Capítulo III

Traición

1-

La calle estaba sumamente tranquila y una ola de oscuridad la ocupaba ya que ninguno de los postes de luz funcionaban desde hacía años. A ambos lados de ella había decenas de pequeñas casas que parecían deshabitadas y un enorme edificio que se alzaba poderoso ante todas ellas .De pronto un nuevo par de luces emergió de entre las sombras de la noche y la figura de un coche irrumpió rompiendo el silencio.

Scorpius estacionó el auto con violencia en el único lugar disponible frente a ese enorme edificio. Luego se bajó del vehículo y abrió la puerta del acompañante para tomar con fuerza el brazo de la chica y arrastrarla fuera del vehículo.

-Suéltame- insistía ella tratando de zafarse del agarre, pero era en vano, el rubio era mucho más fuerte. Además el hecho de que usara ese vestido largo y unos delicados tacones tampoco la ayudaba mucho, porque si salía corriendo lo más probable era que terminara en el suelo.

Él la guió a través de la oscuridad de la calle y una vez que el rubio pasó una tarjeta de acceso, traspasaron la gigantesca puerta de vidrio que comunicaba con el edificio, desde allí siguieron caminando hacia el fondo de un tenue pasillo, donde pronto llegaron a un cuarto lleno de ascensores. Ingresaron al primero que abrió sus brillantes puertas y sin siquiera pensarlo Malfoy presionó el numero dieciséis, el último piso. Lentamente comenzó a subir y por primera vez la potente luz de esa caja de metal recubierta de espejos permitió que Scorpius se fijara en la muchacha. Al principio su cabello pelirrojo fue lo que llamó su atención, pero luego los grandes ojos color cielo de ella hicieron que por un momento esas esferas grises quedaran atrapadas.

Pero ella desvió la mirada. Sus ojos se clavaron en el piso, estaba asustada y no podía disimularlo. Él lo notó y trató de aflojar la intensidad con la que sujetaba su brazo para que su cuerpo dejara de temblar. Las puertas del ascensor volvieron a abrirse mostrando que tras un pequeño vestíbulo se escondía una puerta perfectamente camuflada con la pared.

Pasados unos minutos en los que el rubio consiguió abrir la puerta con las llaves que guardaba celosamente en el bolsillo de su chaqueta, ambos pasaron a ese departamento. El pent-house de Malfoy seguía igual a como él lo había dejado tan solo unas horas atrás. Pero esta vez a través de la enorme ventana se filtraba la fantasmagórica luz de la luna impidiendo que se percibiera el desorden del lugar.

-Quédate ahí y no te muevas-le advirtió Scorpius a la chica que después de ingresar había quedado estática tratando de refugiarse en un rincón al igual que un cachorro asustado. Era evidente que no entendía nada y que un poderoso miedo la atravesaba, ya comenzaba a pensar lo peor.

El muchacho en cambio no se quedó quieto, enseguida movió un tapete que cubría parte del suelo de la sala descubriendo así una añejada caja fuerte. De ella pudo extraer varios papeles importantes, tarjetas de crédito, identidades falsas y una suma importante de dinero que sumó a la extraída en la mansión Weasley. Entonces volvió a taparla y encendió las luces provocando que la chica entrecerrara los ojos por el impacto, después se acercó a una armario que estaba en el corredor y comenzó a buscar algo.

-Cámbiate, no puedes seguir con esa ro…-comenzó a decirle el rubio a la chica extendiéndole una camiseta negra varios talles más grandes, un jean y unas zapatillas sencillas, pero no pudo acabar ya que un agudo sonido resonó en la habitación. Era el timbre.

Scorpius entre gruñidos y maldiciones se acercó hasta el portero eléctrico ubicado junto a la puerta y murmuró sumamente enojado -¿Quién es?-.

-Soy yo-murmuró otra voz, tan fría que perfectamente podría provocar una hipotermia en medio del verano. El muchacho abrió los ojos de la sorpresa y su expresión cambió a una pensativa y nerviosa.

Rose que hasta el momento miraba la escena conmocionada por el shock que había sufrido, no notó el cambio en Malfoy hasta pasados unos segundos, entonces intuyó que algo estaba sucediendo.

-Sube-susurró él contra el portero antes de volver a dirigirse a Rose.

-Cámbiate allí, no hagas ni un solo sonido o será peor para ti-le indicó señalándole la puerta que conducía al baño, ella obedeció y caminó como si fuese un robot hasta allí, todavía podía escuchar claramente los latidos desenfrenados de su corazón y sabia que si había salido viva de esa huida había sido por pura suerte.

Malfoy mientras tanto escondió la bolsa con las cosas que había recolectado y la puso en la parte superior del armario.

Toc toc. Los golpes de la puerta le indicaron a Scorpius que él ya estaba allí y tendría que darle más de una explicación. Con rapidez abrió la puerta y una figura toda vestida de negro ingresó al departamento con solemnidad.

-¿Lo encontraste?-fue lo primero que salió de los labios de Nott, parecía entusiasmado y el de ojos metálicos podría jurar que en ese preciso momento se estaba deleitado por algo.

-Te equivocaste, allí solo había dinero-confirmó Malfoy con indiferencia y los labios fruncidos.

-Veo que cumpliste tu trabajo-expuso Sebastián con sorna, comenzando a caminar por la habitación y a dar vueltas en torno al rubio con una sonrisa de superioridad.

