Capitulo 6:
Amantes Sangrientos
Alice volvió a ser como era antes de su muerte, volviéndose caprichosa, mientras yo le cumplía cualquier deseo que quisiera: los vestidos más extravagantes, llenos de adornos, hermosas doncellas para su alimentación, soportar a Claude todos los días en mi casa…
Aquello se había vuelto un completo infierno…
-¿Cómo me veo?- Alice canturreo mientras modelaba un vestido rojo con holanes y adornos negros, iba peinada de dos colitas y un sombrerito de lado
-Hermosa, como siempre- dije distraídamente mientras me sentaba en la cama
Me miro seductoramente y deslizo unos de los tirantes por su hombro, dejando al descubierto parte de su pecho; camino hacia mí y se sentó sobre mis piernas.
-¿Qué haces, Alice?- susurre, pero ella coloco un dedo en mis labios.
-Shhhh…- se inclino y me beso, involuntariamente lleve mis manos a su espalda.
Desde su transformación me abstuve de tocarla, al parecer Alice se había cansado de eso.
- Se que me deseas, Sebastian- susurro sobre mis labios mientras sus manos comenzaban a desabotonar mi saco- Deseas este cuerpo…
Ardía en deseos, tenía la razón, pero ardía en deseos de hacer el amor con…De nuevo sus labios se encontraron con los míos, pero sentí las lagrimas rozar mis labios.
-¿Alice?
-Maldición- exclamo mientras se limpiaba con rabia las lágrimas de sangre que resbalaban por sus mejillas
-¿Qué tienes?
Suspiro
-Estas son lagrimas provenientes del alma de Ciel Phantomhive. Sucede cada vez que pienso así de ti.
-Entonces Ciel…
-Ciel, Ciel, Ciel, Ciel, Ciel- exclamo alejándose un poco es el único que te importa, desde que tome este cuerpo no me has tocado, no me tratas como antes, pero puedo notar que te atrae este cuerpo. Quiero que me respondas ¿amas a este niño?
-Alice…Yo…
-Ve al grano, Sebastian.
-Lo siento Alice, desde el día de tu muerte he estado vagando por el mundo sin rumbo, pero cuando encontré a ese niño volví a vivir de nuevo la vida que tú me enseñaste, reviviéndome, enseñándome a que aun puedo amar y ser amado
Una sonrisa triste surco su rostro mientras una lágrima rodaba por su mejilla.
- Este niño de verdad te ama, Sebastian, siento su alegría al oír esas palabras… Yo soy la única culpable de tu sufrimiento, pero ahora se cómo ayudarte…- su voz se entrecorto, dejando escapar un leve sollozo- Devolveré este cuerpo a su verdadero dueño…
Acaricie delicadamente su rostro.
-Pero recuerda que Claude tratara de revivirme de nuevo
-Estoy preparado para eso.
- No, no estás preparado, él es más fuerte que tu.
- Lo derrotare cueste lo que cueste
Ella se levanto y se dirigió al centro de la habitación, se agacho y abrió una puerta secreta en el piso de donde saco una caja de bronce
-El único método que mata a un vampiro es la plata- Abrí el estuche y saco una pistola plateada, se acerco a mí y me la entrego, la tome entre mis manos y observe los cartuchos con balas de plata - no quería que llegaran a esto, pero Claude está obsesionado conmigo, no se detendrá ante nada ni nadie.
Me levante y la abrace.
-Gracias, Alice. Siempre serás mi madre y mi amiga
- Y tú el hombre del que estoy perdidamente enamorada- Sus labios buscaron los míos, encontrándose en un suave beso- Adiós, Sebastian…
De repente callo inconsciente en mis brazos, cargue su cuerpo y me senté de nuevo en la cama, sentado a Ciel en mis muslos, recargándolo en mi pecho. Me di cuenta que su cabello comenzó a evaporase lentamente, quedando en su forma original. Como había dicho Alice lo único que tenía que preocuparme ahora era de Claude, no dejaría que se acercara de nuevo a Ciel, nunca más lo perdería… Lo juro.
Sentí como se removía, inquieto entre mis brazos. Lentamente abrió los ojos.
-Sebastian… ¿por qué traigo puesto un vestido?
Al fin escuchaba su voz, después de semanas volvía a escuchar esa angelical voz. Sin poder resistir mi emoción tome su rostro entre mis manos y lo bese, maravillándome al sentir la inocencia que impregnaban sus labios al estar en contacto con los míos, rodee su cintura con mis brazos, atrayéndolo a mí, mientras Ciel me rodeaba el cuello con los brazos. Nos separamos lentamente, Ciel tomo mi rostro entre sus manos, tan delicadamente que por un instante creí que me rompería.
