podía evitar sentirme triste por la falta de Ciel en la casa…
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Hola! Que tal el nuevo capítulo? La verdad por fin salió! Por cierto, Alice Liddell es el nombre verdadero de la protagonista de Alicia en el país de las maravillas.
Gracias a Yoyito por sus comentarios ;)