-Nunca he fallado-añadió Scorpius sin cambiar el semblante pero con un toque de arrogancia perfectamente perceptible en su voz.

-Es cierto…cierto-inquirió Nott enfocando sus ojos verdes oliva en la alfombra y acercando la mano a su cintura.

-¿Y ellos saben dónde está el diamante?-preguntó a continuación el de cabellos dorados con insistencia haciendo referencia a los jefes de su acompañante.

-Es una pena que ya no puedas seguir trabajando con nosotros…, ya cumpliste tu cometido-pronunció el de cabellos azabache con especial lentitud en las últimas palabras. Scorpius lo miró confundido no entendía a que se refería con eso, ¿acaso ya no podría seguir en la misión?

La mano de Nott se movió con una velocidad alarmante y para cuando Scorpius se dio cuenta, una pistola lo estaba apuntando directamente, a menos de medio metro.

El sonido de la bala se escuchó en todo el departamento.

2-

Todas las luces de la habitación estaban encendidas y a pesar de ser más de las dos de la madrugada el estudio estaba a rebosar. Muchos agentes de policía rodeaban la caja fuerte buscando alguna pista, otros simplemente hablaban por lo bajo en un rincón.

Ronald Weasley estaba callado desde hacía un largo rato, sentado desde la silla de su oficina contemplaba como la policía trabajaba al mismo tiempo que podía aclarar sus ideas.

Entonces Hermione ingresó a la habitación, estaba destrozada y aun seguía llorando desconsoladamente.

-Pueden retirarse, mañana seguirán con la investigación-afirmó el pelirrojo poniéndose de pie y mirando al jefe de la policía con firmeza. Este asintió de inmediato y se apresuró a despachar al resto para dejar solos a los Sres. Weasley.

-Ronald estoy muy preocupada por Rose, ella no se merecía lo que le pasó y menos en el día de su cumpleaños…-expresaba la castaña entre sollozos, intentando limpiar las lagrimas que le caían en el rostro con un pañuelo sumamente delicado.

-No te preocupes ella está bien, ese criminal de seguro busca dinero a costa de su vida, no le conviene matarla-dijo el dueño de Weasley´s Luxury con seguridad.

-¿Y su compromiso?-se lamentó Hermione.

-Todo seguirá como antes, ella pronto volverá a casa -la consolaba el pelirrojo con tranquilidad.

De un momento a otro las puertas se abrieron fuertemente y un muchacho alto y pelirrojo entró decidido, al ver a su madre en ese estado se alarmó considerablemente y buscó la mirada de su padre.

-¿Por qué hay tantos policías en casa? Salí durante unos minutos con unos amigos a dar una vuelta y cuando vuelvo la mayoría de los invitados ya se habían ido y esto parecía la escena de un crimen-manifestó Hugo terriblemente confundido.

-Hugo…hijo mío…fue horrible-intervino su madre abrazándolo como si fuera la última vez que lo viera con vida-se la llevaron-repetía la castaña afligida.

-¿A quién?-indagó el joven mientras acariciaba el pelo de su madre con la intención de que esta se tranquilizara de una vez. Para él era desesperante no saber que estaba sucediendo en su propia casa.

-Me robaron algo de dinero y raptaron a Rose-le explicó el Sr Weasley con calma bebiendo del vaso de whisky que todavía tenía sujeto en una de las manos.

-¿Cómo?-repitió el de ojos café sin entender-¿Quién en su sano juicio raptaría a Rose con lo testaruda que es?- se rió un poco pero al ver la cara pálida de su madre supo que su comentario había estado fuera de lugar-quiero decir ¿Cómo sucedió?-rectificó separándose de Hermione.

Ronald se quedó mirando al vacio unos instantes como si recordara algo pero la que volvió a hablar fue la castaña.

-Un desgraciado le apunto con un arma y se la llevó, ella estaba bailando y…-no pudo continuar debido a que un nuevo llanto desgarrador la interrumpió.

-Hermione querida ¿por qué no vas a la cocina para que te preparen un té cargado?, está por venir la prensa y no quiero que te vean en ese estado-dispuso su esposo bastante preocupado, ella asintió con la cabeza antes de dejar solos a los dos pelirrojos.

-¿Quién se la llevó?-volvió a preguntar Hugo con interés.

-No lo sabemos, pero la buscaremos hasta debajo de las piedras si es necesario-comentó Ronald sentándose nuevamente en la silla de su escritorio con un suspiro cansado-ve a dormir hijo, de seguro la encontraremos pronto no pudieron haber ido muy lejos-le indicó su padre con la que pretendió ser una sonrisa comprensiva.

Hugo lo miró con desconfianza, era experto en detectar mentiras y sabia que sin lugar a dudas que su progenitor les estaba escondiendo algo, y aunque ese algo fuese un mínimo detalle, era crucial para entender el porqué del rapto a Rose. Sin embargo no quiso seguir insistiendo porque sabía que no lograría nada, por el momento debía esperar a que la situación se calmase antes de interrogar a su padre.

El joven esbozó una sonrisa bastante formal a modo de buenas noches antes de irse dejando tras sí un extenso silencio. Sí, Ronald Weasley quedó completamente sumido en un silencio agobiante que poco a poco lo condujo al océano de los recuerdos. Porque él aun recordaba la charla con aquel misterioso hombre.