-Te extrañe tanto- susurro mientras una lagrima rodaba sin pudor por su mejilla Me acerque y la lamí.
-No te imaginas cuanto te eche de menos- susurre mientras deslizaba mis manos por su espalda, desabotonando el vestido- Ciel…
Lo levante levemente y lo senté sobre mis muslos; mis manos acariciaron su espalda, sus glúteos, sus piernas, subiendo el vestido hasta su cadera: me incline y bese apasionadamente su cuello, lentamente movió la cabeza, dejándome paso libre por su piel mientras comenzaba a gemir débilmente.
Lo deseaba, deseaba sentir su cuerpo desnudo en contacto con mi piel, sentir sus labios sobre los míos, ansiaba escuchar sus gemidos y sentir de nuevo como nuestros cuerpos se fundían en un solo ser.
Me separe un poco y le quite el vestido, agradeciendo que Alice detestara los corsés, quitándole la ropa interior, quedando completamente desnudo frente a mi; deje que me quitara el saco y la camisa mientras yo besaba sus hombros. Sus manos acariciaban con ternura mi pecho desnudo, al igual que mis manos acariciaban su espalda con delicadeza, sentí como bajaba sus manos, comenzando a desabotonarme el pantalón.
Ciel se inclino un poco, recostándome sobre las almohadas, comenzando a besar mi cuello y mi pecho, tome su rostro entre mis manos y guíe mis labios a los suyos, mi lengua se abrió paso por sus labios, jugueteando con la suya mis manos acariciaban su espalda; nos separamos un poco, acaricie sus labios con la yema de mis dedos, Ciel comenzó a lamer mis dedos, seductoramente. Introduje un dedo en su entrada, provocando que Ciel gimiera sobre mis labios, cuando metí un segundo se aferro a mí, hasta que metí un tercero, moviéndolos circularmente en su interior, hasta que los saque, Ciel gimió en protesta, mientras me acababa de quitar el pantalón junto con la ropa interior.
Tome su cadera con mis manos, y lo levante un poco mientras me miraba ansiosamente; lentamente entre en su interior, provocando un ronco gemido de Ciel, mientras cerraba los ojos. Su interior me acogió cálidamente, sintiendo su carne apretar mis miembro de una manera placentera, lentamente comenzamos a movernos, nuestros gemidos y jadeos comenzaron a resonar en la habitación, provocando que nos moviéramos más rápidamente, Ciel me acariciaba el pecho mientras mis manos acariciaban sus piernas. Se inclino un poco sobre mí y me beso, mientras continuábamos moviéndonos más rápidamente, hasta que Ciel se corrió, apretando mi miembro en su interior.
Sin poder resistir mis impulsos me incorpore un y me gire, quedando encima de él, comencé de nuevo a mover mis caderas mientras besaba su cuello y su pecho, sintiendo sus manos acariciar mi cabello, mientras gemía provocativamente en mi oído. Nos mecíamos en un solo cuerpo, disfrutando el tacto de su piel contra la mía sus manos aforrándose a mi espalda mientras gemíamos sin pudor al sentir la fricción de nuestros cuerpos, entrando a nuestro paraíso, donde el límite era nuestro amor, donde no existía el tiempo, solo nosotros dos.
Finalmente llegamos al orgasmo, el más intenso que habíamos tenido hasta ahora. Permanecí dentro de Ciel por unos momentos, hasta que salí de su interior, recostándome en su agitado pecho mientras tratábamos de normalizar nuestra respiración, abrace a Ciel.
-Te amo Ciel- susurre mientras me levantaba un poco para verlo a los ojos
Al escuchar mis palabras las lágrimas bordearon sus ojos, se levanto y me abrazo fuertemente, ocultando su rostro en mi pecho.
-Sebastian- susurro contra mi piel - por favor no te vayas- sus frías lagrimas cayeron en mi pecho- no me dejes, te lo suplico…
-No iré a ningún lado- lo abrace- nunca te dejare- tome su mentón entre mis dedos y acerque sus labios a los míos en un beso corto.
Me separe lentamente y acaricie sus cabellos, bajando suavemente mí mano hasta su mejilla, limpiando sus lagrimas, Ciel coloco su manos sobre la mía y ladeo un poco su cabeza, mientras una última lagrima rodaba por su mejilla.
Los rayos de sol comenzaron a entrar por las ventanas. Sin decir otra palabra me recosté en la cama, con Ciel en mi pecho, abrazándonos tiernamente quedándonos dormidos en pocos instantes.
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Reencuentro y además lemon, espero y les haya gustado el nuevo capítulo y perdón por la tardanza, la universidad me esta absorbiendo todo mi valioso tiempo libre (y eso que solo llevo una semana ;n;
Malas noticias, este es el penúltimo capítulo.
Gracias a Yoyito por sus comentarios ;)