Flashback

El pelirrojo siguió al mayordomo hasta la pequeña sala de estar donde un hombre completamente vestido de negro lo esperaba sentado en uno de los sofás individuales. Luego despachó al empleado con una simple mirada para poder ver directamente a ese hombre.

-Buenas noches-lo saludó con seriedad haciendo uso de sus buenos modales aprendidos desde la cuna por su exigente madre.

-Buenas noches Sr Weasley me alegro que haya podido venir- indicó el desconocido con indiferencia sin mover ni un musculo.

-¿Quién es usted?-inquirió enseguida el pelirrojo contemplando todos los detalles capaces de extraer de su acompañante. No obstante no obtuvo respuesta más que una mirada llena de intriga proveniente de eso ojos verdes.

Ronald lo miró impaciente durante los minutos en que este demoró en volver a hablar.

- He notado que sus cámaras de seguridad no funcionan y me parece una imprudencia dado el evento que está llevando a cabo-aseguró este con una mirada severa al pelirrojo, como si fuera una madre reprendiendo a su hijo.

Ron se rió amargamente-¿Quién se piensa que es para decirme eso?, si vino para decir locuras se pude ir, me interrumpió en medio de la fiesta de cumplea…-

-Señor Weasley si no me cree, compruébelo usted mismo-lo desafió el desconocido interrumpiendo el monologo del empresario que cada vez se ponía más agresivo ante las insinuaciones. Él se puso de pie y sacó del bolsillo de su esmoquin un teléfono celular, discó unos números de memoria y esperó a que le contestaran. Pasaron unos minutos pero el teléfono seguía sonando y nadie respondía al otro lado de la línea. El pelirrojo comenzó a ponerse nervioso ante la mirada perturbadora de ese desconocido que descansaba cómodamente en uno de los sillones como si fuera su propia casa. Y no era nada fácil lograr poner en ese estado al dueño de la cadena de hoteles, él era un hombre duro de roer y no se dejaba intimidar fácilmente.

Finalmente volvió a discar otro número a toda prisa.

-Comprueba a los encargados de seguridad de inmediato-fue lo único que pronuncio el adulto antes de desplomarse cansinamente sobre el sofá.

El silencio inevitablemente regresó como una cepa de alguna enfermedad mal curada y ambos quedaron abstraídos en sus mentes.

De repente la puerta se abrió y el mayordomo llegó provocando que las miradas de ambos chocaran contra la nueva figura.

-Están inconscientes, los encargados del sistema de seguridad señor, y toda la vigilancia de la casa no está funcionando desde hace diez minutos-informó el empleado sin una pizca de temor o de impresión ante la situación.

Ronald se puso de pie como si le hubieran dado algún tipo de estimulante, sus ojos brillaban de la conmoción y la sorpresa, porque después de todo aquel extraño tenía razón.

-Llama a la policía de inmediato, esto no debe ser puro azar, de seguro hay algo oculto-hizo una pausa para mirar al desconocido de ojos verdes que sonreía con satisfacción en la misma posición- luego pídele a los guardias que activen toda la seguridad nuevamente, no podemos seguir por más tiempo tan expuestos-terminó el Sr Weasley completamente alterado sin poder evitar caminar de un lado a otro por esa habitación.

El mayordomo se retiró enseguida.

-¿Cómo lo supo?-le preguntó con genuina sorpresa a ese hombre que no pasaría los veinticinco años.

-Digamos que yo también trabajo en una empresa de seguridad y se todos los trucos de mi profesión-comentó casualmente sin borrar la sonrisa de autosuficiencia.

-¿Enserio?-quiso confirmar Ronald con interés, pero no tuvo tiempo para responder ya que las sirenas policiales comenzaron a sonar a todo volumen ocultando cualquier otro ruido.

Ambos se levantaron de golpe y salieron de allí, Ronald se dirigió apresuradamente hasta el salón de la fiesta mientras que aquel desconocido se marchaba por la puerta delantera de la mansión, después de todo ya había cumplido con su trabajo y no le podía haber salido mejor.

Fin del flashback

3-

Ese enorme espejo le devolvía una imagen francamente aterradora, todo su cabello estaba enmarañado, aquel perfecto peinado se había convertido en un típico nido de pájaros. Su piel estaba más pálida de lo que nunca la hubiera recordado, resaltando a la perfección esas pecas que tanto se había esforzado en cubrir con maquillaje. Pero lo más atemorizante eran sus ojos, esas ventanas directamente conectadas con su alma que reflejaban perfectamente la intensidad del miedo que sentía.

Cuidadosamente se sacó el vestido y se puso esa camisa negra que podría oficiar como vestido y nadie notaria la diferencia, ese par de jeans tan desgastados y unas zapatillas varias tallas más grandes.

Todavía tenía su bolso aferrado a sus manos como si este pudiera salir caminando por su propia cuenta, en él guardó aquel hermoso collar que llevaba puesto y los múltiples anillos que adornaban sus dedos.

Entonces se sentó en el escalón de la bañera y apoyó su cabeza sobre sus rodillas, abrazándose a sí misma para darse fuerzas. Lentamente silenciosas lágrimas emergieron de sus ojos sin que ella pudiera detenerlas.

Lo primero que le vino a la mente fue si alguien la estaría buscando, de seguro no tendrían ni la más remota idea de su paradero actual y dado el tamaño de la ciudad no sería nada fácil dar con ella. Eso le hizo darse cuenta de la magnitud del problema que estaba viviendo. ¿Acaso sus padres estarían preocupados o seguirían la fiesta como si nada?, ¿Y Hugo que pensaría de todo eso?, miles de preguntas la acosaban constantemente y ella no sabía la respuesta de ninguna.

Luego los recuerdos de esa misma mañana ocuparon sus pensamientos, y los rostros de las que pretendían ser sus amigas comenzaron a insinuarle que ella se merecía estar donde estaba, que era el castigo por tratar como inferiores a los demás. La amargura se mezcló con sus lágrimas y esa noche Rose Weasley saboreó el arrepentimiento. Poco a poco la comenzó a consumir y un dolor se instaló en su pecho aislándola de todo pensamiento. Los minutos comenzaron a volar uno a uno hasta que algo interrumpió ese ambiente silencioso.

El ruido de un disparo hizo que la chica levantara la cabeza de golpe ahogando un grito espantado con su mano. Algo estaba pasando allí afuera y no era nada bueno, rápidamente buscó alguna forma de huir de ahí. Pero era imposible ese baño no tenía ninguna ventana y ella ya no tenía teléfono celular, solo le quedaba esperar.

4-

Scorpius se tiró al piso en menos de una fracción de segundo. La bala impactó en el espejo del aparador que estaba justo detrás de donde había estado su brillante cabellera rubia. Antes que Nott pudiera volver disparar, él lo arrojó al piso y le colocó un buen puñetazo en el rostro. Entonces los miles de cristales del espejo los bañaron, pero al de ojos metálicos no le importó en lo absoluto, sus ojos estaban clavados en aquellos verdes como cuchillos filosos.

Cuando Sebastián quedó al borde de la inconsciencia por la cantidad de golpes que recibió, Scorpius se detuvo y lo miró con rabia. Se puso de pie y sacó su pistola, lo había atacado desprevenido pero de ahora en más no pensaba bajar la guardia.

-El mayor error de tu vida fue el haberme traicionado Nott-dijo el rubio mientras admiraba como un hilo de sangre se escurría desde la boca del de cabellos negros.

-¿Qué me vas a hacer ahora Scorpy?-se burlaba el hombre que estaba tendido en el piso. El rubio apretó los dientes con furia y le apuntó directamente en la cabeza, sus dedos sigilosamente se acercaron al gatillo.

-¿Vas a matarme?, vamos mátame-continuaba Nott, con una sonrisa maligna impregnada en su rostro magullado y recubierto de sangre.

El gris no se despegó de aquellos ojos verdes que parecían salidos de su orbitas, esos que no habían cambiado en nada en todos esos años, seguían iguales.

Pronto el recuerdo de aquel niño que él tanto había admirado remontó a su mente y suplantó esa imagen que tenia del actual Sebastián. Gracias a él había salido adelante, había podido escapar de ese espantoso lugar y comenzado una nueva vida." Y no regresáremos nunca Scor, juntos podemos contra el mundo" esas palabras comenzaron a resonar en su interior como un eco.

Lentamente bajó la pistola, no podía hacerlo. Sebastián Nott a pesar de ser cinco años mayor que él lo había recibido con los brazos abiertos y se había vuelto su amigo, su único amigo.

-¿No me digas que no sabes cómo usar una pistola Malfoy?-siguió burlándose con una risa débil y amarga que provenía desde el fondo de su alma.

El rubio le dio una patada y Nott cerró los ojos inconsciente. Sin arrepentirse ni por un segundo este corrió a sacar la bolsa del armario y abrió la puerta del baño con violencia.

La pelirroja estaba de pie con los rastros de llanto en el rostro. Sus ojos se abrieron sorprendidos al ver que su captor seguía igual.

-No tenemos mucho tiempo, apresúrate-dijo el rubio hacia la chica guiándola hacia la salida. Cuando Rose ya pensaba que aquel balazo había sido un sucio truco de imaginación, vio a ese hombre completamente vestido de negro inconsciente en medio del vestíbulo.

-¿Está… muerto?-murmuró la muchacha al ver a Nott en ese estado deplorable. Si ataba cabos perfectamente su captor pudo haberle disparado, ¿pero quién sería aquel hombre?, se preguntaba la pelirroja confundida.

Scorpius la miró con seriedad y sin saber porque le contestó lo que estaba pensando en ese preciso momento.

-No, pero ojala lo estuviera-.

Rose no supo a que se refirió con eso pero prefirió no insistir más para no tentar a la suerte.

El rubio parecía algo ausente y tardó más de lo normal en abrir la puerta y salir tras ella después de la chica.

Repitieron el camino en completo silencio pero esta vez aquel miedo inicial se había esfumado de la mente de Rose, ahora solamente visualizaba la figura de ese hombre en el suelo, pálido como un papel y con el rostro lleno de una sustancia rojiza que no podía ser otra que sangre. Nunca había visto a una persona en ese estado y algo le decía que tampoco sería la última que vería.

En cuanto llegaron al coche, Scorpius guardó la enorme bolsa negra que llevaba en el baúl del mismo y le abrió la puerta a la pelirroja para indicarle que debía ingresar.

Ella entró y se sentó con nerviosísimo en el coche ya que no tenía ni idea de a donde podrían ir ahora. Scorpius entró poco después y comenzó a conducir con decisión hacia las afueras de esa enorme urbe llena de luces. Cuando el silencio se volvió tan tedioso que comenzó a herirles los oídos, Scorpius encendió la radio y pronto una voz lleno el ambiente.

"…una tragedia lo ocurrido esta noche del dos de junio queridos oyentes, hay reportes de a que la hija del multimillonario dueño de la cadena de hoteles Weasley´s Luxury la han raptado hace unas horas, no se conoce a identidad del ladrón pero la policía ya comenzó a investigar la mansión en busca de pistas que puedan conducir hacia ella porque como…"

La chica que comenzó a mirar la radio con esperanza y a escuchar con completa atención sintió como una gran pesa la hundía en lo más profundo de su alma cuando el rubio se apresuró a apagar la radio de inmediato. Parecía algo alarmado y confundido al mismo tiempo, era evidente, no todos los días uno se entera que ha raptado a la hija de un pez gordo de los negocios como lo era el Sr Weasley.

De pronto se ataron los cabos sueltos en su plan y decidió que podría tomar partido de esa situación, después de todo tener a esa pelirroja con él no era tan malo. Era su boleto dorado para obtener ese diamante tan especial que anhelaba con todo su ser.

Rose no se atrevió a decirle que volviera a encender la radio, solo se quedo viendo el rostro de ese desconocido como si fuera la primera vez que lo contemplaba, no podía negar que era bastante atractivo y que esa sonrisa ambiciosa que tenía grabada la desconcertaba totalmente. Él era un misterio, un peligroso e interesante misterio.

Pasado un rato alcanzaron una carretera desierta donde lo único que se divisaba en el horizonte era un enorme letrero de neón que tintineaba débilmente bajo la luz de la luna llena. Él estacionó el vehículo en el pequeño estacionamiento que había señalado bajo el cartel y se apresuró a descender para internarse en el desvencijado edificio. Rose se volvió algo más reticente al ver la palabra "Motel Moonlight stars", en la puerta del mismo. Nuevamente aquel terror volvió a ella y se comenzó a imaginar lo peor, quizás él tenía otras intenciones ocultas…, poco a poco se imagino que él quería abusar de ella en ese rincón olvidado del mapa. Sus pies le pesaban como plomo y en su garganta se formó un nudo mientras lo seguía callada. No valía la pena correr, seria en vano, allí nadie podía ayudarla y probablemente no encontraría otra persona en varios kilómetros.

Ingresaron y un pequeño cuarto les dio la bienvenida, allí solo había un viejo sillón que resguardaba polvo y una señora adulta roncando sobre un pequeño escritorio. Scorpius se acercó hasta ella y carraspeó varias veces para que la mujer despertara, cuando lo hizo le sonrió falsamente y expuso:

-Buenas noches, queremos un cuarto-.

El corazón de Rose parecía que iba a escapar de su pecho, sus temores comenzaban a confirmarse y no podía hacer nada para defenderse mas que permanecer callada si quería seguir con vida.

-Ya veo…-sonrió la señora mirándolos pícaramente a ambos jóvenes-voy a fijarme si quedan cuartos disponibles-.

El rubio rodó los ojos, era indudable que allí habría un cuarto, ese lugar estaba completamente vacío y parecía que ni un alma osaba siquiera pisarlo. Pero no dijo nada y esperó a que la señora volviera a hablar.

-Sí, tienen suerte, me queda una habitación-confirmó a la vez que veía un libro que reposaba sobre su añejado escritorio-se los mostrare, síganme-.

El de ojos metálicos le dedicó una mirada severa a la muchacha que ya no podía disimular su nerviosísimo y con la vista fija en las apolilladas tablas de madera del suelo lo siguió.

Caminaron a través de un extenso pasillo que tenía muchas puertas a ambos lados, no obstante la señora no se detuvo hasta que alcanzó la última puerta a la izquierda, luego le entregó a Scorpius una llave antes de despedirse con una nueva sonrisa.

Rose temblando más que un gato mojado, entró a regañadientes. El lugar era pequeño, y además de una cama matrimonial, un sofá y una televisión de los años noventa, contaba con una pequeña ventana con vista a la carretera y una puerta, que con seguridad conducía al baño.

Scorpius enseguida se sentó en el sofá y prendió la televisión como si ella no estuviera presente. La pelirroja se sorprendió y alegró al mismo tiempo, lo último que le faltaba para terminar con esa velada era que ese chico abusara de ella.

Ella que se encaminaba hacia el baño para no tener que compartir la habitación con el muchacho, oyó que desde ese aparato provenían voces conocidas y se detuvo a medio camino, clavando sus esferas azules en la pantalla.

-Y dígame Sr Weasley ¿tiene alguna idea de cómo pudo suceder esto?-

-En realidad no entendemos la razón pero suponemos que fue alguien que se hizo pasar por un invitado- le contestó al reportero aquel pelirrojo que la chica conocía tan bien.

-¿Insinúa que la seguridad falló?-

-Por supuesto que no, le aseguro que no podrá encontrar en Londres una casa tan segura como esta-confirmó el padre de Rose provocando una risita de parte del rubio, el cual no confiaba ni un ápice en ese señor tan cínico y prepotente que le mostraba la pantalla del televisor.

-¿No se llevaron nada más?-

-No ni un solo centavo más-respondió Ronald con seguridad aunque el chico de ojos grises sabía que eso era una mentira más grande que su propia mansión, él mismo tenia la prueba.

-Una última pregunta Sr Weasley, ¿Qué se está haciendo para recuperar a su hija, Rose Weasley?-.

-Haremos hasta lo imposible por encontrarla-sentenció el adulto de ojos azules antes de que lo desenfocaran y mostraran la imagen de la mansión, la cual estaba rodeada de muchos coches policía y algún que otro helicóptero.

-Esto ha sido todo por hoy, volvemos con Damián al estudio-finalizó la trasmisión la periodista rubia perfectamente peinada que había estado interrogando al famoso dueño de la cadena de hoteles.

-Gracias Nancy, para finalizar el noticiario nocturno les mostr…

Scorpius cambió el canal con tranquilidad y comenzó a buscar algo interesante para poder ver, finalmente dejó la repetición de un programa deportivo en donde hablaban de la inminente inauguración de la copa mundial de futbol que se llevaría a cabo en Rusia.

Rose aun en shock por haber visto a su padre y oído de sus propios labios como dijo que no descansaría hasta encontrarla, sonreía imperceptiblemente en las penumbras de la habitación. Se quedó así unos minutos, viendo el vacio con los ojos desenfocados y sosteniendo fuertemente su bolso.

-Ve a la cama, es tarde-anunció Scorpius señalándole la cama y apagando el televisor. Rose petrificada, abrió sus ojos azules hasta que adquirieron el tamaño de dos enormes pelotas de tenis. Su respiración se aceleró como si acabara de correr una maratón y comenzó a mover las manos con nerviosismo. Sin embargo en su interior una chispa de valentía se encendió motivándola a expresar lo que estaba pasando por su mente.

-No me harás nada, soy Rose Weasley y cuando me encuentren le diré a mi padre lo que me hiciste y…-inició un monologo con aquella voz tan insistente que usaba cuando quería algo a toda costa. Pero esta vez no le iba a funcionar porque Scorpius apenas toleraba su propia vida como para tener que soportar a una chica caprichosa y mimada por nacimiento.

-No voy a permitir que me toques un solo cabello y…-

-Weasley, cállate de una vez, no te voy a hacer nada de lo que tu sucia mente esta pensando ni aunque me dieras todo el dinero del mundo, quiero que cierres tu bocota y te acuestes a dormir, mañana tenemos muchas cosas que hacer-la interrumpió cortante Malfoy. Se notaba que estaba completamente enfurecido y dado que su paciencia era casi nula solía acabarse con extremada facilidad. Él dio un rodeo por la habitación para cerrar con llave la puerta, luego hizo lo mismo con la persiana y se dirigió al baño.

La pelirroja lo quedó viendo con la boca abierta por unos segundos antes de sentarse en la cama en el más absoluto de los silencios, por un lado se alegraba que no quisiera hacerle nada pero por el otro su orgullo femenino había decaído por los suelos, ¿es que ella era tan fea? , nunca la habían tratado así, al contrario siempre era una autoridad en lo que se refería a la belleza y a los chicos. Entonces recordó a Nicholas y la poca autoestima que le quedaba se fue por el caño, él también creía que ella no era bonita. ¿Y si en realidad la imagen que tenia de si misma y de su despampanante belleza tan solo era una ilusión?, un escalofrió la recorrió por completo y pronto sintió como un vacio la llenaba. El muchacho salió del baño ya más calmado y con su máscara de indiferencia perfectamente colocada.

En ese momento, él se recostó con dificultad sobre el sofá y apagó la única fuente de luz de la habitación, una pequeña lámpara que yacía a su lado en una mesita. Estaba terriblemente cansando tanto física como mentalmente, no solo había estado bajo nervios y presión por más de veinticuatro horas sino que la noche pasada prácticamente no había pegado ojo. Por eso después de unos minutos inmerso en esa agobiante oscuridad cayó en el reino de los sueños.

No se podía decir lo mismo de Rose, la cual ya tenía una inquietud más para su lista, ahora además de no saber si alguna vez regresaría a su casa, se sentía como una muñeca de trapo vieja. No obstante el cansancio también la venció y pronto sucumbió al sueño.

5-

-Despierta, despierta-.

Alguien la zarandeaba lentamente y le repetía aquellas palabras una y otra vez, en ese instante la muchacha abrió los ojos. Entonces comprobó que aquellas últimas veinticuatro horas habían sido reales y no eran una pesadilla como ella tanto había deseado. Poco después se incorporó y reprimió un bostezo con una de sus manos. La luz que llegaba brillante desde la ventana hizo que entrecerrara los ojos al principio, pero luego se acostumbró y pudo determinar que todo estaba igual a la noche pasada a excepción de que una enorme bolsa negra ocupaba el sofá en vez del rubio.

Scorpius dejó a su lado una bandeja con una medialuna y un café, y rápidamente se dispuso a rebuscar en la bolsa con suma atención, ignorándola olímpicamente como si fuera un trozo más de pared.

-¿Es para mí?- preguntó la muchacha sorprendida de que el joven se hubiera acordado de ella y le hubiera conseguido, aunque algo pobre, un desayuno.

Él le gruñó a modo de un sí sin dejar de contar los billetes que recientemente había extraído de la bolsa. Rose le dio un sorbo a la taza antes de toser con una expresión de total asco todo lo que había bebido.

-¿Qué es esto?, lo siento pero yo no tomó café amargo y mucho menos frío-protestó ella, cruzándose de brazos y lanzándole una mirada matadora al rubio.

-Si no lo quieres, no lo tomes –expuso Scorpius intentando ser tolerante para no cometer ninguna locura, la necesitaba con vida para poder obtener la joya.

Ella sonrió con suficiencia y le dio un desconfiado mordisco a la medialuna, la tragó con sumo esfuerzo y se volteó para mirar a Malfoy.

-¿De dónde sacaste esto? ¿De la basura?-criticó la muchacha señalando la insípida medialuna que segundos antes había tenido en sus manos.

Scorpius suspiró para mantener la calma- te advierto que no sé cuándo va a ser la próxima vez que probaras bocado-.

-Antes de comer esto prefiero morirme de hambre-le rebatió ella tan caprichosa como siempre, estaba acostumbrada a comer tartas caseras sin calorías todas las mañanas y no pensaba rebajarse al comer aquello.

-Todavía que tuve que dormir en esa cama más dura que una piedra y usar estos trapos con perfume barato de hombre-recalcó Rose con una voz chillona, era indudable que buscaba llamar la atención de su captor bajo cualquier precio, nunca antes se había sentido ignorada pero era una sensación que no le agradaba en lo absoluto.

Al muchacho de ojos grises se le tensó la mandíbula y trató de seguir con lo que estaba haciendo para no ponerle una cinta en la boca, esa misión estaba resultando más difícil de lo que él se pudo haber imaginado ayer en la noche. Esa pelirroja no era la típica chica de sociedad, amable y encantadora, Rose Weasley era una fiera caprichosa que estaba acostumbrada a obtener lo que quería bajo cualquier precio.

-La próxima vez dormirás en el suelo ¿Qué te parece?-propuso él con una ironía matadora.

-Me parece perfecto-continuó ella, destilando orgullo en cada palabra a medida que se encaminaba hacia el baño- otra cosa-hizo una pausa a medio camino mirando fijamente al rubio-quiero recuperar mi vestido-.

Scorpius rió amargamente- claro, sigue soñando pecas-.

-No me digas así nunca más-le gritó ella con el rostro rojo de la vergüenza.

-Te digo como quiera, además es cierto ¿no has notado esas manchas que tienes en la cara?-se burló Malfoy con una sonrisa maliciosa, sabía que había encontrado un punto débil de la chica y no lo iba a desaprovechar, al contrario seria un arma bastante efectiva.

Ella no tardó en dar un portazo y encerrarse en el pequeño baño, estaba furiosa y se notaba a varias leguas. Pronto se sentó en la tapa del inodoro y esperó una respuesta por parte de su captor. Este demoró diez largos minutos en terminar de contar el dinero, otros cinco en comprobar que no habían dejado ninguna evidencia en la habitación y recién en ese momento golpeó la puerta del baño con fuerza.

-Sal de ahí, tenemos muchas cosas que hacer hoy, pecas-le ordenó con una voz tan firme que no era fácil de ignorar.

-No pienso salir de aquí hasta que hagas lo que te pido-replicó caprichosa sin mover ni un musculo-no eres nadie para obligarme-.

-Qué pena que no quieras salir, porque íbamos a comprar ropa-se mofó el joven. El efecto fue inmediato ya que Rose abrió la puerta de un segundo a otro y esbozó una sonrisa de total emoción.

-¿En serio?, ¿adónde iremos?, porque ya no tolero mas estos trapos viejos-retomó la charla dirigiéndose con rapidez a la puerta del motel.

-Espera un segundo, debes ponerte esto-Scorpius le entregó un par de lentes oscuros y un pañuelo marrón. La nariz de la pelirroja se frunció automáticamente en señal de total desacuerdo.

-Ni loca me pongo ese pañuelo apolillado y…-

-¿Quieres ir de compras o no?-la interrumpió el rubio de mala gana, su paciencia estaba a punto de agotarse y no quería tener que recurrir a otros métodos mas extremos.

Refunfuñando ella se lo puso, luego se colocó las gafas y sujetó su bolso con recelo, al igual que una madre protege a su hijo.

Ambos salieron del motel después de que Scorpius le pagó a la dueña con una sonrisa extremadamente falsa.

-¿Adónde vas?-lo interrogo ella cuando vio que en vez de dirigirse al auto el muchacho se desviaba del camino.

-Tenemos que hacer una pequeña parada -respondió misteriosamente el rubio. Rose lo miró confundida y se dejó arrastrar de la muñeca hasta la parte trasera del motel.

6-

Un sonido grave e insistente resonaba en la habitación, no era la primera vez que lo hacía y tampoco sería la última. Poco a poco se fue mitigando hasta que el silencio volvió a conquistar la estancia. La luz en cambio, ya había ganado partida desde hacía varias horas y ahora el recinto estaba totalmente iluminado.

Lentamente el hombre de cabellos oscuros abrió sus parpados tan pesados como si estuvieran hechos de plomo y contempló por unos segundos el techo totalmente blanco. Entonces todo lo sucedido la noche pasada llegó a su consciente y se levantó de golpe, su cabeza le dolía fuertemente y podía jurar que la habitación le daba vueltas. Instintivamente se llevó una mano al rostro y palpó como la sangre seguía allí, seca y fría.

Una sonrisa se dibujó en su rostro con malicia pero antes que pudiera hacer algo más, escuchó aquel penetrante sonido emerger desde el bolsillo de su pantalón. Sin perder tiempo sacó su teléfono celular y atendió la llamada.

-¿Dónde estás?, son más de las diez de la mañana-le reclamó con severidad una voz grave y profunda. Nott se estremeció de solo pensar en las consecuencias que le traería su falla en la misión.

-Estoy en el apartamento de Malfoy porque…-

-¿Lo mataste?-lo interceptó aquel hombre delatando su insistencia, pues su mayor deseo era triunfar y si para ello tenía que eliminar a sus obstáculos así lo haría. Y Malfoy era una piedra molesta hacia la cima de esa montaña que cada vez era más empinada y peligrosa.

-No, logró huir-Nott cerró los ojos de la rabia que le provocaba el haber subestimado a Malfoy, él estaba muy convencido de que sería una presa fácil y se había equivocado de la peor manera. Ahora solo le quedaba contar que su jefe perdonara ese error garrafal.

-¿Sabes los problemas que me va a ocasionar eso Nott?-expresó esa voz con evidente sarcasmo. El muchacho de ojos verdes tragó saliva.

-Te advierto que te daré una última oportunidad, pero si fallas no dudaré en eliminarte-.

-Señor todavía lo puedo encontrar, esto recién ha comenzado-le indicó Sebastián con energía.

-¿Sabes dónde está la chica?-volvió a preguntar el sujeto al otro lado de la línea.

Nott elevó sus cejas en señal de confusión, no tenía ni idea de que le estaba hablando.

-¿Qué chica señor?-.

-¿Así que no sabes nada Nott?-la risa fría e hiriente le lastimó los oídos por unos segundos-Malfoy es más inteligente de lo que creíamos, secuestro a la hija de Weasley, de seguro piensa obtener el diamante antes que nosotros-.

El muchacho de cabellos negros comenzó a caminar por el departamento con inquietud al enterarse de lo que había hecho aquel joven, si él hacia memoria ayer por la noche no había visto a ninguna chica allí, era imposible que…

Entonces lo vio. La puerta totalmente abierta del baño le dejaba contemplar como aquel vestido azul tan lujoso reposaba en el escalón de la bañera. Era la prueba que Nott estaba buscando, ella había estado allí.

-No pudieron haber ido muy lejos, de seguro Malfoy piensa dar el siguiente paso hoy mismo-dijo el de ojos verdes con una sonrisa amplia, aun seguía en el juego y no pensaba volver a fallar.

-Ya sabes lo que tienes que hacer, debes ir a hablar con Weasley de inmediato y convencerlo-manifestó la voz profunda con motivación.

Nott asintió inconscientemente con la cabeza.

-Ya voy para allá-le confirmó con seriedad.

La línea se cortó y el muchacho quedo con el teléfono sobre su oído durante varios segundos antes de colgar. No podía demorarse más, debía entrar en acción, esta vez debía ser más rápido que Malfoy. Aquella guerra recién comenzaba y aunque hubiera perdido la primera batalla, aun podía ganar y saborear la dulce y ansiada victoria.

Continuará…

Hola esperó que les esté gustando la historia y que me dejen un review si tienen alguna sugerencia o crítica constructiva, además recuerden que pueden pasarse por el blog para ver el material extra que iré subiendo de los capítulos http:/ eldiamantedelarosafanfic. blogspot. com / (unan los espacios)

B. Vi: Qué bueno que te guste el fic, si la personalidad de Rose es algo… ¿Complicada?, pero solo te diré que ella no tiene la culpa de ser así, poco a poco se dará cuenta de lo importante en la vida. Esa fue la idea principal hacer una especie de mezcla para ver que conseguía, ya veremos que resulta, besos y cuídate.

DreamsN'Ruins : sí trato de actualizar seguido para aprovechar las vacaciones. Gracias, tengo que decir que me siento muy halagada por tus palabras, cuídate y besos para ti también.

Letida : Sí poco a poco me voy introduciendo más en el misterio principal del fic, pero aun falta bastante para descubrir la verdad. Intentaré actualizar cada una o dos semanas dependiendo de lo que tenga que estudiar, por ahora disfrutaré mis vacaciones de pascua XD. La caja fuerte, esa era la idea de esta maligna escritora, dejar a sus lectores en suspenso jajaja, cuídate mucho y besos.

Kuchiki Yamiko: Scorpius va a ser especialmente hábil en ese aspecto, tendrá que dominar a la fiera Weasley por un buen tiempo jajaja. Debo confesar que yo también odio a Nicholas pero bueno como bien dijiste debía bajarle los humos a la pelirroja de alguna manera,y si lo hacia una persona más pedante que ella le daba un toque de lo más irónico. Cuídate mucho y nos seguimos leyendo.

samfj : Gracias, que bueno que has podido pasarte por mi historia. Si así es poco a poco se irán dando las piezas de este rompecabezas que ambos deberán armar. Esa fue mi idea principal salir del mismo estereotipo que tienen estos personajes y crearles defectos, ambiciones, virtudes, etc, para que todo parezca más real. Estoy muy feliz de que te hayan agradado los cambios, yo creo que el renovar es bueno por eso decidí escribir el fic en un mundo alternativo. Además es la primera vez que hago algo de este tipo, con misterio, suspenso e intriga, voy a ver qué consigo de todo esto. Cuídate mucho, besos y nos seguimos leyendo.

Lucia Weasley: No te preocupes a mi me pasa lo mismo cada vez que escribo en el móvil parece que escribí una sopa de letras jajaja, que bueno que te haya gustado la idea, si es mi primer AU, a si que no sé que pueda conseguir. Gracias y un súper abrazo para ti también, nos leemos :)